Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 19

CAPITULO 19

 

La cama rechinaba ante las violentas sacudidas en la que se hallaba sometida, con sus desnudos cuerpos encima del colchón, la viril juventud del joven de pelo blanco se tornaba en brazos de la adultez madurez de la loba.

 

La cama era lo bastante espaciosa para los dos, inclusive para un tercero, la habitación se ubicaba en el segundo piso de la casa a la cual estaban, era un dormitorio con varias camas a la vez, pero la más grande pertenecía a la licántropa adulta.

 

Los dos se dejaban llevar por su lujuria, con sus rasgos lupinos parcialmente visibles, desembocando sus orejas, los colmillos y el notable rabo animal, Tharja asumía la dominación, con Peter acostado boca arriba y ella sentada sobre su erecta hombría.

 

Obscenos sonidos denotaban de las sacudidas de la loba adulta, jadeos acompañados de gruñidos de placer expresaban su gozo, sus enormes pechos al aire tenían algo su pelaje encima y rebotaban entre tal movimiento que el chico no pudo resistir y sin previo aviso los ataco con su boca y manos.

Devoro uno de los pechos, saboreándolo y toqueteando el pezón con la punta de su lengua, con una mano se ocupaba del seno restante moviéndolos de manera circular, Tharja no tuvo objeción, puso sus brazos alrededor de la espalda de su pareja y dejo que se deleitara con sus atributos.

 

Peter empezó a llevar las movidas de su cadera, reluciendo aún más el gemir de la licántropa, acompañado del manoseo de sus pechos, el placer al que se sumía era algo inaudito e injusto por no haberlo experimentado antes.

 

— ¡Que gustooooo… hacerlo con alguien de la misma raza!… –Exclama entre gozo la loba.

 

— ¿Nunca lo has hecho con un lobo antes? –Le pregunta Peter.

 

— ¡No con machooos!… ¡si, justo ahí!… ¡solo lo he hecho con mis compañeras e hermana de manada, no hay lobos machos entre los nuestros!…

 

Un detalle interesante, a consecuencia de la escases de varones en la raza de hombres lobos, el sexo entre licántropos se ha centrado mayormente entre mujeres, aun así, eso no determina una sexualidad totalmente lésbica en las mujeres lobas, siguen teniendo atracción sexual hacia el género opuesto, pero a consecuencia de la natalidad, las relaciones de tal índole entre los suyos ha girado en torno al sexo entre hembras.

 

— ¿Supongo que no siempre lo hacen entre ustedes?, algunas debe preferir una que otra la necesidad de algo de carne masculina –Comento Peter.

 

— ¡Siiii!… si queremos hacerlo de esa manera… solo nos basta con someter a un humano y ya… ¡aaaah!…

 

Para satisfacer esa necesidad de sexo hetero, usan a humanos secuestrados, algunos obtenidos de asaltos a caravanas comerciantes, de esclavistas o inclusive de la captura de cazadores, la sociedad de hombres lobos esclaviza a humanos con propósitos en su mayoría sexuales.

 

Ya sea para sexo ocasional con el fin de satisfacer sus lujuriosas necesidades, pero una función vital era la procreación, sin lobos machos de que valerse, debían reproducirse a través de humanos, el fruto concebido entre un hombre y una mujer loba, siempre dará por resultado un descendiente licántropo, caso contrario entre un hombre lobo y una mujer humana, será un niño que puede heredar o no la licantropía del progenitor.

 

Los dos cambian de posición y Tharja se pone de cuatros patas esperando a su acompañante, el joven peliblanco no la hizo esperar y la monto enseguida, como un par de perros en celos, Peter se situó encima suyo y apoyando sus brazos sobre sus pechos, hundía con salvajismo y cero delicadeza su pene dentro de la mojada vagina de la loba.

 

— ¿Que se siente que te monten como una perra? –Susurra Peter con erotismo al oído de Tharja.

 

— ¡No me importa como lo hagas… con tal de sentirlo… aaah… que gusto…!

 

Los empujes de Peter se hicieron más rápidos, los manoseos más fuerte, estrujaba los pechos de la licántropa como si esperara sacarle leche, Tharja puso una mano sobre la cabeza de su acompañante para acercar su boca con la suya, sus lenguas se entrelazaban, su saliva mezclaban y al punto del clímax, la mujer loba ruge bestialmente al desencadenarse su corrida, Peter le acompaña en el placer y eyacula en su interior.

 

—No tienes idea… de cuanto… esperaba jodidamente… hacer esto… -Dice entre jadeos la mujer loba —No todos los días se tiene el gusto… de aparearse con un lobo macho.

 

—Lo mismo podría decirle de coger con alguien que posiblemente me dobla en edad –Comenta el chico peliblanco.

 

—Tan solo tengo 38 años.

 

—Corrijo, con alguien que tiene más del doble de mi edad.

 

— ¿Listo para la segunda ronda? –Tharja lame con lascivia el cuello de Peter.

 

— ¿Responde esto a tu pregunta? –Muestra su pareja su aun endurecido miembro.

 

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Horas habían trascurrido, regresando al primer piso, Tharja preparo una bolsa con varios suministro de comida, un farol a mano que funcionaba a base de energía Nova y tres botella de madera con agua potable en su interior.

 

—Como había acordado, aquí tienes tus suministros –Le entrego ella al joven.

 

—Supongo que no te meterás en problemas por darme esto sin pagar con dinero.

 

—Je, ni que fuéramos a ir a la bancarrota por tal cosa, además, te tengo un bono extra, por entretenerme más del tiempo que creí que duraría.

 

Tharja le hizo entrega de un mapa y una inusual estaca de metal.

 

—Este es un mapa que detalle toda esta región, desde donde estamos ahora, la ciudad de Brahim y el calabozo Moldevil.

 

—Excelente, no soy de los que usan habitualmente un mapa para moverse, pero es mejor que nada si quiero ubicarme –Agradece Peter —¿Y esa estaca?.

 

—Esta “estaca” no es una ordinaria, en realidad es un producto hecho con tecnología Nova, es una tienda de campaña portátil, la clavas bien duro en el suelo y mientras las sujetas recitas “Montar Tienda”, después la sueltas y al cabo de unos segundos esta cosa pasara de ser una estaca a una autentica tienda, te servirá para no tener que dormir en el frio y duro suelo del calabozo –Explico ella.

 

—Carajo, en verdad agradezco el gesto de ayuda, una tienda que se pueda montar así de fácil me viene de mil maravillas.

 

—Entonces si quieres agradecerlo alguna vez… -Tharja toma del mentón a Peter y le da un apasionante beso de lengua —Visítame cuando tengas tiempo, siempre tendré un hueco en mi agenda para mis nuevas amistades.

 

—Jeje, mentiría si lo prometo, pero veré si puedo visitarte en otra ocasión.

 

—Que bien, quisiera que conocieras al resto de las chicas de paso.

 

—A propósito…

 

Peter recordó enseguida que todas sus corridas durante el sexo, lo hizo dentro de la mujer loba, cada eyaculación había inundado de su semilla el interior de la feminidad de la chica bestia.

 

—Hoy era tu día seguro, ¿no? –Pregunto Peter.

 

— ¿”Día seguro”?, ¿qué es eso? –Contesta Tharja con confusión.

 

Los ojos de Peter se entreabrieron denotando un asombro inescrutable al escuchar su respuesta.

 

—Oye, no me juegues esa broma… yo ni siquiera recordé en un usar un maldito preservativo, ¿siquiera existen aquí?, ¡carajo!, ¿cómo pude olvidar algo tan importante en una puta relación sexual?, y no lo digo solo por las ETS.

 

—Mmm… ¡oh, ya lo capte!, esas son cosas humanas, ¿verdad? –Choca Tharja sus manos en señal de comprensión.

 

—Sí, son cosas humanas “importantes”, ¿lo entiendes?.

 

—Si lo entiendo ahora y te preocupas demasiado por nada –Asegura la loba adulta.

 

—¿Eh?, ¿y eso porque?.

 

—A diferencia de los humanos, los hombres lobos pueden hacer que sus órganos sexuales sean estériles o fértiles a voluntad, en el caso de las hembras, su interior rechazara toda semilla si eligen no desear concebir, en cambio los machos, pueden hacer que su semen sea acto para embarazar o no, pero deben decidir antes de correrse, ya que una vez que se corren no puede ser manipulada, con que solo uno de los dos elija ser estéril bastara para evitar un embarazo –Explico Tharja relevando algo que el muchacho peliblanco desconocía por completo —Y no te preocupes, en todo momento mi ovulo permaneció estéril, lamentablemente mi trabajo actual me prohíbe quedar embarazada, me metería en serios problemas con mis superiores de la manada.

 

—“Necesidades sexuales al doble”, “un libido capaz de brindar resistencia sexual por horas” y “la capacidad anatómica de no tener que preocuparse por embarazos no deseados”, definitivamente, ustedes son la especie más ninfómana que haya conocido –Expresa Peter.

 

Con la eventual despedida a Tharja, Peter marcha por la entrada de la que vino, subiendo a los escalones cruza por la única vía de ingreso, desde el otro lado observa como aquella entrada volvía a ser una pared ilusoria, según la loba que gestionaba el lugar, aquello era una ilusión creada por medio de un artilugio de tecnología Nova, incluso cuando alguien ingresa, los encargados del asentamiento son notificados por una alarma silenciosa del mismo artefacto.

 

El joven peliblanco observo los últimos rayos del sol de cielo parcialmente nublado, revelando la cantidad de horas que había transcurrido mientras pasaba el tiempo con Tharja, no perdió un minuto más y continuo su avance mirando detenidamente el mapa desde el punto en donde estaba (el cual se lo señalo la loba adulta de antemano), su nuevo sendero había empezado.

 

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Dos horas después, al asentamiento es visitado por otra persona, de un cabello corto negro, estatura de 175, vistiendo un atuendo ligero de tela marrón, en su espalda llevaba un carcaj con varias flechas y su arma predilecta era un arco metálico identificado como un Gear, revelándose como la mujer loba Erian.

 

La chica licántropa ingresa hacia el lugar encontrándose con Tharja quien le reconoce de inmediato.

 

— ¡Que agradable sorpresa verte por aquí Erian!, ¿cumpliendo alguna cuota de cacería nocturna de nuestra manada? –Pregunta ella.

 

—Lo cierto es que estaba tras la pista de algo más grande que unas cazadoras humanas o Cryptian, puede que no me lo creas, pero logre encontrarme cara a cara con un hombre lobo macho, posiblemente no pertenezca a alguna manada –Cuenta Erian.

 

La loba adulta no pudo evitar pensar en Peter, pues sería el único al que ella pudo haberse encontrado, sin embargo, pese a su lealtad con su manada, era una loba de palabra y prometió no decir nada del asunto, además podría meterse en problemas si se llega a saber que un lobo macho estuvo frente a sus narices y le dejo ir así de fácil.

 

—Vaya… eso si es una gran noticia –Comenta ella entre nervios tratando de no mostrar una sospechosa actitud por tal anécdota.

 

— ¿En verdad me crees? –Pregunta Erian.

 

—Sí, ¿por qué una de nuestras talentosas jóvenes cazadoras me mentiría con algo así?, ¿qué paso con el lobo macho?, ¿se te escapo?.

 

—Por desgracia me topé con una loba hembra de otra manada que quería reclamarlo también, parece que tuvo un encuentro anterior con el macho, me batí en duelo contra ella, pero ese lobo aprovecho nuestro combate y huyo silenciosamente sin que lo notáramos hasta que fue tarde, luego de eso nos rodearon unos Cryptian problemáticos a causa de todo el ruido que hicimos, colabore con esa maldita con la que luche para sobrevivir y eliminamos a todos los monstruos, luego empecé a explorar los alrededores para rastrear a ese macho, sin éxito alguno.

 

—Veo que tuviste un largo día.

 

—Si… creo que de momento me gustaría descansar un poco y volver con la manada, le notificare de mi hallazgo.

 

Entonces, una idea surgió por la mente de Tharja, una que mantendría su lealtad con su manada y a la vez no expondría su libertinaje con Peter.

 

—Sabes, acabo de enterarme de algo interesante por un grupo de lobas que estuvo aquí no hace menos de una hora –Dijo Tharja llevando a cabo su plan —Dicen que últimamente ha habido bastante movimiento en el calabozo Moldevil, se ha avistado la presencia de numerosos cazadores humanos dirigirse hasta allí, incluso el grupo de loba comento acerca de un cazador en particular que les llamo la atención, un lindo chico joven de raro cabello blanco, aun si es humano, como quisiera secuestrarlo para mí, suena como alguien adorable.

 

Cuando menciono al chico de cabello blanco, Tharja pudo observar la repentina expresión de interés de Erian que trato de mantener oculta esa faceta, pero ella en el fondo sabía lo que quería.

 

— ¿Dijiste el calabozo Moldevil? –Pregunta la mujer loba arquera dejando en evidencia su interés en el tema —Dime… ¿hace cuánto que vieron a ese chico de cabello blanco?.

 

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Mientras tanto en algún callejón sin salida de las oscuras calles de Brahim, dos jóvenes mujeres lejos de la mirada del público, se encontraban frente a un moribundo muchacho de 18, quien sangraba sentado contra la pared cubierto de heridas fatales, heridas causadas por las manos de las “no inofensivas” chicas.

 

La primera se presentaba como una mujer de 190 centímetros de altura y de veinticuatro años, de piel blanca, cabello negro corto y un lunar pequeño en su mejilla derecha, vistiendo una camisa marrón y pantalones negros, en su cintura enfundaba un arma corta de manera horizontal en su espalda, posaba en su rostro una mirada indiferente hacia el muchacho herido.

 

La segunda mujer se observaba como una de veintitrés con unos escasos centímetros menos a comparación de la primera, de tez algo oscura, cabello despeinado medio largo color marrón, su atuendo era una camisa gris sin mangas y pantalones cortos negros, en su brazo izquierdo empuñaba un guantelete de acero que cubría toda su mano izquierda, ella miraba al herido chico con ojos cerrados y una sonrisa.

 

—Malditas bestias… no se saldrán con la suya… -Dice el moribundo joven.

 

—Estamos en un callejón, lejos de cualquier ayuda para ti, en medio de la noche y donde tu voz no va a llegar a nadie –Le dice la mujer de cabello negro y lunar en la mejilla con un tono agraviante —¿De verdad crees que alguien se preocuparía por la desaparición de un novato cazador de mierda que nadie conoce?.

 

—Si tan solo no hubieras “visto demasiado” quizás seguirías con tu vida, lo lamento por ti –Le habla la segunda mujer del guantelete de acero.

 

—Karen, encárgate de él –Le ordena la mujer del lunar.

 

—Sí, Saria –Responde su compañera.

 

La nombrada como Karen levanta en alto el brazo con el guantelete de acero, revelando el arma ser un Gear del cual surgen unas filosas garras metálicas con la que ataca al moribundo chico, las últimas palabras del novato cazador fueron sus gritos de agonía, el callejón termina inundándose aún más de su sangre.

 

Las dos muchachas se marchan tras concluir su trabajo dejando el cuerpo en las manos de las ratas cercanas, justo sobre la entrada del callejón al cual salían, Saria suspira y a paso veloz toma a Karen del cuello de su camisa, poniendo su espalda contra la pared.

 

—Todo esto paso, porque inconscientemente dejaste revelar tu cola, tenemos suerte de que haya sido solo uno, un cazador novato quien te la vio y en la noche con casi poca gente transitando por la calle, bajo ninguna circunstancia nuestra identidad como licántropas puede salir a la luz en una ciudad humana, recientemente escuche un chisme acerca de una licántropo que fue descubierta no hace mucho en esta ciudad, desconozco que fue de esa pobre diablo, pero yo no planeo tener el mismo resultado, aun me queda mucho porque vivir, Karen –Le dice Saria molesta.

 

—Jejeje… lo siento Saria, supongo que me deje llevar demasiado, ya que al fin de cuentas participaremos en “ese evento” desde otro sitio y sabes cómo me pongo de solo imaginarlo –Dice en su defensa Karen —Además… prometo compensarte por las molestias que ocasiono –Besa con lasciva pasión a su compañera Saria —No dudes en castigarme como te plazca.

 

—Mmm… si no fueras que tienes un cuerpo que me atrae, te habría matado hace rato por tu estupidez.

 

Saria la suelta y las dos prosiguen su camino por las calles de la ciudad pensando en sus siguientes planes.

 

— ¿Qué haremos ahora? –Pregunta Karen.

 

—Faltan 6 días, matemos el rato mientras tanto –Contesta Saria —Hay un calabozo no muy lejos de esta ciudad, Moldevil, iremos allí para hacer tiempo.

 

—Suena emocionante.

 

—No te emociones demasiado o la volverás a cagar de nuevo.

 

—Puedes castigarme por eso también, jejeje…

 

—En verdad te has hecho adicta a mis castigos.

 

No muy lejos, en una tienda cercana por donde las lobas transitaban, una llamativa mujer ingresa a esta, era alguien vestida con una armadura completa que dejaba su vientre expuesto y no poseía casco, Sasha, la paladín.

 

La tienda en si ofrecía varios productos a los cazadores, desde armas Gear e incluso artilugios destinados a apoyarle en combate tanto en la ofensivo como defensiva, entre todo el inventario, se hallaban incluso unas tiendas de campaña portátiles especializados para calabazos, lo cual se vendía como una estaca de metal imbuido con tecnología Nova

 

—Disculpe, ¿qué tienda de campaña me recomiendo para el calabozo de “Moldevil”? –Pregunta la mujer paladín Sasha.

 

Continuara…

 

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