Chaos World: Bouken no Baka Kami

Capítulo 3: ¿Me Convertí en un Personaje de Videojuego?

-Uff… Maldición… Mierda… Puta mierda…

Diría más cosas, pero en este momento no estoy de humor para seguir despotricando contra el mundo en general.

-Una gran escalada, Ken. Lo hiciste más rápido de lo que imaginaba.

-¡Ni siquiera debería ser posible hacer algo así! ¡Esa pared era completamente lisa, e inclinada hacia dentro! ¿¡Tienes idea de lo difícil que es agarrarse a un muro vertical tan alto como ese!? ¡Es una suerte que no tengo problemas con las alturas!

Eso, y no quiero mencionar nada sobre cuán imposible seria sin la Vida extra que obtuve de este Dios Idiota. Porque apenas mencioné algo sobre eso, va a comenzar a decir que es gracias a su persona y bla bla bla… ¡Ni de broma me aguanto más de sus idioteces ególatras!

En este momento, me encuentro tirado afuera de la cueva, luego de haber hecho una escalada que pondría blancos de miedo a los mejores alpinistas de mi mundo. Aun así, mi agotamiento es en realidad mental, ya que mi resistencia física se encuentra por las nubes gracias al Liquido X que consumí.

-Ken, será mejor que nos apresuremos. Si tardamos demasiado en salir del valle, será más difícil alcanzar a esa patrulla militar.

-¿De qué estás hablando? ¿Hay algún problema en este valle raro que todavía no me hayas contado?

­-Pues… ¿Recuerdas que dijiste que la montaña apareció de la nada? –asentí con la cabeza-. En realidad, eso sí sucedió de esa manera. El Valle del Sol Naciente fue golpeado por un fragmento de la magia de mi padre cuando este murió, resultando en una deformación masiva del Espacio-Tiempo. Las Leyes de la Lógica en este lugar no funcionan de la manera normal, causando que la realidad se retuerza de manera aleatoria en ocasiones…

-¡Ve al grano!

-La montaña se mueve cuando nadie la mira. No está permanentemente en ninguna parte del valle, sino que cambia según un patrón algo complicado. Notaras que el lugar no es el mismo por el que entraron, está en una parte totalmente distinta.

-Por favor, por lo que más quieras, dime que no nos ha alejado de esa patrulla militar –supliqué sin ganas, sabiendo que así era.

-Oh, no. La montaña no tuvo tiempo suficiente para hacer eso. El problema es que todo el valle funciona de esa forma, más o menos. Hay una GRAN diferencia de tiempo entre este lugar y el exterior. No sé cuánto habrá pasado exactamente desde que me recluí aquí, pero cada vez que salía con mi forma astral, el exterior no había cambiado casi nada. Sin embargo, a corto plazo, ocurre un pequeño salto.

-¿Un salto en el tiempo? ¿Cómo si hubiéramos usado una máquina para viajar entre dos puntos distintos?

-No, me refiero a que los lapsos se estiran mucho. Por ejemplo, si la diferencia entre que ellos y nosotros salimos del valle es de unas dos horas, podrían ser varias semanas de tiempo exterior. Sin embargo, luego de ese lapso inicial, puedes pasar miles de años aquí dentro sin que el tiempo exterior se mueva en lo absoluto.

-Entiendo: Te encerraste en un sitio completamente desquiciado porque tenías ganas de joderme en este momento.

-Era una necesidad, Ken. Crear mi Sistema tomó mucho tiempo, y recolectar tanta fuerza vital requiere de años y años, además de una gran cantidad de seres vivos. El lugar más adecuado para realizar esto sin que pasara una cantidad dantesca de tiempo era este, y ningún otro más. Lamento que ahora te produzca complicaciones. Atribúyelo a que el Destino no estaba de tu lado.

-¡En vez de culpar al Destino o los astros, es más sencillo culparte a ti! ¿Qué no pensaste en lo absoluto en que iba a pasar cuando te tocara irte de aquí!

-Mmm… Ahora que lo mencionas, es cierto. No planeé nada para cuando saliera de la montaña. Ah, parece que fui tan cobarde que realmente creí que estaría en ese lugar para siempre. Qué vergüenza. Si mis hermanos estuvieran aquí…

-Ya deja de hablar, me hartan tus tonterías –mascullé, poniéndome de pie-. ¿Por dónde?

-Si la patrulla intentaba salir del valle lo más rápido posible, debieron ir hacia el Norte. Es la salida más cercana.

Haciéndole caso, porque si no jamás llegaría a ningún lado, confirmé la posición del sol, y giré la cabeza hacia mi derecha…

-Eh… Ken… ¿Qué estás haciendo exactamente?

-Buscando el Norte –respondí sin ganas.

-Con todo respeto, lo estás haciendo mal.

-¿Cómo podría estar haciéndolo mal? Es muy simple. El sol sale por el Este, y se oculta por el Oeste. Se acerca el anochecer, así que debería estar más cerca del Oeste. Entonces, si miras al sol, la derecha es el Norte –explique a este Dios Idiota cómo funcionan los puntos cardinales, ya que parece que no tiene ni idea.

-Oh, ya veo. Ken, hay un problema: Este no es tu mundo. El sol no sale por el Este, y se oculta por el Oeste; desde la catástrofe mágica, sale por el Noroeste, y se oculta por el Suroeste.

-¡¿Me estas jodiendo?!

-Lamento tener que contradecirte, pero es la verdad.

Puta mierda, asqueroso mundo fantástico sin sentido. ¿Y acaba de decir que eso sucedió DESPUÉS de la catástrofe mágica? ¿Entonces antes era diferente? ¿¡Y CÓMO CARAJO VOY A ENCONTRAR EL NORTE AHORA!?

-No es difícil, Ken. Por favor, vuelve a mirar el sol.

Molesto, pero todavía mentalmente agotado por la subida, le hice caso.

­-Bien. Ahora estas mirando hacia el Suroeste. Gira la cabeza hacia la segunda luna más grande, esa con el tono turquesa.

Seguí sus instrucciones. Les recuerdo que, por alguna razón, las cuatro lunas de este mundo se ven incluso de día. De hecho, como el cielo empezaba a tornarse más oscuro, una señal de que estaba anocheciendo, estas se veían incluso mejor y mas brillantes.

Ahora que la veo bien, es una luna muy bonita, aunque sea solamente porque es muy diferente de la que tenemos en mi mundo original. Los dibujos en su superficie parecen sacados de un vitral de esos que hay en las iglesias grandes, que usaban para impresionar a los campesinos en la edad media.

-¿Qué más?

-Nada. ¡Ya estas mirando hacia el Norte! –exclamó la vocecita en mi cabeza, con un claro tono muy irritante de orgullo-. La Luna de la Tertonia siempre se encuentra directamente al Norte del sol, siempre que ambos están a la vista.

Lanzando un suspiro, comencé a trotar en esa dirección.

-Por cierto, ¿qué es una Tertonia?

Realmente no quiero tener a este Dios Idiota como compañero de conversación, pero no me queda de otra. Al menos, me ayudara a no pensar en todos los problemas que tengo desde que me arrojaron a este jodido mundo.

-¿No hay ninguna de dónde vienes? Se trata de una criatura reptiloide, con una enorme coraza que carga en su espalda para defenderse de sus enemigos. Es un ser muy respetado. Mi tío, Barmoli de la Rápida Furia, era su patrón.

-Esos también vienen de dónde vengo. Las llamaban tortugas.

-¿En serio? ¿También aplastan pueblos bajo sus patas cuando caminan, y arrojan fuego de sus fauces al rugir?

Espero no toparme nunca con ninguna de esas mierdas.

Y ahora que me acuerdo…

-Oye, ¿y qué hay de los monstruos? ¿Qué hacemos si aparecen esos Lobos Rojos Deformes o la Mantis Brocheta?

-No te preocupes, Ken. La gran mayoría de las criaturas en el valle se criaron y desarrollaron dentro, rehúyen acercarse al borde donde estamos ahora. E incluso si nos encontramos con alguno, tu actual capacidad debería ser suficiente para huir de ellos si fuera necesario. Después de todo, tienes un cuerpo bastante bien entrenado.

-Agradécele al kendo y al karate. ¿No habías dicho que había guerreros poderosos en este mundo? ¿Dónde estoy comparado con ellos? ¿O con las personas normales?

En este tipo de historias, los personajes continuamente se ven envueltos en peleas con otros. Lo normal en un mundo en la violenta época del medievo. Necesito saber si estoy listo para pelear con quien sea que se meta en mi camino, antes de que realmente ocurra. Algo que estoy seguro de que no va a tomar mucho, por cierto.

-Son muchas preguntas que contestar, Ken. Veo que no tienes la habilidad de discernir las capacidades de tu propio cuerpo. ¿Cómo hare para explicártelo? Sería difícil llegar a un entendimiento.

-¿No hay ningún método sencillo? En los mundos de este tipo, siempre suele haber algo como placas de estado o la habilidad ‘analizar’. Al menos, así lo suelen sugerir en los medios de entretenimiento de mi país.

Si lo pensamos razonablemente, esperar que haya estadísticas de estilo videojuego fuera de nuestro mundo es ridículo. Igual que los aliens humanoides o las maquinas convenientemente parecidas a las humanas. La industria del entretenimiento no busca ser realista, sino vender sus productos. Al público le gustan las cosas que sean fáciles, pero eso jamás sucede de…

¡Argh, mi cabeza!

­-Ya veo a que te refieres, Ken. En tu mundo tienen métodos muy convenientes para evaluar el poder de los individuos. ¡Puedo usar eso!

¡Este Dios Idiota de mierda se ha vuelto a meter en mi cerebro como se le da la gana! ¡A ver si entiende que hacer eso es horrible, duele, y encima invade mi privacidad por completo!

-¡Creo que así estará bien! ¿Qué te parece?

De repente, algo apareció en mi cerebro.

Nombre Kamishoji Ken Raza Humano Edad 17 Años Genero Masculino
Clase Swordsman Apprentice (Level 3) Vida (843)

 

Mana

 

Títulos Guardián de las Puertas del Infierno
Marcado por la Oscuridad
Martial Artist Apprentice (Level 2) 131
Marcado por el Supremo
Portador de El Hermoso
Estados Anormales
Súper Vitalizado: Estadísticas al máximo. Regeneración inmediata.

 

Fuerza Agilidad Inteligencia Resistencia Armadura Defensa Mágica Destino
122 132 145 138 0 0 -1683679
Capacidades
Cold Blood

Level 1

Aumento súbito de Estadísticas (+20%) en situaciones en que la adrenalina se dispara.
Ausencia casi total de piedad o remordimiento por otras personas.
Sword Master (Katana)

Level 3

Habilidades disponibles con el uso de katanas.
Bono pasivo del 10% en Agilidad e Inteligencia.
Aumento de Agilidad (20%) cuando se usa una katana.
Martial Artist (Karate)

Level 2

Bono pasivo del 10% en Fuerza, Agilidad e Inteligencia.
Bono pasivo del 25% en Resistencia.
Habilidades
Slash

Level 7

Corte rápido con la katana, realizado desde la postura de ataque básica. Su velocidad es tal que apenas se le puede ver con la vista, y su agudeza puede decapitar a una persona instantáneamente.
Double Slash

Level 3

Al utilizar el impulso del primer corte, se puede realizar un segundo a gran velocidad. Dado el movimiento necesario para realizarlo, se requiere que el oponente este un poco más lejos que con la técnica original.
Clear Mind

Level 1

En momentos de gran peligro, concede la capacidad de pensar claramente y considerar todas las posibilidades de forma fría y calmada.

-Esto… ¿Por qué tiene ese raro color gris?

-Me pareció adecuado para la situación –respondió el cristalito, con una risita muy rara-. Dejando eso de lado, dime qué opinas de la forma en que se desarrollan tus estadísticas. Aunque veo algunas cosas extrañas allí.

¿Extrañas? ¿Sólo eso?

-¿A qué te refieres? Yo sólo veo un montón de malditos números. ¡Necesito un punto de referencia!

-Calculé las estadísticas en base a que un hombre adulto sano de 25 años debería tener un promedio de 100. Con eso, deberías poder ver la diferencia.

-Eso tiene más sentido. ¿Eso significa que estoy sobre el promedio? Incluso restando los bonos de las capacidades, todavía tengo un poco más de 100 como base.

­-No sólo eres joven, también tienes un cuerpo bien entrenado y en forma. Es normal que tengas números por encima de lo normal. Además, has obtenido buenas ventajas de tus oficios. Tienes disposición natural para el combate, aunque no veo que la hayas usado en tu mundo.

-Mi país es pacífico. El kendo y el karate son para mantenerme en forma y entretenerme, no para el combate –solté un suspiro-. Qué bueno saber que van a servir de algo en este mundo de mierda.

-¿Estás seguro de que nunca has estado en combate? Porque hay algo que me preocupa. Fíjate en los Títulos.

Mi pensamiento se dirigió directamente a los cuatro Títulos. Y descubrí que, cuando pensaba en ellos, la información que poseen se expande y revela más características escondidas.

Guardián de las Puertas del Infierno

(-1200000 Destino)

Te has parado frente a los Demonios más poderosos del mundo, sin más poder que él que tú poseías, y has detenido a la Vasija antes de que todo fuera destruido. Velamos porque tengas éxito en apaciguar su terrible poder, antes de que nos consuma a todos.

-¿Qué se supone que significa esto? ¿Me paré frente a un Demonio? ¡Es muy raro!

También estoy intrigado. No cualquiera tiene este tipo de Titulo. Como yo lo veo, has realizado una gran hazaña en el pasado. Sin embargo, has sido maldecido por ello.

-¡¿Maldecido?! ¡¿A qué te refieres?! ¡Pensé que eso del Destino era un número nada más! –exclamé, asustado. ¿Qué otra cosa podría significar un numero negativo de siete cifras?

-No es una maldición en el sentido estricto de la palabra, pero sí que es algo con muchas consecuencias negativas. Veras, cuando estaba revisando en tus recuerdos para confeccionar esta ficha de estado, encontré que es común en tu mundo que exista el atributo ‘Suerte’. Eso es ridículo. La suerte es un mito, pero el Destino es muy distinto.

-Espera un momento. ¿Dices que ese número negativo de siete cifras es mi suerte?

-Destino, Ken. La suerte es un mito.

-¡Me importa una mierda en este momento! ¡Explícame porque mi “Destino” es tan malo! ¿¡Qué carajos se supone que hice para tener ese karma!?

-Ken, esto es un poco difícil de decir… No es que tu Destino sea ‘malo’. El Destino es uno de los Dominios más complejos y desconocidos entre las Leyes de la Lógica. Lo que hace específicamente es funcionar como un imán de ‘cosas’. La mayoría de las personas tiene un Destino muy liviano, que no provoca grandes cosas ni atrae nada importante. Estas personas orbitan alrededor de aquellos con Destinos pesados, quienes atraen sucesos y situaciones especiales hacia sí mismos.

-Suena como la gravedad.

-Pues sí, no es mala comparación. Ambos Dominios son cercanos. Y por eso, creo que entenderás que cuando hiciste aquella hazaña que te hizo ganar el título de “Guardián de las Puertas del Infierno”, tu Destino se hizo muy pesado, pero en un mal sentido. Si fuera positivo, el Universo mismo te regalaría cosas en tu camino para cumplir todas tus metas; pero al ser negativo, estos regalos vendrán acompañados de tareas y trabajos difíciles para probar tu valor.

¡PUTA MIERDA! ¡ESO EXPLICA COMO ACABÉ EN ESTE JODIDO MUNDO ANORMAL!

-Lo bueno es que, mientras no hagas ninguna otra hazaña de ese estilo, atraer tantas cosas complicadas hará que disminuya. Lo más probable es que el número original fuera mucho más alto que el actual.

-Esa es una buena noticia, ¿no?

¡Soy un completo estúpido! ¿Por qué tuve que preguntar?

-En realidad, creo que recientemente acaba de aumentar todavía más. Fíjate en esto.

Marcado por la Oscuridad

(-350000 Destino)

Oye esto, Kamishoji Ken. Si crees que han escapado de mí, te equivocas. En cuanto solucione mis asuntos con este idiota ególatra, iré a hacerles un visita social muy agradable… ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Marcado por el Supremo

(-200000 Destino)

Hola, Kencito. No te preocupes, ya me encargare de esta ZORRA. Hasta entonces, te mando un poco de suerte, y ya nos veremos. Jejejejejejejeje…

-¿Porque exactamente parece que esos dos hijos de la grandísima puta dementes con malditos poderes over-powered escribieron directamente en esos Títulos para molestarme?

-A mí no me preguntes, Ken. Soy un Dios cuatro categorías por debajo de esos seres. No sé qué es lo que pueden o no pueden hacer. Es imposible para mí ponerme en el lugar del Dios Oscuro que nació antes de la Creación, sin mencionar a ese hombre desconocido. Lo más probable es que no haya nada en este Multiverso fuera de su alcance.

Otra muestra de para qué sirve este inútil pedazo de vidrio: NADA. ¿Qué voy a hacer si uno de esos dos viene? ¡ESTOY JODIDO!

-Pero no todo es malo, Ken. Porque gracias a tu buen amigo, Balakani el Hermoso, la situación no es tan grave.

Portador de El Hermoso

(66000 Destino)

¡Felicidades! ¡Has encontrado al increíble Dios de la Guerra, y te has convertido en su inseparable compañero! ¡Nada podría augurarte un Destino mejor! ¡Partamos en nuestra gran aventura para salvar este torcido Chaos World!

-Ah, ya veo. Si, así si dan las cuentas. Así que gracias a ti, 3,77213% del Destino negativo queda neutralizado… ¡Qué gran noticia! ¡Eres un genio! ¡Oh, gran Dios Idiota!

-¿Ves, Ken? ¡Todo se resolverá! –¿este imbécil jamás va a entender lo que es el sarcasmo?-. ¡Mira, ya salimos del Valle del Sol Naciente!

Sin que me diera cuenta, ya había comenzado a atardecer. Supongo que realmente estuve distraído con la conversación. Parece que mi horrible suer… Digo… Destino no hizo nada raro. Ningún monstruo apareció…

-¡Ken, esquiva!

-¡EH! ¿Qué sucede?

Por el sobresalto, salté hacia un costado. Y algo atravesó el espacio donde estaba hace medio segundo, lanzándose desde detrás de mí. Algo con garras afiladas.

-¡GRRRR!

Era un gato. No sé qué tipo de especie de felino grande sea, pero evidentemente no hay ninguno de estos en mi mundo. Ya que no hay manera de que en la Tierra haya un gato con diez patas.

-¡Es un Lieddes! ¡Pero esta es una especie nueva, producto de este valle! ¡Ten cuidado con sus garras, están hechas de Mithril, el metal mágico más fuerte de este mundo!

-¡¿Por qué un animal tiene garras metálicas?! ¡¿Y ENCIMA SON DE MITHRIL?!

No sabía que esperar, así que no le quitaba los ojos de encima al Lieddes. Él y yo nos mirábamos con fiereza, y noté que estaba evaluándome para convertirme en su cena.

-¡Ellos lo comen en esta zona, y lo asimilan como parte de su cuerpo! ¡Esa es su habilidad! –de repente, toda la urgencia del Dios Idiota se desvaneció-. Ahora que lo pienso, sería interesante hacer la ficha de esta criatura…

-¡DEJA DE DECIR IDIOTECES Y AYÚDAME! ¡¿Cómo le gano?!

-En resumen, no puedes. Será mejor que te preparares para escapar. Definitivamente, no pondrá un pie afuera del valle, estoy muy seguro de ello. ¡Si llegas a esos árboles, escaparemos!

Levanté la mirada un segundo, notando el grupito de árboles bajos que tenía a unos cuantos metros de distancia.

Y por supuesto, apenas el bicho notó que deje de mirarlo, se lanzó contra mí a una velocidad anormal que haría morir de envidia a Usain Bolt.

-¡KEN!

En realidad, levanté la mirada a propósito. Sabía que iba a atacar cuando lo hiciera. El gato de los padres de Myu hace lo mismo, y no debería haber tanta diferencia entre felinos, por más que sea mucho más pequeño y este sea un Universo distinto.

Me moví rápidamente para evadir sus garras con el mínimo margen de error, muy similar a cómo evades un golpe en karate. Me deslicé a su costado y comencé a correr con todas mis fuerzas hacia los árboles. Incluso cuando escuche el gruñido del bicho, no me detuve hasta alcanzarlos.

-¿Estás seguro de que no vendrá?

-94% seguro.

-¡Eso no es estar seguro!

Me di la vuelta de inmediato, viendo como el Gato Diez Patas se lanzaba contra mi cuello…

Bueno, eso no paso. En realidad, apenas vio que estaba en ese lugar, me lanzó una mirada asesina y un bufido furioso, pero luego se dio la vuelta y volvió por donde vino.

-Te lo dije.

-Cierra tu cristalino culo –suspiré de alivio-. No diré que fue suerte, ya que dices que la que tengo es muy mala y seguro atrajo a esa cosa. ¿Esa fue la habilidad Clear Mind?

-Así es, Ken. La habilidad Clear Mind, derivada de la capacidad Cold Blood, es la responsable de que pudieras hacer ese razonamiento rápido y preciso. Gracias a eso, escapaste con sólo heridas potencialmente letales. Bien hecho, compañero.

-¿Heridas potencialmente letales?

Al escuchar esas palabras, bajé la vista hacia mi abdomen. Y lo que vi ahí me aterrorizó.

Había tres marcas profundas en el costado derecho de mi cuerpo. Una gran cantidad de sangre escapa de ellas, manchando mi pantalón de rojo escarlata. Parece que cada una de ellas es un desgarro en mi carne hecha por sus garras, así que me alcanzo con tres patas a la vez.

Sin embargo, antes de que pudiera gritar o algo así, descubrí que la herida estaba curándose con velocidad. De hecho, ya se había cerrado bastante cuando la noté, a juzgar por mi anormal tasa de sanación. Finalmente, la piel vuelve a ser lisa de nuevo. Sólo la dantesca cantidad de sangre evidencia que mis tripas estuvieron a punto de salirse.

-Eso fue…

-Perdiste unos 30 puntos vitales con ese ataque, Ken. Eso es una herida grave para cualquier humano, pero gracias a la Vida extra, ya has sanado por completo. No te preocupes, esto pasara continuamente siempre y cuando no se te acabe toda.

-¿En serio? ¿Y si me cortan la cabeza?

-Mmm… Supongo que la Vida bajara velozmente hasta que la vuelvas a unir en su lugar. Ten en cuenta que eres muy fácil de matar porque tu Armadura y Defensa Mágica son 0. Tienes la Vida de un demi-humano, pero nada más. Estas muy desbalanceado, la verdad.

-¡Ya sé! ¡¿Qué quieres que haga?! –escupí en el suelo-. No entiendo cómo es que, con todo y esa habilidad, aun así me hizo una herida tan grave.

-En realidad, Cold Blood no es una capacidad tan extraña. Y además, hay una diferencia notable de estadísticas entre tú y ese Lieddes.

Nombre Raza Lieddes ε Edad 71 Años Genero Femenino
Clase Mutant Beast

(Level 71)

Vida 344 Mana 122 Títulos Monstruo de las Garras de Mithril
357 149
Estados Anormales
Cacería: Concentración total en el acto. Estadísticas estables a cambio de una disminución gradual de Vida y Mana.

 

Fuerza Agilidad Inteligencia Resistencia Armadura Defensa Mágica Destino
328 1059 187 813 123 588 3490
Capacidades
Predator

Level 46

Habilidades de alto nivel disponibles durante una cacería.
Bono pasivo del 160% en Agilidad.
Bono pasivo del 135% en Resistencia.
Bono pasivo del 30% en Inteligencia.
Aumento de Estadísticas (25%) durante una cacería.
Aumento súbito de Estadísticas (50%) en situaciones en que la adrenalina se dispara.
Ausencia total de piedad, remordimiento o vacilación a la hora de cazar, matar y devorar.
Mithril Claws

Level 12

Bono pasivo del 8% en Armadura.
Bono pasivo del 600% en Resistencia Mágica.
Habilidades
Mutation: Magical Mineral Devourer

Level 3

(Mana 100)

Habilidad única y rasgo racial de la especie. Le permite comer libremente raros materiales formados por el mana ambiental o las Líneas Ley, asimilándolo en su cuerpo, y usándolo para fortalecer sus Capacidades y Habilidades. Es desconocido hasta qué punto puede modificar el cuerpo del usuario.
Deadly Claw

Level 181

(Mana 20)

Temible ataque de corta o media distancia que puede derribar, despellejar y/o destripar a la presa.
Veteran Hunter’s Instinct

Level 37

(Mana 3/s)

Sus sentidos superiores le permiten al cazador rastrear a su presa dondequiera que vaya, sin importar que tan lejos huya. Entre más daño reciba, más poderoso se volverá, y más mortal a la hora de la cacería.

-Oh, ya veo. ¡El puto gato súper desarrollado tiene un nivel asqueroso! ¡No hay forma de que un novato le gane! ¿¡Donde está la opción de activar el tutorial!?

Ken, el mundo real no es uno de los medios de entretenimiento de tu Universo.

-¡Ya sé! ¡Era una broma, Dios Idiota de pacotilla! –pateé el piso por la frustración-. Bien, ya salimos del maldito valle infernal. ¿Cómo confirmamos el lapso de tiempo?

-Con la posición de las estrellas. Por favor, mira hacia donde comienza a extenderse la penumbra.

Dirigí mis ojos hacia el Noroeste, que ya había superado la etapa de colores rojizos, y se teñía lentamente de azul oscuro. Las primeras estrellas empezaban a aparecer.

-¡Contempla la forma en que se mueven los astros! Hace tanto tiempo que no las veo normalmente… ¡Se siente tan nostálgico!

-Ya, dejemos esto para otro momento. ¿Cuánto?

-Por la posición que tienen las estrellas, en relación a su movimiento ordinario… Y si añadimos el tiempo promedio que pudo tardar esa patrulla en recoger a tu amiga y salir de aquí… Calculo que han pasado entre seis y siete días. Estamos de suerte.

-¡Todavía es mucho tiempo! –lance una mirada pesimista al Norte, donde se veían los rastros de un camino libre de hierba muy evidente.

Es posible que haya gente que usa esta ruta para rodear el valle, si es cierto que los monstruos no salen nunca. El paso continuo de gente, animales o vehículos habrá despejado la hierba. Y la gente, por lógica, suele usar esta clase de caminos.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?

-Eso creo, Ken. Es evidente que necesitamos conseguir una escolta digna de mi posición…

-¡No, pedazo de vidrio idiota! ¡Hablaba de la senda! –arrojé el cristal que contenía a este increíblemente estúpido ser místico al suelo con toda mi fuerza. Obviamente, no le paso nada-. ¡Te cargaste toda la atmósfera! ¡Se suponía que tenías que decir algo genial, no salir con tus fantasías divinas sacadas de las pelotas! ¡¿ERA MUY DIFICIL?!

-Eh… Lo siento, Ken. Era muy común que eso pasara hace tiempo… Bueno, supongo que debo olvidarme de ese tipo de cosas. Ni siquiera merezco llamarme Dios en este momento. ¡Qué patético de mi parte! ¡Ya no debe quedarme ni un fiel en todo el mundo!

Y como antes, parece que sólo por quedarme cerca de este cristalito puedo sentir sus emociones. No sé si tiene que ver con la conexión telepática con la que nos comunicamos, pero cada vez que tiene algún sentimiento fuerte, soy capaz de darme cuenta de ello.

En este caso, se trata de tristeza.

Una inmensa y desoladora tristeza sin fin, que parece como si lo hubiera perdido todo.

Me dio tanta lástima que volví a recoger el cristal.

-¡Bah, no es para tanto! ¡No te pongas así por una tontería! –lo tranquilice, riendo falsamente-. ¡En serio, ya anímate! Vamos a seguir la senda a ver que encontramos, ¿sí?

La sensación de tristeza desapareció rápidamente.

-Muy bien, Ken. ¡Que comience la aventura de los grandes compañeros destinados a salvar el mundo!

¿Cómo exactamente pretende salvar al mundo? O mejor dicho, ya me veo venir su plan: ¿Cómo hará para tratar de convencerme de salvar este jodido mundo de mierda?

Ni loco hago eso. A saber en qué problemas me acabó metiendo si le hago caso.

-Sí, lo que digas –respondí, para mantener las apariencias.

Comencé a trotar, siguiendo el sendero libre de hierba.

Veamos, mi primer plan es encontrar a Myu. ¿Por qué? Ni idea, pero por algún lado hay que empezar. Una vez que me reúna con ella, veremos que hacemos.

Con suerte, o Destino, no me meteré en más problemas de los que ya estoy.

¿Verdad?


(Cambio de Narrador: Myu)

Detected_external_stimulus. Initiating_resuscitation_of_the_unit.

Reactivation_of_systems_completed. Last_system_check: Completed.

Evaluation_of_components: Optimal.

Evaluation_of_containment_units: Anomaly_detected. Immediate_maintenance_is_recommended.

Evaluation_of_the_Aiwass_Seven_Seals’s: Committed. It_is_recommended_to_declare_an_immediate_state_of_emergency.

Internal_interference_detected. Rewriting_reports.

Declare_state_of_emergency: Denied.

Maintenance_recommendation: Denied.

Operation_of_Solomon’s­_Vessel: Normal.

-Mhng… Espera mamá, sólo cinco minutos más…

-¡Despierta! ¡Rápido!

¿Hmm? ¿De quién es esa voz? No la conozco.

Siento como si me moviera. Escuchó una especie de traqueteo. Y también me llega una mezcla de olores que no puedo reconocer.

Abrí los ojos rápidamente.

Lo primero que veo es el rostro de una persona desconocida. Una mujer alta y delgada, de largo cabello rubio y ojos verdes. Lleva puesto un vestido que parece hecho con hierba, pero mirándolo más de cerca, es una ilusión óptica creada por la enorme calidad de la tela. Su piel es muy blanca, y sus orejas son largas y puntiagudas.

¿Eh? ¿Alta, delgada y rubia? ¿Ropa verde? ¿Orejas puntiagudas? Ese tipo de descripción se me hace muy familiar.

-¿Un elfo? –preguntó para mí misma.

-Así es –ella responde a mi pregunta autoimpuesta-. Me llamó Lewie. Vengó de los bosques del Sureste de Garitha.

-¿Eh? ¿De qué estás hablando? –traté de incorporarme rápido, pero un intenso dolor recorrió todo mi cuerpo. Me sentía muy pesada, cómo si hubiera hecho una cantidad excesiva de ejercicio.

Un momento. Ahora que lo recuerdo…

-¡Ken-chan! ¿Dónde estás? ¿Qué pasó con el monstruo? ¿Y la montaña? ¿¡En dónde estamos?!

Con toda la fuerza que pude reunir, me senté en el suelo… O lo que debería ser un suelo, pero en realidad se trataba de una plancha de madera puesta sobre los barrotes.

Los barrotes de una enorme jaula.

-Esto… ¿Qué está pasando?

-Traficantes de esclavos del Sagrado Imperio Xaelonian –susurró la elfa llamada Lewie-. Ellos están a punto de declarar la guerra a nuestro país, el Reino Garitha.

A mi alrededor, en esta jaula que está siendo transportada sobre un carro tirado por dos enormes animales, al menos cincuenta personas caminan, atados entre sí por gruesas cadenas que les sujetan las muñecas. Había hombres y mujeres de diversas apariencias, incluidos algunos elfos; y todos ellos se veían sucios, cansados y maltratados.

Más lejos, rodeándonos a todos, puedo vislumbrar a muchos hombres vistiendo ropas que parecen sacadas de una película medieval de acción, de esas en las que los ejércitos pelean en batallas épicas. Casi todos llevan puestas diversas piezas de armadura, aunque sólo unos pocos parecen llevar un conjunto completo.

Volteo a mirar a mí alrededor. Dentro de la jaula hay una docena de personas, yo incluida.

-¿Por qué estamos aquí? –pregunté, shockeada por la situación.

-Porque somos las más valiosas –respondió otra chica, apretando su larga trenza oscura para combatir su evidente nerviosismo-. No se arriesgaran a que algo nos vaya a ocurrir. En una subasta, podrían sacar diez o veinte veces más por cada una que con todos los demás juntos.

Bajo la mirada con resignación.

Ahora que lo notó, dentro de la jaula hay sólo mujeres y niños. Y de esas mujeres, tres son elfas, y las otras son jóvenes hermosas. Recuerdo haber leído en algún lado que una esclava virgen y/o hermosa vale mucho más que una mujer adulta, porque la gente con dinero las prefiere.

-¿Y dónde está Ken-chan?

Revisé los rostros de todos los hombres encadenados, y ninguno se le parece. Todos ellos son gente que parece occidental. Sin embargo, no hay manera de que estemos en ningún país de la Tierra.

Esta anocheciendo. Sin una sola luz eléctrica, la inminente oscuridad que se avecina sólo es combatida por unas cuantas antorchas sujetas al carro, y en las manos de quienes nos rodean. En el cielo se pueden ver esas cuatro hermosas lunas brillando como joyas refulgentes, haciendo evidente que este no es ningún lugar que yo haya conocido.

-Has mencionado ese nombre muchas veces, mientras dormías –señaló Lewie-. Sea quien sea, no está aquí. Un pequeño grupo se internó en el Valle del Sol Naciente durante unos días, y volvieron trayéndote con ellos. Estabas sola e inconsciente.

-E increíblemente, todavía con vida –murmuró la muchacha de la trenza, usando un tono muy sombrío-. Teniendo en cuenta donde estabas, deberías agradecer a tus Dioses. Los rumores dicen que tienes que ser muy fuerte para salir vivo de allí.

-¿Muy fuerte? ¿Lo dicen por esas cosas? –aún recuerdo a las criaturas que había allí, en esa especie de cráter.

-Así es. Desde la catástrofe mágica, los animales de ese valle se han convertido en cosas anormales y poderosas. Y también ocurren muchas cosas muy extrañas dentro de ese lugar –añadió la chica.

-¿Catástrofe mágica? ¿De qué están hablando?

Las mujeres a mi alrededor intercambiaron miradas perplejas al oír mi pregunta.

-¿Cómo es posible? ¿Es que esta chica ha estado metida bajo una piedra los últimos diez años? –dijo una chica de cabello azulado, que debía tener unos trece años.

-Lizzie, recuerda que estamos hablando de alguien que fue traído aquí producto de la catástrofe. Y tuvo la horrible suerte de caer en ese maldito valle, de todos los lugares –le discutió una mujer de unos veinte, con un cuerpo esbelto de modelo y una piel hermosa que me daba algo de envidia-. Es realmente posible que estuviera allí todo este tiempo.

-¿De qué están hablando? –pregunté, confundida por sus palabras.

-¿Cuál es tu nombre, joven? –me preguntó Lewie.

-Myu. Kamishiro Myu.

-Escúchame atentamente, joven Myu. Voy a contarte algo que pasó hace algún tiempo.

Entonces, comenzó a relatarme algunas cosas. La guerra de los Dioses que tuvo lugar hace años. La catástrofe mágica surgida de la muerte del Dios de la Guerra Murkyansis. Las personas que fueron traídas contra su voluntad por su poder fuera de control, arrojadas a este mundo herido y quebrado.

-Eso… Fue exactamente lo que nos pasó –reconocí, sorprendida.

-Lo imaginábamos. No hay forma de que hubiera en nuestro Reino una persona con esa apariencia tan extraña, o esas ropas desconocidas. Es una suerte que comenzaras a hablar en lengua mágica, o no habríamos podido comunicarnos en lo absoluto –confirmó la modelo.

-Si lo que los aventureros dicen sobre ese valle es cierto, los últimos diez años podrían haber transcurrido como si fueran horas para ti. ¡Realmente, que lugar tan peligroso! –murmuró Lizzie.

-No hay manera de que una persona normal pudiera sobrevivir mucho tiempo allí. Eso quiere decir que el tal ‘Ken-chan’ ya debe estar muerto –declaró la chica de la trenza-. Será mejor que lo vayas aceptando.

-¡Lena! ¡Eso ha sido demasiado cruel! –la reprendió Lewie-. ¡Ella apenas ha venido a este nuevo mundo, y no sabe absolutamente nada de lo que está pasando! ¡Es obvio que no va a poder manejar…

-No hay nada que manejar, Lewie-san –respondí, con toda la calma que logré reunir-. No se preocupen. Ken-chan vendrá y nos salvara.

Al escuchar mis palabras, todas las presentes se quedaron mirándome, atónitas.

-Joven Myu… Sé que estas conmocionada por la situación, pero tienes que intentar aceptar que…

-No hay nada que aceptar, Lewie-san. Como he dicho antes, es imposible que Ken-chan este muerto; y también lo es que no venga por mí. Es lo que va a pasar. Inevitablemente.

Lena, luego de oír mis palabras, soltó un suspiro.

-Déjala, Lewie. Es evidente que ella no quiere aceptar la realidad –inclinó la cabeza a un lado, mostrándose molesta-. Cuando este llorando en la cama de algún noble gordo y asqueroso de Xaelonian, lo aceptara. O se volverá loca. No es que me incumba.

Las otras chicas parecían algo preocupadas, pero terminaron por hacerle caso a Lena. Casi todas ellas volvieron a lo que estaban haciendo antes: Mirar entre los barrotes, como animales de zoológico. Con un solo vistazo se notaba que habían perdido toda esperanza, y esperaban su inevitable Destino.

Lewie, sin embargo, todavía intentó ayudarme.

-Lo entiendo, joven Myu. He vivido mucho más tiempo del que aparento, y sé lo que es tratar de aferrarse a una esperanza imposible. Pero tarde o temprano tendrás que admitirlo. O como dijo Lena, te volverás loca.

-Yo también lo entiendo, Lewie-san. Ustedes no conocen a Ken-chan. No saben nada de él. Es natural que duden de mis palabras, pero sepan que todo lo que digo es muy cierto. Si hay dos cosas que son seguras, es que en primer lugar está vivo, y en segundo vendrá por mí. Esa es la realidad, y nada más que eso.

Tras mis palabras, Lewie fue incapaz de decir nada.

Sólo con mirarla, entiendo que ella no tiene ninguna confianza en mis palabras.

Está bien. No planeaba convencerla de todos modos. Ni a ella, ni a ninguna otra. Simplemente estaba declarando lo que va a ocurrir.

La elfa, seguramente convencida de que yo no tenía remedio, también regreso a su lugar designado en esta pequeña jaula, junto a otras dos chicas de su misma raza que sólo me lanzaban una mirada recelosa.

Ella me dirigió una pequeña sonrisa, pero se veía totalmente falsa. Mejor renuncio a tratar de hablar con alguien que jamás entendería lo que yo quería decir.

En vez de eso, dediqué una mirada más profunda alrededor. De la docena de personas aquí, tres eran las elfas muy bellas que parecían alrededor de los veinte años, pero seguro eran más viejas que mi bisabuela. Había cuatro niños de unos diez años o menos, los cuales no estaban interesados en nada más que sujetar los barrotes con sus pequeñas manitos, mirando a sus parientes, que debían estar caminando alrededor nuestro. Finalmente, estaban la adolescente de cabello azulado, la mujer con cuerpo de modelo, y la chica de la trenza.

¿Hmm? Esperen un momento. Sólo somos once. ¿Por qué conté doce?

Finalmente, luego de mover la cabeza, noté a una pequeña figura. Se me había escapado porque se encontraba en la esquina, acurrucada hasta formar un bulto que no llamaba la atención.

No se movía para nada.

Algo preocupada, me acerqué a gatas, porque la jaula era demasiado pequeña para ponerme de pie. Y cuando estuve a su lado, a punto de preguntarle si se encontraba bien, ahogué un grito.

Era una niña. Debía tener unos once o doce años. Su cabello era un poco largo, como el mío, luciendo unos patrones hermosos y complicados, que parecían manchas y líneas negras sobre el rubio pálido original. Un par de adorables orejas felinas surgían de ese bello y lacio pelo, sin estropear los impecables dibujos. Su piel tenía un tono blanco azulado que no se veía muy natural. Y estaba vestida con una capa gris raída, de la que asomaba una larga cola peluda con los mismos patrones que su cabello. No usaba ningún calzado.

Sin embargo, era terrible el estado en que se encontraba. ¡Tenia demasiadas heridas! Gran parte de su piel estaba teñida de rojo por la sangre, o de morado por las contusiones. Sus orejas y cola se veían maltrechas y caídas. Un hilo de sangre medio borroso escapaba de la comisura de su boca. Ambos ojos estaban semiabiertos e hinchados. Su ropa estaba llena de barro, humedad y sangre.

Dudaba de que estuviera con vida, hasta que vi su pecho subir y bajar lentamente.

Esto no es el resultado de una pelea o un accidente. He visto esas marcas antes.

Ella recibió una paliza unilateral. No de una persona, sino DE UN GRUPO.

-Esto es tan horrible, tan enfermo, tan repulsivo y miserable… ¡¿CÓMO PODRÍA UNA NIÑA TAN PEQUEÑA MERECER ALGO COMO ESTO?! ¡¿CÓMO PUEDEN SIQUIERA LLAMARSE PERSONAS DESPUÉS DE HACER ALGO TAN TERRIBLE?!

Grité sin pensar. La ira me desbordaba por completo.

¡ESOS HIJOS DE PUTA!

-¿Ya se despertó la señorita extrajera?

Uno de los hombres se había acercado, caminando a la par de la jaula. Tenía un robusto cuerpo, cubierto por una armadura de cuero y acero. Su rapada cabeza mostraba una piel quemada por el sol, marcada por un par de cicatrices pequeñas. Llevaba un puñal atado al cinturón, y una vaina con una enorme espada colgando de sus hombros. En la mano derecha esgrimía una fusta como la de los jinetes de caballo… Pero no hay forma de que utilice eso para caballos. Esa cosa debe de usarla para golpear a las personas a nuestro alrededor, asegurándose que caminen a la par del carro.

-¿Tú has hecho esto? –pregunté, rechinando los dientes.

-¿Y qué si lo hice? –respondió él, con una horrible sonrisa amarillenta salpicada de manchas negras-. Bueno, tampoco fui yo solo. Ese pequeño demonio no puede ser atrapado por una sola persona.

Lanzó una mirada de desprecio a la niña. Esta, a su vez, también respondió manteniendo sus ojos, dos preciosas rajas doradas, clavados en los del soldado.

-¿Demonio? –esa palabra hizo eco en mi mente-. ¿Tú siquiera sabes lo que es un Demonio?

-Pues no, señorita. Pero no creo que sean peores que esa chiquilla. Nos dio un montón de problemas para atraparla, ¿sabes? Tuvimos que ser cuidadosos para que no muriera. No podríamos cobrar la recompensa completa por su captura sin llevarla viva.

-¿Recompensa por su captura? –dejé escapar entre mis dientes.

-Sí. Seguramente no lo sepas, porque eres una extranjera en este mundo y todo eso. ¿Has visto esa marca en su cuello? –de reojo, comprobé que no había llegado a ver antes una especie de tatuaje rojo que ella tenía en ese lugar-. Esa es la marca de un esclavo nacido de esclavos. Su vida entera es una paga por las deudas de sus padres, o abuelos, o quienes sean los antepasados que la condenaron a esto. Da igual. No importa que haga, cuantos años pasen, un esclavo marcado no puede ser liberado. Nació como esclava, vivirá como esclava, y morirá como esclava. Esa es la Ley en todas partes.

Sus palabras me dejaron helada. No pude responder a algo como eso.

-Sin embargo, incluso así, algunos esclavos marcados deciden pasarse de listos y escaparse. La gente los reconoce de todas maneras, así que tarde o temprano serán encontrados y llevados de vuelta. Pero no ella, esta pequeña demonio –hizo un ruido gutural, al tiempo que se pasaba un dedo por la garganta-. Pidieron una recompensa, que será mayor por traerla viva. Así pueden ejecutarla con público, y mostrarles a los demás esclavos el precio de cometer ese delito.

-¿Delito? –susurré-. ¿Dices que ella cometió un delito que merece la muerte?

-Por supuesto. Una vida por una vida. Si asesinas a tu amo, serás ajusticiado. ¿Qué no tienen esas leyes en tu mundo?

Soltó una risa grotesca y ronca. Yo sujeté los barrotes con las manos, para refrenar mis ganas de intentar estrangularlo. Sería inútil en esta situación.

-En mi país no hay esclavos. No somos unos bárbaros asquerosos como ustedes.

Incluso a mí me pareció el tono de mi voz era demasiado tranquilo para ser normal. Estoy haciendo todo lo que puedo para refrenar mi furia. Sin embargo, aun así, no puedo evitar emitir una terrible hostilidad, que se escapa por cada poro de mi cuerpo como una ola interminable de odio y rabia.

-Qué país tan raro –se burló sonoramente-. Supongo que en ese lugar crían a buenas chicas en total seguridad. Una lástima que ya no estás ahí. Aquí, en cambio, te esperan cosas muy malas. Deberías estar preocupada por ti misma, en vez de por ella.

Lancé una mirada asesina a este hombre malvado. Él pareció encontrarla humorística.

-¿Sabes lo que le hacen a las lindas extrajeras jóvenes y vírgenes? Créeme, es todo un espectáculo. Te daría una demostración con cualquiera de tus amigas ahí adentro, pero no puedo pagar tanto con mi salario. Ustedes son muy valiosas. Los subastadores las van a adorar. Especialmente a ti, señorita sin vello.

¿Cómo es que él sabe eso? ¡¿Qué estuvieron haciendo estos hijos de puta con mi cuerpo mientras estaba inconsciente?!

-No te preocupes –me tranquilizó, luciendo una horrible sonrisa en su feo rostro-. Como dije, no puedo pagar tanto. Ninguno puede, salvo el Comandante, y él prefiere el dinero sobre el placer. Le encanta lucirlo.

Señalo muy irrespetuosamente con el dedo. Al frente de la procesión había un hombre montado a caballo, que llevaba una ostentosa armadura. Su cabeza estaba oculta por un casco de color dorado… ¿Esta hecho de oro real? ¿No es muy pesado?

A su lado había otro hombre sobre un corcel blanco. Llevaba una especie de túnica que me pareció sacada de un libro de fantasía.

-Cuando el jodido hechicero dijo que su habilidad de oráculo le decía sobre una chica extranjera en el mismísimo Valle del Sol Naciente, no me lo podía creer. ¡Y tenía razón! ¡No sólo eso, predijo el lugar exacto donde te encontrabas! ¡Y yo que dudaba de sus supuestos poderes! –este sujeto despreciable, que era muy evidente que tenía una manía por hablar de más, continúo presumiendo para tratar de intimidarme-. Cuando nos ordenaron que entráramos, pensé que se habían vuelto locos. Afortunadamente, el Comandante fue generoso y nos dio una propina…

-¿Estuviste ahí? –le interrumpí, volviendo a poner mis ojos sobre él-. ¿No había un chico allí? ¿Uno con mis rasgos?

-¿Eh? ¿Había otro? ¡Ah, qué mala suerte! ¡Estabas sola! Y yo que decía que ese mago estaba acertando demasiado… ¡Otro extranjero más nos hubiera valido una propina aun mayor! ¡Nos la perdimos!

-¡¿ESO QUE IMPORTA?! ¡¿Estás seguro de que no había nadie más allí?! ¡Ken-chan debería estar ahí, en esa montaña! –grité, muy enojada.

-Meh, olvídalo. Nadie volverá a ese lugar. Y además, quien fuera, ya está muerto. Nadie dura mucho tiempo en esa Montaña Fantasma, está completamente maldita. Todo ser vivo allí muere a las pocas horas. Tuviste mucha suerte de que te sacáramos rápido…

-No. Tu tuviste la muy mala suerte de toparte conmigo –espeté, incapaz de seguir escuchando sus estupideces-. Y cuando todo esto acabé, seré yo la que pisoteé tu cadáver. Tenlo por seguro.

Se quedó mirándome con una expresión muy rara. Parecía que le hubieran dicho algo nuevo, algo que no esperaba. No parecía que lo hubiera entendido.

Un segundo después, se echó a reír.

-¡Es lo más gracioso que escuché en mi vida! ¿¡Qué me vas a pisotear!? ¡Nunca había oído nada igual en toda mi vida! –soltó una nueva carcajada-. ¡Eres súper graciosa, chica! ¡Me haces dudar de si no debería gastar mis ahorros en ti!

Se acercó rápidamente a la jaula, con una horrible mueca perversa en su horrible cara. Alargó la mano hacia mi rostro.

-Sí, creo que podría valer la pena… ¡Argh!

Antes de que llegara a tocarme, la niña con orejas se movió precipitadamente, alargando su mano hacia él. Aunque se apartó lo más rápido que pudo, las largas uñas dejaron una marca en su piel. Era sólo un rasguño, pero estaba justo un centímetro debajo de su parpado.

Si no fuera por los barrotes, ella le hubiera arrancado el ojo.

-¡Maldita chiquilla demoníaca! –gritó él, sujetándose la pequeña herida-. ¡Me voy a asegurar de estar ahí cuando te corten la cabeza! ¡Dalo por hecho!

Inclinó la cabeza, tras lo cual lanzó un escupitajo directo a la mejilla de la chica con orejas de gato. Nos lanzó una mirada asesina muy patética, antes de marcharse con pasos apresurados, lanzando golpes de fusta a todas las desafortunadas personas que tenía a su alcance.

-Jodido y asqueroso hijo de puta –murmuré un comentario típico de Ken-chan.

Rebusqué en los bolsillos de mi uniforme, y encontré el pañuelo que siempre llevaba encima. Mi idea original era usarlo cuando Ken-chan se manchara con comida, o se metiera en una pelea, pero servirá en esta situación.

Me incliné junto a la niña, la cual me lanzó una mirada amenazante con sus bonitos ojos amarillos. Sin embargo, su amenaza no tenía fuerza alguna, así que la ignoré y comencé a limpiar la saliva y sangre de su rostro.

Ella hizo un ademán de ofrecer resistencia, pero nuevamente no le hice caso. Limpié toda la sangre que pude de su cuello, hasta que el pañuelo estuvo tan sucio que no ya no servía para limpiar.

-¿Ves? ¡Mira que linda eres!

Ante mi cumplido, ella sólo apartó la cabeza.

Luego de quitar tanta sangre y suciedad, noté que sus heridas eran aún más espantosas de lo que parecían a simple vista. Marcas de puños, botas, y creo que eso debe ser el lado plano de una espada u algún otra arma contundente.

Creí que había sido simple maldad, pero viendo lo que hizo hace un momento, ella debió resistirse con todo lo que tenía para provocar que le dieran tal golpiza. Si es cierto eso de que la van a matar cuando regresen, tiene sentido que así sea.

Porque no quiere morir, hizo todo lo que pudo para no ser capturada.

Sin embargo, incluso todo el esfuerzo que puso, pagando el precio de recibir tal cantidad de heridas… No fue suficiente. Aun así, ha sido atrapada, y está siendo llevada a su inevitable muerte.

Pero todavía no se rinde. Es la única aquí que no lo ha hecho.

Esos ojos todavía están llenos de determinación… De Voluntad…

¿Por qué nadie es capaz de entenderlo? ¿Por qué algo tan sencillo es invisible para todo el mundo, excepto yo? ¿Por qué no pueden aceptar el hecho de que ella no quiere morir?

Este mundo… Es demasiado cruel.

Estos bastardos me enfurecen. Todo esto, esta enorme crueldad… ¡Son tan despreciables! ¡No puedo aceptar toda esta escena! ¡La rechazo a nivel biológico! ¡No hay palabras para expresar toda la ira e indignación que siento ahora!

Algo en mi interior quiere explotar. Sin embargo, mi mente dice que debo retenerlo. Que no puedo ceder ante mi ira. Sin embargo, es imposible para mí suprimir tal emoción. Me desborda por completo. Me quema por dentro, como olas de fuego.

Y finalmente, me excede, escapando al exterior.

-Todos ellos… Deberían morir… Lo merecen…  –murmuré, con una voz que casi no parecía mía-. Sí… Así debe ser… Aquellos que pertenecen al Infierno… Caerán… Y desesperaran… Por toda la eternidad…

Detecting_abnormality_in_the_state_of_the_unit. Initiating_calming_procedure. The_presence_of_the_ANCHOR_is_required_immediately.

Internal_interference_detected. Canceling_procedure.

Initiating_unauthorized_opening_of_containment_unit. It_is_required_to_declare_an_immediate_state_of_emergency_and_evacuation_of_all_personnel.

Internal_interference_detected. Use_of_the_containment_unit: Authorized.

Initiating_experiment_of_exposure_to_demonic_miasma.

Danger_for_humans: Extreme. Caution_is_advised_to_the_research_staff_present. It_is_recommended_to_have_a_countermeasure_team_waiting_in_case_of_a_leak.

The_presence_of_the_ANCHOR_is_recommended_in_case_of_a_persistent_abnormality_in_the_state_of_Solomon’s_Vessel.

Internal_interference_detected. Optimal_conditions_for_the_experiment: Confirmed.

Opening_Aiwass_First_Seal’s: INFESTATION.

¿Por qué? ¿Por qué tengo esta sensación de que acabó de hacer algo muy malo?

No me importa. No sé lo que vaya a pasar, pero sin duda no les va a gustar a esos traficantes de esclavos. Ellos pagaran lo que han hecho. Muy caro.

Y mientras pensaba en esas cosas, algo ocurrió.

El sujeto desagradable de hace rato se tropezó de repente. Y al hacerlo, la daga que llevaba en el cinto se zafó de la vaina, haciendo un corte en su antebrazo expuesto. Una buena cantidad de sangre se derramo en el suelo cubierto de hierba.

De inmediato, comenzó a gritar en un idioma desconocido. Alertados por el escándalo, el grupo que iba delante se acercó rápidamente, dando la orden de que la caravana se detuviera.

El sujeto del manto raro se bajó de su caballo blanco. Examinó la herida del soldado, mientras conversaban en esa lengua que desconozco. No puedo estar segura a esta distancia, pero parece que algo les preocupa.

Tras gritar un par de veces, el sujeto del manto, que ahora notó que es un viejo de unos cincuenta años, pone una mano sobre la herida del soldado. Una luz verde claro lo ilumina un segundo, y después puedo apreciar que la herida se desvaneció.

Eso tiene que ser magia. El viejo del manto es un mago, claro. Parece que hizo uso de esa hechicería para hallarme en la montaña que apareció de la nada.

Un momento. Si este mundo tiene magia, entonces…

-¿Lewie-san? –llamé. La mujer elfo, que hasta hace un segundo estaba mirando atentamente la situación inesperada, me dirigió la mirada-. Los elfos son muy buenos usando magia, ¿no es así?

-No te equivocas, joven Myu, pero…

Ella negó con la cabeza. Usó su mano derecha para agarrar un aro de metal plateado que llevaba en el brazo izquierdo. Parecía que estaba muy bien fijado en su lugar, porque no importa cuánto tiro de eso, no se movió ni un poco.

-Este brazalete de Mithril se usa para retener a los magos. Ellos nos lo pusieron cuando nos capturaron. No importa cuánto mana intentemos usar, la magia no funciona –bajó la cabeza, entristecida-. Si pudiéramos hacer hechizos, ya lo habríamos intentando. Pero vinieron bien preparados. Sin la llave del líder, es imposible retirarlos. Y son demasiado duros para romperlos.

No sólo ella lleva el aro de Mithril, también las otras dos elfas, y la chica del pelo azul.

-Así que no, no podemos usar magia para curar a la niña, ni para intentar rebelarnos –acabó de decir, cerrando sus bonitos ojos verdes-. No hay nada que podamos hacer.

Suspiró. Las otras chicas ni se molestaron en consolarla, sino que continuaron mirando la situación.

El mago estaba teniendo una conversación con el sujeto del casco de oro, que no se había bajado de su caballo ni una vez. Tenía un claro aire de superioridad. Una larga espada con una vaina muy ricamente decorada, con oro por supuesto, le colgada del costado. También llevaba un manto purpura, sujeto a su muy elaborada y voluminosa armadura… Pintada de color dorado… ¿Este tipo está obsesionado con el oro o qué?

-Es extraño –murmuró Lewie, que ahora se veía pensativa-. Puedo entender un poco de su idioma. Están hablando sobre la herida que sufrió el otro sujeto. Dicen que no fue un accidente.

¿Los puede oír desde aquí? ¿Sin magia? Vaya, los elfos tienen unos buenos oídos.

-¿Dice algo más? –preguntó Lena, nerviosa.

-Sí. El mago está diciendo cosas sobre un mal ambiente… Hay algo en el aire. ¿La presencia de un Demonio? ¿Miasma? –su rostro reflejó una enorme cantidad de sorpresa-. No estoy segura del todo, pero creo que dicen que el tropiezo fue causado por el poder maligno de un Demonio poderoso que impregna el ambiente. Este lugar podría ser su territorio. Es peligroso permanecer mucho tiempo en este sitio.

Luego de estas palabras, el sujeto del casco grita unas órdenes, haciendo que la caravana vuelva a moverse. La noche no está lejos, pero les está obligando a moverse con más rapidez. Debe querer salir del territorio de ese supuesto Demonio lo más rápido que pueda.

No podrá. Eso lo sé.

No es el lugar lo que esta maldito. Son ellos.

¿Por qué sé eso? No estoy segura. Pero así es.

Suspiré, mientras abrazaba a la pequeña, transmitiéndole todo el calor que podía. Su cuerpo estaba demasiado frío, en cualquier momento podría enfermarse.

Ken-chan, sé que estás ahí afuera. Y sé que estás buscando la forma de llegar hasta mí. Por favor, ven tan pronto como puedas. Ayúdame a acabar con esta gente horrible.

-Confió en ti, Ken-chan. Te estoy esperando.


(Cambio de Narrador: Ken)

-Hey, Dios Idiota, tengo una pregunta.

-¿Si, Ken? Si me es posible responder a tu duda con mi vasto conocimiento, lo hare con mucho gusto.

-Muy bien. Es una cuestión que ambos conocemos, pero que todavía no llegó a entender del todo…

Bajé la vista hacia mis brazos, atados con cuerdas gruesas. Al hacerlo, sentí el tacto del frío acero en mi cuello, resultado de las hojas de espada que estos soldados medievales sostienen contra mi garganta.

-Mírame cuando te habló.

Escuchando la orden de la Teniente, levanté la vista desde mi posición de rodillas. Casi ni podía verle la cara por culpa de su enorme busto, pero eso no parecía importarle para nada. Sólo apretó sus carnosos labios en ese muy bello rostro, enmarcado por el cabello pelirrojo que le llegaba a los hombros.

Esos ojos, que parecían rubíes, me lanzaron una mirada amenazante. Daba la impresión de que estaba a punto de ensartarme con la larga espada que tenía a un costado.

-¡¡¡¿¿¿CÓMO MIERDA ACABÉ EN ESTA PUTA SITUACIÓN???!!! ¡¡¡EXPLICAMELO, DIOS IDIOTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Continuara…

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2 pensamientos en “Chaos World: Bouken no Baka Kami

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