Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 14

CAPITULO 14

 

Por el pasillo de las habitaciones económicas de la Osa Golosa, caminaba una joven pelinegra de una altura de 180, vestía una camiseta con el ombligo al descubierto y unos short negros, en su cintura llevaba sobre un cinturón enfundadas un par de dagas de empuñaduras color verde, miraba las puertas de su alrededor como si buscara algo en concreto.

 

Pero no hacía uso de su vista, sino de un sentido del olfato mejor desarrollado, su identidad para bajo su piel humana era la de una mujer loba, bajo el nombre de Lyra, siendo una de la manada de licántropos que atacaron a los forajidos agresores de Peter y a su vez la misma que tenía sometido al joven peliblanco.

 

—El olor es por aquí, no hay duda alguna… -Dijo en su mente mientras seguía la agudeza de su nariz.

El rastro olfativo la conduce hasta la habitación número 28, para su buena suerte el descuido del inquilino de dicho cuarto dejo la puerta sin llave, cuando se aproximó y la abrió apenas a la mitad, sintió como todo el aroma de a quien buscaba se manifestó con mayor intensidad sobre su percepción del olfato.

 

— ¿Qué esta sensación?… ¿es como si el olor hiciera mi cuerpo sentirse… extraño? –Dijo confusa la licántropa.

 

Al abrirla por completo e ingresar a la habitación para cerrarla y no llamar la atención, se encontró con lo que buscaba, allí mismo, acostado desnudo sobre la cama en posición fetal, no despierto, rasgos lupinos eran visibles en sus manos, garras inhumanas solo concebidos para una bestia depredadora.

 

—No hay duda alguna…

 

Ella se acercó, el aroma de Peter penetro con mayor grado por sus fosas nasales, su olor era algo que nunca había percibido antes, cuanto más disminuida su distancia hacia él, el aroma repercutía en ella, ocasionado una reacción de calor en su cuerpo.

 

—Un lobo macho… así es como huele uno… pero su olor licántropo es débil, ¿porque hay rastro de aroma humano?, no es imbuida por su ropa, es su mismo cuerpo… -Pensó con incógnitas la mujer loba.

 

Estando tan cerca, el calor de la licántropa se hizo más evidente, su piel humana transpiraba y de inmediato sintió la fuerte necesidad de quitarse la ropa, cosa que no tardo en llevarlo a cabo, en cuestión de segundos yacía toda desnuda, pero aquel sentir caluroso aun persistía.

 

—Este calor… ¿es provocado por el aroma de sus hormonas?, me siento…

 

Se situó sobre la cama y se apoyó en la espalda del chico peliblanco abrazándole, en el transcurso sus rasgos lupinos se hicieron presente sin su control, sus orejas se volvieran puntiagudas y con su habitual pelaje grisáceo, dicho pelaje se extendió cubriendo sus manos (y muñecas) e incluso sus pies y su cola animal también se hizo a la vista.

 

La chica loba abraza con todas sus fuerzas al muchacho y respiraba excitadamente sobre su cuello, tal fue el punto de su calor hormonal que se levantó de la cama y cambio la posición de Peter para recostarlo boca arriba.

 

—Es demasiado para mi…

 

A la vista tenía el miembro del dormido chico ante sus ojos, el olor de su hombría deleitándose frente a su cara hacia a la loba relucir su lado pervertido aún más, con una mano acariciaba su intimidad fémina para calmar la picazón resultante de la sobre excitación que sentía, y con la otra agarro el viril pene de Peter.

 

Empezó a lamerlo, avivando el flácido falo a ponerse duro y firme, alentando el hambre sexual de la loba para deglutir su sabor, besaba la punta y la envolvía con su lengua, para darse el gusto de succionarlo, cada vez que su boca embestía tragando la virilidad de Peter en su interior, cada bocanada, Lyra lo disfrutaba y su entrepierna era evidencia de su placer.

 

— ¿Qué mierda? –Fue la reacción de Peter al despertar.

 

La mujer loba se percató de que el joven peliblanco estaba despierto, pero el placer que experimentaba estaba por encima de su sentido común para tratar de detenerse y establecer una comunicación apropiada con él.

 

El velador que estaba al lado de la cama, se encontraba el bolso de Peter, quien aprovecha y lo toma sacando la pistola de su interior, apuntando con ella la lujuriosa cara de Lyra, la chica loba reacciona y detiene su felación hacia él, calmando su libido y apartando su boca del pene, el joven jala del gatillo pero el arma no dispara, pues estaba vacío de munición.

 

— ¡Carajo!, olvide que no tiene balas –Pensó con vergüenza el chico.

 

Su espada con el conjunto de dientes en su hoja, era el arma que precisaba la busco estando está en el suelo, cuando se quitó la ropa ante la calurosa sensación que tuvo, la había dejado allí, se movió rápidamente y saliendo de la cama con una voltereta en el suelo, toma la espada y apunto con ella a la chica loba.

 

— ¡Espera por favor, no soy tu enemiga! –Dice ella con las manos en alto.

 

—No quiero escuchar pretexto de una bestia, menos de la que se dio el gusto conmigo a su convivencia en el bosque –Comento Peter.

 

Agito su aspada contra ella, la loba retrocede evadiéndole, hasta darse contra la pared y verse rodeada, el chico se acercaba lentamente con su evidente deseo de asesinarle.

 

— ¿Así que me recuerdas por lo ocurrido en el bosque? –Dice Lyra.

 

—Nunca olvido a mis agresores –Contesto Peter.

 

El Instinto Asesino de Peter le permitía percibir cada sed de sangre de cada individuo de manera diferente, en forma específica, cada persona transmitía una sed de sangre única y el Instinto Asesino era capaz de percibirlo como un rasgo característico del individuo.

 

—En verdad lamento eso, pensé que eras humano, sabes que ellos y los hombres lobos no se llevan con encanto, para la humanidad somos existencia abominables, no dudan en matarnos y colgarnos como trofeo de caza, si llegaran a descubrirnos en medio de sus ciudades o poblados, seremos asesinados en el acto –Se excusó ella a modo de explicación.

 

— ¿Y se supone que eso debería darme razones de no destriparte parte por parte? –Pregunto Peter.

 

—Eso, y que conllevar una pelea aquí llamaría la atención de los huéspedes de los cuartos cercanos y con ello del personal que trabaja en este negocio.

 

—Mmm… buen punto –Bajo el chico su espada.

 

Peter tomo su ropa y comenzó a vestirse, sin dejar de enfocar su atención en la intrusa loba.

 

—Ahora tengo otra pregunta que me gustaría saber, ¿¡quién carajos eres y que haces en la habitación que alquile!? –Pregunto él —Me puedo dar una idea con lo sucedido en el bosque y la mamada que me estabas dando, pero quiero oír tu excusa y cagarme de risa un rato, adelante, te escucho, soy todo oído.

 

—Me llamo Lyra, como tú, soy una licántropa, en cuanto a la razón de mi reciente comportamiento, la verdad es que cuando percibí tu olor al verte desnudo y con alguno de tus rasgos de licántropo al descubierto, yo… sentí como si tu aroma embriagara mis sentidos, tenía tanto deseo de…

 

—“Follar como una bestia en celo”, ¿eso es lo que querías decir? –Completo Peter su oración.

 

—Buena intuición, incluso ahora en mi lucidez, teniéndote cerca, siento que tu olor… como una fragancia excitante, con solo a la mínima intención de rendirme a la voluntad de mi libido, podría perder el control y desembocar en el mismo habito de recién –Reitero Lyra.

 

— ¿Qué vienes a buscar aquí?, y no me vengas con la excusa de “vengo por ti” solo porque soy un hombre lobo, dudo mucho que expusieras tu pellejo en una ciudad humana por algo tan trivial, ¿a qué se debe correr tanto el riesgo?, dime la verdad o a la mierda con todo esto y te mato, me da igual cuanta atención llame, si llega a ocurrir solo diré que una jodida bestia invadió mi cuarto y trato de matarme, hmm… hasta creo que me devolverán el dinero del alquiler por su pésima seguridad.

 

—Lo cierto es… que si tiene que ver con que seas un hombre lobo, el mero hecho de que no sepas “sobre aquello”, me aclara de que eres un lobo de ciudad –Contesto ella.

 

— ¿Un qué?…

 

—Un hombre lobo nacido y criado en una sociedad humana y no en una manada –Responde Lyra —Tu madre era humana y tu padre el lobo, ¿no es así?.

 

La pregunta de la mujer loba hacía alusión al origen licántropo del muchacho, decirle que tus padres son humanos y que su licantropía es producto de la mordida de una, resaltaría en una respuesta no creíble, como la mujer de nombre Nora le explico, en Eliux los hombres lobos solo nacen de manera natural.

 

—Si preguntas desde cuando soy un licántropo, es hace unos días –Revela Peter.

 

— ¿Eh?, ¿es broma?, ¿qué edad tienes? –Pregunta una incrédula Lyra.

 

—18 años.

 

— ¡Es imposible!, es cierto que los humanos nacidos de un padre lobo pueden o no heredar su rasgo licántropo, pero cuando se da, la edad en que siempre ocurre es a los 10 o 11 años, 12 años a más tardar, ¡pero nunca se ha mencionado que alguien despertara su licantropía a los 18! –Comenta la loba conmocionada.

 

—¿¡Y que putas esperas que haga!?, ¡a mí me sucedió así y punto final!, toda queja vale un comino, soy un jodido hombre lobo en mis pleno y precoz 18 años, ¿feliz? –Le dejo en claro el chico.

 

La mujer loba encontraba la situación de Peter algo descabellado, pero no lejos de ser verdad, Eliux tenía sus tantos misterios y lo del chico peliblanco podría ser una de esas anécdotas sin respuesta, acepto con simple facilidad su inusual origen lupino.

 

—Sigo sin saber exactamente por qué estás aquí, dijiste el porque era un hombre lobo y algo sobre que no se “sobre aquello”, ¿te importaría ser especifico?, y se directa, no me tires mierda que vayan sobre las ramas –Pidió él chico ir directo al grano.

 

—Entiendo… -Suspira la loba —Veras, nuestra raza está pasando por un serio problema de natalidad.

 

—¿Qué están en peligro de extinción o algo así?.

 

—No, no es eso, nuestra población es bastante numerosa, el problema de natalidad que te menciono, es de otro tipo.

 

—¡Desembucha mujer!.

 

—La cosa es así, en nuestra población actual, el 95% de esta se compone de mujeres lobos.

 

— ¿¡95%!?…

 

—El 5% que conforman los lobos machos, del 3% corresponde a licántropos ancianos y adultos, al 1% de cachorros y niños y el 1% restante se encuentran los adolescentes y jóvenes, tú entras en esa última categoría.

 

—Me estas jodiendo, ¿verdad?.

 

— ¡Lo digo en serio!, mi especie… nuestra especie, está sufriendo un desequilibrio en la natalidad de machos, un ENORME desequilibrio, encontrarte a ti ha sido de lo más increíble, ¡eres un lobo macho joven, saludable y fuerte!, pero siendo un lobo de ciudad, no tienes una manada.

 

— ¿Y que si no la tengo?, tampoco es que me fie de unas pieles peludas como ustedes.

 

—Deberías, los hombres lobos son criaturas que conviven y cazan en grupo, de esa manera sobrevivimos mejor, además como eres un lobo macho y encima joven, a los ojos de nuestra raza, eres una rareza de mucho valor –Le dice de manera seria la mujer loba.

 

Peter no pudo evitar apretar los puños con enfado al oír que era considerado por la raza a la que ahora pertenecía actualmente, “algo” de sumo valor como si fuera una mercancía, viniendo malos recuerdos en relación a esas características palabras, tomo a la mujer loba del cuello la puso contra la pared y le hablo con desagrado.

 

—¿¡”Rareza de mucho valor”!?, ¿¡es que parezco un puto “producto” de mercado!?, ¡me empiezan a caer como el culo los tuyos!, ¡yo soy yo y mis bolas como todo el paquete que me conforma ES MIO!, ¡me importa miles de carajos tu raza y su manera de verme!, ¡no pienso dejar que nadie, absolutamente NADIE me use a su conveniencia! –Exclamo para luego arrojar a la loba a un lado e indicarle la puerta para marcharse — ¡Largo de aquí!, no quiero ver tu peluda cara de mi habitación.

 

—No lo entiendes, es más seguro para ti unirte a una manada, ven conmigo, quedarse a vivir en una ciudad humana no es la idea más lógica dada tu condición –Le consejo Lyra.

 

Pero Peter rechaza su propuesta, no con palabras, sino apuntándole nuevamente con su arma con la punta de la espada en el cuello de la loba.

 

—Lo dejare bien claro, no confió en ti, no confió en tu mierdosa manada, no volveré a repetirlo, largo de aquí.

 

Lyra bajo sus orejas lupinas en señal de infausto, toma su ropa del suelo y se dispone a marcharse de la habitación, pero antes le deja un último consejo al joven peliblanco.

 

—Si la condición de tu licantropía es cierta y conociendo lo que sé, no te recomiendo estar en esta ciudad mañana para la noche –Le aconsejo ella.

 

—¿Por qué?.

 

—Mañana habrá luna llena.

 

Lyra finalmente se retira y Peter queda a solas, al asegurarse de que ella estaba lo bastante lejos de su percepción única, vuelve a la cama y se recuesta con toda tranquilidad ignorando todo lo oído por la mujer loba, lo único que rondaba por su cabeza era como lidiar con su lado licántropo, la manera de ganarse la pasta para el siguiente día y luego estaba el asunto de la luna llena.

 

—Que problemático…

 

¿Qué temibles sucesos podían desembocarse cuando la luna este en lo alto del cielo en la siguiente noche?, por su mente rondo la idea de padecer posiblemente mucho dolor y si tales dolencia se dieran en público y revelaran a la luz su lado inhumano, sería su fin, su solución, encerrarse en una habitación y aguantar hasta que todo pasara.

 

—Espero que solo sea eso…

 

Se dispuso a dormir tras reflexionarlo brevemente, no tardo en conciliar el sueño, pese a haber estado no hace mucho, en el lado onírico.

 

__________________________________________________________________

 

A la mañana siguiente, salió de la habitación ya preparado para otro día de cacería, regreso la llave de la habitación alquilada al barman del turno y salió de la Osa Golosa ignorando la necesidad de desayunar con camino hacia la salida sur de la ciudad que usa habitualmente.

 

— ¿Qué cazare hoy?, podría ir por más de esos trasgos, pero no puedo pasar toda mi vida recogiendo tan pocas ganancias, mmm… -Transitaba por la mente Peter sus planes de caza.

 

Al llegar hacia la entrada custodiado por guardias, noto la presencia de cuatro cazadoras que también estaban por salir a su ronda de caza matutina, tal cuarteto volteo mirando a Peter, y él mismo joven peliblanco queda estupefacto al ver sus rostros.

 

Las cuatro cazadoras, eran las mismas mujeres con la que se encontró en su primer día en Eliux, luchando contra un Cryptian con el aspecto de un descomunal monstruo oso, al cual vencieron en trabajo de equipo, lo llamativo del asunto eran que aquellas 4 se habían encontrado con Peter en su momento de dolencia donde sus rasgos de hombre lobo estaban al descubierto, en resumen, conocían la identidad inhumana del chico.

 

— ¡TU! –Le señala una de las cuatro cazadoras, la chica de gabardina negra y espada pesada en su espalda.

 

Y el para colmo de los problemas, su identidad fue reconocido de inmediato.

 

Continuara…

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