Metalord Revolution Capitulo 182

CAPITULO 182

OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “EMBOSCADA”

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Docenas de Kamodos se encontraban frente a nosotros, cinco de los rebeldes de Adil perdieron la vida en una lluvia de flecha disparada sorpresivamente por los semihumano, si llegaran a atacar con el mismo movimiento, ¿tendríamos suerte de sobrevivir a la segunda oleada de proyectiles?. Por mi parte, lo tengo bastante complicado, pues aún era incapaz de contar con Intense Iron.

Uno de los Kamodos se posiciona en frente de todos, su robustez era mayor al resto, llevaba puesto además de una túnica, una armadura de cuero, su arma principal era un bastón de madera equipado en la punta con un cristal rojo (quizás de fuego).

 

—Altahowr moy ratyed… -Hablo el semihumano.

 

El anillo mágico que hacía de traductor no funcionaba con su habla, la criatura hablaba quizás un derivado del idioma local, pues la misma Amira me dejo en claro que solo traducirá el lenguaje del idioma principal del reino, sus derivados no cuentan.

 

—Javek yidadd, Altahowr meiok –Adil le respondió en su mismo habla.

 

— ¿Qué es lo que dicen? –Me pregunto Riha.

 

—Ni idea, la lagartija de allá habla un idioma diferente que el anillo no traduce, pero Adil también habla ese mismo lenguaje –Conteste.

 

—Es el idioma de los Kamodos –Aclaro el líder rebelde —Es similar a nuestro lenguaje, pero tiene sus ciertas diferencia en varias palabras y la manera de pronunciarla.

 

—¿Qué fue lo que te dijo?.

 

—Dice que quiere “dialogar con el líder”.

 

¿Dialogar?, acaso querían llegar a algún punto diplomático de todo esto, viendo los números del enemigo a su favor y la ventaja del terreno, me costaba creer que fuera eso. Entonces me doy cuenta, que el kamodo saca una esfera de cristal de su túnica, comenzó a acercarse, Adil hizo lo mismo y al estar los dos lo suficiente cerca entre ellos, el semihumano escamoso le hace entrega del objeto cristalino.

 

—Leoy meiok, Altahowr yae sandssaha –Fueron las palabras del kamodo.

 

Luego se alejó para volver con los suyos, Adil regreso con nosotros llevando en su derecha la esfera de cristal.

 

—Dijo que no era él quien quería dialogar conmigo, sino su “maestro arena” –Revelo Adil.

 

— ¿Y ese quién es? –Pregunte con duda.

 

—No lo sé, es la primera vez que lo oigo, pero es extraño, que los kamodos estén cooperando con los humanos, eso no es algo habitual –Concluyo el calvo del punto purpura en la frente con cierta incertidumbre —Algunos son susceptible a trabajar por dinero, pero en general con solo un pequeño puñado de 2 a 4 como máximo, y sin embargo, todos los kamodos de ahí son un clan entero.

 

Los kamodos viven en grupo llamados “clanes”, casi el equivalente a una manada, todos son liderados por un “maestro del clan” o “aleassaha” (esto segundo debe ser la forma de llamarlo en su idioma). Los kamodos no son de interactuar con los humanos u otros ajenos a los suyos, salvo cuando se trata de comercio, desconfían de otras razas debido a largas historia de esclavización hacia su gente, pues para el mercado de esclavos, son excelente mano de obra para las minas o como mulas de cargas para caravanas, pues además de sus capacidades físicas sobrehumana, están dotados de una alta tolerancia natural al calor del desierto y a precisar menos agua, a diferencia de los esclavos humanos, Enanos o Anubian que son propenso a colapsar y a la intensa sed.

 

Los kamodos valoran por sobre todo la fuerza y idolatran al desierto como su hogar legítimo tanto terrenal como espiritual, hay casos de estas criaturas que no forman parte de un clan, los “rezagados”, son quienes están abierto a trabajar con humanos y vivir en su sociedad.

 

—Un clan comprende entre 80 a 100 kamodos, son territoriales por lo que no dudan en matar a aquellos que no forman parte de los suyos, incluso a otros kamodos ajenos a su clan… -Explico Adil —Pero ese grupo de Kamodos de ahí, no hay duda… todo ese número comprende un clan, no tiene sentido, un clan entero jamás accedería a colaborar con humanos.

 

—“Es cierto, un clan de kamodos no accederían a trabajar con humanos tan fácilmente, para que te sigan, hay que hacerlo según como dictan sus costumbres” –La voz de un hombre salió de la esfera de cristal.

 

— ¿Eh?, ¿este objeto está haciendo sonar una voz de su interior?, ¿un artefacto mágico de comunicación a distancia? –El líder rebelde con asombro se pregunta.

 

—“En efecto, este artefacto es utilizado para comunicaciones a distancia, puedo oír lo que tú dices como también puedes escuchar mi voz” –Afirmo la voz de la esfera.

 

Esto es raro, si ese artefacto es mágico, ¿por qué no emite mana?.

 

—Oye Riha, ¿sientes algo en esa esfera de cristal?, ¿cómo la emanación de magia?.

 

—No siendo nada venir de esa cosa, salvo la voz que habla en un idioma que no entiendo.

 

Ni la lupian con su percepción mágica tanto sensorial como olfativa, era incapaz de percibir la magia del artefacto de cristal.

 

—“Los kamodos que tienes ante ti, son ahora mi clan, y que conste, soy un humano” –La voz lo confirmo.

 

— ¿Un clan siguiendo a un humano?, ¡eso es absurdo! –Opino Adil.

 

—“Quizás lo sea, pero son sus costumbres, yo vencí justamente a su maestro del clan por su posición y a todo el que intentaba retarme, al hacerme con la victoria me convertí según sus costumbres en su líder por derecho, yo soy su maestro arena”.

 

El jefe de esos lagartos nos hablaba entonces a través de ese artefacto, la cuestión ahora es… ¿quién era?.

 

—“Ya debes de haberte dado cuenta de quién soy, la última vez que nos vimos, estabas encerrado dentro de una carreta con rumbo a esta fortaleza, a pesar de haber conseguido escapar en aquella ocasión, al final has venido por cuenta propia a parar aquí, te agradezco que me ahorres el esfuerzo, Adil Salah Ayub, Ex-comandante en jefe de las vencidas fuerzas de Askaatab”.

 

—Esa voz… es él -Arpue Asa Hablu le reconocía.

 

Era la primera vez oigo el nombre completo de Adil, ¿y a quien se referirá Arpue con “él”?, ¿quién es “esa” persona?.

 

—“Aqrame Shatuuel está muerto, ¿hasta cuándo piensas seguir luchando por una causa perdida?, los rebeldes fracasaran tarde o temprano, cuántas vidas desperdiciadas por una motivación absurda, ustedes con un enfermedad para el reino y tienen que ser erradicados”.

 

— Muhaqdad Yusuf… -Pronuncio Adil con intenso desdén.

 

¿Un Muhaqdad?, ¿¡uno de los tres líderes generales de las fuerzas del bando enemigo!?.

 

—“Que estés aquí solo significa una cosa, Arpue está contigo, tal y como lo planee, caíste en mi trampa, que fácil me lo has puesto, lo cual te agradezco, pues su excelencia Muer Afigad estará más que complacido”.

 

—No debieron haber venido… tu vida es ahora es de suma importancia para los rebeldes… –Hablo Arpue con decaimiento.

 

—“Asumo que Arpue debe estar sermoneando sobre que no deberías haber venido a buscarle, sin duda no podría tener tanta razón, ahora no escaparas de aquí Adil”.

 

—Ya me tuviste entre rejas una vez, debiste aprovechar para matarme, tu sabias quien era y ni aun así me mataste, tu error fue dejarme seguir con vida –Le dijo el calvo del punto purpura.

 

—“No, el error habría sido matarte, ¿no lo entiendes aun?, de haberte querido matar, lo habría hecho hace rato”.

 

No tiene sentido, Adil quien es el líder de los rebeldes y su importancia es tal, que difícilmente encontrarían a alguien que pueda tomar su lugar, su muerte en si significaría una caída brutal a la moral de los rebeldes y marcaria entonces un potencial declive en la facción.

 

— ¿Por qué tanto empeño en querer capturarme?, tú mismo deberías saber que con mi muerte bastaría para que tu egocéntrico amo obtenga su preciada victoria contra nosotros –Expreso Adil con cierta lógica.

 

—“Que me hagas esa pregunta, eso quiere decir que no lo sabes”.

 

—¿Saber qué?, ¿de que estas hablando?.

 

—“No importa, estas aquí, entre mi garras, en mi dominio, te he atrapado nuevamente, Adil, solo que esta vez, no hay forma de que escapes”.

 

—Ya logramos adentrarnos hasta aquí, escapar no será un problema.

 

—“Cuanta ingenuidad, ¿de verdad crees que consiguieron entrar a la fortaleza Hasr tan fácilmente gracias a sus habilidades?” –Planteo el Muhaqdad —“La información filtrada sobre la ubicación de Arpue Asa Hablu, sobre mi partida de la fortaleza, que haya sido un día después de que hubiera un “Silaytlia”, la poca vigilancia y guardias en su camino hacia el nivel subterráneo”.

 

Todo estaba planeado, ellos ya sabían sobre el espía de los rebeldes en la fortaleza, trajeron a Arpue aquí y filtraron a propósito su ubicación, todo por una meta en específico…

 

—“Debido a tu relación cercana a Arpue, era una posibilidad de 50 a 50 para que tú mismo formaras parte de este intento de rescate, todo ha sido para esto Adil, para atraparte a ti, tanto tú como Arpue son objetivos que su excelencia Muer Afigad ha decretado que deben ser capturados, no eliminados, el resto son innecesarios”.

 

—¿¡Porque!?, ¿¡porque precisan capturarnos!?, ¿por qué solo a nosotros nos necesitan vivos?, ¿es para deleitar a la gente con una ejecución públicas de ambos? –Pregunto un molesto Adil.

 

Observe a Arpue quien estaba recostado en el suelo de arena, volteaba la mirada ante la interrogante hecha por el líder rebelde, sus manos le temblaban con sospechosa actitud, pero solo eran conjeturas mías a base de mera observación.

 

—“Ríndete Adil, cuanto menos te resistas más piedad tendré sobre tus hombres” –Le ofreció el Muhaqdad.

 

—He visto con mis propios ojos la clase de “piedad” que se ofrece en esta fortaleza, aun no has ganado, aun no me has atrapado.

 

—“Solo alguien tan estúpido sería tan terco, solo para que lo sepas, ya hemos dado y bloqueado con la entrada que hicieron para adentrarse a la fortaleza” –Revelo Yusuf —“Además he rodeado toda la fortaleza con una fuerza de 3000 de mis hombres”.

 

¿¡Una fuerza militar de 3000 efectivos!?, no lo escuche mal, ¿ese tipo habla en serio?, con tal de capturar a Adil, planifico el cómo atraerlo hacia este lugar y encima de todos, para garantizar que no escapara, afirma que todo el sitio ha sido rodeado por un ejército a su mando. ¿Qué tal grado de importancia tiene ese infeliz de Muer contra la captura de Adil?, entiendo que sea el líder de los rebeldes, pero vivo o muerto no debería haber diferencia, usan bastantes de sus recursos solo para atraparle vivo, ese mismo Muhaqdad lo ha aclarado, no tiene ordenes de matarlo, sino de capturarle.

 

— ¿Qué sucede Roz?, te ves tenso –Riha nota mis nerviosas expresiones.

 

—La fortaleza ha sido rodeado por un ejército de 3000 soldados, uno de los tres Muhaqdad lo lidera –Le conteste.

 

—¿¡Que!?, ¿¡3000!?, no creo que tengamos las suficiente balas para tratar con tantos…

 

La munición no es la única inconveniencia, Riha aún no puede usar toda su magia con normalidad a consecuencia del debilitamiento de su mana, lo que reduce sus cualidades de lucha al no poder depender en su totalidad de su habilidad principal de Lupian y fortalecimiento mágico. Además también estaba el problema con Intense Iron, sin poder acceder aun a la armadura, era vulnerable a padecer heridas serias si me viera envuelto a un combate bastante complicado.

 

—“De acuerdo el plan, ahora mismo el capataz de la fortaleza está preparando a sus hombres para darte caza, lo que deja que no solo tengas que lidiar conmigo y mi ejército, también debes hacerlo con toda la guarnición de la fortaleza de Hasr, esconderse es inútil, sabemos tu ubicación y fácilmente podemos rastrearte gracias a nuestros magos sensores, se acabó Adil, es tu derrota” –Declaro el Muhaqdad.

 

—Se acabara cuando de mi último aliento –Aseguro el líder rebelde —Yusuf, no creas que ganaras.

 

—“Elogio tu perseverancia, será un honor y un placer derrotarte nuevamente, Adil Salah Ayub”.

 

Adil se mostraba reacio a la derrota, a pesar de que el enemigo nos superaba ampliamente en número, tenían la ventaja del terreno y ahora eran ellos quienes tenían el factor sorpresa, pues habíamos caídos en su emboscada. No podía evitar sentirme bastante frustrado, a diferencia de Adil, yo por mi parte no era alguien perseverante ante tal situación, los nervios sacudían mi mente, no quería morir en un sitio como este y tras ver como tratan a sus prisioneros, me esperaría un destino peor que la muerte.

 

Negociar con el Muhaqdad tampoco sería una opción posible, aun si pudiera hacer algún trato con él para garantizar mi vida, las posibilidades de que lo respete eran bastante bajas, dado a mi condición como ghrayb, ni ese tal Muer me vería con buenos ojos. La única opción que podría garantizar mi mejor supervivencia, era irónicamente luchar por mi vida, aun si contaba con un arma de fuego como el AK-47 y mi arma secundaria disponible, sería un razonamiento descabellado el creer que mínimamente podría contra un ejército entero de 3000 soldados.

 

—“Estoy atrapado, jodidamente entre la espada y la pared” –Pensé entonces.

 

De repente algo me saca de mis pensamientos, era la presencia de actividad mágica, no estaba la vista, dicha percepción provenía debajo de la arena y se estaba acercando rápidamente a…

 

—¡Adil, cuidado!.

 

Corrí rápidamente hacia él, gracias a la “afinidad de astado” en conjunto con el anillo traductor de mi dedo anular que era un artefacto mágico, mis cualidades físicas estaban en aumento, de hecho, también mi parte sensorial se benefició aparte, ¿quizás de esa manera pude sentir ese pico de magia sospechosa acercándose bajo la arena?.

 

Pronto ese “algo” se presenta en un kamodo que sale de la arena sujetando los pies de Adil, tomándole por sorpresa, el semihumano llevaba algo en su boca, un pergamino mágico que emanaba su magia, eso significaba que el hechizo que tuviera se estaba activando o ya fue activado. A solo unos intervalos de segundo, un círculo mágico se materializa en torno al kamodo y Adil, y en ese preciso instante mi mano había tocado al líder rebelde con la esperanza de empujarle, pero ya era tarde.

 

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PERSPECTIVA: Riha Sharpsteel

 

¡Rozuel desapareció!, cuando ese lagarto agarro los pies del llamado Adil, un círculo mágico se formó a su alrededor y en un instante desapareció en un parpadeo.

 

— ¡Rozuel!, ¡Rozuel!, ¿¡donde estas!? –Exclame con suma alteración.

 

No podía sentir su presencia, el aroma de sus armas estaban fuera de mi rastro olfativo, ¿podría ser debido a que estar encerrado en este subsuelo?, entonces eso quiere decir… ¡que Roz ha sido llevado fuera de aquí!, ¿pero a dónde?. Una flecha de metal impacta cerca de mi posición, convocando un círculo mágico, del cual el mana fluye de sus bordes en forma de llamas sin color e invocando a 24 sables flotantes.

 

El mago sin brazos se sitúa a mi lado, a pesar de que no hablábamos el mismo idioma, con su cabeza me hizo un gesto de mirar hacia adelante, la razón era evidente, en frente nuestro teníamos a docenas de esos kamodos, nos apuntaban con sus arcos y su líder, aquel que le entrego a Adil aquella esfera de cristal, nos tenía en la mira de su bastón mágico con el concentrar de magia de fuego.

 

Una batalla era inevitable, el mago sin brazos sin quitar la mirada del enemigo le habla fuerte al Alnabil llamado Arpue, este estando consciente, se pone de pie y con sus fuerzas se dirige a la habitación donde yacen las celdas, entiendo la razón, desde allí él estará seguro de las flechas y todo ataque arrojado por los kamodos, si muere, todo esto habrá sido en vano. Mi prioridad en realidad es Roz, su vida me es más importante que ese noble al que vinimos a rescatar, tengo que salir de aquí y buscarle.

 

—Roz, aguante… iré por ti.

 

Fue mi declaración, para después retirar de la pistola 9mm el tal dispositivo llamado “silenciador”, a estas alturas del partido ya no es necesaria, esta confrontación será bastante ruidosa y siendo honesta, tengo mayor comodidad disparando sin esa cosa puesta.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Rozuel y Adil son traídos hacia una pequeña habitación junto al kamodo responsable de utilizar el pergamino, el semihumano es asesinado eventualmente por el líder rebelde, el dúo mira a su alrededor el sitio al que fueron a parar, era poca espacioso, su escasa iluminación era a través de unas antorchas colocadas en soportes en la pared y solo había una puerta a la cual utilizar.

 

—Fuimos teletransportado a otra ubicación, lo más seguro es que ya ni siquiera estemos en el piso subterráneo –Concluyo Adil.

 

—Entonces caímos en otra trampa de ese infeliz de Muhaqdad –Concluye Roz de su parte.

 

—Sí, no sabemos que puede haber por aquí, tenemos que hallar la forma de encontrar al resto, tomar a Arpue y largarnos de aquí.

 

—Te lo tomas con bastante calma, considerando que estamos bailando a la mano de ese bastardo de Yusuf, no si eres optimista o demasiado ingenuo.

 

—Jeje, perder mi temple no haría que diera una buena imagen como líder de los rebeldes, ¿no lo crees?.

 

Ya fuera para mantener su imagen de líder o un exceso de confianza, ambos eran consciente que estaban a merced del enemigo, le superaban descomunalmente en número y lo peor, es que ahora estábamos separado del resto y del objetivo a rescatar. Se encaminaron a la única puerta en la cercanía, al atravesarla una intensa estupefacción estremecedor invadió la calma de los dos al mismo tiempo.

 

Tras cruzar aquella puerta habían llegado al patio de la fortaleza, lo sabían porque la enorme entrada que estaba a varios metros de ellos, todo el sitio bajo el manto de la noche, era iluminada por docenas de piedras de luz y la luna, el fenómeno de Silaytlia ya había culminado, todo el cielo y los alrededores era completamente visible.

 

Pero aquello que abrumo a Rozuel y Adil, era lo que estaba en frente de ellos, primero avistaron a un hombre con los brazos cruzados de la raza Enana con piel bronceada (Enano nativo de Quiatar), vistiendo con una armadura de calidad llamativa, con un evidente aire de líder. A espaldas suyas se encontraban formados ordenadamente y en línea, tres individuos, dos eran humanos y el tercero un demonio Beremita, cada uno contaba con su propia vestidura defensiva y arma en concreto.

 

Pero lo verdaderamente chocante estaba en aquellos que se encontraban a espaldas de esos últimos tres, eran cientos y cientos de soldados formados en filas, destacaba la presencia de Anubian como Enanos entre sus integrantes. Máquinas de asedio “escorpión” con magia conformaban las unidades junto a escuadrones de infantería, lancero, ballestero y magos de combate. Y la cereza sobre el pastel, un ciclope, un ser gigante de 5 metros de alto, el collar en su cuello revelaba estar “domesticado” por las fuerzas enemigas, en su espalda cargaba con numerosas rocas pesadas llevados sobre un soporte de madera construido para el uso del monstruo.

 

Continuara…

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