Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 30

CAPITULO 30

 

Habían pasado 4 años para cuando volvió a verla, ese 25 de diciembre en que su infancia y su vida se habían ido completamente a una pesadilla e infierno. Pero finalmente Peter había regresado, a la casa que abandono cuando la impactante noticia de la muerte de sus padres llego.

 

—Hmmm… el color es diferente –Fue su opinión al ver su antiguo hogar tras años de ausencia.

 

La fecha de su huida coincidía con su retorno, un día nevado de un 25 de diciembre, noche de navidad. Tras haber confrontado con el padre que creyó muerto tiempo atrás, una llave le es entregada y una macabra revelación llega a sus oídos antes del último aliento de este, el origen de su “percepción única” yacía en un sótano secreto en el cuarto de sus fallecidos padres.

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Metalord Revolution Capitulo 131

CAPÍTULO 131

AARÓN AINZ RYSTHER VS EL CAMPEÓN ROJO (Parte 2)

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Fue en un intervalo de pocos segundos. Nadie sabía cuánto, quizás 2 o 4, pero fue el tiempo necesario para que Aarón Ainz Rysther actuara. Su magia había sido suprimida por una vara de metal con un cristal de Navum incrustado encima el cual fue lanzado por el colosal golem, generando dicho instrumento un campo que anula todo poder mágico ajeno del Navum.

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Metalord Revolution Capitulo 130

CAPITULO 130

AARÓN AINZ RYSTHER VS EL CAMPEÓN ROJO (Parte 1)

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

El joven mago más fuerte del mundo, de nivel SS, la más alta categoría de la jerarquía de magos, los sabios cercanos a lo divino, Aarón Ainz Rysther, de todos los lugares a los que podría volver a encontrarme con él desde de aquel combate amistoso a mis ocho años, ¿¡cómo es que termino aquí!?.

 

— ¡Mi intuición no me fallaba!, ¡jajaja! –Ríe el joven mago de nivel sabio —Había escuchado rumores sobre que en la zona prohibida, las cosas allí estaban agitadas por un ser problemático muy fuerte, ¡que buen descubrimiento!.

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Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 29

CAPITULO 29

 

Fue en un día nevado, que la costumbre de caminar por el panorama nocturno, se encontró con un rostro familiar, el rostro de una persona que atribuyo muerta hace 4 años, el día en que perdió a sus dos seres queridos y su descenso a la tortura y la demencia, desencadenando en el que Peter era hoy en día.

 

—Papa… -Pronuncio el joven de cabello blanco confirmando la identidad del asesino serial en cuestión.

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Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 1: Zashiki Warashi en la Casa del Otaku Afortunado

Mhngggg (Vibración).

Mhngggg (Vibración).

Mhngggg (Vibración).

Mhng…

-¡Joder! ¿¡Qué mierda pasa con este maldito celular!?

Tomé entre mis manos el Smartphone que estaba en la mesilla junto a la cama, fijándome en la pantalla. La imagen de una sexy Eucliwood Hellscythe se vio opacada por más vibraciones, señalando que recibía una llamada.

Según el reporte de llamadas perdidas, era la décima. Y, para ponerlo todavía peor, de un número desconocido que no tenía agendado.

-¡Púdrete! –oprimí el botón para apagar el teléfono, y regrese a mis hermosas sabanas.

Entonces, sentí que alguien las jalaba con violencia, casi tirándome al suelo.

Una forma transparente puso las manos en su cintura, como si fuera ella la que debería estar enojada.

-¿Otra vez? ¿Puedes dejarme en paz, Niña Fantasma? ¡Quiero dormir! –supliqué, con mis ojos medio abiertos.

Ella soltó un suspiro, o al menos hizo gestos similares. Señaló la pantalla del ordenador portátil. ¿Qué hacía encendido en la mesilla?

Oh, claro. Me había olvidado. Me quede hasta tarde, y termine desmayándome de cansancio frente a la pantalla. A veces pasa.

Escuché un ruido de papel rasgado. La Niña Fantasma me tendía una nota de su bloc.

“Si no te apresuras, vas a llegar tarde al desayuno.”

Me fijé en el reloj de la portátil. Parece que tiene razón, ya debería estar despierto.

-Ah… Que pereza…

Mi cuerpo cansado quería tirarse en la cama otra vez, pero la Niña Fantasma abrió la ventana, cegándome con un resplandor dorado. Me cubrí con mis manos de la intensa luz de la mañana.

-¡Me derrito! ¡Me derrito!

Un nuevo sonido de papel rasgado.

“No eres un vampiro. ¡Levántate ya!”

Tuve la idea del bloc de notas hace un par de días. Pensé lo siguiente: Si la ya nombrada Nigromante puede usarlo para comunicarse, ¿por qué no probar lo mismo con Rea?

El resultado… Es una calamidad. Incluso si mis intenciones eran buenas, darle a esta chica ese bloc sólo provoca desastre tras desastre.

Desde hace rato que lo único escrito en esas notas son quejas hacia mi estilo de vida. Cosas como por ejemplo…

“No comas helado en secreto a las tres de la mañana.”

“No te pongas a insultar Trolls en los comentarios de YouTube.”

“Lávate los dientes después de comer.”

“¡No te quedes despierto toda la noche tratando de llegar a Diamante en LoL!”

“¿Por qué te molestas en abrir el navegador de incógnito? ¿Tienes algo que ocultar?”

¡Es una pesadilla trasparente!

¡Además de esas irritantes notitas que violan mi privacidad, ella está empezando a meter su nariz en todo! Como por ejemplo, despertarme por la mañana.

¿¡No puedo dormir mis doce horas de sueño de belleza!? ¡Me marchitare, como una planta a la que no riegas!

Gracias a sus empujones, termine saliendo de mi habitación bastante más temprano de lo usual. Mis ojos se caían apenas trataba de abrirlos, pero un poco de agua fría de su parte lo solucionó.

Prácticamente me arrastró escaleras abajo.

Y allí, tropecé con cierta persona que estaba subiendo.

-Nii-san, ya sería hora de que… ¿Oh? ¿Estas despierto? Que extraño.

Les presento a Kyousuke, mi hermanito.

No, no es una chica travestida. No, no es una especie de alíen cambia-sexos. No, no se convierte en mujer con algún poder o magia. No, no era una chica en su vida anterior.

¿Suficientes aclaraciones? ¿Van a seguir pensando que es un trapo o algo así? Porque no lo es. Es un muy normal hermano menor. Ni siquiera sirve para fanservice, así que olvídenlo, pervertidas extremas de esas. Seguro que hay alguna por aquí.

Oh, y antes de que se me olvide… ¡No, no hacemos yaoi!

¿Listas todas las aclaraciones? Bien, continuemos.

Kyousuke me alcanzó una taza de chocolate caliente muy azucarado, indispensable para despertarme.

Me la bebí, haciendo unas raras gárgaras debido a mi cansancio.

-Otro día que no tuve que despertarte…. ¿Por fin descubriste un timbre para alarma que funciona? No llegue a oírlo.

-No, no es nada de eso –murmuré, malhumorado-. Es todavía peor. Estoy siendo acosado día y noche.

-Aja. Como siempre, Nii-san es muy melodramático. ¿Te jugó una broma la Zashiki Warashi? –me responde, sin siquiera preocuparse por mí.

-¿Broma? ¿A esto le llamas broma? ¡Es más bien una tortura!

-Oh, ya veo… Ella hizo lo de meterse en tu cama, ¿verdad? –él sonrió de una manera muy sugerente-. ¿Qué tal te fue? ¿Lograste algo con ella? ¿Era tu tipo?

-Yo que sé, no la vi. Además, no podemos simplemente ponernos a decir que es mujer. ¿No decía que usualmente eran niñas, pero no siempre? Podría ser un chico.

-Sospecho que es una niña. Tiene más sentido. De cualquier otra forma, Nii-san la hubiera sacado de una patada –Kyousuke soltó una risita.

Un momento… ¿Otra vez con eso?

-¡Ya te dije que dejes las indirectas! ¿Qué harás si Otou-san y Ka-san te oyen? ¡Me vas a arruinar! –le advertí, susurrando.

-Nii-san lo dice como si ellos no se dieran cuenta de nada… Como sea, tu desayuno está listo. Baja y cómelo mientras esta caliente –con estas palabras, pasó junto a mi lado, subiendo la escalera.

La Niña Fantasma parecía estar riéndose. Creo que le encanta espiarnos, mientras toda mi familia cree que tenemos una Zashiki Warashi en casa.

Ignorándola, baje al comedor. En el último escalón estaba recostado un enorme gato de pelaje amarillento, que lanzó un gruñido vago cuando me le acerque.

-Dio, no te pongas en la escalera si no quieres que te molesten. No eres estúpido –mascullé, saltando por encima de él.

Rea se apoyó en la barandilla, deslizándose por encima para caer en el suelo con ligereza. Dio era uno de esos raros animales que podían ver y tocar a esta fantasma, y con su arisca personalidad, delataba muy claramente que había alguien invisible allí.

Ya que nos habíamos tomado la molestia de inventarnos el cuento de la Zashiki Warashi, mejor no complicarnos de más.

Ahora, lo que yo me pregunto es, ¿por qué ella me está siguiendo?

Me acompaño a casa, me despierta todos los días, me molesta con sus notitas… ¿Está intentando hacer como que es mi hermana mayor?

¡No, gracias! ¡No quiero ninguna Onee-chan mandona! ¡Prefiero tener una adorable hermanita menor, del estilo de Ayano!

Sea cual sea el caso, me senté a la mesa, donde estaba mi desayuno ya preparado.

-Tomonori, buenos días –me saludó mi padre, bebiendo su taza de café.

Sí, es mi padre biológico. No es ningún extraterrestre disfrazado. No es un samurái mágico de hace cinco mil años. Obviamente, tampoco es ninguna especie de robot asesino. Y no conduce ningún mecha ultra poderoso.

Por si se lo preguntan, no se va en viajes largos, ni practica artes marciales. No desaparecerá de un momento a otro, no ha viajado en el tiempo, no tiene poderes, no es un asesino serial… ¿Tengo que seguir?

-¿Buenos? ¿Qué tienen de buenos? –me restregué los ojos, cansado. Había un delicioso desayuno frente a mí, pero con tanto sueño, me supo a nada-. Lo único bueno aquí es que es fin de semana… Cosa que igualmente no importa, ya que mi escuela está cerrada hasta nuevo aviso. ¡Qué aburrimiento!

-¿Ya te acostumbraste al nuevo instituto? –mi padre expresó su sorpresa con una sonrisa de oreja a oreja-. Me parecía extraño que te transfirieran a una Academia privada con beca completa, especialmente a medio semestre. ¿Es algún tipo de colegio especial o algo así?

-No lo hagas sonar como si yo fuera un enfermo mental aislado en una especie de manicomio –murmuré, ligeramente irritado-. Es una escuela algo particular, pero no es un sanatorio mental. Esta financiada por un grupo empresarial que busca crear jóvenes mentes para asegurar el futuro de Japón, una generación de élite capaz de convertirse en la esperanza de la humanidad.

-Eso suena impresionante.

-Es mentira –declaré inmediatamente, haciendo gestos de aburrimiento-. Simplemente, algún sujeto con mucho dinero decidió darle becas a cualquier menor en el país al azar, y ponerlos a todos juntos a ver que sucedía. La Academia Jikû es esa clase de lugar.

-Hahaha… ¿En serio? Eso explica como entraste ahí, hijo –declaró este descarado padre mío, riendo-. Sólo no causes ningún problema cuando terminen de arreglarla, ¿sí?

-¿Me lo dices a mí? ¡Yo no fui como esos que, totalmente drogados y borrachos de euforia, hicieron vandalismo sin control! Gracias a ellos, ahora tengo un montón de tiempo libre… ¡Justo cuando más quería asistir!

Es curioso, pero parte de esto es verdad, y parte no lo es.

Si leyeron la Parte 1, saben que no hubo vandalismo, sino una batalla campal. Que es una escuela de gente con poderes especiales. Y que tuve un papel fundamental, como parte del Grupo de Mirai-sempai.

Y si no la leyeron… ¿¡Qué carajos hacen aquí!? ¡Vayan a buscar la Parte 1, inútiles!

-Por favor, hijo, no digas mentiras tan obvias. Te conozco. Sé que fuiste el primero en comenzar a filmarlo todo, mientras ponías una sonrisa de loco maniático.

-¡No es verdad! ¡Yo estaba escondido en un lugar seguro, mientras veía a esos vándalos haciendo graffitis y encendiendo fuego!

-Seguramente, ‘lugar seguro’ significa algún sitio alto, donde tendrías vista perfecta, ¿no es así?

-Querido, ya es suficiente –exclamó mi madre, saliendo de la cocina-. Si Tomonori dice que no lo hizo, al menos créele… ¿O hay alguna evidencia que pruebe su participación en los incidentes?

-No…

Me interrumpí a tiempo.

¡Maldita sea, casi se me va la lengua!

Por poco digo “No hay ninguna evidencia”. Si llega a salir esa frase de mi boca, Ka-san la usara como base para interrogarme sobre lo que ocurrió en realidad. Ella siempre hace eso, para asegurarse de que no haya hecho nada ilegal.

Es obvio que hay demasiadas cosas que no puedo decir.

Oh, por cierto, ella es mi madre. Y como es obvio, su relación con cualquier cosa sobrenatural o misteriosa es… Nada. Como mucho, habría que examinar esa personalidad que tiene, pero no es ningún problema.

-No hice nada, aparte de quedarme en un lugar seguro –declaré, siendo cauteloso.

-Tomonori, no hay de que avergonzarse. Eres un adolescente. Lo extraño seria que no te metieras en ningún problema –concluyó mi madre, sonriendo de una manera espeluznante-. Pero no hagas nada ilegal, ¿sí? Nuestro abogado ha dicho que, con tu historial, incluso aunque seas un menor de edad…

-¡Que poca confianza en mí!

-Hijo, es normal. Tus hormonas te están pidiendo que dejes la semilla del mañana –Otou-san comenzó a dar un dramático monologo, con gestos tan ridículos que hasta una Idol se sonrojaría-. Y si no tienes cuidado, acabaras igual que tu padre… ¡Atrapado en este lugar sin futuro!

¿No estamos hablando de participar en vandalismo? ¿Por qué de repente sale con eso de ‘plantar semillas’? ¿¡Qué mierda tiene que ver!?

-Querido…

-No te preocupes, Ka-san, estoy siendo amable. Incluso aunque no tengamos un futuro brillante, no me disgusta nuestro modo de vida.

¿Primero se queja, y ahora dice que está bien?

Alguien entre el público, por favor, ¿puede explicarme de donde salieron este par de padres? ¿Son todos así, o es sólo que me tocaron unos raros?

-En resumen, hijo, eres un chico que ha llegado a la edad más problemática de la vida. Pero no te debes preocupar, pasara de largo tarde o temprano. Y cuando eso suceda, te sentirás…

-Otou-san, sé lo que es la pubertad –interrumpí, antes de que esta conversación se vuelva tan vergonzosa como para hacer daño mental-. Ya pase por ella, la supere, y dejo de afectarme. Si vienes a darme clases de educación sexual a los quince años, te atrasaste por mucho.

Ante mi respuesta, este adulto hizo una expresión sumamente preocupada, pero la borró antes de dar signos realmente visibles de eso. Si no fuera yo, esa cara habría pasado desapercibida.

Inmediatamente, comenzó a reírse de manera forzada.

-Tal parece que me he perdido de mucho con mis hijos… ¡Pero han crecido bien, así que es una buena señal! –su sonrisa se tornó ligeramente depravada-. Y dime, hijo, ¿hay chicas bonitas?

¿No es obvio que estas intentando desviar la conversación? Da igual, le seguiré el juego. Así puede, al menos, conservar su dignidad como padre.

-En realidad, hay varias chicas muy guapas. Pero lamentablemente, están contagiadas de la atmósfera alocada del lugar –me levante el flequillo, mostrando el moretón del cabezazo que recibí el lunes pasado-. ¡Mira lo que me hizo una de ellas cuándo dije algo ligeramente insinuante!

-Tomonori… ¿Fuiste golpeado por una chica? –mi madre entornó sus ojos, claramente enfadada. Otou-san, en cambio, se veía muy sorprendido.

-¡Ella es más alta que yo! ¡Es la peor sempai que haya visto en toda mi vida! –me levanté, poniendo mi mano derecha a la altura de Mirai-sempai, para no quedar tan mal-. ¡Es tan violenta que me sorprende! ¡Creo que hasta podría darle una paliza a unos marines estadounidenses, y los mandaría a casa a llorar con su mama!

-Hijo, eso es algo absurdo –discutió mi padre-. No hay manera de que una chica sea así de violenta de la nada. ¿Qué fue exactamente lo que dijiste?

-Otou-san, es Tomonori. Seguramente fue algo muy pervertido. Especialmente si era una chica guapa –se sumó Ka-san-. ¿Le agarraste los pechos, o le levantaste la falda?

En realidad, no fui indecente con ella. Si no mal recuerdo, la insulte por ponerme de forma arbitraria un alias sin preguntarme. Es evidente que no puedo decirles eso. Tendré que inventarme alguna excusa.

-Le dije… –fingí nerviosismo-. Le dije que el uniforme hacia ver sus pechos muy grandes, y le pregunté si los iba a nominar como Tesoros Nacionales.

Mis padres se quedaron atónitos. No encontré nada en sus expresiones que no fuera pura y dura sorpresa.

-Hijo… Eso es extrañamente cortés, pero al mismo tiempo, extremadamente indecente –murmuró Otou-san-. Aunque, si sus pechos son tan grandes como para sugerir eso, deberías dejar de hacerle bromas pervertidas, y comenzar a seducirla.

-Nunca dije que estuviera interesado en ella. Su cuerpo parece tallado en el Olimpo por los mismísimos Dioses, pero esa personalidad mata cualquier pasión.

-¿Seguro que ella no intenta nada contigo? Ponerse así por el comentario de un kouhai, eso suele indicar a una chica avergonzada…

-O se sintió acosada sexualmente, y ustedes dos simplemente quieren creer tonterías para justificar vuestros actos pervertidos –Ka-san soltó ese comentario mordaz, cerrándonos la boca a los dos.

Padre e hijo nos miramos, sin saber qué hacer. Si decíamos algo equivocado, nos ganaríamos una mirada de desprecio por nuestras ideas sexistas.

¡RING!

Afortunadamente, el timbre sonó en ese instante. La atmósfera tensa fue destruida. Padre e hijo respiramos aliviados en secreto, mientras Ka-san desviaba la mirada.

-Hijo, ¿atiendes la puerta? –capté su intención de desviar la conversación, por segunda vez en un muy corto tiempo.

-No creo que pueda caminar ni tres pasos –me derrumbé sobre la mesa. Mis ojos se cerraban solos, se me hacía muy difícil mantenerlos abiertos-. Que vaya Kyousuke.

Otou-san se burló de mi estado desfalleciente con una sonora carcajada. ¿Cuál es tu problema, remedo de padre fallido?

¡RING!

Y el timbre volvió a sonar.

No ha pasado ni siquiera un minuto. ¿Quién es tan impaciente? ¿O acaso cree que estamos esperando en la puerta, para abrirle apenas llama?

La Niña Fantasma desparece un instante, y regresa con una extraña sonrisa en la cara. Me hace un gesto de levantar su pulgar, como si me deseara suerte.

¡RIIING!

Suena el timbre por tercera vez. Y claramente dejo oprimido el botón más de lo debido. ¿Quién es el idiota infantiloide allá afuera?

Se oye el sonido de pasos apresurados en las escaleras, seguido de un gruñido molesto de Dio. Kyousuke, lanzándome una mirada de odio, se precipitó a la puerta, mientras el timbre sonaba una cuarta vez.

¡RIIIIING!

¿Cuánto tiempo piensa oprimir ese botón? ¿Acaso quiere romperlo?

-Vaya, parece que tenemos un visitante algo ansioso –murmuro mi madre, con una risita-. ¿Estábamos esperando a alguien?

-No –respondió mi padre.

-Tal vez es un vendedor puerta a puerta. Seguro un idiota vendiendo biblias –razoné.

Apenas dije eso de forma desinteresada, recibí un golpe leve en mi nuca. Con esa frialdad, no me fue difícil saber quién lo hizo.

-¿Cuál es tu problema? –murmuré, luego de comprobar con disimulo que mis padres no habían notado nada.

Una notita apareció sobre mi pierna, donde ellos no la veían.

“Respeta a otras religiones.”

-Si quieres discutir eso, ve al Medio Oriente –repliqué, molesto-. Les encantara hablar de ese tema. Si no te disparan, o te vuelan en pedazos.

Otra hoja más se apareció de la nada.

“Por eso lo digo. Si ofendes a una persona devota, van a convertirte en polvo.”

-Esto es Japón, nadie va a matarme por discutir sobre que supuesto Dios es más falso.

Me lanzó una mirada ofendida. ¿Cuál es el problema? ¿Cree que alguien pueda ir a por mi cabeza debido a cuestiones religiosas?

Bueno, ahora que lo pienso, si hay un grupo de personas que podrían querer matarme… ¡Esa secta que adora a esta fantasma! ¡Ellos seguramente me deben de considerar una especie de hereje!

No estoy realmente preocupado, todavía no ha pasado nada… Pero… Digamos que me he puesto algo paranoico… Un poco más de lo normal. No puedo dejar de mandar a volar mi imaginación, y termino viendo alguna especie de sacerdotes vestidos con túnicas negras escondidos detrás de las esquinas… Ya me entienden.

Una vez, tuve una pesadilla sobre que me sacrificaban en una especie de ritual bizarro. Y otra en la que me despertaba encadenado a una camilla, abierto del cuello a la cintura, con unos doctores siniestros sacando mis pulmones.

¡Joder, qué miedo!

Mientras me retorcía por los escalofríos, sonó la voz de Kyousuke.

-¡Nii-san, tienes un visitante!

-¿Visitante? –pregunté, poniéndome de pie. Me acerque a él, caminando despacio.

Que no sea un sacerdote siniestro… Que no sea medico psicópata… Que no sea un asesino a sueldo… ¡Te lo ruego, diosa mía!

Mi hermano apareció en el comedor. Está acostumbrado a mi capacidad de leer las expresiones, así que desarrollo una cara de póker más que excelente. Sin embargo, a veces se le cae, especialmente cuando está sorprendido o asustado, como parece ser el caso.

Y eso que acabo de ver… ¿Es envidia? ¿De dónde ha salido eso?

-Sí, es para ti. Vinieron a verte. Un amigo de la escuela –la forma en que dijo esto fue extraña. Su voz esta algo rígida, y su cara también. ¿Qué está pasando? ¿Tendrá que ver con el visitante?

Si es un amigo de la escuela, tal vez se trata de Hiramaki. Es el único que ha venido a pasar el rato a mi casa. Justamente por eso, Kyousuke lo conoce, así que me hubiera dicho si fuera él. Supongo que puedo descartarlo.

Nota Mental: Debo hacerle una llamada a ese sujeto. Urgentemente. Con todo lo que paso la semana pasada, me olvide de contactarlo, y es una de las pocas personas con las que disfruto pasar el tiempo. No es conveniente perder el contacto.

En ese caso, ¿podría ser alguien más? De Shibanashi no recuerdo a nadie en específico aparte de él, ninguno era interesante.

¿Vino alguien de la Academia Jikû? ¿Alguien del Grupo S?

La reacción de la Niña Fantasma era reírse, y desearme suerte.

Kyousuke se pone tan celoso como para romper su cara de póker.

Y tenía que ser alguien tan impaciente para presionar el timbre como si hubiera perdido la cordura.

‘Clic’.

¡No me digas que…

En el instante en que esa idea pasó por mi mente, se oyó el sonido de pasos que venían a la carrera. Apenas tuve tiempo de voltear la cabeza antes de que un bólido moviéndose a una velocidad impensable se estrellara contra mí, derribándome al suelo.

-¡SEMPAI!

Y así… Comienza una vez más mi pesadilla.


(Cambio de Narrador: Kiyoshi)

Me pare frente a la puerta.

Miré mi teléfono, revisando el mail que me envió Ruri-nee con la dirección. Sí, es aquí, no hay duda alguna.

Por si acaso, revise la placa junto a la puerta. A un lado del apellido Tsuruya hay cuatro nombres. El tercero es Tomonori. Tiene que ser sempai, ¿verdad? La posibilidad de que sea otro Tsuruya Tomonori es muy baja, ¿verdad?

Supongo que sólo hay una forma de averiguarlo.

Ha pasado demasiado tiempo… Concretamente, cuatro días, once horas, cuarenta y dos minutos… Bueno, cuarenta y tres ahora. Lo estoy cronometrando.

¡Quisiera haber venido el primer día, pero no me dejaron salir!

No le dan permiso a los genios de hacer lo que quieran. Nadie me dijo nada por ocultar mi habilidad, pero desde que revele mi verdadero rastro, mis permisos para salir fueron completamente revocados, sin ninguna explicación.

Ruri-nee me había dicho que cualquiera en la clasificación de ‘genio’ o superior era puesto bajo un agobiante programa para protegerle de peligros externos, pero nunca pensé que sería tan grave. Onii-san jamás se quejó por ello, así que pensé que Ruri-nee exageraba… Ahora veo que es lo opuesto: Onii-san minimizó el problema.

¿Cómo se las arreglo el falso sempai para ser un espía en estas condiciones? ¡Siento como si me observaran hasta en el baño! ¡Es horroroso!

Incluso ahora, puedo sentirlo. Alguien me sigue. No he logrado verlo sin importar lo que hice. Es probable que sea un usuario de Espacio perfecto, más alguna técnica de invisibilidad; o tal vez sea un Tipo Mental con algún truco raro. Si no fuera por esta persistente sensación de que me observan, no me daría cuenta.

¡Malditos pervertidos bastardos espías militares! ¡Yo soy la única persona con el derecho de acosar a alguien! ¡Porque lo hago por amor, a diferencia de ustedes!

Ah… Como sea.

Con mi pobre corazón a punto de estallar de emoción, toque el timbre con delicadeza.

¡Ring!

¿Eh? ¿No viene nadie? ¿Podría ser que no hay nadie en casa?

Pero… Sempai no contesta su teléfono. Ruri-nee me dio su número. ¡Le llamé diez veces, pero no atendió nunca! Y durante la ultima llamada, esta se cortó de forma extraña. ¡Ahora me dice que su celular está apagado! Es preocupante.

Bueno, es sábado por la mañana. Podrían haber ido a una salida familiar o algo…

O podrían estar tirados en el piso de la cocina, siendo descuartizados por un demente con una sonrisa de lunático…

¡No, olvídenlo! ¡La probabilidad de que este visitando una casa, y que justo ocurra un cuádruple homicidio brutal y sangriento, es minúscula! Además, si sempai hubiera sido asesinado por alguien que no soy yo…

Sempai… Siendo asesinado…

Todo en mi vista está pintado de rojo.

Siento la presión del mango de madera en mis manos, y de la carne siendo cortada.

El olor a hierro en el aire.

Las lágrimas que caen de mis ojos saben a sal.

Mis gritos de odio, de rencor, de impotencia…

Y esa voz que me susurra “Lo hiciste bien. Continua. Se lo merece”.

¡Ya es suficiente! Sacudí mi cabeza, sacando esas raras imágenes de mi mente. Eso ya paso hace tiempo. Está enterrado. Literalmente.

Sé que sólo es mi imaginación, pero por si acaso, tocare el timbre una vez más.

Por si acaso.

¡Ring!

¡¿Por qué no aparece nadie!? ¡Es extraño! ¡Alguien ya debería haber venido! ¿Era cierta mi teoría de los homicidios? ¡¿Hubo un asesinato en esta casa?!

Sempai, tirado en el suelo, en un charco de sangre…

¡De-debe ser mi imaginación volviéndome algo paranoica! ¡No hay manera de que algo como eso pueda suceder justo ahora!

Sus ojos están abiertos, en una expresión de terror, que conservaran para toda la eternidad. Sus labios, a punto de articular un último grito, se tiñen lentamente de azul, mientras la sangre se escapa de su cuerpo…

¡Por favor, que alguien venga! ¡Que no sea verdad lo que estoy pensando!

¡Riiing!

Oprimí el botón por última vez. Si nadie contesta, derribaré la puerta, y realmente estoy hablando en serio, entrare cuchillo en mano a masacrar lo primero que vea. Lo hare, ¡juro que lo hare!

Un sujeto vestido de negro está inclinado sobre el cuerpo. Sonríe. Alza su mano, en la que sostiene un cuchillo curvo, y lo clava sobre el cadáver de forma frenética.

Pegué la oreja a la puerta.

¡Escuché algo! ¡Son pasos! Pero la forma en que camina esta persona es rara… Oh, claro, debe ser una escalera, la casa tiene dos pisos. Si está descendiendo de forma tan calmada, tiene que ser alguien que se sienta seguro en la casa. No puede ser un intruso armado, ¿verdad? ¡¿Verdad?!

¡Riiiiing!

Se me resbalo el dedo. Mis manos tiemblan. No sé si la persona que viene es un espectador inocente, o un asesino psicópata. Mi corazón pasó de latir como loco a vibrar a toda velocidad. ¡Atrévete a atacarme, maldito! ¡Ya verás lo que te pasara! ¡Puede que Ruri-nee y Danger me hayan confiscado todos mis cuchillos, pero todavía puedo hacer más! ¡No necesito ni medio segundo!

La persona está a punto de llegar a la puerta. Me paré recta, y cruce las manos a la espalda. Puse mi mejor sonrisa inocente. Si es una persona extraña, lo apuñalaré en el cuello apenas abra la puerta. ¡Si es cualquiera aparte de sempai, lo haré! ¡Juro que lo haré!

El asesino mira a través de la mirilla. Sonríe malignamente. Ha aparecido una linda chica. Pasa su lengua por sus labios, ansioso por divertirse. Cuando acabe con ella, no la reconocerán ni sus propios familiares.

La persona al otro lado abrió la puerta con excesiva lentitud, o al menos así lo percibí.

Un chico de mi edad, cabello y ojos oscuros, una expresión aburrida en la cara. No necesito preguntarle quien es, puedo ver el parecido en sus rasgos. Tiene que ser Tsuruya Kyousuke, el hermano menor de sempai.

Di un suspiro mental. Tiene suerte de parecerse. Si no, ya estaría en el suelo, a medio descuartizar. Parece que lo que yo había imaginado era pura paranoia de mi parte.

A menos que…

El asesino pone su cuchillo en el cuello de Tsuruya Tomonori. Y, con un susurro sibilante, ordena a Tsuruya Kyousuke que abra la puerta, que traiga al invitado a jugar. El chico mira el rostro aterrorizado de su hermano y traga saliva, asustado.

¿Es posible? Hasta ahora, no hay ninguna señal de que todo esto sea real. Pero no puedo descartar la posibilidad. Homicidas como ese, totalmente desquiciados y muy sádicos, hay muchos en el país. Yo lo sé. Los iguales nos reconocemos.

Pero… Tener la mala suerte de encontrarse con otro de esos… Sempai debe ser muy desafortunado para que eso pase. Ya es difícil encontrarse con un asesino serial, y seguir vivo, no hablemos de dos.

Y si alguno de esos idiotas se atreve a pisar mi territorio, no le daré una muerte rápida. Será lenta, dolorosa, y especialmente brutal. Haré que llore y pida ser asesinado. Y no crean, ni por un momento, que voy a tener piedad, no se engañen. Cuando le llegue la hora, lo convertiré en un ejemplo para todos.

Ups. Con todo este pensamiento, olvidé que ya han pasado algunos segundos de silencio, y nadie ha dicho nada. Estamos parados, yo sonriendo, los dos callados, se siente el ambiente incómodo. ¡Tengo que dejar buena impresión!

-¡Buenos días! ¿Está en casa Tsuruya Tomonori-sempai? –pregunté, asegurándome de no dejar que mis sospechas o intenciones se filtraran al exterior.

-¿Nii-san? Si, está en casa. Y despierto a esta hora en un fin de semana, es sorprendente –soltó una risita burlona y maliciosa-. ¿Por qué lo estás buscando? ¿Eres de su escuela? ¿La antigua o la nueva?

Todas esas preguntas… ¡Se nota que es hermano de sempai!

Oh, por cierto, no llevó el uniforme. ¡Me arreglé para la ocasión! Ruri-nee me ayudo a escoger la ropa, después de ver mi primera opción. La descartó por ser ‘demasiado pervertida’, y me hizo unas cuantas sugerencias. Según ella, sempai debería caer rendido apenas me vea.

-¡Has acertado! Mi nombre es Yuuki Kiyoshi. Asisto a la Academia Jikû, la escuela a la que transfirieron a sempai la semana pasada –bajé la mirada tímidamente-. Y yo he venido porque… Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos… Lo extraño un poco… Y tengo algo que quiero hablar con él…

Como tengo la mirada baja, no sé qué expresión está haciendo en este momento. Pero seguramente está pensando algo como “¡Que linda!”, y no puede sacarme los ojos de encima. Y el ligero rubor de mis mejillas, consecuencia de mi impaciente emoción, provoca que la escena se vea mucho más realista.

-Vaya. Es la primera vez que una chica viene a ver a Nii-san –la voz de Kyousuke hizo un instante de silencio-. Por casualidad, me gustaría saber algo, Yuuki-san. ¿No se conocen ustedes desde hace muy poco? A él lo transfirieron repentinamente la semana pasada, así que se conocieron ese día, ¿no es así?

Alce la mirada, asegurándome de no verlo directamente a los ojos.

-Así es. Nos conocemos desde la semana pasada –murmuré, en un susurro apenas audible-. Siempre recordaré ese día.

Recuerdo que encontré a sempai espiando a Onii-san y Ruri-nee, y pensé que había atacado a Shiro-chan, así que intenté cortarlo en pedazos. Por suerte, me detuvieron antes de que llegara a hacerle algún daño. Si hubieran tardado más, habría tenido que deshacerme del cuerpo de la misma forma en que lo hice con Nonomiya-sempai.

-Aja. Ya veo. Entonces, la situación es esa –alce la mirada. Kyousuke parecía muy sorprendido, sin sacarme la vista de encima-. Voy a preguntar esto una sola vez, y espero que seas sincera: ¿Tú y Nii-san están saliendo?

Hubo un incómodo silencio tras esa pregunta. Yo me aseguré de esquivar su mirada. Tras lo que me pareció una eternidad de tiempo, asentí levemente con la cabeza.

Sé que es mentira. Pero a sempai no le molestara una mentirilla blanca, ¿verdad?

-Ya veo. Me lo imaginaba –Kyousuke me miro de arriba abajo, y noté que se fijó en el tamaño de mi busto-. Sí, creo encajas muy bien en su zona de strike. Puedes pasar.

Él se hizo a un lado, permitiéndome entrar a la casa.

-Si me disculpas, ¿podrías esperar aquí un segundo? Tengo que cruzar unas palabritas con Nii-san.

Tras decir eso, me dejo en el recibidor, y camino hacia la entrada de la siguiente habitación. Tuve la impresión de que su cara estaba muy rara, como si algo sorprendente acabara de ocurrir. ¿Es tan raro que su hermano tuviera una novia?

-¡Nii-san, tienes un visitante!

Escuche un débil sonido. Alguien había arrastrado una silla por el suelo. Y entonces, mi corazón saltó de la emoción.

-¿Visitante?

¡Esa voz es suya! ¡Tiene que ser sempai! Suena algo extraño, pero no hay duda de que es él. ¡Si está aquí! ¡Volveré a verlo después cuatro días, once horas, cuarenta y cinco minutos! ¡He esperado demasiado tiempo!

Unos pasos lentos y apagados sonaron en el suelo. Puedo decir, sólo por la forma en que camina, que son suyos. Cada persona tiene una manera muy característica de caminar, es muy sencillo reconocer a un conocido. ¡No me puedo equivocar con este patrón tan notorio!

-Sí, es para ti. Vinieron a verte. Un amigo de la escuela.

¿¡Debería esperar a que Kyousuke le diga a sempai que soy yo!? ¿Y si le pregunta algo sobre si realmente estamos saliendo? Debo estar ahí, para cubrir los argumentos de sempai con mis mentiras. ¡No puedo esperar ni un segundo! ¡No quiero esperar ni un segundo! ¡No voy a esperar ni un segundo!

Deje caer mi bolso, lanzándome con todas mis fuerzas hacia la sala. Ni siquiera tuve tiempo de pensarlo, directamente me lance sobre sempai a toda la velocidad de la que fui humanamente capaz.

-¡SEMPAI!

Me estrellé contra él, derribándolo al suelo en un gran abrazo.

¡Este olor! ¡Ha pasado tanto desde la última vez que lo sentí! ¡Ah, que delicia! ¡Sin duda la nostalgia es tan dura, y a la vez tan bella! ¿¡Por qué diablos no me escapé para venir a verlo!?

Aun absorta en mí arrebato, alce la mirada, y lo contemple. Sempai tiene el rostro desencajado de terror, mirándome fijamente. Sus ojeras son muy oscuras. Y su piel esta pálida. Pero es él… ¡Es él por fin!

Acerqué lentamente mis labios a los suyos…

¿¡Eh!? ¡Acaba de parar mis labios con su dedo, como si hiciéramos una seña de silencio! ¡No me detengas, sempai! ¡Déjame besarte! ¡¿No sabes cuánto te he extrañado?!

-¡¿Qué diablos estás haciendo, niña Yandere loca?! ¡¿Siquiera te has fijado dónde estamos?! –me susurró.

¿Dónde estamos? Sé muy bien en qué lugar…

Alce levemente la cabeza, mirando la situación alrededor. Estoy sentada sobre sempai, quien esta tumbado en el suelo, con una expresión muy molesta en la cara. A nuestro lado está un muy sorprendido Kyousuke. Y junto a la mesa del comedor, hay un hombre y una mujer, con sus bocas abiertas.

Ellos son los padres de sempai y Kyousuke, ¿verdad? ¿Y nos están viendo en este momento? ¿Qué tipo de impresión debo estar dando?

Sentí que mi cara se ponía caliente. Muy, muy, pero muy caliente.

-¡Kyah!


Tras unos minutos, en los cuales no he hecho más que disculparme sin cesar, ahora estamos todos sentados a la mesa, luego de habernos presentado. Yo quería estar en el sitio junto a sempai, pero él se negó, así que termine del otro lado, enfrente suyo.

A la cabeza, el padre de sempai, Tsuruya Mikuni-san. Es un hombre delgado de estatura media, que utiliza unos anteojos médicos debido a un leve caso de estrabismo. Sus ojos, bajo los lentes, pasaban de sempai a mí de manera ininterrumpida, mientras mantenía una sonrisa algo extraña. Supongo que está bastante feliz conmigo, ¿no es así? Al menos, eso espero, porque no sé qué impresión se debe haber llevado luego de lo que ha pasado.

A la derecha de sempai, entre él y su padre, está sentado Tsuruya Kyousuke. No ha parado de hacerle comentarios sarcásticos a sempai, principalmente sobre mí. Parecería que no se llevan bien, pero según algunas cosas que me ha dicho Ruri-nee, este tipo de relación es normal cuando se trata de hermanos varones.

A mi derecha, entre mí y Tsuruya Mikuni-san, está la silla que ocupaba Tsuruya Hikari-san hasta hace un minuto. Fue a preparar un poco de té para todos. Ella es una mujer baja, de corto cabello oscuro, con una extraña mirada en su rostro. Puedo afirmar sin equivocarme que ya descubrí de donde salió esa expresión algo demente que tiene sempai a veces: La heredo.

Y, por alguna razón, hay una sexta silla en el otro extremo de la mesa, en la cual no hay nadie sentado. ¿Estarán esperando a alguien más? No creo que haya otra persona en la casa ahora mismo, no he visto evidencia de nadie.

-¿Estas cómoda, Kiyoshi-chan? –me preguntó el padre de sempai.

-¿Eh? ¡Ah, sí, por supuesto! ¡Nunca podría estar incomoda en la casa de la familia de sempai! –respondí, sonriendo tanto como pude-. Y, por cierto, me gustaría volver a disculparme por la escenita de antes… Otou-sama.

Ante mis palabras, él soltó una risa divertida.

-¡Ya termina con esa mentira! –murmuró sempai, lanzándome una mirada asesina-. ¡No eres mi novia! ¡Ni de broma!

-Nii-san, no seas tan malo –Kyousuke le pegó una palmada en la espalda-. Tienes a una linda chica loca por ti, y la rechazas. ¿Te sientes bien? ¿No estas enfermo?

-Créeme, ella está realmente loca, y no exactamente por mí –le respondió sempai, al tiempo que apoyaba ambos codos en la mesa, cruzabas los dedos de ambas manos justo debajo de su nariz, y comenzaba a mover sus ojos de lado a lado.

Ah… ¿Alguien me puede decir que está haciendo? No sé qué sea. ¿Está parodiando alguna escena de un anime? Estoy perdida.

-Sempai, eso es muy cruel –murmuré.

-Es cierto, hijo. Esta linda chica hizo el esfuerzo de venir a verte, no seas tan maleducado –lo reprendió Tsuruya Mikuni-san, utilizando un tono autoritario-. ¿Cuál es el problema contigo? ¿Tienes vergüenza de salir con ella? ¿Es por qué tiene la edad de tu hermano?

Sempai se puso de pie, haciendo gestos mordaces con su cara y manos.

-¡No salgo con ella! ¡Apenas la conocí la semana pasada! ¡Y además de eso, tiene ese pequeño problema de ser muy impulsiva! ¡Te aseguró que tiene al menos un cuchillo escondido por alguna parte! ¡Ese bolso debe estar lleno de instrumentos homicidas, y productos de limpieza para borrar sus huellas!

-¡Eso no es cierto! –yo también me puse de pie, tratando de no dejarle tener la autoridad de la mesa-. ¡No llevo ningún cuchillo! Puedo mostrarte el contenido de mi bolso si quieres, ¡y te apuesto lo que sea a que no hallaras nada!

-¡Seguro que los tienes escondidos donde nadie los buscaría! ¡¿Deberíamos revisar también tu ropa interior?!

-¡¿Quieres verla?! ¡No tienes que inventarte excusas ridículas, sólo pedirlo!

Ante mi respuesta, Kyousuke soltó una risa sugerente. El padre de sempai se veía incomodo, sin saber cómo defender a su hijo, el comentario que había hecho era demasiado pervertido para eso.

Era el efecto que había buscado lograr. Si no quiero ser descubierta por la familia de sempai, lo mejor es torcer la discusión en una forma graciosamente estúpida. De esa manera, pensaran que no es algo serio, y no le darán importancia. Que sempai quiera convertir cada palabra que dice en un chiste ayuda mucho a lograr eso.

-¿Qué tipo de discusión están teniendo? ¿Se dan cuenta de donde están parados?

La madre de sempai, cargando una bandeja con varias tazas de té, apareció en la sala y nos regañó.

De inmediato, sempai dejo de intentar dominar la conversación, y volvió a sentarse. La atmósfera alrededor, que se estaba tornando tensa, fue completamente destruida, siendo dominada por la presencia poderosa de Tsuruya Hikari-san. Considerando que su esposo seguía visiblemente incomodo, creo que ya veo quien tiene el control de esta casa.

-Por Dios, estos chicos de hoy son tan atrevidos… –ella deposito la bandeja sobre la mesa, y procedió a repartir las tazas de té. El leve tañido de la cerámica puso en guardia a los tres miembros masculinos de la familia Tsuruya; cada vez que ella depositaba las tazas frente a ellos, se quedaban rígidos-. ¿Recuerdas lo que hacíamos a su edad, querido?

Le lanzó una mirada llena de suspicacia.

-Pues… Si no mal recuerdo yo salía con esa chica rara de la clase 1-3, antes de conocerte. ¿Te acuerdas de ella? Era esa que usaba los mechones de pelo azules…

La voz de Mikuni-san se fue apagando lentamente, hasta ser tan baja que ya no podía oírla. Eche un vistazo a Hikari-san, y esta seguía sonriendo… ¡Pero de una manera aterradora! ¡Parece Ruri-nee cuando se enoja! ¡Qué miedo!

-Me acuerdo de Imari-san, querido. Recuerdo que ustedes estaban jugando Backgammon en el salón de ciencias, cuando deberían estar en clase –murmuró ella, fríamente-. Yo era miembro del Consejo Estudiantil, así que tuve que intervenir, para la preservación de la moral pública. Hacer ese tipo de cosas en horario de clases… ¿Me recuerdas por qué me case contigo?

Su mirada era tan aterradora que me dieron escalofríos. La sonrisa que tenía estaba cargada de un sarcasmo tan retorcido y malicioso que me quitaba el aliento. Empecé a sentir algo de miedo, y eso que no me está mirando a mí. ¿Cómo hace Mikuni-san para soportarlo?

Pero, a todo esto, hay algo que no entiendo.

-¿Era tan grave que estuvieran jugando en la escuela? Backgammon… ¿No es juego de mesa parecido al ajedrez?

De inmediato, fui el centro de atención.

¿¡Qué dije exactamente!? ¡Todos me están mirando! ¡No entiendo que pasa! ¿¡Seguro que ese raro presentimiento que tuve afuera no fue porque sempai y su familia son alguna especie de lunáticos dementes homicidas seriales sádicos y brutales!?

-No puedo creerlo. Una adolescente hoy en día que no entiende esa indirecta. Tomonori, Kyousuke, ¿estoy vieja? ¿Se ha dejado de usar esa expresión? –preguntó Hikari-san, comenzando a revisarse el rostro. ¿Estará buscando arrugas? La verdad, no tiene ninguna, su piel esta hermosa. ¿Cuántos años tendrá?

-Qué yo sepa, si se sigue usando –murmuró Kyousuke, tapándose parte de la cara con sus manos.

¿Está riendo? ¿De qué? ¿Cuál es el chiste? ¿Alguien me lo dice?

-A veces le pasa. Tiene lapsos momentáneos de… Lindura extrema. Te hacen olvidar por un segundo el resto de su personalidad –añadió sempai burlonamente.

¿Se están riendo de mí? ¿Por qué?

-Supongo que siempre hay algunas de esas chicas inocentes allá afuera –Mikuni-san parecía algo aliviado de que su esposa se distrajera-. Ka-san tiene razón, últimamente todos los hijos de mis compañeros en el trabajo hacen cosas muy discutibles. Siempre oigo que se metieron en graves problemas por cualquier razón, llegando a preocuparme que Tomonori o Kyousuke terminen cayendo en alguna de esas locuras. La inocencia es un bien preciado.

-La inocencia sólo existe para perderse –respondió sempai, sonriendo maliciosamente-. Kiyoshi, ‘Jugar Backgammon’ es una forma de decir suavemente que estaban haciendo cosas muy sucias.

¿Cosas muy sucias? ¿A qué se refiere con eso? Podría ser…

Sentí como mi cara se puso caliente.

Oh, ya veo. Así que eso significaba la frase. Entonces, Mikuni-san estaba en el salón de ciencias, con una compañera, y Hikari-san entró y los encontró a la mitad…

-Parece que ya ha muerto la inocencia –sempai lanzó una risa digna de un villano de videojuego retro, muy maligna y bastante falsa-. ¡Deleitémonos con la sangre de aquellos que han descubierto su propia ignorancia!

¿¡Sempai es un vampiro!? E-espero que sea otra broma. No sé a qué se puede estar refiriendo, pero suena como una broma, o algo así.

-Tomonori, no sé porque estas actuando de esa manera tan prepotente –¡ahí va de nuevo! ¡Esa mirada aterradora de Hikari-san hiela la sangre de cualquiera!-. Por lo que puedo ver, tu adorable novia que no dices tener apenas llega a la edad de tu hermanito. ¿No te parece que se ve un poco mal? Si no fueras mi hijo, diría que eres un lolicon. Y llamaría a la policía.

Sempai reaccionó de inmediato, muy molesto.

-¡No soy un lolicon! ¡Y ella no sería mi novia ni aunque fuera la última chica en el mundo! ¡Ni aunque estuviera borracho, drogado, sin brazos ni piernas, y me fuera a quedar impotente en los próximos cinco minutos! ¡A la mierda el futuro de la humanidad, prefiero tener mi cabeza sobre los hombros!

Vaya… Ese es un discurso muy frenético. Estoy algo impresionada… ¡Y también molesta! ¿Qué significa todo eso? ¡No le estoy pidiendo que salve a la raza! ¡Sólo quiero algo de amor! ¿Por qué es tan difícil? ¡Yo jamás le haría daño a sempai! ¡Lo que pasó en el pasado debería olvidarse!

-En ese caso, ¿por qué ella dice que si es tu novia? ¿Hay algo que no me estén contando? –pregunto Hikari-san, moviendo levemente sus ojos entre sempai y yo.

En el instante en que cruzamos miradas, tuve que desviar la vista. ¡Da demasiado miedo! ¡Ahora va a desconfiar de mí por haber hecho eso! ¿¡Que hago!?

-Ka-san, no te alteres –sempai alzó sus manos, desviando su atención hacia él-. Esta chica es todo un problema, créeme. Ella se puso celosa porque comparto habitación con su hermano mayor gay. Y luego se empeñó en creerse esta relación inexistente para negar su complejo de hermano, que es muy fuerte. ¡Tiene una peligrosa tendencia a obsesionarse con la gente!

-¡No es cierto! –protesté.

-Y además, es mentirosa compulsiva –sempai soltó una risita.

Me tiene. Después de eso, dudó que me crean a mí en vez de a él. Y como es obvio que no les ha dicho la verdad respecto a la Academia, ya no hay nada que pueda alegar a mi favor.

Me tiene donde me quiere, al menos por ahora.

-¿Todo eso es verdad, Kiyoshi-chan? –preguntó la madre de sempai, suavizando mucho su tono de voz. La expresión en su rostro había pasado a ser mucho más comprensiva.

¿Qué hago? ¿Lo admito? Si hago eso, quedare como una estúpida. Y si lo niego, me trataran como una loca. ¡No hay salida alguna! ¿¡Que hago!?

Incapaz de decidir nada, desvié la mirada al suelo.

-Ya veo –Hikari-san dejo escapar un suspiro-. Tal parece que debo confiar un poco más en mi hijo. Te debo una disculpa, Tomonori. Tuve miedo de que le hubieras puesto la mano encima a una chica tan linda e inocente.

-¿Ponerle las manos encima? ¡Nunca en la vida! Me sentiría muy sucio –declaró sempai, cruzándose de brazos.

Eso es una mentira. Según Ruri-nee, sempai es un lolicon de primera clase. Dijo que Aya-sempai buscó en el historial de su computadora ayer, y encontró todo tipo de proxys y firewalls; y debajo de ellos, mucha evidencia de sus preferencias sexuales.

¿Los padres de sempai no están enterados? Pero la reacción de Kyousuke fue bastante evidente, él mismo dijo que estoy en su zona de strike. Y dudo mucho que sempai logre esconderlo de ellos, tal vez de Mikuni-san, pero Hikari-san no es ninguna estúpida. Aquí hay algo raro.

-Así que, Kiyoshi-chan, ¿te pusiste celosa? –me preguntó Mikuni-san, quien recién ahora decidió abrir la boca, una vez que su esposa ya había relajado su aterradora presencia-. ¡Que linda! No deberías preocuparte. Tanto Tomonori como Kyousuke son chicos completamente… ¿Normales? ¿Sin preferencias raras?

-Heterosexuales –aclaró Kyousuke-. Es el término correcto. Decir ‘normales’ suena ofensivo, como si los homosexuales no fueran personas. Es discriminatorio.

Que extraño. Pensé que se imaginarían que yo era una cualquiera que había venido a molestar a sempai, pero me tratan como una chiquilla. ¿Qué está pasando? ¿Puede ser que creen que soy una niña tonta que está molestando a su hijo por un capricho infantil?

¡Eso es muy vergonzoso! ¡Es casi tan horrible como las otras opciones!

Escondiendo mis pensamientos, recordé que el té se estaba enfriando, así que le di una probada. Sabe algo raro, como frutas, es dulce y fuerte. A mí alrededor, ahora que ya había pasado el momento tenso del interrogatorio, la familia Tsuruya también disfrutaba del té de Hikari-san.

Me fijé, sin llamar la atención, que sempai había deslizado una cuchara hacia la bandeja, donde había un pequeño contenedor con azúcar. Lentamente, deposito una cucharada colmada de azúcar en su taza. Y luego otra. Y otra más.

Intentó poner una cuarta cucharada, pero sus ojos se cruzaron con los de Hikari-san, y desistió de la idea. Se contentó con remover su té, para luego bebérselo de un solo trago.

Casi me atraganté. El té debe tener más azúcar de la que es posible disolver en esta cantidad de líquido. ¡Sin mencionar que ya de por si era dulce! ¡¿Cómo logró bebérselo así?! ¡Eso es demasiado, me habría atascado la garganta si lo hubiera bebido!

Con cuidado, por debajo de la mesa para evitar que lo vieran, saque mi libreta de sempai. En la sección de cocina, dejé una anotación grande y notoria, indicando que le gusta el té dulce. ¿Podría ser así con el resto de la comida? Tendré que hacer averiguaciones.

Entonces, noté algo extraño. ¿Se acuerdan de esa sexta silla? Pues Hikari-san puso una taza frente a ella, pese a que no hay nadie sentado allí. Me quede mirándola.

-¿Te interesa saber sobre eso, Kiyoshi-chan? –preguntó Hikari-san, con una sonrisa en su rostro, una que no daba miedo. Yo asentí-. Esa silla es para el más reciente habitante de la casa: Una Zashiki Warashi. ¿No te parece increíble?

-¿Zashiki Warashi? ¿No es una especie de fantasma? –pregunté, sorprendida.

-Técnicamente, es un Youkai, una criatura mística del folklore japonés. Es un espíritu benevolente que habita un hogar y le trae buena fortuna. Tiene la apariencia de una niña pequeña. Se dice que es el alma de aquellos niños que fueron sacrificados por sus padres, cuando no tenían como alimentarlos, pero su amor a su familia fue tal que decidieron protegerlos y amarlos, incluso en la muerte –me explicó Kyousuke, muy entusiasta. Parecía que hubiera investigado mucho, y estaba orgulloso de ello.

-¿Quieren decir que hay un espíritu real en esta casa? –pregunté. Por alguna razón, algo me suena sospechoso en su explicación.

Eso, y que sempai soltó una risita extraña cuando mencione lo del fantasma.

-Nos costó creérnoslo cuando Kyousuke nos lo dijo, hace unos días, pero luego tuvimos que admitir que era cierto –Mikuni-san también parecía muy exaltado por este tema-. A Ka-san le dieron un aumento en el trabajo. Mi jefe me dijo que yo era el principal candidato para un puesto que quedo libre la semana pasada. Tomonori fue transferido, con una beca completa, a una escuela privada. Y las notas de Kyousuke han mejorado notablemente. Además, las cosas que habíamos perdido comenzaron a aparecer, cada mañana, sobre esta mesa. ¡Incluso ese pendiente de cuando nos casamos, que llevaba desaparecido casi catorce años!

-Querido, el aumento de nuestra suerte no es la cosa más llamativa –Hikari-san tenía las manos firmemente juntas, a la altura de su corazón, todos sus dedos estaban cruzados juntos. Parecía como si estuviera rezando-. Hemos estado viviendo extrañas experiencias. Oímos ruidos inexplicables, en ocasiones risas y pisadas, como si provinieran de un niño pequeño jugando. Algunas puertas se cierran y abren sin que nadie esté allí. Hay sombras que pasan por el rabillo de los ojos, pero cuando voy a revisar, sólo escuchó una risa de niña, que suena como si estuviera muy lejos.

-Y un día, cuando regresaba de la escuela, ¡encontré una nota doblada sobre la mesa! –Kyousuke saltó de la silla, se dirigió a una estantería, y sacó un trozo de papel ocultó bajo un adorno-. ¡No había nadie en casa, y ninguna puerta estaba abierta! ¡Sin mencionar que no hay ningún bloc de notas aquí!

Me mostró la nota, cuidadosamente doblada en dos. Había un bonito dibujo en el papel, algo que parecía un ave. Tenía el pico curvo, la cabeza redonda, los ojos saltones, y unas manchas blancas en el cuello. Se veía muy feo, fuera lo que fuera.

Lo aclaró: El pájaro es horrible, no el dibujo, ese si es muy bueno. No sé porque alguien gastaría tanto tiempo y talento en retratar este horrible animal.

-¿Lo hizo la Zashiki Warashi?

-Seguramente –asintió Kyousuke, de forma algo frenética-. ¡Busque en línea, y creo que es una paloma torcaz, un ave migratoria que habita en la mayor parte de Europa!

-Kyousuke, cálmate, por favor. Vas a asustarla –el padre de sempai reprendió a su hijo más joven, quien estaba demasiado entusiasmado con el tema-. Te aseguro, Kiyoshi-chan, que no hay nada peligroso en la Zashiki Warashi. Ella sólo juega bromas inofensivas.

-Sólo por curiosidad, ¿cuánto tiempo lleva ese Youkai en esta casa? –pregunté.

De reojo, me fije en la expresión de sempai. Cuando notó que lo observaba, curvo sus labios en una sonrisa traviesa, sólo durante un instante. Como si se estuviera burlando de ellos, como si supiera algo que ignoran.

-Pues, aunque parece como si hubiera pasado mucho tiempo, en realidad ha llegado hasta hace muy poco. Todo lo que te hemos dicho sucedió en los últimos cuatro o cinco días –respondió Mikuni-san.

¿Cuatro o cinco días? ¡Ese es el tiempo exacto desde que sempai volvió a su casa! Es una coincidencia demasiado rara para ser verdad. Y si hablamos de fantasmas, sé de uno que ha estado cerca suyo hasta hace poco.

¿Hmm? Sentí un raro tirón en mi libreta de sempai. ¿Qué es eso? ¡Hay una nota asomando entre las páginas! La tomé, lentamente, tratando de no llamar la atención de sempai y su familia.

“Sé lo que estás pensando. No hagas una escena. Ya sabes quién soy.”

Rea-san.

Ella debe de ser la Zashiki Warashi de esta casa. Incluso ahora, está pululando alrededor de sempai, la única persona capaz de verla todo el tiempo.

En este preciso instante, siento una especie de emoción violenta naciendo en mi interior. La conozco bien. Se llama ‘Celos’, y me provoca un inmenso deseo de tomar a esa fantasma entre mis manos, y arrancarle la cabeza de sus delgados hombros. ¡Y lo peor es que conozco tres métodos para hacerlo en menos de un segundo!

Mejor desisto. Como ya comprobé antes, no puedo tocarla; mis armas la atraviesan, pero ella si puede sujetarlas cuando le da la gana. Además de eso, ella tiene unos mil años de edad, y seguramente posee entendimientos muy poderosos. Es la peor de las situaciones. La diferencia de poder sólo se puede describir como ‘Abismal’.

Mejor será hacerle creer que no voy a intentar nada. Que baje la guardia. Como dije, algún día voy a verla morir. Por mi mano, o por la de alguien más, me voy a asegurar de que pase. No dejare que me robe a sempai. Nunca.

-¡Que suerte tienen! ¡Nunca había oído de ninguna Zashiki Warashi de verdad viviendo en una casa! ¡Es seguro que tendrán una prospera vida! –puse mi mejor sonrisa falsa, fingiendo que no notaba la mueca socarrona de sempai.

Empiezo a pensar que se está burlando de mí. No sé porque, pero creo que eso es lo que hace. ¿Qué le pasa? ¿Rea-san le lavó el cerebro? ¿Lo convirtió en otro de sus extraños sectarios? Esa gente es extraña. ¡Dan miedo! ¡Están locos!

Nadie que siga a una entidad tan cuestionable como un Dios está bien de la cabeza.

Sin importar la situación, sin importar los motivos, aquellos que eligen seguir a semejante existencia están totalmente locos. Incluso más que yo. Al punto de que no tienen salvación alguna. Debería matarlos a todos, apiadarme de ellos, pero son dos mil millones a una. Es otra desventaja ‘Abismal’.

Que injusta es la vida. ¿Por qué no tengo una cabeza nuclear? ¡Me hace falta!

-Muchas gracias, Kiyoshi-chan. Estoy segura de que tu presencia aquí también es obra de la Zashiki Warashi –murmuró Hikari-san, sonriendo de forma tranquilizante-. Espero que su poder sobre la buenaventura también te conceda todos tus deseos.

Vaya, en realidad le acertó. Es culpa de Rea-san que yo esté aquí, ella fue quien nos despertó a Onii-san y a mí. Si ella no lo hubiera hecho, ¿en qué situación estaríamos? Sinceramente, no lo sé, pero estoy segura de que algo sería diferente.

¿Otou-san seguiría vivo? ¿Onii-san habría muerto? ¿O tal vez sería yo la muerta?

-Y hablando de eso, ¿por qué viniste en primer lugar? ¿Sólo fue para ver a Nii-san? –preguntó Kyousuke.

-¡Ah, es cierto! ¡Me había olvidado! –comencé a buscar en mi bolso. Tras unos segundos, saqué tres trozos de papel-. Ruri-nee me pidió que venga a entregarle a sempai estos boletos.

Los deje sobre la mesa, pero antes de que sempai pudiera alcanzarlos, Kyousuke los tomó repentinamente.

-¿Boletos para el tren bala de mañana? ¿Van a alguna parte?

-¡Dame eso, entrometido! –sempai intentó recuperar los boletos, pero Kyousuke los cambio de manos. Reía burlonamente, al tiempo que los alejaba por cualquier medio posible.

Vaya, sempai y su familia son gente muy alegre. Se la pasan bromeando en todo momento, incluso con visitas. Se llevan bastante bien…

Otra vez. Paso otra vez.

Me puse celosa de nuevo.

-En realidad, es un asunto sorpresivo. Esta mañana, Ruri-nee me dijo que iríamos de vacaciones mientras están arreglando la Academia, después de lo que pasó el fin de semana pasado –me sacudí la envidia que me corroía por dentro, antes de que se dieran cuenta-. Una amiga la invitó a una propiedad de su familia en Okinawa, y como no quería ser egoísta, le pidió que nos diera boletos a todos los miembros de nuestro club.

Intercambie una mirada discreta con sempai, en la cual intenté decirle que me siguiera el juego.

Porque, obviamente, no hay ningún tipo de club ni organizaciones similares en la Academia Jikû. ¿Para qué servirían?

-¿A todos? Esa amiga es bastante generosa –sempai entendió bien lo que intentaba transmitirle, y no intentó profundizar en ese asunto-. Espera un minuto… ¿Una amiga de Mirai-sempai? ¿¡Esa mujer tan violenta tiene amigas!?

-¿Violenta? –preguntó Mikuni-san. Por toda respuesta, sempai se alzó el flequillo-. Ah, ya veo. La señorita de los ‘Tesoros Nacionales’.

-¿Tesoros Nacionales? –pregunté, confundida.

-Oh, no te preocupes por eso, Kiyoshi-chan. Es una bromilla inofensiva de la familia –murmuró Hikari-san, lanzando una mirada levemente siniestra a su marido.

Ignoraré que eso ocurrió. No quiero saber a qué se referían. Seguramente es algo pervertido.

-¿Y por qué son tres para Nii-san? –preguntó Kyousuke, quien todavía retenía los boletos-. ¿Necesita más de uno?

-Esa es una historia un poco graciosa –murmuré, soltando una risita nerviosa-. Originalmente, la idea de Ruri-nee era traer a las hermanas Yamanaka con nosotros, pero hubo algunos inconvenientes…

-Fue imposible sacar a Ayano del dormitorio, ¿verdad? –sempai adivinó el problema fácilmente-. Y su hermana mayor no la va a dejar sola, obviamente. ¿En serio pensó que aceptarían?

-Le pregunté lo mismo, y ella respondió que “No pierdo nada por intentarlo”. Y cómo fallamos en convencerlas, ahora nos sobran dos boletos, así que Ruri-nee me dijo que te los diera, que era mejor no desperdiciarlos.

-Entonces… ¿Estos son dos boletos extras a Okinawa? –preguntó Kyousuke, poniendo una sonrisa maliciosa muy familiar. ¿También la heredo de Hikari-san?

-En realidad, iremos a un puerto en tren. Luego ahí nos recogerá el barco de la familia Ishida, que nos llevara al hotel en la isla –aclaré.

-¿Hotel en la isla? ¿Familia Ishida? –murmuró Mikuni-san, pensativo-. ¡Ya recuerdo! ¡Escuche de algo así! La familia del Ministro de Economía, Ishida Kenshirou, terminó de construir un complejo turístico en una pequeña isla paradisíaca en Okinawa. ¡Abrirá al público mañana!

-Si no mal recuerdo, creo que ese Ministro es el padre de la amiga de Ruri-nee, Kitsumiya-sempai –añadí.

Por alguna razón, luego de mi comentario, toda la familia Tsuruya se quedó en silencio. Dirigieron sus miradas hacia mí, poniéndome muy nerviosa.

-¿Eh? ¿Qué pasa? –me empezaron a temblar las piernas.

Esta familia… Da miedo…

-Un hotel en una isla paradisíaca, construido por una familia dueña de empresas multimillonarias, ¿y nos estas regalando tres pasajes gratuitos para el día de su inauguración? –Hikari-san pronunció estas palabras con un tono solemne-. Kiyoshi-chan, el nivel de generosidad de tu hermana mayor es increíble.

-No es realmente mi hermana… Al menos, no estamos relacionadas por la sangre –murmuré, bajando la mirada-. Y, en realidad, no estamos perdiendo nada, fueron gratis. Ishida Kitsumiya-sempai dijo que está ansiosa por conocernos.

-¿No es esa la chica súper popular de la clase 1-1? –preguntó sempai, mientras sus dedos comenzaban a bailar sobre la superficie de la mesa-. ¿Desde cuándo le interesamos a esa chica rica?

-Bueno… En realidad, la familia Ishida financia la Academia Jikû. Ellos pagan todas las becas. No creo que sea buena idea rechazar su invitación –aclaré.

Por alguna razón, no me siento tranquila sin importar cuanto tiempo pasa. De hecho, es lo opuesto.

-Y… ¿Cómo decidimos quien va? –preguntó Kyousuke-. Nii-san tiene que ir, por supuesto, así que quedan dos boletos.

-Es muy repentino para nosotros, no podemos dejar el trabajo así de repente… ¿Por qué no vas tú también, Kyousuke? –respondió Hikari-san.

Su esposo estuvo a punto de decir algo, pero ella hizo un gesto, jugó con el cabello de su lado derecho, y él hizo silencio inmediatamente.

-¡Gracias, Ka-san! –Kyousuke sonrió, pero no parecía agradecido. Diría que, en realidad, estaba feliz de que su plan saliera bien-. ¡Ya sé! ¿Por qué no traemos también a Ka-chan?

-¡Es una horrible idea! –protestó sempai-. ¡Mezclar a Ka-chan con esta chica seria como sumergir dinamita en nitroglicerina! ¡Sólo vas a hacer la explosión más grande!

-Tonterías, Nii-san. Ka-chan jamás causaría ningún problema. Y Kiyoshi-san es demasiado linda para ser peligrosa.

Me dijo linda… ¡Me dijo linda! Si la genética es confiable, y sospecho que lo es porque Onii-san y yo tenemos el mismo cabello, ¡entonces sempai también debe pensar que soy linda! ¡Es fabuloso! ¡Estoy muy feliz!

Obviamente, no puedo dejar que tales emociones se filtren en mi expresión, así que clavo mis uñas en la parte de mis muslos que cubre mi falda. De esta manera, evitó que ellos se den cuenta de que me emocioné.

-Esto… Sempai, Kyousuke-san, ¿puedo saber quién es exactamente ese tal Ka-chan?

-Nuestro primo –aclara Kyousuke, con una sonrisa totalmente malintencionada. Comenzó a operar su Smartphone-. Estoy seguro de que vendrá. No se va a perder una oportunidad de ir a Okinawa de forma gratuita.

-¡Sólo estas tratando de molestarme! ¡Aún recuerdo que ustedes dos se aliaron para hacerme la vida imposible! –sempai se puso de pie, señalando a su hermano menor con el dedo, como si lo estuviera acusando de algo serio.

-Tomonori, tus modales –lo reprendió de inmediato Hikari-san. Sempai bajo su mano, pero no quito la expresión irritada de su rostro.

-Ka-chan, buenos días. Si, sé que es temprano, ¡pero tengo grandes noticias! –Kyousuke comenzó a hablar con alguien al teléfono-. ¡Una compañera de club de Nii-san, de su nueva escuela, le está regalando tres boletos para un hotel en Okinawa! ¡Salimos mañana a primera hora!

Se escuchó una exclamación del otro lado de la línea.

-Sí. Sí. No –Kyousuke me miró-. Kiyoshi-san, es totalmente gratis, ¿verdad? ¿Cuánto tiempo nos quedaremos? ¿Y hay una playa?

-No, no tendrá que pagar ni un centavo. Será una semana, más o menos. Y si no mal recuerdo, Ruri-nee dijo que hay un kilómetro de playa. Deberían traer sus trajes de baño, además de bloqueador solar.

Luego de una corta conversación, durante la cual sempai no paró de hacer señales muy negativas (incluyendo pasar su mano por el cuello, señalando que debía cortar urgentemente), Kyousuke se despidió y cortó la llamada.

-¡Ka-chan vendrá! ¡Se reunirá con nosotros en la estación! –puso su teléfono sobre la mesa-. ¡Nii-san, hay que apresurarnos! ¡Tenemos que hacer las maletas! Hay muchas cosas que empacar. ¡Ka-chan dice que nos preparemos para su bikini, que será algo que nos derretirá el cerebro!

-¿Bikini? ¿Ka-chan es una chica? –pregunté, sorprendida. Estaba convencida, por la manera que hablaban de su primo, que se trataba de un chico.

-Es natural que te confundas, Kiyoshi-chan. Touka-chan es muy masculina, especialmente cuando se encuentra con Tomonori y Kyousuke –Hikari-san puso una sonrisa divertida-. Ella es hija única, mi hermana se divorció cuando era muy joven, así que nuestros hijos se han criado siendo muy cercanos. Si no me equivoco, ella debería estar en esa foto de allí, la cuarta a la derecha de la puerta.

Me puse de pie, disculpándome con la familia Tsuruya. Me acerqué a la línea de retratos colgados, mirándolos con atención.

En el primero a la derecha de la puerta se puede ver a Hikari-san y Mikuni-san, de jóvenes. Ella lleva un vestido blanco muy voluminoso, y él un esmoquin. Debe de ser su día de bodas. Al fijarme con cuidado, el abdomen de Hikari-san está un poco inflado.

En la segunda se puede ver a ambos, vestidos de forma más casual, pero Hikari-san sostiene un bulto entre sus brazos. Supongo que ese debe ser sempai, recién nacido.

En la tercera se puede ver a los padres junto a un sempai muy joven. Incluso siendo un niño pequeño, ya tiene esa mirada de aburrimiento en el rostro. Hikari-san sostiene a Kyousuke entre sus brazos.

Y en la cuarta…

-Así que esta es Ka-chan, ¿cierto?

Intenté que no se notara en mi voz.

Tercera vez que me estoy poniendo celosa en un corto tiempo.

En la foto, bastante reciente, se veía a tres jóvenes. A la derecha, sempai. A la izquierda, Kyousuke. Entre ellos, abrazándolos a ambos a la vez, una hermosa chica de la edad de Ruri-nee guiñaba un ojo seductoramente a la cámara. Su cuerpo tenía proporciones excelentes, su rostro estaba muy bien delineado, y emitía una atmósfera completamente sexy.

Esta chica podía ser, tranquilamente, una Idol muy popular; o una modelo de pasarela; incluso podrías ponerla a protagonizar una película. ¿Y voy a encontrarme con ella? ¡¿En traje de baño?! ¡Además de todo, dijo que iba a llevar un bikini que derrite cerebros, seguramente será algo brutalmente erótico!

Tal parece que, al final, si voy a necesitar mis cuchillos.

Muchos cuchillos.

¡MUCHISIMOS!

Continuara…

Metalord Revolution Capitulo 129

CAPITULO 129

EL GIGANTE DE LA MADRE PATRIA

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Los Sargarios originalmente vivían en una nación isla llamada “Isla Sargaro”, pero hace ya más de un siglo perdieron su patria, obligándolos a vivir como nómadas por toda Avalia, hasta encontrar un sitio al cual llamar hogar, pero muchos son los que marginan a esta raza hasta el punto del odio intenso, por hechos del pasado relacionado directamente con ellos.

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Metalord Revolution Capitulo 128

CAPITULO 128

EL AVANCE DE LOS ROJOS

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

En “Campo Malahierba” el rumor se extendió entre los buscadores de Navum, acerca del ejército rojo y sobre que sus golem eran creados a partir de seres humanos, y que la razón de que ellos secuestren personas, era para convertirlos en tales seres mágicos mecanizados, un trio de buscadores discutía del tema mientras volvían al escondite de Sahadoris para cambiar el botín de cristales de Navum que traían consigo por dinero, el sol estaba ocultándose.

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Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 28

CAPITULO 28

 

Escapando nuevamente de las frías manos de la muerte, Peter se encuentra desorientado en una sala cerrada envuelto en un repulsivo tejido viscoso color gris que envolvía casi la mayor parte de las paredes de la habitación, traído allí por su salvador.

 

Una masa robusta carnosa de color gris con sobresalientes venas rojizas, su único rasgo humano es un rostro abominable que contaba con solo un ojo (el derecho), una tentadura al descubierto chueca, orejas deformes puntiagudas que chorreaban un burbujeante líquido verde y dos agujeros bajo su único globo ocular a modo de fosas nasales.

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Metalord Revolution Capitulo 127

CAPITULO 127

ALTO CALIBRE

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

La ofensiva con la M259 fue un éxito, lo que al principio se calculó un total de 150 buscadores con la suma de los miembros de las facciones Anarquía y Orden, pocos escaparon y el resto muerto yace muerto, como otros pocos moribundos y al borde de morir también, solo dos quedaron ilesos, Horaldez y Jaxthen.

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