Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 65

CAPITULO 65

 

Peter Garnier ingreso a la posada “El Lobizón” mirando a su alrededor, observando la cantidad de clientela femenina con sus rasgos lupinos como orejas envuelta en pelaje y colmillos inhumanos al descubierto. Luego se acerca a la recepción que era atendida por una fornida mujer adulta licántropa de corta cabellera negra y un lunar en el cuello.

 

—Saludos estimado… cliente –Con seductora voz la recepcionista le dio la bienvenida — ¿Buscas algo para comer, una habitación para descansar… o quizás…?

—Dormir, y cuanto antes por favor –Contesto al instante el peliblanco.

 

—Muy bien, ¿cuál habitación desea alquilar?, ¿la básica o la privada?.

 

Cuando Peter pregunto la diferencia entre ambas, no solo era una cuestión de precios, económicamente la privada era más cara que la básica, pero existían otra diferenciación mayor. Las habitaciones básicas consisten en una habitación con una ancha y extensa cama el cual puede ser ocupado por un máximo de 10 personas, en resumidas cuentas, 10 huéspedes duermen en una misma habitación en una cama gigante.

 

Para Peter un servicio semejante es extraño, pero en el sentido común de los hombres lobos es todo lo contrario, considerando las características lascivas de la raza. Eso lleva a la habitación privada, como su nombre indica, es únicamente utilizada por el huésped que alquilo por ella, aunque se permite compartirlo con otra persona, dicha persona (sea una pareja/amistad/etc.) también deberá pagar aparte (se cobra de manera individual).

 

—Una habitación privada entonces…

 

Tras la petición de Peter, la fornida mujer toma un libro de registro y examina las notas en torno a las habitaciones privadas, encontrando un problema.

 

—Mis disculpas joven, pero me temo que todas las privadas han sido alquiladas por hoy –Dirigió la recepcionista la mala noticia.

 

Casi toda la clientela que piden las habitaciones privadas pertenece a razas ajenas a los hombres lobos, en pocos casos una licántropa solicita una, pero esto dejo a Peter sin la posibilidad de adquirir una. Cuando el peliblanco sin alternativas estaba por tomar una habitación básica, una muchacha de larga cabellera roja, con su misma estatura y juvenil edad, se acerca a la recepción.

 

—Disculpe, quisiera solicitar la llave de mi habitación por favor –Solicito la pelirroja con el acompañar de un bostezo.

 

Sus ojos denotaban unas notables ojeras, producto de una evidente falta de sueño, la recepcionista le pregunto si comería algo, pero ella declino la oferta pidiendo la habitación para dormir cuanto antes, entonces volteo mirando a Peter.

 

— ¿Estás buscando una habitación privada?, eso es extraño, ¿por qué un lobo varón pediría una privada en lugar de una básica? –Pregunto la pelirroja.

 

—Porque en verdad necesito dormir… cuanto antes… -Contesto él.

 

La mujer miro fijamente a los ojos del lobo unos leves momentos.

 

—Diablos, parece como que has estado más de un día sin dormir –Concluyo la muchacha —Si te parece bien, ¿quieres compartir habitación?.

 

La muchacha se identificaba como una vampiresa, sus ojos color rojizos y evidente colmillos en su boca eran prueba de ello.

 

— ¿Dormirías tranquilo en la misma habitación junto a un hombre lobo? –Le planteo Peter.

 

—Un hombre lobo y una vampiresa durmiendo en una misma habitación, ¿acaso suena tan extraño?, además solo vamos a dormir, ¿no? –Fue su respuesta ante tal cuestión.

 

Si Peter tuvieras los ánimos suficientes, reiría ante tal declaración, acepto la propuesta de la vampiresa para compartir una misma habitación privada.

 

—Serán 8000 Ralods –Fue el coste del alquiler solicitado por la recepcionista.

 

— ¿Puedo pagar con esto? –Peter saco de su bolso la hemopetra que poseía.

 

Su gran tamaño asombro a la fornida recepcionista, como también a las lobas cercanas, y en solo una fracción de segundos, la somnolienta vampiresa exhibió una mirada estupefacta.

 

— ¿¡Qué clase de Cryptian mataste para tener tal hemopetra en manos!? –Exclamo la recepcionista son asombro para luego calmarse —Lamentablemente no aceptamos hemopetras como pago, para esto esta “La Mano Negra”.

 

“La Mano Negra” era el equivalente de “La Asociación” de las ciudades humanas, su principal función era la comprar de los hemopetras de los seres “No-humanos” que cazaban Cryptian. Como tal era un sitio bastante concurrido y de conocimiento común en Tsurquez.

 

—Maldición… de momento no tengo efectivo e ir a cambiarlo es un fastidio…

 

—Aquí tiene –La vampiresa pelirroja le entrega 8000 Ralods en billetes de 1000 a la recepcionista.

 

La vampiresa pago por el alquiler de Peter, antes de que el lobo pudiera preguntárselo, ella anticipo tal cuestión y contesto.

 

—Puedes devolverme el dinero cuando cobres por ese hemopetra cuando despertemos, ¿no?, también tengo algunos que vender en La Mano Negra.

 

—“Esta vampiresa empieza a caerme bastante bien” –Pensó el peliblanco en su consciencia.

 

La recepcionista hace entrega de la llave de la habitación a la vampira, para luego preguntarle si preferiría guardar sus pertenecías en el almacén personal del negocio o preferiría llevárselo consigo a la habitación alquilada. Ella responde al instante que prefiere llevarla consigo, y viendo que la misma pregunta se le hace a Peter, el lobo blanco opta por la misma decisión.

 

El dúo sube por unas escaleras, las habitaciones privadas estaban en el tercer piso, mientras que las básicas en el segundo, al llegar a la puerta correspondiente, esta es abierta y los dos ingresan cerrándose en el acto con llave.

 

La clientela femenina lupina que devoraba sus comidas, saboreaba sus bebidas y disfrutaban de los vicios de los juegos al azar en cartas y dados, mantenían en todo momento sus comentarios y murmurios en torno al lobo blanco lo más bajo posible del atento oído de Peter. Cuando este se encerró con la vampira en la habitación, sus voces finalmente se elevaron a todo volumen.

 

— ¡No me lo puedo creer!, ¡un lobo, un auténtico y joven lobo macho!, ¡es ve tan fuerte y viril! –Exclamo una de las bravas lupinas.

 

— ¡Maldición!, ¿¡porque pidió una habitación privada!?, ¡me hubiera ido a dormir bastante temprano hoy si hubiera pedido la otra! –Una segunda se expresó con frustración.

 

—¿¡Vieron esa enorme Hemopetra que llevaba consigo!?, ¡no solo es apuesto, debe ser jodidamente fuerte!, ¡todo un alfa sin duda! –Comento una tercera con el seguir de un eructo.

 

— ¡Debo hacer un grupo de caza con él cuanto antes!…

 

— ¡Ni hablar, yo le pediré primero que se una a mi grupo de caza!…

 

— ¿¡Quieren pelear perras hediondas!?, ¡estoy dispuesto a rebanarles la cabeza a cada una de ustedes y usarla como inodoro personal!.

 

— ¡Cierra la puta boca, loba de cuarta!, ¿¡qué vas a matar tú con esa apariencia flacucha de muerta de hambre que tienes!?.

 

— ¡Si buscas una paliza de colmillos y garras la tendrás!, ¡en especial tú, bolsa de pulgas purulenta!.

 

— ¡Acércate cachorra, te daré tremenda golpiza que sentirás como si defecaras por dentro!.

 

Los insultos entre las licántropas se hacían más agresivas conforme la hostilidad verbal aumentaba entre ellas, pronto empezaron los gruñidos y las muestras de garras como colmillos a modo de intimidación.

 

—¡¡¡SUFICIENTE!!! –Una voz furiosa y bestial se alzó callándola a todas a la vez.

 

Era la recepcionista, sus rasgos licántropos se manifestaron con el teñir de sus ojos de amarillos, pelaje negro sobresalía de su rostro extendiéndose al cuello e imponentes fauces intimidantes.

 

—No tolerare las disputas en mi posada, al más mínimo indicio de una pelea o lleguen a romper algo, les hare pagar el doble de lo que destruyan y no volverán a poner un pies en este lugar, ¿he sido lo bastante clara? –Acompaño su amenazan aclaración de un gruñido casi demoniaco.

 

Todas sintiendo un frio miedo por la propietaria del negocio, retornaron en calma a sus respetivos asientos, la tensión agresiva en el ambiente se desvaneció al instante, si bien la discusión continuo pero en voz baja y con la menor cantidad de insultos posible, para evitar otro potencial alboroto y desatar la ira de la recepcionista. En todo momento que duro aquella acalorada discusión, solo tres mujeres lobas se mantuvieron en absoluta calma cuando el resto estaba dispuesta a lincharse como bestias.

 

Las tres compartían una sola mesa disfrutando de su comida en conjunto con el alcohol, jóvenes féminas bestiales que rondaban por sus 20 a 22 años de edad, cada una cargaba un arma distinta de naturaleza Nova, eran Gears.

 

La primera poseía una altura aproximada de 170 centímetros, piel morena, vestía una gabardina marrón, con un sombrero cowboy que ocultaba su corta cabellera negra, vistiendo un pantalón azul confeccionados con tela de mezclilla y en sus pies calzaba unas botas negras. Tenía la peculiaridad de llevar dos pistolas de apariencia clásica (semejantes a pistoletes) sobre fundas situado en su prenda superior a cada uno de los costado y a la espalda cargaba con un mosquete de color negro.

 

La segunda mujer rondaba con una altura de 190, piel clara, de una cabellera marrón y cola de caballo, ojos rasgados (brida mongólica), vestía un atuendo blanco de largas mangas y que le llegaba hasta las rodillas, junto a un pantalón largo del mismo color y su calzado eran unas sandalias rojas de madera. Su arma principal consistía en una gruesa vara metálica gris de 80 cm.

 

La tercera poseía una altura de aproximadamente casi 2 metros, piel caucásica, una larga cabellera café que parecía la melena de un león, un parche de tela marrón cubría su ojo izquierdo, vestía una camisa roja sin mangas deleitando unos brazos de formidable musculatura y su vestimenta inferior eras unos pantalones oscuros. Su Gear consistía en una empuñadura de plata sin la hoja y que llevaba en el lado derecho de su cintura.

 

— Son bastantes escandalosas, arruinan mi platillo y mi bebida –Opino la fémina de ojos rasgados.

 

— ¿Puedes culparlas?, no todos los días aparece un lobo macho y joven… y bastante apuesto –Comento la muchacha del sombrero de cowboy.

 

—El tamaño de ese hemopetra, ¿qué clase de monstruos habrá vencido?, algo me dice que ese chico lobo no es solo una cara bonita, se nota que es fuerte –Expreso la mujer de brazos marcados y parche en el ojo.

 

—Je, ¿tienes curiosidad de conocerlo mejor? –Le pregunto con una pícara mirada la muchacha del sombrero de cowboy.

 

—Me gustan las personas fuertes, en especial cuando son hombres, si, quisiera conocerlo mejor –Concluyo la fémina de melena entre leves risas.

 

—Conociéndote lo bastante bien, tu manera de “conocer mejor” a la gente, siempre culmina con una lucha o una riña –Comento la joven de ojos rasgados acompañado de un suspiro escéptico —Tampoco soy quien para juzgar, lo cierto… es que también curiosidad por ese lobo –Opino con el cubrir de sus ojos con una palma y una sonrisa en los labios.

 

__________________________________________________________________

 

Era medianoche, pero las calles aún estaban rebosantes de sus transeúntes nocturnos, una muchacha licántropa sale de la posada “El Lobizón” a toda prisa corriendo a una dirección en concreto. Hasta llegar a otra posada donde ingresa y solicita a la recepcionista llamar a los huéspedes de una determinada habitación.

 

—Dígale que es una “Urgencia real”, ellas entenderán –Pidió la joven loba.

 

Al pasar los minutos, la recepcionista le informa que los huéspedes le están esperando en su respetiva habitación, la licántropa sube por unas escaleras para dar con el segundo piso y de allí llegar a un cuarto asignado con el número 15. Al tocar la puerta solo una vez, esta se abre de inmediato y oye una firme voz femenina en su interior que le dice “Entra de una vez”.

 

Al ingresar al cuarto, se encuentra con dos atractivas mujeres lobas adultas que rondaban en sus 30 años, completamente desnudas en una cama grande y con sus cuerpos en un candente contacto lascivo. Una de ellas poseía una tez blanca con un peinado rizado claro y sus rasgos animales denotaban un pelaje grisáceo, mientras que su compañera era de una etnia de piel negra, con un mayor busto y un pelaje bestial oscuro.

 

— ¿Cuál es la urgencia?, habla rápido –Ordeno la mujer de tez negra.

 

—Como se trate de algo insignificante y hagas perder nuestro tiempo, afrontaras las consecuencias –Declaro la mujer de cabello rizado.

 

— ¡He confirmado el hallazgo de uno!, ¡un lobo macho! –Informo la joven loba arrodillada y con un puño en el pecho.

 

Las dos féminas treintañeras voltearon mirándose entre sí con ojos absortos.

 

— ¿Tu qué crees?, Kayra –Hablo la mujer de piel oscura.

 

—Hmmm… esto sin duda amerita llamar al escuadrón, Kahina –Manifestó la fémina de pelaje grisáceo.

 

—Entonces no perdamos el tiempo, ese lobo macho nos espera –Aconsejo la tal Kahina.

 

—Sí, todo por el bien de “El Reino”, cumpliremos con nuestro cometido –Proclamo la llamada Kayra.

 

Continuara…

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