Metalord Revolution Capitulo 195

CAPITULO 195

EL MUHAQDAD INVESTIGADOR “ALNAYITS”

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Tras los acontecimientos llevados a cabo en la fortaleza Hasr que conllevaron a la muerte de los principales dirigentes del sitio (Capataz Zahim Sagel y sus tres capitanes), la derrota como posterior eliminación de Muhaqdad Yusuf Ahja Zad´tyk y el despojo de todas las pertenencias, como liberación de los prisioneros y captura de los guardias. Una semana ha ocurrido desde aquellos eventos…

 

—Con que ese es la identidad de quien lo derroto, Rozuel Drayt…

El nombre del trotamundos es pronunciado por un joven de tez morena e inusual cabellera gris y que usaba unas gafas de metal, pero no era alguien “ordinario”, pues portaba el título de uno de los tres Muhaqdad, su identidad era, el investigador Alnayits. Su mano perforaba con sus dedos, el cráneo de la montura del fallecido Yusuf, con recuerdos ajenos inundando su cabeza, aquellos recuerdos mostraban al mismo Rozuel combatir contra el mismo Yusuf, desde la perspectiva del propio difunto líder militar.

 

—Eso es suficiente…

 

Retira sus dedos de la cabeza de la criatura, solo para revelar la presencia de heridas superficiales, de pronto la montura comienza a tambalear, hasta echarse al suelo, su respiración pronto se hizo agitada.

 

—Respiración forzada, debilitamiento físico, mana disminuyendo gradualmente… -Describió el muchacho de gafas las características que afligían a la criatura —Era inevitable, me sorprende que hayas durado una semana sin tu dueño, has aguantado bien hasta mi llegada, me llenas de orgullo.

 

Soldados de grueso turbante que cubrían su rostro y portaban en dicha prenda, el grabado de una estrella de ocho puntas, dispersados en grupos, exploraban el interior de la fortaleza, hasta el último rincón, con tal de encontrar todo indicios o pistas que aporten información sobre los sucesos ocurridos hace varios días.

 

—Tratar de indagar más de lo obvio es una pérdida de tiempo -Expreso el investigador con los brazos cruzados y suspirando del aburrimiento —Es fácil intuir que ha ocurrido aquí.

 

—Entonces, ¿por qué perdemos valioso tiempo en este sitio?.

 

Un segundo individuo se acerca al Muhaqdad, tenía una estatura aproximada de 2 metros, de pie a cabeza llevaba puesto una pesada armadura de plata, el casco de su vestimenta metálica poseía la forma de la cabeza de un querubín, cuyas orejas, tenían la imagen de alas angelicales. Su voz era masculina, pero con un tono profundamente distorsionado que casi no parecía humano.

 

—Oh mi querido amigo, “Ezequiel”, hemos venido aquí por la curiosidad -Se excuso el investigador —¿Has notado los numerosos restos de cadáveres esparcidos por los alrededores de la fortaleza?.

 

—Si, aunque los carroñeros y el sol han hecho de las suyas, aunque quedan vestigios de sus restos en la propia arena -Hablo el hombre de la armadura denominado Ezequiel.

 

—Lo último que se sabe de Yusuf, fue que solicito bajo el permiso del Azim Alnabil Muer Afigad, la movilización de un regimiento de 3000 soldados, mi conclusión, esos restos que se encuentran alrededor de la fortaleza, son esos 3000 soldados.

 

Cuando Yusuf marcho con tal cantidad de efectivos hacia la fortaleza Hasr, sus sospechas le llevaron a intuir que las razones de movilizar tal fuerza militar en una zona que estaba bajo control del Azim Alnabil Muer Afigad, eran en realidad parte de un plan suyo. De los tres Muhaqdad actuales, Yusuf es quien más frecuentaba constante luchas contra el líder rebelde, Adil Salah Ayub.

 

Aunque el Azim Alnabil Muer Afigad ordeno a los tres líderes militares la vital e importante misión de capturar al líder rebelde con vida, era Yusuf quien desempeñaba en casi su totalidad tal labor, mientras los demás, se encargaban de mantener el control de sus zonas en nombre de su señor y eliminar a toda amenaza insurgente. Pocos lo saben, pero Yusuf había capturado a Adil, curiosamente cerca de la famosa localización, “El corazón del Oasis”.

 

Con un pequeño ejército y algo de astucia, se las ingenió para capturar a Adil, solo para posteriormente, ser liberado por el contrataque de un pequeño grupo de rebeldes, un hecho hilarante para Alnayits. Yusuf nunca reporto tal caso al Azim Alnabil Muer Afigad, la vergüenza de haberse permitido perder de forma tan absurda al líder de los rebeldes, era algo que quería ocultar, aunque Muer Afigad no le habría castigado severamente por tal error aun si se hubiera enterado, tal sentimiento que apuñalada su dignidad como Muhaqdad, le corroía su interior.

 

—Yusuf utilizo esos 3000 soldados para rodear la fortaleza, a juzgar por el plan, Adil pudo haber sido atraído hacia dentro con el uso de una “carnada” que tuviera importancia por él, una vez dentro, conllevaría a bloquear todas sus salidas, pues tendría que lidiar no solo con los guardias y el capataz como sus capitanes, era imposible para él conseguir huir o luchar contra un regimiento de más de mil hombres o incluso contra el propio Yusuf en persona -Concluyo el investigador —Pero he aquí el ilógico resultado, la guarnición de la fortaleza fue vencida, todo el regimiento de 3000 hombres sufrió una aplastante derrota y el mismo Yusuf, asesinado.

 

—¿Fue una devastadora y elaborado plan de ese tal “Adil” lo que aniquilo tal número y a ese Muhaqdad? -Pregunto Ezequiel.

 

Alnayits se echa a reír tras oír la pregunta formulada por el individuo de la armadura pesada, se detiene secando una pequeña lagrima de su ojo izquierdo.

 

—No, para nada, ese “líder rebelde” en mi opinión es alguien insignificante para mí, no es alguien de grandes dotes militares, o un brillante estratega y mucho menos un poderoso mago -Dejo en claro el investigador —No, el verdadero causante de esto, fue un ghrayb, uno bastante prometedor como interesante.

 

—¿”Ghrayb”?, no es la forma en que llamas a los forasteros, como originalmente me llaman a mí.

 

—Mi estimado Ezequiel, tú eres un “ghrayb” especial, lo que te hace la excepción al resto de ellos -Opino Alnayits —No, lo que vi fue diferente, este ghrayb posee un poder asombroso, ¿no quieres verlo por ti mismo?.

 

El investigador le extiende su mano derecha, a lo que el individuo de la armadura pesada con casco de querubín responde llevando su mano a la del hombre de gris cabellera y estrechándola. Una conexión mágica se produce entre el contacto, una serie de imágenes, fragmentos consiguen penetrar a la cabeza del proclamado Ezequiel.

 

—Esas características…

 

Los recuerdos de Rozuel Drayt luchando contra el Muhaqdad Yusuf, de la masacre producida contra la guarnición de la fortaleza, asesinando al capataz y los capitanes, todo visto por el mismo Yusuf desde una posición segura y elevada.

 

—Esa forma de luchar…

 

Ezequiel hace una observación detenida en torno a las armas utilizadas por aquel joven, desde la invocación de un trio de cilindros que giran velozmente desatando una tormenta de destrucción sobre sus enemigos, a una que llevaba en manos semejante a una ballesta con la capacidad de disparar continuamente y otra que también portaba a manos, esta ultima con la capacidad de ignorar la defensa de arena de Yusuf. Los recuerdos culminan, soltando sus manos.

 

—Es bueno tener como habilidad, compartir recuerdos -Señalo el investigador.

 

—Ese ghrayb… ¿sabes su nombre? -Ezequiel pregunto.

 

—Se hace llamar Rozuel Drayt.

 

—Es él…

 

—Oh, ¿le conoces?.

 

—Lucho contra uno de mis “hermanos”, lo que lo declara como mi enemigo, que se encuentre en este continente es sospechoso.

 

Pronto una mujer de joven apariencia veinteañera, estatura de 180 centímetros, se adentra a la fortaleza, los soldados a pesar de avistarla, la ignoraban por completo, era una joven de etnia morena y pelo castaño con una cola de caballo. Vestía una gruesa túnica marrón con blanco, con un brazalete metálico dorado adherido a su cuello.

 

—Admiro su curiosidad por buscar las respuestas, señorita Aleab -Alnayits le hablo —Pero la situación ya esta resuelta, ya he concluido los hechos aquí.

 

—Solo hago lo que su excelencia Muer Afigad me solicito -Ella respondió.

 

—Por supuesto, no podría esperar menos de la esclava personal de su nuestro apreciado Azim Alnabil.

 

—No soy una esclava.

 

—Pero ese collar en tu cuello te marca como su posesión -Deja en claro el investigador —Tan solo le eres útil como una herramienta, ¿has encontrado algo útil con tu poder?.

 

La mujer llamada Aleab toma una esfera de cristal de su vestimenta, mientras la sostenía en sus manos, apuntaba con ella a su alrededor.

 

—No, nada, no logro encontrar rastro alguno de la bola de cristal entregada a Yusuf -Confirmo la mujer.

 

—Vaya que eres una herramienta bastante “útil” -Opino el Muhaqdad con sarcasmo —Probablemente haya sido destruido, a pesar de haberme hecho con los recuerdos de Yusuf, no todas sus memorias fueron recuperadas.

 

—¿”Recuperadas”?, ¿qué fue del Muhaqdad Yusuf? -Fue la interrogante de la muchacha de cola de caballo.

 

El investigador señala a la criatura bípeda con cabeza de hiena que yacía moribundo en el suelo.

 

—Eso es un Anjaib, un “camello-hiena demoniaco”, pero esta es totalmente diferente, los Anjaib apenas tienen el tamaño de un camello, y este en cambio, es mucho más grande que uno, ¿acaso es una variante? -La mujer se cuestionó.

 

—Vaya, alguien se ha puesto a leer, aplaudo su conocimiento sobre bestias salvajes del desierto -Alnayits expreso —En efecto, este Anjaib es diferente, yo mismo lo he creado, como una bestia mágica con el propósito de ser una montura personal ligada mágicamente al Muhaqdad Yusuf -Revelo —Pero… al morir la persona con la que estaba vinculado, su mana comienza a abandonar su cuerpo, degenerando su condición, conllevando a un estado en el que se encuentra muriendo lentamente, me sorprende que haya logrado resistir una semana entera tras la muerte de su enlace.

 

—¿Qué?, ¿este Anjaib una montura?, estas bestias son tan agresivas hasta el punto de hacerlos casi imposible domesticarlos, por eso los cuerpos de caballería las conforman camellos y no estas criaturas -Declaro Aleab —Solo los Gnoll han conseguido domesticar fácilmente con tal propósito a los Anjaib, pero solo por su condición como monstruos sumamente hostiles de intelecto semihumano, casi como los orcos.

 

—Exacto, los Anjaib no pueden ser domesticados por los nuestros, ya que sería una inversión costosa, pero yo “cree” mi propio Anjaib, como un obediente regalo de “buena fe” para Yusuf gracias al vinculo mágico que los une, aunque la realidad era otra, ya que todo lo que Yusuf viera y retuviera en su cabeza, también lo haría su montura gracias a dicho vinculo, teniendo un acceso garantizado a todo lo que él sabe y sabría.

 

Las palabras del investigador habían revelado, que el propósito real de la montura del fallecido Muhaqdad Yusuf Ahja Zad´tyk, era espiarle, el vínculo mágico que los unía como un enlace de “amo-sirviente”, en realidad funcionaba también para que todo lo que Yusuf sabia, se transmitiera a su montura y de esa manera, tal conocimiento, llegar al investigador Alnayits.

 

—Ah propósito, me parece curioso, no sabias que Yusuf estaba muerto, hasta ahora, pero no veo… que tal noticia te asombre en lo más mínimo -Expuso el investigador con ciertas sospechas sobre ella.

 

—En el momento en que toda comunicación con Yusuf se corto en mi bola de cristal encantada hace varios días, tuve mis sospechas, él nunca bajo ninguna circunstancia, ignoraría mis llamados, pues solo cuando su excelencia Muer Afigad me lo ordena, me comunico con él, ignorarme, seria ignorar a nuestro Azim Alnabil, un crimen severo –Argumento en su defensa la joven mujer de cola de caballo.

 

—Jejeje, cierto, había olvidado su indiferente corazón -Afirma Alnayits —Se que no le importa en absoluto a nuestra excelencia, solo le sigue porque no tiene otra opción, oh si, conozco su pasado señorita Aleab, o debería decir “Bandolera de las dunas”.

 

Con tal apodo pronunciado, el rostro de Aleab se torna de angustia y voltea para otro lado para no mirar la cara de ese Muhaqdad que sabia tanto sobre ella. El investigador con educación se retira con su permiso, alejándose de la muchacha, caminando junto al enigmático hombre de armadura pesada con casco de querubín.

 

—Tu lealtad hacia ese “Muer Afigad” tampoco es real, ¿por qué le sirves entonces? -Le pregunta Ezequiel.

 

—No le sirvo, solo le uso, cuando llegue el momento me desharé de ese arrogante hombre, por ahora, solo le seguiré el juego de “súbdito-monarca” -Aclaro Alnayits —Ah propósito, ¿cuánto ha progresado tu misión?.

 

—En un mes, enviare el primer “lote” al continente de Gresswold, el segundo saldrá en dos meses -Contesta Ezequiel —Podría prepararlos y enviarlo en menor tiempo, pero prefiero asegurarme de que los “lotes” enviados estén en las mejores condiciones, con tal de complacer a su voluntad, pues es la misión que me designo en estas tierras.

 

—Y como hemos acordado, con gusto ayudare a tu causa, mi buen amigo -Aseguro el Muhaqdad.

 

—Tu ayuda ha sido favorable a mis propósitos, si todo sale según lo planeado, habrá un lugar para ti, pues le he hablado sobre ti, solo sigue leal a nuestra causa y serás justamente recompensado.

 

—Me halagas mi querido amigo, ten por seguro, que no pienso bajo ninguna circunstancia fallarte, ni a tu maestra -El investigador acompaño sus palabras con una reverencia —Hemos terminado aquí, volveré a Naar´thue para informar a su “excelencia”.

 

—Yo volveré a “la apostata”, para seguir supervisando los “lotes” -Aseguro Ezequiel.

 

__________________________________________________________________

 

Varios días después – Ciudad de Naar´thue…

Fue la política Afigad la que llevo a esta ciudad de miles de habitantes a ser lo que es hoy en día, claro esta que las consecuencias de esta forma de gobernar, conlleva a dejar una marca notoria en la población. Las clases bajas o la plebe, solo podían ganar lo suficiente para sustentar sus necesidades básicas (comida y techo), solo aquellos con oficios de artesanos (herrería), soldados y magos de Nivel C o superior, tenían una mínima oportunidad de mejorar su calidad de vida.

 

Los Alnabil por su parte, en especial los de clase alta, tenían los privilegios de vivir a lo grande, y con la garantía de que su linaje adquiriera dicha condición de vida, mientras se mantuviera leal a su señor y este siguiese en el poder. Los semihumanos eran meras “herramientas” para dicha política, solo podían conformarse con trabajar duro y ganar lo necesario para comer, no era tan diferente de la vida de un esclavo.

 

El palacio de los Afigad, lleva existiendo más 4 siglos, comenzó primero como una pequeña residencia con el primer Afigad como un Alnabil de bajo rango, hasta ascender a la clase más alta de noble (solo superado por el sultán y sus consejeros reales). En el salón principal del palacio, bellas bailarinas danzaban al ritmo de tambores, laúd y un clarinete, nobleza de alta clase yacían presente en cómodos asientos para disfrutar del show en conjunto con comida y bebidas.

 

Todos ellos eran Alnabil con labores vitales en torno a la gestión de distintos ámbitos de la ciudad, o de los terrenos donde la política Afigad se ha extendido, desde el manejo de la economía, las leyes, el fluir del comercio o incluso la actividad militar. Pero quien regia sobre todo ellos con la palabra mayor, contemplaba el espectáculo como todos, recostado sobre un cómodo cojín que le daba el aspecto de un trono semejante al de un monarca de linaje real.

 

Su cuerpo era corpulento, un hombre adulto de tez morena con una barriga grande, vistiendo finas prendas de terciopelo, desde una capa con la que cubría su reluciente túnica roja, portando en su cabeza un turbante decorado con una pluma tricolor. Su nombre e identidad estaba en bocas de todos, pues era la autoridad absoluta de esas tierras (con excepción del sultán), Muer Afigad. El gordo Azim Alnabil da unos fuertes aplausos que detiene la música y a las bailarinas.

 

—Suficiente entretenimiento por hoy -Ordeno Muer Afigad.

 

Los músicos y las bellas danzantes se retiran tras despedirse respetuosamente ante los nobles de clase alta.

 

—Es hora de pasar a asuntos importantes, nos hemos reunidos hoy para discutir el progreso de la expansión de la política Afigad -Declaro el voluminoso monarca.

 

—El este ya nos pertenece en su totalidad, y según los últimos informes, muchos Alnabil del oeste del reino, han aceptado unirse a nosotros, no faltara mucho para que los Azim Alnabil de la región se inclinen ante usted -Uno de los Alnabil explico.

 

—Cuando la política Afigad logre abarcar todo el oeste, solo nos faltaría influir en el norte del reino, pero será todo un reto, los más prestigiosos linajes de Azim Alnabil se hallan en dicha región, incluido la familia real -Un segundo procede a informar.

 

—¡Con todo respeto!, quisiera sugerir que no se ignorase demasiado la amenaza rebelde, algunos convoyes con Alnabil que apoyaban nuestra causa han sido atacados por ellos, pocos consiguieron escapar y sobrevivir.

 

—¡Por favor!, los rebeldes son un chiste de amenaza, es cuestión de tiempo para que nuestras fuerzas terminen acabando con ellos, todos sus “logros” han sido de atacar a aliados de poca importancia, ¿crees que la muerte de esos Alnabil de clase baja tendrá alguna repercusión negativa en los planes de su excelencia?, ¡Ja!, yo no lo creo.

 

Dos grupos se formaron en tal discusión en torno al tema de los rebeldes, alzando su voz en todo el salón, uno apoyando en que se respondiera con más importancia a las agresiones de los rebeldes, el segundo (que conformaba con más número en su grupo) que le diera solo la importancia habitual de siempre, dándole más prioridad al tema de la expansión de la política Afigad.

 

Si se le diera más interés al asunto de los rebeldes, significaría movilizar con más mano militar en las áreas donde la política Afigad domina, fomentar más propagandas que elevaran la lealtad hacia Muer Afigad, ofrecer jugosas recompensas monetarias y promesas de títulos de Alnabil por las cabezas de rebeldes de gran estimación que perjudicaran enormemente a este movimiento insurgente. Conlleva a enviar numerosos mensajeros y voceros por los alrededores para que sus palabras llegaran a sus habitantes, llenar de tablones de anuncios de trabajos para mercenarios y aventureros especializados en la captura de criminales. Consecuencia: Mayor gasto militar, más gestión en las labores políticas en torno a la problemática y disminución del movimiento de expansión la política Afigad.

 

Por otro parte, centrar más importancia en los asuntos de la expansión de la política Afigad, conlleva a solo brindar un interés moderado en la problemática de los rebeldes, en donde la administración de los Alnabil de Afigad, tendría como prioridad garantizar las negociaciones y alianza con los nobles de las áreas que a futuro su política alcanzaría. Es inevitable que estos asuntos, la labor requiere el discreto trabajo de asesinatos “discretos” y la silenciosa subyugación de grupos de nobleza en contra suya, con el uso de una pequeña fuerza militar, pero siempre haciéndolo ver como un accidente o la labor de criminales de poderosos grupos estructurados como la afamada “Tartib-Qaede”. Consecuencia: Mayor progreso en la expansión de la política Afigad y la posibilidad de que los rebeldes se vuelvan una amenaza mayor a futuro.

 

Uno creería que lo más lógico sería llevar a cabo ambos asuntos a la vez y repartir el desarrollo de estos en un 50/50, pero conciliar un acuerdo sobre ello era un caso imposible, ya que dividir las responsabilidades por igual de atender los asuntos de los rebeldes y la expansión la política Afigad conllevaría a zanjar ambos temas de manera ineficaz. Es decir, si se atiende el problema de los rebeldes con solo la mitad del interés, conllevaría a que los resultados tengan más perdida que ganancias, lo mismo para el tema de la expansión de la política Afigad, invertir solo la mitad conlleva al lento desarrollo de este y, por lo tanto, seguiría tomando más tiempo que el de depositar toda la gestión en dicha labor.

 

Por lo tanto, si se quería acabar a raíz el problema de los rebeldes, tendrían que enfocar todo los esfuerzos o la mayor parte de este en ellos, o si querían que el progreso de la expansión de la política Afigad siguieron por buen camino (para que culminase lo más rápido posible y sin trabas), también debían invertir la mayor parte de sus recursos y administración, pero no, dividir la responsabilidad de las dos tareas a la mitad, conllevaría que la productividad y resultado sea mediocre.

 

Además, la mayoría no consideran a los rebeldes como un peligro latente, a sus ojos, son solo ignorantes plebeyos alborotadores que juegan a ser soldados y se esconden en la mugre, para atacar a traición como un cobarde. Aunque tales practican suponen una molestia para las tierras de Muer Afigad, que es en donde ocurrían dichos actos hostiles, al ser solo un grupo pequeño, poco o nada tenían que hacer contra la superioridad numérica, armamentística y más organizada de las fuerzas al mando de Afigad.

 

—Los rebeldes llevan años intentando en vano lograr detener los avances de la expansión de su excelencia, nuestras fuerzas cuentan con el número de su parte, las mejores armas, instructores, estrategas y la deslumbrante presencia de los tres Muhaqdad -Declaro uno de los Alnabil —¡Los tres guerreros más poderosos del reino que comandan regimientos enteros!, ¡aquellos que juraron lealtad son sangre y sudor al mismismo sultán!, ahora son completamente leales a su excelencia Muer Afigad, dicho esto, ¿sigues creyendo que esos “rebeldes”, esos insurgentes de pacotilla, ¿representan una amenaza considerable para nuestro señor?.

 

Ante tal argumento, el Alnabil se hecha a reír junto al grupo de nobles que le apoyaba, aquellos con la voz que fomentaban brindar más interés ante la amenaza rebeldes, pronto cesaron sus palabras, empezando a sentir vergüenza por no tener manera de responder ante los expuestos por el otro grupo. De repente todo el debate es interrumpido con la llegada de un mensajero.

 

—¡Su excelencia! -El mensajero se arrodilla mostrando sus respectos ante Muer Afigad —¡El Muhaqdad Alnayits solicitad verle de inmediato!, trae un mensaje importante.

 

El gordo Azim Alnabil tras oír al mensajero, autoriza la presencia del investigador, el muchacho de gafas de metal de cabellera gris entonces hace acto de presencia, presentándose educadamente ante todos y mostrando sus respectos ante la clase alta como tal.

 

—Ahórrate las formalidades, Alnayits, y ve al grano -Le ordeno el Azim Alnabil.

 

—Así será su excelencia.

 

Cada Alnabil en completo silencio, centro toda su atención en lo que el Muhaqdad estaba a punto de decir, pues cuando un “Muhaqdad” llega con un “mensaje importante”, dictan a ser grandes noticias o el anuncio de calamidades. En este caso fue…

 

—¡Es mi deber informarle, que la Fortaleza Hasr ha sido atacada por los rebeldes!, ¡el capataz y toda la guarnición encargada de gestionar como proteger tal punto de vital importancia, han sido asesinados!.

 

Tras oír el comunicado oral del investigador, todos los Alnabil levantan su voz con un tono preocupante, pronto aquel grupo que apoyaba la idea de fomentar más importancia sobre los rebeldes, anula su silencio y sus palabras vuelven a pronunciarse en torno al tema, tomando la declaración del Muhaqdad como un argumento a su favor.

 

—¡Su atención!, ¡le suplico que me dejen hablar, pues aún no he ido a lo más destacable del asunto! -Hablo el Muhaqdad para callar a las masas de Alnabil y que su voz volviera a sonar con más importancia ante todos —¡Los rebeldes saquearon todo el sitio, tomando cada objeto de valor, desde armas, dinero e incluso víveres, todos los prisioneros fueron liberados y lo más seguro es que hayan tomado de prisionero a varios guardias que se rindieron al ver que tenían las de perder!, ¡PEEEERO!… aquí viene lo más impactante de todo, ¡El Muhaqdad Yusuf Ahja Zad´tyk y un regimiento de 3000 hombres!, ¡quienes tenían la importante tarea de suprimir a los agresores rebeldes, han sido aniquilados!, ¡así es, es tal y como oyen, el Muhaqdad Yusuf ha muerto y su fuerza armada aplastada!.

 

Cuando tal noticia llego a oídos de todos, era como si la histeria misma quisiera manifestarse en persona sobre cada Alnabil presente, desencadenando una a calurosa discusión. Muer Afigad, quien en todo momento se mostraba apacible y relajado, pronto la incertidumbre y el agobio, consumieron toda su calma.

 

—¡¡¡SILENCIO!!!

 

Su voz llego a todo el salón, acallando a todos los bulliciosos Alnabil, quienes se mostraban nerviosos ante la furiosa reacción de su excelencia. El calmado rostro de Muer Afigad se tiñe de ira, de una furia como tal, que hacía temblar emocionalmente a todos a su alrededor, con excepción del investigador Alnayits.

 

—¿Dices que esos insignificantes rebeldes, a quienes superamos en tropas y equipamiento, han conseguido derrotar a una fuerza de 3000 de nuestros soldados, mejor entrenados y organizados, como también a eliminar a uno de los tres Muhaqdad quien estaba a la cabeza de ese regimiento? -El Azim Alnabil pregunto tratando de mantener algo de su calma.

 

—No, Adil y sus rebeldes no consiguieron esto por cuenta propia, alguien los ayudo, alguien con un poder… fascinante y peligroso -Aclara Alnayits.

 

—¿¡Quien!?, ¡¡exijo saber el nombre de ese maldito que ayuda a los rebeldes y causa tal daño a mis tierras!!… ¿¡QUIEN ES EL BASTARDO QUE OSA DESAFIAR MI AUTORIDAD CON TAL AFRENTA!?… ¡¡MATARLO NO SERÁ SUFICIENTE PARA MÍ!!… ¡¡¡MALDECIRE SU EXISTENCIA QUE HASTA INCLUSO LLEGARA AL MISMIMO REINO DE LA AGONÍA!!!…

 

—Es un ghrayb, su nombre es Rozuel Drayt.

 

Continuara…

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