Metalord Revolution Capitulo 106

CAPITULO 106

PRIMERA IMPRESIÓN

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Habíamos entrado al interior del edificio en donde se llevaría a cabo la reunión de todos los aventureros de este encargo, el lugar se asemejaba bastante al salón del gremio de aventureros de Argoh, espaciosa y lleno de numerosas mesas con sillas a su alrededor, la mayoría ocupada por los solicitantes de este trabajo.

Nuestro ingreso llamo su atención, conté un total 20 aventureros reunidos (22 si tomamos en cuenta a Riha y yo), de la cual 4 mesas llamaron mi atención con sus respetivos ocupantes, en la primera la ocupaban tres individuos, un hombre adulto de fino mostacho y cabello arreglado negro con algo de canas, vestía un traje rojo que se asemejaba a un frac, en su cintura portaba un estoque y se encontraba sentado con los brazos cruzados y ojos cerrados.

 

A su lado estaba un muchacho rubio adolecente de presuntamente 15 o 16 años de mirada nerviosa, vistiendo un atuendo blanco y azul muy de clérigo con hombrearas de hierro, sus armas principales costaban de una maza con púas que llevaba en la cintura y un escudo rodela de metal que lo traía en su espalda.

 

El tercer miembro del grupo era el más llamativo, se trataba de un Sargario masculino, un semihumano animalesco cuyo cuerpo lo recubre un pelaje blanco, su hocico se asemejaba al de un felino, con orejas largas como las de un conejo, sobre una cabellera albina con grisáceo, bajo de sus ojos resaltaba una corta línea negra, tenía una altura aproximada de casi 2 metros y notable musculatura, la criatura vestía una armadura pesada ausente de casco y protecciones en los brazos, sus armas eran una nada liviana alabarda y un escudo pesado muy ancho como largo, el semihumano tenía la mala reputación de su raza, pero a pesar de ello se encontraba sentado tranquilo y en silencio.

 

La segunda mesa la ocupaban dos personas, un individuo joven de unos 180 de altura, con una camisa equipada con protecciones metálicas ligeras en los brazos, piernas y ambos lados de las costillas, su principal arma era un mandoble que llevaba sobre la espalda, su rasgo más curioso es que cubría toda su cabeza con un yelmo.

 

A su lado se encontraba una mujer que podría doblarle en edad, con una altura 10 centímetros mayor al del joven, de piel bronceada y cabello castaño, vestía una gruesa tela que envolvía sus voluminosos pechos, en su cintura llevaba un extenso taparrabo envuelto con varios cintos, sus extremidades superiores (incluido hombros) e inferiores lo cubrían una armadura, solo su vientre estaba expuesto, su arma predilecta era una pesada hacha doble de combate.

 

La tercera mesa la ocupaba un solo individuo, un chico pelinegro con 170 de altura y edad adolecente, calculaba que podría tener 3 o hasta 4 años más que yo, vestía un chaleco marrón sin mangas forrados con varios bolsillos en sentido oblicua los cuales ocupaba con cuchillas arrojadizas y un pantalón largo con otro número de varios bolsillos con más utensilios arrojadizos, sus otras armas predilecta eran un par de dagas de empuñadura negra y hojas verdes que llevaba en la cintura, se encontraba dormido denotando un rostro sin preocupaciones.

 

La cuarta y última mesa que llamaba mi atención, la ocupaba un hombre joven rubio en sus 20 y pico, de caballera picuda, vestía una elegante camisa azulado con una capa encima que le daba la imagen de un noble, portaba joyería de oro en su cuello con algunos anillos (dos en su mano derecha y dos en la izquierda), enfundaba en su cintura una vara adornada con una piedra roja en la punta.

 

El hombre en cuestión estaba acompañado de tres jóvenes mujeres semejantes a su edad, dos de ellas aferradas a él como si fueran sus amantes, la tercera parecía esperar su turno, las tres en cuestión vestían atuendos ligeros de cuero y otros de tela, poseían sus propias armas, lo que denotaba su identidad como aventureras y compañeras de dicho sujeto.

 

Había otras mesas con otros aventureros, pero aquellos eran quienes llamaron mi atención, nos hicimos con uno de las pocas mesas vacías y ocupamos tres sillas del lugar.

 

— ¡Oye!, ¿¡quién dejo entrar a los niños!? –Pregunto de forma molesta el aventurero rubio de cabello picudo acompañada de mujeres a su lado — ¡Aquí solo entran los aventureros!.

 

Nos estaba provocando quizás, pero preferí no dejarme tentar por ello, por fortuna Allum y Riha no decían nada, elegí ser yo el portavoz del grupo.

 

— ¡Fuera de nuestra aspecto o edad, somos aventureros registrados también! –Le notifique.

 

—Mocoso, al menos ten la cortesía de presentarte tanto tu como tu grupo con su rango respetivo, ¡vienes cerca de la hora límite de la reunión y llegas sin anunciarte!, ¿¡quienes se han creído!? –Pregunta con discrepancia el aventurero rubio de cabello picudo.

 

En verdad me quería provocar, era un completo idiota, pero no forzare a situaciones extremas al menos que haya una razón justificada para ello, decidí en calma seguir su juego.

 

—Rozuel Drayt, rango 2 –Mostré mi marca de aventurero a su vista.

 

—Riha Sharpsteel, rango 2 –Se presente la semihumana mostrando el suyo.

 

—Allum, no soy un aventurero, soy un slime que pude adoptar forma humana y estoy al servicio de mi amo Rozuel.

 

El rostro del aventurero expreso un desconcertó irritado ante nuestras presentaciones.

 

—¡Oye!, ¿¡me tomas el jodido pelo!?, ¿¡rango 2!?, ¡yo, Reredy Schaeltgood, soy un destacado aventurero de rango 4! –Revela su nombre mientras seguía expresando su inconformidad hacia nosotros — ¡Este trabajo es serio y como mínimo exigen aventureros de rango 4!, ¿¡cómo pudo un par de mocosos involucrarse en esto!?.

 

—El gremio nos invitó de forma privada, dado a que es un encargo ejercido por ellos mismos, pueden hacer lo que quieran, si no me crees, puedes ir a corroborarlo tú mismo –Le dije de mi parte —Y a propósito, yo me tomo con seriedad este encargo, mi vida está en ello, cretino.

 

—Tsk… eres un mocoso con una boca muy grande, necesitar que tus mayores te den un buen escarmiento para comportarte como se debe.

 

El aventurero rubio bebe de una botella de vidrio que tenía en la mesa hasta acabárselo y al limpiar su boca, observa detenidamente la botella ahora vacía con una sospechosa mirada, usa su magia para fortalecer el brazo con el que lo sostenía y luego la arroja hacia mi rostro.

 

Me levanto del asiento con una mano en la caja cuadrada metálica, retirando mi espada de hoja negra la cual empuño ejecutando un hábil corte partiendo la botella en dos y desviando su trayectoria fuera de nuestra mesa, todos alrededor, en especial los integrantes de las mesas que nombre, observaron con atención dicha escena.

 

Allum y Riha al ver tal acción hostil ejercida por el aventurero, se ponen de pie con intención de intervenir en el asunto, pero les detengo mostrando la señal de alto, calmándolos y volviendo los dos a sentarse.

 

—Vaya, tienes buenos reflejos mocoso –Me elogia de forma burlona el tal Reredy.

 

—No tomare represalia de lo que hiciste, pero te lo advierto, si tu o tu grupo vuelven a intentar algo similar o peor, no voy a quedarme de brazos cruzados, estas avisado, idiota estúpido –Deje en claro mi punto.

 

— ¿Crees que es manera de hablarle a aventureros de mayor rango que tú?, alguien debería ponerte en tu lugar –Me dice el aventurero rubio de cabello picudo.

 

Su mirada maliciosa resaltaba sospecha y fue cuando note a su compañera apartada de las dos mujeres que le abrazaban, ella de manera sorpresiva lanzo con habilidad una serie de 5 cuchillos arrojadizos hacia mí.

 

Levanto mi brazo dominante, el derecho, con intención de cubrirme de los proyectiles, unas venas grises salen del cuello justo sobre el collar negro que portaba y se extiende hacia el brazo levantado, una placa metálica procedente de la armadura “Intense Iron” se manifiesta en la extremidad improvisando un escudo el cual recibe cada una de las cuchillas y las rechaza.

 

Tanto la mujer como el aventurero rubio quedan anonadados con tal resultado, pero la cosa no culmina allí, tomo rápidamente la pistola Mauser C96 de la funda y apunto a la atacante de los cuchillos disparando en el acto, la bala impacta en su frente abatiéndola en el instante, la fallecida mujer cae hacia atrás, horrorizando a sus compañeras y enfureciendo a Reredy.

 

— ¡Miserable de mierda! –Toma él la varita con la piedra roja incrustada en la punta y se pone de pie — ¡Estas bien mue…!

 

Pero sus acciones son detenidas por dos disparos de mi arma, la primera roza su mejilla derecha y la segunda sobre su brazo izquierdo, había disparado con intención de fallar a propósito, el individuo vio como aquellos proyectiles siguieron su curso y fácilmente dejaron en la gruesa pared del salón un notable agujero, me asegure de haber realizar aquellos disparos con cuidado evitando herir a alguien más.

 

Reredy estaba tiritando, sentía el inmenso temor de haber recibido aquellas balas en lugar de la pared, las mujeres que le acompañaban incluso sintieron el mismo terror, un miedo que les hacía ignorar de toda preocupación hacia su fallecida compañera.

 

—Tu… t-tu… miserable… -Siguió haciéndose el rudo pese a ello.

 

La placa metálica con la que me protegí en mi brazo derecho había desaparecido, aquellas venas grises salieron nuevamente del collar, desplazándose en cuatro sitios diferentes, las dos primeras sobre mis manos y las otras dos sobre mis pies.

 

Dichas partes son recubiertas con metal, con el mismo tipo que utilizo en la armadura Intense Iron, dotando su anatomía de fuerza mágica, con mis pies fortalecidos realizo una zancada veloz hacia el aventurero rubio y con las manos lo agarró del cuello, llevando al sujeto en cuestión contra la pared.

 

Con una fuerza sobrehumana de mi mano izquierda lo mantengo allí y con la derecha acerco la pistola Mauser a su rostro hasta tocar la punta de su nariz, el inmenso horror que su rostro describía, no tenía precio.

 

—Escucha, cretino idiota de mierda, yo solo vine a hacer este encargo con mi grupo, me importa tres carajos tu opinión hacia mi o mi persona, si tienes algún problema con eso, te lo guardas para ti mismo, yo hare mi trabajo te guste o no y espero de tu parte que no vuelvas a fastidiarme, porque te juro que te voy a dejar un agujero entre cejas como a tu mujerzuela compañera, ¿¡he sido lo bastante claro!? –Le solté cayendo él al suelo y temblando sin respuesta alguna a mis palabras.

 

Me di vuelta para regresar a mi mesa, las partes metálicas surgidas en mis manos y pies desaparecen volviendo estas a su estado normal, como era de esperarse, había llamado la atención de los demás presentes, incluso la del joven adolecente solitario quien yacía despierto mirándome con interés.

 

—Vaya Rozuel, que agallas tienes, o como diríamos en mi poblado natal, “como todo un cacique” –Le elogia su lupina compañera.

 

—No podía asumir más riesgo, era necesario que actuara ahora o seguirían aprovechándose de la situación, me alegra que hayan decidido no intervenir, era a mí a quien provocaron después de todo –Les dije de mi parte.

 

—Amo, respectare sus órdenes como tal, pero si viera que la situación se sale más allá de su control, actuare por su seguridad aun si debo desobedecer sus órdenes –Comento Allum.

 

Vaya slime más rebelde, ha crecido bastante con el tiempo, su sentido le ha llevado incluso a querer desobedecer solo para priorizar mi vida, en cuanto a Riha, aunque note que en el momento de actuar iba a hacer uso del arma de fuego que le entregue, que bueno que le detuve a tiempo tanto a él como a Allum, seguro que mi pegajoso compañero iba a usar por su parte del nuevo rifle que el entregue no hace mucho.

 

—Esto no quedara… ¿¡me oyes!?, ¡no quedara así! –Reredy me habla a mí.

 

Situándose al lado de su fallecida compañera, la recoge enseñándoselo a todos.

 

—Tú la asesinaste, ¡todos lo vieron!, hare que te apresen por homicidio y tu vida como aventurero habrá acabado, ¡maldito mocoso! –Me amenazo enseguida.

 

— ¿Arrestarme?, ¿por defenderme?, ella me ataco arrojándome cuchillos y poniendo mi integridad física en peligro mortal, yo le devolví el daño con el mismo grado de respuesta, que yo haya podido lidiar y salvar mi vida, pero ella no, no es mi problema, desde mi punto de vista, mi asesinato fue en defensa propia –Explique en detalle mi caso.

 

Pero no fui el único en hablar, otros dieron su punto también sobre el tema.

 

—El chico tiene razón, él solo se defendió de la agresora, sus cuchillas solo no iban dejarle una herida fatal como tal –Opino el hombre del mostacho.

 

—Sería bastante injusto que lo arrestaran cuando esa mujer se lo busco, además nos vendrá muy bien en el encargo alguien como él –Comento el adolecente solitario de la mesa.

 

—Tal y como has oído, la mayoría lo que vio realmente fue a un chico defendiéndose de una mujer que intento asesinarle –Dijo el hombre que cubría su rostro con un yelmo —No hay crimen cuando el homicidio es bajo defensa, en otras palabras, tú y tu compañera se lo buscaron, acepta las cosas como tal y no la empeores para ti.

 

Las palabras del sujeto con el yelmo en su cabeza fueron la que arrebataron hasta la última pizca de la actitud presuntuosa y problemática de Reredy, el rubio estaba sumido en una inmensa ira con las venas de su frente hinchada notándose con claridad, tenía el aspecto de querer mandar todo al diablo, pero parte del sentido común que aún le quedaba le decía no tomar más acciones precipitadas hasta allí, de momento.

 

— ¡Maldita seas tú… no voy a olvidar esto!, ¡ya es bastante malo tener que ver a un mocoso engreído como tu aquí y encima a ese maldito semihumano aborrecible respirando en el mismo salón que yo! –Señalo al Sargario.

 

La criatura al oírle discriminarle lo miro fijamente con ojos de desprecio, pero al voltear y ver a su compañero del mostacho, este sacudió su cabeza expresando un “no” en su gesto, lo que hizo al Sargario ignorarlo y dejar mirar al furioso aventurero rubio.

 

En eso, saliendo por otra puerta ajena a la que usaron los aventureros para llegar al salón, se muestra un hombre mayor de unos presuntos 50 años o quizás más, con una capa marrón envolviendo su cuerpo, de larga barba y cabello blanco, el hombre se sorprende al notar el cadáver de la aventurera.

 

— ¿Qué demonios ha pasado aquí? –Pregunto molesto mirando a los aventureros para buscar una respuesta.

 

El mismo Reredy se negó a decir algo, podría usar este momento para acusarme de asesinato, pero visto que nadie lo apoyaría, solo terminaría por perjudicarse más, así que guardo silencio y dejo el frio cuerpo de su compañera muerta para ignorarlo y volver a su asiento.

 

—Oh descuide buen señor –Hablo el joven pelinegro de la mesa solitaria —Todo se resume a un pleito que se salió de control, la joven muerta se la busco por atacar e intentar casi asesinar a otro aventurero, pero no pudo defenderse de quien intento agredir como su agredido si lo hizo y este es el resultado, todo es un acto justificado.

 

—Maldición… lo menos que necesitamos es perder aventureros sin siquiera haber comenzado este encargo, pero si las cosas resultaron así, no hay nada que pueda hacer –Suspira el hombre mayor centrándose en otro tema de importancia —Como sea, es bueno ver a todos los aventureros que aceptaron este encargo reunidos aquí, soy Mecil Devon, soy uno de los representantes del gremio de aventureros del reino de Luthe, comenzare por dar los detalles sobre los acontecimientos que llevaron a el inicio de este encargo y de cuál es nuestro objetivo.

 

Nos explico sobre las desapariciones sucedidas en diversos pueblos del reino de Luthe, tal y como en la hoja anunciaba, pero me lleve una cierta sorpresa al saber que fue el mismo rey de dicha nación quien solicitó la ayuda del gremio de aventureros para que resolviesen este dilema.

 

Ya que si el mismo rey tuviera que hacerlo por sus medios, implicaría desplazar una fuerza de subyugación de su ejército hacia la zona prohibida y tomando en cuenta que se sitúa en el reino de Nagret, a los enanos no le harían gracias ver las fuerzas militares de otra nación en la suya, dado a que los aventureros son neutrales, no tienen problema con que sean ellos lo que lleven a cabo dicha tarea.

 

— ¡Nuestra tarea se centrara en encontrar a la amenaza que se esconde en la zona prohibida y eliminarla, si es posible encontrar a supervivientes de los raptos llevados a cabos, los rescataremos, pero lo último es un objetivo secundario, nuestra principal meta es la erradicación de la amenaza responsable!, ¿¡alguna pregunta!? –Dio Mecil el permiso a los aventureros de responder a sus dudas.

 

— ¡Si, yo por aquí! –El aventurero adolecente de la mesa solitaria fue de nuevo quien hablo por todos —Si la zona prohibida irradia un fuerte veneno muy peligroso en los alrededores, ¿cómo haremos para protegernos de ellos?.

 

— ¡Contaremos con el apoyo de una fuerza Enana centrada en la vigilancia de la zona prohibida!, ¡nos han confirmado que nos prestaran equipo de gran utilidad para el inhóspito sitio a los que aguarda!, ¿¡alguna otra pregunta!?.

 

Ningún aventurero levanto la mano, el hombre declara que la reunión había terminado y era hora de marchar hacia el punto para encontrarse con los enanos y unas fuerzas Templarías quienes también habían optado por involucrarse en este encargo, pero antes de eso revelo una última cosa.

 

— ¡También estaré presente en este encargo, como un líder y compañero, usualmente los representantes no hacemos esto, pues nuestros días de aventuras ya han terminado años atrás, pero dado a que se trata de un asunto vital, me veo en la obligación de participar y si es posible, evitar que el número de los nuestros se reduzca una vez entremos a la zona prohibida!, ¿¡están preparados para la aventura!?, ¿¡aventureros!? –Proclamo a todo pulmón levantando su brazo derecho con el puño cerrado.

 

Los aventureros responden al unísono con fuerte “si” haciéndose escuchar en todo el salón, eso había animado bastante el ambiente tras lo ocurrido con la aventurera que me ataco, no mentiré que me sorprende que un superior del gremio de aventureros haya decidido por participar en este encargo, en sus días fue un aventurero como nosotros, ¿qué tan fuerte será?, seguro que tarde o temprano lo descubriremos.

 

Continuara.

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