Metalord Revolution Capitulo 186

CAPITULO 186

OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “MUHAQDAD”

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Un dolor repercutirá tras de su cabeza hasta su espalda, era producto del golpe contra la pared a causa tras ser arrojado por el capitán Jaya, aquel robusto hombre de casi dos metros de alto, había rechazado sus ataques y logrado dejarle inconsciente. Tras despertar y ponerse de pie, Adil mira a su alrededor completamente atento y con sus cuchillas curvadas a mano.

— ¿¡A dónde han ido a parar todo el mundo!? –Se preguntó el líder rebelde.

 

Pronto escucho el bullicio provenir de afuera, hallándose con Zahim Sagel y su guarnición, quienes luchaban contra un individuo de armadura con casco de dragón de largos cuernos, a solo centímetros frente de esta enigmática persona se hallaban tres desconocidos artefactos que apuntaban contra el capataz en jefe Enano y los suyos.

 

—“Esa arma…”

 

Adil observo que el de armadura llevaba el AK-47 acoplada en la espalda de su vestimenta metálica, pudo reconocer entonces que ese individuo era Rozuel Drayt, además la altura delataba en parte su identidad, pero aquella arma era la prueba definitiva de quien era.

 

— ¡Infantería, prepárense para cargar contra el objetivo! –Ordeno Zahim Sagel.

 

—“¡Maldición, van a cargar todos contra él” –Exclamo con inquietud el líder rebelde.

 

Sin embargo, observo como Rozuel no se movía de su lugar, permanecía inmóvil y mirando fijamente a la guarnición hostil acercándosele.

 

—“¿¡Qué demonios haces chico!?, ¡si te quedas ahí parado vas a…!”

 

Los tres artefactos desconocidos a escasos centímetros de Rozuel comienzan a girar todos a la vez, un estremecedor ruido se produce en torno a estos, un fuego exhalaron que iluminaban con abrumante luz como las piedras mágicas del patio, su primer blanco era el capitán Java. Aquel robusto hombre que logro resistir sus penetrantes cuchillas potenciados con magia de viento sin el mínimo daño, fue quien estaba más cerca de estos artefactos y termino reducido a restos carnosos en solo unos míseros segundos, el rostro de Adil expreso abrumante estupefacción.

 

Incluso el rostro de Zahim Sagel era incapaz de describir su asombro y terror al ser testigo de tal destructivo poder bélico, antes de que cada parte de su cuerpo fuera despedazado sin piedad por una lluvia de proyectiles que sobrepasaban la velocidad del sonido. Lo siguiente que se podía observar bajo el manto nocturno, es a todo el regimiento convertido en una niebla de sangre acompañadas de alaridos de agonía y rezos inútiles por salvación.

 

El gigante ciclope quien ya había tomado una roca, siente la lluvia de balas pesadas destrozarle el miembro con el que sostenía la roca, exclamando con un rugido su intenso dolor, todo su enorme cuerpo era una diana de tiro para las tres ametralladoras. No hubo parte que no quedara pulverizada y reducido a restos carnosos, inclusos todas las rocas que llevaba a la espalda terminaron hechos añicos junto al soporte donde las tenía.

 

4000 balas fueron disparados por cada una de las ametralladoras rotativas GAU-19, incluso la pared de la fortaleza quedo tan dañada ante tal lluvia de proyectiles, toda la munición fue generado por la “materialización” del esper como una cinta que se iba consumiendo a paso rápido.

 

—Todo la guarnición armada de la fortaleza Hasr… -Hablo Adil con el temblar de sus manos y sudor recorriendo su frente.

 

Cuando aquella niebla de sangre se despejo, solo quedo un mar rojo de restos humanos y semihumanos con objetos inanimados destruidos, ya fueran armaduras, armas o piezas de maquinaria de asedio, no había ni un solo rastro de vida en torno al patio. Adil avanzo lentamente perplejo para ver más de cerca y detenidamente tal paisaje macabro de muerte.

 

—“Acabo con todos… tanto el capataz como sus capitanes y hombres” –Pensó el líder rebelde con angustiosa impresión —“Este ghrayb… no, aquel muchacho llamado Rozuel Drayt, ¿qué eres realmente?” –Un sentimiento de respeto y miedo se hizo notorio en Adil en torno al Trotamundos.

 

Las armas rotativas que Rozuel había invocado pronto se convierten en un charco de líquido metal inservible incluso para su habilidad ESP, era la forma en que terminaban todas sus materializaciones.

 

—“Nada mal, has terminado consumiendo la mitad del poder mágico” –Comunico Myldark en la mente de su portador.

 

—“Por el tono de tu voz no pareces sorprendido con lo que acabas de ver” –Comento Rozuel mentalmente.

 

—“Después de lo que he visto, esto ya no me sorprende…”

 

—“¿Eh?, ¿y eso que supone que significa?”.

 

Su conversación es interrumpida por Adil, quien se sitúa a su lado, elogiando en calma su victoria.

 

—Menuda masacre, eres alguien lleno de sorpresas chico, ¿acaso en el continente de Gresswold tienen armas como esas? –Pregunto con curiosidad el líder rebelde.

 

—No, solo yo –Contesto con sinceridad el esper.

 

—Recuérdame no acerté enojar… o mínimo ir con un ejército de frente contra ti.

 

—Suena como si fueras a apuñalarme por la espalda.

 

— ¡Jajajaja!, después de ver esto, ni loco pensaría en lo más mínimo hacerlo.

 

El humor de Adil trajo en el ambiente una calma de alivio, con el regimiento abatido, la única amenazaba que quedaba era el Muhaqdad y el ejercito que rodeaba la fortaleza.

 

— ¿Crees que serias capaz de usar esos artefactos de recién contra las fuerzas del  Muhaqdad? –Pregunto Adil.

 

—Hmmm… es algo difícil…

 

Según el Muhaqdad Yusuf, su fuerza se compone de 3000 efectivos, mientras que la guarnición bajo el mando del capataz en jefe Enano, Zahim Sagel, contaba con solo unos pocos cientos, es decir, que los efectivos del Muhaqdad triplican en número. Además se encuentran esparcido alrededor de toda la fortaleza, lo que hace que abatirlos con las ametralladoras rotativas GAU-19 sea bastante tedioso, por no olvidar un detalle más.

 

—“Consumí la mitad de las energías mágicas para eliminar a todos los hombres de ese Enano, usar la misma táctica contra los del Muhaqdad es realmente muy difícil, el mana podría acabarse antes de que pudiese eliminar a todos, o al menos a la mitad”.

 

Un movimiento sospechoso capta la atención de los dos, a solo pocos metros de distancia, sobre los restos de cadáveres esparcidos en pedazos, surge del suelo con un pozo escavado con sus propias manos, una criatura cuya apariencia era como la de un topo con un abundante plumaje grisáceo, de sus plumas sale un individuo cayendo de rodillas y jadeando del cansancio. Era el demonio Beremita que servía al ya asesinado Capataz en jefe, el capitán Him-aya, le faltaba el brazo izquierdo y dos dedos de su mano derecha, cubría la hemorragia de su miembro perdido con la mano herida que aún le quedaba.

 

— ¡Uno de los capitanes de Zahim Sagel sigue vivo! –Exclamo Adil tomando una posición de guardia.

 

Mirando detenidamente a la criatura topo con plumaje, esta desaparece confirmando que aquello era una invocación, un Espírano, era fácil suponer como el Beremita sobrevivió a la lluvia de balas pesadas. Con el invocar de aquella criatura el cual lo resguardo en el interior de su plumaje y cavo un pozo para evitar el diluvio de proyectil que masacro al resto de la guarnición. Aunque no logro escapar ileso.

 

—Qué tipo persistente, ni modo, debo terminar con el trabajo de limpieza –Tomo Rozuel el AK-47 de su espalda y apunto con ella al capitán enemigo.

 

— ¡Espera ghrayb!… tu ganas, has demostrado tu poder y no planeo morir en vano por este reino –Declaro el capitán  Him-aya.

 

— ¿Qué propones? –Pregunto Adil.

 

—Perdonar mi vida por información –Fue la propuesta del demonio.

 

—Me tientas, me tienta… no, no me fio de este –Fue la respuesta del esper.

 

— ¿Dirías lo mismo si te dijera todo lo que se sobre la instalación secreta de investigación de Alnayits?.

 

Ante tales declaraciones, Adil pone su mano sobre el arma de Rozuel y con el mover de su cabeza le pide detenerse, a lo que el esper deja de apuntar al capitán enemigo.

 

—Creía que ese lugar era solo un rumor sin fundamento, un mito –Opino Adil.

 

—No es un rumor, existe, lo cierto es que no me convertí en capitán en este reino para servir a su gente –Declaro el Beremita.

 

—¿Eres un espía?.

 

—Pase la mayor parte de mi vida en Quiatar para hacerme pasar por un nativo de esta nación, pero en secreto se me fue encomendado desde muy joven con la tarea de buscar esa instalación, Alnayits es alguien que sabe guardar sus secretos.

 

—De acuerdo, no entiendo un demonio al demonio, ¿qué es esa instalación y quien es ese tal Alnayits? –Pregunto Rozuel confuso ante toda la conversación.

 

— Alnayits es un investigador muy famoso y reconocido en toda Quiatar, dicen que tiene conocimientos que nadie más que él posee, actualmente porta el título de un Muhaqdad, el más viejo de todos en llevarlo –Explico Adil.

 

Al oír que era un Muhaqdad, eso significaba que también era un enemigo, un investigador o erudito que posea su propia instalación de investigación no es algo fuera de lo normal. Pero aquella que resguarda celosamente en secreto el tal Alnayits, se dice que es única en su tipo, con conocimientos que van más allá del entendimiento común de Avalia y de este reino.

 

—Ahora tengo tu interés, ¿no es así? –El Beremita le pregunto.

 

—Mentiría si dijera que no, ¿pero porque un espía escogería convertirse en un capitán carcelero? –Adil le cuestiono.

 

—Porque es el único lugar donde un semihumano como yo puede escalar una mejor posición social, incluso sirviendo como un capitán del montón era una cárcel –Respondió el demonio de piel oscura —Además de que a este lugar, suelen llegar prisioneros con cierta información… que cumplen con los interés de mi objetivo principal.

 

Un espía semihumano, un demonio Beremita que se revela como tal, a cambio de perdonársele su vida, ofrecería información vital sobre una instalación de existencia dudosa que pertenece a un investigador de gran prestigio nacional, pero que para los rebeldes sería un dato más que interesante.

 

— ¿En serio vas a confiar en un espía?, ¿quién no asegura que aprovechara el momento para atacarnos por la espalda? –Fue la interrogante de desconfianza en torno al demonio que planteo Rozuel.

 

El capitán Him-aya toma sus chakram dorados de su cintura con su única mano y los arroja al suelo cerca del dúo.

 

—Estoy desarmado, y en mi estado actual, cualquiera de los dos puede matarme fácilmente, ¿o prefieres mejor atar mi único brazo y mis piernas para inmovilizarme? –Le pregunto el Beremita.

 

—Como sea… no confió en ti, pero si eso ayuda a Adil y a los suyos, entonces se lo dejo en sus manos –Acoplo su rifle de asalto en su espalda magnéticamente cesando toda hostilidad contra el demonio.

 

—Quien lo diría, capturamos a un prisionero capitán de la fortaleza Hasr, esto los chicos no lo creerán, ¡jajaja! –Expreso con humor el líder rebelde.

 

—Estoy a su disposición, una vez que salgamos de aquí y mi seguridad haya sido resguardada, les contare todo lo que se en torno a la instalación de investigación –Fue la condición impuesta por el capitán enemigo ahora prisionero.

 

Ahora solo tenían que lidiar con la amenaza de 3000 soldados y su Muhaqdad que yacía fuera de los muros de la fortaleza, tanto el líder rebelde como el mago Beremita, sabían que luchar contra tal fuerza sería un suicidio, o al menos, se creería eso de no ser por el abrumante poder mostrado por el esper. Si fue capaz de acabar con el regimiento armado de la fortaleza, sus expectativas le hacían creer y confiar, en que sería haría lo mismo contra el ejército de uno de los líderes militares de mayor rango del reino.

 

Mientras un plan era debatido entre los dos, de pronto un enorme jarrón de arcilla tan grande y pesado como un elefante, termina cayendo y aplastando al demonio Beremita, con tal presión de fuerza fue claro su muerte inmediata denotando un charco de su sangre bajo tal pesado objeto. Sobre el jarrón se sitúa una persona de túnica blanca y turbante negro, con un fornido físico, larga barba negra y una cicatriz ubicada al lado de su ojo derecho, Adil y Rozuel le reconocieron de inmediato.

 

—“Ese tipo… es el que dirigía a esos esclavistas que nos capturaron a Riha y a mi cuando llegamos a este reino” –Pensó Rozuel.

 

— ¡Muhaqdad Yusuf! –Exclamo el líder rebelde con una seria expresión mezclada con sumo nervios.

 

Rozuel se sorprende al descubrir que ese hombre que tanto su compañera Lupian y él conocieron al principio como un esclavista, era en realidad un Muhaqdad, uno de los tres principales líderes militares de este reino.

 

—Que demonio tan ridículo, pensar que podría traicionarnos sin que lo supiéramos, incluso sospechamos de nuestros propios hermanos de armas, ¿pensó que él estaría bastante fuera de toda sospechosa solo por servir como un capitán de la fortaleza Hasr?, que absurdo desenlace tuvo –Expreso el Muhaqdad Yusuf.

 

—Finalmente muestras tu cara, Muhaqdad Yusuf… -Le hablo en un tono iracundo el líder rebelde.

 

—Adil Salah Ayub, has mostrados una admirable perseverancia, pero hasta aquí llegaras, tu derrota es inminente, como te dije anteriormente, la lucha de los rebeldes es una causa perdida, lo ha sido desde el principio –Comento el Muhaqdad para luego voltear su mirada a Rozuel —Ghrayb… eres aquel niño al que encontré en el desierto con la semihumana, ¿no es así?.

 

—Técnicamente soy un adolecente, pero en cuanto a tu pregunta, sí, yo soy ese chico –Contesto el esper de inmediato —Que ese esclavista con el que me encontré, fuera nada menos que un Muhaqdad, esa si no me la esperaba.

 

—Compararme con un simple esclavista es un insulto, solo recojo a los despojos olvidados de este reino y les doy una razón de vivir, en lugar de morir como meros vagabundos, aquellos que sobresalgan son recompensados,  los que fracasan… -Aclaro el Muhaqdad dejando su última anécdota a la imaginación de sus oyentes.

 

Rozuel recordó la marca del triángulo invertido con el grabado de una mano de solo cuatro dedos en casi todos aquellos que eran llevados por el Muhaqdad, una que pertenecía a la “Hyslamia”, un comercio de esclavos influente en casi todo el sur del continente de Sharya.

 

—Vaya manera de embellecer tus palabras para describir a los esclavos tomados contra su voluntad, independientemente que sean recompensados o no por sus esfuerzos, el simple hecho de obligarlos desde un principio a formar parte de algo que no quieren, es pura bazofia, tu manera de “darles” un sentido a sus vidas es bazofia, he oído peores excusas bazofia como esas, pero la tuya es una bazofia entre las bazofia –Dejo el esper en claro su punto.

 

El Muhaqdad expreso con su mirada cierto grado de antipatía hacia el forastero trotamundos, suspirando con cierta decepción con los ojos cerrados.

 

—Esperar que un ghrayb lo entienda es una pérdida de tiempo, más si es un niño –Concluyo el líder militar —Sin embargo, admito que estoy interesado en tus habilidades, observe desde una posición elevada toda la confrontación contra el capataz en jefe Zahim Sagel y sus hombres, liquidar a toda su guarnición con tal poder, tal escenario teñido en sangre…

 

Yusuf Muhaqdad observaba el paisaje producto del poder de Rozuel Drayt, con mucha admiración.

 

—Llamarlo impresionante no describe la fascinación de lo que vi, así que iré directo al grano, conviértete en mi soldado, sírveme y serás recompensado con gran riqueza, ¿te interesa el dinero?, ¿quieres tu propio harem?, ¿todo el licor que desees?, si demuestras la misma fuerza que hoy en los campos de batalla venideros a mi lado, te espera un futuro de grandeza –Fue la proposición dictada por el Muhaqdad —Por supuesto, en el principio tendrás que llevar la marca de esclavitud, cuando demuestres tu lealtad, la marca será retirado y serás oficialmente reconocido uno de los míos.

 

— ¡No lo escuches!, nadie que sirva a este hombre sale bien parado –Objeto Adil — ¿Por qué no les cuentas los castigos que le das a todos aquellos que no satisfacen tus expectativas?,  a esos “despojos” que le das un “sentido” a su vida, a esos mismos que les arrancas un brazo, quemas su piel o dejas atado desnudo sobre una roca en el caluroso desierto todo un día sin agua ni comida.

 

—Silencio, deja que el ghrayb tome su decisión.

 

Rozuel llevo su mano a su mentón, como si pensara profundamente en torno a la propuesta dada por uno de los tres líderes militares de este reino, tomando entonces su decisión.

 

—Una propuesta interesante debo decir, como alguien educado, permíteme darte mi honesta respuesta… -Expreso el esper con las manos en alto.

 

Acto seguido, una de sus manos toma rápidamente el AK-47 y apunta hacia Yusuf para abrir fuego en automático, cada bala asesta en el Muhaqdad con tiros críticos en la cabeza, cuello y pecho. Adil expresa su asombro quedando boquiabierto al ver como la imponente figura de ese líder enemigo con el que tanto lucho por años, fue abatido fácilmente por Roz.

 

— Trabajar literalmente como un esclavo para un tipo que me va a usar a futuro como un preservativo, que oferta tan convincente –Expreso con sarcástico humor el esper.

 

— ¿Preservativo? –Replica el líder rebelde aquella palabra con confusión y duda.

 

Pero Adil noto algo extraño en el cuerpo acribillado de Yusuf por el AK-47 del muchacho, sus heridas no sangraban, aún seguía quieto allí arriba, ¿no son esos ciertos detalles anormales?. Pronto descubrió la razón, pues aquel “cuerpo” se convierte en arena la cual cae al suelo deshaciendo su imagen.

 

—“En verdad es una pena tener que matar a alguien con habilidades tan impresionante, sinceramente preferiría esclavizarte y privarte de todo pensamiento en caso de que rechazaras mi oferta, pero considerando lo peligrosos que eres, matarte es la única forma de asegurar mi victoria” –La voz de Yusuf provenía del jarrón gigante.

 

— ¿¡Esta ahí adentro!? –Exclamo Adil.

 

Grandes cantidades de mana se manifiestan sobre ese jarrón, una cantidad que igualaría a un mago de nivel A, una criatura surge de dicho objeto, un ser humanoide hecho de arena, un elemental invocado como es llamado por muchos magos. De su arenoso cuerpo, carecía de piernas, solo deleitando una figura de 2 metros con torso, extremidades superiores y una cabeza inhumana.

 

— ¡Eso es un Espírano! –Concluyo Roz en torno al elemental.

 

El elemental ruge desapareciendo y el inmenso jarrón comienza a agrietarse hasta destruirse, de su destrucción esparce abundante arena en todo el patio cubriendo el terreno teñido de rojo.

 

— ¡Esto es malo, oye chico, ten cuidado, Yusuf va a…!

 

La advertencia de Adil hacia Rozuel es interrumpida, por la espalda es atacado con un fuerte golpe en la nuca por el mismísimo Muhaqdad Yusuf, dejando al líder rebelde fuera de combate.

 

—Invocar a ese Espírano tomo una serie de preparativos tediosos y varias piedras mágicas de esencia pura de tierra, pero finalmente se ha completado –Expreso el Muhaqdad su satisfacción.

 

El cuerpo del inconsciente Adil es absorbido por la arena hasta perderse a la vista de Rozuel.

 

— ¿¡Adil!? –Exclamo el esper con incertidumbre.

 

—Te preocupas en vano, ya deberías saberlo a estas alturas, no tengo intenciones de matar a Adil, la arena se encargara de resguardarlo en un lugar seguro –Revelo Yusuf —Ahora, lo principal es encargarme de ti, ghrayb, dime tu nombre, ¿con quién tendré el placer de luchar?.

 

—Rozuel Drayt, el “chico” que te dará un tiro en la cabeza, o si lo prefieres, en el pecho –Se presentó el esper.

 

—Rozuel Drayt, te desafío, yo, Yusuf Ahja Zad´tyk, uno de los tres Muhaqdad del reino de Quiatar, a un combate a muerte.

 

Una confrontación inevitable, el esper contra uno de los tres altos líderes militares de la nación…

 

Continuara…

 

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