Metalord Revolution Capitulo 175

CAPITULO 175

PETICIÓN IMPREVISTA

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Los soldados del lugarteniente Omayat Kzur obedeciendo la orden de su superior, se lanzan hostilmente contra los ghrayb, Rozuel y Riha, ambos con sus armas en alto responden a la amenaza.

 

—“12 objetivos en totales, 6 con sables que corresponde a la unidad cuerpo a cuerpo, 4 arqueros y 2 con báculos, estos últimos unidades ofensivas a distancias” –Analizo detenidamente Roz a los hostiles.

 

Abriendo fuego con su TEC-9 en conjunto con la Lupian con su Beretta 92, los primeros en recibir las balas son los atacantes a distancia, los arqueros reciben disparos en zonas vitales antes de siquiera lanzar una flecha. Los magos de báculos con desconcierto y confusos, se distraen al ver como sus camaradas arqueros son abatidos fácilmente, impidiéndoles convocar los proyectiles en el tiempo necesario, siendo los únicos dos restantes eliminados cada uno por una bala en el cráneo.

El tiempo en que les tomo eliminar a los hostiles de los arcos y báculos, los soldados de sable aprovecharon para acercarse lo suficiente, el más cercano estaba a solo 1 metro y medio de alcanzar a Rozuel. El Esper no podía arriesgarse y cambio la modalidad de su subfusil a “ráfaga”, apuntando rápidamente al agresor cercano y abatiéndolo de tres disparos en el pecho.

 

Los demás no fueron la excepción en abrumarse al presenciar la rápida muerte dada a su compañero quien se había situado más delante de la fila, pero no cesaron sus pasos, al contrario la ira les alentó a acabar cuanto antes con el ghrayb responsable. Pero el próximo y más cercano a ellos, es eliminado de dos disparos de pistola en el cuello y rostro.

 

La siguiente ráfaga de la TEC-9 elimina al más próximo en cuestión de distancia hacia él y su Semihumana aliada, era lo lógico, eliminar a los que más cerca estaban de su posición. ¿Por qué al principio no eliminaron a los soldados de los sable y fueron primero a los arqueros y magos de los báculo?, aquella respuesta puede darse con el siguiente planteamiento, teniendo el primer golpe a tu favor: ¿eliminarías primero a quien se te acerca con un cuchillo o quien tiene una pistola?.

 

La respuesta obvia era a quien tuviera la mayor posibilidad de agredirte primero, los arqueros y los magos de báculos eran quienes desde su posición podían herir a Roz y Riha, eliminar a los hostiles a distancia era la razón más sensata. Dejando entonces al último a los agresores centrado en el cuerpo a cuerpo.

 

El último soldado del sable es abatido por Riha, llevando los dos a vaciar el cargador de sus respetivas armas de fuego y recargar por consiguiente rápidamente en el acto. Omayat Kzur estaba anonado, totalmente estupefacto al ser testigo de cómo dos jóvenes ghrayb habían conseguido eliminar a sus hombres con tal facilidad.

 

—Patrañas… ¡es absurdo!, mis hombres… quienes poseían en sus manos armas encantadas de notoria calidad… quienes recibieron años de entrenamiento…. y adquirieron experiencia de tantas batallas experimentadas… fueron completamente aniquilados… ¡por esos ghraybs! –Su asombro se convirtió en iracundo sentimiento.

 

Pero no era el único, Amira quien se encontraba tirada al suelo tras ser apartada violentamente por el lugarteniente, mira atónita al dúo de ghrayb, no tenía palabras para describir tal sentimiento de perplejidad. Noto que el collar de la Lupian y el brazalete del chico habían sido removidos de su lugar, en pocas palabras, los dos habían recuperado toda su libertad para moverse y actuar contra los intereses del Corazón del Oasis.

 

Pero lo más llamo la atención y sorpresa de la propietaria, era ver los cuerpos sin vida de todos los soldados del lugarteniente, aquellos estrenados hombres y bien armados que liquidaron fácilmente a sus guardias. Todos ellos fueron eliminados por esos dos ghrayb, en sus manos portaban instrumentos que nunca jamás había visto en toda su vida, pero tal es su poder que podían lidiar fácilmente con soldados.

 

—Última advertencia, hazte a un lado o muere –Rozuel hablando al lugarteniente, vuelve a hacerle la seña con su arma de que se apartara.

 

—No sé qué diablos dices maldito ghrayb, pero no pienses que te dejare salir de aquí con vida… ¡esos eran mis más leales y preciados soldados!, ¡¡y tú lo más matado, mereces morir, te matare aquí mismo!! –Exclamo Omayat Kzur enfurecido manifestando su mana.

 

Su cuerpo se envolvía en un aura de su energía mágica, alimentando su “armadura natural”, era la habilidad especial de Kzur, endurecer su propia piel para convertirlo en una armadura personal. Omayat combatía con un estilo marcial desarmado (con sus puños), carece de una velocidad notable, pero lo compensa con una formidable defensa y una fuerza física de nivel sobrehumano.

 

— ¡El lugarteniente Omayat Kzur, leal servidor del Muhaqdad Yusuf, se encargara de erradicar tu presencia de este mundo AQUÍ MISMO Y AHORA! –Aseguro el fornido hombre adoptando una postura de ataque.

 

Apunto de desplazarse hacia los dos con todo su poder mágico manifestado, Riha apunta al hombre, pero Roz le detiene y le pide no intervenir, que él solo se encargara de lidiar contra tal problema. La Lupian hace caso a su colega, baja el baja y entonces Rozuel confronta a su musculoso enemigo, cambiando su TEC-9 por la escopeta recortada de su cintura metálica.

 

Al apuntar con su arma al lugarteniente, Omayat Kzur presiente un mal augurio, uno en que su instinto de combatiente le indica no moverse de su posición, de defenderse de lo que estaba por recibir. Llevando a cubrir su cabeza y pecho con sus descomunales brazos marcados como si fuera un escudo, el esper aprieta el gatillo de la escopeta y dispara.

 

—“Es inútil, no importa que intente este ghrayb, ¡soy “el luchador inquebrantable”!, ¡nada de lo que haga puede herirme!, ¡soportare su ataque y luego contraataque, lo asesinare lentamente para disfrutar su miseria!” –Con orgulloso sentimiento, el lugarteniente ríe con satisfacción en su mente.

 

La habilidad defensiva de Omayat Kzur le permite activar una cualidad especial llamada “Fortaleza Critica”, un poder que al activarse consume buena parte de su mana y solo dura unos cuantos segundos. Consiste en recibir un aumento considerable del endurecimiento de su piel en una parte concreta de su cuerpo (torso, brazos, cabeza o pierna), es su arte más destacable y el que más defensa le otorga.

 

Sin embargo, “Fortaleza Critica” solo puede ser usado por un intervalo de tiempo y no en todo su cuerpo, solo una parte especifica que él elija a voluntad. Es gracias a esta cualidad que su habilidad destaco, permitiéndole resistir impactos hachas, flechas y lanzas capaces de perforar armaduras pesadas, este poder era su orgullo y el eje central de toda su confianza.

 

Cuando el instinto de Omayat le hizo que pasara del ataque a la defensa, cuando se cubrió con sus anormales brazos tonificados tanto su propios rostro y cabeza como buena parte de su torso. También aplico “Fortaleza Critica” en sus extremidades superiores, no tenía duda o nervios, estaba totalmente seguro de su defensa y contratacaría una vez consiguiera repelerlo.

 

Los perdigones disparados de la escopeta impactan de lleno en los brazos de Omayat, estos no consiguen atravesar la dureza mágica de su piel, pero dejan un inmenso daño sobre las extremidades. Sus brazos se habían teñido de morado, en proporción, más de la mitad de este estaba de dicho color, aquello eran hematomas, heridas internas causadas por la rotura de vasos capilares.

 

—“Duele… duele un montón… ¡DUELE!”…

 

El lugarteniente, quien antes había recibido en su endurecida piel golpes de armas pesadas hechas para perforar armaduras, nunca en su vida había experimentado dolor alguno, su defensa había repelido tanto daño que la dolencia consecuente era minúscula e imperceptible. Pero los proyectiles recibidos de la escopeta, eran un tipo de daño que transcendían por mucho todo aquello comparado con anterioridad.

 

Sus brazos quedaron marcados con extensas hematomas, el dolor escalaba a niveles intolerantes y un entumecimiento paralizo sus extremidades superiores, los había incapacitado. Aquella defensa de la que tanto estaba orgulloso, no pudo proteger sus preciados brazos, la magnitud del daño recibido fue más de lo que su armadura natural pudo soportar y en consecuencia, perdió la capacidad de usar sus miembros superiores, sus principales armas indispensable de su estilo marcial.

 

—Ridículo… ¿¡cómo puede ser esto posible!?… ¿¡qué clase de poder injusto es el que ese ghrayb está utilizando!?, ¿¡PORQUE, PORQUE, PORQUE!? –Exclamaba el lugarteniente entre rabia, desconcierto y penuria.

 

Amira al observar como la vanidosa sonrisa de ese fortachón hombre pasó a convertirse en una miserable cara cernida en la decepción absoluta, le lleno de regocijo en su ser. La mujer que presenciaba con impotencia como los suyos eran hostigados por ese ruin individuo que sonreía y reía con engreída actitud, ahora se pone de pie desvaneciendo de su mente todas sus aflicciones emociones.

 

—“¡Aun hay esperanza!” –Exclamo la propietaria al ver a ese lugarteniente de apariencia derrotada.

 

Omayat quien paso observando un considerable tiempo sus heridos brazos, volteo a mirar al chico ghrayb, este le apuntaba con su arma, pero ya no era la escopeta, sino la TEC-9. Ráfaga de tres tiros son disparados de este y asesten en su pecho, luego otros tres disparos vuelven a impactar en su torso y finalmente otra ráfaga siendo esta la última.

 

9 disparos en total habían dado en el pecho de Omayat Kzur, dos habían perforado cada uno de sus pulmones, otra bala le destrozo el hígado, pero la peor fue aquella que rozo y daño gravemente el tejido cardiaco de su corazón. El lugarteniente escurre sangre a montón de su boca, su consciencia se debilitaba a cada segundo, era una sensación que pocas veces experimento, pero ahora tenía la total certeza de cuál era su destino.

 

—“Yo… un poderoso lugarteniente al servicio del gran Muhaqdad Yusuf… quien en su niñez paso toda su vida entrenando arduamente para forjar el poderoso guerrero que soy hoy… tantos años de intentos entrenamientos… cientos de batallas a los que he conseguido sobrevivir… ¿¡y muero a manos de un chiquillo ghrayb!?… es injusto… ¡es malditamente injusto!… ¿qué clase de atroz poder ha usado contra mi quien ha obtenido todo lo que poseo a través del sacrificio personal?… es… injusto…” –Fueron las últimas palabras de Omayat Kzur.

 

Cae de espalda hacia el suelo, produciendo un fuerte estruendo como si una roca enorme hubiese caído, sangre brotaba de sus heridas de bala y también de su orificio bucal como nasales, el lugarteniente había muerto y sobre un charco de su esencia vital.

 

—Cuanto más grande más ruidosa es la caída –Comento Rozuel.

 

Amira quería llorar de la alegría, aquel perverso y autoritario hombre que amenazo a su hogar, se hallaba muerto, ya no era una amenaza para los suyos, pero no podía festejar tal hecho y menos ponerse sentimental. Aquellos ghrayb que lograron abatir a ese poderoso guerrero y a sus hombres, ahora apuntaban sus armas contra ella, acercándose lentamente, no necesitaba preguntarse la razón, le respuesta era clara.

 

—No te muevas, un paso en falso y terminaras como el gigantón ese –Le advirtió Rozuel.

 

La propietaria no podía fingir temor al poder de los artefactos que los ghrayb utilizaban, pero también sentía una gran ilusión de esperanza sobre esos dos.

 

—Por favor espera, no es nece…

 

Sus palabras son interrumpidas con el abrir de las puertas de golpe, ingresando docenas de hombres de vestimentas ligeras y turbantes, armados con lanzas y escudos, cimitarras, arcos y báculos con piedras mágicas incrustada en la punta, eran guardias y refuerzos del Corazón del Oasis. Rozuel y Riha apuntaron al instante sus armas contra ellos, los hombres armados observando tal escena y a los ghrayb sin sus artefactos mágicos de esclavos puestos, interpretaron que eran los enemigos, cuando todo estaba por volverse en una nueva balacera, Amira se interpone entre ellos.

 

— ¡Deténganse, deténganse, DETÉNGANSE! –Exclamo tanto en su idioma como también en el de Roz.

 

Sus hombres permanecieron en su posición, los arqueros dejaron de tensar sus arcos y los magos de báculos bajaron sus armas a oír la orden de su señora, pero Roz y Riha siguieron apuntando contra ellos.

 

— ¡Por favor detente!, no somos tus enemigos, quiero hablar contigo… -Solicito Amira.

 

—Permanecí contra mi voluntad en este lugar… ¡por un maldito mes!, se acabó la hora del dialogo –Aclaro Rozuel —Esto es lo que va a pasar, nos darás provisiones a los dos, comida, agua, dinero y ropa para ese caluroso clima de allá afuera, oh, y no olvides un mapa también, lo tomaremos y nos iremos de aquí, ¡cómo nuestras demandas no se cumplan por las buenas, entonces comenzare a teñir el suelo de tu preciado corazón del Oasis con esos infelices de por allí! –Señalo con su arma a los guardias que habían ingresado recientemente.

 

La petición de Rozuel con sus amenazas incluidas para Amira no era una sorpresa, no dejo que eso la afectara, porque su intuición le decía que hacer.

 

— ¡Ayúdanos!, ¡préstanos tu poder! –Pidió la propietaria —Te lo suplico… ayúdanos.

 

— ¿Estoy escuchando bien o tengo suciedad en las orejas?, ¿ella nos estas pidiendo ayuda a los dos? –Riha se preguntó con incredulidad — ¿Esta de broma?, después de todo lo que nos hizo pasar, ¿nos pide ayuda descaradamente? –La Lupian expreso su disgusto —Quisiera darle un golpe bien fuerte con la pistola en la cara.

 

— ¿Con que quieres ayuda?, ¿eh?, bueno ya que lo pides de esa manera… ¡NOOOO! –Exclamo fuertemente el Esper en la cara de la propietaria, haciendo que los guardias reaccionaran por un momento con intenciones de atacar —Y como Riha dejo en claro, después de hacernos pasar por un mes entero como esclavos, ¿crees que no tengo tantas ganas de romperte la cara como ella los tiene?.

 

El dúo de ghrayb denotaba inmenso desdén contra Amira, ella no podía culparlos, su odio estaba justificado, pero no quería rendirse, la fuerza que presencio de esos dos, perderlos ahora significa desaprovechar una gran oportunidad.

 

—Sé que ambos me guardan rencor…

 

— ¡No me digas!, denle un premio a la genio por darse cuenta –Comento sarcásticamente el Esper.

 

—En serio Roz, ¿puedo darle un golpe con la pistola en la cara? –Repitió la Lupian su demanda.

 

Cuando Amira estaba por defender la postura de su petición, del agujero de la pared donde la semihumana con cabeza de chacal fue mandada a volar por la fuerza del ya fallecido lugarteniente, resurge ella. Tras haber recuperado la consciencia, lo primero que vino a la mente de Namida a los segundos, es socorrer a su preciada ama y amiga.

 

Fue que cuando traspaso aquel agujero, observo los cuerpos sin vida de los guardias del corazón del Oasis, para luego mirar por consiguiente a los dos ghrayb apuntando con desconocidas herramientas a Amira. Ignoraba la presencia del cadáver de Omayat Kzur o alguno de sus soldados, su afecto por Amira era tal, que interpreto al instante que aquella preciada persona, estaba en inmenso peligro.

 

— ¡USTEDES…! –Exclamo una colérica Namida.

 

Su poder mágico influenciado por sus emociones de la furia hizo que manifestara en grandes proporciones su poder mágico, su cuerpo se envolvía en un aura de mana y a sus manos llevo el sable que sujeto fuertemente, deleitando una menospreciante mirada hacia el dúo de ghrayb.

 

— ¡Namida detente, ellos vencieron a…!

 

Sus palabras son interrumpidas por el estruendoso disparo de un arma, la propietaria volteo para observar como el ghrayb llamado Rozuel Drayt sujetaba su extraño artefacto con forma de dos cilindros pegados, uno de esos cilindros exhalaba calor humeante. Su blanco era la semihumana con cabeza de chacal, Namida de repente soltó su sable, con mirada atónita en su rostro, un intenso dolor repercutió en su pecho, había recibido la lluvia de perdigones que fácilmente atravesó su peto de hierro y perforo su piel.

 

— Amira… te… falle… lo… siento… -Fueron las palabras pronunciadas por la malherida semihumana, para luego caer de espalda hacia el suelo.

 

—¡¡NAMIDA!! –Grito a todo pulmón la propietaria, su rostro se tiñe de angustiante dolor y corre en dirección hacia su guardiana derribada.

 

Amira intento inútilmente hacerla reaccionar, pero los signos vitales de la semihumana estaban en unas condiciones deplorable, dos magos de báculos acudieron a su ayuda. Concentraron su magia, manifestando con ayuda de la piedra mágica de sus báculos, su pura energía mágica emergiendo de la palma de su mano sobre las heridas de la joven con cabeza de chacal, aquellos eran artes curativas a través del mana.

 

Los guardias murmuraban en su lengua, horrorizados y furiosos con lo que habían atestiguado, la leal y fuerte guerrera Namida, fue herida por ese ghrayb sin piedad alguna. El observar el rostro emocionalmente desgarrado de su señora al ver a su preciada guardiana en un moribundo estado, les lleno su ser de inmensa rabia.

 

—Ghrayb… malanu ghrayb

 

— ¡Ghrayb!… aha malanu… ¡ghrayb!…

 

— ¡Malanu ghrayb!…

 

Repetían una y otra vez la palabra “ghrayb”, sus dientes rechizaban con rencor, maldecían a los dos extranjeros, y fue tal el punto de su incesante odio gestándose en su interior, que rebalso el límite de lo que toleraban. Yendo en contra de las órdenes de su señora de “detener” toda hostilidad hacia los ghrayb, los arqueros tensaron sus arcos y los magos con báculos manifestaron su magia sobre la piedra mágica de estos, estaban preparados para atacar.

 

Rozuel y Riha mantenían apuntándoles con sus armas de fuego, uno de los guardias arqueros que mantenía tensado su flecha, con manos temblorosas término arrojando accidentalmente la suya contra los dos. La flecha con una veloz trayectoria se dirigió hacia Rozuel, asestando en el hombro izquierdo del sangre de bruja, quien con conmoción, miró fijamente al proyectil incrustado en su carne.

 

—¡¡INFELIZ MALNACIDO!! –Exclamo Riha con cólera ante tal agresión hacia su compañero.

 

¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!

 

Disparos son perpetrados por la Lupian y el esper en dirección al arquero agresor…

 

Continuara…

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