Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 44

CAPITULO 44

 

Había despertado horas después para verse rodeado de jóvenes y bestiales belleza completamente desnudas e impregnadas con el olor de su esencia masculina en sus cuerpos. Hace tronar sus brazos y buena parte de su torso al levantarse de la cama, tomando su ropa y vistiéndose por consiguiente.

 

— ¿Hmmm?… ¿qué hora es? –Bosteza una de las féminas.

 

—Puedo sentirlo alrededor, la sed de sangre de varios, esperando, aguardando, parece que ya es hora –Dijo el único lobo de la habitación.

 

Tras un rato de libertinaje y descanso, el licántropo de cabellera blanca despierta de su sueño para sentir la sed macabra de numerosas presencias aguardando en lo más alto del edificio. Eran las mujeres lobas reunidas, estaban allí, quietas, como si esperaran.

 

— ¡La caza lunar!, ya casi es hora –Dijo la única loba despierta levantándose de la cama para después despertar a las demás —¡Oigan perezosas, levanten sus culos lleno de semen de una vez, tenemos que prepararnos, ya casi es la hora de la caza lunar!.

Las seis lupinas se visten rápidamente, tomando sus Gear y saliendo de la habitación junto a Peter, estaban en el cuarto piso y el quinto donde estaba la azotea era el punto al que debían ir. Una de las chicas se dispuso ir adelante para hacer de guía, solo les tomo unos leves minutos llegar hasta allí y el peliblanco en parte estaba confuso y algo asombrado con lo que observo.

 

En la azotea estaban reunidas las mujeres lobas que yacían anteriormente en el cuarto piso, pero no eran la única azotea llena. Otras alrededor de algunas estructuras de menores o iguales números de pisos presentaban un buen puñado concentrada de más licántropas, con un detalle bastante fascinante y a la vez raro para los primerizos de una caza lunar como Peter.

 

Bajo el manto nocturno en la noche de luna llena, todas se encontraban completamente desnudas, sin la más mínima prenda, con parte de sus rasgos inhumanos denotando en su desnuda piel. Portando únicamente sus respeticos Gear nada más y otras llevando a la cintura un cinturón de cuero u otro material con numerosos bolsillos equipados con utensilios de apoyo.

 

—Llegamos justo a tiempo –Comento una de las chicas que acompaña al peliblanco.

 

—Oye, ¿por qué todas están desnudas? –Pregunto él un tanto desorientado con las costumbre de esta cacería.

 

Una de las presentes y con sus vergüenzas al aire noto entonces la presencia del lobo de cabello blanco, y el resto no tardó en darse cuenta también. La mayoría se regocijo al verle, agitaban sus animalescas colas al acercársele, para pedirle ser su compañero en la cacería que se avecinaba.

 

— ¿Por qué sigues usando ropa?, la caza lunar ya casi inicia –Una de las interesadas lobas le pregunta.

 

—No entiendo nada, ¿por qué todas están desnudas? –Pregunto confuso él.

 

—Ah ya lo recordé –Dijo una de las seis lupinas que acompañaban al peliblanco —Veras, con la luna llena presente y su emanante luz, todas van a…

 

Peter entonces sintió una sensación de calor en su pecho, una muy familiar que anteriormente experimento, en la anterior noche de luna llena. Sus rasgos de lobo se manifestaban en el de manera involuntaria, su temperatura corporal aumentaba hasta hacerle sudar y la noche se presentaba con un frio viento soplando que ni por asomo sentía a consecuencia de su calor inhumano.

 

—Es como aquella vez… -Dijo en voz alta.

 

Observo a las mujeres lobas de a su alrededor, sus cuerpos también empezaban a surtir cambios más notorios de su monstruosidad. Todo un pelaje les crecía cubriéndoles de pie a cabeza, su altura también tuvo un cierto aumento, la columna se hizo más remarcable durante la metamorfosis junto a los músculos de la espalda tonificarse aún más.

 

Surgiendo en el transcurso un hocico canino bendecido con una salvajada de fauces a comparación de antes y sin olvidar el detalle de sus penetrantes ojos amarillos, era evidente la situación. Se estaban transformando, adoptando su forma bestial absoluta, la auténtica apariencia de un hombre lobo, aquello que les dio su fama y su macabro reconocimiento e identidad en Eliux.

 

Aun en su transformación, conservaban los dedos humanizados de sus pies y manos, con la diferencia de que sus garras de sus extremidades superiores eran más grandes y filosas. De su desnudo cuerpo cubierto por el pelaje, los pezones aún eran remarcable junto a un cierto aumento del busto en algunas, por no mencionar además la musculatura marcada aún más tanto en el torso como en las extremidades gracias a la transformación.

 

—Se siente espectacular estar en esta forma con la luna llena –Dijo una de las presentes estirando sus brazos.

 

—Hace tiempo que esperaba esto –Comento una segunda.

 

Conservaban su racionalidad humana y razones no faltaban, no era su primera transformación y mucho menos su primera caza lunar, todas ellas eran licántropas de nacimiento. Adoptar tal bestial forma era tan natural para todas, al contrario de Peter, que solo la había experimentado dos veces.

 

Pero la transformación absoluta de la bestia no era exclusivo de las noches de luna llena, los hombres lobos tenían acceso a ella cuando quisieran. Sin embargo, sostener tal forma consume energía y es usado principalmente en los momentos más necesitados como urgentes, en noches de luna llena, ese “consumo” estaba cubierto gracias a la luna.

 

La exposición de la luz de la luna llena provee a cada hombre lobo de Eliux, un aumento de su fuerza, aguante, velocidad y cualidad regenerativa. Bajo su luz los licántropos no tenían un límite para yacer en su forma de bestia, ellos eran formidables, pero no invencibles.

 

La sensación de calor que Peter sentía se debía a ciertas circunstancias, ser expuesto a luz de la luna llena en las zonas donde se realiza una “caza lunar” es especial. Y estaba a punto de descubrir la causa de ello.

 

—Oye chico, ¿por qué sigues usando tu ropa?, se te va a hacer pedazos en cualquier momento –Le dijo una de las bestiales lobas.

 

—Es cierto Peter, tenemos que quitárnosla –Afirmo una de la seis lupinas de Fraila quien estaba desvistiéndose como las demás.

 

— ¿¡Pero porque!? –Volvió él a formular dicha pregunta.

 

—Porque en cualquier momento tu cuerpo sucumbirá involuntariamente a la transformación, como le sucedió a todas ellas, es inevitable –Explico la loba —La exposición prolongada a la luna llena en este sitio y en todo donde se realiza una caza lunar, con la próxima llegada de la hora maldita, causa que el licántropo tome su forma de bestia de manera involuntaria aun si uno quisiera evitarlo, todas las cacería han sido de esta manera, siempre ha sido esta la forma, ya es como una tradición.

 

Peter sintió como sus músculos se empezaban a contraer, su cuerpo crecía de tamaño y su pelaje animal empezaba a crecerle, entonces mientras aún tenía tiempo, para evitar la destrucción de su vestimenta, optó finalmente por desvestirse. Su completa desnudes cautivo a las espectadoras de alrededor, oyéndose varios silbidos acompañado de la mano con comentarios obscenos de tinte sexual.

 

El calor del muchacho de pelo blanco aumento considerablemente mientras sucumbía a los cambios fisiológicos de su inhumanidad. Su altura paso de 188 centímetros a 2 metros de altura exacta, su corpulencia se hizo más notable a la vez que era cubierto por un denso pelaje blanco, su rabo también creció de tamaño y su hocico se hizo menester acompañado de sus voraces colmillos.

 

Cuando su transformación concluyo, el intenso calor que sentía se había calmado, una sensación de gran vigor y vitalidad se manifestó con su nueva forma. Conservando su consciencia humana, miro detenidamente su cuerpo, era su tercera vez con dicho cambio, admiro en esta ocasión con detalle y narcicismo la vista a sí mismo.

 

Pero no fue el único en deleitarse visualmente, pues las fieras lupinas de a su alrededor no hicieron silencio de lo interesante que tenían en frente.

 

—Que guapo y fuerte se ve, y ese paquete blanco… dioses lunares…

 

—Mmm… que buena vista, ahora sí puedo morir en paz en esta caza.

 

—Oye muchachote, después de rebanar algunas cabezas de cazadores, ¿no te interesa pasar un momento a solas conmigo?.

 

—¡Perra, yo iba a proponérselo primera!.

 

—¡A la fila pulgosa de mierda!.

 

El comportamiento lascivo de las licántropas más su rivalidad para tener la atención del único lupino macho, solo era posible debido a que la presencia de alguien como Peter, era algo que nunca se había visto con anterioridad en una caza lunar. Sumando la luz de la luna llena, que no solo aumentaba las actitudes físicas, inclusive en el lado carnal, se sumaba la susceptibilidad a esta. El peliblanco entendió que clase de escenario se tornaría cuando una de las lobas pasó su rabo animal por su entrepierna.

 

— ¡YA COMENZO! –Exclamo a todo pulmón una licántropa situada en el techo de otro edificio, cercano al que yacía Peter.

 

Las lobas entonces voltearon ignorando a Peter y corrieron para saltar desde el quinto piso el que estaban, todo para descender y aterrizar donde el evento principal se llevaba a cabo, licántropas concentradas numerosamente en otras edificaciones replicaban el mismo accionar. El peliblanco se acercó al borde y observo desde donde estaba, a numerosos Cryptian de diversas formas, algunos con el aspecto de caballos cornudos de tinte demoniaco junto a un jinete de armadura pesada sin cabeza armado con una espada de dos manos y un mosquete en la espalda.

 

Otros tenían la imagen de humanoides esqueléticos negros de casi dos metros de altura, sostenían un bastón mecánico que irradiaba Nova. Cryptian del tipo bestia también estaban presentes, con el aspecto de rinocerontes rojos del tamaño de un elefante, con una piel blindada semejante a un armadillo y tres largos cuernos que no envidiaban a una lanza. Todos con sus respetivas piedras rojas de hemopetra, situado ya sea en la frente o en alguna otra parte del cuerpo, pero siempre fácilmente a la vista.

 

Pero los Cryptian y los licántropos no eran los únicos presentes, las cazadoras finalmente hacen acto de presencia, centradas primeros en acabar con las monstruosidades por el botín de hemopetra. Pero ahora, las fieras lupinas se habían vuelto también una amenaza para su cacería, esto era la caza lunar de los hombres lobos, matar a todo ser humano que se pudiera y tomar todas sus pertenencias, también era válido el saborear a las presas según el antojo de cada uno.

 

—Que buena vista, me encanta, ¡es perfecto! –Una macabra sonrisa se tiñe en el rostro de Peter.

 

Podía sentir su sed de sangre intensificarse, anhelando ser parte de ese baño de sangre, no se hizo esperar de más. Observo como las lobas descendían con agilidad sobrehumana del edificio como si fueran esquiadoras bajando de una montaña, otras sin embargo tenían las agallas se caer en picada a grandes alturas, algunas lastimándose en el proceso, pero nada que un factor curativo altamente aumentado no podía arreglar.

 

El lobo blanco descendió entonces, eligiendo el salto suicida, sea por locura o valentía, cayo velozmente desde un quinto piso hasta impactar contra el suelo. Había conseguido aterrizar de pie sin problema alguno y sus piernas no mostraban señal de herida alguna, sus tonificadas extremidades inferiores habían recibido un descomunal pico de resistencia en sus músculos.

 

—Bien, ¿por dónde comenzar? –Miro a su alrededor buscando a su primera presa con su pesada espada de plata sobre su hombro la cual sujetaba con solo una mano.

 

Las seis lobas de Fraila apareciendo a espaldas suyas, estaban decididas a acompañarle, pues todas eran fieles seguidoras de la princesa lunar y mantener vivo al lobo que su majestad deseaba, era su principal deber actualmente.

 

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Una mujer loba en particular de pelaje negro y usando cono principal Gear un arco, descendía velozmente desde el cuarto piso de un edificio como una ninja. Tras llegar al suelo, se dispuso a combatir contra las primeras cazadoras cercanas junto a otras de los suyos, cuando de pronto, sus ojos se cruzaron con alguien que esperaba encontrar en dicho sitio y sus deseos se hicieron realidad.

 

Miro detenidamente a un lobo macho, el único presente en la caza lunar, de un bello pelaje blanco y su arma principal era una pesada espada de plata con un conjunto de dientes en la hoja. Lo reconocía, a pesar de que nunca lo había visto en esa forma y su primer encuentro con él fue después de la luna llena anterior.

 

—El lobo macho de la anterior vez, por culpa de esa mujer loba entrometida de las dagas gemelas, le perdí el rastro, pero finalmente lo he vuelto a encontrar.

 

No ocultaba su deseo de acercársele, pues la única razón por la que había asistido a la caza lunar de las ruinas de Lodhret, era únicamente para dar con él. Pero en el fondo sabía que no sería la única interesada en “interactuar” con el lobo blanco, pues otros ojos bestiales presentes a su alrededor, no solo estaban interesadas en las presas humanas, también miraban a ese masculino lupino como un premio mayor.

 

Continuara…

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