Werewolf & Assassin Capitulo 19

CAPITULO 19

 

Desde una habitación VIP de “La Osa Golosa”, lo que al principio era un ambiente candente pasó a convertirse en un escenario bastante intranquilo cuando Peter influenciado por su licantropía, su cuerpo reacciona negativamente intentando su lado bestial acaparar toda su consciencia.

Ahora yacía inconsciente desnudo boca arriba en la cama, con los ojos cerrados como si dormido se encontrase, su compañera Lyra estaba a su lado observando sentada en la cama, esperando con paciencia el despertar del muchacho peliblanco, la chica loba nota las expresiones de angustia en el rostro de Peter, sintiendo suma preocupación por él.

 

—Pobre Peter, debe estar pasándola bastante mal…

 

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La verdadera disputa se libraba en la mente de Peter, el escenario era el mismo bosque nocturno sombrío de siempre, su oponente un sobrenatural lobo blanco de ojos demoniacos con sus hostiles intenciones de clavar sus fauces en el chico, el joven de pelo blanco no contaba con armas algunas más que sus puños, las cosas parecían tornarse a volverse una lucha en su contra o eso creería uno, si Peter fuera alguien normal, cosa que para su fortuna, no lo era ni por asomo.

 

— ¡Jajajaja!, te voy matar –Manifestó el muchacho sosteniendo al lobo del cuello desde su retaguardia con su brazo derecho —Que buena billetera me voy a hacer con tu piel, oh, y también me hare un par de cascabeles con lo que te sobre de pelotas.

 

El chico presionaba de a poco aun más el cuello de la bestia salvaje, su victoria por asfixia parecía inminente, hasta que el lobo empieza a sacudirse como un equino poseído deseoso de deshacerse de un jinete entrometido, el hábil animal salvaje logra por sus medios propinarle un cabezazo fuerte a la nariz de Peter y hacer que le soltase.

 

El lobo ya libre, toma distancia y se da media vuelta, mirando frente a frente al chico como gruñéndole, se estaba preparando, el joven peliblando lo veía, su sed de sangre delataba sus futuras acciones, el fantasma rojo producto de aquella ansias asesinas de la bestia se materializa a los ojos de Peter para revelar los movimientos por venir del animal.

 

—Con que eso tenemos… -Dijo el muchacho en sus pensamientos.

 

Miro en las cercanías del suelo buscando algo, no tardo demasiado en dar con lo que necesitaba, todos los preparativos estaban hecho a su favor, espero paciente y se puso atento cuando el lobo marcho adelante a paso rápido para luego flexionar sus piernas y saltar con una feroz pose de depredador hacia el muchacho.

 

—Ya te tengo –Expreso Peter con una maliciosa faceta.

 

Tomo del suelo una rama gruesa con una punta bastante afilada y se mueve a un costado de la bestia albina de ojos rojos, con una expresión macabra en el rostro, el muchacho clava la rama en el abdomen del animal provocándole un profundo y largo corte horizontal.

 

El lobo aterriza gimoteando intensamente, con parte de su contenido visceral esparciéndose por la grave herida, cuando enseguida, la fatal cortada de su abdomen comienza a regenerarse y sus contenidos vuelven al interior de su organismo por la misma arte de magia que cura al animal salvaje.

 

— ¡Oh vamos!, ¿¡estamos en mi subconsciente y le dan con todos los gustos a este hijo de perra!?, ¿¡y mis propios poderes y fetiches dónde están?  –Se queja el peliblanco con los brazos cruzados.

 

El lobo se da vuelta mirando a Peter, no gruñía ni mostraba indicios de hostilidad hacia él, el contacto visual entre ellos es corto y la bestia albina se da vuelta corriendo hacia la densa niebla por la cual apareció, desvaneciéndose a la vista en el instante.

 

— ¡Eso es, huye marica!, ¡pero da igual donde te escondas, se en dónde vives!, ¡en mi cabeza! –Señalo su sien.

 

Todo se vuelve blanco a los ojos del victorioso chico, comprendía el porqué, su estadía en su onírica mente había culminado, de momento.

 

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Los ojos de Peter se abren y se reencuentran en la habitación VIP con Lyra a su lado.

 

— ¡Peter volviste!… momento… ¿eres tu… Peter o… “la bestia”? –Pregunto su lupina compañera con ciertos nervios.

 

Lyra no lo sabía, sospechaba que su compañero al despertar podría volver en si o ser su lado salvaje quien manifiesta control sobre su cuerpo, estaba esperando una prueba de Peter, para saber si realmente se trataba de él, y claro, rápidamente Lyra obtuvo su “prueba” con un puñetazo moderadamente fuerte por parte del chico en su estómago.

 

—Eso cuenta como el puñetazo que me diste en la cueva, ahora si estamos 100% a mano –Dijo el muchacho sacudiendo sus palmas con satisfacción.

 

—Definitivamente… eres tu –Dijo ella recuperándose de inmediato del golpe —Entonces… ¿lo conseguiste?, ¿cómo se sintió?.

 

—No lo sé, ¿cómo te sentirías al tener una lucha a muerte desde tu propia mente con tu propia licantropía encarnada como un lobo anormal?.

 

—Dioses lunares… ¿¡dices que luchaste literalmente contra tu “propia licantropía” en tu misma cabeza como si todo fuera cosa de un sueño!?.

 

—¿¡Que!?, ¡tú misma dijiste que debo “luchar con la bestia” y eso hice!, ¿por qué tan sorprendida?.

 

—Bueno Peter… la cosa es que cuando dije eso, lo dije en el sentido metafórico, ni puta idea de que en realidad la cosa iba a ponerse tan alocada.

 

— ¿Sabes?, estaría bastante enojado, de no ser que me encuentro de muy buen humor –Dijo el chico peliblanco levantándose de la cama para darle un vistazo a su cuerpo.

 

Tras su lucha y victoria contra su “lado salvaje”, observo los favorables resultados al disponer un mejor control de su licantropía, de su desnudo cuerpo noto como su cavidad pectoral rebosaba de auténticos pectorales marcados, era la primera vez que había visto algo así en su propio cuerpo, le resultaba difícil de creer y tenía sus razones para tomárselo con incredulidad.

 

La agitada vida de Peter en el pasado le llevaba a mantenerse físicamente activo, lo que en evidencia destacaría un cuerpo en forma, pero nunca había adquirido pectorales o un físico remarcable comparado a alguien que va al gimnasio, todo se debía a un problema metabólico que le impedía desarrollar una notable masa muscular, su cuerpo aunque en forma siempre se exhibía con la apariencia de alguien delgado y moderadamente frágil, pero sin importar que levantase pesas o hiciese sentadillas, ninguna parte de su cuerpo podía acumular masa muscular a causa de su condición fisiológica anormal.

 

Pero ahora ese problema estaba resuelto, no solo su pecho, incluso brazos y piernas exponían músculos tonificados, su licantropía le había brindado una autentica salvajada de beneficios fisiológicos, pero claro no solo músculos eran lo único menester en su cuerpo, sus rasgos lupinos también se hicieron presente.

 

Pelaje blanco le cubría casi todas sus extremidades superiores e inferiores, habiéndose extendido también de su cintura hasta su cuello, parte del abdomen seguía con su piel al igual que su rostro, sus orejas se habían alargados, vuelto peludas y puntiagudas, de las manos garras brotaron, colmillos más desarrollados salieron en su boca, sus ojos se volvieron amarillentos y el toque final, su inolvidable cola de lobo de grueso pelo blanco.

 

—Que macizo –Deleitaba el muchacho sus brazos con narcisismo —A papa lobo le gusta lo que ve, mira estos “fierros peludos”, no puedo esperar para darle uso.

 

Lyra se había quedado mirando fijamente a su cambiado compañero con la boca abierta de la maravilla, Peter no tardo en notar los ojos aferrados de su compañera en él, más concretamente fijos en una parte de su cuerpo en específico, su entrepierna.

 

—Habiendo tantos cambios en mi cuerpo, ¿en serio esa es la parte que más te llama la atención?, lo repito, que puerca eres, una puerquita peluda y ninfómana –Expreso con sinceridad el joven peliblanco mofándose del lascivo carácter de Lyra.

 

—Es cosa mía o… ¿se ha puesto más grande que antes? –Pregunto la loba como si estuviera atontada.

 

— ¿Qué?, imaginas cosas, cosas muy “húmedas”.

 

—No, en serio juraría que es más grande, aunque sea una diferencia mínima, ¿no lo notas también?.

 

— ¿Y yo que matryoshka se?, no me ando midiendo la verga cada día como un subnormal –Se centró el muchacho en su cuerpo nuevamente —Lo que me importa es que lo conseguí, puedo sentir como mi fuerza, no… ¡toda mi vitalidad, reboza en mayor cantidad!, estoy muy satisfecho con mi nueva condición, jejeje, ahora si no me quejo de ser una alfombra peluda de dos patas.

 

—Me alegra saber que te gusta “tu nuevo yo” –Lyra abraza la espalda de su compañero, frotando su rostro sobre su omoplato peludo —Peter, ahora que las cosas están bastante animadas, ¿se te antoja algo en particular? –Pregunto con una seductora voz.

 

—Sí, se me antoja… irme a dormir, hasta mañana –Contesto el muchacho separándose de su compañera y caminando hacia la cama.

 

—¿¡Que!?, ¿¡tienes que estar bromeando!?, ¿¡en serio vas a irte dormir así nada más!?, ¡eso es cruel!.

 

Teniendo Lyra solo la vista de la espalda de Peter, ella no podía percibir la maliciosa expresión en el rostro del joven peliblanco, pues este no se dirigió a la cama tal como había dicho, ceso sus pasos e inmediatamente se dio media vuelta para rápidamente con sus brazos tomar a la chica loba de la cintura y arrojarla con una mínima de fuerza sobrehumana directo hacia la cama, luego el muchacho se balanceo como un depredador sin darle la oportunidad de reaccionar a la loba y se situó encima suyo sosteniendo sus manos.

 

— ¡Eso es lo que diría si fuera un completo idiota que desaprovecharía tal situación! –Opino el muchacho soltando las manos de Lyra y sujetando en su lugar sus pechos solo para hacer que la loba soltase un tierno gemido —Oh, peludos pero suaves, no hay mucha diferencia en comparación a tocar los pechos de una mujer normal.

 

— ¿Lo has hecho antes con mujeres humanas? –Pregunto de curiosa la chica loba.

 

—Sí, y no fue solo una, o dos, tres o cuatro veces.

 

—Mmm… pero seguro nunca lo hiciste con una mujer loba, ¿sientes curiosidad de saber cómo será tu primera vez con una?.

 

—Técnicamente sería la segunda vez, no olvides lo de la luna llena, aunque no fui del nada consciente en aquel entonces.

 

— ¡Eso es agua pasada! –Lyra volteo la situación siendo ella la que estaba encima de Peter —Ahora estamos solo los dos, perfectamente conscientes y con nuestros lujuriosos deseos salvajes sin contenerse, hagamos de esta noche memorable.

 

Con aquellas palabras Lyra besa con súbita pasión la boca de su compañero metiendo su lengua y frotándola contra la de Peter, intercambiaban sus fluidos salivales mientras las manos del otro manoseaban sin restricción el cuerpo de su pareja.

 

Continuara…

 

 

DIARIO DE UNA VIDA PASADA:

 

25 DE DICIEMBRE DEL 2014: Saquee los cadáveres de todos aquellos matones a los que elimine con la pistola, la mayoría portaba armas blancas, solo uno llevaba consigo un arma de fuego, otra pistola de 9mm, cargada y lista, ahora tenía a mi disposición dos de estas.

 

Haciendo uso de mi extraña “habilidad” intente comprobar si había alguien adelante tratando de sentir alguna “presencia”, no sentí a nadie confirmando una ruta despejada, me encamine saliendo por la única puerta que había, llegue al pasillos en donde estaban los numerosos calabozos usados para mantenernos prisioneros.

 

Ahora todos vacíos, sin ninguno de sus preciados “prisioneros”, pues todos estaban muertos, por mis manos, avance hasta llegar a la siguiente puerta, antes de tomar el picaporte y girarla, pude sentir 4 presencias próximas al otro lado.

 

No precise prepararme mentalmente, estaba dispuesto a matar a lo que fuera que se obstruyera en mi camino, sin importar su edad, sexo o etnia, lo acabare apenas lo tenga delante de mis ojos, con esa aclaración en mi cabeza, abrí la puerta encontrándome a los cuatro matones y apuntándole con ambas pistolas, uno de ellos tenía una escopeta de dos cañones en mano, fui al primero a quien dispare.

 

La primera baja fue confirmada con dos disparos, uno de ellos con un exitoso tiro a la cabeza, los otros tres estaban bastantes aterrados, lo que confirmaba que no poseían armas de fuego a su disposición para defenderse, con tenerles en la mira de mis armas, comenzaron a rogar por su vida, uno de ellos se agacho poniéndose de rodillas con las manos sobre la nuca suplicando como un marica por piedad y pidiendo perdón por todas las cosas malas que me haya hecho, patético.

 

¡BANG! ¡BANG!

 

Dos disparos, dos muertos y un sobrante, el único a quien deje con vida era el que se puso a rogar por su vida de rodillas, la razón por la que aún no lo he matado era para que contestase a ciertas dudas que tenía.

 

— ¿Dónde está ese gordo de mierda pelón? –Le pregunte al matón.

 

—E-está cruzando a-aquella puerta… llegaras a un pasillos c-con muchas habitaciones… es fácil intuir la suya, es la única que está hecho de o-o-oro.

 

—Bien, es todo lo que necesito saber.

 

— ¿M-me dejaras ir?.

 

— ¿Yo prometí eso?, no que yo sepa –Le dispare matándole luego de responder a su boba pregunta.

 

Cruce la puerta que el sujeto me había indicado, como sus palabras describieron, un pasillos con varias habitaciones, no era tan larga en comparación a la que tenía los calabozos, la habitación que estaba buscando estaba al fondo, era la última, una puerta hecha de oro.

 

—A este hijo de puta vanidad no le falta –Pensé al ver esa lujosa entrada a sus dominios personales.

 

No sentía la presencia de nadie alrededor más que de ese gordo, a solo unos escasos centímetros de llegar, antes de siquiera poner mis manos y abrirla, note la puerta semiabierta de otra habitación, con una inmensa mancha de sangre en el suelo que conducía a su interior, eso capto mi atención y me dirige a ella.

 

Al abrir me encuentro con un estrecho y lúgubre salón a oscuras, oprimo el único interruptor que disponía para ser iluminado únicamente por una bombilla amarillenta de pobre cálida, este sitio albergaba una mesa y una silla, sobre la primera numerosos instrumentos de hierro de torturaba se posaban sobre la superficie, la segunda mostrada fuertes indicios de haber sido usado varias veces, sangre seca se deleitaba a la vista en esta.

 

Centro mi atención en una de las tantas herramientas usadas en este sádico hábito, tomándola para mi uso personal, se trataba de una sierra con fuertes dientes capaces de cortar tanto carne como huesos, una mueca malévola se hace presente en mi rostro, me plantee de muchas formas el cómo podría divertirme bastante con este objeto en mis manos.

 

Deje una de las pistolas (la que dé más balas gaste) reemplazándola con dicha sierra y salí de aquel salón sin ya nada que hacer allí, enfoque mi atención nuevamente a la habitación del pelón obeso mandamás, en frente de la puerta de oro, la abro de golpe para encontrarme cara a cara con él.

 

— ¡Sorpresa, culo gordo!

 

FIN DE LA ENTRADA 18

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