Metalord Revolution Capitulo 163

CAPITULO 163

EXISTENCIA CONFINADA

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Una serpiente de escamosa piel verde oscura, con llamativos anillos morados, y unos cuatro pequeños cuernos sobre su cabeza, capto la curiosidad de Niels. El joven esper no sintió temor por el reptilico ser, al contrario, se cautivó con su exótica apariencia.

El animal no parecía temer al humano, este empezó a acercarse a él, hasta estar a una considerable distancia suya, Niels extendió su mano derecho con intención de tocar la cabeza de la criatura. En respuesta a ello, el animal responde enredándose suavemente sobre su palma y haciéndole cosquilla en la piel con su lengua.

 

—Eres muy amistosa, ¿verdad? –Pregunto el esper reluciendo una cómoda sonrisa.

 

Aquella estresante frustración se disipa de su interior, al chocar su mirada con la del serpentín ser, la criatura no exhibía hostilidad alguna contra el joven, sino que también mostraba interés en su persona y una inevitable relación se forjaría entre los dos.

 

La noche aproximándose, Niels se despidió de momento de su reciente amistad, prometiendo volverse a encontrar en el mismo lugar, al día siguiente. Llego a casa todo emocionado, solo para ser recibido en ese sucio departamento por una bofetada, su agresor era un obeso hombre pelón de una ensuciada camisa blanca y un maloliente pantalón largo azul.

 

—Ya casi se acerca el día en que nos cobren la renta de este mes, y tú tienes el descaro de ir por ahí feliz sin preocuparte de que nos echen a la calle –Le regaño el hombre.

 

Aquel sentir de emoción se desvanece de su rostro al encontrarse con aquella hostil figura, su padre, el hombre responsable de su crianza, exigía parte del dinero que el muchacho cobraba en su trabajo.

 

—Después de que la zorra de tu madre me abandonara y me robara además una gran suma de dinero, es el colmo que te permita vivir conmigo –Su padre expreso con sumo desdén sus quejas a su propia progenie —Te recuerdo que como mínimo contribuirás para mantener tu lugar en esta casa y acataras mis órdenes sin contradecirme, ¿o prefieres dormir en el frio piso de un callejón?.

 

—No señor, iré por el dinero –Con sumisa obediencia el hijo contesta.

 

Su padre alguna vez fue un destacado banquero, uno de notable fortuna, por supuesto sus métodos eran de dudosa moralidad, se sentía como el rey en su trabajo. Pero alguien mucho más corrompido y vil que él, termino destruyendo su reputación y exponiendo sus actos al público, ¿qué ocurrió después entonces?, una hecatombe de desastre uno tras otro.

 

La alguna vez acaudalada familia Becquerel, perdió sus grandes propiedades, las acumuladas riquezas y los costosos bienes materiales, obligándose a pasar a vivir de una elegante mansión a un pobre departamento. Su padre evidentemente perdió su empleo, gracias a ciertos arreglos no fue llevado a la cárcel, pero nunca jamás volvería a trabajar en algún otro banco ya fuera de su propio país o de otra nación.

 

Pero el hombre con cautela había previsto un resultado así, y con los años fue haciendo en secreto con una pequeña cantidad de dinero que tomaba a escondidas de sus superiores, y ellos nunca se percataron. Millones de dólares obtenidos en un maletín bien escondido, para ser utilizados en caso de la desgracia callera sobre él, la cantidad era la suficiente para subsistir por décadas aun si lo derrochaban en un estilo de vida muy lujoso.

 

Las cosas parecían ir a mejor, hasta que un día, la madre de Niels desaparece y aquel maletín también lo hace a la vez, no era difícil interpretar lo ocurrido. Su propia madre se hizo con la fortuna, y abandono tanto a su propio esposo como su hijo, no tuvo la menor vacilación, pues se había esfumado en solo una noche sin hacer el más mínimo ruido.

 

El padre había retirado una pequeña cantidad del contenido del maletín antes de que su traicionera mujer se lo llevara, pero tal cantidad solo duraría unos pocos años. Hasta entonces antes de que esa pequeña fortuna se acabe, lo lógico sería reducir los gastos innecesarios, buscar un empleo rentable y conseguir un balance económico seguro.

 

Pero aquel hombre era todo lo contrario a alguien responsable, el robo de ese maletín lo llevo a caer a una depresión e ira, pasando sus días, semanas y meses como un vago desempleado, pegado frente a la televisión, bebiendo grandes cantidades de alcohol e ingiriendo mayormente comida rápida. Desquitando su frustración y rencor de manera violenta contra su único hijo, a quien a duras penas alimentaba.

 

Niels tenía 7 años cuando la ruina llego a su familia, con su madre abandonándole a su suerte con un borracho y cruel padre, padeciendo sus agresiones a diario ya sea por su estado de ebriedad o arrancones de ira.

 

El pequeño esper conseguía alimentarse gracias a un comedor social a solo unas calles de donde vivía, cientos acudían a este establecimiento solidario, hasta su inminente cierre. Para entonces ya con 13 años, mientras asistía a la escuela, tuvo que buscar medios de hacerse con algo de dinero propio y con ello darse el lujo de conseguir su propia comida, sin necesidad de acudir al robo o alguna otra criminalidad.

 

Al no tener los 17 años para hacerse con un empleo de manera legal, tuvo que hacer trabajos menores que no llamaran la atención y le dieran un cierto beneficio económico. Ya fuera ayudando a descargar docenas de cajas de camiones, limpiando vehículos e estaciones de lavados de autos o incluso paseando mascotas.

 

Por supuesto, no todas las veces lograba su propósito, en ocasiones conllevaba a ser estafado por su propio empleador consiguiendo ganancias mucho más mínima de lo esperado o en el peor de los casos, sin ninguna en total. Siendo alguien trabajando de manera no registrada, era de esperarse que sucediera y aun si acudía a las autoridades para demandar a sus estafadores por delito de “explotación infantil”, estos podrían encontrar la manera de negar dichas acusaciones y él pasaría a ser catalogado como un menor mentiroso que en el peor de los casos, se arriesgaría a que nadie le diera trabajo en el pueblo.

 

Por 4 años soporto trabajos miserables con pagas injustas hasta que finalmente pudo conseguir uno de manera legal, en un establecimiento de comida rápida. Por supuesto, su situación no era tan diferente como los anteriores casos, su jefe era un idiota, y buscaba todas las formas de pagarme la menor cantidad posible, recurriendo a normas exageradas que castigaban al empleado con reducción del salario en su paga al infligirlas.

 

Con un empleo fijo, su padre no tardó en darse cuenta y reclamar parte de esas ganancias, con la amenaza de ser echado a la calle en caso de negarse. ¿Pero porque aceptar las ridículas demandas de un borracho que ni en la más mínima toma en cuenta su rol como padre?, la respuesta se debía a las consecuencias.

 

Niels fácilmente puede acudir a servicios sociales para que estos bajo las leyes de su país, arrestaran a su padre por maltrato físico y emocional, ¿qué se lo impedía?. La ley no permite a menores de 18 de años valerse por su propia cuenta, al no tener padres o algún tutor legal que le cuide hasta cumplir la mayoría de edad, son llevados a un orfanato.

 

Y él, conoció muy bien cómo era el único orfanato existente en Hillstown, no era difícil oír rumores sobre que este centro para criar a los huérfanos, era de un deplorable ambiente. Un personal abusivo e indiferente con los menores, una repulsiva comida de dudosa nutrición, una supervisión miserable del cual la ley del más fuerte prevalecía entre los niños, los más débiles eran dominados y convertidos en casi esclavos por los abusivos.

 

Sí, había un techo con el cual protegerse de la intemperie y una cama donde dormir, ¿pero valía la pena soportar todos los pesares de vivir allí solo por ello?. Quizás el rumor más infundido, era que en ese orfanato, sus menores eran explotados con siniestros trabajos en relación a drogas, servicio social negó aquello a los medios, pero Niels lo vio con sus propios ojos.

 

Fue solo en un día, que pasando por ese orfanato, observo a escondidas como uno de esos desafortunados huérfanos, cargaba una sospechosa caja hacia una furgoneta. De repente algo se cae del interior de la caja, una pequeña bolsa de nailon con una sustancia blanca con aspecto de polvo, un adulo le supervisaba, quien trabajaba además como uno de los tantos del personal de dicha institución, regaña al menor por su incompetencia al hacer que la bolsa cayera.

 

Niels concluyo que el mundo estaba podrido, si alguien como él pudo a escondías observar una escena tan perturbadora, fácilmente cualquier autoridad que realizara una mínima investigación sobre este lugar, descubriría los tramos sucios en su interior. Pero era evidente porque las cosas no sucedían correctamente como debían, ¿qué el director del orfanato mantenía a raya a las mismas autoridades con dinero?, ninguno le creería a un menor y solo causaría que su vida estuviera en la mira de sujetos peligrosos.

 

No podía permitirse ir a ese orfanato, estaba a solo un año de cumplir la edad que le permitirá independizarse y valerse de manera legal por sus propios medios. Por esa razón, basta para tratar con un abusivo padre, aguantar un año más, es todo lo que necesitaba.

 

Camino hacia su habitación, oculto detrás del rotoso armario, había un agujero en la pared, en su interior se hallaba una bolsa que contenía dinero, eran los ahorros obtenido de su trabajo. Tomo parte de ese dineral y volvió a cubrir el agujero con el mueble, regresando con su padre quien le quita bruscamente el efectivo de la mano.

 

— ¿Es todo lo que tienes?, ¿o me estas escondiendo parte del dinero?, ¡mira que como me entere te mando derecho a la calle con las piernas rotas! –Le amenazo su figura paternal.

 

— ¡Es todo lo juro! –Con intuitivo miedo él contesto de inmediato —Aun no me han pagado el salario de esta semana, pero tan pronto lo cobre te lo daré.

 

— ¡Más te vale que lo hagas!, con esto no bastara –Dejo en claro su padre —Ahora vete a tu cuarto, no quiero ver tu horrible cara que me recuerde a esa furcia.

 

Niels obedeció sin protestar, camino a su habitación y al llegar se recostó en el colchón apenas se quitó el uniforme de su escuela, el estrés volvió a jugarle una mala pasada. El dinero que le entrego a su padre, en realidad cubría la cuota mensual del departamento, pero la razón de protestar de su padre, era que no alcanzaba lo suficiente para saciar su necesidad de alcohol. Ya no disponía de esa pequeña fortuna que tenía antes, ya que la había gastado a toda, mayormente en cerveza barata.

 

—“Lo odio… todo” –Dijo en sus pensamientos con frustración.

 

Hasta que luego recordó a aquella serpiente de exótica piel, sintiendo como parte de su malestar emocional se disipaba al sentir en sus recuerdos las cosquillas de su serpentina lengua. No odiaba a todo, aún existía algo en el mundo que consideraba apreciar, con ello en mente, concilio el sueño sonriendo.

 

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Un nuevo día, otra espantosa mañana, clases largas acompañado de recesos abusivos por parte del trio de bravucones, aunque Niels estaba comprometido contra su voluntad a conseguir los boletos para Bick. Eso no significa que no le hicieran blanco de sus bromas, ya fueran físicas o verbales, intentar defenderse culminaría en una paliza por tres, y necesitaba estar lo mejor saludable para trabajar después de clases.

 

Ya para las 18:00, culmina su trabajo en el local de comida rápida, no esperaba las horas para volver a allí, ansiaba verlo cuanto antes, valía soportar todos los golpes por solo llegar ese dichoso momento. Una vez en el terreno baldío, miro a su alrededor, deseoso de hallarle, de volverle a ver otra vez.

 

— ¿Dónde estás pequeña amiguita? –Pregunto todo emocionado.

 

Pero pasado unos minutos no le hayo en absoluto, sintió entonces decepción, una amargura quemarle por dentro, se dio vuelta para marcharse a casa. Hasta que oye ruidos provenir de la maleza, voltea y su decaído ánimo pronto es curado, la serpiente vuelve a mostrarse, tan amistosa como lo fue ayer.

 

—Menos mal… por un momento pensé que no iba a volverte ver más –Acerco con confianza su mano hacia ella.

 

La reptilita criatura se enrollo suavemente sobre su extremidad alcanzando su cuello y haciéndole cosquilla con su lengua, Niels ríe y acaricia la cabeza del animal. Toma asiento en el piso decidido a pasar tiempo con su nueva amiga.

 

—Ahora recuerdo, tome algo de la biblioteca de la escuela –De su mochila toma un libro —Como no tengo un celular, tuve que recurrir a la vieja confiable forma de tener información a la mano.

 

La portada se titulaba “¿Mutación o Evolución?”, en ella se exponían numerosas especies de reptiles de rasgos inusuales, frutos de cambios biológicos en consecuencia del propio ambiente con la llegada de la era de los esper.

 

—Mira aquí…

 

En una página en concreto, detallaban sobre diversas serpientes de pieles grises, marrones e incluso blancas, pero todos poseían unos mismos rasgos en común. Varios anillos morados y cuernos en la cabeza, algunos tenían dos, otros tres y lo máximo que se ha visto es cuatro.

 

—Eso quiere decir que tú eres una especie rara… genial –Acaricio el mentón de su compañera mientras siguió leyendo el artículo.

 

Describía que esta especie única de serpiente, surge como una mutación producto de exposición prolongada a alta dosis de radiación.

 

—Radiación… -Replico Niels con penuria.

 

Su escamosa amiga cosquillea uno de sus mejillas para hacerlo volver en sí, el esper recupera su ánimo y continúa leyendo el artículo. El tipo de radiación a la que estas serpientes fueron expuestas no era normal, poseían propiedades diferentes a la conocida, pues su origen provenía del psi, radiación generada por esper.

 

Con la tecnología ESP moldeando al mundo en nuevos avances, era de esperarse que entre los cambios surgentes se atribuya la creación de nuevas fuentes de energía. Gracias al surgimiento de esper con poderes ligados a la capacidad de producir su propia energía con características y cualidades únicas.

 

De entre lo más destacados estaban aquellos con la habilidad de producir y manipular una forma de radiación concebida por su propio Psi. Por supuesto, dicha práctica no estuvo fuera del foco de las malas críticas, como la utilización por primera vez de la radiactividad como fuente de energía civil en sus primeros años del siglo XX.

 

No era diferente con Espers en su lugar, si bien la potencia de esta radiactividad era más eficiente que la generada en centrales nucleares ordinaria, mejorar dicha potencia por medio artificiales, garantizarían resultados tentadores. Sus consecuencias trajeron consigo tanto buenas como malas repercusiones.

 

Las centrales nucleares actuales no fueran reemplazadas, sino mejoradas con la importante labor vital de Espers con habilidades de radioactividad. La potencia de producción de estas fuentes de energía por medio del psi se hizo denotar, pero su impacto ambiental del cual ya era algo visto negativamente con anterioridad, no cambio para mucho.

 

¿Qué sería de la fauna y flora afectados por esta forma de radiación modificadas por el psi de un esper?, el conjunto de signos y síntomas que aquello que padecen al envenenarse por dicha fuente, no era diferente a la radiación natural. ¿Entonces los cambios no serían diferentes?, eso habrá creído la inmensa mayoría.

 

Numerosas especies animales surgieron a raíz de los años en contacto con esta forma de radiación alterada, pero lejos de suponer malformaciones, los resultados fueron inesperados. Animales con protuberancias más duras y punzantes, extremidades más fuertes y resistentes, un pelaje capaz de soportar el calor y el frio con mayor durabilidad y un sistema inmune mejorado contra numerosas toxinas hasta el punto de la inmunidad.

 

Sin embargo, estas especies “mutadas” o “mejoradas”, eran solo unas pocas y todas tenían el mismo problema, eran incapaces de reproducirse, su esterilidad estaba constituida en su biología. De entre los numerosos animales afectados, los principales eran en su mayoría serpientes.

 

—“Los anillos morados en su piel, son la manifestación de la cantidad de radiación absorbida, a mayor número se deduce la cantidad de dosis a la que fue sometida su mutación” –Describió Niels el párrafo en voz alta.

 

No tardo entonces de comprender el exótico origen de su reptilita compañera, no había centrales nucleares en Hillstown, por lo que su procedencia pudo ser de otra ciudad. Según el libro, estas especies “alteradas” presentan aun características biológicas únicas que no han sido del toda estudiada y deducida, tales especies son catalogadas como rarezas importantes y deben ser puesta en observación científica por las correspondientes autoridades para su estudio.

 

—Eso quiere decir que si alguien del gobierno llegara a encontrarte… -Miro a sus ojos de la serpiente y sintió un dolor en el interior.

 

El solo hecho de pensar que alguien se la llevara, ya era razón suficiente para sentirse frustrado e infeliz.

 

—No pienso dejar que nadie te convierta en un conejillo de indias –Acaricio su cabeza.

 

La serpiente se mueva alrededor de su cuello, pero no con intenciones hostiles, comienza a frotar su cabeza contra el rostro de Niels como lo haría un felino doméstico. La amistosa conducta del animal sorprendió al esper, quien no dudo en darle la misma respuesta afectuosa, aunque la sensación de tocar de dicha manera la piel de una serpiente era algo extraña, eso no le detuvo.

 

Sentir la caricia de otro ser, incluso si no era un humano, bastaba para conmover a Niels, recordando que la única persona que le brindo dicho confort emocional alguna vez, fue su madre. Ni su propio padre o algún otro, pudo brindarle esa interacción social afectiva que precisaba, aquella serpiente era lo más cercano a un auténtico amigo cuyo afecto casi equivalía al de un familiar.

 

—Gracias, en verdad… gracias –Dijo un contento Niels hasta el punto de querer llorar —En… ahora que lo pienso, no sé cómo llamarte, y decirte solo “serpiente” no suena muy convincente, un nombre, eso es lo que necesitas.

 

Un nombre para una exótica serpiente, miro sus anillos morados pensando en uno, luego recordó lo gratificante que era el poder interactuar con alguien, incluso si no era una persona como tal y esta no pudiera hablar.

 

Hasta que sale de sus pensamientos al percatarse de que estaba por anochecer, había perdido la noción del tiempo en su estadía junto a la amistosa serpiente. Regresar a casa antes que de la oscuridad cubriera por completo la calle era vital, caminar en Hillstown bajo el manto nocturno era equivalente a tener una diana en la espalda que pusiera “asáltame a sangre fría”.

 

—Es una lata, aunque tengo que irme pequeña –Desciende su brazo a la altura del suelo para que la serpiente pudiera bajarse —Pero volveré mañana, ya que será sábado, solo tendré que ir al trabajo, pensare en un nombre hasta entonces.

 

Niels le dio una caricia de despedida y se marchó cuanto antes a su hogar, el barrio donde vivía era de lo más inseguro del pueblo, teniendo el índice de robos y asaltos más alto. De noche, se puede observar con claridad el caminar de gente sospechosa mirándote fijamente, drogadictos fumando y vagabundos dementes.

 

Llegando al departamento donde residía, abre una comida enlatada comprado con propio esfuerzo, era su cena habitual y una vez que culmino se fue a dormir, ignorando a su ebrio padre roncando en el sofá de la cocina con la tele encendida. Ya en cama, se quedó pensativo en torno a la pequeña serpiente, pero no en relación al nombre que tenía pensado encontrar para ella.

 

Volver a oír sobre la palabra “radiación” le trajo malos recuerdos a la mente, mirando al brazalete plateado de su muñeca derecha, aprieta ambos puños con fuerza y agobio.

 

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Para el sábado, Niels no tenía actividades en la escuela, pero trabajaba dos horas más en el local donde estaba empleado, comenzando su hora laboral en dichos días a las 13:00 y culminaba a las 18:00. En medio de su trabajo, se encontró con unas viejas revista sobre temas de ocio social como las modas pasajeras de la ropa y la música. Llamo su atención una de las paginas en la que exponía una lista de numerosos nombres de mujeres recomendados para darle a una recién nacida.

 

Una vez cumplido su turno, se dirigió al terreno baldío para visitar a su compañera reptilita, el área como siempre estaba carente de personas a la cercanía, el joven esper llamo al serpentino animal, quien le sorprende apareciendo por su retaguardia al enrollarse a su pierna izquierda. Se hecha a reír y toma a su compañera con el brazo derecho, con el placer de acariciar sus cuernos y mentón.

 

—Aún no se me ocurre un nombre, la verdad no soy alguien muy creativo que digamos…

 

La serpiente frota su cabeza contra rostro de Niels con el debido cuidado que sus cuernos no le hicieran daño, a lo que el esper responde con cosquillas en la nuca del animal. Durante el resto del tiempo se pone a charlar de temas triviales, como sus climas favoritos, genero de canciones predilectas o comida preferida.

 

Aunque su pequeña compañera no tuviera la capacidad de responderle verbalmente, esta se las ingeniaba para algunas veces para transmitir expresiones corporales con la ventajosa elasticidad de su cuerpo para comunicarse.

 

—Oye, sí que eres muy lista, no solo eres una especie rara, sino también inteligente, ¿me pregunto si tendrás hermanos o… padres? –Expreso Niels sintiendo una leve incomodidad en sus propias interrogantes.

 

La serpiente movía la cabeza de un lado a otro en señal de confusión, la mirada baja del esper delataba su sentir de melancolía, trato de animar su estado haciéndole cosquilla con su lengua sobre el brazo, lo que funcionaba en buena parte.

 

—Disculpa, no eres tu… -Aclaro Niels —Recordar a mis padres y este sitio, me trae ciertos recuerdos, algunos buenos y otros…

 

Miro entonces al brazalete plateado de su muñeca, la imagen de un niño de agresiva conducta golpeando a otro relució sobre su memoria. El chico de arrogante risa, agredía al otro por mera diversión, hasta que de repente, aquel hostigado muchacho al cubrirse con sus manos por instinto de miedo, invoca de las palmas de estos una emisión de energía sobre su agresor.

 

Pronto el bravucón niño comienza a sentirse mareado, a toser con intensidad hasta caer de rodillas al suelo y perder el conocimiento. Otros niños en la cercanía que ven la escena se echan a gritar de horror y pronto varios adultos acuden a atender al joven inconsciente.

 

—Si… fue aquí mismo, cuanto tenía 7 años –Dijo Niels en voz alta —Jugaba con los demás niño, en aquel entonces era un hábito jugar aquí y comer golosinas, luego vino ese bravucón queriendo todos nuestros dulces, algunos se negaron y termino con una riña, pero ese chico tenía la ventaja, podía usar su poder ESP y tenía la habilidad de hacer su piel dura como el hierro.

 

El esper suspira relatando entonces el resto de la historia, ninguno tuvo las agallas de hacerle frente, no a alguien con un cuerpo que tuviera la dureza de un metal. Pero Niels se negaba a entregar sus propias golosinas, adoraba los dulces que su madre le compraba y se resistía a cumplir la exigencia del bravucón.

 

Eso desato el enojo del violento niño, quien ejerció sus puños sobre el indefenso Niels, las madres que habían traído a sus pequeño a la plaza, yacían juntas sentado en un banquillo charlando a profundidad. Totalmente distraídas de lo que ocurría en la proximidad, el bravucón había amenazado a todo niño de que delatarte, conllevaría a consecuencias dolorosas a futuro.

 

Sin nadie que le ayudara, Niels era víctima de una injusta situación, a pesar de que accedió a entregar sus dulces luego de los primeros golpes, esto no ceso la violencia de su agresor. Estaba decidido a golpearlo un rato más, solo para su disfrute personal, entonces en un inesperado acto, Niels se cubre con sus manos y de sus palmas una emisión de energía morada se manifiesta.

 

El bravucón se asusta por un momento, dedujo que aquello era el poder ESP de Niels, pero al ver que nada le ocurría al desaparecer aquella emisión de energía, sonríe sádicamente. Decidido a duplicar la paliza de su víctima por causarle aquella leve susto, hasta que de repente comienza a experimentar mareos.

 

Tambaleaba como su equilibrio hecho un desastre, para luego empezar a toser, su tos se hace a los pocos segundos más intensa y llego un punto en que expulso en uno de esos tosidos un poco de sangre. Siente un profundo miedo al ver su propia esencia vital en su mano y antes de que pudiera pedir ayuda a su madre, cae al suelo perdiendo la consciencia.

 

Los niños gritan de horror y las madres oyendo los gritos, vuelven en si atestiguando dicha escena, la progenitora del bravucón corre estresada a socorrer a su hijo, intentando despertarle pero en vano eran sus esfuerzos. Pronto una ambulancia y un coche patrulla llegan a escena, el joven inconsciente es llevado al establecimiento medico más cercano.

 

A las pocas horas los resultados llegan a oídos de Niels y su madre, él niño había muerto, la causa fue envenenamiento por exposición a una clase letal de radiación, misma que Niels utilizo inconscientemente en defensa contra su agresor. La madre del fallecido niño condeno al asesino de su pequeño, exigiendo que fuera encarcelado en un reformatorio por lo que hizo.

 

La justicia sin embargo, después de escuchar numerosas versiones de los hechos que llevaron a tal tragedia, llegaron a la conclusión de que lo ocurrido fue accidental. El joven esper no tenía control de sus poderes, aquello fue la primera vez que los utilizo, una habilidad que le permitía generar energía con peligrosa radiactividad.

 

Niels no fue condenado con la correccional, dado a su condición de menor y los hechos ocurridos se catalogaron como un “accidente”, el joven fue liberado pero bajo una estricta condición. Su poder ESP era algo sumamente peligroso, las emociones pueden influir en que estos se manifiestan aun contra la voluntad de su usuario.

 

Para que otra desgracia como la ocurrida no vuelve a suceder, Niels fue obligado a llevar por el resto de sus días, un brazalete que suprimía sus poderes de esper. Viviendo como una persona ordinaria, en un mundo mayormente habitado por humanos con habilidades sobrenaturales, aquello fue su condena asignada.

 

—Después de ese accidente… a las pocas semanas mi padre fue despedido y todos nuestros bienes confiscados –Conto Niels —A los pocos días, mi madre desapareció, robándose un maletín con mucho dinero que mi padre cuidadosamente oculto tras perder toda su fortuna, lo que vino después… fue una pesadilla de la que anhelaba despertar, para volver a aquellos tiempos, con mi familia y los amigos que hice en esta plaza.

 

Desde aquel suceso oscuro, la plaza empezó a recibir menos visita, hasta que un día finalmente queda relegado en el abandono y olvido. Los niños que alguna vez jugaron y compartieron divertidos momentos con Niels, ignoran al joven muchacho, todos en la escuela primaria, mantenían distancia de él.

 

Las noticias se esparcían rápido y más con los medios electrónicos en conjunto con el internet, quien alguna vez atraía positivamente la atención con su inusual cabello morado y su animosa personalidad. Paso a ser víctima de la ley del hielo y las burlas en torno a su color innatural de pelo, sin poder tener la más mínima chance de hacer un amigo.

 

Niels se culpó desde ese día, que por haber matado accidentalmente a aquel niño, poco a poco su vida fue desmoronándose, las desgracias cayeron en picada demoliendo su feliz niñez. Todo empezó a ocurrir luego de que ese bravucón muriera por su propios manos, ¿acaso era coincidencia o un castigo divino injusto?.

 

Con su ingreso a una escuela secundaria, Bick cayó a su vida como un balde de agua fría con hielo incluido, no solo un nuevo bravucón se gestó en su vida como un tumor, sino que ahora eran tres veces su número. Bick y sus amistades tenían a varios blancos seleccionados por ellos mismos, junto a un predilecto favorito del trio que recibía la mayor parte del hostigamiento.

 

Norbert fue el primer predilecto de Bick y compañía, siendo el que más bromas y maltrato crueles recibía, cada día de escuela era un infierno para el muchacho, y entonces una mañana simplemente desapareció. Niels se convirtió entonces en el siguiente blanco favorito de los bravucones y su descenso a la agonía bajo un par de escalones más.

 

El joven de cabellera morada se queda mirando en trance al brazalete plateado, fluyendo en su consciencia todos los recuerdos funesto que padeció de su niñez hasta la actualidad, desde el momento exacto en que le colocaron tal herramienta en su muñeca. Desde cada golpe y lesión padecida física e psicológicamente, desde su propia existencia ignorada a su alrededor y una falta de tacto afectivo por otras personas en años.

 

Apretaba sus dientes con frustración, su respiración se hizo agitada y las lágrimas inevitablemente inundaron su rostro, quería gritar de la impotencia que carcomía sus emociones. Entonces la serpiente se desliza sobre la muñeca derecha del decaído muchacho y cubre todo el brazalete con su cuerpo hasta no poder verse a la vista.

 

La pesadez emocional de Niels se disipa, una abrumante expresión sacude su rostro al ver lo que su pequeña amiga hizo, ¿fue una coincidencia o ella leyó el ambiente?. Observaba como el joven lloraba al ver ese brazalete, la serpiente interpreto que al ser ese objeto causante de la tristeza del esper, creyó que al bloquear su vista de este, dejaría de estarlo.

 

La serpiente movía su cabeza y cola de un lado a otro, haciendo gestos que darían gracia, como si intentara hacerle sonreír, el Esper cautivado por sus intenciones, le agradece a su compañera y seca sus ojos para sonreír por ella. El tiempo había pasado tan rápido, que el muchacho no se percató que ya era de noche.

 

Y en su distracción, un ruido sospechoso provenía de a sus espaldas, pisadas no tan sigilosas hacían eco en el suelo y al estar a solo un metro del muchacho, un hombre de barba y ropa hecha jirones surge de la nada con un fierro en las manos. Niels es golpeado con suma fuerza en el lado derecho del abdomen, terminando en el suelo sumamente adolorido y con la serpiente huyendo hacia la maleza.

 

— ¡Quédate quieto y callado idiota! –Le amenazó el hombre armado.

 

Niels gemía del dolor, cosa que su agresor le molesto y le dio otro golpe con el fierro en el mismo lado del abdomen, amenazándole con volver a hacerlo si seguía haciendo ruido. Sus intenciones eran simples, buscaba cosas de valor que arrebatarle, tomo su mochila revisando sus pertenencias para hallar algo de interés que robarle.

 

— ¿Esto es una broma?, ¡aquí solo hay basura!, ¡hasta un jodido mendigo tendría más cosas valiosas! –Expreso el asaltante con decepcionante enojo.

 

Niels casi nunca llegaba dinero consigo, y en su mochila solo traía sus cuadernos y una que otro bolígrafo para tomar notas de los apuntes en clase. El asaltante rabia al ver que su víctima carecía de objetos valiosos, y motivado por su ira le propina un tercer golpe con el fierro en la misma zona que los anteriores.

 

Del dolor el esper no pudo evitar llorar, llevando su lagrimeo en silencio para no alterar más la explosiva personalidad de su agresor, el hombre tira la mochila y al ver que nada de valor podía tener de las posesiones del chico, pensó entonces en otra forma de lucrar ilícitamente a través de él.

 

—Levántate, vendrás conmigo, ¡deprisa! –Le ordena el asaltante.

 

— ¿Qué quieres de mí?… ya te dije que no tengo nada… por favor… déjame en paz… -Suplicaba el herido Esper.

 

— ¡Cállate! –Le reclamo su asaltante con una patada en el mismo lado donde su fierro agredió —¡Harás lo que pido y vendrás conmigo en silencio!, ¡habla de más o haces algo sospechoso y te mato!, ¿¡me escuchas pedazo de mierda!?.

 

Era evidente cuales eran sus intenciones, al no tener nada material de valor que entregarle, el delincuente entonces opto por querer llevarse al muchacho, secuestrarle y hacer algún que otro ingreso con su persona. La zona donde estaba, era poco vigilada y siendo de noche, las posibilidades de que lo atraparan, eran considerablemente bajas.

 

Niels estaba totalmente a su merced, su asaltante al ver que no era capaz de ponerse de pie por su cuenta, toma de los brazos del chico intentando llevárselo a la fuerza. El esper estaba lo suficiente aterrado y adolorido para suplicar por ayuda o resistirse, se había rendido a la intención de luchar por su vida, aceptando el trágico destino que le aguardaba.

 

— ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!…

 

Entonces oye un grito, viniendo del asaltante, su mano con la que sostenía el fierro había sido mordida por una serpiente, soltando su arma en el proceso. Al observar a la criatura que le mordió, huye despavorido y deja entonces al muchacho de caballera morada en paz.

 

—Tú… me salvaste…

 

Su pequeña compañera acudió en su ayuda en su momento de debilidad, atacando al asaltante cuando este no había notado aun su presencia tras golpear a Niels por su retaguardia. ¿Pero su razón de intervenir realmente era por salvar a un ser humano?, lo aquel serpentino ser hizo, era una reacción que nadie se lo esperaría.

 

¿Aquello fueron reales sentimientos de proteger a su preciado amigo lo que guio a esta pequeña criatura a actuar?, existen perros adiestrados con tal propósito de proteger a sus amos. Pero que una serpiente perteneciente a la fauna salvaje lo hiciese, ¿cuál era la explicación lógica para ello?, para el sorprendido Esper solo había una.

 

—Eres una gran amiga…

 

Su adolorido herida le impedía ponerse de pie, se quitó la camisa para observar entonces el daño que el asaltante la había causado en el lado derecho del abdomen. Allí donde recibió varios golpes de un fierro y una patada, había quedado con mera observación un extenso hematoma.

 

—Oh… maldición…

 

Las heridas que afligían no eran menores, el ladrón le dio severos golpes que ocasiono una considerable acumulación de sangre en el interior de las zonas afectadas, eso era una hematoma. Pero el problema viene, que la magnitud del daño que Niels fue sometido, la posibilidad de que padezca una hemorragia interna mortal, eran altas.

 

El esper ante el intenso dolor que padecía, no podía levantarse sin empeorar su aflicción, y sin nadie alrededor que acudiera en su ayuda, su situación empeoraría. Precisaba un hospital cuando antes, las hemorragia internas por muy pequeñas que fueran, al no tratarse a tiempo conllevaban a resultados fatales.

 

—Que frio hace, ¿no lo crees amiga? –Le pregunto a su serpentina compañera.

 

La serpiente se sube a su pecho mirando a los ojos al malherido muchacho, realizando gestos corporales graciosos que le hicieran sonreír, como si quisiera aliviar su adolorido estado.

 

—Jejeje… ¿sabes?, habría sido agradable haberte conocido antes… -Expreso con honestidad el esper —En verdad no quiero morir aun, no dejando pendiente tantas cosas que tú y yo podríamos hacer para disfrutar el tiempo… inventar un ridículo juego con los naipes para reírnos… escuchar música para relajarnos… diablos… hasta quería hacerte probar un taco, ¿las serpientes pueden comer tacos?, ¿no?… jajaja… tantas cosas para hacer y tan poco tiempo…

 

Niels sintió el cansancio apoderándose de su cuerpo, con sus fuerzas restantes acaricio la cabeza de su reptilita amistad.

 

—Aleeza –Pronuncio Niels —Significa “aquel que trae alegría”, tú me trajiste aquello que perdí desde a los 7 años, ¿qué te parece ese nombre?.

 

La serpiente contesta con su lengua haciendo cosquilla al malherido esper, quien ríe para ella soportando la dolencia de su lesión.

 

—Jajaja… me alegra que te encante ese nombre –Suspira con satisfacción con el acompañar de un gemido de dolor —Gracias por todo Aleeza, en verdad… atesoro cada minuto que este maldito mundo nos dio.

 

Mientras cierra sus ojos dejándose llevar por el sentimiento de “sueño” que se intensificaba en él, la serpiente se desliza hacia el hematoma del esper mirando fijamente la fuente del malestar de su amigo. Pronto abre su boca revelando sus colmillos, estos poseían un profundo color morado y acto seguido los clava justo sobre la herida.

 

—“Quédate… conmigo… amigo…”

 

Continuara…

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