Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 16

CAPITULO 16

 

En lo alto la luna llena se elevaba majestuosamente, iluminando con su luz toda Eliux, esta luna posee una fuerte simbología de culto casi religiosa para una raza en concreto, los hombres lobos, cuando son iluminados por su luz, sus fuerzas incrementa notoriamente.

 

En ciertos casos pueden influir en la personalidad de ciertos licántropos, en aquellos nacidos de una madre humana y un padre lobo, que hereda su condición escondido en sus genes, al exponerse por primera vez a la luna llena, Peter entraba esa última categoría, sin embargo, aun seguía manteniendo cierto control de sí mismo.

 

— ¿Qué me ocurre? –Pregunta en sus pensamientos el joven peliblanco mirando sus garras —No recuerdo haber dado esa mordida a mi antojo a la cazadora, mi cuerpo reacciono de esa manera por si sola.

Su cuerpo había sucumbido a la transformación, era un licántropo de pie a cabeza, cubierto por un pelaje blanco, su altura de 180 paso a 2 metros justo, sintió la corpulencia y tonificación de extremidades como torso, músculos que nunca antes había percibido y sentido en carne propia, pero sabía que tales característica solo pudo haberlo conseguido a través de su inhumanidad.

 

—Grrr… hablar con esta forma es… grrr… incomoda –Estrenaba sus cuerdas vocales de su nueva condición.

 

Incluso caminar se sintió como algo nuevo para él, primero empezó por pasos pequeños, después por trotar y seguido un salto lo suficiente alto que le permitió llegar hasta lo alto de un árbol que para una persona ordinaria solo podría hacerlo escándalo.

 

—Nada mal, empiezo a acostumbrarme a esto, mis únicas quejas seria con este tapete de piel que tengo encima y este plumero de cola, pero ni modo, es adaptarme o joderme.

 

Mientras experimentaba sus nuevas actitudes, alguien se le acerco sin intención de ser sigiloso, de manera directa venia corriendo hacia Peter, quien le percibía con su instinto asesino, su espada estaba a unos metros, pero aquella presencia pronto entraría en su rango de contacto físico, entonces pensó que debía darle buen uso a sus nuevas armas naturales, sus garras.

 

— ¡Espera, no ataques, soy yo! –Dijo la presencia identificándose como Lyra.

 

La chica loba vestía su habitual atuendo con la mitad de sus rasgos lupinos manifestados, acercándose lentamente al muchacho con las manos en alto.

 

—¿¡En que estás pensando al hacer ese aullido!?, ¡puede que muchos licántropos estén en la “caza lunar” pero sin duda habrá uno que otro que no lo estarán!, seguramente habrán escuchado tu aullido, se darán cuenta que quien lo hizo fue un lobo macho y vendrán de inmediato a investigar la zona donde sucedió, ¡debemos salir de aquí cuanto antes! –Explico Lyra.

 

Peter apenas le entendía, solo presto atención a su sed de sangre, pese a que se encontraba en niveles moderados como si estuviera en constante alerta, tales intenciones hostiles no estaban dirigido hacia él, sino hacia otros individuos que él desconocía.

 

—Por favor confía en mí, por favor… -Le suplicaba ella tomándole del brazo.

 

No sabía en que creer, pero recordando la granada de humo en la entrada de la ciudad que le permitió escapar ileso, le dio en esta ocasión un voto de confianza, Lyra contento con ello, guía al muchacho lejos del lago, su camino les llevo a tomar una distancia considerable de 4 kilómetros, evitando toda criatura hostil en el camino, hallando refugio en una cueva de una gran roca casi escondida por un denso follaje.

 

—Creo que este lugar bastara –Dijo Lyra encendiendo una fogata con un par de piedras y leñas.

 

— ¿A qué se debe tanto el escandalo? –Pregunta Peter.

 

—Ya te lo dije, otros licántropos exploraran la zona en donde aullaste, para corroborar la identidad del lobo en cuestión, si te descubren…

 

—¿Me atacaran?, no tiene sentido, ¿acaso los hombres lobos se atacan entre ellos?.

 

—No, no es eso… veras…

 

La respiración de Lyra de repente se hizo más pesadas, sus mejillas se ponían coloradas, Peter noto un fuerte hedor casi como alcohol proceder de ella.

 

— ¿Qué demonios te ocurre y porque tu olor me hace arder la nariz? –Pregunta molesto el chico peliblanco.

 

La mujer loba se abrazaba a sí mismo como si intentara resistir un insoportable dolor, su cuerpo comenzaba a sudar rápidamente denotando un aumento de temperatura corporal anormal.

 

—Es tu aroma… nunca antes he estado como un lobo del sexo opuesto… además con la influencia de la luna llena, puedo sentir como mis hormonas enloquecen mis instintos… duele intentar ignorarlo… arde intentar resistirlo… por favor… ayúdame… -Pedía Lyra entre jadeos.

 

— ¿Qué tengo cara de medico?, ¿o será veterinario?, al fin de cuenta en parte son animales –Comento el chico de manera burlona.

 

Lyra se desvistió reluciendo de manera natural y sin vergüenza alguna su total desnudes ante el chico, mostrando una entrepierna húmeda cuyo néctar empezaba a gotear en el suelo, luego se lanzó sobre Peter refregando su cara sobre el pelaje en su pecho.

 

—Que suavidad… que bello blanco… que hermoso aroma… -Pronuncia con palabras sumidas en ebriedad mientras se acurrucaba sobre el blanco pelaje.

 

—Tsk… ¿qué estás en celo o qué? –Le pregunta Peter.

 

—Si… tu olor nubla mi cordura… siento en lo más profundo de mí ser… un calor lujurioso que proclama en deseo… la compañía de un macho… –Describió la loba lamiendo el cuello del muchacho.

 

—A mí me suena más como una perra en celo, gritando por dentro que le den duro –Opino Peter.

 

— ¡Entonces hazlo por favor!… ya no aguanto más este calor… -Suplico ella.

 

Peter con una faceta maliciosa en el rostro, sintió la sádica necesidad de aprovechar la condición adolorida de Lyra y poner a prueba a su personalidad asediada por sus instintos lujuriosos.

 

—Lo hare si repites obedientemente de manera convincente, las siguientes palabras –Le susurró a la loba en el oído su egoísta condición.

 

— “¡Soy una cochina pervertida perra en celo y quiero tu verga… POR FAVOR!” –Repitió ella la petición de Peter con el exclamar de las últimas palabras a tono pulmón.

 

—Mierda no bromea, para decir algo tan patético, en verdad su lado animal esta predominándole en un fuerte instinto sexual –Pensó Peter entre risas.

 

Lyra se sirvió a sí misma, rozando su vagina contra el falo duro del lobuno peliblanco, sus jugos chorreantes inundaban la inhumana hombría lubricándolo en el acto, entonces llego la hora que anhelaba, tomo cuidadosamente aquello que deseaba y lo metió en su interior, con la mitad dentro de su vagina en el primer intento.

 

La loba gritaba de placer, apenas había comenzado y sentía casi llegar a su primer clímax, empezó a mover sus caderas mientras se sujetaba del pecho de su compañero, pronto aquel miembro que al principio estaba solo a la mitad, ahora yacía metido casi por completo en la fémina.

 

— ¡Aaaaah!… ¡carajo si, que bien se siente, mierda que increíble sensación!… ¡Aaaah! –Gemía alocadamente acompañado de sucias palabras.

 

La chica loba inevitablemente término corriéndose primero, pero no fue impedimento para detenerse, siguió montando el duro pene de su compañero, aumentando la velocidad de sus lascivos movimientos, descendiendo con más fuerza para sentir con más intensidad los golpes en su interior.

 

— ¡AAAAAH!…

 

Una segunda corrida inunda de placer a la licántropa, pero no se detuvo, siguió haciendo de las suyas, Peter quien solo yacía mirando, dejo al lado su actitud de espectador y tomo las riendas al agarrar de las nalgas a Lyra, empezó a ser él quien manipulaba las movidas, embistiendo el interior de ella con aun más fuerza que la loba por sí misma.

 

— ¡Mierda, aquí viene!… –Advierte Peter.

 

Dentro de ella, llevo a cabo su primera eyaculación en alguien de su misma raza, aunque su primera experiencia sexual como un hombre lobo fue con la cazadora que conoció en el lago, pudo notar la diferencia de follar como un animal con alguien de su mismo tipo, el placer era mayor, la intensidad de la lujuria superior.

 

En su corrida desencadenado también la de Lyra, siendo su tercera consecutiva, sus jugos pervertidos chocaron entre sí, la loba sentía con una reconfortante sonrisa influenciada por u libido la caliente esencia de Peter llenándole.

 

—La semilla de un lobo macho… podría hacerme adicta a esto… -Pensó ella.

 

Peter se recuesta boca arriba tras eyacular, pero Lyra no se detuvo, siguió montando a su compañero deseando más de él.

 

— ¿Cuánto más piensas seguir? –Le pregunta Peter.

 

— ¡Hasta que no pueda más!… vamos, continuemos –Le pidió ella.

 

—Tres veces seguidas en poco tiempo, ¿y aun puedes seguir?, que perra tan pervertida, jejeje…

 

—Es inevitable, así como los humanos tienen sus necesidades sexuales, los hombres lobos tienen el doble de esas necesidades y con la luna llena de por medio… se vuelve el triple.

 

— ¿Dices que la luna te fuerza a ser una perra en celo?, que buena excusa.

 

— ¡No es una excusa!, es parte de nuestra naturaleza y hacerlo una o dos o incluso tres veces, no bastara para calmar este calor natural.

 

En buena parte ella tenía razón, Peter no se sentía cansado o mostraba señas de fatiga alguna, incluso tras haber eyaculado recientemente, lo mismo sintió cuando lo hizo con la cazadora, su vigor podía percibirlo a tope y su libido se mantenía firme.

 

Considerando que sus actitudes físicas recibieron un aumento con su nueva condición, no era de extrañar que su resistencia también fuera compensado por ello, si las palabras de Lyra acerca de la activa sexualidad de los hombres lobos eran genuina, entonces sería normal que las relaciones de tal índole entre dicha raza duren más que entre dos humanos.

 

—Son sexualmente activos, con un apetito sexual doble que un humano corriente y respaldado con una resistencia física capaz de dar aguante para un largo rato, que raza tan ninfómana –Comento Peter en voz alta —Pero tampoco es como si me quejara, comparado a cuando tenía sexo en mi vida como un humano, se siente mucho más placentero ahora, como un licántropo.

 

— Mmm… ¿tuviste mucha diversión cuando eras un humano? –Le pregunta la loba.

 

—Tuve mis momentos, pero no hemos venido a hablar de mi pasado como humano.

 

Peter tomo a la loba de la cintura y se lanzó sobre ella, poniendo a Lyra contra el suelo boca arriba y situando al lupino peliblanco encima suyo, era la clásica posición del misionero poniéndolo a prueba con su nueva identidad.

 

—Como dijiste al principio, eres una pervertida cachonda que quiere una verga, y eso tendrás –Dijo Peter tras tomar a Lyra de sus piernas y empujar su miembro en su interior.

 

Comenzó a moverse rápidamente y con mucha fuerza apenas empezó, Lyra no tuvo queja alguna de su forma brusca de hacer las cosas, al contrario, pidió que lo hiciera aún más deprisa, mientras ella aferraba sus peludas piernas sobre la cintura del chico, los dos se dejaron llevar por sus carnales deseos por un buen rato hasta la ronda final.

 

Lo hicieron 7 veces seguidas…

 

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El sol se elevaba anunciando el amanecer, Peter abre los ojos entre bostezo, siendo lo primero en notar que se hallaba recostado en el suelo boca arriba en su forma humana, mientras que Lyra estaba recostada de costado aferrado a su brazo desde su lado izquierdo y con sus rasgos licántropos de anoche aún presentes.

 

Se puso de pie sin despertar a la profundamente dormida loba y camino hacia la salida de la cueva, con los rayos del sol iluminando sobre su desnudo cuerpo, se echó un vistazo con más detalle notando sus nuevos cambios al verse con su faceta humana.

 

Observando los favorables resultados de su licantropía, comenzó por ver que rebosaba de auténticos pectorales marcados, era la primera vez que había visto algo así en su propio cuerpo, le resultaba difícil de creer y tenía sus razones para tomárselo con incredulidad.

 

La agitada vida de Peter en el pasado le llevaba a mantenerse físicamente activo, lo que en evidencia destacaría un cuerpo en forma, pero nunca había adquirido pectorales o un físico remarcable comparado a alguien que va al gimnasio o sigue un riguroso entrenamiento, todo se debía a un problema metabólico que le impedía desarrollar una notable masa muscular, su cuerpo aunque en forma siempre se exhibía con la apariencia de alguien delgado y moderadamente frágil, pero sin importar que levantase pesas o hiciese sentadillas, ninguna parte de él podía acumular masa muscular a causa de su condición fisiológica anormal.

 

Pero ahora ese problema estaba resuelto, no solo su pecho, incluso brazos y piernas exponían músculos tonificados, su licantropía le había brindado una autentica salvajada de beneficios fisiológicos.

 

—Que macizo –Deleitaba el muchacho sus brazos con narcisismo —Mira estos “fierros”, no puedo esperar para darle uso, ser un hombre lobo no parece ser tan malo después de todo.

 

Después de deleitar su vista consigo mismo, volvió a centrarse en la verdadera razón por la que salió de la cueva, era para buscar su ropa, para entonces debía volver al lago donde conoció y asesino a esa cazadora, teniendo que hacer 4 kilómetros para llegar hasta allí.

 

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Le tomo 30 minutos llegar a paso tranquilo, no se encontró con algún Cryptian o cazadora en su camino para su suerte, había llegado a su destino, el lago de anoche, pero enseguida con perspicaz vista noto que el cuerpo de la cazadora, había desaparecido, si bien no le importo, pensó que quizás un animal salvaje carnívoro o uno de las tantas monstruosidades circulantes del bosque la habrá engullido, pero encontró extraño que incluso rastro alguno de su sangre también haya sido borrado de la escena.

 

Prefirió por su parte enfocarse en su vestimenta, allí la encontró en el suelo, tal y como la dejo, junto a su espada y bolsa, fue un descuido bastante estúpido de su parte el dejar sus pertenecieras valiosas allí en primer lugar cuando se alejó de la zona, pero nadie se las robo y con ello estaba satisfecho.

 

—Pero antes…

 

Decidió darse una lavada de cara en el lago, cuando se acercó, noto con su percepción única la presencia de alguien acercándose, su hostilidad era realmente baja, no tenía intenciones violentas contra Peter y de inmediato, revelo su identidad.

 

Una mujer de cabello corto negro, de una estatura de 175, vistiendo un atuendo ligero de tela marrón, en su espalda llevaba un carcaj con varias flechas y enfundaba allí mismo un arco Gear, había salido entre unos arbusto centrando toda su atención en el chico de pelo blanco.

 

— ¿Vienes a molestarme?, ¿tienes algún problema con mi desnudes?, ¿eh? –Le interrogo el joven peliblanco ante la acosante mirada de la chica del arco.

 

—No, no he venido a molestarte y tampoco tengo problema con tu desnudes, cada quien es libre de transitar en este bosque como quiera –Contesto ella con toda calma.

 

—Bien, acabo de despertar y no tengo ganas de liarme a puñetazos tan pronto, la cabeza me da jaqueca –Dice Peter sumergiendo su cara en el agua del lago.

 

Al emerger su rostro, noto como la chica del arco con actitud bastante sospechosa empieza a olfatear su espalda, a lo que Peter voltea intentando empujarla, pero ella retrocede a tiempo para esquivarlo.

 

—Oye, dijiste que no venias a molestar y me incordia bastante que desconocidos empiecen a olerme, ¿quién mierda eres? –Le pregunto con una expresión desdeñosa.

 

—Lo sabía… -Contesta ella —Eres un hombre lobo.

 

Cuando llego a esa conclusión, Peter también indago sobre ella y la forma en que actuaba en los pocos minutos que recién la conocía.

 

—No eres humana, ¿verdad? –Pregunto el joven peliblanco.

 

Ella contesto a su pregunta con el surgir de rasgos inhumanos sobre sus orejas y la parte trasera de su cintura, en la primera estas crecieron y se tornaron puntiagudas cubriéndose de un pelaje negro, mientras que en lo segundo una peluda cola animal del mismo color de pelaje apareció.

 

Se revelaba como una mujer loba, su mirada se tornó se serenidad y jubilo cuando se lo enseño a Peter, poco a poco empezó a acercarse él, pero antes de que pudiera estar lo bastante cerca como quería del joven lobo, sintió con sus agudos sentidos el peligro acechar hacia ella.

 

Salto hacia atrás evadiendo el brusco aterrizaje de una persona y sus letales dagas de empuñadura verde clavarse en el suelo, el atacante también era una mujer con el mismo color de pelo como ella, pero su altura era 5 cm mayor al suyo, dicha fémina agresiva era Lyra.

 

La loba vistiendo su habitual atuendo y con sus dagas desenfundadas a mano, miraba con indiferencia y menosprecio a la licántropa del arco mientras le gruñía enseñando sus colmillos, la arquera devolvía la mirada como los gruñidos y tensaba su arco preparándose para darle pelea de ser necesario.

 

Peter percibió la notable sed de sangre de las dos, el fuerte anhelo de matar a la otra sin piedad o misericordia alguna.

 

Continuara…

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