Werewolf & Assassin [Reboot] Capitulo 12

CAPITULO 12

 

El recuerdo ahora se centra en un maltratado Peter de 13 años, con la rutina diaria de siempre, forzado a trabajar junto a otros cautivos de su edad, en la manufacturación de droga, alimentado al regresar a su celda por un plato de sopa o a veces estofado con el acompañar de un pedazo de pan.

 

En los días de ducha se convirtió en el blanco predilecto del acoso del trio de adolescentes, el resto de sus compañeros le ignoraban y dejaban que cargase con todo el desquito de los maniacos en él para no ser ellos las víctimas, un sacrificio para saciar la necesidades maliciosas de las bestias.

Ni siquiera podía hallar consuelo en su imaginación para buscar una falsad calidez de seguridad, con el fin de aliviar su desgracia, estaba sumergiéndose en un rotundo pozo de desesperación, hundiéndose lentamente y la sola idea de culminar con esta existencia, anhelaba el deseo del suicidio.

 

Una noche, uno de los matones se le acerco a su celda abriéndola, venía a buscarle por orden de su jefe, pues comunicaba que aquel obeso hombre pelón mandamás le llamaba para tener cierta “platica” con él en su habitación.

 

El hombre del jefe llevo a Peter hacia una parte del taller que nunca antes había visto, cruzando una puerta para llegar a un amplio pasillo llena de varias puertas, lo escolto hacia una en particular de color dorado.

 

—El jefe te espera adentro, no le hagas esperar, jejeje… -Dijo el matón con una inquietante sonrisa maliciosa en el rostro.

 

El adolecente peliblanco no comprendía lo que ocurría o porque la razón de ser llamado, pero sabía que no era buena idea hacer enojar al gordo mandamás, le tenía mucho odio, pero también un gran temor, pues era la razón de que se encontrara allí y también el que podría darle fin a su vida con la más horrida muerte, respiro hondo y abrió la puerta entrando.

 

El Peter actual veía como su “yo” del recuerdo ingresaba a la habitación del mandamás, sus expresiones fomentaban un increíble desdén, una ira que denotaba venas sobresalir de sus brazos y frente.

 

—“Si, el mayor desgarro psicológico de tu vida, aquí fue donde los últimos rastros de tu inocente consciencia se marchito, el prólogo que gesto tu auténtica locura” –Dijo Licten.

 

Lo siguiente que presencio alguna vez lo vivió en carne propia, el joven expresaba su antipatía a bases de expresiones de furia en su rostro y el mover con rabia de sus brazos, al ser testigo de su propio recuerdo, como su yo del pasado, era sodomizado por el mandamás obeso y pelón.

 

Su habitación deleitaba glamor y lujo, con decorativos de muebles costosos y posesión de estantes de licor de marca y habanos de calidad, incluso poseía una fina cama grande para consolidar con toda comodidad su sueño y llevar a cabo sus carnales intenciones directas contra el Peter de 13 años.

 

El obeso hombre adulto reía a carcajadas mientras le embestía sin vergüenza, dándole palmadas al menor en la espalda mientras continuaba con su acto de depravación, el adolecente sumido en el llanto mientras su inocencia era destrozada a la fuerza, su lloriqueo era algo que su violador gozaba con comentarios lascivos acompañados de gemidos.

 

—“Dime, ¿qué se siente ver tu primera vez tomada por un inmundo gordo de mierda?, ¡jajajaja!, ¡que desagradable!, ¡ese saco de grasa sin duda está disfrutando de tu cuerpo y ese desvirgado culo tuyo!” –Comento Licten con intenciones provocativas.

 

—Si lo que querías era profundizar aún más el desprecio que te siento, lo conseguiste –Dijo Peter con ojos fríos y asesinos enfocados en la entidad fantasmal.

 

—“Oh, qué miedo, tienes una encantadora mirada, es una de las tantas características de ti que me agrada, por eso estoy aquí”.

 

Retornando al recuerdo, este cambia de lugar situándose en la celda, donde se encontraba Peter tras haber recibido la “platica” con el obeso jefe, había sido arrastrado desnudo y con su recto chorreando gotas del repulsivo fluido de su violador mezclado con algo de su sangre.

 

Arrojado por un matón al suelo y entregándole su ropa en el transcurso, cerrando la puerta de su celda para retirarse entre burlas de su gracia, sus compañeros al lado, tras oír de lo ocurrido y notar lo más cercanos a él la profanación de su cuerpo, solo podía oír las bravuconas risas sin piedad de ellos, en especial del trio maniático.

 

—Este sitio… este trato… todos ellos…

 

Palabras de impotencia salieron de su boca, repercutiendo en su pensamiento fragmentos de cada desagradable, repugnante y vomitivo sensación de su estancia allí, pero de entre todos, uno estaba por encima, el eje central de su odio y aborrecimiento.

 

—Ese hombre… ese gordo… ¡de… mierda…!

 

Aun recordaba con horror el dolor de su primera vez, el cómo fue desechado por el mismo obeso mandamás al perder interés en él tras acabar y mientras era llevado por uno de sus matones, miro como el depravado gordo se relajaba con un habano y una botella de whisky, la mente de Peter llego a su punto de quiebre…

 

Ya no sentía ganas de matarse, sino de ser quien matara, a todos y a cada uno de los que estaban a su alrededor, sentir en sus manos, su agonía y el último aliento de sus vidas.

 

— ¡…QUIERO MATARLOS A TODOS! –Exclamo en su cabeza acompañado de una risa desquiciada que se hizo resonar en cada celda de su alrededor.

 

Los demás observaron y oyeron su carcajada, algunos simplemente lo veían con lastima, otros seguían sus burlas tachándolo de loco, Peter los ignoro, pero no pudo ignorar el repentino dolor de cabeza que sentía, el dolor cesa dando origen al sonido de susurros, extrañas y tétricas voces que duraron solo unos segundos.

 

Y fue entonces que percibió una nueva visión surrealista, alrededor de cada uno de sus compañeros, había unas extrañas auras rojas sobre su cuerpo, algunos denotaban en mayor cantidad que otros, destacando en el sádico trio adolecente, no sabía que era, estaba confundido, pero no sentía miedo o temor, sino que encontraba confort, gusto y cierto placer de esta nueva e intrigante perspectiva que había adquirido.

 

—“¡Allí esta, allí esta!, esa expresión de demencia, ese anheloso deseo asesino, ¡el “verdadero” ha nacido!, ¡el “corrompido” por la sed ha surgido!, ¡la sangre “maldita” despierta!” –Expreso Licten con una voz extasiada.

 

Peter en cambio mantuvo su postura indiferente, volviendo a observar en silencio. El escenario cambia rápidamente de toma en toma, adelantando el tiempo a la siguiente semana, en un día de ducha, todos los chicos se aseaban manteniendo distancia del muchacho peliblanco, quien se duchaba en el fondo sin jabón, ya que nadie le ofrecía uno.

 

El trio como siempre hace su acto de presencia y enfocan su atención en su víctima predilecta, Peter, rodeándole contra la pared mientras se bañaba.

 

—Hola putita del jefe, sí que tuviste una noche bastante “descargada” ese día, para haber tenido la verga de un inmundo cerdo metido hasta el fondo  –Le dijo uno de los adolecente fomentando las risas del grupo.

 

Peter le miro cara a cara con un rostro carente de emociones y luego cambio su expresión por una demencial sonrisa.

 

—Quien sabe, quizás deberías pedir turno y estrenar tu culo si estas tan ansioso –Fue la respuesta del chico peliblanco.

 

Luego le ignoro y se centró en ducharse, obviamente sus palabras molestaron al adolecente quien apretó los puños llenos de rabia.

 

— ¿Te crees gracioso?, te voy a dejar bien jodido hijo de puta –Declaro el enojado bravucón puberto.

 

En el instante en que el bravucón adolecente estiro su brazo dominante con intenciones de golpear a Peter, él volvió a enfocar su atención en su agresor y observo con claridad el aura roja de su cuerpo, entonces presencio una nueva característica de su percepción única.

 

Una imagen fantasmagórica roja del bravucón dándole un golpe en el rostro, aquello no le tocaba físicamente, pero no era eso lo que llamaba su atención, sino lo siguiente, lo que esa imagen fantasmagórica mostro, el mismo adolecente lo replica a la perfección, su puñetazo iba en la misma dirección y le golpearía en el mismo lado del rostro.

 

Es como si esta nueva visión le revelara la manera en que me fueran a hacerle daño, como si viera unos escasos segundos el futuro, en una pelea sería una ventaja casi divina, saber con anticipación donde seria golpeado para tomar completa defensa y obtener una rápida respuesta con total éxito.

 

El adolecente imita el puño que vio de su ente fantasmagórico rojo, un derechazo dirigido a su mejilla derecha, Peter evade moviendo su cabeza unos centímetros hacia un lado y el puño del matón golpea contra la pared, el impacto termina por lastimarle y este exclama de fuerte dolor, no sangraba pero se escuchó el sonido de algún hueso crujir de su mano.

 

— ¡Mierda, duele mucho! –Grita entre furia y dolor.

 

Sus compañeros le apoyaron y atacaron a Peter, el primero con una patada y el otro un puñetazo con su izquierda, en ellos había visto a sus entes fantasmagórico revelando sus acciones y los esquivo al saber de dónde iban a golpearle y ahora observo notando como uno de ellos tenía en mente que uno lo agarrase para inmovilizarle y el resto golpearlo con total facilidad.

 

Uno de los tres adolescentes corre hacia él, pero Peter mantiene distancia moviéndose hacia atrás con más rapidez y destreza que él, ¿desde cuándo su condición física era tan notable?, el trabajo forzado en el sitio no era un buen entrenamiento y la alimentación era mínimamente decente, por no hablar que el joven peliblanco no ejercitaba su cuerpo, pues se mostraba de un físico endeble y aun así, se desplazaba con total fina agilidad casi atlética.

 

Podía sentirlo, su propio cuerpo se movía mejor que antes, todo esto vino con el pack de la nueva percepción que poseía, no lo comprendía, pero no le importaba, el partido que le sacaba con estos beneficios era sin dudar alguno espectacular y placentero.

 

Los matones insistían en seguir de las suyas, pero el tiempo de la ducha finalizo, todos empezaron a retirarse y Peter hizo lo mismo, una huida estratégica, al encontrarse en vista de los matones, el trio sádico de puberto no pudo hacer nada, solo guardarse las ganas y las broncas de darle una paliza brutal en la próxima ocasión.

 

—“Probaste tus nuevos talentos innatos con un grupo de mocosos hormonados, los resultados te dieron a entender una cosa, eras alguien diferente y te encantaba el nuevo tu que habías descubierto, a su tiempo te adentrabas a una nueva experiencia, pero no fue hasta que tomaste tu primera vida, que comprendiste lo maravilloso que era” –Explicaba Licten.

 

El recuerdo adelanta unos días después y se detiene en la sala de las celdas, ingresando al área dos matones fortachones y un hombre vestido de blanco, la sola presencia de este último supuso una sola cosa, todos los cautivos miraron con terror al individuo a medida que él posaba sus ojos en todos los chicos con intención de escoger a uno.

 

El hombre de blanco era encargado de llevar el registro de la actividad de los menores explotados, quien registraba el menor índice de trabajo, era llevado para ser servido para un cliente pedófilo caníbal por grandes sumas de dinero que enriquecían al gordo mandamás del lugar.

 

— ¡A él, llévenselo! –Señalo una celda y escogió a su próxima víctima.

 

—Con que yo, ¿eh?.

 

Peter Garnier, fue el escogido en esta ocasión, los fortachones abrieron su prisión y lo sacaron a la fuerza, aunque el mismo joven peliblanco no exponía resistencia, facilitando el trabajo de sus captores.

 

Primero era llevado al taller donde se le presento al hombre que había hecho su pedido para el disfrute de su “inversión”, un sujeto gordo de baja estatura con una larga nariz arrugada, un bigote mostacho desaliñado en conjunto con un rostro que resaltaba su evidente fealdad, miraba a Peter elogiando su “belleza” y saboreando sus labios en su inspección visual.

 

El hombre de blanco guio al cliente hacia una habitación, los fortachones llevaron al joven peliblanco a la fuerza, cruzaron hacia un corto pasillo y de allí a la única puerta con la habitación privada preparada para el servicio del consumidor.

 

—Bon appétit –Le deseo el hombre de blanco al comprador obeso—Ustedes dos, encárguense de su seguridad –Le ordeno a los fortachones.

 

Peter fue metido dentro de la habitación, era un cuarto cerrado, contaba con una cama de sabanas nuevas, una estantería con accesorios masoquistas y un potro de tortura hecho de madera, utilizado para atar a las víctimas, inmovilizándola y estirando sus miembros hasta la muerte, los matones se retiran dándole al hombre feo y bajito su tiempo para disfrutar de su producto.

 

— ¿Por dónde empezar? –Dijo el depravado adulto mirando con lujuria a Peter y sosteniendo un cuchillo de carnicero que estaba en una pequeña mesa de luz, al lado de la cama.

 

Continuara…

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s