Metalord Revolution Capitulo 135

CAPITULO 135

CAMARADA DEMONIO

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

El demoniaco niño tras exponer su identidad desafía con todo su poder a Mecil Devon a un combate a muerte. Su torso tiembla de manera convulsiva de forma anormal surgiendo de su piel y carne en aspectos grotescas criaturas humanoides de 2 metros con cráneos de carnero como cabeza.

Las creaciones del diabólico niño arremeten contra Mecil, el hombre solo armado con su espada se desliza ágilmente hacia las criaturas y contraataca. Las bestias invocadas son cortadas fácilmente, no eran rivales para el representante del gremio.

 

Pero inaudito, las bestia solo eran una finta, el demonio había tomado la oportunidad para atacar desde el aire le retaguardia de Mecil. Pero el hombre es audaz, atento y veloz, sintió a su rival acercarse, escucho sus silenciosas intenciones y en el último segundo consigue hacerse a un lado evitando las pisadas de sus gigantescos pies crecido mórbidamente a control.

 

El demonio tenia poderes tenebrosos, no solo crear horridas entidades en su cuerpo era su única cualidad, incluso alterar su propia morfología era otro de sus atributos. Agrandarlas como también adoptarlas en armas punzantes, cortantes y aplastantes estaban a su disposición, esa era su habilidad y naturaleza innatural.

 

—Para ser un anciano te mueves con gran vigor y talento –Elogia el inhumano servidor del ejército rojo.

 

—Dime… niño, demonio o lo que seas, ¿cómo te llamas? –Le pregunto Mecil.

 

—Mi ser y nombre son irrelevantes, yo solo soy un humilde y fiel camarada del glorioso ejército rojo –Responde con una de sus manos en el pecho en señal de respeto a su facción —Que algún día, traerá equidad y camarería a este primitivo mundo gobernado por el yugo esclavizador de la monarquía.

 

— ¿Aunque eso signifique sacrificar a miles?, tu gente ha secuestrado personas inocentes, nada bueno puede esperarse de eso –Conjeturo el representante.

 

—Todo sacrificio es necesario para garantizar un mundo mejor, uno que la gente oprimida y justa anhela.

 

—Más bien suena a un mundo que tu líder ambicioso y con hambre de poder desea.

 

—No tiene sentido dialogar con un nativo seguidor del imperialismo, morirás y tus amigos seguirán, nada detendrá al ejército rojo –Aseguro el demonio soviético.

 

—Solo una pregunta más, ¿qué fue de mi amigo?.

 

—¿De qué amigos me hablas?.

 

—Su nombre es Terius, estaba conmigo cuando fue secuestrado por un grupo de esos golem, ¿sigue vivo?.

 

Mecil y Terius se habían encontrado tras verse separado por la emboscada efectuada por el demoniaco servidor de Pirer y un bombardeo mágico aéreo perpetrado por un golem. Los dos habían optado el plan de reunirse con los demás aventureros, pero en el camino una oportunidad de oro se les presento para encontrar al responsable de las desapariciones en las aldeas de Luthe.

 

Un grupo de golem del ejército rojo totalmente diferentes a los hombres lagartos estaban llevando consigo a dos aventureros de su grupo. Rescatarlo sería lo más moral, pero con mente fría optaron que lo idónea era seguirles, las maquinas se dirigían hacia algún sitio en concreto y la fuerte sospecha apuntaban que sería hacia donde se encuentra su líder.

 

Con hábil sigilo y destreza de natos exploradores, el veterano aventurero y el representante le siguieron el paso a los captores mecánicos. Su destino los llevo al bosque morado, pero entonces justo cuando creían estar cerca, una imprevista niebla obstruye en sus planes y ocasiona que pierdan de vista a los golem.

 

Pero no fue lo único en interponerse en su camino, numerosos encapuchados de baja estatura con brazos metálicos le rodearon con intenciones hostiles. Eran los sirvientes del niño demoniaco cumpliendo su obligación de detener a los intrusos, los dos hombres lucharon contra las innaturales creaciones.

 

Pero cuanto más vencían, más de ellos surgían para reemplazarle y llego a un punto en que Terius fue tomado desprevenido y atrapado por uno, no le mato sino que le secuestro llevándoselo consigo. Intentaron hacer lo mismo con Mecil, pero el hábil representante no se deja capturar tan fácil y opta por una retirada estrategia para esconderse de sus agresores al ser bastante numerosos. Más tarde se rencontraría con los demás aventureros después de que Rozuel fuese capturado.

 

—Hmmm… si es uno de los tantos aventureros que fueron capturados, lo está y pronto su vida será dedicada a servir por siempre al ejército rojo –Contesto el ente demoniaco.

 

—¿Qué significa eso?.

 

—Si te rindes y aceptas venir pacíficamente conmigo, lo descubrirás.

 

—Antes muerto que ser tu prisionero.

 

—Muerto o vivo, cualquiera de las dos condiciones me son conferidas para tratar contigo, eres un intruso en este territorio y yo el guardián que lo protege.

 

El demoniaco ser adopta una garra descomunal con una de sus manos y de ella dispara continuas ráfagas de proyectiles más veloces que una flecha. Mecil con una maestría sobrehumanas evade la mayoría y bloquea con su espada el resto mientras se acerca a paso veloz hacia su oponente, a solo escasos metros de distancia se prepara para rebanar la extremidad problemática de su rival.

 

Pero el servidor soviético esperaba de antemano que él hiciese eso, de su espalda surgen dos descomunales brazos bestiales que se expanden con enormes manos más grandes que el cuerpo de un hombre adulto para atraparle. Pero su plan se vuelve decepción cuando los reflejos de Mecil cortan en numerosos trozos esas mismas extremidades.

 

— ¿¡Como…!? –Reacciona indignado el demoniaco ser.

 

Lo siguiente fue su brazo con la descomunal garra que disparaba proyectiles, Mecil se lo arrebato y él con inquietud retrocede por instinto para evitar más daño del necesario. Regenera su miembro perdido en cuestión de segundos, pero sus nervios ante la abrumante habilidad de su rival persistían.

 

—En verdad eres bastante fuerte para ser humano… -Vuelve a elogiarle.

 

—No tengo tiempo para esto, si decides darte la vuelta y no interferir, te ignorare y seguiré mi camino.

 

—¿¡Te atreves a burlarte de mí y de mi deber como guardián y leal servidor del premier Pirer!?.

 

La cara del diabólico niño inhumano expresa un enojo de facetas monstruosas acompañadas de un gruñido salvaje sobrenatural, levanta la mirada y emite un fuerte rugido. A los pocos minutos fuertes ruidos procedentes de un bosque se hacen menester a los oídos de Mecil, algo se acercaba de aquella dirección y empezó a ocurrir después de ese tenebroso rugir.

 

La criatura derriba árboles en su proximidad para finalmente mostrarse ante el representante, se trataba de una repulsiva masa viviente carnosa con unos 5 a 6 metros de alto y 8 metros de longitud, carente de cara, ojos y extremidades, alrededor de su cuerpo poseía numerosos tentáculos y destacaba principalmente un orificio vertical que abriéndose exponía una horripilante boca con cientos de colmillos semejantes a estacas.

 

Mecil reconocía a ese horrido ser, lo había visto antes, era el mismo que ataco al campamento montado por aventureros y Templarios aquella noche en el primer día de incursión a la zona prohibida. Ligeramente era un poco más grande que el anterior pero sin duda era la misma monstruosidad.

 

—Oh, pero eso no es todo –Dijo el demoniaco servidor soviético con una sonrisa maliciosa.

 

Un segundo ser carnoso viene de la misma dirección que el primero, su tamaño y longitud eran un poco menor pero en características abominables su imagen no era diferente. Ambas monstruosidades se colocan a espaldas del ente demoniaco quien levanta los brazos presumiendo de sus “creaciones” con una risa tétrica.

 

—Te presento a mis mejores y más orgullosas creaciones, los “Titiritero de pesadilla”, gracias al Premier Pirer y el poder que me fue otorgado por su conocimiento –Señala al Navum incrustado en su cuerpo —He logrado dar vida los sirvientes definitivos.

 

Numerosas abominaciones como osos mutantes del tamaño de elefantes con un exoesqueleto cubriéndole como armadura, arboles vivientes, dos Manipuladores del Navum, abejorros semejantes en tamaño a una calabaza con aguijones equiparables a una lanza y lobos de un cuerno en la frente con un par de dientes de sables con estaturas de un caballo, fueron algunos seres de la fauna inhóspita reclutadas por las monstruosidades carnosas.

 

—Mis “Titiriteros” son diferentes a todo sirviente que he creado hasta ahora, pues ellos son producto de mi poder mezclado con una insignificante porción de Navum en su interior, tienen la habilidad de “influir” sobre las abominaciones de la zona prohibida y manipularlas a su voluntad, que es la mía –Detallo el ente demoniaco la cualidad de los monstruosos carnosos —Y ahora, morirás a manos de ellos, ¿ya no luces tan confiado?, aventurero.

 

Mecil mira a las numerosas y amenazantes criaturas con indiferencia, solo emitiendo un suspiro como respuesta.

 

—Tendré que tomarme las cosas con más prudencia.

 

Mecil se quitó la capa marrón, era la única prenda que usaba para cubrir su torso, al revelarla denotaba un esculpido cuerpo de músculos para alguien que no era acorde a su edad. Sobre su espalda el representante tenia tallado a modo de tatuaje, la imagen de un halcón alzando sus alas sobre un círculo mágico.

 

Toda la hoja de su espada es imbuida de un aura amarillenta, las actitudes físicas del cuerpo del hombre mayor es potenciado con su propia magia y estaba preparado para luchar contras los numerosos hostiles en completa calma y mente fría.

 

— ¡Ataquen mis lacayos, despedacen su cuerpo, arranquen su carne y jueguen con sus intestinos como vísceras si lo desean! –Ordeno el demoniaco niño.

 

Varios abejorros, osos y arboles vivientes se lanzan a matar contra Mecil, el hombre por su parte avanza lentamente hacia ellos sin inmutarse psicológicamente en lo más mínimo. Al encontrarse solo un metro, el hombre de edad avanzada se mueve a gran velocidad cortando a diestra y siniestra con su espada, todo el que tocaba su hoja era partido de inmediato ya fueran en un solo o varios pedazos.

 

—No puede ser… -Replicaba con negación el ente demoniaco.

 

No importaban cuantos fueran los enemigos a su alrededor, no importaban si era rodeado, aquel representante del gremio, aquel mago retirado de la vida de aventurero tiempo atrás, daba batalla como un fiero guerrero nato. Su poder, su manejo con la espada, sus dotes de combate, no había atributo que las abominaciones pudieran superar.

 

— ¡Imposible…! –Seguía negando lo que sus ojos veían.

 

Mecil con su boca se hace una minúscula herida en un dedo para extraer una gota de sangre y realizar la invocación de un Espirano. Un halcón gigante acude a su llamado y su usuario se monta sobre su espalda alzando vuelo con su bestia invocada.

 

— ¡Adelante, Laita! –Ordeno Mecil a su Espirano.

 

El halcón Laita se eleva acabando con su plumaje a manera de cuchillas con los abejorros que se interponían en su camino. Al situarse a una considerable distancia, Mecil salta cayendo en picada hacia su siguiente blanco, uno de los dos manipuladores de Navum, pues el representante sabía lo peligroso que eran si estos corrompían su mente.

 

El hombre gira como una rueda a gran velocidad mientras descendía y aterriza sobre la criatura partiendo su cuerpo en dos verticalmente, el segundo reacciona a la muerte de su compañero y se prepara para ejercer su poder de manipulación mental. Pero Laita defiende a su amo atacando a la abominación restante con sus garras para arrancarle a la mitad desde la cintura y apretar su cabeza con sus zarpas hasta destruirla.

 

Los enormes lobos de cuernos con colmillos de sables atacan al hombre por la espalda, pero él fácilmente se da vuelta y parte en dos horizontalmente a su agresor salvaje. El servidor demoniaco del ejército rojo observaba perplejo como el resto de las abominaciones eran fácilmente abatidas por ese hombre de edad avanzada.

 

En toda esa masacre se había dado cuenta de algo, desde que Mecil imbuyo su hoja de aquella aura amarillenta, sus ataques se habían hecho más poderoso. Los cortes que realizaban eran exageradamente superior comparado a cuando el arma rebanaba sin ella, su deducción lo llevo a pensar que no era un simple fortalecimiento como el que realiza en su cuerpo, sino algo más especial.

 

Su deducción era correcta, la espada de Mecil se había fortalecido aún más por el aura amarilla, o mejor dicho su hoja se había hecho con un filo más letal. El representante estaba ejecutando su habilidad, su hoja estaba potenciada con partículas mágicas que vibran en una frecuencia alta y permiten cortar un objeto con una potencia sónica. Dicho de otra forma, la espada de Mecil cortaba al simple contacto a una velocidad igual o equivalente al sonido, todo metal o material duro de igual durabilidad, era como papel para su hoja.

 

Mecil Devon, ex-aventurero de rango 12, antiguo “Alto Rango”, mago de clase S apodado como “El Imbatible Cheroquez”, actual representante del gremio de aventurero del reino de Luthe. Este hombre de más de 50 años ha vivido incontables aventureras y ha enfrentado adversarios formidables en su pasado, cruzando la línea entre la vida y la muerte sucesivamente.

 

El demoniaco ser estaba boquiabierto, de que en su perceptiva un mero humano fuera capaz de ejercer tanto problema y demostrar tal exorbitante amenaza. Ya casi había acabado con todos las abominaciones que sus “Titiriteros” controlaban.

 

— ¡Es absurdo!… ¡ilógico!… un humano… ¡un simple humano con algo de magia!… ¿¡me está superando!?, ¡es inconcebible!.

 

Su orgullo y arrogancia le impedían dejar que el aventurero se saliera con la suya y continuara humillándole. De sus manos convoco una neblina, a cada segundo esta se hacía más densa, cuando Mecil acabo con la última abominación restante noto entonces la siguiente jugada de su inhumano oponente.

 

Entorpecer la visión era una de las maniobras más conocidas para evitar una lucha de frente contra alguien fuerte, aprovechando para atacar sus otros flancos desprotegidos. El fiel sirviente del ejército rojo lo había planeado, sus creaciones habían logrado controlar a 3 criaturas consideradas como uno de los mayores peligros de la zona prohibida.

 

Eran sigilosos, con actitudes físicas superior al humano, destacaban por su agilidad y velocidad de entre todos sus atributos, arrancar una armadura pesada o atravesar un escudo de hierro no era un problema para ellos. Residían tanto en el bosque morado como en otras áreas más profundas, son un mayor peligro en la noche pero atacar en el día también lo hacen.

 

Pero quizás su mayor peligrosidad es sin duda la habilidad con la que fueron adoptados en su concepción. Ellos podían volverse invisible, desaparecer a la vista engañando fácilmente al ojo, incluso su “presencia” se ve reducida considerablemente cuando adoptan esta capacidad.

 

—Veamos entonces que puedes hacer con 3 “Cazadores del Navum” –Dijo con arrogante gracia y placer en sus pensamientos el fiel servidor de Pirer.

 

Los “cazadores del Navum” eran su nombre etiquetado y las monstruosidades del demoniaco ser se habían hecho con tres de esas abominaciones a su control. Mecil yacía quieto, calmado, sereno y concentrado, con sus ojos abiertos, no se molestaba en mirar hacia otros lados, mantenía su vista siempre al frente.

 

Las criaturas se acercaban a él, acechando en completo sigilo, invisible a la vista y como una manada de depredadores se aproximaban coordinándose para atacar al representante. Los tres flancos que apuntaban para depredar al hombre eran su derecha, izquierda y espalda, ignorando su frente que es donde él tenía sus ojos enfocados.

 

El trio de cazadores se detiene a solo 3 metros de distancia de Mecil, sus extremidades se fortalecen con naturalidad preparándose para ejecutar su salvaje carnicería. Las tres abominaciones saltan a la vez, cada uno como había coordinado atacaba un flanco en concreto, el representante ni se inmutaba y había una razón en particular.

 

Laita Aterriza inmediatamente sobre los hombros de su dueño sin causar lesión alguna con sus garras en él, abre sus alas con totalidad creando un escudo emplumado punzante envuelto con magia de fortalecimiento que cubre los tres lados atacados de su usuario; derecha, izquierda y espalda.

 

Las abominaciones son repelidas, sus garras no pueden contra la defensa del leal halcón y su invisibilidad desaparece quedando su aspecto al descubierto. Eran seres humanoides que caminaban de forma cuadrúpeda como animales aunque caminar de manera bípeda también era posible para ellos, yacían desnudo en su totalidad y carecían de genitales u orificios naturales como tal. Poseía una piel fornida gris rozando a lo oscuro, no tenían ojos y su boca era una inmensa quijada que se abría en dos de manera vertical con voraces fauces, con una larga lengua que llegaba a medir 2 metros y su forma se asemejaba a una sanguijuela.

 

Sus garras superaban el triple de largos de los dedos de una mano humana y el filo de esta no tenían nada que envidiarle a una espada. Sus patas inclusive contaban sus propias cuchillas con la cual el cazador de Navum aprovechaba con patadas, el grado de inteligencia de la criatura cuando de cazar se trata era moderado y son capaces de planificar emboscadas como trampas cuando trabaja en conjunto con otros cazadores.

 

—He expuesto mi vida en numerosas batallas, no es la primera vez que soy atacado con una estrategia como esta, aprendo de mis experiencias y no caigo tan fácil –Sermoneo el representante del gremio.

 

Laita alza vuelo separándose de su amo y Mecil realiza un veloz giro de 360 grados desembocando una onda de energía de su espada impregnada con su poder de corte sónico que alcanza de inmediato a las tres abominaciones. Las criaturas son eliminadas y el ser demoniaco observa perplejo como su rival nuevamente había superado otro de sus desafíos.

 

—Este humano… aventurero… ¿aventurero?… –Distorsionados recuerdos sumamente borrosos fluyen en su mente.

 

Una repentina y leve jaqueca sacude su cabeza, cuando vuelve en sí, el minúsculo tiempo en que su dolencia le distrajo, Mecil se había desplazado hacia él y ya se encontraba centímetros frente suyo. El representante apuñala con la punta de su espada el pecho del servidor de Pirer, en concreto, sobre el cristal incrustado en él.

 

El fuerte contacto con el arma del aventurero causa una explosión de energía mágica que empuja a Mecil pocos metros hacia atrás provocando que su espada se parta en dos, en cuanto al ser demoniaco. Se mantenía en la misma posición, con la cabeza agachada y una mirada vacía, el cristal aunque aún en su lugar, estaba fuertemente dañado con numerosas grietas como si fuera cuestión de tiempo para romperse.

 

Una cantidad indigesta de recuerdos repercuten de golpe en la mente del sirviente de Pirer, una ligada al pasado, el suyo, aquel que en esencia no recordaba por ciertas circunstancias.

 

—Lo recuerdo… lo recuerdo… TODO… -Levanta su mirada expresando indignación e ira — ¡YO SOY ZOZO!…

 

Continuara…

 

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