Metalord Revolution Capitulo 185

CAPITULO 185

OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “CONTRAOFENSIVA”

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Una lluvia de virotes encantados caía en picada sobre mí, estaba totalmente expuesto y vulnerable, no tenía el tiempo necesario ni moviéndose a velocidad sobrehumana para salir del rango de alcance. Morir en una fortaleza para prisioneros de un reino de otro continente, que segundo desenlace más hilarante, me dan ganas de reír y llorar a la vez.

 

—“¿Cuánto tiempo he estado dormido?, mira en los problemas en que te has involucrado en mi ausencia, mocoso”

— ¡El collar!…

 

Empezó a reaccionar tras oír aquella voz, latiendo como un corazón con un ritmo veloz, el Enano capataz de la fortaleza, sus tres capitanes y el contingente de soldados situado a sus espaldas, todos quedaron boquiabiertos. Los virotes fueron repelidos, incontables tentáculos metálicos brotaron del collar y actuaron como un muro tambaleante que repelió a cada proyectil.

 

—¿¡Que es eso!?, ¿¡que está sucediendo!? –El Enano exclamo desconcertado —¿¡Qué clase de magia es esta!?.

 

Los tentáculos se extienden alrededor de mi cuerpo, fundiéndose como metal liquido hasta cubrirme por completo, pero no me asfixiaba u ocasionaba daño, me estaba sintiendo… ¿más fuerte?.

 

—“¿Crees que regresaría solo para salvarte tu debilucho trasero y luego matarte?, creí que durante mi ausencia serias un poco más listo”.

 

—Lo dice el dragón que desapareció por más de un mes, en serio, Myldark… ¿dónde diablos estabas todo este tiempo?, era incapaz de usar Intense Iron –Fue la interrogante que le lance con cierto enfado.

 

—“Es una historia la cual de momento no nos da el tiempo necesario para contarla, primero hay que encargarse de esos tipos, luego habrá momento para charlar de ello”.

 

—Je, en eso te doy la razón, ahora que volviste, ¿significa que puedo usar Intense Iron nuevamente?.

 

—“Jejeje… voy a sorprenderte, mocoso”.

 

Mi cuerpo se equipa con una armadura semejante a la del “Modo Knight”, con la diferencia de que poseía unos cuernos en torno al casco de dragón, además de notarse una robustez ligeramente un poco mayor tanto en el torso como las extremidades superiores e inferiores. Pero lo que más me llamo la atención y lo que sin duda me sorprendió, era el inmenso pico de energía mágica que venía acompañado tras tener la armadura puesta, desde mi perspectiva era como si nadara en una piscina con el tamaño de un lago.

 

—Todo este poder mágico…

 

—“Un efecto secundario tras mi ausencia, el collar acumulaba inconscientemente energía mágica a montón, ha llegado alcanzar una cantidad tan absurda que si un frágil humano inexperto en la magia lo recibiera de golpe, seria cómo hacer que levantara una tonelada con sus propias fuerzas” –Explico Myldark —“Con mi retorno, aquella acumulación fue liberada sin la menor posibilidad de retenerlo”.

 

— ¿Entonces yo…?

 

—“Relájate mocoso, no te causara daño, la armadura que te envuelve esta imbuida y mantiene esa cantidad magia a raya para evitar causarte alguna dolencia a tu cuerpo” –Expuso el dragón oscuro —“Sin embargo, no resistirá tanta presión mágica por siempre, tienes que utilizar y consumir esa inmensa cantidad de energía mágica, solo de esa forma evitaras un resultado trágico”.

 

— ¿Utilizarlo?, ¿has visto el tamaño de esa energía mágica?, además se te olvida un detallito… ¡no soy un mago!.

 

—“Vigila tu frente, mocoso”.

 

La advertencia de Myldark me hace dar cuenta de otra lluvia de virotes aproximándose a mi ubicación, la medida que tomo para evitar tal ataque es brincar sobrehumanamente, la velocidad a la que tomaba altura en un suspiro supero a los proyectiles. Calculo que salte un estimado de 200 metros de altura, en mi aterrizaje se produce un impacto que sacude el mismo suelo y todos a mi alrededor lo perciben, sorprendentemente la caída no me hizo ni un mínimo de daño.

 

— Ese ghrayb… ¿de dónde saco tal poder?, esa armadura no es ordinaria… -Hablo Zahim Sagel con un rostro perturbado —Capitán Him-aya…

 

—Lo se capataz en jefe, puedo verlo con claridad… -Contesto el capitán demonio Beremita con el sudor envolviendo su rostro y ojos temblorosos —Un inmenso poder mágico envuelve a ese ghrayb sobre esa armadura, tal cantidad… ¿es humano siquiera?.

 

Podía oír desde esta distancia su conversación, mis oídos en este estado habían recibido un notorio aumento de su capacidad auditiva, incluso si me concentrara lo suficiente, podría escuchar el latir de sus corazones, estaban nerviosos ante algo de naturaleza imprevista.

 

—Tsk… ¿dejaremos que ese ghrayb se burle de nosotros? –El tal capitán Likh hablo con soberbia —Me hare cargo de él en un parpadeo.

 

—Estúpido, no puedes ver siquiera la auténtica fuerza de ese chico… -Comento el Beremita.

 

—Solo porque tienes mejor habilidad para percibir la magia, no signifique que deba hacerte caso –Expreso el capitán Likh su opinión con disgusto —Solo tengo que cortarlo a la mitad o apuñalar su corazón y listo, será mi victoria.

 

— ¡Tú eres el que no tiene ni una pizca de talento en la percepción de la magia!, solo eres fuerza bruta con tu poder mágico, te confías demasiado de ello…

 

—Bla bla bla… parloteo inútil, observa como me encargo de la “gran amenaza” de la que tanto te jactas, ¿alguna objeción capataz en jefe?.

 

—No, si puedes lidiar con ese ghrayb, hazlo de una vez –Le ordeno su superior.

 

El capitán de rostro “atractivo” ignoro las advertencias del Beremita que tenía su mismo rango, con el permiso del Enano, se lanzó al ataque desplazándose con fortalecimiento hacia mi ubicación. En escasos segundos apareció a mi lado izquierdo, empuñando hostilmente su espada-alabarda, la cual sujetaba desde su asta de hierro aquellas estructuras semejantes a una manopla.

 

—“Concéntrate mocoso, utiliza tu don especial e imagina con que defenderte, la armadura hará el resto” –Me aconsejo Myldark.

 

Lo que me vendría bien en este momento era un escudo, por intuición me cubrí con los brazos como si fueran uno, y sorpresa, sobre el brazo derecho de la armadura surge un escudo lo suficiente ancho y largo para recibir de lleno el ataque del capitán de su hoja de un metro de tamaño, resistiéndolo sin el más mínimo problema.

 

—Estoy sorprendido, los debiluchos mueren con mi primer movimiento, pero tu lograste superarlo, nada mal ghrayb –Me elogio el capitán enemigo —Pero esto apenas ha empezado.

 

Una macabra sonrisa se cierne sobre el rostro de aquel hombre, de pronto percibo como el escudo que me protege empezaba a ser corroído, la larga hoja del arma de ese capitán enemigo que estaba en contacto con mi escudo, ejercía su habilidad especial. Un poder capaz de corroer lo que tocaba, de modo que si no lograba destruir la defensa de su rival en el impacto, entonces su arma se encargaba de facilitar su cometido.

 

—De haber muerto en manos de los ballesteros o ser partido a la mitad por mi hoja, te habrías ahorrado una muerte aún más dolorosa, no puedo esperar a tocar tu piel con mi arma, quiero oír tus alaridos de dolor… -Expreso el capitán Likh con una sonrisa perversa y el lamer de sus labios.

 

—Eres un tipo enfermo, ¿te das cuenta?.

 

—No me hice capitán solo por mérito de mi fuerza, infundir miedo en otros es un rasgo que te hace destacar como el más fuerte, además me complace hacerlo, ¡y es un derecho que disfruto llanamente!.

 

Tome distancia de este “enfermo” capitán, con el escudo dejando de hacer contacto con su espada-alabarda, la corrosión se interrumpe sobre mi pieza defensiva, pero el daño dejado en este no era menor, estaba a casi nada de alcanzar la armadura de mi brazo. El capitán enemigo arremete contra mí con una velocidad aumentada por fortalecimiento, incluso sus brazos con los que cargaba su ataque estaban potenciados mágicamente.

 

Volví a tomar el consejo de Myldark, concentrando mi imaginación sobre el destrozado escudo en torno a mi poder ESP, mis plegarias son contestadas, no solo se reparó en un instante mi pieza defensiva, sino que la remodele para hacerla aún más grande.

 

— ¡Es inútil! –Exclamo el capitán enemigo impactando su arma contra mi escudo — ¡Puedes hacerlo tan grande como quieras, de todas forma lo terminare destruyendo!.

 

Tras resistir su ataque, el poder corrosivo de su hoja aumento desmedidamente, empezaba a traspasar el metal del escudo como si fuera papel, volví a tomar distancia, pero él eventualmente replica su ataque, haciendo estar a la defensiva. Mientras rediseñe el escudo dañado con mi ESP por uno nuevo, mire al AK-47 que estabas a escasos centímetros de mí, el rifle de asalto yacía en el suelo, involuntariamente la solté cuando el collar negro se manifestó con el despertar de Myldark.

 

—“Tengo que contraatacar, pasar a la ofensiva o terminare en un mal rato en cualquier momento” –Pensé entonces.

 

—“Hasta que por fin lo entiendes, mocoso” –Me hablo ese dragón con cierto aire arrogante —“Tienes a tu disposición un gran suministro de poder mágico, con la armadura que te envuelve, tienes los medios para lidiar con estos enclenques debiluchos, si sigues defendiéndote ellos tomaran ventaja y te mataran, tienes que pasar al ataque, ya cuentas con los medios necesarios, ¡haz tu trabajo como corresponde!”.

 

—“Tsk… me hablas como si fuera un empleado siendo presionado por un jefe explotador”.

 

Mientras me cubría de otro espadazo corrosivo del capitán rival con un escudo nuevamente rediseñado, me encuentro al alcance del AK-47, observando también como el tal capitán  Him-aya, el Beremita, me arroja sus dos chakram dorados. Los dientes puntiagudos que envuelven a ambas armas, el aura llameante que emitían en sus giros veloces, me daba una clara pista de lo letal que sería para mi armadura.

 

Y por si fuera poco, del otro lado soy sitiado por el capitán de la espada corrosiva, encontrándome en una desfavorable situación entre un arma que corroe el metal y otro con la fuerza para penetrarlo como si fueran proyectiles pesados. Tome el AK-47 del suelo lo más rápido posible, y acto seguido propine un salto sobrehumano.

 

Al no encontrarme en la trayectoria de sus chakram, estos eventualmente se dirigen contra el capitán sádico de la espada, pero sorpresa, los chakram le ignoran y regresan de vuelta a las manos de su dueño Beremita.

 

— ¡Oye imbécil!, ¡ten cuidado a donde las arrojas! –Exclamo su queja el capitán Likh.

 

— ¡Puedo controlar mis chakram y ordenarle regresar!, ¡tú eres el imbécil por quejarte de algo estúpido! –Expuso el demonio su punto.

 

200 metros de altura, salte tan alto que ni cuenta me di, comencé a descender en picada, y desde aquí planee mi contrataque, con el AK-47 en mis manos, lo coloque en modalidad automática, ahora me encontraba a 120 de distancia del suelo. Apunte contra el capitán Likh y abrí fuego, el alcance efectivo del rifle en automático es de 300 metros, los resultados hablan por sí solos.

 

El capitán enemigo había flexionado las piernas y manifestado fortalecimiento con intención de saltar para atacarme desde las alturas, su sádica sonrisa se ve demolida cuando uno de sus brazos es atravesado por un “desconocido” proyectil. Como el Beremita lo dijo, el subestimaba la situación valiéndose de la fuerza bruta, no midió mis capacidades y por ello desconocía lo que mi AK-47 era capaz de hacer. De los varios disparos, dos aciertan en su brazo derecho, uno en el izquierdo, otro en la pierna izquierda y otro asesta en su abdomen.

 

Grita adolorida soltando su arma y cayendo boca arriba en el suelo, la suerte que tuvo para que ninguna bala le diera en una zona vital era considerable, pero aun así, con tales heridas y en constante pérdida de sangre esto eventualmente lo mataría. Pero la hemorragia no será lo primero que acabe con él.

 

— ¡Aaaah… duele!… ¡no puedo levantarme!… ¡ayuda!… ¡ese ghrayb va a…!

 

Que patético, el arrogante capitán del que tanto presumía que iba a acabar conmigo, termino rogando por ayuda, esas fueron sus últimas palabras antes de que terminara por aterrizar justo sobre su pecho. El sonido de órganos, huesos y tejidos colapsando abruptamente en el impacto, era más que una muerte instantánea, era el fin de este vanidoso y desquiciado hombre de rostro atractivo, que su sadismo parta a lo que sea que haya en la otra vida de Avalia y este reino.

 

El Enano capataz en jefe me miraba con reojo, sus manos temblaban y no era solo de desconcierto, la furia era un sentimiento que fluía en su mirada, acabo de matar a uno de sus tres capitanes, los segundo al mando de su guarnición, su desdén estaba más que justificado.

 

—¡¡TODOS LOS ESCUADRONES ABRAN FUEGO!!

 

Con el exclamar de esa orden, todos los ballesteros, magos de combate y soldados que manejaban máquinas de asedio “escorpión” apuntaron hacia mí, incluso el ogro tomo una roca apuntándole hacia la dirección en la que me encontraba. Había tocado el fondo de su paciencia, el Enano ordeno que me atacaran a distancia con todo lo que contaba.

 

—“¿Cómo voy a lidiar con todo eso?” –Me pregunte inquieto.

 

Mi AK-47 no podría eliminar tal cantidad, ni aun con toda la munición con la que contaba, de hecho, si tomo en cuenta todo el arsenal que dispongo actualmente, me era imposible encargarme de todos ellos, me encontraba en un punto bastante complicado.

 

—“Úsalo, mocoso”.

 

— ¿”Úsalo”?, ¿usar “que”?.

 

—“Usar aquel poder al que llamas, Materialización”.

 

El poder que me permita materializar armamento bélico autentico de mi mundo natal creado a la perfección con cada detalle, incluido su capacidad de fuego, que Myldark lo conociera no era una sorpresa para mí, nuestro tiempo juntos le habrá permitido más de una vez observar mis habilidades ajenas a la magia.

 

—Ya deberías saberlo Myldark, ese poder que me pides utilizar, hace uso de PSI o energía ESP, de la cual lamentablemente no dispongo de la cantidad necesaria para ejercer de dicha habilidad –Deje en claro tal punto —Deduzco que me pides que lo utilice, consumiendo en su lugar la cantidad de energía mágica que dispongo, ¿no es así?.

 

Ciertamente sería un detalle espectacular, pero es imposible, el PSI y el mana son dos formas de energía totalmente diferentes, no puedo usar energía mágica para crear mis armas de fuego y mucho menos para la “materialización”, todo lo referente a sus creaciones, se centra en su totalidad de la energía ESP. La magia me ha permitido diseñar municiones especiales, como también granadas explosivas (por medio de la alquimia), pero al fin de cuentas, ese es solo el límite en el que puedo rozar entre ambos medios en lo que respeta a mis creaciones bélicas.

 

—“Confía en mí, Rozuel Drayt”

 

La petición de Myldark me dejo boquiabierto, su declaración carente de soberbia y con la seriedad como respeto en su pronunciación, no termino su frase con un “mocoso”, sino que en su lugar, pronuncio mi nombre, ¿por qué insistir tanto a una idea descabellada?. Por lógica era algo absurdo intentarlo, ¿pero tenía otras opciones?, era valerme por mi cuenta contra todo un regimiento que me tirarían con todo lo que tuvieran o… confiar en mi compañero dragón oscuro.

 

—Je, muy bien, pero si muero, será culpa tuya.

 

—“Cállate, no vas a morir si sigues mis indicaciones, ¿has olvidado quién soy?, me ofende que me subestimes” –Dijo el típico Myldark arrogante de siempre —“Toma la espada de ese debilucho que acabas de matar, debería bastar, en caso de que precisaras más metal, deberías poder replicar su cantidad con tu habilidad”.

 

Incluso conocía ese detalle de mi habilidad ESP, este dragón conoce demasiado de mí que yo de él, bueno si tomo en cuenta que llevamos juntos desde que tenía 8 años, sería decir poco. Acople el AK-47 magnéticamente en la espalda de la armadura, para luego seguir su consejo, tome la espada-alabarda del capitán abatido, e inmediatamente cientos de proyectiles grandes y pequeños fueron disparados hacia mi dirección, incluso rocas arrojadas por el gigante de un solo ojo.

 

Para evitar ser el blanco del fuego de ballesteros, proyectiles mágicos de mana como elementales y también de maquinarias de asedio, solo una dirección en concreto me salvaría de tal lluvia de muerte. Flexionando mis piernas, brinque con todas mis fuerzas posibles, mientras ascendía, observe como todo aquello a lo que me arrojaron, impacto en el suelo levantando una cantidad de polvo en el proceso. Lo que debe de haber quedado del cadáver de ese enfermo capitán ha sido casi nada de seguro.

 

—“¡Usa habilidad ahora!” –Exclamo el dragón oscuro.

 

Centre mi ESP en el arma tomada del capitán eliminado, con dicha materia metálica en mis manos, busque en los confines de mis conocimientos de armamento bélico de mi mundo aquella que sirviera como la respuesta a este problema. Pero debía ser algo racional, no es como si quisiera invocar un AC-130 que bombardeara a tierra masivamente.

 

—Ya se lo que usare…

 

Comencé a concentrar mi PSI en la espada-alabarda, con la imagen detallada del arma que tenía en mente materializar, mi energía ESP se consumía a gran cantidad, a este paso quedare completamente se…

 

— ¿Eh?… ¿mi PSI está aumentando?…

 

Estaba perplejo, para cuando me di cuenta, del asombro quede atónito, el PSI que precisaba continuaba fluyendo en mi cuerpo hasta la espada-alabarda que se convertiría en el arma que tenía en mente materializar, ¿pero de donde proviene esa energía ESP extra?.

 

—“Jeje, te lo dije, mocoso”.

 

—Myldark, eres un tipo malditamente increíble –Elogio a mi compañero interno.

 

Todo ese mana que desbarbada sobre la armadura, aquella que amenazaba con su inmensa cantidad aplastarme, se filtraba por mi cuerpo, hacia mis células ESP, aquellas responsables de la producción de energía ESP, para luego pasar por un proceso en el que se convertían en PSI. Es tal y como lo explicaba, el mana al llegar a mis células ESP, se transformaba en energía ESP utilizable, desconozco todo el proceso biológico que mi organismo realiza para convertir una forma de energía totalmente diferente en PSI, la energía utilizada por esper.

 

Pero era la razón del porque mi “materialización” ahora sería un completo éxito, si bien la cantidad de mana que pasa a convertirse en PSI es desigual, es decir, usando un ejemplo con monedas, 4 monedas de mana hacen una moneda de PSI. Ósea que una porción de energía ESP es obtenida con una cantidad de 4 veces esa porción en mana, aun con toda la energía mágica que disponía, no sería un problema para mí.

 

Eventualmente descendí hasta tocar el suelo, el polvo levantando con todo el ataque de los soldados del capataz en jefe Zahim Sagel, se disipa en mi aterrizaje, el arma materializaba finalmente se completa, había creado por “Materialización” a tres ametralladoras rotativas GAU-19. Cada una sostenido por un soporte, calibre 12,7 x 99 OTAN, de fabricación norteamericana, estas ametralladora por lo general son montados en vehículos de tierra todoterrenos y aeronaves. Su capacidad de fuego puede lidiar contra infanterías, vehículos como embarcaciones de blindaje ligero e incluso contra fortificaciones y aviación enemiga ligera. Su candencia de fuego le permite disparar 8000 balas por minuto.

 

— ¿Qué?… ¿qué son esos extraños artefactos que ha invocado de la nada? –El capitán Beremita pregunto anonado —No emiten magia… ni la más mínima pizca de energía mágica.

 

— ¡Infantería, prepárense para cargar contra el objetivo! –Ordeno Zahim Sagel.

 

Incluso el Enano, quien desconocía totalmente aquellas armas que tenía en frente, podía sentir una abrumante presión en el ambiente, por eso ordeno a sus tropas un ataque directo cuerpo a cuerpo contra mí, había llevado a cabo esa orden con la intuición de eliminarme cuanto antes por una razón evidente, temor.

 

—Es mi victoria… -Proclame con el trio de cañones comenzando a girar automáticamente.

 

Continuara…

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