Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 21

CAPITULO 21

 

Los bandidos tenían rodeado al indefenso conductor de la carreta, viajando solo y sin escolta, era un objetivo totalmente fácil para los asaltantes.

 

—Especias, verduras, carne, mmm… esperaba un cargamento de armas o joyería, pero esto promete también dar buenos ingresos –Analizo la líder de las bandidas el contenido de la carreta.

 

—Y lo mejor de todo es que tenemos un “botín extra” para nosotras –Dijo una de la segunda bandidas jóvenes con sus manos sujetando al desarmado chico.

 

— ¡Por favor no me hagan daño!, ya tienen las mercancías, no tengo nada más para entregarles –Suplica el conductor de la carreta entre lágrimas.

 

—Pero te tenemos a ti y tenemos pensado mucha diversión para pasar el rato, ver siempre el culo de Crek ya aburre bastante –Comenta otra bandida.

 

—Oh calla, dices eso pero te encanta, en especial cuando lo meneo – Dice el único bandido varón denotando una risa al unísono que se da entre todos los criminales con ese comentario.

Peter quien veía toda la escena junto a Lyra sin aun ser descubierto, sale de su escondite y eventualmente se acerca a ellas para ser descubierto por la líder criminal a quien le plantea cara.

 

—Vaya pero tenemos aquí, un muchachote bien guapo que viene a jugar de héroe, ¿eh?, escogiste un mal camino chico, ¡oye Crek!, ya que a este le sobra pelotas como a ti, es todo tuyo  –Le ordena su líder.

 

—Sera un placer –Desenfunda el tal Crek un Gear en forma de espada corta.

 

Este se acercó a Peter hasta estar frente a frente a él y luego le amenazo con su arma colocándoselo cerca de su cuello, el rostro del peliblanco se mantuvo con una expresión indiferente en todo momento.

 

—Viniste al lugar equivocado para jugar al héroe, mocoso, ahora es un buen chico y entrega todas…

 

No lo vio venir, ni por asomo, el bandido Crek es mandado a volar de un puñetazo en la quijada, no un golpe cualquiera, uno que desembocaba una fuerza bestial, el puño del chico peliblanco fue tan rápido a los ojos de su agresor y lo suficiente fuerte para mandarlo algunos metros hacia atrás chocando su cabeza contra el suelo, oyendo con claridad el crujir de huesos vitales romperse.

 

— ¿Qué mierda fue eso Crek?, vamos ponte de pie, da vergüenza que ese niñato te diera semejante sacudida –Le dice su líder avergonzada de él —Oye Crek…

 

La bandidas más joven, aquella que rozaba por los 14 años, se acercó a su herido compañero, noto la sangre salir de su boca y lo inmóvil que estaba, sospecho al verle tan quieto con los ojos abiertos, puso su mano sobre su nariz, no había aire saliendo de sus fosas nasales, ni movimientos en el tórax.

 

— ¡ESTA MUERTO! –Exclama ella entre horror.

 

Las demás bandidas estaban inquietas, su compañero solo recibió un golpe, solamente un puñetazo y fue capaz de culminar con su vida, miraron al chico peliblanco, observaron su indiferente rostro, fue suficiente para experimentar la sensación del temor a morir.

 

Fue suficiente, para que tres de ellas se armaran con pistolas y apuntaran hacia el asesino de su abatido compañero, si era capaz de dar golpes así de fuerte, enfrentarlo cuerpo a cuerpo era mala idea, pasaron directamente al plan a distancia.

 

— ¡FUEGO! –Ordeno la líder.

 

Los disparos se efectuaron sin sincronía, por separado, la primera bala iba directo al ojo izquierdo de Peter, el chico peliblanco había previsto la ruta de ese proyectil con su “Instinto Asesino”, esquivarlo fue meramente sencillo, fue que enseguida noto que la velocidad de aquellas balas comparado a las de las pistolas modernas de su mundo, eran ridículamente inferior.

 

— ¡No jodas, esquivo el disparo! –Se sorprende la pistolera de ello.

 

Un segundo disparo se efectuó y apuntaba por el abdomen del lado derecho del joven, mientras lo evadía, el tercero se realizó, no hubo tiempo para evadir ese último, pero si para cambiar el sitio en donde impactaría, en vez de darse en el cuello como su visión le mostraba, se desplazó lo suficiente para que la última bala impactase en su hombro izquierdo.

 

— ¡Ja!, solo era cuestión de tiempo –Comenta la bandida que logro asestarle su tiro.

 

Pero el muchacho no se afligió al dolor, sino que comenzó a reírse de manera demencial, causando una impresión de repelús de las bandidas en él e incluso en el conductor de la carreta, observan enseguida como el miembro que recibió el proyectil comienza a temblar y acto seguido expulsa la bala, la herida perdía sangre pero a los pocos segundos se regenera quedando ileso.

 

—Es cierto, ya no soy humano, deje de serlo hace mucho completamente en mente y ahora he dejado de serlo no hace tanto en cuerpo, yo soy… un monstruo –Una sonrisa psicópata se manifiesta en su rostro.

 

La inquietud del grupo hacia ese raro chico de pelo blanco creció, al revelar una inhumana habilidad, pensaron que podría deberse al uso de algún Gear curativo, pero nada semejante estaba a su alcance.

 

La bandida más joven fue quien más afectada quedo, entre el rasgo recién visto en Peter y el asesinato de Crek, con quien era muy cercano a ella, empuño una daga Gear que poseía una cuchilla que ardía en elevadas temperaturas.

 

— ¡Monstruo! –Exclamo ella entre ira y temor con ojos lagrimosos.

 

— ¡Espera, detente! –Le ordeno la líder bandida, pero ella no escucho.

 

La menor ataco sin dudarlo más, con sus dos manos sujeto la empuñadura del arma y apunto hacia el corazón, corriendo a toda prisa, tal movimiento para el asesino de pelo blanco era más que predecible, una mera subestimación a su amenazante ser, como fácilmente la veía venir, con simpleza la detuvo.

 

Se movió lo suficiente rápido para tomar a la chica de sus brazos e impedir todo intento por defenderse, acto seguido la derribo pateando una de sus piernas, una patada con brutal fuerza que le rompió varios huesos de su extremidad inferior, provocando su inminente caída e imposibilidad para levantarse.

 

La adolecente lloraba de inmenso dolor, su pierna derecho había sido privada de su capacidad de caminar y peor, aquel chico peliblanco le observaba de pie, sosteniendo la daga ardiente que se le fue quitado, imagino su cruel destino.

 

La líder bandida no lo permitió y ordeno volver a disparar contra él, las tres pistoleras habían recargado su arma con la distracción llevada a cabo de la menor del grupo, apuntaron contra el chico y abrieron fuego al unísono, pero Peter lo tenía todo calculado.

 

Tomo a la adolecente de la pierna rota y la uso como escudo humano, recibiendo los tres tiros en su espalda, dos de ellos habían perforado un pulmón, el tercero había dado en la columna, la arrojo por consiguiente al suelo tras usarla denotando ella un estado moribundo.

 

— ¡NO… LENA! –Replica la líder bandida el nombre de la joven con incertidumbre.

 

La pubertad herida intentaba pedir por ayuda, pero tal eran sus heridas que apenas le quedaban fuerzas para mantener su respiración, Peter levanto en alto su pie derecho y con toda inhumanidad, indiferencia emocional y carencia de culpa, descendió aquel pie con fuerte presión, aplastando el rostro de la joven revelada como Lena.

 

La fuerza de aplaste de un humano ordinario causarían serias heridas en el rostro, pero la fuerza de un hombre lobo estaba a otro nivel, desfigurando toda la cara hasta reducirlo a una masa de carne molida mezclada con materia encefálica aplastada, ese fue el fin de la bandida adolecente.

 

—No… Lena… -Replicaba la líder bandida su nombre inmerso en el agobio emocional que deleitaba con una expresión desalentadora.

 

— ¿Por qué esa cara tan patética?, ¿era esa niña tonta alguien cercana hacia ti? –Le pregunto Peter con agresivas palabras —Oh, déjame adivinar… no se parecen en mucho, no es tu hija como se puede notar, podría ser… ¿que la considerabas como una porque eres estéril y tu marchito útero no pude concederte en carne propia ese placer?.

 

El rostro de la criminal se palpito de iracunda rabia, mordiendo su labio hasta sangrar, por su reacción Peter sintió que atino al blanco con sus palabras, provoco a la jefa de las criminales haciendo que ella empuñara su propia arma, un pesado espadón con la habilidad de desplegar electricidad en su hoja.

 

—Te matare con mis propias manos… ¡hijo de puta!.

 

La furiosa líder carga contra Peter, el joven peliblanco observo la predicción de su ataque, emprendió marcha corriendo hacia ella, pero no desenfundo su espada para bloquear su hoja, sino que evadió su espadazo eléctrico haciéndose a un lado con un hábil giro de 360 grados y siguió avanzando hasta dirigirse a sus subordinadas.

 

Su objetivo eran las tres pistoleras, el trio de mujeres tenían la guardia baja al ver que su jefa garantizaba encargarse de él por cuenta propio, no veían venir tal resultado, no hubo manera de reaccionar a tiempo, Peter con su mano izquierdo arranco la piel de la cara de una de ellas como uno se desharía de un guante, dejando al descubierto su facial rostro carnoso.

 

La joven con fuerte agonía grita cubriéndose el rostro con ambas manos como si quisiera parar el dolor o intentase cubrir su sangrienta fealdad, en su tropiezo cae al suelo dándose con la cabeza, no matándola, sino quedando inconsciente.

 

Peter prosigue haciendo uso de la daga de alta temperatura que tomo de la asesinada pubertad, la blandía con su derecha y propino un corte preciso en los pechos de la próxima dejándole una grave herida abierta, la carne lacerada desprendía vapor a los pocos segundos de hacer contacto con la caliente hoja y la herida mujer en vano intentaba detener la hemorragia que inminentemente la mato.

 

La tercera pistolera había cargado su arma, pero Peter fue más rápido y antes de que ella pudiera apuntarle, el peliblanco lanza la daga Gear y esta atraviesa la boca de la bandida, seguía viva aun, pero experimentando un insoportable infierno de angustia, la alta temperatura de la cuchilla la quemaba por dentro.

 

Ella soltó la pistola y uso ambas manos para toma la daga desde la empuñadura, con todas sus fuerzas se la quito de su boca, dejando al descubierto una lengua calcinada con todo el interior de la boca con quemaduras de tercer grado y el notable agujero en la nuca, sus heridas eran severas y su consciencia estaba a merced de desvanecerse para siempre.

 

Pero no fueron las heridas la que culminaron su vida, volteo a su izquierda, hallando a su agresor sosteniendo su pistola, Peter había tomado su arma y la puso en la cabeza de la bandida, jalo del gatillo y tomo su vida con ese disparo.

 

La líder entre enojo y frustración al ver como sus subordinadas caían en picada, observa que aun dos de sus bandidas seguían en pie, una de ellas llevaba una ballesta y la segunda dos espadas gemelas livianas, dichas armas también eran Gear, la jefa estaba por ordenarle atacar en grupo contra el hostil muchacho cuando de pronto…

 

—No… ¡no!… –Exclamo la líder criminal presenciando la inminente muerte de las dos.

 

No a manos de Peter, sino de una nueva atacante, una mujer pelinegra, quien desde el aire, aparece aterrizando a espaldas de las dos criminales que estaban juntas y usando un par de dagas de empuñadura verde para apuñalar al dúo a la vez en el cuello, ninguna de las dos la había visto venir o sentir en el más mínimo aspecto su sorpresiva llegada.

 

Las hojas de la daga estaban impregnadas de un veneno acido, la asesina descendía lentamente sus armas, corroía la piel destruyéndola y dejándole al descubierto su visceral interior, las cuchillas bajaron hasta la parte del estómago, tripas y otros órganos en contacto con el ácido eran quemados por el letal químico y esparcidos hacia fuera del cuerpo, amontándose en el suelo en un baño de sangre.

 

La líder forajida estaba ciertamente abrumada por la forma grotesca en que ellas fueron asesinadas, la perpetradora no mostraba señal alguna de asco o repelús en sus acciones, al contrario, amaba lo que hacía y en su vil rostro, una sonrisa sádica expresaba el placer de haberlo hecho.

 

—Oye, ¿acaso te pedí que te metieras?, esto es demasiado fácil para mí, ni siquiera he usado mi espada, ¿para qué te metes y me lo haces más sencillo? –Protesta Peter por la intromisión de su compañera.

 

—Disculpa, es la costumbre de los licántropos, cuando se trata de cazar o una mera matanza, actuar en grupo es parte de nuestra naturaleza –Se excusa Lyra.

 

— ¿Licántropos? –Replica la líder bandida recordando luego los rasgos absurdos de fuerza y agilidad del muchacho y la manera en que regenero la herida de bala —¿Ustedes son… hombres lobos?.

 

Lyra revelo sus orejas lupinas y su cola animal en conjunto con sus colmillos, Peter sin saberlo dejo al descubierto solo sus colmillos, la mujer ante tal revelación estaba perpleja como asustada, era evidente la razón del por qué sus bandidas caían como mosca.

 

Ante tales monstruos dotados de mayores cualidades físicas superior al humano, portando Gear de la más baja calidad, y un inmenso cero en experiencia para tratar apenas con monstruosidades como Cryptian de categoría D, pues su banda estaba más centrado en el enfrentamiento contra personas a las que asaltaban, haciendo uso de artimañas y emboscada, para poseer la ventaja táctica de los números y el terreno a su favor.

 

Contra tales monstruos, luchar con esas ventaja era meramente difícil, los hombres lobos no son consideradas una amenaza menor, a grandes rasgos suponen un nivel de peligro equivalente a un grupo entrenado de cazadoras experimentadas, cuando se topan con una manada de ellos, pero lo más raro era encontrar a un lobo macho en el grupo, pues su ferocidad en batalla eran igual o mayor de equivalente a las hembras.

 

—No deberías distraerte –Le aconseja Lyra a la líder bandida tras cargar contra ella.

 

La loba empuñando sus dos dagas Gear, choca el filo de su acero contra la espada eléctrica de la forajida, un duelo de fuerza es llevada a cabo, donde la mujer mayor las tenía difícil contra la juventud sobrehumana de la licántropa.

 

—Qué pena, te distrajiste –Le dice Lyra con una sádica mirada.

 

Ella no le entendió hasta que echó un vistazo en dirección donde estaba el chico de pelo blanco, pero donde la última vez le vio, allí él ya no estaba ahora, entonces se dio cuenta, a espaldas suyas, sintió a la muerte soplar sobre su nuca, pues el joven peliblanco se encontraba en su retaguardia con el levantar de su brazo derecho.

 

Una mano atravesó la espalda de la bandida y llego incluso a traspasar su pecho, en la mano de su agresor sostenía su corazón arrancado de su cuerpo en el transcurso, la criminal con sus últimas fuerzas bajo su mirada observando los últimos latidos de este, cuando cesaron, la líder forajida cerro sus ojos siendo llevada a los brazos de la muerte junto a sus subordinadas caídas.

 

—Je, que fatalidad –Dijo Peter sacando su brazo del atravesado cuerpo de la bandida —Apenas puedo controlar mi nueva fuerza, pero ya me acostumbrare –Cerro su puño con el que sostenía el corazón haciéndolo añicos.

 

El conductor de la carreta quien había presenciado todo, estaba sumamente atemorizado hasta el punto de quedar congelado, más aun cuando supo que la identidad de aquellos que liquidaron a la banda de bandidos eran dos hombres lobos, cuando estos voltearon su mirada hacia él, el joven sintiendo que sería el siguiente en recibir una brutal muerte, imagina la peor y en consecuencia espuma sale de su boca entrando en shock y cayendo inconsciente.

 

—Que marica –Opino Peter ante su reacción inminente.

 

—Oye, aún queda una –Señala Lyra a una de las bandidas en el suelo.

 

Era aquella cuya cara fue arrancada por Peter, aun no había muerto, había quedado inconsciente, estaba por despertar, pero antes de que eso fuera a pasar, el joven peliblanco se le acerca y poniendo su pie derecho sobre el cuello de ella, presiona con mucha fuerza y se la rompe matándola en el acto.

 

—Siento que algo no cuadra… -Comenta Lyra en voz alta.

 

Había contado el número de bandidos muertos, en total eran ocho, pero los dos sabían que en realidad eran nueve con los que se habían topado, faltaba uno más, fue cuando la loba haciendo uso de sus agudos oídos, escucho algo que venía dentro de la carreta, el sonido de una respiración agitada tratando de calmarse.

 

Camino lentamente hacia la carreta, en su interior albergaba comida divida entre vegetales y carne, siendo predominante lo primero, detrás de un barril, allí lo escucho con más atención, la respiración agitada, se subió al vehículo y tomo bruscamente de los hombros a la persona que intentaba esconderse.

 

La arrojo fuera de la carreta, este intento ponerse de pie y huir al ver que inevitablemente fue descubierto, pero la loba no se lo impidió, le atrapo sujetándole fuertemente del cuello, pero no para matarla, sino para inmovilizarla.

 

— ¡Vaya!, pero que sorpresa, ¡oye Peter, tienes que ver esto! –Le dice Lyra.

 

Peter con curiosidad se acercó, Lyra había encontrado a la bandida restante y cuando el joven peliblanco le echó un vistazo, reconoció su cara, pues ya le había visto con anterioridad, era una veinteañera de lentes con unos 170 de altura, corta caballera negra, camiseta de mangas largas marrón con gris, pantalones largos de igual color con varios bolsillos y enfundando una pesada maza con pinchos en su cintura.

 

— ¡Eres tú! –Recordó Peter.

 

El nombre de aquella mujer era Brenda, en la ciudad de Brahim, ella se presentó como una cazadora que buscaba un compañero de caza para acabar con unos trasgos, Cryptian de la más baja categoría, pero todo aquello era un engaño.

 

Brenda en realidad era una forajida que se hacía pasar por cazadora, solicitando ayuda de novatos para cacerías sencillas y luego asaltarles por sorpresa, tomar todas sus posesiones y el destino de la víctima era la muerte o la esclavitud, así funcionaba su sistema.

 

— ¡Hija de puta!, no tienes idea de cuánto anhelaba volverte a ver para hacer que me la pagaras –Dijo un furioso Peter al verla nuevamente.

 

Por su mente paso el deseo de despellejarla viva, hacer que sufriera lo más que pudiera antes de matarla, Brenda sentía el inmenso terror, veía en los ojos de aquel chico las ansias de ponerle las manos encima y torturarla con todo placer inhumano, causando en su agitante angustia que llorara en el proceso, pero Lyra detuvo las intenciones de su compañero.

 

—Vamos, cálmate, es mejor no apresurar las cosas, ¿cuál es la prisa si no disfrutas del momento?, mira, ya casi es de noche –Le dice su compañera a modo de una propuesta.

 

El sol estaba a unos minutos de ocultarse por completo e invocar la noche.

 

— ¿Qué es lo que tramas? –Le pregunta el licántropo peliblanco.

 

—Algo “candente” –Contesto ella dándole una lamida a la mejilla de Brenda como si la saboreara.

 

Continuara…

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