Yuiitsu no Shinjitsu

Parte Dos: Ellos

Prologo: No Armor

En realidad, no quiero hacer esto.

Me gustaría poder recostarme en una bonita habitación con vista a la playa, viendo a bellas chicas jugando en el agua, exhibiendo sus esculturales cuerpos en bikinis atrevidas, mientras bebo un Martini con hielo.

¡Ah, que cruel es la vida!

Bueno, trabajo es trabajo. No queda de otra.

¡Te maldigo, Tomonori-kun! ¡Si no hubieras traído a los malditos Ishida a esta isla, podríamos seguir disfrutando de nuestras merecidas vacaciones!

Bah, tampoco es que sea su culpa. No tenía ni idea de que estaríamos aquí. Y tampoco creo que fuera él quien decidió venir a este lugar, sé que prefiere quedarse en casa.

Y, obviamente, ni siquiera yo sabía que estábamos en organizaciones opuestas.

Esto ya parece argumento de anime cliché. Seguro que a Tomonori-kun le encanta. Hasta me lo imagino comprando los Blu-ray de una serie así, para ponerlos en su estante, junto a su póster de Chicas Mágicas.

Debí haber notado las señales. Recuerdo que un día dijo que vio a una niña rara. ¿Por qué no me di cuenta de que se refería a Rea? Si lo hubiera sabido, ahora él estaría a mi lado, preparándose para asaltar ese hotel.

Olvídenlo. Meterlo a este mundo sería un gran error. Él es el tipo de persona que sería capaz de emocionarse con este tipo de misiones. Incluso aunque implique asesinar. Probablemente, ni lo pensaría mucho, simplemente lo haría.

Y luego se daría cuenta de que esto no es ningún juego. De que si matas o mueres, es de verdad.

O tal vez no. Es posible que sea un psicópata demente lo suficientemente chiflado para tomarle el gusto. Su manera de jugar videojuegos súper violentos con una sonrisa de loco en la cara me dio una advertencia, pero yo no me lo tomé en serio.

Todo el mundo tiene derecho a jugar como les plazca. Si él quiere parecer un loco, perfecto. Esa parte suya hasta me divierte.

Incluso demostró que podía ser cruel, cuando se río mientras la ambulancia se llevaba a los matones de la escuela, que nosotros herimos al jugarles una broma muy pesada. No sabía que eso iba a pasar, pero Tomonori-kun sí. Y no me advirtió. De hecho, debía ser parte de su plan el no hacerlo, así le ayudaba a ejecutar esa maliciosa trampa.

Y aunque me dio algo de miedo, también fue muy divertido.

Incluso cuando me di cuenta de que era un lolicon, y no uno de los ligeros, sino de esos que lo esconden obstinadamente. Ese brillo en sus ojos, que aparece cada vez que una niña pequeña vestida de forma moe, lo delata.

Eso, y esa sonrisa de pervertido de closet que pone a veces. Tarde o temprano, te das cuenta de lo que está pensando para sonreír así. No es agradable, pero le hacen una persona muy interesante, y no se me quitan las ganas de ser su amigo.

Y estoy a punto de atacar a esa persona.

¿Enloquecí yo también?

Sinceramente, no tengo idea.


Creo que a estas alturas, ya deberían saber quién soy.

Y si no se han dado cuenta, o están leyendo este relato en estado zombie, o son un poco idiotas.

No se preocupen, es normal. A todo el mundo le pasa alguna vez. Incluso puede ser que tengan una memoria desastrosa, lo cual les daría una justificación un poco más válida para no saber quién soy.

Da igual.

El caso es que estamos aquí, en este barco, esperando mientras la niebla de Sora se acumula alrededor.

Los cielos están oscuros, cubiertos por espesas nubes de tormenta.

Con esto, ya nadie es capaz de ver donde estamos. El barco no es pequeño, pero con tanta niebla y nubes, si tienen alguna manera de vernos, será un auténtico milagro.

De nuestro lado, vinimos preparados. Sentada junto a mí, en el puente de mando, hay una adivina china con un alias muy difícil de recordar. Creo que significaba algo parecido a “Visión”, pero no estoy seguro. Tiene unos treinta, y no es muy bonita, así que no me interesa memorizarlo.

El caso es que ella tiene una habilidad de Tipo Material, la cual le permite proyectar reflejos en su bola de cristal. Según No Armor, su habilidad trabaja bajo la idea de que todos los reflejos eran, en realidad, una única imagen unificada; por lo cual era capaz de acceder a cualquiera de ellos.

Por cierto, este No Armor es un candidato a Gran Maestro. Fue opacado por Abismo en los últimos movimientos militares, hace tres años, pero tiene un enorme potencial. Contra él, todos los Tipo Corporal están perdidos. Por eso fue traído aquí, desde su hogar en China.

Los Ishida son una familia de Tipo Corporal. La mayoría de sus afiliados también lo son, como es la norma en Japón.

Esta es, probablemente, una nueva gran batalla para esta generación de entendedores. De aquí podría salir un Gran Maestro para Nosotros, si ganamos; o reforzar la posición de Ellos en Japón, si perdemos.

Nuestro oponente principal, y objetivo, es el futuro cabeza de familia Ishida, el Gran Maestro Kurokami. Es un Tipo Corporal genio, quien junto a Abismo, se alzó con el título hace tres años.

Si logramos eliminar a uno de los dos Gran Maestros de Japón, estaremos un paso más cerca de apoderarnos de este territorio. Y además, es la venganza por lo que hicieron hace tres años en Estados Unidos, donde justamente fue que los Ishida hicieron su jugada.

Bueno, en realidad, todo eso me da igual. Simplemente soy un soldado. Y aunque estábamos de vacaciones, esta oportunidad no se presenta todos los días, así que los altos mandos nos enviaron a nosotros, ya que estamos aquí.

Una completa mierda.

En la bola de cristal, de repente, aparece una imagen, no muy nítida que digamos. La adivina comienza a observar, pasando su mano por encima. Poco a poco, se va aclarando, hasta que podemos ver a un grupo en el balcón del hotel en la isla.

-Ese hombre, el del cabello largo, es Kurokami –señala nuestro traductor, apuntando con su dedo a la imagen.

¿De dónde salió? No sé. No me interesa, así que paso de su existencia. Creo que es un chino que habla japonés, o un japonés que habla chino, me importa una mierda.

El sujeto dice algo en mandarín, hablando con la mujer, y ella asiente y le responde.

Por supuesto, no entiendo nada, para eso tenemos a este hombre.

Quánzhī pregunta si es lo suficientemente nítida –me traduce él.

Examinó la imagen. No parece algo de calidad HD, pero servirá, llegado el momento.

-Sería mejor si fuera algo más panorámico. No tengo rango de visión.

El traductor asiente, y transmite mi mensaje a Quánzhī, que de inmediato pasa la mano por encima. La imagen en la bola de cristal se aleja, mostrándonos la zona circundante.

-Eso será suficiente –indiqué. El hombre tradujo mis palabras.

Ahora podemos ver al grupo completo. Están observando las nubes negras y la niebla de Sora, discutiendo de algo; como la imagen no tiene sonido, no tengo idea de que sea.

-La muchacha del cabello rosado, esa es su hermana menor, Kibou –el traductor señala a nuestro objetivo secundario, la otra miembro de la familia en esta isla. Tengo entendido de que ella es la líder del Grupo A en la Academia Jikû.

Aunque, la verdad, no necesito que él me diga quién es. La acabo de conocer hace apenas ayer, a ella y a su muy buen cuerpo, en ese exquisito bikini rosado.

-¿En serio hay que eliminarla a ella también? ¿No podemos tomarla como rehén o algo? ¡Sería un desperdicio matarla! ¡Mira esos pechos, son demasiado grandes, no cualquier chica tiene un par de esos! ¡Dan tantas ganas de apretarlos!

Hice unos ademanes, como si los estuviera agarrando.

El traductor me lanzó una mirada enojada. Quánzhī tenía una expresión tan obvia, que no necesito ser Tomonori-kun para saber lo que está pensando. Debe ser algo cercano a “¡Muérete ya, basura!”.

Es lo normal.

Aunque, por cierto, me pregunto cómo se dirá esa frase en mandarín.

-Concéntrate –me reprendió el traductor-. Da igual lo que sugieras, ella es una bandera de esperanza para Ellos, como bien dice su alias. No podemos dejarla con vida. No serviría de nada tomarla prisionera. Los Ishida vendrían a rescatarla. Este golpe debe ser tan duro como podamos, para que no puedan recuperarse. Para que no puedan tomar venganza. Para que bajen de una vez la cabeza, y nos dejen obrar en paz.

-Sí, lo sé –moví mis manos, gesticulando-. Conozco todo el discurso, te lo puedes ahorrar. Igualmente, será No Armor quien la eliminara, si el plan sale bien.

-Saldrá bien, buen muchacho. No te preocupes. Trust in me. Trust in God.

Una nueva persona acaba de entrar a la cabina. Es un hombre de unos cuarenta años, que parece nativo de Asia Central. Su cabello es blanco como la cal. Viste una sotana negra, la cual le llega hasta sus tobillos; unos zapatos negros que se ven muy incómodos; además de un alzacuellos blanco, y un crucifijo largo en su cuello.

Es un sacerdote católico chino.

Y también, es No Armor.

El candidato a Gran Maestro inclino su cabeza, en una reverencia cortes al estilo oriental. Abrió sus ojos, los cuales son de un intenso purpura, llenos de una voluntad muy poderosa, que me hacía sentir que mi alma estaba siendo perforada. No pude mantenerle la mirada mucho tiempo, así que la desvié al suelo.

-Levanta la cabeza, hijo. Hay trabajo que hacer –indicó No Armor.

-Padre, bendígame, porque he pecado. He tenido… Pensamientos lujuriosos –sonreí maliciosamente.

El traductor se enfada, claramente molesto por mi broma. En cambio, el sacerdote suelta unas risas alegres.

-Lo siento, muchacho, pero es imposible para este simple humano. No tengo que hacer con un adolescente lleno de deseo sexual. Vuelve a confesarte cuando tengas veinticinco años.

Pronuncia todo eso en chino, y el intérprete lo traduce, a regañadientes. Su conocimiento de japonés es muy escaso, así que no puede mantener una conversación sin ayuda.

-Lo suponía. Supongo que tendré que pedirle al señor de la barba por ayuda, si es que está dispuesto a escuchar a un adolescente lleno de deseo sexual –respondí, encogiéndome de hombros.

El traductor parecía enojarse, al tener que comunicar eso, pero lo hacía fielmente, o al menos eso espero. El sacerdote, en cambio, esbozó una leve sonrisa.

-Dios todo lo perdona, joven. Incluso aquellos pecados que nos parecen imperdonables –No Armor observó las imágenes en la bola de cristal-. Incluso a nuestros enemigos, Él les dará la oportunidad de ser perdonados.

Parecía como si algún pensamiento de esa índole estuviera circulando por su mente, mientras veía la imagen del grupo de personas en el balcón.

Quánzhī empezó a hablar, pero el sacerdote levanto una mano, y ella calló. Acto seguido, le respondió en mandarín, con algo que parecían unas explicaciones.

El traductor, a quien ya he molestado mucho, sólo se dignó a decirme que era hora de iniciar la operación.


Salimos todos a la cubierta delantera. FrostSnow nos esperaba, viéndose realmente muy melancólico.

-Hola –me saludo de una manera lacónica-. Sora ha hecho un gran trabajo. No puedo ver ni un centímetro más allá de la niebla.

-Y gracias a tu gran trabajo, no hay nada de esta dentro del barco –le palmeé la espalda, pero él no reaccionó.

La niebla es, básicamente, gotas de agua flotando en el aire. Ya que el poder de Sora le permite controlar todo lo que tenga que ver con tormentas, puede producirla sin dificultad. Frost se encarga de regular la temperatura en los alrededores del barco, para impedir que se acerque.

-¿Estás seguro? –preguntó él, susurrando, para que nadie más pudiera oírlo.

-¿Hay alguna otra opción? –respondí, también en voz muy baja. Luego, comencé a hablar con mi tono de voz normal-. ¡No te preocupes, Frost! Terminaremos este trabajo rápido. ¡Podremos volver a nuestras vacaciones apenas nos hayamos cargado a algunos Ishida! ¿O acaso le tienes miedo a esa supuesta leyenda del monstruo en este lugar? ¿Nessie te asusta?

Él me lanzó una mirada aparentemente inexpresiva, pero luego de conocerlo algún tiempo, notas lo que hay tras ella. Claramente, no estaba convencido de que estuviéramos haciendo esto de la manera correcta.

Sabe que no va a ser fácil, para mí, atacar ese hotel. Y no es por la tonta excusa de los pechos de Ishida Kitsumiya.

Tomonori-kun, junto a todo el Grupo S, están actualmente en ese hotel.

Se les dio la oportunidad de abandonar la isla, yo mismo les advertí con anticipación, pero no lo hicieron. O son muy valientes, o muy estúpidos.

Bueno, ya que estamos hablando de Tomonori-kun, deberíamos añadir una tercera categoría: Muy metidos en su mundo de fantasía anime.

-Es hora –murmuró No Armor, con su escaso japonés.

Frost y yo nos unimos al traductor, observando la bola de cristal de Quánzhī. El grupo de personas en el balcón parecían estar expectantes, sin saber lo que les deparaba.

El sacerdote sacó su teléfono celular, haciendo una llamada. Intercambio unas cuantas palabras en su lengua con alguien. No puedo estar seguro, pero creo saber quién es la persona al otro lado de la línea.

El Gran Maestro chino, Tóudàn shǒu. He escuchado que su relación con No Armor es muy cercana, al punto de que son íntimos.

Este sacerdote está aquí, en Japón, para darle una mano a su amigo.

Y también, para comenzar nuevamente su carrera a por el título, en busca de la gloria y el poder.

Este hombre, con su calmada expresión y un aura solemne rodeándole, está preparado para enfrentar a todo aquel que se ponga en su camino por ese objetivo.

Él es el responsable de llevar a buen puerto esta Cacería de un Gran Maestro.

-Ya he hablado con Tóudàn shǒu. Dará inicio a nuestro plan. ¿Están preparados, muchachos? –declaró el sacerdote, en un japonés algo torpe, pero adecuado.

-¡Claro! –respondí.

-Bien –Frost dio una respuesta muy desinteresada.

El traductor no parecía contento con nuestras respuestas, pero no tuvo tiempo de dar ninguna opinión, pues un sonido estruendoso interrumpió todos nuestros pensamientos.

Solamente No Armor no reaccionó en lo absoluto, así que sea lo que sea, debe ser obra del Gran Maestro chino.

En la bola de cristal podemos ver al grupo de Kurokami. Todos ellos, incluido Tomonori-kun, están mirando hacia arriba, y se ven muy sorprendidos. ¿Qué estarán viendo? ¿Qué podría causar ese sonido que estábamos oyendo?

Sólo aguanta un poco más, Tomonori-kun. Si sobrevives a esto, te daré una mano. Me caes demasiado bien para dejarte morir. Ya es algo tarde cuando te metiste a este mundo, pero puedo ayudarte a permanecer vivo.

No sé qué vaya a salir de esto, o si es real ese rumor de que masacró a Akire sin dificultad, pero creo que soy capaz de hacer algo para ayudarlo.

Ustedes, los que están aquí leyendo esto, ¿no lo harían?

¿Ni siquiera por un buen amigo?


Bien, suficiente de introducción.

Si ya leyeron la primer parte, creo que entienden de qué va esto. Es una pequeña forma de crear hype, para que después no se quejen del inicio lento.

Esta situación se creó luego de una serie de desafortunadas coincidencias. No tengo idea de cómo se dieron, pero ya da igual. Estamos metidos en este desastre. Voy a tratar de solucionarlo, pero no puedo prometer nada. Es demasiado complicado.

Supongo que quieren saber cómo acabamos así, en esa situación de matar o morir, ¿verdad?

Vayan por sus palomitas y su bebida favorita; y de paso, díganle a su waifu 3D que tienen cosas que hacer.

¿Conocen ese cliché ridículo de todos los animes? El famoso “Día de la Playa”.

Si, exactamente lo que están pensando.

Disfrútenlo.

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