Metalord Revolution Capitulo 184

CAPITULO 184

OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “ALIADO ENIGMÁTICO”

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Sobre el piso subterráneo, Riha Sharpsteel y el mago sin brazos, Assim, luchaban contra docenas de kamodos, dos docenas de sables mágicos flotantes apoyaban al usuario mago y la semihumana lupina se valía de su pistola 9mm. Pero los reptiles humanoides utilizaban su ventaja sobre el terreno de arena.

 

Eran capaces de sumergirse en el arenoso suelo como si agua se tratara y nadar bajo este para moverse a grandes velocidades, fue de esa manera que todos los kamodos iniciaron su hostilidad hacia los dos, ocultándose cada uno en la arena.

 

—“Se están acercando, puede que ataquen como la primera vez” –Pensó la Lupian.

Una lluvia de flecha lanzada sorpresivamente por ellos asesino a 5 de los hombres de Adil, quedando únicamente al mago sin brazos, es más que probable que utilicen esa táctica para eliminar a dos objetivos. Riha sabía que dado a su condición temporal de debilitamiento de su reserva mágica, le seria dificultoso batallar contra tal cantidad de número sin recurrir a fortalecimiento y su habilidad especial como Lupian del clan colmillo de acero.

 

—“Tendré que usarlo”…

 

Rozuel le hizo entrega de dos objetos obtenidos por Amira, dos cristales de mana que cabían en su mano, tales ítem eran difíciles de conseguir para la facción rebelde actualmente a causa de la fuerte influencia de Muer Afigad en el reino. Si se les dio acceso a esto, es porque tenían gran confianza y expectativas en ellos.

 

—“Con estos cristales podre nutrir mi magia temporalmente, solo dispongo de dos unidades, dos usos…”

 

El cristal de mana que poseía a la mano, contenía la cantidad de energía necesaria para aumentar su reserva de mana temporalmente a un nivel aceptable, significa que utilizar fortalecimiento o su habilidad mágica no conllevaran a un rápido agotamiento y eventual colapso mágico. Con estimados cálculos, podría contar con un cristal le daría un tiempo de 5 a 8 minutos de lucha si realiza un consumo moderado de su magia.

 

—“Dos intentos, tengo que utilizarlos de manera eficiente y sin error… o será mi fin”.

 

Ambos cristales fueron guardados en un bolsillo hecho para los dos ubicado en el lado derecho de su cinturón de cuero, tomo el objeto nutrido de magia y sosteniéndola con su derecha la aplasta haciendo esta añico. Estaba absorbido de golpe toda la cantidad de energía mágica que albergaba en su interior.

 

Existen dos maneras de utiliza un cristal de mana, la primera es absorber lentamente su contenido hasta agotarlo, la segunda es destruirlo en la mano o sobre la piel y absorber de golpe toda su magia. La ventaja de absorberlo por la vía lenta, es que provee más mana, si se lo hace por la vía rápida, se pierde cierta cantidad de energía mágica en el proceso pero consigue recargar su reserva mágica de una forma casi instantánea.

 

Ítem como pociones de mana, poseen en su ingredientes cristales de mana molido para convertirse en polvo de mana, por supuesto, la cantidad aplicada es poca, pues el cristal de mana no es digerible (dado a la exposición toxica de que esta toque el tracto digestivo en su forma de pura como cristal). Por supuesto, en lo que respeta a la recarga mágica, las pociones de mana siempre serán inferiores en ese aspecto a los cristales, pero de esta manera, se evita la llamada “sobredosificación mágica”, en el cual recibir grandes dosis de recarga de un cristal de mana, puede conducir a que el usuario reciba una intoxicación que repercute negativamente en sus dotes de magia o incluso físico.

 

Riha con el destruir del cristal de mana, siente como la magia de esta repercutía en todo su cuerpo, su reserva había aumentado a un nivel que su debilitamiento no estaría cerca de afectarle, pero aquello solo era una solución temporal. En suma alerta, su recarga mágica se completa y con sus sentidos agudos potenciados por fortalecimiento, oye y mira al enemigo atacar.

 

Los kamodos arqueros desde la arena muestra a la superficie su arco tensado con la flecha preparada y en sincronizan disparan todos a la vez, desatando una lluvia de proyectiles sobre el dúo. El mago sin brazos, valiéndose de sus invocaciones flotantes, de una agilidad como destreza sobrehumana envidiable y las cuchillas de sus calzados, esquivaba como repelía algunas de las tantas flechas que caían en su dirección, sus sables se encargaban de rechazar la mayoría de estas.

 

Riha con fortalecimiento, se desplaza hacia el lado con la menor cantidad de flechas a su dirección, manifestando acero mágico de su habilidad de Lupian para crear cuatro rodelas, dos sobres sus brazos y las restantes en sus piernas. Gracias a su habilidad de manipulación y su capacidad para aumentar sus actitudes físicas, tales creaciones le ofrecían una protección de bloqueo capaz de rechazar los proyectiles y con una movilidad ligera.

 

Mientras bloqueaba y se movía para esquivar aquellas que iban encaminados a sus partes desprotegidas como su torso, esperando la oportunidad para contraatacar contra los arqueros, los kamodos adiestrados con el arco, tras realizar su ataque en conjunto con la mayor parte de su cuerpo enterrado en la arena, se muestran completamente en la superficie para realizar sus siguientes ataques de dicha manera, esto les permite usar su arma a distancia con más rapidez y comodidad, pero exponiéndose ante sus enemigos.

 

Los kamodos estaban confiados, a 25 metros de sus enemigos tenían toda certeza de que serían incapaces de alcanzarle antes de que sus flechas les eliminen, pues no observaban armas a distancias en sus manos, al menos no las que conocen tradicionalmente.

 

¡BANG!¡BANG!…

 

Un fuerte sonido producido de manera continua desde el arma de la Lupian, perfora el ojo de uno de los reptilico humanoides, a otro le asesta en el pecho y un tercero lo recibe en su hocico. Aunque nunca jamás habían visto una pistola en su vida, podían reconocer que tal daño provenía del arma empuñada por Riha, se sintieron en parte anonadados, pues su naturaleza les permite aunque no todos sean totalmente diestros a la magia, tener buen percepción ante dicha fuerza y eran consciente de que el arma utilizada contra ellos, no despedía ningún tipo de poder mágico.

 

Por otra parte, Riha noto que sus balas a pesar de tener buena efectividad contra el enemigo, requería mínimo entre dos a tres balazos para acabar con un kamodo, asestando en parte como el pecho, extremidades u rostro. La razón de ello se debía a su piel, la escamosa epidermis de estos seres, poseían una mayor resistencia natural a impactos en comparación a la de humanos o semihumanos bestias con pelajes. Dicho de una manera simple, es como si portaran un chaleco antibalas ligeros.

 

Los arqueros entonces fijaron su atención en la Lupian por el grado de amenaza que representaba con el arma extraña que portaba ante ellos, seis de sus compañeros habían muerto y dos estaban bastante heridos. Mientras Riha recargaba la pistola, una lluvia de flechas era disparada a su dirección, con la recarga finalizada, realiza una serie de maniobras de evasión con el uso de fortalecimiento.

 

—“Son demasiadas flechas, a este paso voy a…”

 

Uno de esos proyectiles estaba próximo a asestar en su hombro derecho, esquivarlo era imposible, fue en ese instante en que un sable se situó delante de dicha flecha y bloqueo en su defensa, salvándole el pelaje. No fue el único, 5 sables flotantes acudieron en su ayuda bloqueando aquellas flechas que eran difíciles de esquivar a tiempo.

 

Pero Assim no la tenía fácil tampoco, el mago sin brazos era el objetivo de los kamodos con hachas, estos surgían bajo el arenoso suelo justo sobre donde estaba parado, pero el hábil mago tenia oídos y una percepción mágica notoria que le permitía anticipar los movimientos de sus enemigos. Los kamodos cuando se sumergen bajo la arena, hacen de su presencia por medio del mana muy visible para los que poseen cualidades sensoriales promedio.

 

Antes de que estos le tomaran por sorpresa surgiendo bajo la arena, Assim ya había saltado sobrehumanamente y en algunos casos, contraatacado con el descender sobre ellos y apuñalarles con las cuchillas de sus calzados. Los kamodos centrados en el cuerpo a cuerpo aun sin fortalecimiento poseían más fuerza que un humano, un solo golpe dejaría fatal al guerrero rebelde.

 

Pero lo que poseían de considerable fuerza, les faltaba en velocidad, Assim era un mago que destacaba más por su agilidad y destreza que en fuerza física, con fortalecimiento, era un blanco que sus inhumanos enemigos eran incapaces de alcanzar. Kamodos armados con lanzas arrojadizas de punta de hierro que llevaban en canasta en su espalda, surgen a las cercanías del mago para lanzarle con todas sus fuerzas dichas armas penetrantes. Algunos incluso eran magos de baja categoría (Nivel D) que potenciaron sus brazos para aumentar la fuerza al arrojarla.

 

Assim lo preveía, los arqueros y lanzadores de lanzas eran los más peligrosos, los primeros porque algunos le echan ponzoñas a sus flechas hecho para debilitar a sus enemigos y los lanceros, sus proyectiles a la fuerza con la que eran arrojadas, eran capaces de atravesar protecciones hasta hecho de acero, y ni hablar si aplican fortalecimiento al arrojarlas. El mago sin brazos uso a esos lanzadores a su favor, se situó en una posición exacta y a propósito les dio la espalda a dichos humanoides equipados con tales armas arrojadizas.

 

El resultado fue el esperado, al momento en que se le eran arrojados dichas lanzas, confió en su fortalecimiento y velocidad, consiguiendo salir del rango de alcance a tiempo, estos continuando su trayectoria terminan por asestar en sus propios compañeros de hachas. Tal es la fuerza del impacto, que los heridos caen al suelo, algunos mueren al ser perforados en zonas vitales como el corazón o la cabeza, otros que lo recibieron en el abdomen o alguna de sus extremidades, intentan ponerse de pie, pero los sables sirvientes del mago no le dejan tomar un respiro y son asesinados en el acto.

 

Serán fuertes físicamente, tendrán la ventaja del terreno en la arena, pero en términos de inteligencia, la mayor parte de sus guerreros solo piensan con los músculos y usan estrategias simples como barbáricas, el mago sin brazos los conoce, no es la primera vez que confronta a dicha raza y sale victorioso. La loba humanoide por otra parte, tras conseguir evadir flechas y repeler algunas con sus rodelas manifestadas por su habilidad, contraataca disparando contra ellos, de un cargador vaciado de 15 balas, consigue acabar con 4 y herir a 2.

 

—“Gasto demasiada munición para acabar con pocos, su piel es dura, necesito más poder…”

 

La piel de sus enemigos era problemático, pero tenía a su solución a su favor, su segunda arma, finalmente opto por utilizarla, la razón de guardarla como un “as” bajo la manga, era porque a diferencia de la 9mm, disponía de menor munición para esta, pero lo compensaba con su potencia de fuego. Fue en ese momento que la desenfundo del bolsillo del cinturón de cuero, una Desert Eagle calibre .50

 

No era la primera vez que utilizaba esta arma, anteriormente hacia uso de una variante llamada “Desert Eagle XP4” que contaba con un disparo secundario de gran poder, pero la que poseía en manos, era la tradicional y Desert Eagle de diseño original. Rozuel no contaba con el tiempo suficiente de crear la misma que poseía con anterioridad, sin embargo, seguía siendo un arma de potencia considerable.

 

El rugido de sus disparos no solo era más fuerte, de una bala era capaz de penetrar la gruesa piel de los kamodos y dejarlos con serias heridas, si esto asestaba en el cuello o cabeza, era una muerte casi instantánea. Cada cargador poseía 7 balas en total, y contaba con 6 de repuestos, en total tenía 49 balas de dicha arma a su disposición.

 

—“Cada bala de la Desert Eagle es vital, debo matarlos con dicha arma de un disparo”.

 

La pistola se convirtió en el arma por excelencia de la Lupian, con la experiencia obtenida de su utilización en el encargo de la zona prohibida, cada disparo y uso la hacía más diestra a ella, era hora de relucir lo aprendido. Brazos, ojos y concentración, estaban al tope, la loba sostenía en cada mano una pistola, en la izquierda la 9mm y en la derecha la Desert Eagle.

 

¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!

 

Con una mente despejada de toda distracción y concentrada en sus objetivos arqueros, el hábil movimiento de sus manos al apuntar, el fortalecimiento que le permitía resistir el retroceso de ambos a la vez y una vista atenta al blanco. Consigue con su arma izquierda abatir a 4 kamodos con uno herido y su derecha elimina 5 en total. Los escamosos humanoides se sentían intimidados ante tal muestra de poder, les desconcertaba saber que tal arma no utilizaba magia y pese a ello superaba con creces a las flechas de sus arcos, aun si estos estaban dotado con fortalecimiento, al volver en sí, se prepararon para disparar otra ronda de flechas contra la Lupian.

 

—“Recarga”.

 

5 segundos, fue el total de intervalo de tiempo en que retiro los cargadores vacíos en ambas armas, y aun sosteniendo a cada una coloco los nuevos llevando a estas a los bolsillos de sus respetivas municiones, apuntando, concentrándose y repitiendo el proceso de tiroteo contra los kamodos. Cuando ellos ya habían tensados sus arcos, la loba consigue eliminar a 10 de los suyos, el numeroso grupo de arqueros fue reducido a solo 6 de ellos en total, los restantes con la baja moral cesan su ataque y buscan resguardarse en la seguridad bajo la arena.

 

—“Recarga”.

 

Cuando la Lupian termina de abastecer nuevamente sus pistolas, es atacado sorpresivamente por un kamodo por la espalda, este le agrede con un báculo que dispara un proyectil de energía, un mago en sí. La fuerza del proyectil mágico consigue asestar en la retaguardia de la Lupian y derribarla, la pistola 9mm sale volando de su mano izquierda y se pierde de su vista.

 

La herida Lupian en el suelo mira a su atacante, otros 3 kamodos de báculos se la habían unido y también uno que llevaba un bastón de madera equipado en la punta con un cristal rojo, era el quien erigía al resto, su corpulencia que destacaba de la mayoría y el poseer de la mejor fuerza mágica de entre los humanoides escamosos, le hacía obvio. Hablo en su lengua apuntando con su bastón a la herida Lupian, los otros armados con báculos replican su accionar obedientemente.

 

Proyectiles de mana y bolas de fuego se manifiestan en torno a ellos, todos enfocados para ser utilizado contra la Lupian, la herida de Riha no era grave, no había hemorragia, pero el daño le había dejado un considerable dolor, pero lo peor era el estado de debilitamiento que padecía. La loba era consciente de lo desprotegido que estaba su espalda, pero era incapaz de usar su habilidad para endurecer dicha parte, dado a que requería gran parte de su concentración para materializar y mantener tal defensa, y dicha concentración estaba enfocado mágicamente y motrizmente en el frente, por lo que creo una medida que requería menos manipulación mental y ejecuto una serie de capas defensivas de mana en su lugar.

 

El daño del proyectil asesto en el lugar idóneo donde se concentró buena parte de su defensa mágica, sin embargo, el poder del proyectil era considerablemente mayor a la cantidad de magia aplicada por la Lupian, en respuesta a ello, la propia capa de mana utilizo involuntariamente durante el proceso del impacto más mana haciendo dicha medida defensiva lo más resistente posible. Dicho de una manera más concreta, la herida de Riha pudo haber sido más grave de lo esperado, pero en su lugar, término por consumir buena parte de su reserva mágica limitada, en consecuencia, se encontraba físicamente débil.

 

—“Mi mana… vuelve a estar bajo…” –Pensó ella.

 

Necesitaba consumir el segundo cristal, pero los movimientos de sus brazos eran lentos, y el tiempo hasta que tomara el cristal y lo absorbiera, los kamodos magos ya habían preparados sus ataques, a este paso el resultado era evidente. Las rodelas que había creado desaparecieron, con la baja reserva de poder mágico en la que se encontraba, estaba totalmente vulnerable.

 

—“Van a matarme… pero mi única arma en la mano está totalmente cargada”.

 

La lupian estaba preparada a morir, pensó entonces que si iba a morir, con la Desert Eagle que aún estaba en su derecha y cargada, se llevaría al líder consigo. Los kamodos lanzaron sus proyectiles, Riha con sus fuerzas restantes consigue apuntarle al semihumano escamoso líder y colocar el dedo en el gatillo.

 

—“Lo siento Roz, creo que no podré volver a casa contigo” –Fue el único lamento de la Lupian.

 

— ¡NO DISPARES!.

 

Al oír fuerte y claro aquella voz masculina, la Lupian quita su dedo del gatillo, los proyectiles de los kamodos impactan, pero no había rastro alguno de sangre, Riha seguía en su misma posición con solo el daño que recibió del anterior ataque. Alguien se situó en frente suyo, un hombre de 185 centímetros de altura, tez blanca, cabellera negra, solo vestía pantalones y en sus manos de extremidades fornidas sujetaba un ancho como grueso escudo pesado que cubría todo su cuerpo, observo que en su muñeca derecha estaba lastimado y vendada con un trapo.

 

—Eres tú… el de la celda.

 

Riha le reconoció, era aquel prisionero alterado que miraba extraño a Rozuel, ahora se encontraba libre y le había protegido con un escudo del ataque de los magos, pero otro detalle a notar, era que podía hablar su mismo idioma.

 

—Disculpa, tomare esto prestada un momento –Hablo el joven alto.

 

En su derecha sostenía la pistola 9mm, aquella misma que salió volando de la mano de Riha tras recibir el proyectil mágico en su espalda, el muchacho era mago, se percibía el uso de fortalecimiento, era capaz de levantar tal pesado escudo con su mano izquierda y con la restante usaba la otra arma. Pero lo que llamo poderosamente la atención de la loba, era la forma en que ese prisionero desconocido utilizaba la pistola.

 

Apunto a los cuatro kamodos magos, tres disparos precisos y rápidos fueron para cada uno de los que portaban un báculo y cuatro fueron el líder del bastón con magia de fuego, la destreza con la que manipulaba el arma de fuego, era notoriamente alguien experimentado. Riha estaba desconcertada, ¿cómo era posible que alguien ajeno pudiera usar una creación de Rozuel con tal experiencia?, ¿quién era ese joven?.

 

—Uff… menos mal, el escudo pudo resistir esos ataques mágicos, aunque quedo bastante dañado, dudo mucho que consiguiera aguantar otro impacto más –Comento el prisionero desconocido —Ha pasado tiempo desde que no usaba una de estas –Miro a la pistola con cierto aire nostálgico.

 

—“¿Qué no ha usado una de esas hace tiempo?… ¿qué quiere decir?, ¿hay otras como esas?, puedo entender su lengua, es del continente de Gresswold también” –Concluyo la loba con cierta inquietud.

 

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Varios minutos antes…

Atrapado en su celda, el joven pelinegro agitaba sus brazos los cuales se encontraban apresados por grilletes desde su muñeca y en su pierna en torno a los tobillos, el único guardia de afuera pudo suponer que estaba con los ghrayb que vio hace un momento. El collar colocado le impedía usar la magia de fortalecimiento que le ayudaría a liberarse de sus ataduras.

 

Se calmó un momento entonces, miro su mano derecha observado atentamente el grillete que le sujetaba desde la muñeca, los comparo a los otros que inmovilizaban sus demás extremidades y no tardo en descubrir algo.

 

—“Esta algo floja, más que el resto, si tiro lo suficiente podre romperlo” –Fue su conclusión.

 

Aun si consiguiera liberar una mano, le sería imposible hacerlo con el resto, el collar aferrado a su cuello es lo bastante duro para removerlo sin causarle una lesión mortal en el proceso, de hecho, tiene un mecanismo de seguridad que se activara si lo intenta y lo mataría en el proceso. Pero encontró otra forma de salir de allí, comenzó a agitar con todas sus fuerzas el grillete de su muñeca derecha, a moverlo de un lado a otro intentando quitárselo de encima, eso le lastimaba, el dolor era insoportable, pero lo resistía porque era necesario que se lo quitara o seguiría encerrado allí.

 

Llego a un punto en que la herida en su muñeca empezó a sangrar un poco, pero no se dio por vencido, oyó finalmente como esta cedía y el grillete se rompe consiguiendo liberar su brazo derecho, llevando su liberada mano a la boca y quitándose el trapo que le impedía hablar.

 

— ¡POR FAVOR, SÁQUEME DE AQUÍ!, ¡TENGO QUE JUNTARME CON ESE CHICO DEL ARMA DE FUEGO!, ¡SE LO SUPLICO!.

 

Su constante petición llamo la atención del guardia espía de los rebeldes, el hecho de que hablara un idioma que no entendía le relaciono con los ghrayb que acompañaban a Adil.

 

— ¡SE LO SUPLICO! –Bajo su cabeza el prisionero ghrayb.

 

El espía no entendía su habla, pero comprendía lo que aquel ghrayb le pedía, la liberación de los prisioneros seria después de que Adil y los demás volviesen con Arpue Asa Hablu, pero algo en ese muchacho le insto a desobedecer lo planificado y abrir la puerta de su celda. Llevaba las llaves de todas las celdas obtenidos de los guardias eliminados que vigilaban el sitio, liberando entonces toda atadura del forastero alto pelinegro, incluido el collar antimagia de su cuello.

 

—Muchas gracias…

 

La puerta de hierro que conducía a sala de prisionero es derribada, tanto el espía como el  ghrayb oyen con claridad como esta es abierta con la fuerza bruta, ingresando al lugar tres soldados carceleros, dos portaban armadura ligera, el primero una lanza y el segundo un sable, el tercero era un hombre corpulento de casi dos metros de altura que sostenía un pesado escudo que abarcaba a cubrir todo su cuerpo y su arma predilecta era un garrote pesado con púas.

 

—Disculpe, tomare esto prestado un momento… -Dijo el ghrayb con el llevar de una daga.

 

Dicha arma la obtuvo de la cintura del espía, el rebelde observo como ese ghrayb estaba por confrontar a los tres guerreros, armado solo con una daga y utilizando fortalecimiento, creía que tal movimiento osado era algo suicida. Los carceleros eran soldados entrenados, bien equipados y en condiciones, mientras que el ghrayb, quien llevaba un buen tiempo encerrado, se veía algo débil y solo contaba con una pequeña e insignificante arma. Además noto que el escudo del carcelero alto, estaba encantado con magia, no solo rechazaría todo ataque físico sin problema, también contaba con resistencia mágica, ¿cómo podría ganarle ese forastero a tres hombres mejor armados como entrenados?.

 

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El espía estaba anonado al igual que los prisioneros encerrados en las demás celdas, pues sus ojos no le engañaban, los carceleros yacían muertos, cada uno de ellos a manos de aquel ghrayb, quien los venció con una punzante puñalada de la daga en la zona alrededor del cuello y para mayor sorpresa, sin recibir una sola herida de su parte.

 

—Hmmm… este escudo se ve bastante resistencia, oh… esta imbuido con magia, un objeto encantado, me vendrá bien –Dijo el joven pelinegro tomando el botín del carcelero alto abatido.

 

El espía volviendo en sí, revisa cada uno de los cuerpos de los carceleros vencidos, obteniendo de uno de ellos un pedazo de papel con algunas escrituras en esta, luego le hablo al ghrayb y lo guio hasta dar con el pasadizo por donde los demás se fueron.

 

—El muchacho que llevaba el arma grande, ¿se fue por aquí? -Pregunto él.

 

El espía no le entendía, pero no tardó en darse cuenta que ese ghrayb no buscaba escapar de la fortaleza tras salir de su celda, su interrogante le llevo a recordar la extraña actitud que tuvo cuando vio al muchacho que acompañaba a Adil con una compañera semihumana loba. Quizás lo estaba buscando, encontrar a ese ghrayb como él, ¿pero con que razones?, tal incógnita era desconocida, pero ese hombre de notables habilidades de lucha no era un enemigo, podría ayudar a la causa de los rebeldes.

 

Le explico a base de señas de situarse en la habitación secreta vacía iluminada por las antorchas, para luego utilizar el papel con escrituras obtenidas de los carceleros eliminados, el círculo mágico de teletransportacion se activó. Unas voces se oyen proceder de afuera, el espía entonces se percató de que más carceleros habían llegado al lugar.

 

Le deseo suerte al joven ghrayb y cerro la habitación secreta, el muchacho era consciente del porque lo hizo, respetando su decisión y admirando su valor en silencio. Armado con el escudo pesado en su izquierda y con la daga del espía en la restante, fue teletransportado al piso subterráneo, donde eventualmente se vería involucrado en una lucha.

 

Noto a la compañera loba del joven del arma de fuego que vio con anterioridad, usando dos pistolas para eliminar a varios arqueros, pronto el resto se ocultan bajo la arena y luego es testigo de cómo la Lupian es atacada por detrás por un kamodo mago. El muchacho corre en su ayuda, notando en el camino una pistola 9mm en el arenoso suelo.

 

—“Es una de las pistolas que la chica loba utilizaba, esta salió volando de su mano cuando fue golpeada por el proyectil del mago…”

 

El muchacho soltó la daga y tomo la pistola en su lugar, corriendo en asistencia de Riha y eventualmente haciendo uso del escudo para protegerle de cuatro kamodos magos, del cual el líder estaba entre ellos, para eventualmente eliminarlos con la 9mm.

 

—Uff… menos mal, el escudo pudo resistir esos ataques mágicos, aunque quedo bastante dañado, dudo mucho que consiguiera aguantar otro impacto más –Comento el prisionero desconocido —Ha pasado tiempo desde que no usaba una de estas –Miro a la pistola con cierto aire nostálgico.

 

A unos pocos metros, los seis arqueros kamodos restantes se muestran, con sus arcos tensados apuntaron a la herida loba y atacándola en el proceso, Riha era incapaz de moverse y esquivarlo. Nuevamente aquel enigmático muchacho salva la vida de la Lupian, la toma de la cintura y cargándola al hombro, se desplaza con sobrehumana condición evadiendo las flechas, apunta con la pistola a los arqueros y dispara las dos últimas balas que disponía el arma, consigue asestarle ambos tiros en el cuello a uno de los atacantes, matándole en el acto y sembrando el temor en los demás para resguardarse en la arena.

 

—Disculpa la brusquedad, no se me ocurría otra cosa –Le dice el joven bajándola gentilmente al suelo —Sé que tienes muchas preguntas y estoy más que dispuesto a responderlas, pero me temo que tendremos que dejarlo para más tarde.

 

Más kamodos acechaban a los dos, se ocultaban bajo la arena esperando el momento idóneo para atacar.

 

— ¿Puedes luchar? –Le pregunto.

 

Riha toma del bolsillo de su cinturón el segundo cristal de mana y lo pulveriza en su mano para obtener su mana, consiguiendo recuperar su movilidad normal.

 

—Sí, puedo seguir luchando –Contesto con seriedad la Lupian.

 

—En ese caso, ¿no te importa si te hecho una mano?, entre dos tendremos más ventaja –Propuso el ghrayb —Sé que apenas nos conocemos, y no puedo culpar si te sientes intranquila por alguien más que use esta arma, ten por seguro que te la devolveré, pues tengo deseos personales de conocer a tu compañero del rifle del asalto.

 

La loba estaba más que abrumada, no solo hablaba de Rozuel, sino que además llamo al arma que su compañero portaba por la descripción que era.

 

— ¿Podrías por favor prestarme algo de munición para la pistola? –Le pidió amablemente el muchacho.

 

¿Quién era ese individuo?, la loba estaba más que desconcertada, un mar de incógnitas sacudía su mente, ese sujeto conocía con bastante detalles las armas de Rozuel y tenía interés por encontrarse con él. Ante tal situación, se negaría rotundamente, el mismo Roz dejo en claro que solo personas de su confianza utilizaran sus creaciones, que ella tuviera a la mano uno de esos objetos, es porque en parte tenía la confianza del chico.

 

No quería que ese desconocido hombre usara el arma que fue creada y dada por Rozuel, pero en el fondo era consciente de que sus posibilidades de sobrevivir aumentarían si recibía su apoyo, si lograba salir de aquí, podría ir por Roz y acudir en su ayuda. Se sentía indecisa, por un lado no respetaría las palabras de su compañero de no compartir con otros dichos artefactos y por el otro, de hacerle caso, no podría ayudarle a tiempo y corría la posibilidad de que a él le pasase alguna fatalidad.

 

—“Se él me va a regañar… pero prefiero oír sus quejas que verle grave o muerto” –Pensó la Lupian.

 

Tomo tres cargadores de la 9mm y se lo dio al enigmático muchacho pelinegro.

 

—No lo malinterpretes, aprecio que me hayas salvado, pero no confió del todo en ti, además… necesito tu ayuda para llegar a mi compañero, aquel al que buscas –Le dijo la loba sin quitar su atención en los kamodos que le acechaban.

 

—Gracias, prometo no defraudar tu confianza –Declaro el muchacho con el recargar del arma.

 

Un aliado misterioso de conocimientos únicos e intenciones sospechosas, ¿quién será este enigmático muchacho diestro en el uso de las creaciones de Rozuel Drayt?.

 

Continuara…

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