Metalord Revolution Capitulo 159

CAPITULO 159

LA BATALLA DE PRAYT (Parte 9)

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

El nublado cielo de Prayt empezaba a trotar con más intensidad, cadáveres de un escuadrón de Enanos yacían dispersos en el suelo en un rio de sangre. Destacaba la presencia de su líder, por portar una armadura pesada llamativa sin casco con una capa, ahora carente de vida y despedazado con un brazo y una pierna menos, a su lado se hallaba su arma principal un mandoble partida en dos.

 

Una sospechosa muchacha en las cercanías, vestida con un abrigo marrón semejante a un poncho y calzado de hierro, deleitaba una boca inhumana de numerosos dientes, la cual toma una forma normal. Una boca humana teñida de rojo, una risa infantil de tétrica tonalidad sale de su voz, mira el cielo mientras olfateaba con interés en el ambiente.

 

—El aroma de una batalla sangrienta…

 

Su declaración lo acompaño con el voltear de su mirada en dirección a donde se encuentra la instalación abandonada, el centro que desato la explosión creadora de la Zona Prohibida, donde se ubica el cubo de Navum y el conflicto por su posesión.

 

__________________________________________________________________

 

En la posada abandonada, Hamelín había regresado, seguido de Xiz y Benito, informando a Einquel, los Protectos felicitan de la obtenida victoria a sus superiores Vigidentes.

 

—Ahora todo depende del resto –Dijo el buscador de Navum Douglas.

 

—Sí, una vez que hayan conseguido el cubo, podremos marcharnos de aquí –Afirmo el tuerto elfo oscuro.

 

—Hay una cosa que me vengo preguntando sobre ese método de escape.

 

Douglas planteo una duda con respeto al pergamino mágico que el elfo oscuro llevaba consigo, un ítem crucial que los sacaría de la Zona Prohibida llegado al momento.

 

— ¿No habría sido más sencillo que todos fuéramos a acompañar a los demás en busca de ese cubo y usar el pergamino allí mismo en lugar de hacerlo aquí? –Planteo el buscador calvo —Quiero decir, ¿no sería perder mucho tiempo si ellos logran obtener el cubo y tienen que hacer todo el camino de regreso aquí?.

 

Una duda interesante, ningún Protecto mostro reacción alguna a ello, ya sea de interés o intención de aclarar la incógnita de Douglas, pues el mismo elfo tuerto se encargó de ese detalle.

 

—Es como hubiera preferido que funcionara este pergamino –Dijo Einquel —La magia de su interior es sumamente poderosa, hablamos de una teletransportacion masiva para llevar a numerosas personas de aquí a un punto lejano fuera de los límites de la Zona prohibida, obviamente algo así, tiene sus condiciones.

 

— ¿Qué clase de condiciones? –Pregunto Douglas.

 

—El punto B es el lugar al cual seremos teletransportados, desde el punto A –Contesto Einquel —Pero ese “punto A” no puede ser cualquier sitio, y debe antes realizarse su preparación, supongo que no oíste mi explicación cuando se lo conté a Rozuel y los demás.

 

—Por desgracia no pude oírlo del todo bien, estaba en el momento enfocado en el mantenimiento de mi ballesta –Suspira Douglas —Pero preste atención a ciertas partes, una “preparación”, ¿eso significa que no puede activarse al instante el pergamino sin antes realizar estas condiciones?.

 

—Ese es el punto, quizás no lo hayas notado, pero toda esta posada ha sido impregnada de grandes concentraciones de energía mágica.

 

Douglas se concentró para sentir la magia en el ambiente, efectivamente, dicho lugar se encontraba acumulada gran cantidad de mana. No tardo en percatarse que el origen de ese mana dispersado procedía del propio pergamino.

 

La razón de ello se debía a la condición impuesta por el mismo objeto, para activarse, se debe escoger un lugar el cual se convertirá en el “punto A”. Una vez escogido el sitio, se procederá a quitar un sello mágico del pergamino, su eliminación causa como consecuencia, la liberación de dicho mana en el ambiente por el objeto mismo, ¿con qué propósito?.

 

Su magia consiste en una teletransportacion masiva a una distancia considerable, por lo tanto el consumo de mana para tal hechizo mágico es de gran cantidad como complejo. El mana liberado en el ambiente tras retirar el sello, comienza a moldearse bajo una forma circular, el círculo mágico icónico de la magia.

 

Esa concentración de mana moldeada en círculo es el “punto A” en sí, su catalizado es el propio pergamino, a la vez que también el “interruptor” para activarlo. De aquí surgen las condiciones vitales a seguir para que la teletransportacion sea un éxito.

 

A): Debe haber transcurrido 10 minutos desde la liberación del sello del pergamino, para haber una concentración necesaria de mana para activar el hechizo.

 

B): Cuando la teletransportacion se inicie, el circulo de mana se materializada en forma de un anillo de energía flotante, todo lo que este dentro de ese anillo, será teletransportado tras pasar 5 segundos de su activación.

 

C): Tras retirarse el sello, bajo ninguna circunstancia el pergamino debe salir del rango del círculo de mana, de lo contrario esta concentración de mana se desestabilizara y se perderá, dejando al pergamino incapaz de repetir el proceso e inutilizable.

 

—Ese mana liberado, es la cantidad depositada en el propio pergamino para garantizar una teletransportacion totalmente segura, por eso es vital que no salga del círculo –Explico Einquel.

 

—Entonces… ¿si el pergamino llega a salir del circulo?… –Pregunto Douglas hipotéticamente.

 

—El plan de escape fallara, y considerando lo que dijo Rozuel, esa vara gigante nos destruirá junto al resto de esta ciudad fantasma.

 

Una ruta de escape arriesgada, pero la única con la que contaban, tan solo debían proteger el pergamino y evitar que salga del circulo de mana mencionado, hasta que Rozuel y los demás volvieran.

 

— ¡Intruso detectado! –Uno de los Protecto notifico enseguida.

 

— ¡Por mi lado también han aparecido! –Un segundo dio el aviso.

 

— ¡Vienen también por mi perímetro! –Un tercero da la alarma.

 

Por un momento Benito y Xiz llegaron a pensar que podrían tratarse de los buscadores de Navum con los cual trataron, así como también de aquel con el que Hamelín se ocupó. Pero tal pensamiento es borrado de sus cabezas al notificarse por parte de los Protecto que los intrusos eran Gakis.

 

— ¿Gakis?, ¿estás seguro? –Garet consulto a uno de los Protecto encargado de la vigilancia.

 

—No hay duda, puedo verlo desde mi Espírano, son Gakis, varios de ellos.

 

La Ordinem Deam había investigado sobre la Zona Prohibida, en su recopilación de información sobre la fauna hostil de dicho territorio, se ha mencionado que nunca un Gaki ha pisado estas tierras desde su creación, eso llevo a que sospecharan de las circunstancias en la que se encontraran.

 

—Supuse que seriamos atacados, aunque creí que el Nexus sería el implicado –Comento Einquel —No hay alternativa, es luchar y sobrevivir o morir a manos de esas cosas o por este lugar.

 

Einquel cargo al hombro el rifle Mosin-Nagant para luego subir por los escalones que lo llevaría al tercer piso, Douglas le acompaño con su ballesta cargada. Una inevitable batalla estuviera a punto de ocurrir, todos los miembros desenfundaron sus armas principales, Garet se hizo cargo del pergamino para mantenerlo a salvo y dentro del rango del circulo de mana.

 

— ¿Qué tan mal está la situación? –Pregunto el calvo buscador de Navum.

 

—Bastante mal –Responde con sinceridad el tuerto elfo oscuro.

 

Como las paredes del tercer piso estaban en su mayoría destruidos, podía observarse los alrededores, un desalentador panorama era percibido por los dos. Pues el edificio había sido rodeado por numerosos Gaki, todos tenían las mismas características, su altura no pasaba de los 4 metros y todos exponían en su pecho, la imagen grabada de una mujer de largo cabello mordiendo una manzana siniestra enredada con ramas espinosas.

 

El nublado cielo truena y a los pocos segundos lo acompaña el caer de numerosas gotas para pronosticar una lluvia, pero ni el clima en si detendría a los Gakis. Docenas de ellos materializan armas cuerpo a cuerpo a través de su miasma, Einquel movió su cuello de un lado a otro hasta hacer que tronara y luego procedió a posicionarse para apuntar con el rifle a una de las criaturas.

 

—Es un tiro seguro, tomare la iniciativa –Dijo tras poner su dedo en el gatillo y acto seguido apretar de este.

 

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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Adentrándonos en terreno hacia la instalación abandonada, corrimos sobre un campo envuelto en una lucha sin cuartel con la lluvia mezclándose en la sangre derramada de los diferentes grupos que anhelan hacerse con el premio mayor. Desde Templarios, soldados Enanos del ejercito de Nagret, Afligidos del Nexus y las mutantes productos de la zona prohibida de estas áreas.

 

Las fuerzas Templarías contaban con una infantería de soldados especializado tanto en el ataque cuerpo a cuerpo como a distancia apoyados por su magia, también había una caballería cuya montura consistía en un ser reptilico cuadrúpedo más grande que un caballo, además de escuadrones de Golem con algunos equipados con el lanzallamas diseñado a partir de mi arma “destruida” y otros con una lanza larga en conjunto con un escudo y como conjunto final tenían docenas de bestias semejantes a perros del tamaño de un felino grande como un león o un tigre, por el collar en sus cuellos eran criaturas domesticadas mágicamente.

 

Los soldados de Nagret contaban con numerosas infanterías pesadas tanto para la lucha de frente como para la ofensiva a distancia, caballería sobre montura de equinos de naturaleza mágica y escuadrones de golem. Alabardas pesadas, hachas dobles, ballestas y me unidades de asedio equipados con unos cañones mágicos iguales a los que vi en un barco volador de guerra.

 

Los Afligidos del Nexus contaban con los del tipo regular entre sus filas, así como también los “Acorazado”, pero también estaba un tercer tipo, aquel del par de alas de plumaje rojas y negras, poseyendo poderes mágicos de manipulación de gravedad. Mayormente estaban conformados por los regulares, seguido de los Acorazados y luego estaban los alados, luchando contra sus opositores Templarios y Enanos a la vez.

 

De entre los mutantes que había sobre el área, destacaba la presencia de Bipredadores, los gigantes de 13 pies de altura con una piel putrefacta grisácea que salpicaban una sustancia toxica verde morado, las bestias cuadrúpedas denso pelaje rojo sangre y cuya cabeza estaba fundida con un casco hecho de hierro. Pero también se percibían Cazadores del Navum cuya invisibilidad le daba una considerable fortaleza para matar por sorpresa y los Manipuladores del Navum con su poder para corromper la mente y convertir a su víctima en un zombi.

 

Criaturas, humanos, semihumanos, Espíranos invocados y seres mecanizados impulsados por magia, se asesinaban los unos a los otros en esta contienda Extremidades eran cortados o despezadas, torsos desfigurados por garras u hojas afiladas, cuerpos incinerados o pulverizados por una fuerza mágica mayor, pobres diablos perforados por flechas, virotes o proyectiles elementales.

 

Aquellos era una autentica carnicería, aunque sus bandos estaban constituidos por ejércitos pequeños (no más de 300 o 400 unidades) y no se comparaba a conflictos bélicos de mayor escalas. Era un auténtico deleite de violencia frenética y visceral, diputado por razones militares, ya que hacerse con el cubo de Navum para la inmensa mayoría, era un paso agigantado de avances tecnológicos mágicos, en especial la militar.

 

Me equipe con Intense Iron en su Modo Knight, dado a la letalidad de ser alcanzado en mi descuido por un proyectil, proteger todo mi cuerpo era lo más lógico. Debido a nuestra inferioridad numérica, tuvimos que replantear nuestra estrategia, comenzando por tomar una posición.

 

Sobre un abandonado edificio de dos pisos el cual alguna vez fue un cuartel para los soldados Enanos que residieron alguna vez esta área, nos atrincheramos allí. Las paredes estaban en su mayoría destruidas, pero ofrecía la suficiente cobertura para protegernos y atacar a la vez, mientras nos planteábamos una manera de atravesar todo ese campo de batalla para adéntranos a la instalación donde yace el cubo.

 

Los Protectos toman lugares entre los pisos desde atrás de paredes atacando a la distancia con arcos, ballestas o utilizando piedras mágica elementales de esencia pura para ejecutar el lanzamiento de proyectiles de dicho elemento correspondiente. A la vez que otros invocaron Espíranos para cubrirles a ellos mismo o brindar apoyo de combate, uno de ellos invoco un ser humanoide de barro que adopta la forma de un muro que se endurece sirviendo de cobertura a 3 Protectos a la vez, otro llamo a un gato de pelaje rojo con pequeños cuernos que escupía bolas de fuego y un Espírano similar a un águila de plumaje tricolor surcaba los cielos para destrozar con garras letales afiladas con magia de viento.

 

Mientras brindaba fuego con mi AK-47 a quienes se acercaban hacia nuestra posición, me hallaba al lado de Zan planificando nuestro método para adentrarnos a esa instalación. Allum y Riha se pusieron a cubierto abriendo fuego contra todo objetivo que se acercara a una considerable distancia de un disparo seguro, se notaba la alta moral que los dos desbordaban.

 

—Darles un tiro a la cabeza a alguien en movimiento es complicado, que emocionante –Expreso Riha apuntando con su pistola Desert Eagle X4.

 

— Hay que eliminar rápido a los hostiles heridos –Aconsejo Allum mientras manipulaba su Colt Python.

 

Me centre con Zan en el tema sobre cómo llegar hasta la instalación, cada minuto perdido es un paso más a que alguien se haga con el cubo o que el misil caiga sobre nosotros. Era difícil plantearnos una estrategia eficiente sin que el sacrificio de varios de nosotros fuera la consecuencia desencadenante.

 

Los Protecto estaban dispuesto a morir por la causa de su organización, al igual que Zan, pero en mi caso no era así, la razón de involucrarme en esto, solo se debía a que las circunstancia de estos eventos, ponían en peligro mi propio hogar y modo de vida. Ya sea que el cubo caiga en malas manos o ese misil estalle desatando lo que vi en esa visión.

 

Pero también me preocupaba que Allum fuera uno de esos “sacrificios”, me he encariñado con mi slime a lo largo de los años, él es la encarnación de la lealtad misma, un auténtico hermano de armas y perderlo supone un duro golpe para mí. Riha solo llevo poco tiempo de conocerle, no puedo ponerme muy sentimental con alguien que vi hace años y me reencontré hace casi nada, por muy cruel que suene, incluso si muriera, puede que poco me afecte a diferencia de Allum, supongo que aún estoy evaluando la lealtad de la semihumana loba.

 

—“Tu camino está llegando a su fin, ven a mi…”

 

Era esa voz de nuevo susurrando en mis pensamientos.

 

—“Solo uno será recompensado, calamidad, tragedia o un desenlace definitivo para este artefacto”.

 

Una luz morada irradiaba en la instalación, cuando Zan me pregunto que estaba observando note entonces, que él no podía ver esa luz, ni Allum, Riha o algunos de los Protecto. Nadie de los Templarios o Enanos lo notaba tampoco, concluí que era el único capaz de ver esa luz. Pronto la luz desaparece y la voz vuelve a hablar en mi cabeza.

 

—“Ven a mí, estoy esperando tu llegada… Esper”

 

Mi corazón y mente se estremecieron cuando pronuncio aquella última palabra, ¿¡qué demonios era esa cosa!?, cuanto más me lo preguntaba, más inquietante sentía que era la respuesta que aguardaba al final. No deje que eso me distrajera por más tiempo, tenía que buscar la manera de llegar hasta ese cubo.

 

Necesitaba apresurarme, necesitaba llegar cuanto antes a ese sitio, pero debo hacerlo sin tener que lidiar con todos esos obstáculos matándose unos a los otros, avanzar a disparos sería una considerable perdida de munición y me exponía bastante, debía ser rápido.

 

—“Rápido…” –Replique en mi mente.

 

Si fuera más rápido que ellos, podría hacerlo, pasar a través de ese campo de batalla, por supuesto, era la mejor opción.

 

—Oye Roz, ¿acaso se te ocurrió algo? –Zan me pregunto.

 

—Sí, conozco una manera de adentrarme a la instalación, pero tendré que hacerlo solo –Conteste.

 

Allum y Riha al oír mi plan, se negaban a dejarme tomar semejante riesgo, Zan los apoyaba, el Custo creía firmemente que mantenerse juntos e ir todos era la mejor opción. Contradije los argumentos de ambos lados al contestarle la razón del porque debía hacerse de dicha manera.

 

— ¡Intense Iron – Modo Jetlegs! –Exclame.

 

La armadura se moldea con una complexión un poco más delgada, el casco quien tenía la forma de la cabeza de dragón cambia el aspecto de uno para motos con la ausencia de vidrio, las piernas adoptan apariencia felina y en el pecho se graba las iniciales “ML”.

 

—Esta armadura intensifica mi velocidad, podre avanzar hacia por el campo de batalla y evadir toda la lucha, es la opción más lógica a que todos nos metamos directo al matadero –Plantee el punto de mi plan.

 

—Es verdad que esa armadura le brinda al amo una velocidad abrumante, ¿pero no es la que menos protección tiene? –Comento Allum.

 

—Roz, piensas en lo que vas a hacer, si algo llega a pasarte allí… -Las orejas lupinas de Riha se decaen y su tono se vuelve melancólico.

 

—No podremos apoyarte como es debido si decides ir por tu cuenta –Advirtió Zan.

 

—Preferiría que me esperaran aquí, volveré lo más pronto posible, no tenemos mucho tiempo y esta es la manera más rápida de terminar con este asunto –Fue mi argumento final.

 

Antes de irme, toma una canica y la descomprimí en el segundo piso sobre una posición ventajosa para traer a la Torreta Slime 2.0 que les brindaría fuego de apoyo. Por supuesto dicho apoyo no sería mucho, pues aunque me tome mi tiempo de cargarla cuando estuve en uno de los refugios de los buscadores de Navum, solo termine suministrándole la mitad de su capacidad.

 

Acto seguido deje a los demás y me lance hacia el campo de batalla, con el Intense Iron Modo Jetlegs mi velocidad era inmensa, apoyado con una agilidad felina y flexibilidad. Esquive con el sentir de la lluvia a mutantes tratando de atraparme con sus garras y fauces, evite pisar los numerosos FTN disperso en el terreno, evadí a Afligidos Acorazados deseosos de aplastarme y los alados que me disparaban de su plumaje como proyectiles.

 

Lidie con las armas pesadas cuerpo a cuerpo de los Enanos, mientras observaba como algunos eran asesinados y otros cortaban a sus enemigos con notoria fuerza sobrehumana. Ni sus golem o maquinaria de asedio lograban darme, era más rápido que ellos y buenos reflejos, los Templarios poco y nada pudieron hacer, ver a esos golem usar la idea de mi lanzallamas me llenaba de rabia, deseaba destrozarlo, pero no podía distraerme.

 

Entre la lucha me halle con dos extraños individuos que no parecían estar vinculado a ninguno de los grupo enfrentados, estos mataban tanto soldados del bando Templario, del ejercito Enano, incluso luchaban contra las abominaciones de la Zona prohibida y los Afligidos del Nexus.

 

El primero se identificaba como un hombre joven de cabellera blanca, vestía un chaleco de cuero y pantalones largos, la característica más llamativa de él era unos dispositivos metálicos de que cubrían todas sus dos piernas. Con ellas se movía a una agilidad notable, esquivando a sus enemigos y contratacaba con poderosas patadas que destrozaban armadura y tejido, con cada patada que realizaba un vapor se liberaba de dichos artefactos de metal en sus piernas.

 

El segundo se veía como un hombro de robusto cuerpo digno de un fisicoculturista, tenía una altura promedio que calculaba era de dos metros. Solamente vestía un largo pantalón negro de aspecto flexible para alguien de su tamaño en conjunto con unas botas del mismo color y la parte superior de su cabeza la cubría un yelmo de hierro, con solo su nariz y boca a la vista, note una dentadura monstruosa que me hacía dudar de su humanidad.

 

El cuerpo de ese musculoso sujeto recibía los ataques de descomunales martillazos de un Afligido Acorazado sin inmutarse, hachazos y espadas pesadas de Enanos a la vez que era golpeado por proyectiles elementales y explosivos, nada de eso lo hería. Era como si su piel estuviese hecho de acero mismo, eliminaba a sus enemigos con una fuerza hercúlea capaz de arrancarle el brazo a un Afligido Acorazado, pero lo más alarmante era como habría su boca en proporciones ridículas y devorada a todos aquellos que recibía su mordida.

 

Me alegra saber que los demás estaban lejos de esos dos, en especial del segundo, eran auténticos monstruos desde mi perspectiva. Ya casi no me faltaba nada para llegar a la instalación, ya podía ver todo el lugar enteramente, a su alrededor en las cercanías se hallaban restos de edificios derrumbados con tiendas de campañas destruidas, torres erigidas en las proximidades también abatidas.

 

La entrada principal a la instalación estaba bloqueada, pero no tarde en hallar varias entradas a la vista producto de paredes destrozadas con numerosas grietas en su estructura. Observe que en una de ellas la serpiente de Navum volvió a surgir, me estaba incitando a que tomara ese camino y eso hice.

 

Finalmente me había adentrado al interior del lugar donde sucedió la explosión, me halle con un pasillo sucio y deteriorado, al entrar me había planteado dos posibles problemas, la oscuridad que habría en su interior y la cantidad de Navum que irradiaría. Para mi buena suerte, ambos dilemas se contestaron al instante con respuestas agradables.

 

La oscuridad no era un problema, sobre las paredes del pasillo crecía una planta con forma de hongo que emitía una luz morada, ¿podría deberse a vegetación mutada por el Navum?. En cuanto al tema de la peligrosa exposición a esa nociva energía, el Medidor Navum no capto grandes concentraciones y se supone que este sitio fue donde se dio la explosión que dio origen a la Zona prohibida.

 

Era algo curioso, pero no podía quejarme con una noticia tan fantástica, aun habiendo tomado mi poción de resistencia contra el Navum, tenía mis dudas de que pudiera protegerme de grandes dosis, pero al ver que la concentración no era alta o preocupante, me alivie al instante. Mis ojos volvieron a centrarse en la serpiente, me estaba indicando una ruta de este largo pasillo.

 

Era como una especie de laberinto, aunque muchos caminos estaban bloqueados por derrumbes, salas inaccesibles a no ser que usara la fuerza para abrirme paso, pero contando con el riesgo de tirar parte del edificio sobre mí. Los Enanos sí que se esmeraron en construir este lugar, ellos mezclaron el granito con otros materiales en conjunto con metal, todo para elaborar un sitio de investigación.

 

La serpiente me guio hasta una escalera hacia un piso inferior, al adentrarme sentí entonces una fuerza en el aire sumamente familiar, similar al sentir la presencia mágica de alguien. Pero en este caso, aquella “presencia” carecía de toda naturaleza mágica, ¿a quién pertenecía y que era?.

 

Al bajar el último escalón me halle en un extenso terreno, las paredes estaban mayormente cubierto de metal, había varios escritorios destrozados y numerosos pergaminos con otros escritos hechos añicos e ilegible. Observe artilugios productos de la mano por Enanos, armaduras de cuerpo completo oxidadas seguro creados como medio de protección contra el Navum, tubos de cristales dispersos en el suelo o restos de vidrios dispersos de este los cuales podrían haber albergado pociones de resistencia contra la nociva energía, mediadores de Navum destruidos y observe uno que otro artefacto desconocido para mi persona.

 

Pero lo que más llamaba mi atención, eran los enormes contenedores del tamaño de una casa de un piso que abarcaban la mayor parte de esta inmensa sala, había un total de seis de ellos y cada uno enumerado. Todos estaban severamente dañados pero la numero 4 estaba totalmente destruida, el techo el cual tocaba tenia u considerable agujero que llevaba hacia arriba, quizás al momento de darse la explosión, el Navum salió disparado en grandes concentración y se filtró por allí extendiéndose por todo la instalación.

 

Los seis contenedores estaban conectados por medio de tubos y engranajes hacia un pedestal, allí lo observe, encima de este se hallaba incrustado un cubo metálico que irradiaba un aura morada. El cubo de Navum, su tamaño era pequeño, podía calcular que cabría en la palma de mi mano, ¿algo tan pequeño pudo causar todo esto?, sin duda esa fuente de energía era un poder colosal.

 

Me sentí hipnotizado, mis piernas avanzaron hacia el cubo sin darme cuenta, cuando estaba a solo unos pocos metros de tocarlo…

 

—El cubo de Navum, finalmente lo he encontrado –Una voz inquietante resuena en mis oídos —Por desgracia, jamás creí que también te hallaría aquí, chico aventurero.

 

Voltee para encontrármelo de frente, un hombre alto de cabellera corta negra con un flequillo que casi le cubre el ojo izquierdo, de complexión fornida, llevaba encima una armadura de cobre de cuerpo completo con excepción de su cabeza, cubierto con un manto blanco con el emblema Templario, en su cintura tenia de su lado derecho una cimitarra con un cristal rojo incrustado en la empuñadura y en su izquierda una espada liviana con un cristal amarillo en la empuñadura.

 

—Comandante Frederic, que coincidencia verlo aquí –Respondí con sarcasmo.

 

—Me hago la misma cuestión, ¿tratas de ir contra los Templarios?, los aventureros son muy atrevidos y estúpidos.

 

—No estoy aquí como un aventurero, o en relación a ellos, estoy por mi cuenta y mi elección.

 

—Pero tal y como lo veo, has venido por el cubo, ¿no es así?.

 

Cruzaba los brazos mientras me miraba con sus maliciosos ojos, el comandante Templario denotaba una sobrada confianza en sí mismo.

 

—El cubo de Navum ahora es propiedad de la orden Templaría, cesa toda insolencia o sufrirás las consecuencias –Declaro con arrogancia el comandante.

 

—El cubo nunca le perteneció a nadie, ni a tu orden o a los Enanos, ustedes solo traerán otro desastre a este mundo si llegan a poner sus manos en ella –Expuse con una mirada de indignación.

 

—Je, da igual lo que digas, me llevare esa cosa, es mi ascenso como un caballero Mariscal.

 

Cuanta imprudencia desbordaba este hombre, una personalidad corroída por la codicia, a costar de ganar títulos y prestigio, no le importaba que Avalia sucumbiera en el caos, a pesar de que su orden a la que pertenece, supuestamente se centra en traer equilibrio y paz.

 

—Cuanta hipocresía, si supieras que llevar el cubo de Navum a tu orden desencadenaría una serie de eventos desastrosos como le ocurrió a los Enanos, ¿aun persistirá en ello?, la destrucción de esa cosa es la opción más sentaba –Fue mi declaración.

 

— ¡TONTO!… –Exclamo Frederic con un rostro sonriente sin vergüenza —Ya te dije que no me importan esos detalles, mientras obtenga lo que quiero, mis superiores pueden hacer lo que quiera con esa maldita cosa, yo solo disfrutare de mi recompensa merecida.

 

Es oficial, este tipo estaba podrido, su deseo de adquirir riqueza y un mayor rango en su orden, acaparaba su sentido común, era todo lo contrario a la figura de un caballero de honor y protector, era una escoria personificada.

 

—Y ya que estas aquí, debo decir que es algo oportuno –Ríe el comandante con una canalla carcajada —No he dejado de pensar en esas interesantes armas tuyas, esos artefactos mágicos que usaste contra las abominaciones, ¿me pregunto cuanto me recompensaran por entregárselas a mis superiores?, entre el cubo de Navum y esas armas, ¡la recompensa será sin duda exorbitante!.

 

Incluso codiciaba mis armas de fuego, con el Intense Iron Modo Jetlegs aun equipado, toma rápidamente el AK-47 la cual había acoplado en la espalda de la armadura y apunte al infeliz comandante. Cuando estaba por jalar del gatillo mi cuerpo no respondía, no podía moverme, entonces me percate de algo.

 

La espada liviana con el cristal amarillo en la empuñadura del comandante, se encontraba clavada en el suelo, pude sentir como magia emanaba de esa hoja. Dicha emanación llevaba su flujo al propio suelo y una corriente eléctrica se observaba provenir del arma, aquello me había paralizado.

 

— ¡Jajaja!, no soy tan estúpido para una confrontación directa, no después de ver de lo que esos artefactos tuyos pueden hacer –Dijo Frederic —Ahora se un buen aventurero, quédate quieto para que pueda apuñalarte cuanto antes mejor.

 

El comandante se hecha a reír con gran complacencia mientras avanzaba hacia mí, intente por todos los medios moverme, pero nada mermaba la parálisis a la que estaba sometido.

 

—Ya puedo saborear ese ascenso y…

 

La arrogante voz del comandante es callada, cuando un atacante surge a sus espaldas, Frederic quien había sentido su presencia, logra a tiempo tomar su espada liviana clavada en el suelo para luego hacerse a un lado esquivando a su agresor  y tomando distancia de este. Para sorpresa de ambos, su atacante resulto ser un Enano, portaba un hacha doble de combate, vestido con una armadura pesada y de una larga barba como cabellera rojiza.

 

— ¡Ya era una cosa tener a las alimañas de los acechadores hurgando en nuestras tierras, pero de los Templarios!… –Del rostro del Enano numerosas venas surgieron producto de un sentimiento iracundo —Arrogantes codiciosos e imperialistas, ¡su orden es un chiste!, presumen buscar el bienestar común del mundo, pero el único bienestar que buscan es dominar con su autoridad todo lo que haya en Avalia, ¡yo el Capitán Ralsel, purgare tu existencia de los dominios de Nagret y devolveré el cubo de Navum por derecho a donde pertenece con nuestra gente!.

 

—Tch… lo que me faltaba, ahora tendré que eliminar a otro estorbo –Declaro con frustración el comandante.

 

Finalmente podía moverme, pero ahora también además de enfrentar a ese maldito Templario, debía lidiar con el Enano guerrero.

 

—Al diablo, iré con todas –Hablo Frederic tomando una gota de sangre de uno de sus dedos.

 

Realizo la invocación de un Espírano, su gota adopta el aspecto de un diminuto brillo de luz que flota para luego pasar a convertirse en un portal mágico, surgiendo de su interior la criatura convocada. Un toro gigante bípedo de cuatro metros de altura, poseía un grueso pelaje colorado, sus largos cuernos median 1 metro cada uno, sobre su cintura vestía una armadura de cuero tachonada con protecciones metálicas de hierro que le llegaba hasta la rodilla.

 

De su bovino hocico resaltaba su aliento con cada exhalación que realizaba, acompañado de ojos completamente negros carente de pupilas. De una musculatura abrumadoramente tonificada, cuyos músculos de extremidades tanto superiores e inferiores sobresalían las venas.

 

—Esa criatura… ¡no puede ser!… –Exclamo abrumado el Enano denominado capitán Ralsel — ¡Es Minoz “Fuerza Implacable”!.

 

Cuando el Enano revelo aquel nombre sentí cierta inquietud, Minoz era un nombre que pertenecía a un conjunto de 12 Espíranos legendarios, ¿¡entonces el infeliz de Frederic acaba de invocar a un Espírano único y poderoso!?.

 

—Me encargare del molesto Enano, ¡oye Minoz!, te dejo ese chico de allí, es todo tuyo –Le dijo el comandante a su invocación.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Los Protectos junto a su Custo y apoyado por el fiel slime de Roz y la Lupian aventurera, mantenían su posición a la espera del retorno del joven esper. Uno de los Protecto resulto herido, pero no le detuvo de seguir dando lucha, los Espírano de combate en su mayoría habían sido eliminados y la Torreta Slime había agotado su munición, pero todos seguían ejerciendo una formidable resistencia.

 

— ¿¡Que!?… –Pronuncio con incertidumbre el Vanish de ojos azules.

 

El Custo repentinamente Fortaleció su cuerpo con su magia y se lanzó en picada al frente para detener el ataque de alguien que se desplazaba a gran velocidad hacia el cuartel donde estaban resguardados. La espada de Zan choco contra la daga empuñada por un muchacho de pelo negro conformado por un flequillo puntiagudo en la parte de delante de su cabello y vistiendo una especie de gabardina roja en conjunto con una camisa negra debajo y pantalones oscuro.

 

— ¡Travis! –El Vanish le reconoció al instante y pronuncio su nombre con un profundo desdén.

 

—Hola Zan, ha pasado tiempo –Declaro Travis con una relajada expresión en su cara.

 

 

TIEMPO ESTIMADO PARA EL IMPACTO DEL MISIL: ¿¿??

 

Continuara…

 

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