Yuuitsu no Shinjitsu

Capítulo 18: Kronos

No me entiendo.

Desde que vine aquí… No, seamos más claros. Desde el momento en que Mirai-sempai me obligó a venir a punta de vara mágica, siempre estuve pensando lo mismo: ‘Esto es una molestia’. Que el lugar fuera espantosamente caótico no ayudo para nada, contribuyendo a mi malestar.

Además, todos aquí tienen un pequeño problema con respecto a sus personalidades alocadas. En resumen, están chiflados. Completamente fuera de la realidad.

Sin embargo, ¿puedo afirmar que no me agrada?

Ese sentimiento, del momento exacto cuando Akire me estaba cazando… Si, tenía miedo, estaba asustado, pero al mismo tiempo, me emocioné. Era como estar en un manga. Me estaba divirtiendo, aunque mi vida estuviera en la cuerda floja.

Ese sentimiento fue tan extraño, tan irracional, que no puedo esperar para volver a sentirlo. Por momentos, pienso que puedo volverme adicto a eso.

¿Este lugar es una molestia? ¿Todos están locos? ¿Pareciera que estoy siendo irracional? ¡Al diablo con todo eso! Cada día, en mi vida normal, me aburría mortalmente. No volveré a esos días.

Si tengo que renunciar a la realidad, lo haré, pero no perderé estos momentos llenos de emoción. Ese es, sin duda, el pensamiento que se quiere quedar arraigado en mi mente.

Lo prefiero. No dejare que se me escape esta oportunidad. ¡Me convertiré en un entendedor de verdad! ¡Viviré en este mundo que me gusta tanto!

Y el primer paso, es aprender más. Soy un Tipo Mental. Tengo que averiguar todo lo que pueda sobre mi Tipo, y perfeccionar cualquier habilidad que tenga. Por ahora, sólo puedo usar Espacio, pero si soy de los más raros debo tener algunas habilidades ocultas útiles. Es como el inicio de un anime, el chico nuevo sin poder alguno que resulta ser muy fuerte. ¿No puedo ser esa clase de protagonista? ¡Vamos, mundo, no seas tan cruel!


Como sea, actualmente, me encuentro descansando en el dormitorio. La reunión con Kouri no Hauto-sensei fue larga y pesada. Tuve que contar toda la historia… Bueno, la mayor parte. Obviamente, excluí algunas cosas, como el plan sobre el virus y el duplicado de la información.

En algún momento, quiero saber qué diablos había en esa computadora que era tan importante para hacer todo este caos sin sentido. Tiene que ser terriblemente valioso para que Ellos lo quisieran con tanta desesperación. Y, por la expresión de Kouri no Hauto-sensei en el momento en que le di la información, allí hay algo que los estudiantes no deberían revisar. ¿Qué está ocultando Nosotros?

Mientras me revuelvo en la cama, totalmente agotado a causa de esta noche tan agitada, siento una leve sensación. Me parece muy familiar. ¿Las sabanas están frías?

Abro los ojos, y veo a una cierta chica transparente recostada frente a mí.

-¿Qué se supone que estás haciendo? –le pregunté.

Ella sólo me devolvió la mirada, pero con ojos de cachorro.

Literalmente, podía leer en su mirada el ‘Por favor’.

Solté un suspiro largo. Le debo mi vida, varias veces. Simplemente, a estas alturas, no puedo rechazar su petición, o me vería como un desagradecido.

-Sólo esta vez, ¿sí? –su sonrisa se sintió ardiente como el Infierno.

-¡Como quieras, sempai!

¿Eh? ¿La Niña Fantasma acaba de hablar? No, no puede ser. Ella también se ve sorprendida. Y esa voz sonó escalofriantemente familiar…

¡¿Qué hace esa chica aquí?!

Lentamente, me doy la vuelta, confirmando mis peores temores. ¡Ella esta acostada justo del otro lado! ¿Desde cuándo hay espacio en esta cama para los tres? Bueno, ellas dos apenas ocupan sitio, así que no haré demasiados problemas por eso.

La expresión de Kiyoshi es tan fácil de leer que me impacta. El brillo en sus ojos rosados no puede ser natural, es demasiado atrayente. Sus labios están fuertemente apretados, formando una sonrisa pequeña, pero dulce.

Pero, y sólo pude comprobarlo unos segundos después, eso no es lo peor. Noté que sus hombros están desnudos, así que mi cerebro inicio automáticamente la búsqueda de algo necesario, la tan humilde barrera contra perversión que llamamos ‘ropa’.

Y ese es el problema, si la lleva. ¡Un camisón blanco transparente! Olviden el calor del verano, absolutamente el objetivo de esta ropa no tiene nada que ver con la temperatura. Eso no puede siquiera llamarse ropa, no es funcional para nada.

La manera más cruda de describirlo: Es un cosplay erótico de ‘Imouto Kawaii’.

Mis ojos no podían apartarse de sus hombros, hasta que note que sus axilas y ombligo estaban al descubierto también. Debido a las mantas, sólo puedo ver hasta su cintura, pero me queda claro que es probable que esté usando una preciosa ropa interior blanco puro.

Es más, tengo mucha suerte de que la sección de su camisón correspondiente a sus pechos sea más opaca que el resto. Aunque su tamaño es ciertamente moderado, ella todavía se ve como una chica joven y sana, en perfecta edad para reproducirse.

Empiezo a sentir que hay algo extraño corriendo por las venas de mi cara. Me arden las orejas. No puedo ni hablar. ¡Simplemente, esta visión es demasiado para mi cerebro! ¿Cómo es posible que me dé una reacción así? ¡Esto debería ser un golpe crítico para esos inmundos lolicon, no para mí! ¡No me afecta, de verdad que no!

-¿Kiyoshi? –murmuró, sin comprender nada.

¿Cómo puede ser posible? ¿Esto es una bandera como las que aparecen en los juegos de citas? ¡No, ya entiendo! Ella, en su habitual torpeza de niña pequeña, se equivocó de cama. Quería acostarse junto a Kazami-kun, pero termino aquí por accidente.

¡Espero que entienda eso y no trate de matarme por su propio error!

-¿Si, sempai? –su respuesta es muy natural, y está llena de… No sé.

Incluso puedo ver el rubor sano en sus mejillas. No parece que este en ‘modo asesina psicópata’, pero eso puede cambiar con tan sólo una simple palabra equivocada.

-Tu Onii-san está durmiendo allá –señalé a un costado.

Por razones evidentes, la cama de Shiro es la más cercana a la ventana; y según Kazami-kun, él siempre olvida arreglarse si no duerme junto al baño, aunque en realidad nunca se arregla en lo más mínimo; por lo que duermo en medio de ellos.

Como una nota aparte, estos dormitorios tienen un estilo ligeramente occidental, aunque le va bien, para mi gusto.

-Ya lo sé –responde ella, con una extraña sonrisa de oreja a oreja.

-Entonces, ¿no te equivocaste? ¿Tienes alguna razón para querer matarme tan temprano? –preguntó, preparándome para correr.

No sé qué tan lejos pueda llegar antes de que haga aparecer un arma peligrosa, pero espero lograrlo. Si Rea me ayuda un poco, creo ser capaz de escapar a tiempo.

-¿Matar a sempai? Sempai está muy equivocado –suelta una risita-. Kiyoshi sólo quería estar cerca de sempai. Y, ya que tenía este lindo cosplay que de seguro le gusta a sempai, pensé en probármelo.

-¿Cómo llegaste a una conclusión así? ¡No me afecta en lo absoluto! –mi voz suena desesperada. ¡Tengo que sacarla de mi cama urgentemente!

Aunque es grande, ya está ocupada parcialmente por la Niña Fantasma, así que el espacio restante es demasiado pequeño. La distancia entre mi piel y la suya no es mayor a diez centímetros. ¡Esta situación es demasiado terrible! ¡Podría perder el control!

Y luego se me vendrían encima la ONU, el FBI, y tal vez la CIA.

-Porque sempai es lolicon, claro está. Kiyoshi se siente muy afortunada de encajar perfectamente en los gustos de sempai –esa respuesta me dejo helado de terror.

¿Se volvió más loca de lo que ya estaba o qué? ¿Por qué todo el mundo, y literalmente lo digo, desde Hiramaki hasta esta Yandere, tienen una impresión tan equivocada? ¿De dónde sacan esas estupideces? ¡Repetí docenas de veces que los odio!

-¿Y por qué querrías hacer eso? –si buscaba acostarse en mi cama, usar un cosplay que cree que funciona conmigo, y hablarme de esta manera…

¿Qué se supone que ocurre aquí? ¡Esta chica es imposible de comprender! ¡Es como hablar con un idiota, nunca te escucha! Me recuerda a Hiramaki, pero él tiene como premisa ser un pervertido.

Un momento… Esta chica también es una pervertida, especialmente con esos cosplay.

-Porque… Es vergonzoso decir esto, pero… ¡Kiyoshi se dio cuenta de la verdad! –más rápido de lo que puedo reaccionar, se abalanzó sobre mí, presionándome fuertemente sobre el colchón.

Por un momento, pensé que mi estómago seria perforado, o que me cortaría el cuello, pero la verdad superó mis expectativas.

Sentí algo dulce y húmedo en mis labios.

¿Esto qué es? Mis ojos estaban abiertos, pero no podían procesar las imágenes correctamente. ¿Cómo es posible? ¿Por qué está ocurriendo esto? ¡No tiene ningún sentido! ¡Es incomprensible!

No puede estar ocurriendo realmente… Si es lo que creo, definitivamente hay algo mal con el mundo. Por lógica, esta clase de cosas no deberían ocurrir en la vida real, pero aun así, todos mis sentidos me lo están diciendo. Este tipo de escenas sólo deberían pasar en los mangas para adolescentes, porque no hay ninguna chica así de verdad.

Soy yo quien no lo puede creer.

Kiyoshi se levantó con lentitud, encima mío. Sus muslos estaban perfectamente ubicados en la peor, o mejor, parte posible. Como imaginé, estaba usando unas bragas preciosas de un rosa pálido muy lindas. Pero lo más impresionante, sin duda, era la manera en que sus ojos me miraban.

Le brillaban como dos gemas rosadas, hermosas y agudas como cuchillos.

Ella me había besado.

No había más explicación posible. Era la lógica más obvia. Esta chica acababa de robarse mi primer beso. Con sus mejillas ruborizadas, su cuerpo indefenso inclinado sobre mí, no hay manera de no llegar a una reacción fisiológica en este instante.

-Ese fue mi primer beso, sempai… –eso se nota mucho. Esta rozando sus labios con las yemas de sus dedos de una manera inconfundible, como si quisiera disfrutar cada milisegundo de esa sensación.

Y, además, la hace ver notablemente sexy.

Esta chica es un crisol increíble de hermosura, lindura, sensualidad, torpeza y peligro.

¿Puede existir una mujer tan perfecta? ¿Puedo delirar más de lo que ya lo estoy haciendo? ¿A alguien siquiera le importa lo que digo?

Entonces, siento un golpe en mi pecho. Una mano transparente está allí, helando mi piel. Mirando hacia la derecha, noto a la Niña Fantasma, que me observa con desaprobación, y algo que parecen celos.

Esto, literalmente, me enfrió la cabeza, devolviéndome la capacidad de pensar racionalmente. Sin contemplaciones, aparte a esta chica demasiado hermosa de mi vista.

-¡¿Sempai?! No sabía que querías ser tan rudo. Si querías jugar a eso, pudiste decírselo a Kiyoshi…

Se recuesta en la cama, en una postura tan erótica que mis ojos empiezan a derretirse.

Sin embargo, un toque de Rea en mi mejilla me devolvió a la realidad.

-Para empezar, ¿a qué diablos estás jugando? ¡Joder, casi me matas de miedo! ¡Y cálmate, niña Yandere en celo! –ante mis palabras furibundas, los ojos de Kiyoshi comenzaron a humedecerse. Todo su aspecto sensual desaparece.

Recordé que hace nada más unas pocas horas, ella se había deprimido un poco porque la llame así. ¿Será que estoy siendo cruel? ¡Me da igual, esta chica es un peligro para la sociedad! ¡Alguien debió enseñarle disciplina hace mucho tiempo, no arrojármela de esta manera!

Arrojármela… Ahora que lo pienso, esta situación es sospechosa.

La Niña Fantasma me abraza, de una manera muy posesiva.

¿Ah? ¿Tú también? ¿Qué está pasando aquí? Pero entonces, sonríe maliciosamente, mientras me jala hacia delante, ¡haciéndome caer justo sobre Kiyoshi!

Mi cara golpea contra algo muy suave y terso, que rebotó levemente con una extrañísima sensación. Mi mano derecha siente algo similar, mientras la izquierda trata de aferrarse a las mantas, pero termina tomando algo muy delicado y sedoso, jalándolo hacia arriba. Y, por alguna razón, mi rodilla parece atrapada entre dos bolsas cálidas y suaves.

En este momento, justamente en este preciso momento, se enciende la luz.

Parado junto al interruptor, está un Kazami-kun ligeramente más despeinado que de costumbre, todo un logro. Es natural que se haya despertado, estamos haciendo una cantidad de ruido anormal. Está mirando directamente hacia acá.

Siguiendo la línea de sus ojos, veo la situación en la que estoy realmente.

Para empezar, estoy justo sobre Kiyoshi. Mi mano derecha, por alguna razón, sostiene su pecho por encima de su ropa. Y mi mano izquierda está levantando su camisón, revelando bastante de su torso. Ni siquiera tengo que mencionar mi rodilla, atrapada entre sus muslos, a milímetros del lugar más importante.

Encima de todo, mis labios están justo sobre su otro pecho, casi besándolo.

Y, para hacerlo todavía peor, ahora eran claramente visibles las lágrimas en los rabillos de sus ojos debido a que herí sus sentimientos hace un momento.

Puedo ver a la Niña Fantasma, parada junto a la cama, poniendo una expresión diabólica. Debe estar diciendo algo como ‘Te lo tenías merecido, pervertido’.

No necesito estar en la posición de Kazami-kun para saber que esto se ve claramente como una situación de ‘ataque a la hermanita menor’. Y, por supuesto, yo soy el atacante.

-Ay ay ay… ¿Qué pasa aquí, Tomonori-kun?

Claramente, estaba teniendo sentimientos cruzados, en este mismo instante.

Por un lado, estaba sorprendido y pasmado.

Por el otro, había una intensa sensación asesina.

Sus ojos rojos parecían decididos a llevarme hasta lo más alto del edificio de Archivos, y dejarme caer, para hacer una hermosa flor escarlata.

Joder, ¡estoy acabado!


(Cambio de Narrador: Kazami)

Tomonori-kun tiene mucho que explicar.

Sin embargo, es claro que no todo es su culpa. Para empezar, sé perfectamente que no hay manera de que esta situación llegue a tales extremos sin que la otra parte estuviera involucrada. Es evidente que Kiyoshi tiene mucha de la culpa también, pero no me agradan las excusas de Tomonori-kun.

Echarle la culpa a Rea, a quien sólo él puede ver, es demasiado exagerado.

-Está bien, entiendo –asentí con la cabeza. Mejor, escuchemos otras excusas antes de dar un veredicto-. Así que, hermanita, ¿cómo llegaste a ponerte ese cosplay tan ridículo?

-¡Onii-san! Si lo dices así, me avergüenzas. Kiyoshi sólo quería seducir a sempai, ¡eso es todo! –tengo que admitir su valor para decir estas cosas tan tranquila.

Sin embargo, Tomonori-kun no parece muy de acuerdo.

-Ya deja tu actuación. Sólo lo hace ver más extraño –replicó él, bien lejos de Kiyoshi-. ¡Explica porque hiciste todo eso! ¡Sin más excusas!

-En realidad… Lo que ocurrió, sempai, es que Mirai-nee me abrió los ojos –comenzó a decir ella, con sus mejillas enrojecidas infladas, así que su voz sonaba rara-. Yo siempre había creído que amaba a Onii-san… Pero en realidad, lo que sucede es que tengo un fuerte complejo de hermano que no puedo superar. Y cuando me puse a pensar en todo lo que ocurrió, me di cuenta de que quien realmente me gustaba todo este tiempo… ¡Eras tú, sempai!

Haciendo esta firme declaración, finalmente colapsó en la cama de Tomonori-kun, sin querer enseñar su rostro.

-¡Lo dije! ¡Al fin lo dije! ¡Qué vergüenza, pero me siento muy satisfecha!

En este momento, no necesito la habilidad de Tomonori-kun para saber lo que está pasando por su cabeza. Su reacción es increíblemente obvia.

-Ósea que Kazami-kun es un hermano mayor con un fuerte complejo de hermana. Y tú eres una hermana menor con un fuerte complejo de hermano –parpadeó, antes de agarrarse la cabeza con las manos-. ¿Y por qué de repente soy yo quien te gusta? ¡Es incomprensible como llegamos a esta situación! ¡Había pensado que por fin me había acostumbrado a sus niveles de anormalidad, pero esto es el colmo! ¡Mirai-sempai me va a pagar caro todo este problema, lo juro! ¡No podrá ni caminar cuando acabe con ella!

-No te enojes tanto, Tomonori-kun. No puedes rechazar de manera tan ruda a una doncella que te confesó su amor. Claro, si sigue siendo una doncella…

-¡Lo sigue siendo! ¡No te enojes!

-No estaba enojado –no estoy mintiendo. Estas situaciones podrían volverse comunes, así que sólo me acostumbrare y seguiré la corriente-. Sólo hacia una observación. Como hermano mayor, la seguridad de mi hermanita es ciertamente una prioridad para mí.

-Onii-san… Me voy a morir de la vergüenza…

-¡¿Y cómo sobreviviste a acostarte junto al chico que supuestamente te gusta vestida así?! ¿No crees que pueda haber algo mal en tu cabeza? –se puso a quejarse Tomonori-kun-. ¿No será que eres así de pervertida?

-¡No lo soy! ¡Pensé que a sempai le gustaría la sorpresa! –replicó ella-. Y eso que Kiyoshi estaba dispuesta a renunciar incluso a…

-¡No quiero oír ni una palabra más! ¿Cómo puedes decir esas cosas delante de tu propio hermano? ¡Sólo lárgate de aquí! ¡Estoy muy cansado! –suplicó Tomonori-kun, algo frustrado-. ¿Y ahora qué? Sabes que no fue culpa mía… ¡Esta chica salió de la nada! Tampoco interrumpió algo, porque no estábamos en una situación así. ¿Qué te enoja tanto?

Comenzó a hablarle al aire, no, probablemente es Rea.

Por alguna razón, mi hermanita comenzó a refunfuñar.

-Sempai… ¿Rea-san está ahí? –preguntó ella, escondiendo las manos atrás de la espalda.

Esa es una señal de que planea algo.

-¿Eh? Si, ella está sentada justo junto a ti…

Se interrumpió al instante. Kiyoshi estaba cortando el lugar donde Rea debería estar con una katana que acaba de aparecer en sus manos.

-¡SEMPAI ES MÍO! ¡NO ME LO QUITARAS NUNCA! ¿Me oíste, Rea-san? ¡NUNCA! –grita desesperadamente, sin dejar de intentar asesinarla.

Aunque, por supuesto, los fantasmas no pueden ser heridos con espadas de acero, ¿verdad?

-La Niña Fantasma dice que pruebes más tarde, tal vez le hagas cosquillas –se burló Tomonori-kun. Luego, comenzó a disculparse-. ¡Es una broma! Obviamente, no podrá hacerte nada.

Retrocedió un paso. ¿Se está disculpando con Rea, o está huyendo de ella?

-Sí, ¡ya se! Entiendo: No es gracioso que te estén atravesando con una espada. ¡No pongas esa cara otra vez!

De repente, el arma de Kiyoshi se detuvo en el aire. Ella jaló con fuerza, pero no pudo liberar la hoja, que estaba paralizada como si alguien la estuviera deteniendo.

¿Rea se ha enojado? Es bastante posible.

-¡Suéltala! –aunque tiro con mucha fuerza, no fue suficiente para hacer que Rea soltara su espada-. ¡Hazlo ahora, ladrona de sempai! ¡¿Kyah?! –la hoja fue liberada, pero mi hermanita aún estaba jalándola, así que perdió el equilibrio por su propio impulso.

Estuve a punto de detener su caída, pero no fue necesario.

Ella cayó justo sobre Tomonori-kun.

Ambos terminaron en el suelo, en una curiosa posición, totalmente opuesta a la anterior. Esta vez, mi hermanita acabó sentada sobre sus muslos. Y por alguna razón, las manos de Tomonori-kun la sostenían por la cintura, haciendo parecer que estaban a la mitad de un juego erótico.

Todo el rostro de Kiyoshi, desde su cuello hasta la raíz de sus cabellos, se puso totalmente rojo.

-¡Sempai, no aquí, frente a Onii-san! –intentó alejarse, pero ‘algo’, la empujo hacia abajo, justo sobre Tomonori-kun.

-¿Qué no? ¡Lo intentaste hace unos minutos, chica loca! ¡Y ya deja de hacer eso, Niña Fantasma! ¿Desde cuándo eres tan vengativa?

-¡Onii-san no nos estaba viendo! ¡Ya es suficiente, Rea-san! ¡Kiyoshi promete no tratar de matarte de nuevo! ¡Lo prometo de verdad! –ante sus chillidos, Rea por fin dejo de bromear y le permitió levantarse.

Inmediatamente, mi hermanita tomó distancia, respirando a grandes bocanadas.

Entonces, habló una voz rasposa.

-Pervertida…

Shiro-chan, no tú también! ¡Que no soy pervertida!

Todo este alboroto debe haberlo despertado. Nos está mirando con esos fríos ojos suyos, tan rojos como la sangre recién derramada. Siempre me he preguntado cómo consiguió ojos tan siniestros, siendo tan inofensivo.

-No es fácil creerte vestida así, ¿sabes? –las palabras de Tomonori-kun, llenas de ironía hiriente, hacen que Kiyoshi se entristezca. Se marcha por la puerta, arrastrando los pies.

-Lo siento, sempai, Onii-san, Shiro-chan.

Camino lentamente afuera, mascullando cosas sobre que no es una pervertida, que todo es culpa mía y de Tomonori-kun, y sobre que tiene vergüenza de toda esta situación. Realmente, le cuesta mucho asumir que tiene alguna responsabilidad, sólo evita cualquier culpa con excusas baratas.

-¡Rea-san, algún día voy a verte morir! ¡Es una promesa! –se escucha un último grito.

Ay, esta hermanita mía es tan celosa… Bueno, es cierto que no hay forma de que ella o Yamanaka-san puedan competir contra Rea. Si todo lo que he escuchado es cierto, su belleza ha destruido países enteros en el pasado. A veces, me gustaría poder recordar el momento en que la vi.

Pero eso está muy lejos, fuera de mi propio poder.

Un momento. Me acabo de dar cuenta de algo.

-¿No prometiste hace minutos que no lo volverías a intentar? –Tomonori-kun, cansado, se lanza de cabeza al colchón-. Si cae una bomba encima de mi cabeza, no me despierten.

Y se queda dormido en el acto, incluso después del alboroto y con la luz encendida. Debe estar realmente cansado. Sin embargo, no es momento para eso, sigo pensando en lo que acabo de notar.

Luego de que Shiro y un par de sus gatos se quejaron por la luz, toqué el interruptor para apagarla. Sin embargo, incluso de nuevo en mi cama, mi mente continua trabajando, totalmente centrada en resolver el enigma que acabo de notar. Y eso me impide dormir.

Hace poco, Yamanaka Ayano y Kiyoshi se deprimieron porque era Rea quien competía con ellas. No estoy seguro realmente si la Niña Fantasma, como la llama Tomonori-kun, tenga esos sentimientos por él. Sin embargo, incluso así, claramente acaba de demostrar que no está muy feliz con la confesión de mi hermana menor.

¿Realmente las tres están pensando en enfrentarse por el corazón de este chico?

Sin embargo, aquí hay una pequeña irregularidad que no acabo de entender.

¿Por qué Yamanaka Ayano se deprimió justo ahora? Hace días que sabe sobre Rea. La primera vez, sólo se asustó, pero no reaccionó en lo más mínimo de esta manera que vimos hoy. ¿No se dio cuenta de que era su competencia? ¿O hay algo más detrás de esto?

Es imposible que lo haya olvidado, la memoria de esa niña es su punto fuerte. Por algo consiguió el arreglo para estudiar desde su habitación, Yamanaka-san es muy inteligente para su edad.

Finalmente, deshecho estas preguntas. Sea lo que sea, como dice a veces Mirai-san, ‘Si es necesario, ocurrirá, darle vueltas al asunto sólo complica todo de forma innecesaria’. Así que, simplemente, dejare que el Destino decida las cosas a su manera.

Y que sea lo que tenga que ser.

¿Será una buena decisión?

Quien sabe…


(Cambio de Narrador: Yami)

¿Están dormidos? No. Shiro aún está despierto. No es que importe, pero preferiría no ser vista por él. No es momento todavía. Aún no esta tan profundamente hundido en la Oscuridad para que nos reunamos otra vez. Dependiendo de lo que ocurra, tal vez no suceda nunca.

Y eso sería lo mejor. No quiero verlo de nuevo.

Me acerco lentamente a sus camas. Shiro se mantiene estoico, con la mano en el lomo de un gato calicó, sin ganas todavía de dormir. Yuuki Kazami ronca levemente. Y allí esta Tsuruya Tomonori, junto a la Niña Fantasma, quien no necesita descansar, así que esta recostada a su lado observándolo.

Una tierna escena, aún más considerando lo que yo sé.

Querido Longinus, vas a odiarme por esto. Pero es para educarte.

Me deslizo entre ellos, riendo. Ni siquiera el albino o la fantasma pueden detectarme ahora. Gracias a mi Ars Goetia (Memory Make-Perfect Plan), soy completamente indetectable.

Solamente he venido a evaluar su avance. No a entrometerme. Todavía no.

Delicadamente, paso mis dedos sobre la frente de Tsuruya Tomonori. No está listo. Longinus sí, pero quiero darles posibilidades de victoria, así que tendrán que esperar. Eso le molestara, pero valdrá la pena al final.

Todo es por su bien. Incluida su ignorancia.

Entonces, observo a su compañera de cama.

Que belleza.

Ese cabello negro, esa piel tersa y suave, esos labios rosados, y esos ojos oscuros y profundos. Es hermosa. Muy hermosa. Casi tanto como yo, pero ella es natural, a diferencia de mí.

No me malentiendan, es sólo que mi belleza es demasiado imposible de alcanzar para los mortales e inmortales. Estoy demasiado lejos de ellos. Simplemente, soy algo superior a todo lo que pueden imaginar. Por eso, es mejor que no me conozcan todavía.

Sus almas podrían ser arrancadas de sus cuerpos si me observan descuidadamente.

En todo caso, esta niña es tan hermosa que comienzo a mojarme.

Ah, no, todavía no. Vamos a darle algo de tiempo más.

Han pasado muchos años. Mi Serpiente todavía guía a Longinus. Tiene mucho trabajo que hacer, empezando por enseñarle a hablar japonés. Además, debe hacerle entender todo el desarrollo humano de los últimos siglos.

La ciencia puede cambiar este mundo, aunque no de la misma manera en que yo lo hago. Digamos que, en comparación, soy algo extrema.

A veces, es difícil ser yo.

Es hora de irme. No hay razón para hacer nada. Todo va perfectamente.

Mi sonrisa es imborrable.

La inversión pronto valdrá la pena. Tarde o temprano, gane o pierda, el precio será saldado. Nuestro pacto de sangre no se puede quebrar. Estará eternamente en deuda conmigo, y su alma nunca se separara de mí.

Longinus ya es mío. Mate o no a Ragnarok, terminara convirtiéndose en un Asesino de Dios, y uniéndose a mis Condenados Espectrales. Eso ya es un hecho.

Entonces, me alejare. Los dejare a solas por unos días. Sin embargo, siempre estoy observando. Falta algún tiempo para que las cosas se pongan interesantes.

No puedo esperar. El tiempo de los mortales se ve muy corto a veces, y ahora se siente extremadamente largo.

Por eso me gustan los mortales.

-Nos veremos pronto… Mi querido Longinus


(Cambio de Narrador: Mirai)

A la luz del nuevo día, la Academia se ve realmente mal.

Hay orificios de bala por doquier. Ni hablar de casquillos, trozos de barreras, y demás efectos secundarios de entendimientos varios. Va a ser un completo dolor de cabeza arreglar todo este lugar.

Ah, bueno, no importa. No soy yo quien se hará cargo de eso. Y como los impuestos públicos financian este lugar, no hay que preocuparse por falta de fondos. Lo único que no podemos arreglar son las vidas humanas. Pero gracias a Shinjinfuka, no tenemos que preocuparnos por alguna fatalidad en nuestro bando.

En cuanto a las tropas de Ellos… No es que me guste tener que dejar a su suerte a tanta gente, pero se lo tienen merecido. Somos estudiantes en edad escolar, e incluso hay niños que se quedaron huérfanos, o gente que no puede vivir sin una cubierta de Espacio permanente, porque tienen rastros demasiado fuertes.

¿Por qué tanto esfuerzo en arruinar las vidas de la gente que sólo quiere vivir en paz?

Bueno, sé la respuesta a esa pregunta. Pero sigue sin gustarme. A final de cuentas, lo que importa más que nada es el beneficio de aquellos con poder. Las minúsculas vidas de las personas no significan demasiado cuando puedes destrozarlas con sólo agitar una mano, o decir una palabra.

Esa forma de pensar me enferma. Pero poco puedo hacer al respecto.

Mirai-nee, ¿estas segura de eso? –preguntó Kiyoshi-chan, quien ha estado alicaída todo el día-. ¿Segura? ¿Segura, segura de verdad?

Estamos sentadas en un banco junto a los cerezos. Vine a revisar si no había ningún efecto secundario de Zone of Silence, pero todo se ve muy normal.

-Por supuesto. Sus reacciones son evidentes, por más que lo haya negado. Es un lolicon, estoy 100% segura de ello –no necesita saber porque estoy segura de ello.

Si esta chica se diera cuenta de cómo suelo mirarla, se asustaría.

¿Qué pensarían ustedes si supieran que se bañan y cambian frente a alguien que los tiene en su zona de strike? ¿Qué duermen junto a una persona que disfruta mucho verlos mientras están dormidos? ¿Qué incluso comparten información íntima con esa persona?

Ahora que lo pienso, eso me hace sonar como una pervertida, ¿no?

Mejor dejo de hablar del tema.

-¡Pero sempai me rechazo! ¡Estuve en su cama, vestida muy eróticamente, y no me hizo nada! –se quejó. Miré hacia ambos lados, pero afortunadamente nadie está cerca para oír sus gritos. Sería muy vergonzoso que alguien nos oyera diciendo esta clase de cosas.

-Porque seguramente te comportaste como una desquiciada, ¿no es así?

-¡Por supuesto que no! –miente. O simplemente está poniendo sus típicas excusas ridículas y baratas. En cualquier caso, el resultado es obvio.

-Ningún chico con un mínimo de inteligencia, ni aunque sea extremadamente pervertido, se acostaría con una adolescente que parece una loca peligrosa. Y aun menos si su hermano, con un complejo fuerte de hermana, está durmiendo en la cama de al lado –mientras daba las explicaciones, su rostro se iba poniendo más y más nervioso. Cada palabra mía era un clavo más en el ataúd de sus intenciones románticas-. Y aparte de todo eso… ¿Qué tipo de relación empieza con sexo? Eso sólo serviría para atraerlo temporalmente. Una vez que se canse de fornicar contigo, ¿qué crees que pasara?

La forma en que la mirada de Kiyoshi-chan se oscureció me dio algo de risa. ¿Realmente pensó que funcionaria? ¿En serio? Esta chica es tan torpe cuando no se detiene a pensar las cosas.

-Así que… ¿Hiciste todo eso por impulso?

Ella asintió con la cabeza. Sus ojos se veían como los de un pez muerto.

Suspiré falsamente.

-Escúchame, entre más parezcas una demente impredecible, más lo alejaras. Ni hablemos de intentar desnudarte tan pronto. ¿Conoces lo que se llama paciencia?

Tengo que guiarla de manera correcta. Aún es demasiado pronto para avanzar tanto. Pero si los hago ir demasiado lento, no ocurrirá nada. Tendré que vigilar de cerca, para evitar que Tsuruya le ponga la mano encima, o que deje de verla. Cualquiera de las dos opciones es un fallo.

No vas a hacer esa clase de cosas con MI cosita adorable. No todavía.

Kiyoshi-chan sólo emite sonidos guturales, sin ser capaz de justificar sus acciones.

Ah… Es tan linda, incluso cuando se deprime. Sin embargo, también me contagia su tristeza al ver su expresión sin ningún ánimo. La Kiyoshi-chan que conozco debería ser alegre y brillante como el sol. Estando abatida, me deja un agujero en el corazón.

-¡Está bien! Te ayudare a conquistarlo –declaré, con una enorme sonrisa.

-¿En serio? –los ojos de Kiyoshi-chan se iluminaron inmediatamente.

-Por supuesto. Créeme, lo vas a tener lamiendo tus pies en poco tiempo –no exagero. Por más que Tsuruya sea un bicho raro, sigue siendo un chico.

Tendré que limitar las ocasiones en que ella se comporta como una lunática. Que ocurran sólo cuando intente tener intimidad con él. De esa forma, Tsuruya no querrá hacer nada en la cama, al menos por el momento.

Y hablando del Rey de Roma, ahí viene. Y no se ve feliz.

-¡Tú! –me señaló con el dedo extendido, de forma muy grosera-. ¡Bastarda de dos caras! ¡Sabía que estabas planeando algo! ¡Vas a tener que explicarme muy bien esta situación!

A su lado, Yuuki sólo se encogía de hombros. No creo que le guste ser un espectador en una conversación como esta, pero es el tipo de persona que no puede contener su curiosidad en un caso como este.

Tsuruya llego junto a nosotras. Empezó a gesticular mientras hablaba, pero se paró de repente, y volvió a empezar. Y se volvió a trabar.

Parece que esta tan enojado que se olvida de lo que quiere decir apenas abre la boca.

¡Esto es tan gracioso! ¡Tengo que contener la risa como puedo!

-¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTA SITUACIÓN?! ¿Por qué la Yandere ahora está obsesionada conmigo? ¿¡Te das cuenta de lo que eso significa!? –logra decir, finalmente.

Puedo notar que tiene unas ojeras leves. Probablemente, entre la situación de anoche y la visita nocturna de Kiyoshi, no pudo dormir adecuadamente.

-No me digas Yandere, sempai –murmuró Kiyoshi-chan, desviando la mirada-. Más bien, eres tú el acosador, nos encontraste aquí cuando estamos solas.

-¡Y tú no te metas en mi cama en plena madrugada, loca demente! ¡Pensé que moriría! ¡Y no seas ridícula, puedo oler ese rastro tan obvio tuyo desde muy lejos! –esa respuesta hizo que los hombros de la chica bajaran aún más-. Pero ya, no importa. Tienes 13, es normal que hagas cosas algo ilógicas a veces. ¡Lo peor es tu actitud, Mirai-sempai! ¡Tú si estas plenamente consciente de sus acciones! ¡No tienes ninguna excusa!

-¿Excusa? ¿Para qué? –me hice la ignorante.

-¡Respóndeme! ¿¡Cual era la idea detrás de hacer que Kiyoshi se obsesione conmigo!?

-No estoy obsesionada de sempai… ¡Es amor! ¡Estoy enamorada de sempai! –discute ella, con las mejillas rojas como manzanas.

Sin embargo, una mirada furiosa de Tsuruya le hace soltar un gemido débil.

-No. Nadie se enamora en apenas un par de días. ¡Eso sólo pasa en la ficción! –suelta él, siendo muy sarcástico, más de lo que debería-. ¿No prefieres volver a acosar a Kazami-kun? ¿Por favor?

Se está desviando de lo que quería decir. Mejor para mí, se está olvidando de que estaba furioso conmigo, y le presta atención a quien debe mirar.

-Ya te dije, sempai. No estoy enamorada de Onii-san, sólo tengo un complejo de hermano. E incluso si intentara algo con él, me rechazaría de inmediato, como siempre. No hay futuro en insistir en ello –responde Kiyoshi-chan, desviando adorablemente la mirada. Todavía es incapaz de mirarlo a los ojos.

-Obviamente, ningún hermano mayor aceptaría un incesto tan fácilmente –señala él.

-No tiene que ver con el incesto. A Onii-san nunca le atraje en lo más mínimo –se encogió de hombros, resignándose-. A Onii-san nunca le gustaron las chicas.

Un momento de silencio.

-Repite eso –pidió Tsuruya, con la cara rígida.

Oh, cierto, nadie se le dijo. ¿Recién se entera?

-A Onii-san nunca le gustaron las chicas.

Si, recién se entera.

-¿Entonces que le gusta? –preguntó él.

-Los chicos –respondió Kiyoshi-chan, con toda la inocencia del mundo-. Onii-san es gay.

Tsuruya no reaccionó de inmediato. Se quedó congelado en el lugar un minuto.

Acto seguido, volteó a ver a Yuuki, quien estaba algo apartado. Y lo hizo con curiosa naturalidad, sin siquiera parecer alarmado.

-¿Es cierto eso, Kazami-kun? –preguntó.

-Ay, parece que por fin te enteraste –murmuró Yuuki-. Si, Tomonori-kun. Soy gay.

-Entiendo. ¿Y por qué no dijiste nada hasta ahora, Kazami-kun?

-Si lo hubiera dicho, ¿no te habrías puesto en guardia? No quería que estuvieras preocupado siempre sobre si yo tenía algún tipo de atracción hacia ti, o si intentaba hacer algo contigo –Yuuki se encogió de hombros, sin alterar su cara de póker-. Eso sí, debo señalar que tienes unos muslos y una espalda muy bonitos, Tomonori-kun.

Soltó una risita burlona.

Tsuruya no reaccionaba. Parecía que su cerebro estaba asimilando la nueva información, mientras le temblaban los dedos de las manos.

¡Estoy a punto de perder el control!

-Que quede claro, no tengo ningún problema con los homosexuales. Mi punto de vista es que deberíamos normalizar su existencia. El mundo avanza rápido, y no deberíamos estancarnos en prejuicios idiotas –comienza diciendo Tsuruya, con una expresión aparentemente calmada-. Pero… Tengo un pequeño problema… ¡CONTIGO!

Señala a Yuuki con el dedo, vociferando como un altavoz. ¿No va a dolerle la garganta después de todos esos gritos?

-¡Si tenías esas intenciones, debiste decirlas desde un principio! ¡Me siento violado! ¡Seguramente pensabas toda clase de cosas indecentes cuando nos cambiábamos! ¡No hubiera dejado que vieras ni un centímetro de más de mi piel si hubiera sabido eso!

Comenzó a respirar con fuerza, luego de gastar todo su aire.

Sus jadeos apresurados están a punto de romper mi expresión. ¡No aguanto más! ¡Me duele el estómago de tanto aguantar la risa! ¡Es demasiado!

No pude más, así que comencé a reír sin parar. No podía ni mantener los ojos abiertos, estaba demasiado concentrada en continuar limpiando mi alma.

Cuando me di cuenta, yo también estaba sin aliento. Tuve que hacer un serio esfuerzo para no terminar rodando por el suelo, algo muy indigno de mí.

-¡No puedo creerlo! ¡Es incluso más grave de lo que pensé! ¡Cada uno es peor que el anterior! –escucho la voz de Tsuruya, pero no soy capaz de voltear a verlo-. ¡¿Por qué me pasa esto a mí?! ¡Diosa mía, dame una señal de que no me odias! ¿No puedes hacer aparecer una waifu de verdad aquí?

¿Es mi imaginación, o acaba de proclamar a los cuatro vientos que es virgen? ¿Y qué está diciendo de diosas? Probablemente sea de algún anime, no hay que tomarlo seriamente.

-¿Diosa? ¿Te refieres a Rea-san? ¿¡Te convirtió a su culto maligno!?

Kiyoshi-chan está sacando conclusiones tan extrañas, que me cuesta imaginar de donde salen. ¿Por qué adorarías a alguien que está en tu harem potencial?

-Cálmate, Tomonori-kun. Ni siquiera eres mi tipo. Me gustan los chicos más bonitos.

Yuuki, sin alterarse, comienza a burlarse del propio Tsuruya. ¿Realmente le divierte tanto molestarle? Aunque, viendo sus reacciones exageradas, es evidente que todo el mundo desearía continuar fastidiándolo.

-Ah… Ah…

Me cuesta respirar. Me duele el estómago. Pero no me arrepiento de nada, es muy gratificante divertirse así. Me hace olvidar mis feos recuerdos.

Entonces, cuando por fin abro los ojos, veo la situación ante mí. Tsuruya está mirando hacia arriba, como si le rezara a un dios imaginario. Esto pone de malhumor a Kiyoshi-chan, que no deja de murmurar cosas contra Rea, mientras Yuuki le acaricia la cabeza para consolarla. Una interacción no asquerosa entre hermanos.

En ese momento, escucho un batir de alas. Es la paloma mensajera de Shiro. Y trae algo en sus patas, un documento sellado con el emblema de la Academia Jikû.

Estaba esperándolo. Lo presenté esta mañana. Han respondido rápido.

-Veamos que dicen –tomé el documento, dándole unos cereales a la paloma por su buen trabajo. Ella emitió unos sonidos alegres, parándose en mi hombro-. Perfecto. Han aceptado. ¡Felicidades, Tsuruya! Tienes tu alias.

-¿Alias? ¿Qué diablos estas diciendo ahora? –me arrebata el papel de mis manos.

Un poco más de mala educación, y tendré que disciplinarlo. Ya saben de qué forma.

-¿Esto es en serio? ¿Hiciste que me pusieran ESTE alias? ¿Qué tienes en la cabeza?

Suficiente. Me harté de soportar sus quejas.

Me puse de pie, y antes de que nadie pudiera reaccionar, le di un rodillazo en el estómago. Cuando se inclinó por pura inercia, le agarré el pelo y le di un cabezazo. Su frente hizo un sonido casi hueco al chocar contra la mía.

Tsuruya se derrumbó como un muñeco de trapo.

¡No te di tan fuerte, no exageres!

-Ay, eso debe doler –señaló Yuuki, riéndose. Hace ya tiempo que él sabe cómo evitar decir las estupideces que provocan que me moleste. Lo aprendió de esta forma, mejor que recuerde bien, o ya vera.

-¿Cómo hiciste para hacer que lo acepten sin la firma? –preguntó Kiyoshi-chan, tomando el documento de manos del derribado Tsuruya.

No le preocupa que yo lo discipline. Se acostumbró cuando lo hacía con Yuuki. A diferencia de los chicos, ella rara vez decía algo que mereciera corregirse. Porque suena adorable cuando dice estupideces, a diferencia de ellos.

-Ser líder de Grupo tiene privilegios –aclaré, con una sonrisa.

-No lo sabía. ¿Cómo se lee esto? –esta confundida por el texto, ya que no es un apodo en kanji-. Negro… ¿Negroros?

Kronos. Es de la mitología griega. Kronos era rey de los titanes, Señor del Tiempo –le aclaré-. Sin embargo, la razón por la que lo elegí es otra.

-¿Por qué? –pregunta ella. Estoy segura que no le va a gustar la respuesta.

Kronos era esposo de Rea. Supongo que ahí está el chiste –aclara Tsuruya, sujetándose el estómago-. La Niña Fantasma dice que no le molesta, de hecho se está riendo.

-No me gusta ese apodo –refunfuñó Kiyoshi-chan, molesta.

Se ve tan linda. Me dan ganas de abrazarla y apretujarla entre mis pechos.

-No es más que un apodo, hermanita. No significa nada –Yuuki se encogió de hombros, sonriendo de oreja a oreja-. Si lo pones de ese modo, tú serias una loca que va por ahí matando gente de forma pervertida.

Este nuevo comentario la hizo reír, aunque de manera algo forzada.

-Entonces, no hay ningún problema. Felicidades, Kronos, ya eres legítimamente un miembro del Grupo S. Desde hoy, eres un entendedor, un habitante del mundo secreto detrás de la realidad. ¿Hacemos una fiesta? –propuse, sonriendo alegremente.

-¡Olvídenlo! ¡Todavía me duele todo por lo de ayer! ¡Y mi mano sigue estando sin piel! ¿No podemos relajarnos un día? –de repente, como si hubiera recordado algo, se incorpora con rapidez-. Un momento. Si aceptaron ese alias… ¿¡LES DIJISTE QUE PUEDO VER A REA!?

-No te pongas histérico. Nada va a pasar. La gente del culto a Rea es tranquila, en general. Mientras no hagas nada llamativo, nadie querrá asesinarte –le resto importancia al asunto.

Tsuruya se arroja al suelo, murmurando cosas sobre que será diseccionado.

Los hermanos Yuuki se ríen.

Este es, nuevamente, otro hermoso día en la Academia Jikû.

Continuara…

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