Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 67

CAPITULO 67

 

Peter despertó repentinamente con el agitar de su respiración, toco su cuello, sintiendo como si algo se lo hubiera apretado con una fuerza descomunal, no tardo en recordar la causa. Aquel lobo monstruoso de demoniaca apariencia, su “Instinto Asesino” que ha cobrado consciencia propia, su mordida, la sentía como si hubiera ocurrido realmente, pero todo se desenvolvió en el plano onírico de su subconsciente.

 

—“Esa cosa… volverá, por supuesto que lo hará” –Pensó el lobo de cabellera blanca.

 

Miro a su lado, la vampiresa con la que compartía cuarto aun seguía profundamente dormida, un reloj de manecillas situado en la pared arriba de la puerta del baño, le indicaba que aún era las 3 de las mañana. Era demasiado pronto para despertar y aún estaba somnoliento, a pesar de la reciente pesadilla, no encontró problemas para volver a dormir, porque no le temía a ese lupino endemoniado, lo detestaba, porque su propósito era el mismo que aquella mujer loba Adalia Mirva.

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Aun si no hay objetos materiales consigo o ropa alguna que vestir, la guardia de la entrada a Tsurquez, detuvo a Sasha para una necesaria inspección, luego fue llevada a la oficina del jefe en guardia de turno. Una robusta fémina de marcado brazos y abdomen, tenía la cabeza de toro con un par de cuernos, larga cabellera café y una cola animal bovina.

 

Era una Minos o mujer toro, de su torso para abajo eran de aspecto humano, además de su cabeza totalmente animal, parte de su pelaje sobresalía de sus brazos y cuello,  pero la característica que llamaba más la atención de sus rasgos femeninos, eran sus enormes pechos que podría describirse con una talla copa H (26-28 cm).

 

Su uniforme comprendía una gabardina azul con un par de hombreras de hierro ligeros, su pantalón largo era de color azul del cual estaba hecho a la medida para sus largas y musculosas piernas. Sentado en su escritorio, miraba son un rostro serio a la ex-cazadora, mientras a la vez fumaba una pipa de bronce.

 

— ¿Por qué demonios estas desnuda? –Pregunto la jefe en guardia.

 

—Perdí todas mis posesiones, incluyendo mi ropa, ¿es delito ingresar a Tsurquez desnuda? –Fue la respuesta dada por Sasha.

 

—No, aunque nadie es tan estúpido para andar de nudista en medios de las calles de esta ciudad, incluso los licántropos se ponen un límite para su libertinaje, ¿no tienes sentido de la vergüenza o eres solo una demente casual?.

 

—Psicológicamente estoy saludable y si es por la vergüenza, no, no la tengo, además, no tengo ropa, de cualquier forma u otra no tengo manera de cubrirme, al menos que usted pueda prestarme algo con que vestir.

 

—Soy solo una jefa de guardia que le tocó el turno nocturno, no caridad, tenemos leyes para que la diversas razas que convienen en comunidad con otras, no causen problemas entre ellos o a prójimos o a comportarse abiertamente como idiotas intolerantes con egos tan enormes del tamaño del pene de mi pareja, y créeme es los suficiente grande para caber entre mis dos gigantescas tetas, ¿has visto el tamaño de estas cosas?, parecen gratificantemente, pero a veces puede ser un dolor de espalda –Suspiro la jefa en guardia —A lo que voy, si quieres ropa, tendrás que conseguirla por tus medios, legalmente por supuesto.

 

—¿Me puedo ir ya?.

 

—Seguro, solo no causes problemas, nada de peleas, vandalismo o defecar en público.

 

Cuando la ex-cazadora estaba por marcharse, le pregunto al jefe en guardia de turno sobre si conocía un lugar donde pudiera ganar dinero fácil.

 

—Hmmm… conozco a alguien que podría ayudarte en eso –Dijo la Minos rascándose su peluda barbilla.

 

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Sasha finalmente pudo ingresar a Tsurquez, transitando por las calles buscaba a una persona en concreto, a una súcubo, una mujer con cuernos negros de carnero, un par de alas de diablillo y una puntiaguda cola negra. Está en concreto, viste una chaqueta negra y pantalones largos azules, su chaqueta en especial lleva la imagen cosida de un tétrico corazón sobre un puño inhumano cerrado.

 

Su búsqueda la llevo a recibir las miradas no tan discretas de los numerosos transeúntes nocturnos de la ciudad, los pocos hombres que llego avistar eran vampiros, o Minos o Reptiloides. Pero la mayoría de lo que la observaban con curiosidad eran mujeres, ya fueran licántropas, vampiresas, Reptiloides femeninos, súcubos o criaturas de baja estatura con piel verde, largas orejas y colmillos sobresalir de la boca, esto último eran los denominados Koboloz.

 

Las horas transcurrieron, su estómago gruñía, pero debía resistir al hambre, fue entonces que sus agudos sentidos de la vista lo notaron, parada sobre una esquina se encontraban tres súcubos. Una de ellas vestía una chaqueta negra con el dibujo cosido de un corazón tétrico sobre un puño inhumano, tenía un peinado picudo y usaba joyería lujosa en dedos como también sobre el cuello.

 

— ¿Sera realmente ella? –Se preguntó Sasha con dudas.

 

Solo había una forma de averiguarlo, camino hacia ella, las tres súcubos no tardaron en notar su presencia dado a su peculiar forma de andar desnuda en la calle que llamaba poderosamente la atención de todos a su alrededor. La súcubo de la chaqueta negra fue quien le dirigió la palabra primero.

 

—Amiga, entiendo que las mujeres lobos les encante presumir lo mucho que les gusta coger, pero tampoco es una competencia –Comento ella.

 

—En realidad alguien me dijo que te buscara a ti, busco una manera de ganar dinero rápido.

 

Al oír la petición de Sasha y luego de que la ex-cazadora contara que parecía de toda pertenecía o efectivo consigo, la cual era su razón del porque buscaba una manera rápida de lucrarse. Como la vergüenza no puede matarla, el hambre o la sed lo hará, necesitaba Ralods, para poder comer y mínimo también, comprar algo para vestir.

 

—De acuerdo encanto, entiendo tu problema –Dijo la súcubo —Veamos… no tienes pene o algo carnosamente semejante a uno, los negocios de sexo no van contigo, dime… ¿te gusta pelear?, ¿romper caras?, ¿partir culos?, ¿machacar hijos de puta sin misericordia?.

 

—Si es necesario, hare lo que sea.

 

—Bien, muy bien, entonces tú y yo podremos hacer negocios.

 

La súcubo puso de manera amistosa su brazo en torno a la espalda de la ahora lupina Sasha, llevándola a un lugar donde podría generar capital rápido para satisfacer sus necesidades fisiológicas.

 

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Cruzando sobre un callejón, al final de este lleva a una puerta que era custodiada por un grupo entrenado que hacía de personal de seguridad, la súcubo le hace entrega de Ralods a uno de ellos, permitiéndole la entrada tanto a ella como a Sasha.

 

La puerta conducía rumbo a unas escaleras muy extensas hacia abajo, entonces la loba conoció el sitio donde lucharía por dinero. Un inmenso coliseo subterráneo se había construido en Tsurquez, miles reunidos alrededor para deleitarse sobre una arena numerosas luchas sanguinarias.

 

—Encanto, te presento al “Club de la Matanza” –La Súcubo le enseño el lugar —Aquí hay reglas muy estrictas que se deben cumplir, “Regla número 1 del Club de la Matanza: Toda lucha se prohíbe Novamancia o Gear, al menos que el combate este empleado para permitir dichas ventajas”, “Regla número 2 del Club de la Matanza: Si mueres, te jodes y te mueres” y finalmente “Regla número 3 del Club de la Matanza: Rendirse voluntariamente es equivalente a que te ejecuten aquí”, es todo lo que necesitas saber.

 

—Vaya, pensé que tendrían una regla como “no hablar del club de la matanza” –Opino Sasha.

 

—¿¡Estas locas!?, ¿¡y como se haría publicidad de este sitio para atraer espectadores y luchadores deseosos de formar parte de esta gran comunidad!? –Manifestó la súcubo —Además no es como si este sitio fuera ilegal, las autoridades de Tsurquez permitieron su construcción y regular funcionamiento, además de que reciben parte de los ingresos como un “impuesto”, dado que matarse en las calles está prohibido, aquí puedes linchar hasta asesinar de la forma más sádica y desquiciada al prójimo con el que estés luchando.

 

El “Club de la Matanza” estaba construido para ser un negocio legitimo organizado en torno al derramamiento de sangre, peleas entre diversos luchadores de varias razas y con el permiso de asesinar sin consecuencias legales. Los ganadores reciben buen puñado de efectivo, la posibilidad de escalar rango de popularidad para luchas más lucrativas, y por supuesto, perder un combate era una chance de 70% de morir.

 

La súcubo y Sasha se acercaron a una ventanilla que era atendido por una Koboloz, media 115 de altura, destacaba un cuero cabelludo negro, orejas puntiagudas, labios pintados de rojo y piel verde. Su ropa era un abrigo marrón hecho a su medida, llevaba lentes y hacia uso de un bolígrafo con el cual rellanaba numerosas hojas con información esencial para la parte administrativa del coliseo.

 

—Disculpe mi querida Koboloz, mi desnuda y licántropa amiga de aquí, quiere inscribirse para participar, ¿podría ser tan amable de registrarla? –Le pidió la súcubo con amabilidad.

 

—Sus datos por favor –Solicito la Koboloz información de la luchadora —¿Nombre?.

 

—Sasha… solo Sasha –Fue el nombre con el que se registró, sin revelar su verdadero apellido.

 

Tras dar su nombre, siguió su edad y raza (aunque ya se la había revelado la súcubo), se le pregunto si pensaba luchar desnuda, a lo que ella contesto al instante que sí. Luego la Koboloz le hizo entrega de una tarjeta con un número y letra escrito en este, “20B”.

 

—Debe ir a la sala asignada junto a los demás combatientes registrados y esperar su turno –Fue la normativa que la Koboloz le explico que debía seguir la recién registrada luchadora Sasha.

 

La súcubo acompaño a la ex-cazadora hacia unas puertas de color rojo que tenía grabado en grande la letra “B”, el cual era custodiado por dos guardias Minos, allí aguardaban todo combatiente registrado. Dado a que Sasha solo podía entrar, debía separarse de la amistosa súcubo.

 

—Estaré observando el combate, buena suerte y haz sangrar a un buen par de culos en la arena –Le deseo la súcubo despidiéndose —Oh, cierto, si llegas a sobrevivir, no dudes en buscarme, me llamo Donna “Queen”, ahí nos vemos.

 

Con la súcubo llamada Donna marchándose, Sasha camina hacia la puerta roja donde es detenida por las dos Minos, ella enseña la tarjeta que se le fue dado en su registro y las puertas se le abrieron para permitírsele su ingreso. En su interior aguardaba una extensa sala con sillas para tomar asiento y esperar, o camas para descansar un rato, una guardia Minos estaba en su interior para indicar el turno del siguiente combatiente.

 

Varios eran los que se habían registrado para luchar y otros ya llevaban su tiempo derramando sangre en esta arena inmisericorde, se podían observar a varias razas de combatientes, desde mujeres lobas, Reptiloides, Minos, vampiresas y súcubos. Todos en común eran mujeres, ni un solo hombre de alguna raza presente, pero tampoco había un solo Koboloz entre ellos, esto último estaba justificado debido a que los Koboloz, físicamente son la raza más débil, incluso un humano en un mano a mano era capaz de asesinar a uno con facilidad, que uno se registrara para este evento, era igual a solicitar un funeral.

 

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— ¡20B preséntese! –Llamo el guardia.

 

Un buen rato tiempo había pasado, pero finalmente toco el turno de Sasha, se levantó de la silla a la cual ocupaba y camino hacia la minos que le llamaba, este le hizo entrega de su tarjeta con su número y letra escrito.

 

— ¡Sal por esa puerta, rápido! –Le señalo el humanoide femenino con cabeza de toro.

 

La puerta que debía seguir era otra de color rojo, Sasha entonces prosiguió y la abrió ingresando al otro lado, está la había llevado directamente hacia la arena, donde oyó el clamar de los espectadores ansiosos de otro combate. La superficie del terreno era de tierra plana, por doquier había manchas de sangre en el suelo, con leve presencia de restos orgánicos como pedazos de dientes, carne arrancada laceradamente o en algunos casos porciones de algún órgano, los ojos eran lo más habituales a perder en este lugar.

 

—“¡Por un lado, tenemos a una desnuda y recién llegada luchadora, hambrienta por ganar dinero fácil y comer algo, Sasha! –Fue la manera en que el presentador dio a conocer a la nudista licántropa ante todos.

 

Quien se encargaba de comentar todas las luchas, era un Koboloz varón, vistiendo un traje negro que le llegaba a las rodillas junto a un pantalón y calzado del mismo color, usaba un Gear con forma de cilindro creado para amplificar su voz y ser oído por todo el sitio. Estaba situado en una plataforma en alto, alejado de espectadores y luchadores, con una excelente vista de la arena, a su espalda se encontraban dos mujeres lobas de fornida musculatura que hacían de guardaespaldas.

 

Sasha no tuvo una buena recepción, la mitad abucheaba a la loba, lo cual a ella no le importaba en absoluto, la popularidad no era su objetivo, ganar la contienda y hacer dinero, si lo era.

 

—“¡Y por el otro lado, tenemos a una potencial candidata de volverse famosa entre los nuevos novatos, debutando hoy con su quinta lucha!, ¡Mare “Escamas Sangrientas”!.

 

El presentador anuncia al siguiente luchador quien sale de otra puerta igual por la que vino Sasha, la contrincante de la licántropa era una Reptiloide adulta, una fémina de escamas rojas con un cuerpo marcado de músculos y pectorales. La ex-cazadora recordó entonces una cosa, todos los combatientes que vio en la sala donde espero, tenían como complexión física, cuerpos tonificados, no solo en forma, sino bien marcados con una musculatura y bíceps que hacían ver a la mujer loba como un alfeñique ante todos.

 

Por su parte, su oponente Reptiloide presumía ante su público sus brazos y torso esculpidos con arduo entrenamiento y ejercicio, una tonificación vanidosa. La humanoide de escamas rojas vestía pantalones cortos y sus pechos estaban cubierto con una gruesa tela difícil de deshacer a golpes, otro rasgo suyo era su larga cola reptilico roja con un conjunto de escamas espinosas sobre esta.

 

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— ¡Oye Donna!, ¿¡no es esa la mujer loba que llevaste a registrar para que luchara!? –Una súcubo le hablo a la fémina cornuda de chaqueta negra.

 

Situado entre un inmenso público, Donna observaba el combate a una distancia segura junto al resto de los espectadores.

 

—Sí, es ella –Contesto la cornuda mujer de picudo cabello con rapidez.

 

— ¿Crees que tengas posibilidades de ganar? –Le pregunto su conocida mirando a la lupina con interés.

 

—¿Ganar?, ¿¡estas locas!?, ¡solo mírala!, está muerta de hambre, la harán mierda en su primer combate, ¿por qué crees que aposte mi Ralods a Mare “Escamas Sangrientas”? –Expuso Donna su respuesta con un argumento totalmente negativo contra la ex-cazadora.

 

—Hmmm… tienes razón, también aposte por Mare “Escamas Sangrientas”, supongo que solo la trajiste a luchar para hacer dinero fácil en las apuestas.

 

—Duh, ¿no es obvio?, ¿o le das besitos de buenas noches a los prostitutos con los que duermes?.

 

Los espectadores tenían la posibilidad de hacer dinero con las luchas por medio de las apuestas, y las apuestas que se habían hecho para el combate que estaba por librarse, mostraba con claridad una cosa. Todos apostaron por Mare “Escamas Sangrientas”, ni un solo individuo en todo el “Club de la Matanza” aposto dinero a favor de Sasha, aquello eran las expectativas del público apostador.

 

Continuara…

 

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