Metalord Revolution Capitulo 85

CAPITULO 85

FARY SONTHEIL (Parte 1)

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

El enfrentamiento entre dos reconocidos Aquelarres de antaño se lleva a cabo, situados en un escenario que recreaba una pradera rocosa, los miembros de cada bando adoptan la misma idea en común, separarse para tomar distintos caminos con el fin de luchar por individualidad sus batallas.

 

Aymie Nigme fue la primera en avistar a un oponente Khuja, la bruja de pelo verde invoca numerosas ramas a modo de gruesas cuerdas hacia la Wicau, la pelirrubia mete sus manos en el interior de su chaleco blanco y retira de su vestimenta dos empuñaduras de espadas sin hojas.

 

Inmediatamente como su mana sale a flote, ambas empuñaduras crean el filo al mismo tiempo y la bruja se hace con dos espadas de índole mágico, con hábil manejo corta denotando agilidad en sus movimientos todas las ramas creado por su oponente, la Khuja al ver que su rival estaba a escasos metros de ella, llama a su homúnculo tras retirarlo del frasco en su forma de piedra rombo color verde.

 

Lanzando tal objeto al suelo, hace acto de invocación de un ser de 2 metros exacto de altura, un humanoide corpulento de un solo ojo semejante a un ciclope, desnudo y carente de genitales, orejas puntiagudas, piel verdosa y piernas como brazos cubierto de denso pelaje y zarpas filosamente exageradas por uñas.

 

El homúnculo ataca con su brazo izquierdo de un garrazo a la Wicau, su fuerza como era de esperarse es monstruosa, el suelo mismo tiembla a la vez que es cortado por su extremidad, pero Aymie Nigme era más rápido que la bestia de alquimia, el ser le ganaba en fuerza bruta, pero en cuestión de velocidad, ella dominaba.

 

Empezó a rodear al monstruoso ser abrumándole con su rapidez, confundiéndole y haciéndole atacar erróneamente para a su vez, recibir los cortes de las doble espada de la bruja, pero el homúnculo se regenerada de aquellas heridas y en un acto de furia, usa su único ojo para disparar un rayo de energía.

 

—“Encantamiento Numero 247: Muro de Discordia” –Cita Aymie Nigme.

 

Invoca a 1 metro delante de ella, un muro fortificado de piedra que recibe el rayo del ciclope destrozando la defensa, pero habiendo esta logrado defender a su usuaria al absorber todo el daño, aquello era un encantamiento de Astado.

 

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Los 1000 encantamientos de Astado conferían a los Wicau un gran arsenal de habilidades mágicas, cada encantamiento era un conjuro u hechizo con su efecto propio, habiendo variedad para ser usado tanto en la ofensiva como la defensiva, tanto para herir, como aturdir o debilitar.

 

Cada encantamiento estaba dividido con su grado de poder o nivel, distinguiéndose entre:

 

GRADO D: Básicos.

 

GRADO C: Moderados.

 

GRADO B: Avanzados.

 

GRADO A: Poderosos.

 

GRADO S: Calamitosos.

 

A mayor grado, mayor era el mana ejercido para su utilización, pero no todos los encantamientos de un mismo nivel tienen un consumo de magia igual, la diferencia puede ser ligera o notoria.

 

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—“Encantamiento Numero 97: Espadas de luz”.

 

Un determinante número de espadas hecha de una luz amarillenta son creadas encima del homúnculo, la usuaria Wicau yacía a unos cuantos metros a su izquierda, la destrucción del muro genero el suficiente polvo en el ambiente para trasladarse rápido hacia un lado de su monstruoso enemigo y atacarle antes de ser detectada por su magia.

 

Su encantamiento de grado C, llama varias espadas que son clavadas en la piel del homúnculo, la luz de las hojas emitía un efecto paralizante en el ser que enlentecía sus movimientos, Aymie procede cargando contra su objetivo, pero su marcha de ataque se ve interrumpida por la Khuja quien hace uso de sus habilidades.

 

Del suelo brotan robustas maderas espinosas alrededor del homúnculo para hacer retroceder a la bruja pelirrubia y ramas para retiran las espadas de luz clavadas en la carne artificial del monstruo, un movimiento ejercido por su dueña la Khuja para defender a su creación.

 

La joven Nigme choca su mirada con la de ella y la representante Wicau enfoca su atención hacia la bruja de pelo verde llevando sus espadas hacia la Khuja, pero el homúnculo estirando uno de sus brazos de largas zarpas le interfiere y hace detener el ataque de Aymie, ahora era la creación quien defendía a su creadora. La lucha no hacía más que solo empezar.

 

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La segunda representante del aquelarre Wicau sería la siguiente en hallar a su oponente, usando un estilo de pelea centrado en invocaciones de espíranos y encantamientos de Astado.

 

Llevándonos al tercer encuentro, la joven bruja Fary Sontheil, contra la Khuja líder represéntate del aquelarre Walgis, Beganez Arboguea, una adolecente de 16 años, era la de mayor altura y peinado más largo de su equipo llegando a cubrir con un mechón su ojo izquierdo.

 

La Khuja decide darlo todo en el enfrentamiento, invocando a su homúnculo, un ser gigantesco ser de 2 metros y medio semejante a un golem, una entidad humanoide con un cuerpo de carne y huesos esculpido de músculos, desnudo y carente de genitales como orificio anal, sobre sus brazos y piernas llevaba una especie de aro hecho de madera con varios pinchos afilados en ello, se denotaban ciertas raíces como de árbol enredado sobre sus hombros y en menor medida sobre el abdomen, su cabeza calva era la que menos humano parecía, su rostro era semejante al de un esqueleto y carecía de nariz, misma criatura que se vio en su enfrentamiento en la tercera ronda.

 

La pequeña Fary realiza el acto de invocación de un espirano, llamando a una bella hada de piel azul y pelo morado que vestía un vestido blanco acorde a su pequeño tamaño, el homúnculo avanza hacia la joven bruja portando en sus manos puntiagudas lanzas de madera creado por sus aros de sus brazos.

 

El hada espirano defiende a su invocadora y realiza su contraataque multiplicándose en muchos números, acto seguido carga hacia el homúnculo y se sitúa en una determinada distancia sobre el inhumano ser, rociando de sus pequeñas alas un polvo hacia él.

 

El homúnculo quien se planteaba en atacar al hada espíritu, ante el contacto del polvo en el aire, parecía tonarse inmóvil, algo de aquel polvo se extendía hasta estar en el rango de la Khuja quien con el uso de sus sentidos se percató de su naturaleza.

 

—Ahora entiendo, un alucinógeno mágico, el polvo crea al contacto un aura invisible de energía mágica que provoca su efecto –Dijo Beganez de forma suspicaz.

 

Sobre el homúnculo un aura de magia rodeaba su cuerpo, un aura que no era suyo, sino de las mismas hadas que manifestaban su polvo en el aire, irradiaba de forma invasiva sobre la creación de la Khuja, causando que su percepción fuera equivalente al de una estatua.

 

—Pero… tal alucinógeno mágico tiene su gran desventaja, el aura con el mayor “tamaño” de energía, siempre sobresale sobre el más débil.

 

Beganez fomenta un aura de su poder mágico sobre todo su cuerpo disipando la energía invasiva del polvo de las hadas en ella, su accionar trasciende a su creación y este también manifiesta su poder mágico bajo un manto de energía que aplasta a aquel que tenía encima, eliminándole el efecto “alucinógeno” sobre él.

 

— ¡Adelante “Wigket”!, ¡sin piedad, dalo con todo! –Ordena la bruja de pelo verde a su creación.

 

El homúnculo revelado como Wigket hace brillar los dos huecos por ojos de su cráneo y las lanzas de madera de sus manos, obtienen una punta filosa desde su otro extremo, el ser alquímico sostiene las dos desde el centro y comienza a girarlas a gran velocidad atacando con un ritmo bestial a cada una de las hadas.

 

Cada espirano golpeado desaparecía dejando en su lugar residuos de polvo en el ambiente similar al que expulsaban, con la diferencia de que esta fomentaba menos brillo en su aspecto, el homúnculo venció a cada una de ellas incluyendo al original.

 

— ¿Eso es todo?, esperaba algo más desafiante, tratándose de una bruja “llamativa” como tú –Le dijo Beganez a su rival.

 

Pero Fary ni siquiera se inmuto por sus provocaciones, lo único que hizo fue levantar su brazo izquierdo apuntando con su palma al homúnculo.

 

—“Encantamiento Numero 54: Bola Ígnea”.

 

Replicando su encantamiento, invoca una bola de fuego de su mano dirigida a Wigket, su ataque no mostraba ser algo potente, era una bola de fuego con un poder ordinario, lo que hizo que la bruja de pelo sospechase y fue que su intuición le hizo darse cuenta de algo, el polvo residual dejado en el ambiente con la derrota de todas las hadas.

 

Tan pronto como la bola de fuego hizo contacto con aquel polvo, una descomunal explosión que produce una enorme llama se origina en todo espacio donde aquel polvo se había extendido, la mayor parte dio en el homúnculo y algo había llegado hacia Beganez.

 

El fuego devora sin misericordia a todos los que tenía en su rango, cuando finalmente se disipo, Wigket estaba seriamente dañado, su cuerpo yacía en el suelo todo rostizado con quemaduras que sobrepasaban las de tercer grado, pero su creadora había salido intacta, la explosión resultante dirigida hacia ella era de menor grado, además había conseguido a tiempo ella usar su poder para crear un robusto y gran muro de madera que resistió con éxito todo el daño, había quedado chamuscado, pero logro defender con total eficiencia a su usuaria sin que le atravesara y llegaran hacia ella.

 

—Retiro lo dijo anteriormente, esta tal y como esperaba, ¡cómo debería ser contra una descendiente de Úrsula Sontheil!, este combate sin duda será algo memorable de recordar –Dijo la bruja de pelo verde toda emocionada —¡ Wigket, no es hora de descansar, ponte de pie!.

 

Bajo las palabras de su ama, el homúnculo gravemente dañado, comienza a regenerarse ante sus mortales heridas, su carne cocida se cura regresando a la normalidad, como si cada herida que hubiera tenido nunca existió.

 

—Mientras el núcleo de un homúnculo como Wigket este intacto, todo daño a su cuerpo será regenerado al instante –Comento Beganez con los brazos cruzados.

 

La pequeña bruja solo podía suspirar, pues en el fondo sentía un vacío por este combate quien para brujas de aquelarres distinguidos, sería un momento épico para los suyos, pues para Fary, todo el dilema de su linaje, del honor y el orgullo, era algo forzado en ella, nunca un apego o agrado de su parte.

 

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FLASHBACK: Fary Sontheil (4 Años)

 

6 Años atrás, en el sótano de la mansión Sontheil, se halla una pequeña Fary en sus 4 años, gracias a la bendición de Astado, su consciencia y cuerpo había alcanzado el nivel mínimo necesaria para proceder con el “tratamiento”.

 

En una oscura sala, en sus brazos y piernas, la pequeña Fary tenía grilletes metálicos colocados y conectado por medio de un material negro semejante a un cable a un pedestal de tinte mecánico que tenía adherido arriba suyo, un cristal azul de mana que irradiaba energía y a su vez bajo la niña, yacía grabado un círculo mágico en el suelo.

 

Un mago erudito baja una palanca del mismo pedestal mecánico, el cristal brilla en resonancia con el círculo mágico, transmitiendo energía hacia el cuerpo de Fary mediante los grilletes y las extensiones semejantes a cables, causando una sacudida eléctrica que le provoca un intenso dolor para hacerla terminar de rodillas, el hombre baja una segunda vez la palanca y el proceso se repite, la niña comienza a lagrimear ante todo el estímulo doloroso.

 

— ¡No llores!, esto es por tu bien Fary, ¡con este tratamiento fomentaremos mejor el desarrollo del crecimiento de tu poder mágico! –Le dijo una mujer.

 

Una bruja mayor de cabellera negra y ojos color café miraba con dureza a la niña esperando la comprensión de sus palabras, pues ella era su madre, la progenitora de Fary y el artilugio mágico conectado a la pequeña, que enviaba aquellos dolorosos estímulos a su cuerpo, era algo que aquella mujer había decidido sin su más mínima opinión.

 

—Mi señora, deberíamos parar, seguir con este procedimiento para mejorar su crecimiento mágico… es peligroso, se dejó de usar porque casi todos aquellos que lo utilizaban han terminado muerto por no poder soportar la presión ejercidas en su… -Advierte el mago a medias.

 

— ¡Suficiente excusas!, ¡yo no te he pagado para oír tus sermones inútiles!, el futuro de mi niña como la cabeza del linaje Sontheil está en juego, ¡y toda solución necesaria es obligatoria por su bien! –Contradice a su advertencia la madre de Fary.

 

—S-si señora, disculpe mi insolencia, continuare con el tratamiento.

 

La palanca es bajada una vez más y los gritos de la pequeña se hacen resonar en todo el lugar.

 

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Jhuora Sontheil, la madre de Fary, era la actual cabeza del linaje Sontheil y la ultima de su línea de sangre, con el nacimiento de Fary, el futuro del mítico linaje pasaría a ella.

 

Sin embargo, la pequeña nació con un poder mágico muy débil detectado a sus tres años de edad, su madre en su desesperación, esperando a que su pequeña forjase un futuro digno de su sangre, busco medio pocos ortodoxos para estimular el desarrollo de su magia.

 

—Esto te dolerá mi pequeña, ¡pero es por tu bien, solo aguántalo! –Le dice su madre mientras el mago le coloca los grilletes metálicos del pedestal mecánico a su cuerpo.

 

— ¡Mama, tengo miedo! –Dice Fary a punto de llorar.

 

— ¡No llores!, temer es de débiles mi niña, ¡llorar es sinónimo de la debilidad!, debes ser fuerte mi pequeña, ¡en tu sangre corre el poder de un gran linaje!.

 

El mago erudito baja la palanca y el dolor envuelve a la pequeña, esto se convirtió en una rutina de 3 horas seguidas cada día de la semana, con excepción del domingo, con el fin de permitir a su cuerpo descansar del tratamiento. 3 años seguidos este proceso se llevó a cabo.

 

Fary Sontheil (7 Años)

 

En la escuela de Macur, las estudiantes más prestigiosas eran instruidas por los mejores maestros, Fary había alcanzado el suficiente nivel para recibir las clases teóricas e instrucciones de la magia más avanzadas acorde a su edad.

 

Duelos de prácticas en el patio de la escuela eran llevados a cabo entre las jóvenes brujas con el fin de estimular el mejor uso de sus dotes mágicas en un combate, todos mostraban ser prometedoras, pero sin importar lo muchos que lo intentaran, aquellas que luchaban contra Fary terminaban vencidas, hasta el punto de quedar cada una de ellas con una dolorosa lesión en sus miembros o torso.

 

Con el tiempo su popularidad de ser la mejor estudiante, la hicieron alguien de temer, ninguna bruja cruzaba la mirada con ella con el miedo de que la provocasen, pero aquella mirada de la pequeña solo concebía vacío, era la mejor por las exigencias de su madre y de su linaje, pero cada rastro de su propia voluntad era escaso, era como con la personalidad de un títere para hacer solo los que sus semejantes le pidiesen.

 

Todos los días era iguales, estudios, entrenamiento de magia en la escuela y entrenamiento de magia en casa con un tutor privado contratado por su madre. La diferencia radicaba que en su hogar, aquel entrenamiento privado desembocaba en duros combates contra su mismo instructor por órdenes de su madre para mejorar su talento, evidentemente aun siendo una bruja brillante, su tutor le sobrepasaba bastante de nivel.

 

— ¡Debería mermar mi poder!, si sigo combatiendo a su hija con este nivel de magia, podría por accidente causarle un serio daño –Sugirió el tutor privado de magia de Fary.

 

— ¡Nada de eso!, continuara con el entrenamiento, este enfrentamiento de práctica por duro que sea para ella es necesario, ¡así que no quiero oír una excusa más de su parte!, ¿me ha escuchado? –Le responde Jhuora enfurecida.

 

—Sí, mi señora… así será.

 

Y los días continuaron, con un camino de aprendizaje y dolor, de una obligación que ejercía una pesada carga de responsabilidades, todo encadenado a una pequeña de 7 años.

 

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Otro día, otro amanecer para la pequeña de ojos vacíos quien se levanta de su cama, vistiéndose y luego desayudando en completo silencio en compañía de la servidumbre mientras su madre yace trabajando en el Consejo Wicau.

 

Caminando por los pasillos de la escuela para ir a sus clases, nota como todas atemorizadas mantienen distancia de ella y evitaban verla a los ojos. Fary muchas veces había notado a muchas brujas de su edad charlando y riendo juntas, atraída por la jubilosa sinfonía de la felicidad en compañía de otros.

 

Ella desconocía por completo el concepto de “amistad”, así como también  el de “celos”, y sentía lo segundo invadir su ser, quería experimentar tal sensación, tal experiencia, creía que podría ser el remedio que curaría tal pesadez con la que carga.

 

Pero sin importar cuantas veces intentara abrirse a ellas, aunque sea para conseguir mínimo una charla con alguna de sus compañeros o cualquier bruja de su edad, todas atemorizadas se alejan de la pequeña Fary, baja su cabeza y sus ojos vacíos temblaban de agobio, pero resistía el impulso de llorar ante tanta frustración a causa de su experiencia de hace tres años ante las ordenes de su madre de no hacerlo.

 

Ignorando el malestar, levantaba su mirada, toma lugar en el asiento designado del salón y con una expresión carente de emociones, presta total atención a la clase, lo que la pequeña no sabía, es que muy dentro de ella, un sofocante sentimiento, se estaba gestando poco a poco en su psiquis desde hace un tiempo.

 

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Finalizado otra rutina en la escuela, la pequeña Fary camina de regreso a su hogar para las enseñanzas privadas, tomando el mismo trayectoria de siempre que había seguido una, y otra y otra vez, su marcha se enlentecía cuando ella se encerró en sus recuerdos, buscando algún fragmento de memoria que aliviara algo que sentía, aquella negativa sensación producto de su vida inmersa de responsabilidades.

 

Poco a poco crecía este pesado sentir que carcomía su resistencia mental, y mientras ella seguía buscando ese “algo” en sus recuerdos, ese agobiante monstruo emocional se alimentó de su falta de alivies para de una vez por todas, despertar.

 

Sus pasos cesaron deteniéndose en una calle casi vacía de gente a su alrededor, su cuerpo temblaba de a poco y levanto sus manos colocándolas en su cabeza, estaba en su límite, lo soporto por un largo tiempo, por años y ahora estaba sucumbiendo a esa pesada carga emocional.

 

El estrés, tras tantos años de arduo trabajo, de exorbitantes esfuerzos físicos y mentales para una prometedora bruja de un distinguido linaje, Fary había llegado a su capacidad máxima de aguantarlo, por muy talentosa que fuera, por muy especial que era, seguía siendo humana y un niña de 7 Años, sentir un fuerte deseo de estallar, abría su boca con el impulso de querer gritar y sus ojos intentaban lagrimear para liberar algo de esa ardua tensión en su ser.

 

Pero ella, terca de acceder a lo que su cuerpo le exigía, se resistía para no hacerlo, luchaba fomentado por esa descomunal obediencia impuesto en ella desde sus 4 años, recibiendo en consecuencia un majestuoso dolor en su cabeza por su negligente decisión.

 

No contaba con nadie que pudiera consolarla, con nadie con el que pudiera compartir esta carga emocional, pues su única figura de confianza era su madre y ella tan solo veía a la niña como un medio para beneficiar el apellido Sontheil, se sentía sola y por aquella soledad, la pequeña Fary luchaba en vano contra sus desequilibradas emociones, hacia un quiebre seguro.

 

—Es suficiente… ya no lo aguanto… quiero… que desaparezca este dolor… quiero… morir…

 

Eran las palabras que resonaban en su mente, empezando a sucumbir a ellas, se planteó la ligera idea de “silenciar” ese malestar con un acto que culminaría con una autolesión, el suficiente para “detenerlo”.

 

Y justo, en medio de su situación, alguien choca con ella, era un pequeño niño distraído en la lectura de un libro que llevaba en manos.

 

— ¡Uh!, mis disculpas… no te vi.

 

Con un tono apenado, se disculpa con la niña, Fary quien tenía su vista en otro lado, voltea lentamente para ver su rostro, para ver la cara de una persona de casi su misma edad, quien le veía de frente pero no se asustaba como el resto.

 

Fue allí que por primera vez se cruzó con él, se trataba de un niño de 9 años de edad con un gran interés en los libros, tenía el cabello corto de color marrón y ojos avellana, el nombre de aquel jovencito, era Marcos Sabil.

 

Continuara…

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