Metalord Revolution Capitulo 194

CAPITULO 194

LA PLATICA DEL DRAGÓN OSCURO CON EL SEÑOR S

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

—Puedes llamarme “Señor S” -Se presento bajo aquella identidad —Platiquemos, oh, gran Myldark, señor dragón, “Acero de las Sombras”.

 

—Ahórrate los halagos -Expreso el dragón oscuro su descontento ante la pronunciación de tales títulos.

 

—Solo pretendo satisfacer esa parte de ti, aquella que resplandece del orgullo de un dragón.

 

—Ya no me interesa alimentar una vanidad del pasado, quien antes he sido, ha quedado relegado en un tiempo olvidado.

 

—Como desees…

 

La entidad sombra se pone de pie y levanta su brazo derecho señalando con el dedo índice el oscuro abismo del cielo.

—¿Qué se supone que hay arriba?, tan solo veo oscuridad y nada más.

 

Pero aquella oscuridad pronto materializa una forma esférica, como una bola de cristal gigante flotante, manteniendo su flote en tinieblas que hasta el ojo de un dragón le costaba ver entre tal penumbra.

 

—Todo este “plano”, empezó por eso… -Señalo el señor S a la forma esférica.

 

La gigantesca bola de cristal manifiesta recuerdos de Rozuel Drayt, aquella parte donde se enfrenta a un monstruoso Comandante Templario Frederic, siendo herido por este por una puñalada seria en el estómago. Una fuerza desconocida repele al Templario inhumano y salva a Roz, elevándole, desatando una explosión y haciendo desaparecer al mismo Trotamundos, junto a una malherida Riha, su compañera Lupian. Acto seguido, deja de transmitir imágenes y queda inactivo.

 

—Lo recuerdo, aquella fuerza era ajena a la magia, ¿qué fue eso?.

 

—Ya deberías saberlo a estas alturas del partido, aquello fue un fenómeno producto de una gran acumulación de PSI o energía ESP, como gustes llamarlo -Declaro la entidad.

 

—¿PSI?.

 

El dragón oscuro ya había observado tanto la existencia como el origen del Psi, el nacimiento de los Esper, en todo el recorrido que llevo como un especto en dicho “plano”.

 

—Incluso tu actual portador, está directamente relacionados con ellos.

 

Rozuel Drayt, quien posee actualmente la armadura que alberga los últimos vestigios de su existencia espiritual, era en sí, un Esper.

 

—Un Trotamundos, como los llaman en tu mundo natal -Dejo en claro la entidad.

 

—Siempre he sabido de la existencia de los Trotamundos, pero nunca me llamaron la atención, los consideré solo otros incordios humanos de un mundo diferente, pues nunca supe cómo eran las tierras de donde procedían originalmente -Manifestó el dragón oscuro de manera reflexiva —¿Acaso todos los Trotamundos provenían de un mundo como el que acabo de ver?, ¿este plano acaso es donde ellos provienen realmente?.

 

—Si, y no.

 

—¿Qué clase de respuesta es esa?, ¿o es un “si” o un “no”?, se más específico -Exigió Myldark.

 

La bola de cristal vuelve a transmitir imágenes, pero no eran recuerdos, eran más bien una representación gráfica de una cabeza humana, mostrando a profundidad el cerebro.

 

—El cerebro es una genuina pieza de ingeniería orgánica, todos los que hacemos, recordamos, pensamos y sentimos, es gracias a esta frágil pieza cuyo daño mínimo, podría garantizar resultados con consecuencias fatales que repercutiría en disminuir nuestras capacidades físicas o mentales -Expuso el señor S —Claro que, los que poseen una regeneración celular única, son excepción a ese trágico desenlace, ustedes los dragones son como los demás seres vivientes, poseen un corazón e incluso un cerebro, desarrollado y evolucionado a su manera.

 

—Tsk… no entiendo a qué quieres llegar con esto, hablas puras cosas sin sentido -Myldark comento con un tono desdeñoso —¡Ve al grano!.

 

—El cerebro también es responsable del subconsciente, para ser más claro, todos los recuerdos que almacenamos y los sueños que tenemos -Explico el señor S —Todo este “plano”, es una anomalía, producto de la “Fuerza de Psi” a la que Rozuel Drayt fue expuesto en “La Zona Prohibida”, ¿recuerdas lo que dije?, “te encuentras en una forma de subconsciente entremezclada”.

 

El subconsciente en el cual se encontraba, combinaba en parte los recuerdos del Trotamundos con su mundo de origen, con el alma de Myldark, podría decirse que la esencia del dragón oscuro actúa en si una forma de “subconsciente”. El fenómeno electromagnetismo de Niels Becquerel, el Esper procedente del cubo de Navum, causo un choque de subconscientes, una unión anómala entre el alma del dragón con recuerdos del mundo de origen de Roz.

 

—Pero estos recuerdos, son construcciones forzadas, no detallan con total exactitud el mundo de origen -Declaro la entidad —Dime, ¿qué fue lo primero que observaste al llegar allí?

 

Myldark hace memoria, con lo primero que avisto, fue aviones de guerra, maquinaciones aéreas de combate, seguido de una base militar y vehículos de guerra terrestres.

 

—De pronto, observaste como ese mundo expandió aquella “civilización humana”, del cual sus naves aéreas mejoraban, sus barcos e incluso las armas de fuego, fuiste testigo del surgir de los Esper -Explica el señor S —Pero eso, no es más que un ejemplo resumido del avance o desarrollo del mundo natal de tu portador.

 

—¿Dices que lo que vi es falso?, ¿qué tal mundo no es así realmente? -Pregunto Myldark.

 

—Tal mundo existe, pero lo que tu observaste, es una “recreación forzada”, moldeada con los recuerdos y conocimientos de Rozuel Drayt -Afirma la entidad sombra —Quizás, su subconsciente quería mostrarte como es el mundo de tu actual portador, que intentaras conocer en detalle y a fondo sobre él, que observaras y experimentaras a primera mano, la “humanidad” de donde procede, quien sabe, esto es solo una conjetura mía.

 

—Entonces… lo que vi es realmente cierto, existe, no de esa manera, pero ese mundo… es real, mi portador actual es un Trotamundos, aquello de lo que fui observador, era su mundo natal, o una visión de su hogar original.

 

—Es una manera de verlo, este “plano” en si es una anomalía, algo creado de manera imprevista por sucesos inesperados ante la exposición de aquella fuerza de PSI.

 

Humanos, para Myldark tal palabra era sinónimo de fastidio, como toda raza capaz de hablar, levantar una espada y presumir de manipular un poco de magia, como un dragón ancestral, conocía su posición como una criatura mágica en lo alto del pináculo de la magia. Los dragones eran para los seres inferiores, una muestra de poder absoluto, tanto física como mágicamente, es por ello que el desafío de derrotar a un dragón y reclamar su cadáver como recompensa, es una mentalidad que llevo al dragón oscuro, a plantearse a dichos seres inferiores como una mera molestia.

 

Sin importar cuanto se esforzará un humano o cualquier raza afinada a la magia, jamás alcanzaría un nivel tan magistral del dominio de la magia como un dragón, incluso aunque intentaran perfeccionar ese dominio con herramientas y tediosos estudios complejos, para la raza de los dragones seguiría siendo un dominio inferior de esta fuerza.

 

—“No existe nada más fuerte que la magia, pues en Avalía, la magia es el poder absoluto…” -Aquello es el pensamiento de todo habitante de dicho mundo, el dragón pensó.

 

Ahora comprendía mejor cuan equivocado estaba, la magia no era la única fuente de poder en existir, los Trotamundos son prueba de ello, en sus mundos de origen, la magia no existe como tal, y, sin embargo, su civilización posee una fuerza que rivaliza con la misma magia en igual o mayor grado.

 

—Mi llegada a este “plano”, mi razón de estar aquí, solo fue pura casualidad, ¿verdad? -Pregunto Myldark.

 

—Independiente de lo que responda, solo será una teoría, una conjetura que solo tu criterio final definiría bajo tu juicio -Concreto la entidad sombra.

 

—¿Y que se supone que eres tú?.

 

—Ya te lo he dicho con anterioridad, soy una existencia producto de este “plano”, soy una encarnación creada por esta “anomalía”, es lo que soy -Responde el señor S.

 

La conversación pronto es interrumpida con el repentino oír de un fuerte ruido, era como el sonido desagradable de cristales agrietándose y rompiéndose, aquello que se destruida como paredes de vidrio, era la misma oscuridad abismal de a su alrededor, se estaba fracturando, haciendo pedazos.

 

—Tu estadía aquí está llegando a su fin, pronto volverás con tu portador -Le dejo en claro el señor S.

 

—¿Qué será de este lugar? -Pregunta Myldark.

 

—Sera borrado, esta anomalía no era para que perdurara eternamente, su “esperanza de vida” ha concluido, todo desaparecerá.

 

—¿Qué será de ti?.

 

—Soy una materialización de esta anomalía, soy parte como tal de este “plano”, por lo que también desaparece, quedando relegado en el olvido.

 

La manera en que el señor S lo decía, no había preocupación, miedo o inquietud en sus palabras, aceptaba tal destino como si fuera algo normal, cosa que molestaba al dragón oscuro.

 

—¿¡Acaso estas satisfecho con esto!?, ¿¡vas a aceptar ser destruido así nada más!? -El dragón oscuro exclamo enfurecido —Detesto que alguien acepte morir tan fácilmente sin siquiera resistir, no valoras tu propia vida, aberras tu existencia como tal, solo un debilucho aceptaría tal resolución.

 

—Nací con la capacidad de pensar y actuar según mis preferencias, supe desde el principio desde que llegaste, como terminaría todo para mí, era inevitable, sea esto el destino o la mera casualidad, nada lo cambiaria -Expreso la entidad sombra —Elegí invertir mi tiempo, enseñándote este “mundo”.

 

—¿Tu construiste este “mundo” entonces?.

 

—No, este se materializo y construyo por su cuenta, yo solo podía mostrártelo, permitir que te desplazaras a voluntad -Contesto el señor S —Podría haberte aislado en una infinita oscuridad, pero no lo hice, podría haberte ignorado, pero no lo hice, escogí bajo mi criterio, como usar ese tiempo del que disponía, enseñarte este “mundo” construido por el anómalo fenómeno y platicar contigo, todo ha sido, mi decisión como tal.

 

—¿Y te resignas aun así a morir?.

 

—¿Qué harías tu dragón oscuro?, si se te diera la oportunidad de volver a recomenzar tu antigua vida, sin la posibilidad de cambiar nada, con el mismo principio y desenlace, ¿qué pensaría entonces de aquella segunda oportunidad?, ¿un destino, una casualidad o un simple capricho?.

 

La pregunta dejo en silencio a Myldark, si tuviera la chance volver a empezar aquella vida pasada, con real intención, modificaría hechos que desencadenarían otros eventos, plantearía cambiar la historia y desenlace de esa “segunda oportunidad”.

 

—No son tus vivencias como el majestuoso señor dragón que fuiste, lo que más desearías cambiar, ¿le darías mayor prioridad a Sheila?, fascinante decisión… -Opino la entidad sombra.

 

—¿Cómo es que tú…?

 

—El choque de “subconscientes”, ¿lo recuerdas?, tu misma alma o la esencia de tu espíritu, se mezcló con parte del subconsciente de Rozuel Drayt, en pocas palabras, partes de tus recuerdos yacen aquí -Explico el señor S —Pero no te preocupes, tu actual portador, no tiene acceso a esos recuerdos, solo aquellos que están en esta anomalía, es decir, yo.

 

Myldark no tenía razones para confiar en la entidad, pero tampoco motivos suficientes para desconfiar, si el señor S estaba destinado a desaparecer, se llevaría consigo aquellas anécdotas pasadas del dragón consigo. En los alrededores, las tinieblas se agrietaban más, el ruido se vidrios partirse disminuyo, pero la destrucción de aquel plano proseguía.

 

—A este sitio aún le queda tiempo, antes de que todo desaparezca para siempre, he decidido darte otra sorpresa -Afirma la entidad sombra —Considéralo un “regalo” de mi parte de despedida.

 

—¿Un regalo?.

 

La entidad se hace a un lado, revelándose la presencia de una doncella armada con una espada en la cintura, portando una llamativa armadura negra y de corta cabellera negra, con bellos ojos avellana. El dragón oscuro, tras mirar detenidamente a la mujer, al primer segundo la reconoce de inmediato.

 

—Sheila…

 

—Los dejare a solas -Dijo el señor S, para caminar hacia un lado y desaparecer en su totalidad.

 

A solas, un silencio incomodo se hizo menester entre los dos, hasta que Myldark toma la inactiva en hablar primero.

 

—Sheila… sé que todo esto no es real, que son manifestaciones producto de este choque de “subconscientes” y que aquel individuo tenga en parte conocimientos de mis memorias, y a pesar de ello… -El dragón oscuro mira hacia el suelo con desdén y aflicción —Se siente tan real… que es angustiante.

 

—¿Qué es la frustración que te inquieta Myldark?, ¿es mi presencia un mal recuerdo que aflige tu alma? -La manifestación de Sheila pregunto.

 

—No, lo que me aflige es… que si tan solo yo no hubiera… entonces tú, entonces Sheila…

 

Una mano toca el hocico del dragón oscuro, pertenecía a Sheila, o la de aquella manifestación producto de aquel plano, lo que llamó la atención y el asombro de este acto, era que ella, a diferencia de todo el entorno a su alrededor, podía sentir su tacto, cuando anteriormente solo el viento y la temperatura eran perceptible a su cuerpo. Era el primer contacto humano que sentía, tras su llegada a dicho sitio, el toque de la mujer, disipan los pensamientos angustiantes del dragón oscuro, quien, cerrando los ojos, no puede evitar recordar a esa guerrera que alguna vez fue su portadora, desenvainando su espada y retando a una criatura hostil con el doble de su tamaño, con el exclamar “¡acabemos con él, Myldark!”.

 

La mujer humana frente a él, la Sheila que yacía frente a sus ojos, sonríe mientras la palma de su mano acariciaba su hocico.

 

—Quizás no sea la auténtica Sheila, pero ella realmente nunca te odiaría, siempre te aprecio, y siempre lo hará, sin importar donde este, los recuerdos vividos juntos serán paginas inolvidables, incluso en la muerte, ¿podrías olvidarla? -La manifestación pregunto.

 

—No, no podría.

 

La mujer toca con su frente el hocico del dragón oscuro, como un gesto de afecto y despedida, sin dejar de sonreír, mira a Myldark una última vez, para luego darse la vuelta, y lentamente desaparecer en la oscuridad. El dragón no dejo de mirarla, hasta que la guerrera dejo de ser visible a sus ojos, hasta que su existencia, se esfumo en su totalidad de ese plano.

 

—“Lo siento Sheila, es mi culpa… que no estés aquí…”

 

El dragón oscuro se pierde en sus pensamientos por varios minutos, hasta que este es interrumpido abruptamente con el regreso del señor S.

 

—Es hora, ya es momento de que regreses a donde perteneces -Declaro la entidad sombra —Debes emprender vuelo, elévate majestuosamente como el señor dragón que eres, retorna al lugar del que provienes.

 

Fisuras surgían sobre la oscuridad de alrededor, desprendiéndose a pedazos, el eco de vidrios partirse inunda en toda la sala, mientras fragmentos oscuros caen hacia abajo a un abismo sin fondo. El dragón oscuro miro fijamente a la entidad sombra y despliega sus alas.

 

—Gracias… -Fueron las palabras que Myldark le dedicó a la entidad.

 

La entidad con sus brazos en la espalda, asiente su cabeza como un gesto que respondía “de nada”, Myldark alza vuelo y mientras asciende, observa por última vez al señor S, todo se vuelve completamente negro y sus sentidos se duermen.

 

Al despertar, se percata de que había retornado al collar negro que Rozuel llevaba consigo, y que el chico, estaba en medio de una contienda contra todo un regimiento de enemigos. El dragón oscuro se hecha a reír y su voz resuena en la consciencia de su actual portador.

 

—“¿Cuánto tiempo he estado dormido?, mira en los problemas en que te has involucrado en mi ausencia, mocoso”.

 

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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Los recuerdos culminan, regreso al plano mental de Myldark, ¿cuánto tiempo ha transcurrido?, quizás horas aquí, y solo escasos minutos en la vida real.

 

—Entonces eso es lo que paso… -Dije en voz alta.

 

Todo este tiempo Myldark yacía en una especie de reconstrucción mental, producto de mis recuerdos y su propia esencia o alma, aunque me intriga ese tal “Señor S”, de alguna manera, siento que le conozco… o quizás es solo mi imaginación.

 

—Cuando volviste de ese sitio, adquiriste la capacidad de convertir el mana en energía ESP, ¿cómo? -Fue la siguiente interrogante que llego a mi mente.

 

—“Lleve AÑOS atrapado allí, observando en silencio a los tuyos, aunque fuera toda una manifestación forzada de lo que fue tu mundo, seguían siendo lo que tú eres, espers” -Relata el dragón oscuro —“Llegue a emprender a profundidad sobre esta energía ESP, aunque he aquí lo extraño, mi comprensión sobre dicho concepto, al principio era todo un dilema, era incapaz de entender sin importar cuanto lo viera e intentara examinar, y en un instante como si nada, empecé a comprenderlo, como si alguien me susurrara al oído al detalle sobre el PSI como si tuviera en mis manos un libro con el cual estudiaba sobre el tema, ¿aquella entidad tuvo algo que ver?, no lo sé.”

 

Con cierto grado de conocimiento en la anatomía de los esper en torno a las células ESP, Myldark adquirió un rasgo único, es quizás la primera criatura capaz de transformar una forma de energía en otro tipo. La conversión del mana en PSI, debería ser un proceso imposible, como la hibridación de dos razas de genomas incompatibles, pero el dragón oscuro demostró que tal punto era factible, que estos modos de energías, que estas dos fuerzas ajenas entre sí, pueden de alguna manera entrelazarse, ¿es quizás esto la señal de un advenimiento futuro?.

 

—Myldark, ¿tú eres uno de los “seis dragones del fin”?, los seis dragón ancestrales que quedaron grabados para la posteridad en el seno de la historia de Avalia, por una guerra llevada a cabo hace dos siglos atrás contra tres reinos a la vez -Consulte al dragón oscuro.

 

—“Eso fue hace mucho tiempo” -Opino el dragón oscuro.

 

“La guerra de los seis dragones del fin”, fue un acontecimiento bélico ocurrido en el año 1105, narra una alianza militar entre tres reinos (Zaragos, Elvaria y Proust) en una guerra llevada a cabo contra seis dragones ancestrales:

 

Zlyh-ker, “Devastación Rocosa”

 

Latk’ion, “Niebla de la Perdición”

 

Tyfernum, “La boca del Infierno maldito”

 

Baoldrya, “Brisa Segadora de almas”

 

Luxanct, “Luz Destructora”

 

Myldark, “Acero de las Sombras”

 

La guerra concluyo en 1106 con la victoria de los seis dragones, se dice que el motivo de este conflicto, era que los reinos querían apropiarse de un descomunal tesoro cuya riqueza era una fortuna exorbitante capaz de satisfacer económicamente a una nación entera por siglos. Otros aluden al descubrimiento de enormes recursos minerales y/o mágicos de propiedades únicas, y otro motivo, fue la aparición de un nido de dragones jóvenes, que amenazaban territorialmente a futuro a varios reinos.

 

—“Humanos y elfos nos atacaron primero, pretendían destruir un nido de los nuestros, asesinar a los más jóvenes, reclamar las escamas y todo lo valioso en sus cadáveres y capturar a los infantes para domesticarlos a su placer, por no mencionar sus deseos por codiciar vetas de minerales mágicos que se había formado en esa misma zona producto de décadas de nuestra presencia en ellas” -Argumento Myldark.

 

Cuando conocí a Myldark al principio, nunca creí que él fuera “ese Myldark”, pensé que se llamaba igual por mera coincidencia, que era un dragón anclado a un artefacto mágico que se hacia llamar como uno de los “Seis dragones del fin” con una muestra de respeto o admiración hacia dicho dragón ancestral. Al final, termine descubriendo que era uno de esos seis poderosos dragones.

 

Aunque la “guerra de los seis dragones del fin” solo se desencadeno en Gresswold, se dice que sus hechos grabados en numerosas bibliografías, se hicieron de conocer en reinos de todo el mundo, con ello, los “Seis dragones del fin” son los dragones más conocidos en toda Avalia.

 

—“Mocoso, ¿por qué has decidido tocar ese tema?, pensaba que, aunque fuera uno de los “seis dragones del fin”, a ti no te importaba” -Expreso Myldark con tal duda dirigida hacia mí.

 

—Tu ya has visto como es en parte mi mundo, me gustaría que me dieras tu punto de vista de una hipotética pregunta -Le plantee —Si los “Seis dragones del fin” se enfrentara en una guerra contra la gente de mi mundo, ¿quién saldría ganando?.

 

Tal hipotética cuestión dejo al dragón oscuro pensativo, mantuve también mi boca en silencio, para no interrumpir sus pensamientos.

 

—Una guerra contra la gente de tu mundo… -Hablo Myldark —Al principio, podríamos producir bastantes bajas en los tuyos, pero al final… eventualmente seriamos superados -Concluyo —Si sus maquinaciones aéreas o sus numerosas armas antiaéreas o pesados armamentos terrestre no nos eliminan, entonces “eso” lo hará de manera definitiva.

 

—¿”Eso”? -Replique confuso.

 

Myldark señalo hacia una dirección, a lo lejos, docenas de kilómetros, se manifestó una nube de hongo, aquello no era autentico, sino una mera ilusión o demostración, pues al cabo en que surgió, eventualmente desapareció al poco tiempo y todo el paisaje en dicha dirección volvió a la normalidad.

 

—No entiendo a los tuyos -Dijo el dragón oscuro desconcertado —Han conseguido crear un poder desmesurado, pero… a pesar de ser poderoso, también es peligroso, como una espada de doble filo, aquellos que ejercen como un medio para defenderse o agredirse, también es capaz de conducir a la ruina a toda tu gente -Comento —En Avalia, humanos o cualquier raza inteligente, a lo largo de la historia han desarrollado toda clases de armas, ya fueran mágicas o no, para demostrar su poderío ante el mundo, pero ninguno ha llegado a ser capaz, de crear algo con un potencial destructivo capaz de amenazar la vida de todo un planeta entero con tal horridas consecuencias -Opino por consiguiente haciendo pausa un momento para suspirar —Sabiendo que tal creación, podría desencadenar en cualquier momento la aniquilación total de tu propia raza, no… de todo tu mundo, ¿por qué siguen empeñados en hacerlas más potentes?, ¿más devastadoras de lo que ya son de por sí?, ¿más.. extintivas?.

 

La pregunta de Myldark conlleva a una respuesta que detallaba un nivel de complejidad difícil de explicar, podría decirse que los asuntos militares y políticos están de la mano con el tema de dichas bélicas creaciones. ¿Con que finalidad?, ¿una forma de mantener la paz?, ¿de establecer una orden de poderes entre las diversas naciones?, ¿o es simple y llanamente un capricho?. Tan solo podía darle una respuesta a mi compañero dragón.

 

—Así funciona el mundo, Myldark, mi mundo…

 

El dragón oscuro no expreso palabra alguna ante mi declaración, no exigió que fuera más concreto con mis palabras, tan solo recostó en silencio su cabeza en el suelo con intención de dormir.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Una semana después – Fortaleza Hasr…

Una brigada de soldados montados a camellos, llegan a la abandonada fortaleza, vestían una armadura ligera de hierro en torno a su pecho y miembros inferiores en conjunto sobre una túnica, cada soldado utilizaba un turbante grueso que cubría todo el rostro. Sobre la parte frontal de tal prenda, yacía grabada la imagen de una estrella de ocho puntas, los círculos que evocan de manera simbólica a la magia, son geométricamente por lo general círculos de seis puntas.

 

Un hombre de 1,70 de altura, tez morena y cabellera gris corta destacaba del resto, no portaba un turbante que cubría su rostro, no llevaba armadura de ningún tipo, solo vestía una túnica blanca larga. Llevaba puesto unas inusuales gafas de metal, con una animosa actitud y sonrisa, observaba el abandonado lugar a su alrededor.

 

—Bien… bien… bien… ¿qué tenemos aquí?, este lugar paso por muchas cosas -Opino el hombre todo animado.

 

—Mi Muhaqdad, traigo noticias de los exploradores -Uno de los soldados de la brigada con el rostro cubierto, se le reporta.

 

—Por favor, no me digas Muhaqdad, llámame solo “sabio Alnayits” -Corrige el hombre de cabellera gris revelando su nombre —El título de Muhaqdad es algo que solo utilizo para complacer a los Alnabil y Azim Alnabil, lo cierto es… que no me gusta mucho utilizarlo, prefiero destacarme más como el investigador que soy, que como una figura militar.

 

—Como usted desee, sabio Alnayits -El soldado le responde —Los exploradores han confirmado sus suposiciones, no hay nadie vivo a kilómetros en la fortaleza, y todo lo que había de valor, ya fue saqueado, por el estado de los cuerpos, se deduce que murieron hace unos cuantos días, quizás 5 o 6, no hay certeza aún, también hemos dado con una criatura un tanto… especial.

 

—Oh, háblame sobre esa criatura.

 

—De hecho, puedo enseñársela, ya que se dirige hacia aquí.

 

El tal Alnayits pronto escucha unos pasos inhumanos acercarse a su presencia, al voltear, observa a la proximidad la llegada de un ser bípedo más grande que un camello, tenía una cabeza de hiena, con un cuerpo que poseía un pelaje pardo con manchas junto a escamas y dos protuberancias en su cabeza en forma de cuerno. Dicho animal, poseía una montura sobre su lomo, lo que implicaba la existencia de un jinete.

 

—¡Jajaja!, eso si es una sorpresa -Manifestó el sabio Muhaqdad son asombro.

 

La criatura se muestra dócil con Alnayits, permitiendo incluso que este le tocase su cabeza.

 

—Ahora, muéstrame lo que pases… -Dijo Alnayits, para acto seguido clavar sus dedos en la piel del ser bípedo en torno a su craneo.

 

La criatura no padecía dolor, a pesar de que los dedos de la mano izquierda del proclamado investigador, habían atravesado la piel y tocaban la carne. Pronto numerosos fragmentos de recuerdos llevan a la mente del hombre, eran memorias ajenas a la suya, proveniente de la montura bípeda.

 

—Ya veo… Yusuf está muerto, ¿qué lo mato?, muéstrame más -El investigador profundiza la obtención de dichos fragmentos de recuerdos —Con que ese es la identidad de quien lo derroto, Rozuel Drayt -Pronuncio dicho nombre con maliciosa sonrisa.

 

Continuara…

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