Metalord Revolution Capitulo 92

CAPITULO 92

NO HAY LUGAR PARA LA DEBILIDAD

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

PASADO: Livia (6 años)

 

La costumbre de las brujas siempre dictaba a construir su hogar alrededor o cerca de un bosque, los bosques han representado un símbolo en su historia, desde el primero que les permitió su supervivencia y erigir su sendero, era parte de su cultura.

 

Pero este pueblo no estaba sobre uno, era un extenso campo cerca de unas montañas con un lago a la proximidades, un pequeño aquelarre con no más de 1 año se habían instalado en el lugar, pues el anterior fue destruido por fuerzas templarías y cazadores de brujas.

 

Sus pobladores denotaban pobreza en su forma de vestir, comer y comportarse, la pesca en el lago, con la caza de los animales de alrededor y la poca cosecha ofrecía los alimentos a este poblado de casi 100 habitantes conformada por brujas.

 

De entre ella, denotaba una pequeña niña con un cabello de un colorido único de su tipo, un verde oliva, llevando trapos sucios como ropa y con moretones en los brazos y algunos en la frente, la pequeña caminaba hasta una choza, el cual era su hogar, encontrándose con una mujer canosa en sus 30, cuyo años no habían sido favorable con ella.

 

—Mama, me han vuelto a tirar piedras, aunque sean pequeñas, duele mucho… -Dijo la pequeña a su madre.

 

—Eso es porque eres débil, Livia, mi niña es débil y patética.

 

La madre responde con dura sinceridad mientras se encontraba recostada con la vista perdida hacia arriba.

 

—Mama, llevas casi todo el día en cama –Dice la pequeña Livia con preocupación.

 

—Estoy cansada, es todo, no hay mucho que pescar en el lago hoy –Se excusó ella.

 

—¿Estas… enojada?.

 

—Estoy decepcionada, de mi… esperaba que aquella decepción no fuera heredara a mi primogénita, cuan necia fui.

 

—¿Mama?.

 

—Déjame descansar Livia, ve afuera a jugar un rato.

 

Hizo caso a su madre sin protestar, aun pese a la fría y desinteresada actitud suya, en el camino piedras son arrojadas hacia ella, pequeñas pero dolorosas, usando sus brazos marcados de ya previos golpes acumulados, la pequeña sigue caminando, soportando el dolor causado por otras niñas mayores que ella, que le arrojaban cosas por diversión.

 

__________________________________________________________________

 

 

En la orilla del lago, observaba su propio reflejo, absorto en sus pensamientos, como la única salida para olvidar todo lo que le rodeaba, pero una cosa destacaba de aquellas manifestaciones imaginarias, una palabra que vivía marginando su vida.

 

—“Eres débil”

 

Otras niñas eran bravuconas con ella por su color de cabello que consideraban como “bicho raro”, al ser mayores y la pequeña carecer por completo el cómo defenderse, el resultado era evidente, pero no era todo.

 

No hay hombres en el pueblo, todo dependía de sus habitantes brujas, al cumplir 5 años, a todas las pocas niñas del poblado se les empezar a enseñar sobre cómo llevar a cabo las actividades que proveían los alimentos a su gente, a los 6 años cumplidos, las primeras practicas con ejercicios sencillos son llevados a cabo.

 

Con sus 6 años, Livia no destacaba ni para la pesca, cosecha o caza, eso despertó el desprecio de las adultas hacia la pequeña, pues todas habían perdido mucho en su anterior hogar, desde seres queridos o posesiones materiales valiosas como de invaluables recuerdos, aquellos que sobrevivieron, se consideraban la generación fuerte.

 

Pero para la pequeña de pelo verde oliva, una palabra empezó a resonar convirtiéndose un tabú para sus oídos y su vida, una palabra que odiaba su mismo ser, como una condena o una maldición.

 

—“Eres débil, débil, muy débil”

 

Las otras niñas, su madre e incluso todas las adultas, no bastaban de recordarle la palabra “débil” que paso a convertirse en sinónimo de desgracia para ella, aunque sus fuerzas se mostraban frágiles, su mente persistía en no caer en el mismo resultado, no sonreía, pero tampoco lloraba, era su elección.

 

__________________________________________________________________

 

 

Con el sol cerca de ocultarse, Livia regresa a casa solo para encontrarse con algo inesperado, fuera de su choca, avisto una carreta de carga hecha de bronce, manejado por un cochero de elegante vestimenta, pero los ojos de la niña se centraron más en la persona con la que su madre se encontraba hablando bastante emocionada.

 

Era un hombre robusto de bigote, pelón y vestía fina ropa de cálida que denotaba su noble linaje junto a los valiosos anillos de sus dedos, acompañado de 9 guardias armados, aquel hombre sostenía una plática con su madre, la pequeña con curiosidad de acerca siendo notado por todos ellos, el hombre sonríe con cierta malicia, pero su atención es opacado por la mujer canosa.

 

—Mi niña, me alegra que estés aquí, he encontrado una buena oportunidad para conseguir dinero, con eso ahora podre comprarle al comerciante que pasa por este sitio cada cierto tiempo –Le comunico su madre con un aire bastante animado.

 

— ¿En serio?, eso… eso es maravilloso –Expreso su hija con alegría.

 

—Pero para poder tener ese dinero, necesitare de tu ayuda.

 

—¿Mi ayuda?.

 

La madre hizo una seña de asentar la cabeza al hombre noble, este ordeno a uno de sus guardias a tomar a la niña y meterla dentro de la carreta, la pobre sin comprender lo que ocurría, trataba de liberarse del hombre que la llevaba por la fuerza hacia el carro.

 

—¡Mama!, ¡mama!, ¡ayúdame mama!.

 

Pero sus suplicas eran en vano, su madre estaba toda concentrada en su plática con el hombre, notando como este le entregaba a la mujer una bolsa con dinero, lo último que llego a escuchar de ella, la dejo sin palabras.

 

—Es toda tuya, un placer hacer negocios contigo.

 

Con aquella cruda oración, Livia dejo de rogar por ayuda y resistirse, fue metida finalmente en la carreta con las manos y piernas atadas, hallándose en su interior a otras 3 chicas cautivas de juveniles edades que no pasaban de los 13 años, había sido vendida como ellas, solo que para su desgracia, la persona que la ofreció a estos hombres, era la misma que la había parido y traído a este mundo, un terrible dolor en su pecho la dejo callada.

 

__________________________________________________________________

 

 

La carreta se desplaza a su ritmo a quien sabe que destino, pero para Livia, ya nada importaba, su resistencia mental declino finalmente a rendirse, ya no sentía que hubiera razón alguna de soportarlo más, se dejó llevar por aquella mísera realidad.

 

— ¿¡Que es eso!? –Grito uno de los guardias alterado.

 

Varias explosiones se hicieron cerca de la carreta, los guardias y el noble gritaban sumidos en el caos y el terror, mientras que el mismo carro donde yacían las pequeñas se sacudía violentamente, Livia entre tanto sacudones se golpea la cabeza y pierde el conocimiento.

 

__________________________________________________________________

 

 

— ¿Hmmm…?

 

Con un dolor de cabeza, la pequeña de cabello verde Olivia se recupera, sus brazos y piernas estaban libres, las ataduras habían sido cortadas, pero no solo eso, sino que además las demás muchachas ya no estaban, habían desaparecido y como último detalle de gran notoriedad, la carreta estaba volteada con las puertas abiertas.

 

Ella camino saliendo del inmundo vehículo y se encontró en medio de la noche un paisaje lleno de muerte, los guardias y el noble habían sido asesinados, algo o alguien ya sea solo o en número los ataco, el suelo mostraba índice de estallidos y daños que solo un usuario de magia o el uso de ítem volátiles podría provocar, sea cual sea la razón, no le importaba.

 

Era libre, pero eso no era todo, mirando detenidamente donde se encontraba, noto que se encontraba en un extenso campo, reconocía el paisaje, no estaba lejos de su pueblo, podría llegar caminando, la pequeña no perdió tiempo y avanzo de regreso a su hogar, había recuperado sus razones para no rendirse aun.

 

__________________________________________________________________

 

 

Su caminata le tomo bastante, pues los primeros rayos de sol habían salido, pero sabía en el fondo que ya estaba cerca, fue entonces que en el transcurso noto columnas de humo procedente de la misma dirección de su pueblo, eso le motivo a acelerar su paso.

 

Había vuelto, regreso a su hogar, solo para encontrar una tierra devastada, brujas asesinadas por doquier, cultivos quemados junto a casas incendiadas como destrozadas, no había una sola sobreviviente, incluso las niñas bravuconas estaban entre los fallecidos, noto el cuerpo de algunos extraños, eran de hombres, unos forasteros.

 

Viéndolo más de cerca, noto que estaba armado, con espadas y vestía una armadura de cuero, todos ellos estaban armados, algunos con bastones, otros con arcos, incluso dagas, no era difícil concluir que aquellos individuos eran bandidos, la presencia de caballos sin aliento en la escena, podría explicar con claridad que este pueblo fue atacado por un numeroso grupo de ellos.

 

La confrontación termino por resultado la victoria de los bandidos, si bien algunas brujas faltaban entre las caídas, y los dos únicos almacenes de comida, eran las estructuras menos dañadas, habían sido saqueados por completo, la conclusión era evidente, no solo se llevaron los alimentos u otra materia prima que le resultase valioso, incluso algunas brujas terminaron convirtiéndose en sus “recursos” en el saqueo.

 

La mente de Livia tan solo pensaba en una cosa, volver a su casa, camino acercándose a ella, a la casucha pequeña y sucia en la que vivió alguna vez, ahora reducida a pedazos, entre el medio de los restos de su casa, observo el brazo de un cuerpo sin vida que yacía enterrado bajo los escombros.

 

—Mama… -Reconoció la pequeña de inmediato aquel cuerpo con solo ver el brazo.

 

Se puso de rodillas abrazando aquella extremidad sintiendo lo tieso que era, sumida en lágrimas, a pesar de que su madre la había vendido, no podía odiarla, no podía despreciarla, pues era su única madre, la única familia que tenía y ahora se encontraba completamente sola.

 

Livia se recostó sobre los escombros al lado del brazo de su muerta madre, esperando, ¿pero a quién o qué?, la respuesta era, ¡a nada!, nuevamente se dejó llevar por la situación de a su alrededor y cerro sus ojos durmiendo entre los destruidos cimientos de su casa, en compañía de la única familia que ya no estaba en esta vida.

 

__________________________________________________________________

 

 

 

PRESENTE: Livia (14 Años)

 

De vuelta a Macur, a un panorama llena de incertidumbres y hostilidades, un paralizado Rozuel se encontraba de rodillas, esperando a una flecha mágica a ser lanzado por quien alguna vez fue su compañera y aliada.

 

—Si las cosas iban a terminar así, ¿entonces porque decidieron sacarme del coliseo?, ¿por qué no me dejaron encerrado como a los demás? –Pregunto el chico.

 

—No fue mi decisión, sino la de la ama Alice –Respondió Livia denotando su respeto hacia la Yudaz —Una decisión tomada por la petición del sangre de bruja ciego.

 

—Ermando…

 

—Sí, ese era su nombre, él tenía la absurda intención de convencerte de unirte a la causa de los sangre de bruja, a la causa de mi ama, pero al final fallo y con su vida pago, su convicción era débil al igual que su fuerza.

 

Las palabras de Livia no mostraban respeto alguno por Ermando, el hecho de que describiera lo que fue de él, podría deducirse que ella lo presencio o quizás Alice lo hizo y se lo conto, de cualquier modo, la bruja arquera se mostraba como alguien insensible y vulgar ante la elección del invidente joven fallecido.

 

—Livia, te lo preguntare solo una vez más, solo para estar seguro, ¿es esta tu decisión final? –Formulo Rozuel con rotunda seriedad en sus palabras.

 

—Ya he hecho mi elección hace mucho tiempo –Contesto ella.

 

Con aquellas palabras, ya no había duda algunas del bando al cual Livia pertenecía. Rozuel en vano intentaba moverse o conseguir algo de movilidad antes de que ella le atravesase con su flecha su cabeza o garganta.

 

—“Estas en un serio aprieto, mocoso” –Es el sangre de bruja hablado en su cabeza por la entidad habitada en el collar negro.

 

—Myldark, creí que estabas durmiendo como siempre lo haces –Pensó el muchacho respondiéndole en sus pensamientos.

 

—“Je, ¿cómo podría dormir con una situación tan entretenida?”.

 

— ¿Encuentras entretenido que tu actual portador este cerca de morir?, tienes gustos lúgubres –Opino Rozuel.

 

—“El veneno en tu cuerpo que impide moverte, lo he notado, no es un veneno ordinario, su naturaleza es mágica haciéndolo más potente, ¿sabes?, si usaras tu modo Juggernaut, yo podría influir momentáneamente en tu cuerpo para inhibir aquella toxina por un corto periodo de tiempo” –Revelo el espíritu del dragón oscuro.

 

— ¿Cuánto? –Pregunto el chico sobre el tiempo que tendría.

 

—“20 segundos”.

 

—Con eso bastara.

 

El muchacho suspiro tras culminar su charla con Myldark, dirigiendo sus siguientes palabras para Livia.

 

—Ya veo, entonces esa es tu elección, supongo que cada uno elige su camino –Dijo el muchacho.

 

—Sí, es una pena, ¿no? –Contesto Livia.

 

La bruja dispara su flecha directo hacia la nuca con intención de perforar su cuello, pero es sorprendida, no hay sangre, pues una concentración con bastante grosor de metal proveniente del collar del muchacho se había manifestado en dicha parte que ataco al segundo de lanzar su proyectil, la flecha hecha de energía mágica es repelida no sin antes provocar un cierto grado de dolor al usuario, aunque no le atravesó sintió el impacto de esta sobre la protección.

 

— ¿¡Que!? –Reacciona anonada la arquera.

 

El metal se extiende por todo el cuerpo de Rozuel, esta era la activación “manual” de su Intense Iron por medio de la mente, normalmente él lo hacía mediante el uso de un “comando de voz”, ya que activarlo con el pensamiento tomaba más tiempo que hacerlo por el medio verbal.

 

Todo el cuerpo del muchacho es recubierto por la armadura ante la elevada cantidad de PSI utilizado, la armadura se extiende mostrándose más corpulenta tanto en torso, cintura y extremidades superiores e inferiores, el casco adopta un diseño semejante al de un casco militar moderno con mascara, este era “Intense Iron – Modo Juggernaut” en manifiesto.

 

Livia estaba perpleja, para antes de que se diera cuenta, Rozuel comienza a moverse, Myldark estaba haciendo su parte, solo tenía 20 segundos, en los primeros tres se puso de pie, dándose media vuelta y una patada en el pecho a la bruja traidora que la hace retroceder pocos metros dejándole algo desorientada.

 

La bruja con la vista en frente y recuperada del golpe, atestigua como el muchacho le apuntaba con el AK-47, los papeles se habían invertido, la muchacha estaba desosegada, antes de que pudiese hacer algo en su defensa, aquella arma respondiera con más rapidez, Rozuel jalo del gatillo con la modalidad del rifle en automática.

 

Continuara…

 

 

EPILOGO:

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

PASADO: Livia (6 años)

 

Descansando sobre los escombros de su casa, el sol comienza a ocultarse de nuevo, había estado horas allí y planeaba hacerlo otras horas por el resto de su vida, ignorante de todo a su alrededor, al menos eso fue hasta que oyó pisadas acercándose que le hicieron con curiosidad levantar la cabeza.

 

Una joven adolecente de una hermosa cabellera marrón café, ojos color verde y una ligera vestimenta con algunas protecciones de cuero endurecido, llevaba consigo un arco enfundado en su espalda, estaba merodeando por el destruido sitio, asombrada del caos que observaba.

 

—Cuanta destrucción –Asintió con tristeza la muchacha — ¿Por qué este aquelarre se arriesgó de esta manera a construir un asentamiento lejos de un bosque?, ¿eh?…

 

Noto entonces la presencia de una sobreviviente, de una niña, Livia.

 

— ¡Oye!, ¿¡estás bien!? –Pregunta tras correr hacia ella y al tenerla entre sus brazos busco en ella presencia alguna de heridas fatales —Que terribles moretones… curaremos eso, ¿hay algún otro sobreviviente?.

 

—No… todos están muertos… todos… han muerto… -Contesto la pequeña con carencia emocional en sus palabras.

 

—Que horrible, pero no es seguro quedarse aquí por mas tiempo, los bandidos por lo usual suelen volver una segunda vez para asegurarse de haber saqueado todo, vamos debemos irnos –Le dijo la joven del arco tomando a la muchacha del brazo con gentileza.

 

— ¿Ir?, ¿a dónde? –Pregunto la pequeña confusa.

 

—A un nuevo hogar, conozco un aquelarre en donde podrás vivir tranquila y a salvo.

 

Cuando escucho la palabra “hogar” no pude evitar sentir cierta emoción, pero al repercutir en sus pensamiento la palabra “débil” eso la desmotivaba y le hacía dudar de acompañar a la muchacha.

 

— ¿Por qué tanto interés en ayudarme?, no puedo hacer nada útil, soy débil, débil e inútil –Se dijo así misma en voz alta con la mirada baja.

 

—Ser débil no es el fin del mundo –Le dijo la chica del arco acariciando el cabello de la pequeña para reconfortarla —Solo para darte una idea, yo a tu edad no era muy buena con la magia, de hecho, en los duelos de prácticas me daban bastantes palizas, ¡pero con esfuerzo y dedicación todo ese mal tiempo cambia!, puedes ser débil e insegura hoy, pero no para siempre, todo depende de uno mismo, ten fe en ti misma pequeña, no hay peor sensación que estar totalmente convencida de sí misma de que no eres nada, que un amargado o todo el mundo no te haga dudar de ti, ¡eres la única quien tiene la última palabra sobre ti misma!.

 

Inspirada por sus palabras, la pequeña se pone de pie por su cuenta tomando la mano de la muchacha, caminando juntas hacia su siguiente destino.

 

—Por cierto, me llamo Talía Archan, soy de un pequeño pueblo llamado Windaz, de hecho, también es el nombre del aquelarre, te agradara estar allí –Le dijo la bruja identificada como Talía.

 

—Livia… Livia es mi nombre –Se presenta la pequeña con cierta timidez.

 

— ¡Que nombre tan adorable!, Livia… -Repitió Talía su nombre un tanto pensativa — ¡Bien, está decidido!, a partir de ahora eres mi pequeña hermana.

 

— ¿Hermana?…

 

—Sí, hermana.

 

Livia repitió aquella palabra en sus pensamientos, una reconfortante emoción invadió su ser, se sentía llena de vida y había encontrado una razón para vivir.

 

PASADO: Livia (11 años)

 

Bajo una intensa lluvia, ubicado sobre un campo rocoso, la pequeña Livia se hallaba de rodillas sumida en intensa desgracia emocional, observando el cuerpo sin vida de una bruja de cabellera marrón café hecha jirones al igual que su ropaje y sosteniendo un arco en su mano derecha, sin contenerlo más, Livia grita hacia el cielo expresando toda su agobia.

 

Continuara…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s