Chaos World: Bouken no Baka Kami

Capítulo 2: Hablo un Idioma Alienígena

Si, sé lo que están pensando.

“Si ese cristalito de mierda es un Dios, ¿por qué no lo matas para vengarte?”.

Créanme, estoy tentado. Pero entonces me doy cuenta de que es la primera maldita cosa en este puto mundo que no ha intentado matarme y comerme apenas me ve. ¿Pueden entender mi problema? ¿Qué tan difícil seria encontrar otro ser razonable en este lugar de locos monstruos hambrientos? ¿Eh? ¿Alguien me puede contestar?

Por lo menos, espero sacarle algo de información a este vidrio inútil antes de pisotearlo y hacerlo mierda.

-¿Pisotearme? Se confunde usted, honorable ser humano. Vuestra patética fuerza seria completamente incapaz de hacer la más mínima mella en este avatar cristalino. Aunque no lo parezca, está fabricado de pura energía vital  concentrada y cristalizada durante milenios.

-¿Ah? ¿Cómo es eso? ¿Qué mi fuerza es patética? –escuchar eso me hizo sentir muy enojado. Siento que este cristal de mierda me menosprecia-. ¡Ya te voy enseñar la fuerza de quien es patética, maldita mierda de vidrio!

Lo arrojé violentamente al piso, y comencé a pisotearlo con tanto salvajismo como pude.

-¡Y toma esto y esto, y esto! ¡Ya muérete, jodida porquería!

Pero…

-Como puede comprobar, honorable ser humano, vuestra fuerza no alcanza para romper la magia en estado puro cristalizado. Se necesita una presión comparable al choque de masas de tierra continentales o placas tectónicas para pensar en hacer una grieta en este material.

Escuchando la ridícula, exagerada, y totalmente pretenciosa explicación; se me cayó el alma al puto suelo. Tomé el maldito cristalito de mierda (no tiene ni un rasguño, jodido bastardo), y lo arrojé contra la pared.

Buena noticia: Le hizo daño a la pared. Unos trozos de ese vidrio color neón se desprendieron, disolviéndose en humo blanco apenas tocaron el suelo.

Mala noticia: No le pasó nada al supuesto Dios.

Noticia de mierda: ¡Todavía lo escucho en mi cabeza!

-Debería detenerse, honorable ser humano. Intentar destruir mi avatar es sólo una pérdida de tiempo con los medios disponibles para usted.

-Sí, sí, ya lo entendí –recogí el pedazo de vidrio-. Ahora, ¿me puedes explicar qué carajo eres?

-Pensé que había quedado claro, hono…

-¡Ya basta con lo de ‘honorable ser humano’! ¡Me pones nervioso! ¡Tengo nombre, y es Kamishoji Ken! ¡Úsalo!

-Oh, entiendo, Ken. Si me lo permites, te explicare.

De repente, unas raras imágenes comenzaron a pasearse por mi mente.

Vi una especie de pinturas estrafalarias, obras de arte como ninguna que haya visto antes. Si tuviera que explicarlo, parece el trabajo de artistas al nivel de los más grandes pintores de nuestro mundo. Representaban a un hermoso hombre, vestido con una armadura fabulosa, y rodeado de cientos de muchachos armados hasta los dientes.

-Ese era mi padre, el Dios de la Guerra Murkyansis. Era uno de los más temidos y respetados Dioses en la Historia de este mundo. Como puedes ver, estoy allí, representado junto a él en esta obra de arte humana que fue consagrada a nosotros.

Hubo un acercamiento, distinguiendo a una pequeña figura sentada a los pies del Dios de la Guerra. Se veía como un muchacho rubio de unos trece años.

Iba a decir algo sobre meterse en mi cerebro, pero si discuto con él por todo no acabaremos jamás. Ya luego arreglaremos su maldita personalidad.

-En esos buenos tiempos, se me conocía como Balakani. Era el más joven de los Dioses Soldados Devastadores, el ejército personal de Murkyansis. No conocíamos enemigo que se nos pudiera comparar. Éramos invencibles, hermosos, dotados con gran inteligencia y sabiduría. Todos vivían en paz y armonía. Hasta que… Ocurrió el desastre.

Por un momento, casi creí escuchar “la nación del fuego atacó”.

Las imágenes avanzaron. Ahora se veía una ciudad en ruinas, arrasada por tempestades y terremotos. Entre los edificios derrumbados se veía a ejércitos de humanos, matándose entre sí sin ninguna piedad ni descanso.

-La guerra estalló entre los Dioses, llevando a muchos reinos humanos a la ruina. Y cuando un supuesto Héroe vino a nuestro Santuario a remediar las cosas, hizo lo peor que podíamos imaginar: Mató a nuestro padre, causando un cataclismo mágico como ninguno que se haya visto antes.

Esta vez, una explosión muy extraña tuvo lugar en mi cabeza. La luz se tragó masas de tierra enormes, seco mares enteros, y quebró el planeta en pedazos.

-Esta situación no tenía ningún precedente, así que no sabíamos que hacer. Intentamos arreglar las cosas, pero eso drenó nuestros poderes hasta un punto peligroso. Hicimos lo que pudimos, pero Murkyansis era demasiado poderoso para que nuestra débil magia compensara su muerte. Y allí comenzó lo peor: El Hechizo de Invocación Multiversal Masivo. Fragmentos de otros mundos que vinieron al nuestro.

-¡¿Fragmentos de otros mundos?! ¡Es justo lo que me pasó a mí!

-Lo imaginaba, Ken. Tu apariencia y vestiduras no se parecen a nada que haya visto antes –hubo una pequeña pausa, como si estuviera pensando-. En nombre de los Dioses, me gustaría disculparme por las molestias que hemos causado.

-¡Eso no arregla nada! ¡Para empezar, fueron un par de Dioses de mierda totalmente locos los que me trajeron aquí!

-¿En serio? Eso no debería ser posible. Nadie puede usar el poder de nuestro padre, salvo el legítimo heredero, mi noble hermano mayor. ¿Estás seguro de tal afirmación?

En respuesta, intenté proyectar mis recuerdos de las últimas horas en el cristal.

-¿Qué es esto? ¡Nunca había visto a nadie como ellos!

Imágenes borrosas comenzaron a pasar a lo loco, borrosas y sin sentido. ¡Carajo, cálmate, Dios de mierda! ¡Me haces doler la cabeza!

-Oh, lo lamento, Ken. Me sorprendí un poco –pude notar el arrepentimiento del cristal. ¿Cómo? Ni puta idea, pero a estas alturas ya nada me sorprende-. Está claro que no son de por aquí. Mi mejor teoría es que debe ser el trabajo de Dioses extranjeros muy poderosos de alguna parte del lejano Multiverso. Mmm…

Hubo una nueva proyección mental. Esta vez, la voz se enfocó en los muslos de esa Loca Desnudista psicópata. ¡A ver, que son unas piernas de primera, pero no te pongas a mirárselas ahora, pervertido!

-Mi interés no tiene nada que ver con su estructura física. Ella no está dentro de los parámetros aceptables para mi exclusiva necesidad erótica –¿por qué siento como si lo hubiera ofendido? ¡Vidrio de porquería inútil!-. Fíjate en su pierna. ¿Notas algo extraño?

Haciéndole caso a este imbécil rematado y patético, me deleite con la blanca y perfecta piel de esa Diosa sensual. ¡Uff! ¡Debo decir que, si no viste nunca el cuerpo desnudo de semejante belleza, te has perdido de algo fabuloso!

¿Eh? No recordaba eso. En el hermoso muslo derecho de la Diosa súper sexy hay un tatuaje raro. Parece un círculo mágico negro sacado de un anime satánico: Una estrella de siete puntas con runas raras grabadas en sus bordes, rodeada por una serpiente mordiéndose la cola en un círculo perfecto.

-Vaya, no había visto ese símbolo desde que era niño. Me dijeron que si alguna vez me encontraba con ese Monstruo, tenía tres segundos para suplicar por mi patética vida antes de ser destruido. No sé cómo es que sigues vivo, Ken.

-¿De qué mierda estás hablando?

-Ese es el emblema del Dios Oscuro Uroboros. Es un ente primordial anterior a la Creación, un Dios antiguo y poderoso que tiene una reputación terrible en todo el Multiverso. Se cuenta que vaga por ahí, en la forma de una hermosa muchacha, devorándose a las personas para saciar su interminable apetito sexual.

Maldita sea. ¡Maldita sea! ¡¿Por qué?!

¡¡¡DEBÍ HABER APROVECHADO CUANDO LA TENIA A MI ALCANCE!!!

-¿Y eso que tiene de malo? ¿O se los come literalmente?

-No, en realidad es conocida por ser promiscua y ninfómana, además de volver locos a los hombres en sesiones maratónicas de sexo salvaje y fetichista…

¡¡¡MALDIGO A MI SUERTE!!!

-Y también se sabe que disfruta de las orgias con múltiples mujeres…

Quiero morir…

-Sin olvidar que no tiene ningún límite, y sobrepasa por mucho la resistencia física humana. Ningún hombre o mujer puede satisfacerla por completo.

¿Por qué no se calla este Dios de mierda? Me están dando ganas de suicidarme…

-Oh, pero no olvidemos que tiene esa tendencia de secuestrar jovencitas inocentes y profanarlas hasta destruirlas emocionalmente, quebrándolas más allá de toda salvación. Ciertamente, es un acto imperdonable.

-Bueno, si lo pones así, realmente hay que ser una hija de perra para poner sus manos sobre niñas pequeñas. Yo jamás haría algo como eso…

-¿En serio, Ken? ¡Pero si son tan adorables! Cuando te preguntan si vas a jugar con ellas… ¡Su inocencia es tan hermosa! ¡Siempre me dan ganas de hacerles tantas cosas ricas, pero luego de ver sus caritas sorprendidas ya no puedo seguir! Ciertamente, destruir a esas preciosidades es un pecado que no tiene forma de ser expiado…

Que carajos… Además de ser un maldito Dios ridículo e inútil, metido en un pedazo de vidrio irrompible, sumergido en un charco de sustancia lechosa con sabor a Yakiniku, que está en una cueva oscura y siniestra, bajo una montaña salida de la puta nada, en medio de un cráter de meteorito repleto de atrocidades enfermas de porquería, en un mundo de mierda absolutamente asqueroso… ¡ES UN MALDITO LOLICON! ¡JODIDO CHAOS WORLD, NO HAY NI UNA COSA QUE NO SEA ANORMAL!

-Ken, no sé cómo decirte esto sin ofenderte, pero… En realidad, puedo oír todo lo que piensas. Y lo que uno haga en su vida amorosa no puede ser juzgado por otros…

-¡Eso es cuando no tienen fantasías enfermizas con niños pequeños!

-Tonterías, Ken. No me interesan los niños, sus partes íntimas me producen una repulsión sin paralelo. Pero cuando pienso en los suaves muslos de esas bellezas…

-¡Ya para con las loliconerias! –estrellé mi puño contra la pared. Sentí como me hacía algo de daño en mi única mano buena, pero no pude evitarlo-. ¿Cómo seguía esa historia?

-Oh, bueno, pues luego de la catástrofe, el mundo se puso muy feo. Los humanos ya no nos rendían culto, y nuestros escasos poderes menguaban aún más. Estábamos desesperados, así que comenzamos a gastar toda nuestra fuerza en reparar las grietas dimensionales. Pero incluso con tanto esfuerzo, la gente continuaba matándose entre sí… Era desesperante. Nuestro suministro de Divinidad se veía menguado cada segundo.

-¿Suministro de Divinidad? ¿Qué carajo es eso?

-Es la fuerza que nos da nuestro Poder. Si la perdemos, moriremos irremediablemente. La conseguimos al refinar la fuerza vital humana acumulada con la edad y experiencia. Es necesario que ellos mueran en cierto número para mantener el flujo, pero si tantos jóvenes se pierden sin vivir suficiente tiempo, entonces nuestro suministro se verá severamente mermado.

-Ósea que ustedes influyen en la humanidad para hacer que mueran, y les suministren esta Divinidad con sus muertes, ¿no es así?

-Correcto, Ken. Por supuesto, necesitamos que vivan lo suficiente para ser útiles, porque si no…

-¿¡Qué no te das cuenta de que es una mierda!? ¡Nadie respetaría a unos Dioses que los usan como si fueran cabezas de ganado! ¡Parecen las malditas ratas blancas alienígenas utilitaristas!

-No sé qué sea eso de las ratas blancas, pero el Sistema de Dios funciona muy bien. Los humanos viven felices y prósperos con nuestra piedad, y ellos nos suministran con su fuerza vital. ¡Todos ganan!

-Sólo continua con tu puta historia –murmuré. Va a ser imposible convencerlo de nada, su maldito cerebro de cristal está lleno de orgullo mierdoso de Dioses estúpidos.

-Oh, como desees, Ken. Luego de que nuestro suministro de Divinidad se hizo demasiado pequeño, nos asustamos mucho. Algunos Dioses murieron por los nervios. Estábamos tan asustados que nuestro Poder se nos escapaba sin control.

Las imágenes mostraban a seres luminosos que caían desde el cielo, al tiempo que su luz se apagaba poco a poco, y terminaron derritiéndose en una sustancia negra asquerosa. Por algún motivo, esa sustancia rara se me hizo curiosamente similar a las sombras siniestras de esa supuesta Diosa Oscura.

-Por supuesto, yo no era la excepción a todo este problema. Sabía que tarde o temprano me llegaría la hora. Por eso decidí fingir mi propia muerte, sacrificando mi cuerpo astral divino, y recluyéndome en esta montaña, al tiempo que recolecto energía vital para mantener mi magia a toda potencia.

-¿Cuál era la idea de todo eso?

-Si ellos no saben que sigo con vida, no pueden pedirme que me esfuerce más en reparar el problema, ¿verdad? ¡Es una gran manera de conservar mi vida! –¿soy el único que quiere partirle la cara a puñetazos? Si la tuviera, lo haría-. Sin embargo, tuve que hacer varios sacrificios. Ahora no puedo salir de aquí sin usar mi forma espiritual, la cual tiene una capacidad de percepción muy limitada. No me he enterado de tantas cosas como querría. Así que me quedo aquí, esperando a que las cosas mejoren algún día…

-¡Eres un imbécil! ¡JAMÁS VAS A LOGRAR NADA SI TE QUEDAS ESPERANDO UN MILAGRO DEL CIELO! ¡Si de verdad estas esperando a que las cosas mejoren, haz algo al respecto! ¡Por como lo dices, en realidad parece que eres un cobarde incapaz de hacer nada porque estas paralizado por el terror!

Nadie dice nada.

Él y yo nos quedamos callados, mientras a nuestro alrededor brilla este lugar extraño y loco.

Finalmente, el Dios vuelve a hablar.

-Ken, tienes toda la razón. Debo admitir que soy un cobarde –un instante de silencio-. Me recluí a mí mismo por miedo a la muerte. Eso no me hace diferente de ustedes, los humanos. ¡Es cierto! ¡Ya es hora de haga algo!

El cristalito mierdoso comenzó a brillar con la intensidad de un foco, al tiempo que todas las otras luces de la cueva se apagaban lentamente. Tras unos segundos, todos se extinguieron, y quedé abandonado en la negrura.

-¿Qué carajo estás haciendo? ¡No veo nada!

-No te preocupes, Ken. Todo se arreglará. Porque en este glorioso día, yo, Balakani el Hermoso, comenzare mi gran aventura para salvar a este mundo… ¡Será un suceso glorioso que recordaran los bardos para toda la eternidad!

Resistí todo lo que pude la intensa necesidad de gritarle. Ya me estoy hartando tanto que no puedo ni protestar.

Lo siguiente es todo sarcasmo. Por favor, léanlo de la forma más insultante que gusten.

-Entonces, señor Dios súper hermoso, ¿a dónde vas a ir? ¿Recuperaras tu forma divina, con lindas alas blancas y una armadura dorada, y volaras por los cielos trayendo paz y amor a la humanidad?

-Imposible, Ken. No hay forma de que el débil poder de esta forma sea capaz de asumir la tarea de crear un cuerpo divino. Simplemente, usaremos tus piernas para transitar por el mundo, solucionando cualquier problema que podamos, y estabilizando el equilibrio de poderes.

-¿Usar mis piernas? ¡¿Por qué mierda te ayudaría?!

-Te convertiré en mi apóstol…

-¡Quien querría eso! ¡Ni siquiera me agradas, jamás seria tu sirviente!

-¡Eso es muy grosero, Ken! ¡Es un gran honor ser un apóstol de un Dios! ¡Los jóvenes guerreros hacían filas largas para ser probados por nosotros! Aunque, prácticamente ninguno lograba impresionarnos.

-¡Olvídate de eso! ¡Ni en una puta broma!

-Bien, te daré una buena razón. ¿Te has fijado que idioma estás hablando en este instante? Presta un poco de atención.

-Rykitinki chunpu tanka. ¿Kaki miki puntu chaka? (Obviamente estoy hablando en japonés. ¿Qué otro idioma podría conocer?)

Que carajos… Que carajos…

¡¡¡PERO QUE CARAJOS ACABA DE SALIR DE MI BOCA!!!

-Avaraste bilee debecore, Hairoe. Huren deboluko vistraje jurada saymone, melout beracca disside vezare lesminote micklado. Esmoruto kiyorra liaste dasdeme, usarano klessa depdipo levestrane yarako. (No grites, Ken. Lo que estamos hablando es lengua mágica, el idioma que todos los seres conscientes conocen desde su nacimiento. En el momento en que alguien lo utiliza, comienzas a hablarlo sin darte cuenta.)

-¡¿Kimikiti chatu yukumi?! (¡¿ES EN SERIO?!)

-Por supuesto que es en serio, Ken. Cada palabra que has dicho en esta cueva fue en lengua mágica, sólo que ni te has dado cuenta porque tu cerebro está totalmente preparado para hablarla.

Tiene razón. Por más jodidamente ridículo que suene, todo lo que dijo fue en ese extraño lenguaje que ya ni quiero describir. Ahora, tengo una pequeña duda: ¿¡Por qué carajos no suena en lo absoluto parecido a lo que yo digo!?

-La lengua mágica no tiene que ver con simples palabras, si no con el acto de la comunicación en sí. Cada uno expresa sólo los sonidos que le salen del alma, y el efecto místico en ellas se traduce, sonando en los cerebros de quienes lo escuchan como algo que pueden entender. Es una pequeña ayuda para la comunicación que nos dan las Leyes de la Lógica.

-¿Las qué?

-Las Leyes de la Lógica, Ken. ¿En tu mundo no sabían de ellas? ­–el maldito adora regodearse con mi ignorancia, ¿eh?-. Para ponerlo fácil, es un Sistema escrito por el primer Dios del Multiverso antes de la Creación. Controlan todo, asegurándose de que el mundo exista de forma adecuada para que nosotros lo habitemos.

-Ósea que si existe un Dios con una pizca de sentido común. Que gran sorpresa, no me lo esperaba.

-Pues, aunque no lo creas, es el Padre de esa mujer de negro.

-Si lo puedo creer –murmuré, irritado-. ¿Y desde cuando hablo klingon?

-No sé qué sea eso, pero por lo que veo, el par de Dioses raros que te trajeron estaban hablando en tu lengua. No les entiendo nada. Así que debes haber tenido algún contacto con otra persona que si lo hablaba. En cuanto lo oíste, tu cerebro paso inconscientemente a hablar lengua mágica.

-Sólo me he cruzado contigo, una Mantis Brocheta, y unos Lobos Deformes… ¡Un minuto! ¡Esos lobos! Estaban hablando como humanos… O algo parecido…

-¿Lobos? Veamos –sentí un dolor agudo y pulsante en mi cabeza-. Oh, vaya. No había visto a esas criaturas en mucho tiempo.

-¿Los conocías? ¿De dónde carajo salieron esas cosas enfermizas?

-Anteriormente, se les conocía como ‘Lobos Cazadores del Sol’. Eran los compañeros inseparables de mi hermana mayor, la Diosa del Amanecer Rojo: Ellevia de la Sonrisa Diabólica. Sin embargo, ella fue una de los que murió intentando reparar el cataclismo mágico. Sus lobos, alimentados con su propia sangre, fueron una vez seres místicos que hablaban la lengua mágica, pero ahora parece que han degenerado en criaturas horribles sedientas de sangre humana. Que lamentable pérdida.

-Supongo que puedo agradecerle a tu puta hermana muerta por casi ser comido vivo –como imaginaba, estos Dioses hijos de perra sólo saben joder a los demás-. ¿Significa que los lobos hablaron la lengua mágica alienígena y me la enseñaron?

-En términos fáciles, así es. Estuviste hablándola todo este tiempo. Eso es peligroso. No mucha gente conoce la lengua mágica. Si un humano se daba cuenta de que hablabas ese idioma, te tratarían como un brujo o algo similar.

Se oyó el sonido de una risita presumida.

­-Pero no te preocupes, Ken. No tendrás que hablar lengua mágica con tu gran amigo, el Dios Balakani, presente. Yo puedo traducir lo que otros te digan con mi gran conocimiento de los idiomas humanos. Incluso si vamos a las lejanas Islas del Borde, te ayudare a comunicarte fluidamente.

-Ósea que sirves para algo. ¡Ni me lo imaginaba! Además, ¿cómo es eso de que somos amigos? ¡Jamás te tendría de amigo, pedazo de vidrio molesto!

-Ken, tenerme de amigo te traería muchos beneficios. Conozco muchas cosas que tú, evidentemente, ignoras por completo. Por ejemplo, cómo salir de este lugar…

-¡¿Sabes eso?! ¡¿Y todavía no me lo dijiste?!

­-No me diste la oportunidad –se escuchó un suspiro.

¿Está intentado hacerme enojar más de lo que ya lo estoy? ¡Porque si no es a propósito, le sale demasiado bien!

-La montaña es un intrincado laberinto de cuevas naturales, formadas por mí al venir aquí. Esta sala actúa como corazón de toda la red, recolectando la fuerza vital de los seres que entran, atraídos por el olor de mi magia –sonido incomodo de risita estúpida-. En cierta forma, es similar a cómo funcionan las plantas carnívoras que cazan insectos. Tuve una gran inspiración, ¿no crees?

-Yo lo llamaría plagio. Espero que las plantas atrapamoscas te demanden –respondí-. Ósea que todo ser viviente es drenado hasta la muerte. Eso explica porque no había ni un insecto en todo el trayecto.

-Correcto. Luego la cueva recicla sus materiales base, haciendo crecer la montaña. Es un Sistema de Dios perfecto.

-Ya veo… ¿Y funciona con todos los seres vivientes? ¿Incluso humanos?

-No lo hice tan poderoso como para reciclar a seres con tanta Humanidad… Pero ya que es una imitación valida del Sistema de Dios creado por el Padre, debería trabajar en ellos de igual manera.

-¿Incluso conmigo? –pregunté, susurrando entre dientes.

-Pues… Obviamente, Ken –en este punto, tuve la ligera sensación de que se había dado cuenta de cuál era el problema-. ¡Ya veo! ¡Te preocupa que mi Sistema haya absorbido tu fuerza vital! Lo siento por demorarme tanto en darme cuenta, no había pensado que alguien más vendría a este lugar tan apartado…

Comenzó a reírse alegremente.

Yo no le veo le gracia.

-No tienes de que preocuparte. Acabó de apagarlo. Toda la magia restante ya se encuentra en mi avatar cristalino. No absorberá más energía vital de otros seres. De hecho, la montaña sólo se hará más pequeña conforme pasa el tiempo.

-¿Y no va a haber ningún problema relacionado a que hayas absorbido mi vida?

Sólo me aseguro. Siempre que algo como esto sale en cualquier medio, ya sea un videojuego o manga, casi nunca hay eventos desafortunados o efectos secundarios de eso. Los protagonistas se recuperan convenientemente rápido de incidentes de ese tipo.

Sin embargo, esto es la maldita realidad.

-Pues… Podría haber una sensación de debilidad, o daño al alma, tal vez deterioro persistente… ¡Pero no te deberías preocupar! ¡Ya que bebiste la energía vital concentrada que he acumulado, tu propia fuerza de vida debería estar más allá del límite humano!

-Ah… ¡¿Me lo traduces de una forma que pueda entender?! ¡Porque tu charla parece estar llena de palabras raras de Dioses y apenas entiendo!

Un suspiro. Parece al puto Dios imbécil de este cristal le exaspera que yo no sea capaz de entender su cháchara sobre energía vital y magia.

Como lo odio…

-Para ponerlo simple, tu vida ha sido llevada a su máximo potencial. Si lo expresamos numéricamente, y el valor ordinario de un humano fuera 100, en este momento tienes más de 700. ¿Por qué no te fijas en ese brazo tuyo que debería estar herido?

Moví ligeramente el brazo en cabestrillo que recibí de la maldita caída provocada por esos hijos de puta. Sorprendentemente, no dolía nada. Lo sacudí con fuerza, rompiendo los vendajes. ¡No sólo se había curado, me sentía lleno de energía!

-Como acabo de decir, tu cuerpo ahora está asimilando una cantidad de “Vida” como nunca ha de haber tenido. Incluso si te lastimas, las heridas sanaran rápidamente. Y es probable que tu fuerza física y resistencia estén al máximo. ¡Eres casi un súper humano!

-¡Eso es muy útil! Así que esa cosa blanca con sabor a Yakiniku era Vida pura… ¡Ya era hora de encontrarme un plot conveniente, porque sin eso estábamos muy jodidos!

Al hablar en plural, recordé algo que se me había olvidado.

-Pero no te pongas muy presumido con tu cuerpo sólo porque tienes una energía vital desbordante. Ya que no está acostumbrado a manejarla, desaparecerá en cuanto la gastes. Calculo que debería durar al menos dos semanas si no haces ninguna actividad extenuante…

-Oye, oye, Dios inútil y engreído. ¿Dijiste que tu Sistema de Dios absorbe la energía vital de todos los seres vivos en la cueva?

-Pues… De hecho, así es, Ken. Ya lo había dicho.

-¿Y qué hay de personas en la parte superior? Me refiero a la base de la montaña.

-Hmm… Por como lo dices, parece que hubiera alguien más en el laberinto aparte de ti…

-¡Porque lo hay! ¡Myu también está en la cueva!

-Oh… Ósea que había alguien más aquí… No tenía idea…

-¡No es momento de hablar, puto Dios de mierda! ¡¿Cuánto tarda la maldita montaña en chuparse la vida de una persona?!

-Veamos, si se trata de un joven en la flor de la vida, deberían ser algunas horas.

-¿Y si está agotada hasta el punto de desmayarse? Además de que hablamos de Myu, no es muy fuerte que digamos, y se enferma con una facilidad increíble.

El cristal se puso nervioso. Estoy seguro de eso. Sus emociones me llegan con una facilidad sorprendente. Ni la más puta idea de porqué.

-En ese caso… Bueno, supongo que tendremos que redoblar nuestros esfuerzos por reparar este torcido mundo… Como deuda de gratitud hacia su sacrificio heroico…

-¡SACRIFICIO NI QUE MIERDA! ¡DIME COMO AYUDARLA!

-¡Haya paz, Ken! Ella debería sanar de inmediato si bebe del Pozo Vital. ¿No estabas cargando esa cantimplora metálica con energía vital? ¡Tal vez tengamos tiempo de llevarla con ella!

-¿Por qué hablas en plural? ¡Soy el único con piernas aquí para caminar! ¡Y ni siquiera puedo ver mi nariz por tu culpa, Dios basura!

-Ken… Si fueras un poco más cortés, podríamos comunicarnos mejor. Y ese problema tiene fácil solución.

El cristal en mi mano comenzó a emitir nuevamente esa luz de color neón. Los alrededores se iluminaron de forma parcial, haciendo mucho más claro mi posición. Aun así, todavía era muy poco, especialmente si lo comparamos con la iluminación anterior.

-¿No puedes hacerte más brillante? Esto apenas alcanza.

-Es la forma de iluminación con menor consumo de mana a largo plazo. Si vamos a dirigirnos en un largo viaje, gastar magia de forma excesiva puede ser muy peligroso…

¿Para qué estoy intentándolo?

Solté un suspiro cansado. Tomé la lata del “Pozo Vital de Leche (sabor carne)”, casi totalmente llena.

-Sería mejor no desperdiciar la energía vital que esos nobles animales nos otorgaron con heroicos sacrificios. Sumerge mi avatar cristalino un instante.

Esperando que deje de comunicarme sus mierdas de palabras corteses por este canal telepático extraño que tiene montado con mi cabeza, lo metí en el Líquido X. Tras un sonido de succión, lo vació por completo.

-¡Recargado al máximo! ¡Que comience nuestra gran y magnifica…

-Cierra tu divino culo de cristal –mascullé.

Con un silencio agradable, una lata con Vida pura en el bolsillo del pantalón, y un Dios hinchapelotas en mi camisa, inicie el regreso a la entrada de la montaña.


Voy a tener que admitirlo: La Vida extra es muy útil.

Mientras escalaba de vuelta por el agujero, aunque la luz era muy deficiente, me fue sencillo encontrar el camino de vuelta. En parte debido a que ahora tenía las dos manos disponibles, y además, mi cuerpo no se agotaba en lo absoluto. Realmente me sentía un súper humano.

El cristalito no dice nada al respecto desde que lo callé hace un momento, pero puedo notar que le encantaría presumir de esto. Aunque en realidad, lo único que hizo fue hacer ese Pozo de Leche o lo que sea. No veo nada allí que pueda hacerlo sentir orgulloso.

Finalmente, llegué al lugar donde entramos a la cueva. Estoy muy seguro de que es el sitio correcto. No sólo esta ese agujero allí arriba, sino también las marcas de las patas de la Mantis Brocheta. No puede ser un error.

Y aun así, Kamishiro Myu no está aquí.

-Pero que carajos… ¡Oye, inútil Dios de pacotilla! ¿Qué ha pasado aquí?

-¿Hmm? ¿A qué te refieres?

-¡No te hagas el tonto! ¡¿Dónde está Myu?! ¡Ella no estaba en condiciones de irse del lugar! –saqué el pedazo de vidrio parlante de mi bolsillo-. ¡¿No dijiste que tu Sistema se tardaba tiempo en chuparse la Vida de un humano?! ¡¿O eso ya ocurrió, y hasta se comió su cuerpo?!

-Ken, estas sacando conclusiones apresuradas. Por favor, mira el suelo.

Al hacerle caso, noté algo muy extraño.

La cueva no ha tenido ningún ser vivo en un buen tiempo. Todos los monstruos o animales que entraron seguramente ya fueron succionados por completo. El polvo se acumulaba en grandes cantidades en el suelo y los muros. Gruesas capas de asquerosa mugre.

En ella, pude notar las huellas de muchos pies. Algunas eran obviamente calzado japonés que nosotros debimos dejar. Pero había unas cuantas que se veían muy distintas. Parecía una suela muy grande y lisa. Y también estaba representado el claro contorno de unas botas de punta.

-Alguien más estuvo aquí en la cueva. De hecho, considerando el número de huellas y sus diferentes tipos y tamaños, deben haber sido al menos seis personas más. Oh, además, ¿te acercas a esa estalagmita?

-¿Las del techo?

-No, Ken, esas son estalactitas. Me refiero a la que crece del suelo.

¿Cuál es la maldita diferencia entre ambas palabras? ¿Si va con M sale del piso, si no la tiene sale del techo? ¿Y a quién le importa? No soy geólogo ni nada parecido, pero opino que es conocimiento inútil.

Tras echarle un vistazo a la Estala-no-se-que, noté que tenía un ligero resto metálico. Parece como si hubiera rayado algo de hierro, o acero.

-Esa marca la conozco. Es una bota con armadura de placas. De la que usan los soldados al ir a la guerra –silencio reflexivo-. A tu amiga se la han llevado una patrulla militar, o algo similar.

-¿Patrulla militar? ¡¿Qué MIERDA hace un grupo de soldados de MIERDA en una cueva de MIERDA dentro de esta montaña de MIERDA?! ¡No comprendo cual fue su MIERDA de razonamiento para entrar aquí!

-Eso es un montón de materia fecal… Me cuesta imaginarlo…

-¡DIME DE UNA PUTA VEZ!

­-Como desees, Ken. La montaña está en un lugar que se conocía anteriormente como el “Valle del Sol Naciente”. Cuando me aislé aquí, era parte del territorio del Reino Garitha, una nación relativamente importante de la zona. Es evidente que deberían inspeccionar sus tierras, en especial las que son tan peculiares como estas. Es probable que tu amiga haya sido encontrada por ellos casualmente.

-¿Cómo carajo encuentras a alguien en este lugar? ¡Pensé que era una montaña mágica! ¿Y se las arreglaron para entrar, sacar a Myu, salir, y sin que ningún monstruo se pusiera en sus caminos?

-Es un buen punto, Ken. Sin embargo, hay varios métodos, como la magia por ejemplo. No subestimes a los guerreros de este mundo. Son gente poderosa. Y tienen recursos y métodos para compensar su debilidad frente a las criaturas hostiles.

Iniciando mi programa de sarcasmo extremo.

-¿En serio? ¡Guau, estoy sorprendido! ¡No tenía ni la menor idea de que los seres humanos se las arreglaban para encontrar a una chica metida en una cueva de tan difícil acceso! ¡Sin mencionar que sus increíbles hazañas al luchar contra los monstruos son de leyenda! ¿Cómo podría yo igualar semejante valor?

-Oh, ahora si estas demostrando cortesía digna de un Dios. ¿Por qué la tienes hacia simples humanos?

Este idiota no entiende la palabra sarcasmo en lo absoluto. ¿Y de qué me va a servir explicarle?

-Como sea. ¿A dónde iría esa tropa militar del Reino en la situación actual?

-Hmm… Teniendo en cuenta que este cráter es un lugar peculiar, y que tu amiga es claramente una extrajera en este mundo, ellos asumirán que fue traída recientemente. Lo más probable es que la lleven a la ciudad más cercana para interrogarla sobre sus intenciones.

-¿Y dónde carajos esta la ciudad más cercana?

-Si nada ha cambiado desde la última vez que salí a explorar con mi forma espiritual, son tres semanas a paso de hombre. Aunque hay algunos pueblos y aldeas más pequeños alrededor, pero dudó que se dirijan a ellos, no hay instalaciones adecuadas para retener a una persona.

-Espera un momento. ¿Dijiste ‘retener’? ¿Qué le pasa a la gente de este mundo con los extranjeros? ¡Somos las victimas aquí!

-No es una cuestión sencilla, Ken. Tras la catástrofe, con tantos extranjeros traídos de mundos distintos, hubo bastantes problemas. Si no actúan precavidos con cada persona de otro mundo, un hechicero maligno o un demonio podrían mezclarse entre la población. Eso sin mencionar armas o habilidades de gran poder destructivo. Hasta que no comprueben que ella es inofensiva, la trataran como si hubieran atrapado una nueva especie de monstruo desconocida y peligrosa.

¡Puta mierda! ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? ¡Generalmente, cuando apenas te han invocado a otro mundo te tratan súper bien antes de pedirte que salves al mundo de lo que haya pasado! ¿Cómo terminamos en un lugar donde nuestra presencia es tratada como una molestia? ¡Esto tiene que ser obra de ese par de Dioses hijos de puta! ¡Seguro que sí!

-¡Bien, no queda más remedio! ¡Hay que apresurarnos! ¡Tenemos que alcanzar a esa tropa de soldados!

-¡Es una gran idea, Ken! ¡Así comenzaremos nuestra gran aventura! Los rescates de hermosas doncellas en peligro siempre son bien admirados por las masas.

-No te emociones. Seguro que cuando la encontremos, lo primero que hará será gritarme por demorarme mucho en ayudarla.

-Hmm… Eso no es nada épico. Pero bueno, no se puede pedir más. Apenas estamos comenzando la aventura.

¿Por qué sigue hablando como si esta ‘aventura’ fuera algo que yo estaba buscando? No tengo que explicarlo, pero hay que ser un completo idiota para partir en un viaje peligroso por un mundo desconocido. ¿Cuántas maneras de morir se imaginan? ¿Y cuantos problemas?

Normal, este Dios solo tiene hazañas en su cerebro de vidrio. Es un idiota de primera clase. ¿Hmm? Ahora que le pienso…

-Oye, ¿cuál dijiste que era tu nombre?

-Balakani el Hermoso, ultimo hijo del gran y poderoso Dios de la Guerra Murkyansis. De mis hazañas…

-Sí, sí, ya entendí –le interrumpí, antes de que se ponga a vanagloriarse por tres horas seguidas-. Sabes, hay algo curioso. En japonés, hay un título que te describe perfectamente, y suena igual que tu nombre.

-¿En serio? ¡Eso es una señal del Destino! Esas palabras deben de existir sólo para describir a mi persona.

-Eso creo. Así que desde ahora, serás el gran “Dios Idiota (Baka Kami)”. ¿Qué te parece?

-¡Un gran título, mi glorioso amigo Ken! ¡Es el sello perfecto para esta relación que durara años y años!

Qué bueno que no entiende japonés. ¡No sería tan divertido si así fuera!

-Muy bien, ya que eso está decidido, guíame a la salida de esta montaña.

-¿Salida? ¿De que estas hablando?

-Tiene que haber una salida. ¿Cómo haces para salir a explorar de otra forma?

-Mi forma espiritual no tiene que preocuparse por los obstáculos físicos.

-¿Y qué hay de los soldados? ¿Cómo entraron ellos?

-No estoy seguro, pero es posible que usaran ese agujero que esta sobre nuestras cabezas. Sí, mira fijamente a la pared, hay marcas de huellas. Debieron arrojar una soga y usarla para bajar y subir.

-¡No tengo ninguna soga! ¡Y no hay manera de que pueda engancharla allá arriba! ¿¡Cómo voy a subir!?

-Pues… ¡Seguro algo se nos ocurrirá! ¿Qué tal si escalamos la pared?

-¡¡¡ESO LO DICES PORQUÉ NO ERES TÚ QUIEN TIENE EXTREMIDADES PARA HACERLO, PEDAZO DE VIDRIO DE MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Continuara…

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