Werewolf & Assassin Capitulo 24

CAPITULO 24

 

Las bestias hambrientas de lujuria pusieron sus garras en la indefensa muchacha criminal, la loba la mantenía sometida desde su retaguardia manoseando todo su pecho y su compañero se le acercó desnudo hasta tener su erecta masculinidad golpeando una de sus mejillas.

—Por tu bien te recomiendo abrir esa boquita tuya y recibir de buena gana lo que se te da, al menos claro… que quieras hacerlo sin lubricarlo y te apetezca el dolor intenso –Le aconseja Lyra con siniestras palabras a su juguete —A diferencia de sus “machos” humanos, los de nuestra especie suelen ser más “agresivos”, además de que el tamaño debería darte una buena idea de lo MUCHO que te dolerá, si no te aseguras por tu bien de darle todo el cariño con tu boca, ¿lo entiendas ahora?.

 

La bandida sollozaba, y con manos temblorosas, tomo el miembro de Peter y lo acercaba lentamente a su boca.

 

—Tsk… para cuando finalmente lo haga, mis pelotas se van a desinflar del aburrimiento –Opino el joven peliblanco.

 

—Tienes razón, mejor adelantemos las cosas –Dijo Lyra poniendo la palma de su mano dominante en la nuca de la bandida.

 

De una empujada, hace que la chica se trague la mitad de la verga de Peter, pero la licántropa no se detuvo, siguió empujando para que cada centímetro de la hombría lupina de su compañero terminase adentro de ella, la pobre lloraba con gritos inentendibles en vano.

 

—Vas bien, imagina que es un dulce, uno carnoso y de un fuerte olor excitante… -Le alentaba su bestial ama.

 

Peter mirando las expresiones de la muchacha con atención, se dio cuenta de que no solo describía la agonía de su castigo, sino que empezó a notar que ella eventualmente empezó a sentirse mal, que culminaría con una reacción natural de su cuerpo iba a desencadenar al verse su garganta sometida a tal penuria.

 

— ¡Mierda! –Exclama Peter retirando todo su miembro al instante de su boca y haciéndose para atrás con prisa.

 

La bandida tose agresivamente y lo acompaña enseguida de un vomito.

 

— ¡Juguete malo! –Lyra toma de su cuello y lo tira contra el suelo lejos de su nauseabundo fluido acido —Por suerte el suelo de piel de esta tienda tiene el efecto de absorber todo fluido o mancha liquida en cuestión de unos cuantos minutos, ¿quieres continuar Peter?.

 

—Ni loco vuelvo a meter mis cachondas partes en esa cloaca pestilente que tiene por boca –Objeto el chico peliblanco.

 

—Sí, te puedo entender, hasta a mí me quitaría las ganas, entonces pasemos a lo que importa realmente –Dijo Lyra forzando a su juguete a situarse en una incómoda posición de perrito con su cabeza pegada el suelo —Ha sido un grave error de tu parte asquearnos con ese espectáculo tuyo, apenas pudiste “preparar” la mitad de las cosas, que conste que te lo advertí.

 

Sintió los pasos del lobo masculino acercarse a ella por detrás, la bandida reacciona con fuerte nervios, su corazón se acelera del miedo, con cada pisada acercándose su ritmo aumentaba, hasta que estos finalmente cesan y en su lugar comienza a sentir algo rosando sobre sus labios vaginales, algo familiar y que conoció oralmente hace solo unos instantes.

 

—No… por favor… -Suplico ella.

 

— ¿Eres retrasada o qué? –Le pregunta Lyra agarrando su cabello con agresividad y forzándola a mirarla cara a cara—Después de todas las cosas que te hemos hecho, ¿en verdad crees que lo detendremos hasta aquí solo porque pones una cara triste y ruegas con esas patéticas lagrimas?, piénsalo, tú y esas bandidas amigas tuyas, tenían en mente hacerle pasar por el mismo calvario a ese muchacho desarmado e indefenso que asaltaron, dicho esto, ¿no es justo que nosotros hagamos lo mismo contigo?, estoy segura de que si nosotros estuviéramos en tu lugar, tu nos harías lo mismo sin pensártelo demasiado, pero esa es la diferencia de esta situación, nosotros somos los lobos y tú, la pequeña e indefensa perra meona y vomitona, ¡sufre por cruzarte en nuestro camino PUTA!.

 

Una embestida sin piedad, pues el macho de cabellera albina de un solo empuje mete toda su masculinidad inhumana en la bandida, sangre brotaba de la vagina en consecuencia, algo se había roto y algo se había perdido a la vez.

 

—¿¡Es en serio!?, ¡jajajaja!, ¿¡es tu primera vez!?, ¡tus muertas amigas debieron de haberse cogido a tantos desafortunados miserables y por lo visto no compartían mucho contigo! –Se mofa la chica loba —Oye Peter, ¿qué se siente penetrar a una primeriza?.

 

— ¡Esta más estrecha que la mierda! –Contesto el chico peliblanco —¡Carajo, en serio que aprieta bastante!.

 

— ¿Qué sucede?, ¿por qué la tienes tan apretada?, ¿acaso nunca le das a tu querida cueva algo de “cariñito personal”?, ¡cielos, algunas humanas no saben gozar de las buenas experiencias de la vida!.

 

Peter agarra el abdomen de la sometida muchacha mientras una y otra vez metía su miembro, lascivos jugos mezclado con sangre virgen salpicaban hacia el suelo, gemidos de dolor y placer salían de la boca de la joven ahora hecha toda mujer por la bestia que le montaba.

 

Lyra observaba el panorama con toda excitación, toqueteaba su cuerpo para calmar esa incomoda sensación de calentura, pero no era suficiente consigo misma, sentía celos de verlos a los dos y no participar.

 

Prefirió entonces manosear el cuerpo de su juguete humano mientras aún era atendida por su compañero, con una mano jugaba con su clítoris y la otra sus pechos, su canida lengua lamia el cuello de la chica saboreando puntos sensibles que subían los volúmenes de sus gemidos.

 

—Grrr… ya casi… -La respiración de Peter se hizo más intensa.

 

Sus empujes aumentaron de ritmo, sujeto con más fuerza a su pareja temporal, gruñidos delataban el punto de su clímax y de un grito monstruoso inmerso de lujuria, hunde toda su verga en el interior de la criminal mientras se corría salvajemente, la muchacha no puede evitar soltar un fuerte gemido al tener su propio orgasmo.

 

El chico peliblanco retira su miembro observando como su blanca semilla se desborda de la violada vagina de la bandida, pequeños rastros de su sangre virginal aún seguían presente mezclándose con este, un paisaje excitante para el lobo, que provoca estimulantes movimientos en la dureza de su hombría.

 

—Nada mal, en el fondo saboreaste el momento a cada segundo, ¿no es así? –Le dice Lyra a la joven en el oído mientras lamia su cuello tras su excitante experiencia —Ahora, nos toca a nosotros saborearlo aún más.

 

La lupina abre su boca en grande y propina una voraz mordida en el cuello de la chica, un fuerte grito de angustia escapa de su boca, mientras la loba arranca su carne devorándola a gusto, sangre sale a chorros y Lyra continuaba saboreando su comida sazonado con su néctar de la vida.

 

La voz de la joven bandida cesa, sus ojos se tiñen de blanco y su pulso vital se detiene, ahora solo era un cadáver que servía como alimento a los lobos, con sentido literal a la situación en la que se hallaba.

 

— ¿Qué estas esperando?, acércate y prueba esta carne, esta de puta madre –Invita Lyra al chico peliblanco a hacerle compañía en la cena.

 

—Paso, estoy seguro que no tendrá el mismo sabor que un buen bistec de lujo de “La Osa Golosa” –Rechazo Peter la invitación.

 

—No lo sabrás si no lo pruebas, siente su aroma penetrar en lo más profundo de tu nariz.

 

—Lo estoy sintiendo, huele a ex-virgen muerta… con ligero aroma a orina.

 

—Oh, pero yo hablo de su carne, acerca tu nariz y huélela profundamente, vamos, te reto, ¿o acaso te acobardas?.

 

— ¡Bien, lo hare!, solo cierra el hocico un momento.

 

Peter acerco su nariz sobre la carne expuesta de la mujer bandida, no sintió repugnancia mínima, pues no era la primera o tercera o novena vez viendo a un muerto fresco hecho jirones. Empezó a olerlo, el aroma de su ensangrentada carne viajo por sus fosas nasales y el muchacho de peliblanco lo sintió.

 

Sus ojos se dilatan, sus manos tiemblan sin control al igual que su mandíbula, en lo más profundo de su psiquis, lo que al principio veía como una idea nauseabunda el solo imaginar clavar sus fauces en carne humana, ahora lo percibía como un lujoso bistec.

 

Peter sabía que su cuerpo le hacia la contra, no era él quien veía las cosas de dicha manera, era su naturaleza de hombre lobo, él se resistía, provocando que jadeara intensamente, empezó a alejar su nariz de ella con la esperanza de que eso aliviara su incomoda sensación de salvajismo animal, pero ya era tarde.

 

Su licantropía le insistía, su hambre inhumana le ordenaba, “¡aliméntate!”, una y otra vez aquella orden se repetía en su cabeza como un eco persistente. Lyra al ver que su compañero sufría al luchar contra sus impulsos naturales de licántropo, arranco un pedazo de carne del cuerpo y teniéndolo entre sus dientes, lo llevo a la boca de Peter.

 

Un apasionado choque de sus labios imbuido con el sabor de la carne y sangre del cuerpo, un beso salvaje entre bestias.

 

—Este sabor… a pesar de saber lo que es… de que la sola idea de probarlo era una puta locura… ahora me encuentro gozándolo en mis papilas gustativas… lo estoy sintiendo… estoy perdiendo esos escasos gramos de “humanidad” que creía poseer… porque puedo sentir como la carne de mi propia raza cruzando mi garganta tras masticarla… era delicioso… oh, carajo… ¡que buen sabor! –Exclama de júbilo el muchacho en sus pensamientos.

 

— ¿Y qué te pareció? –Le pregunta su compañera al separar sus labios de la boca de su peluda pareja.

 

Peter le respondió mordisqueando el vientre de la bandida y arrancado como un animal salvaje la comida obtenida en ella, devorando con abundancia cada trozo recubierto de su sangre, escupiendo pedazos de huesos tras saborearla como si fueran una pata de pollo o costillas.

 

El dúo se dispone a consumir el cuerpo y al cabo de media hora quedaba menos de la mitad de esta. Lyra sintiendo su hambre satisfecha, pasa de la comida y estando toda manchada de sangre, besuquea la mejilla de su compañero, gruñendo inhumanamente con afecto mientras su lengua lamia el cuello del chico para insinuarle sus intenciones.

 

El muchacho muerde el cuello de la chica loba, una mordida de gozo estimula el ser de su compañera y acto seguido, la excitación humedece con creces su vagina deseando a su pareja. Lyra recibe de manera carnal a Peter postrada en la posición del misionero, con cada empuje de su miembro en su interior y los mordisqueos lascivos en sus pechos, se sentía en el paraíso del libertinaje.

 

Sus bocas chocan nuevamente en un apasionado beso y sus lenguas se conectan acompañados del orgasmo, un grito bestial de éxtasis sale de la boca de Peter y un aullido en la de Lyra. Aquello era la bestialidad misma de los hombres hechos bestias.

 

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Con el sol en alto del siguiente día, el dúo prosiguió su camino hasta finalmente llegar a la entrada del calabozo de Moldevil, ubicado en un extenso campo sobre una enorme elevación rocosa que daba a la vista de una entrada subterránea con la forma de una horrorosa calavera.

 

Sin embargo, no había señal alguna del supuesto contacto de Lyra, pues este aguardaría sobre la misma entrada del calabozo al cual se adentrarían.

 

—Es extraño, no es alguien de tardarse –Dijo la chica loba con preocupación.

 

Mientras ella se tornaba pensativa sobre que pudo haber retrasado a su contacto, Peter sintió una sed de sangre en las proximidades, de repente, un proyectil se acerca hacia él con su sien como blanco predilecto, el muchacho mueve su cabeza a un costado evadiendo el letal proyectil revelado como un virote de hierro, el cual roza su mejilla izquierda dejándole una herida leve de corte.

 

Observo detenidamente a la distancia para ubicar la procedencia de aquella sed de sangre, de los pocos arboles del área que había a su alrededor, resaltaba uno de 3 metros, allí lo ubico al tirador de aquel proyectil.

 

Peter desenfundo desde su espalda la gran espada de plata con dientes de sierra, corrió a paso veloz sobrehumanamente y salto con el mismo estatus físico superior al humano hasta escalar la altura de donde se encontraba el tirador, su agresor al ver su escondite comprometido, salta y baja de allí.

 

El joven peliblanco le sigue bajando también y encontrándose cara a cara con su atacante, era una muchacha de cabellera marrón largo con un mechón cubriéndole el ojo izquierdo (su ojo visible era de color azul), su una altura tenía un promedio de 180 cm con lo que podría calcularse poseer una edad igual o cercana a la de Peter.

 

Su manera de vestir recordaba a los chamanes de tribus indígenas, con pieles gruesas cubriendo su cintura, piernas y torso, usaba un collar conformado por colmillos de animales, en sus manos portaba una ballesta de metal, identificándola como la tiradora y en su espalda enfundaba una maza de hierro con pinchos.

 

Peter no vacila y ataca a la chica antes de que tome otro virote y se lo lance, la joven al ver que era inútil usar la ballesta a la distancia que estaba, la guarda sobre su funda ubicada en la cintura de su espalda (del cual guardaba también su munición) y toma en su lugar la maza con pinchos, chocando su metal contra el filo de plata de Peter.

 

La diferencia de magnitud de armas y fuerzas era evidente, la muchacha le costaba mantenerse firme y el chico peliblanco de una embestida de su espada, hace volar el arma blanca de su rival a pocos metros de distancia, dejándola completamente desarmada y a su merced, ella levanta sus manos en señal de rendición mientras que Peter coloca la punta de su espada sobre su cuello.

 

Continuara…

 

 

DIARIO DE UNA VIDA PASADA:

 

25 DE DICIEMBRE DEL 2014: El exterior, el inmenso muro de metal por cielo, había finalmente conseguido salir de ese infierno de “hogar”, dando con una oscura calle de callejón de mala muerte, por fortuna no había moros a la costa, sin tomar en cuenta a la mujer que me ayudo a salir de allí.

 

—Sígueme chico –Me dijo la mujer.

 

No confiaba del todo de ella, pero no tenía muchas opciones, era mejor que valerse solo en estas peligrosas calles, la seguí ocultando la única pistola que poseía en mi ropa (la mujer hizo lo mismo con las suyas), mantuve mis ojos fijamente en ella por preocupación y mi extraño y peculiar sentido de percibir presencia atento para resguardar mis demás puntos ciegos.

 

Nunca antes había pasado por aquí, un barrio marginado, lleno de casas tétricas y malolientes, incluso sus habitantes parecían campesinos de apariencia y mendigos de olor, los que vestían bien como elegante, denotaban un aire de mafioso y gente criminal.

 

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La mujer me llevo hasta una casa de dos pisos que solo se podía acceder por la puerta trasera, pues la de adelante estaba bloqueada con tablones, me dio permiso para entrar y encontrar un sitio habitable, aunque la sala era un desastre y los pocos muebles que había estaban algo dañados.

 

—Si te apetece puedes dormir aquí, hay un dormitorio disponible sin usar en aquella habitación –Señalo ella.

 

— ¿Realmente dejaras dormir en tu hogar a un peligroso niño demente? –Me atreví a preguntarle.

 

—Te la debo, no sé cómo haces eso para “sentir” a las personas, pero es muy útil, me ayudo bastante para escapar de ese sitio de mierda.

 

—Por lo que vi, podrías haberlo hecho aun si mi ayuda.

 

—Quizás, pero tener a un “chico radar” cerca aumento mis posibilidades de evitar asumir mayores riesgos.

 

—¿No te arriesgas bastantes el dejarme quedar aquí?.

 

—Jejeje… eres peligroso, eso lo sé, pero vencerte para mí sería muy fácil si te atrevieras a ponerme las manos encima.

 

La mujer toma un paquete de cigarrillos que tenía guardado en el bolsillo de su pantalón, sacando un cigarro al cual enciende con un encendedor obtenido del mismo paquete, al ponerse a fumar, comienza a toser agresivamente hasta pasársele en cuestión de un minuto.

 

—La manera en que me quitaste el arma de las manos, ¿sabes algún arte marcial? –Pregunte.

 

—Solo digamos que aprendí unos cuantos trucos de mi vieja vida del mundo de antaño, antes de que todo terminara como una paleta congelada –Responde ella.

 

—¿Qué eras una asesina o algo así?.

 

—Una sicaria perteneciente a un cartel mafioso italoamericano, ¿qué?, ¿te sorprende ver a una mujer ejercer dicho “trabajo”?.

 

—La verdad no, hay algo que quisiera preguntarte, ¿podrías enseñarme lo que sabes?.

 

La mujer se hecha a reír mientras fumaba su cigarro, más de esa horrible toz sacudió su pecho pero calmo a los pocos segundos.

 

—Por tu peculiar manera de ser pese a tu edad y esa extraña capacidad tuya de “radar” –Me analizo detallando esas descripciones de mi persona —Serias un hábil asesino del bajo mundo, si pules tu talento para valerte con destreza de tus manos desnudas e ingenio, si, podría enseñarte, por supuesto, todo tiene un precio.

 

— ¿Qué es lo que pides a cambio? –Pregunte aguardando su petición.

 

— ¿Ves esto? –Enseño el paquete de cigarrillo que tenía a mano —Tan solo me quedan dos cigarros, no tengo otro conmigo y soy adicta a este vicio, tráeme un paquete de cigarrillo y yo te enseñare lo que se, de acuerdo a la cantidad que me traigas será lo que te enseñe por cada “lección”, ¿no esperaras que te enseñe todo de golpe solo con un paquete?, oh no, tendrás que esforzarte y traerme bastante, ¿tenemos un trato?.

 

—Si –Acepte sin dudarlo.

 

—Bien, esperare entonces el primer paquete, ahora me voy a dormir –Dijo caminando a su dormitorio —A propósito chico, ni se te ocurra tocar la comida de mi nevera, puede que te deje dormir aquí, pero si tienes hambre, deberás pillar tu propio alimento allá afuera, supongamos que esto forma parte de tu “entrenamiento” para sobrevivir.

 

Mirando su nevera aunque aún funcionable, en pésimas condiciones, me era dudoso que lo que hubiera allí adentro estuviese en condiciones de ser consumible.

 

—Entendido, no lo tocare –Le asegure.

 

—Buen chico, entonces bienvenido seas, a propósito, me llamo Gina, ¿puedo saber el tuyo?.

 

—Peter, Peter Garnier.

 

—Mmm… es un buen nombre, esperare ansioso esos cigarrillos, Peter.

 

Tras retirarse a descansar, mi estómago me gruñe, pero más importante tenia sueño ante todo, le di prioridad a lo segundo, ya que ocuparía cuando despertarse de mi alimentación y después me enfocaría en los cigarros.

 

FIN DE LA ENTRADA 23

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