Yuuitsu no Shinjitsu

Capítulo 17: El Ultimo Traidor

-¿Y bien? ¿Dónde está?

Ante mi pregunta, Tsuruya sacó un pendrive de su bolsillo.

Se lo arrebaté de las manos, buscando donde introducirlo para comprobar que fuera la auténtica información secreta.

-¡Yamanaka, trae una computadora!

Mirai, ya te dije que hay algo que debo decirte…

-¡Que lo hagas ya! –ordené.

Yamanaka parecía querer insistir, pero luego suspiró y abrió un cajón.

Tsuruya, Yuuki y Shiro acaban de regresar. Por lo que parece, ninguno de los tres está herido de gravedad, salvo por esa mano desollada.

Me gustaría saber cómo acabo así, pero primero tengo que comprobar este pendrive.

Sin embargo, desde que vine aquí, Yamanaka no deja de quejarse. Ya ha repetido varias veces que hay algo que tiene que decirme, pero no es buen momento.

Lo que sea, tendrá que esperar.

La chica puso un ordenador sobre la mesa, introdujo una larguísima contraseña, y giró la pantalla para que pudiéramos verla.

-Ese pendrive no tiene la información. Lo que de verdad hay ahí es un virus informático destinado a borrar todos los datos de la red de computadoras donde intenten descargarlo –explicó ella, mientras señalaba con su dedo una carpeta nombrada ‘Información Secreta’.

Me quedé en blanco.

-¿Eh? –no se me ocurrió nada más para decir.

-¿Qué quieres decir con eso? –preguntó Tsuruya.

Yuuki y Kiyoshi-chan se veían completamente sorprendidos, igual que yo. En cambio Tsuruya tenía una caricaturesca expresión de molestia.

Yamanaka comenzó a jugar con sus coletas, algo nerviosa.

-Mientras ustedes distraían al enemigo, Daimondai y yo nos colamos en el Depósito 9 y cambiamos la información por ese virus. La idea era sabotear la red de Ellos, pero había demasiada seguridad en ese edificio.

Además de Chi no Ken había múltiples alarmas, por si acaso alguien se colaba en secreto. Incluso si evadías la detección de los aparatos eléctricos, había diversas habilidades plantadas para indicar la presencia de intrusos.

-Sin embargo, lo ocurrido activo toda la seguridad, y pudimos entrar fácilmente sin ser detectados. ¿Quién iría a revisar el edificio durante una invasión? Sólo cambie todo mientras Daimondai vigilaba, y luego nos fuimos rápidamente –terminó de explicar.

-Eso explica porque él estaba en el edificio… –murmuró Kiyoshi-chan.

Luego de nuestra conversación, esta algo retraída y callada.

Sin duda sabe que tengo razón, pero todavía parece costarle un poco de esfuerzo admitirlo. Seguro se le pasa en un par de horas.

-Entonces, cuando Akire llego al Deposito 9, el virus ya estaba colocado. Sin un tecnópata en el lugar, habría sido imposible que lo detectaran. Intenté decirles después, pero en el caos de la situación…

Radio se encogió de hombros, con una media sonrisa forzada.

A Tsuruya le dio un tic en el ojo izquierdo, mientras que Yuuki soltó una risita sin gracia.

-Entonces… Nos enfrentamos a todos esos matones idiotas, a un genio capaz de calcinarnos, casi muero muchas veces porque Akire intento aplastarme como a un insecto… ¡¿Y LA MALDITA INFORMACIÓN NO ESTABA AHÍ?! –soltando un grito que hubiera despertado a todo el dormitorio de no ser por la insonorización, Tsuruya se puso de pie, totalmente furioso-. ¡¿NO TE PARECIÓ QUE DEBISTE DECIRNOS!?

-Esa idea se me ocurrió de repente. Y, ya que todos ustedes estaban tan ocupados actuando como héroes, no tuve tiempo de avisarles.

Yamanaka no está nada arrepentida de esto. Ella es la clase de persona a la que no le preocupa el pasado.

Si la leche ya está derramada, no sirve de nada quejarse.

-¿Debería disculparme? –preguntó, parpadeando con cansancio.

-No importa. Nada serio ocurrió, después de todo –por un momento parecía que Tsuruya estaba a punto de gritarme, pero le lancé una mirada gélida, y se tragó lo que hubiera querido discutir-. ¿La has comprobado? ¿Es autentica?

-Lo es –entonces, por alguna razón, Yamanaka bajó la cabeza.

-Necesitamos verla –afirmó Tsuruya.

Pude notar algo de rencor en su voz.

-No es conveniente que hagan eso –murmuró Radio.

Esquivaba los ojos de Tsuruya.

¿Qué está pasando aquí?

-Allí hay varios secretos que sería mejor que no fueran desvelados aún. Será mejor esperar a un momento adecuado –explicó, evasivamente.

-¿Y ahora no podemos ni siquiera echarle un vistazo? ¿Segura que estas de nuestro lado? –se quejó este chico-. Además, en primer lugar, ¿cómo conseguiste camuflar un virus en tan poco tiempo? ¡Apenas deberías haber tenido unos diez minutos!

Su tono imperioso exigía respuestas. No intenté detenerlo, pues también tengo curiosidad al respecto. No hay necesidad de corregir algo que no es un error.

-No digan esto a nadie, ¿sí? –pidió Radio.

Comenzó a jugar con su cabello, mientras la pantalla del ordenador abría y cerraba varios programas simultáneamente, con mucha velocidad.

Nadie la había tocado.

-Soy una tecnópata. Mi habilidad surte efecto con cualquier equipo electrónico –confesó, mirando al suelo cansinamente-. Lo siento, Mirai, tuve que mentirte un par de veces. No es conveniente que sepas demasiado al respecto.

-¿Cualquier aparato electrónico? ¡Ese es un talento de genio! –exclamé, sin estar realmente sorprendida.

Ya había notado ciertas cosas respecto a sus habilidades que realmente no concordaban, así que tenía la sospecha de que estaba escondiendo su entendimiento real.

Los genios tecnópatas eran muy codiciados, especialmente desde que el Gran Maestro de Ellos, Skynet, casi acceso a nuestros archivos más secretos sin siquiera poner un pie fuera de su país.

Si los altos mandos se enteraban de esto, seria llamada de inmediato al extranjero, para proteger las redes de Nosotros. Obviamente, sin Ayano-chan.

Puedo entender porque no quiere que se difunda este secreto.

-¡Onee-chan es la mejor! –exclamó Ayano-chan, apareciendo repentinamente, con una voz somnolienta.

Parece que por fin se ha despertado, y no se ha dado cuenta de lo indefensa que parece con ese pijama rosa, mientras se frotaba los ojos para quitarse el sueño restante. El derecho tenía un tono morado oscuro.

¿Una caída? Sí, claro, y yo nací ayer.

Ese es el resultado de un golpe, tal vez un puñetazo.

¿Quién podría haberlo hecho? Evidentemente, debió ocurrir en el tiempo que Yamanaka estaba fuera plantando el virus, porque ella no le dejaría a nadie hacerle daño a su hermanita. Sin embargo, a pesar de que estuvimos solas un buen tiempo, ninguna de las dos intentó explicarme nada respecto a eso.

Incluso ahora, Radio no se molesta en decirme nada. Eso me hace llegar a una horrible conclusión: Quien le hizo eso a Ayano-chan fue…

No quiero ni pensarlo. Me da escalofríos.

-¿Qué te paso en el ojo? –preguntó Tsuruya, sorprendido, devolviéndome a la realidad.

-¿Ah? ¿Esto? No es nada, Onii-chan, sólo soy una torpe –se golpeó la cabeza levemente con sus nudillos, en una linda señal de auto castigo-. ¡Tenía mucho miedo! ¡Qué bueno saber que estas bien!

Su hermosa sonrisa de oreja a oreja me deja sorprendida.

¿Cuándo fue la última vez que la vi? ¡Ni siquiera lo recuerdo! ¡Esta niña nunca sonríe!

-Sí, relativamente estoy bien. Aterrorizado, pero sobreviviré –Tsuruya, disimuladamente, esconde su mano herida de la vista de ella.

Admirable, kouhai mío, eres un caballero.

Sin embargo, eso no servirá. Ayano-chan es muy observadora.

-¿Onii-chan? ¿Por qué escondes tu mano? –el movimiento, que desde su posición debería haber sido imperceptible, fue descifrado en menos de un segundo.

Rápidamente, la niña se acercó y se inclinó junto a él. Jaló su brazo con una fuerza inusitada para su tamaño y estilo de vida, revelando sus nudillos desollados.

La cara de Ayano-chan se puso más pálida que nunca.

-¡Tu mano! ¡Es horrible! ¿¡Por qué no me dijiste!?

El botiquín de primeros auxilios, que se suponía estaba en el baño, apareció de repente junto a ella. Unas vendas limpias salieron disparadas como serpientes blancas, mientras se empapaban en medicina y desinfectante, enroscándose alrededor de sus dedos.

En un minuto, la herida había sido tratada con increíble destreza. Tsuruya apretó su mano varias veces, comprobando que estaba correcto.

-¡Un gran trabajo! Eres buena en esto –afirmo él, sonriendo amablemente.

-Siempre me estoy lastimando por lo torpe que soy… ¡Pero Onii-chan debería haberme dicho! ¡Seguro que esa herida dolía mucho! –había unas lágrimas asomando en el rabillo de sus ojos-. Si se infectaban, Onii-chan pudo haber sufrido mucho. ¡No quiero eso!

Ante la sorpresa general, o mejor dicho, ante un absoluto e increíble estupor que nos envolvió a todos los presentes; ella lo abrazó.

Ayano-chan, la Hikikomori tímida y asustadiza, abrazó a un chico que acaba de conocer hace apenas unos días, y lo hizo como si no quisiera soltarlo nunca en su vida.

¡Hasta pude ver una sonrisa débil en sus labios antes de que recostara la cabeza en su pecho! ¡Esto es imposible! ¡No hay manera de que realmente este sucediendo algo así!

Tsuruya parecía igual de sorprendido que yo. Y, ligeramente, en su rostro se veía un leve rubor, que no tardo en desaparecer.

Radio, ¿cuándo fue la última vez que paso algo así? –murmuré en su oído, sin poder apartar mis ojos de esta escena imposible.

La chica de cabellera plateada parece incluso más atónita que todos los demás presentes.

-Es la primera vez… ¡Ella no ha abrazado a ningún chico desde que tenía seis años! ¡Y el último era un familiar directo! –ante esta información sorprendente, mi cabeza se sintió como si estuviera dando vueltas.

Tsuruya, ¿cómo te las has ingeniado para lograr este resultado impredecible?

De improviso, se sintió una leve molestia. Era un rastro grande, que mostró una poderosa emoción sólo por una fracción de segundo.

No, incluso también hubo una clara intención asesina.

El chico, casi por reflejo, tiró al piso a Ayano-chan gentilmente, mientras un cuchillo pasaba volando por donde estaba su mejilla hasta hace una décima de segundo antes.

En una esquina de la habitación, casi excluida hasta este momento de la conversación, Kiyoshi-chan dejaba salir una clara aura diabólica, mientras sostenía una docena de pequeñas hojas afiladas entre sus dedos.

-Suelta… A mi… Sempai…

Sus palabras salían de sus labios entrecerrados como un siseo venenoso.

Tenía los ojos desenfocados, vacíos.

Todos los instintos de mi cuerpo estaban en alerta máxima, esperando una reacción todavía más violenta. ¡Realmente fue inesperado!

Como imagine, esta chica es posesiva. Pero no creí que tanto. Deliberadamente, lanzó ese cuchillo con la única intención de herir a Ayano-chan. ¿Habré cometido algún error al tener nuestra conversación? Tal vez sólo cambie un mal hábito por otro.

No, no pasa nada. La diferencia ahora es que el nuevo ‘mal hábito’ es menos asqueroso que el anterior. Eso es todo. Si quiero evitar esta clase de situaciones, tendré que empezar una campaña para lavarle el cerebro a Kiyoshi-chan.

No es buen momento para iniciarla, al menos por ahora.

-Hermanita, cálmate, por favor –Yuuki pone una mano en su hombro para detenerla, pero ella sólo comienza a quejarse.

-¡Onii-san! ¡Que Ayano-san se aparte de mi sempai! –dirigió intención asesina hacia la niña-. ¿Entiendes? ¡Aléjate de él!

-¡Eek! –soltando un gritito aterrado, Ayano-chan saltó del suelo, con los ojos desorbitados de espanto. Se escondió detrás de su hermana mayor, quien sólo podía mirar a Kiyoshi-chan con desaprobación.

Vaya, parece que tendré que ser yo quien controle sus impulsos.

-Kiyoshi-chan…

-¿Cuál es tu problema, niña Yandere? ¡Ayano puede hacer lo que quiera! –sorpresivamente, Tsuruya la reprendió antes de que yo pudiera hacerlo.

Tal parece que todo está saliendo perfecto.

Sin embargo, por alguna razón, el rostro de Kiyoshi-chan se mantuvo sombrío.

-Sempai no lo entiende –murmuró ella, desviando la mirada.

Los cuchillos desaparecieron, mientras la niña se encogía torpemente.

¿Está tratando de esconderlo? No durara mucho.

Simplemente, es clara la situación, al menos para mí.

-Sí, es cierto, no te entiendo para nada –Tsuruya suspiró, irritado-. Tendré que llevarle esa información a Kouri no Hauto-sensei, o se darán cuenta de que estuvimos viéndola.

-Yo me encargo de eso –Radio tomó el pendrive en la mano de Tsuruya, introduciéndolo en la computadora. Varios programas simultáneos aparecieron, incluyendo una barra de carga que se completó en un minuto-. Listo, el virus ha sido borrado. He colocado el archivo original en el pendrive, y guardé una copia en la computadora. Alteré el programa que registra las conexiones para que no se den cuenta de esto.

-¡Que rápido! Eres muy buena en esto, Radio –tomando el dispositivo, el chico lo guardo en su bolsillo. Hizo ademán de levantarse.

-Espera. Aún nos queda tiempo. Hay muchas cosas que tenemos que aclarar –ordené.

Volvió a cruzar las piernas, suspirando. Parecía que estaba completamente molesto.

Tsuruya, Yuuki, Shiro y Kiyoshi-chan estaban en el edificio cuando ese rastro demencial apareció. Si alguien puede saber que sucedió allí, son ellos. Y es necesario averiguar al respecto. No puedo dejar algo como eso suelto por ahí sin hacer nada.

-Comiencen desde que nos separamos. Quiero saberlo todo.

Yuuki comenzó a relatar lo que ocurrió. Cuando llego a la parte donde revelaron la identidad de Uragirimono, no pude evitar sorprenderme.

-¿¡Amano-kun es Pyromancer y Uragirimono!? ¡Maldición! Pensé que él era de confianza por estar en el Grupo E. Tendré que hablarlo con Morimura después.

No le va a gustar, para nada. Saber que hay un traidor en tu Grupo debe ser horrible, y aún peor sabiendo que lo reclutaste tú mismo. Además, Owari no Sensou se caracteriza por su honestidad, este será un duro golpe para él.

Yuuki continuó por como Nonomiya hizo que parte del edificio se derrumbara, y su pelea con Uragirimono. Cuando describió la forma en que Takane-chan asesino a sus subordinados, recordé porque le temía a esa chica.

Su poder era terrorífico, y no sabemos cómo funciona. En el peor de los casos, ella podría matar a cualquier persona en su presencia. Es una amenaza terrible.

-¿Esa acosadora puede hacer eso? –sorprendido, Tsuruya soltó una exclamación-. ¿Qué tipo de entendimiento es ese?

-Hay muchos genios en la Academia últimamente, Tomonori-kun. En los últimos tiempos, Japón está experimentando una generación inusualmente poderosa de entendedores. Y varios de ellos tienen habilidades ciertamente peligrosas –explicó Yuuki-. Sin embargo, lo que me sorprendió fue lo que ocurrió después…

Y allí esta lo que esperaba. Explicó acerca de ese rastro extraño, tan enorme y tan espantoso. Todos los presentes agacharon la cabeza al recordarlo, con excepción de Tsuruya, que sólo parpadeo.

-¿Odio? No recuerdo haber sentido ningún rastro así.

-¿Realmente? No veo cómo es posible, Tomonori-kun. Claramente, el epicentro estaba dentro del edificio. Deberías haberlo notado antes que nadie.

-Yo también lo sentí. Era muy horrible. Y su poder parecía ilimitado.

Kiyoshi-chan estaba de acuerdo. ¿Sólo Tsuruya, quien estaba más cerca, no lo sintió?

Qué extraño. Me suena tan raro que es sospechoso.

-En todo caso, te toca contar lo que paso allí abajo, niña Yandere –sugirió él.

Ante esas palabras, ella se quedó tiesa como una estatua, con su rostro oculto por su cabello largo. Le tomo unos segundos recuperarse, pero aun cuando hablaba se la veía y oía decaída.

Comenzó a contar desde la caída. Curiosamente, el rostro de Tsuruya se puso rojizo otra vez en un par de momentos, pero Kiyoshi-chan escogía muy bien sus palabras, y no dijo nada que realmente fuera vergonzoso.

Sea lo que fuere, lo estaban escondiendo. No importa.

Cuando llego a la parte de Daimondai, Ayano-chan soltó un gritito ahogado, pero se tranquilizó después de que Yamanaka le acaricio la cabeza.

Finalmente, luego de que se separó de Shiro y Tsuruya, habló de cómo derrotó a Nonomiya ampliamente, y lo dejo huir después de que prometió no volver nunca más.

Algo en esa historia no me cierra por completo, pero no es momento para discutirlo.

-¿Entonces puedes hacer armas? –preguntó Tsuruya, maravillado-. ¿Por qué escondiste un poder como ese? ¡Podrías haberlo destrozado el otro día!

-¡No quería mentirle a Onii-san y Mirai-nee! –se justificó rápidamente Kiyoshi-chan-. Pero consideré que tener un as bajo la manga era más importante que mi orgullo.

-Ya lo sabía –acotó rápidamente Yuuki.

-Yo también –añadí.

-¡¿Qué?! –Kiyoshi-chan abrió sus ojos, sorprendida.

Procedí a explicar mis motivos.

-Cuando los traje, noté que sus rastros eran densos. Sabía que tenían cierto tipo de habilidades poderosas, y Yuuki no me decepcionó. Sin embargo, como luego de todo este tiempo no habías mejorado nada, tenía la impresión que nos escondías tu verdadero poder –Kiyoshi-chan se quedó sin habla ante mi declaración-. Pero creí que tenías tus motivos, así que lo ignoré.

-En mi caso, en realidad no noté todas esas cosas que dice Mirai-san, pero sí que ocultabas algo, hermanita. Tienes ciertas señales que no pude ignorar –cómo un buen hermano, Yuuki había llegado a la misma conclusión que yo a través de medios distintos.

-¡Lo siento, Onii-san, Mirai-nee! ¡Pensé que sería mejor si no sabían de mis habilidades! –inclinó la cabeza hasta tocar el suelo con su frente.

Lo entiendo. Ella teme que descubramos a su verdadera yo, sea cual sea.

Sin embargo, como parece ser mejor de lo que yo imaginaba, entonces no hay necesidad de castigarla por eso.

-Eso explica porque tu rastro es tan grande. Yo diría que es la mitad del tamaño de Akire –mencionó Tsuruya-. Y ya que estamos en eso, ¿qué paso con Hanshakaiteki, Mirai-sempai? ¿Lograron deshacerse de él?

-Ah, cierto, no expliqué lo que sucedió.

Veamos, hay varias cosas que no puedo decir, ¿y si hago un resumen?

-Para abreviar: Estaban allí Danger y Hanshakaiteki en pleno combate, además de los subordinados de Nonomiya. Les di una paliza, Danger sacó su arma secreta, y no veremos a ese experto en locura nunca más –murmuré, rápidamente.

-¿Nada más? –preguntó Tsuruya, que hoy parece estar particularmente molesto-. ¿Y no sentiste el rastro misterioso?

-Oh, sí que lo sentimos. Según Danger, había allí cuatro rastros. El primero debía ser de Akire, ¿no es verdad? –el chico asintió-. El segundo era el terrible, el tercero tenía un tinte diabólico, y el último era de Kaminari, el Dios Eléctrico.

-¿Ahora dices que eran dos más? –se quejó nuevamente Tsuruya.

Me dan ganas de darle un puñetazo. ¡Que pesado!

-Ciertamente, había dos rastros enormes y terribles, entrelazados como si fueran uno. El primero era enorme, lleno de Odio, pero… El otro era terrorífico. Estaba tan lleno de maldad que no parecía salido de una mente humana –Yamanaka me ha quitado las palabras de la boca.

Sin embargo, no les diré acerca de las conclusiones de Danger, o la posesión de Koumeisai. No son cosas que deban saber. Podrían asustarse más de la cuenta, o tener un interés excesivo y caer en la trampa de este ente misterioso.

¿Qué habrá sucedido realmente? Quiero saberlo, y lo más rápido posible.

Me tengo que sacar esta curiosidad. Es muy peligrosa.

-Está bien, me toca contar lo que paso –Tsuruya comenzó con relatando como subieron arriba, y encontró a Akire robando el virus.

Cuando menciono la invisibilidad, Kiyoshi-chan puso una objeción.

-¿Sempai ya puede usar un entendimiento? ¡Es muy pronto!

-En realidad, no fui yo, sino la Niña Fantasma.

No le hemos dicho esto a Kiyoshi-chan. ¿Cómo reaccionara?

-¿Niña Fantasma? ¿Hay una chica cerca de sempai? –los ojos rosados se llenaron de cierta emoción particular, volviéndose afilados-. ¿Dónde está?

-Detrás de ti, en realidad –Kiyoshi-chan se dio la vuelta, buscando a alguien, que claramente no podía ver-. Pero sólo yo puedo verla. Tal vez la recuerdes, ella es Rea.

-¿Rea? –su rostro se iluminó de comprensión y temor-. ¡¿Quieres decir ESA Rea?!

-Sí, esa misma –cuando lo confirmé, nuevamente su expresión se tornó oscura. Y, por alguna razón, también la de Ayano-chan.

Un momento… Rea, Kiyoshi-chan, Ayano-chan… ¡Fufufu, Tsuruya, eres muy rápido! Pensar que, en tan sólo este corto tiempo, ya tienes tres… ¡No me quiero imaginar que pasara después! ¿Se convertirá en una orgía de menores de edad?

Hay que llamar a la ONU, ¡pero ya!

Oh, claro, casi lo olvidaba. Ese organismo es una fachada, una inútil además.

-Imposible… No se puede… –murmura Ayano-chan, mientras le corren lágrimas por la cara. Yamanaka intenta calmarla, pero está en un estado inconsolable.

-Contra Rea-san… Competir es inútil… –incluso Kiyoshi-chan comienza a balbucear incoherencias.

Yuuki ignora completamente esta reacción, en apariencia, pero sé que en el fondo está preocupado. Después de todo, la relación afectiva es recíproca.

-¿Qué diablos están haciendo ustedes dos? –preguntó Tsuruya, irritado-. Como sea, continuare con lo demás…

Explicó cómo robo la información, se ocultó del traidor, y todas las dificultades que pasaron. Cuando llego al momento en que casi fue encontrado porque se introdujo en el espacio de tres metros, pero lo impidió usando un Espacio perfecto, todos en la habitación quedamos anonadados.

-Espera un momento, ¿todavía estas usándolo?

Era cierto que ese rastro que envolvía su cuerpo en un radio de tres metros se había desvanecido por completo. No siento ni una pizca en él, como si fuera una persona normal.

-Sí, ¿cuál es el problema?

¿Qué cuál es el problema? ¡Es un novato haciendo un Espacio perfecto cuando hasta hace un par de horas ni siquiera podía sentir rastros!

-La razón por la que no podías captar rastros era porque todavía no se había agudizado tu sexto sentido –expliqué-. Se va despertando de a poco mientras te mantienes en contacto con rastros alrededor. Sin embargo, hay casos raros en donde primero terminan acercándose a uno de tal tamaño que lo despierta a la fuerza, como el de Akire. Incluso así, hacer un Espacio perfecto en esas condiciones… ¿Podría ser lo que pienso? –hagamos una pequeña prueba. Si la pasa, entonces estamos frente a algo interesante-. Cierra los ojos. Usare entendimiento en un objeto particular, y quiero que determines cuál es sólo por su rastro.

Me dirigió una mirada molesta, pero acató la orden.

-Ese de allá –con sus ojos cerrados, señaló perfectamente a su derecha, detrás de Yuuki. Había un reloj de arena rosada que estaba corriendo de abajo a arriba-. ¿Ya pasé esta ridícula prueba?

-Cien puntos. No cabe duda, tienes sensibilidad extrema a los rastros, igual que Koumeisai.

-¿Sensibilidad extrema? ¿Significa que tengo un sexto sentido muy agudo? –se le iluminó el rostro-. ¡Sí! ¡Sabía que tenía algo especial!

-Pero también puede ser una debilidad. Múltiples cantidades de rastros, o uno muy grande, pueden provocarte un colapso mental. Tienes que ser muy cuidadoso con eso, Tomonori-kun –le aclaró Yuuki-. Fíjate lo que ocurrió cuando estabas junto a Akire-sensei. Dijiste que no podías moverte del miedo, pero también pudo haber sido la presión del impacto por ese rastro poderoso, magnificada debido a tu sensibilidad.

-Como sea, continua –ordené. Otro día le explicaremos el resto.

Ya quiero que llegue a la parte donde aparece Kaminari. Necesito respuestas.

-Está bien –comenzó a explicar la habilidad que Akire descubrió en plena búsqueda, la capacidad de generar un radar a partir de su buena audición.

Sin embargo, cuando relató cómo quedó inconsciente, le hice detenerse.

-¿Te desmayaste, y cuando ya te habías despertado, alguien había derrotado a Akire? –eso no sólo suena ridículo, también me parece sumamente sospechoso.

-Y mi mano estaba así –levantó sus nudillos vendados-. Según él, yo tengo personalidad múltiple, mis recuerdos borrados, y soy un agente de Abismo enviado para molestarlo o algo así. ¿No les parece totalmente bizarro?

El tiempo, más o menos, encajaba. Sin duda, ese era el momento en que ese rastro horrible apareció. Sin embargo, la persona que más información nos podía dar al respecto, sólo tenía teorías vagas de un oponente que ni siquiera podía deducir la situación del rival.

Bueno, eso es perfectamente normal, Tsuruya es el anormal.

Finalmente, termino diciendo como fue salvado por Kaminari, incluyendo todo lo que dijo.

-Si, como imaginaba. Él es un mentiroso –afirmé-. Kaminari probablemente sabia de toda esta situación, y también que esta invasión fracasaría estrepitosamente. Nos estaba probando a nosotros, los propios alumnos, para asegurarse de que podíamos defender la Academia sin su ayuda.

-Pero no sabía de Akire-sensei, hasta que vino a investigar el rastro extraño, y se encontró con él –añadió Yuuki-. Como nadie más podía detenerlo, se encargó en persona de eliminarlo. Ni siquiera le importó mostrar su técnica a Tomonori-kun, así que tiene mucha confianza en sí mismo.

-Hablando de eso, ¿en realidad no murió nadie? –preguntó Tsuruya.

-Ni un solo estudiante, aparte de los matones de Nonomiya –aclaré-. Y de los adultos, sólo Chi no Ken, que probablemente fue asesinado por Akire en persona.

-¿Cómo puede ser posible? Digo, el conflicto era muy violento, no hay manera de que no haya heridos graves, ¡y ellos nos superaban en número!

Los razonamientos de Tsuruya son ciertos. Es probable que el estratega oponente pensara cosas similares.

Pero, afortunadamente para nosotros, no conocía a Kouri no Hauto-sensei.

La estrategia fue sublime. Mientras transcurría el combate, las ordenes que Takayama hizo llegar a todos por medio de un telépata fueron ‘Ante heridas poco serias, retirarse inmediatamente’. Por eso, la batalla fue cada vez más unilateral, mientras nuestros reclutas sólo huían y se retiraban, acorralándose en una esquina del edificio de Personal.

Esto era todo parte del plan.

Para empezar, había un mínimo de tropas necesarias para mantener la línea defensiva. Y estuvimos siempre en ese límite. El enemigo probablemente pensó que estábamos huyendo debido a la baja moral.

En realidad, el sensei aprovecho nuestra ventaja más significativa: Shinjinfuka. Si hay algo que nunca debes subestimar, es a un sanador como ella. Probablemente, los atacantes no trajeron ninguno con ellos.

Una y otra vez, pequeñas heridas eran sanadas continuamente. Y como resultado, muchos estudiantes pudieron reunirse en un punto alejado, formando un segundo frente que tomó por sorpresa a nuestros oponentes.

Y cuando se daban la vuelta para contraatacar, un tercero los sorprendió, integrado por los alumnos que se estaban escondiendo en los dormitorios y en los edificios aledaños al terreno. Toda la zona, de hecho, fue comprada por Nosotros como tapadera para la Academia, pero también tiene fines estratégicos.

Este tercer frente estaba liderado por Oni no Sansujin-sha, quien tenía fama de ser sumamente peligrosa si se llegaba al combate físico.

Siendo atacados desde tres direcciones simultáneas, y al darse cuenta de que en un principio eran inferiores en número, eso destruyo su moral. Además, esto coincidió con la llegada de Daimondai, que desequilibró la batalla contra los genios de Ellos por completo.

Con todos estos factores en contra, el comandante dio la orden de retirarse estratégicamente a través de la única vía de escape libre, un agujero en la formación que casi parecía hecho a propósito.

En realidad, era a propósito.

Takayama describió las expresiones del enemigo, en el momento en que lo vieron, como ‘Aterrorizados por completo’. Eso fue porque el viejo Kyojin se les apareció para cortarles la retirada, y con toda su fuerza: Todo el dormitorio masculino, convertido en un golem de diez metros de altura.

Esta técnica es muy lenta, y toma su tiempo, pero el resultado es impresionante.

-Los invasores fueron barridos por completo. Los que huyeron, totalmente desorganizados, ya están siendo cazados por el anillo de guardias de seguridad de Nosotros, que fueron alertados misteriosamente por una paloma mensajera –sonreí malignamente luego de decir eso. Obviamente, yo fui la responsable-. ¡Nadie ataca nuestra escuela y vive para contarlo!

-¿Ah? No lo sabía –murmuró Tsuruya-. Mirai-sempai es inesperadamente sanguinaria y vengativa. ¿Segura que no quieres ser la comandante de un ejército?

Sin un instante de duda, tomé el cuello de su uniforme, y lo atraje hacia mi tan rápido que parecía una escena de ‘beso repentino’.

Sin embargo, no tenía nada que ver con eso.

El objetivo era ponernos tan cerca como para que él pudiera sentir mi aliento en su nariz. Obviamente, no perdí atención de cómo Ayano-chan y Kiyoshi-chan se sobresaltaron.

-¿Decías algo? –puse una sonrisa extremadamente tensa.

-¡Nada! ¡Nada en lo absoluto! –lo solté, arrojándolo hacia atrás.

-Muy bien. Volviendo al tema, el enemigo fue aplastado. Lamentablemente, Kurai Sora convoco una espesa neblina que ocultó el escape de él y sus genios aliados –palmeé el hombro de Yuuki-. Afortunadamente, alguien capturo efectivamente a Pyromancer, así que podremos interrogarlo y averiguar sus identidades.

En realidad, hay algo más que me molesta. Takayama mencionó que, durante un minuto, el grupo de genios de Ellos pudo predecir los movimientos de los maestros; cosa que aprovecharon para huir.

Incluso las tácticas de Kouri no Hauto-sensei fueron predichas.

No sabemos cómo lo hicieron. ¿Tendrán algún otro as bajo la manga? Esperemos que haya sido temporal. Si no es así, tenemos un misterio que resolver.

-Podríamos decir que el asunto del ataque a la Academia Jikû ha quedado zanjado, ¿verdad? –propuso Radio.

-Casi. Aún hay una última cosa que debemos aclarar.

Dirigí mis ojos a Tsuruya, lo cual provocó que se sobresaltara ligeramente. No es extraño, hace un momento fui un tanto violenta, algo necesario para disciplinar a los novatos engreídos.

-¿Puedes deshacer tu Espacio un segundo? Hay algo que debo confirmar.

Tsuruya obedeció casi instantáneamente.

De inmediato, su rastro reapareció, regándose por todo el lugar. Ya que había un Espacio añadido a la insonorización, no escaparía de este cuarto.

-Enorme –señaló Yuuki-. Como mínimo, está al nivel de un especial de segunda clase, ¿verdad?

-Yo diría que de primera –señaló Yamanaka-. Dependiendo del Tipo, claro está. Si es un Tipo Mental, tiene sentido que sea así de grande y denso.

-¿De qué están hablando? –preguntó Tsuruya. Es evidente que no comprende nada.

-Tienes mucho talento, sempai –le felicitó Kiyoshi-chan.

Se podía notar un levísimo rubor en sus mejillas.

-¿De qué estás hablando? ¡Ni siquiera puedo hacer una barrera!

-Tsuruya, aún no sabes nada. Hay cuatro Tipos de entendimiento distintos. No es una clasificación oficial, pero es ampliamente conocida y usada –comencé a enumerar con mis dedos-. Primero, los Tipo Material; nuestro entendimiento nos permite controlar objetos; somos los más comunes en el mundo, un 45% de la población mundial. Luego están los Tipo Corporal; ellos controlan los cuerpos físicos, son el 25%. En tercero, los Tipo Elemental, que manipulan fuerzas de la naturaleza; son el 20% del mundo. Y, finalmente, están los Tipo Mental; ellos manipulan las mentes de sus objetivos; son los más raros, sólo representan el 10%.

-Como la mitad del mundo es Tipo Material, el programa de la Academia se enfoca en ellos –continuó Radio-. Por eso, el primer objetivo para los novatos es hacer barreras, que son la especialidad de los Tipo Material. Como te darás cuenta, todos en esta habitación, a excepción de ti, somos de ese Tipo.

-Los rastros vienen del cerebro cuando se usa entendimiento. Por eso, se los considera de Tipo Mental –acabó Yuuki.

-¿Eso quiere decir que soy Tipo Mental? –comprendió finalmente Tsuruya-. Akire me llamó así un par de veces. Supongo que él era un Tipo Corporal, ¿verdad?

-Lo has entendido –confirmé-. Cada uno tiene diferentes afinidades con los Tipos. Habrá uno que será el mejor, claramente, y otro en el que eres malo. Incluso si entrenas arduamente tu peor afinidad, tu avance será lento, y nunca obtendrás los mismos resultados. Kiyoshi-chan, ¿cuál es tu peor afinidad?

-El Tipo Mental, Mirai-nee –afirmó ella.

-¿Puedes liberar tu Espacio un momento para dar una demostración?

-Claro –lo deshizo inmediatamente.

-¿Eh? ¡Tu rastro apenas cambio! –señaló Tsuruya.

Efectivamente, el Espacio de Kiyoshi-chan sólo retiene una fracción pequeña de su rastro. Por eso tuvo que evitar completamente el uso de su técnica real para esconderlo.

-Y eso que lo entreno diariamente –murmuró ella, algo decaída-. Que sempai pueda hacer un Espacio perfecto es sorprendente. Creo que nunca llegare a ese punto de maestría.

-En realidad, Tomonori-kun, ese es un logro enorme. Veras, yo sólo puedo contener un parte de mi rastro, y eso que el Tipo Mental es mi segunda afinidad. La hazaña que conseguiste es magnífica. Quién sabe, podrías ser un genio –dijo Yuuki.

-¿¡Es en serio!? –Tsuruya está bastante sorprendido, y es natural.

Es una enorme coincidencia que pueda haber encontrado a mi tercer genio en diez años…

¿O será acaso obra del Destino? Nunca podremos saberlo.

-¡Felicidades, Onii-chan! –Ayano sonrió nuevamente.

Una hermosa sonrisa, que rara vez aparece. Es una verdadera lástima.

-Eh, bueno, gracias –el rostro de Tsuruya cuando esta apenado es interesante.

¿Acaso acabo de encontrar su debilidad?

-Pero, a todo esto, ¿entonces el entendimiento de Kaminari es tan fuerte? Si no malinterpreto todo lo que hizo, puede convertir su cuerpo en electricidad. No sólo sirve para trasladarse por la red eléctrica, también le permite esquivar ataques de medios conductores. Es probable que sea inmune a cualquier cosa que conduzca electricidad, incluido el cuerpo humano. ¿Eso cuenta como Tipo Corporal o Tipo Elemental? –preguntó.

-Ambos. Una cosa es aprender como dominar otros Tipos, y otra muy distinta son las técnicas combinadas. Probablemente, él es un Tipo Doble, que puede usar los dos Tipos Elemental y Corporal simultáneamente –me puse a pensar en las implicaciones de eso. No sólo tiene un poder de ataque terrible, sino también una táctica cuerpo a cuerpo. ¡Es riesgoso alejarse, pero aún más estar cerca!-. Uragirimono también es un Tipo Doble, ¿no es así, Yuuki?

-Así es, Mirai-san. Haruka-kun no sólo podía producir fuego, también lo manipulaba a conveniencia. Claramente es un Tipo Elemental-Material. Como notaras, Tomonori-kun, el mundo del entendimiento es más complejo de lo que imaginabas.

-¿Complejo? ¡Si me hubieran dicho cualquiera de estas cosas antes, hubiera sido mucho más fácil! –se quejó él, cruzándose de brazos-. ¡Gracias por ayudar a casi matarme!

-Todo salió bien, no hay razón para quejarse –remarque el ‘no’ con una mirada asesina-. Ahora mismo, lo siguiente que tenemos que hacer es entregar la información secreta. Y luego dejaremos que los altos mandos discutan y hagan sus estupideces típicas, mientras nosotros volvemos a la normalidad.

-¿No querrás decir a la anormalidad? ¡En este lugar, todo el mundo hace lo que se le da la gana! –este chico está a punto de hartarme. ¡En serio, es irritante como discute todo!

¿No puede comprenderlo por sí mismo? ¡Se lo tendré que decir para que cierre la boca!

-¡Esa es la premisa de la Academia! –le grité, a ver si ahora se deja de molestarme-. ¿Has visto cómo está la situación? ¡Todo el mundo puede hacer lo que quiera! La única razón de que haya alguna regla que los mantiene tranquilos, es que la mayoría no se da cuenta de ello. ¡Son tan idiotas, y están tan perdidos en las nubes, que ni lo notan!

La boca de Tsuruya pasó a ser la de un pez, literalmente.

Luego, sonrió muy diabólicamente.

¡Si llega a aparecer un pervertido con esa cara en mi habitación, de noche mientras duermo, me daría el peor susto de mi vida!

Y luego, fijó que lo mato. Con mucho dolor.

-Espera un minuto… Quieres decir que si, hipotéticamente, me pusiera unas bragas en la cabeza y saliera a correr desnudo por el patio agitando una bandera en llamas… ¿Puedo hacerlo? ¿Nadie se quejara?

-Por supuesto, Tomonori-kun. No hay reglas en lo absoluto –aclaró Yuuki, ante esa pregunta realmente estúpida-. Si quieres, puedo conseguirte las bragas. ¿Tienes unas de sobra, Kiyoshi?

Esta pregunta, todavía más idiota, hizo que Kiyoshi-chan se quedara helada. Sus mejillas se pintaron tanto de rojo que su cabello podría incluso teñirse en cualquier momento.

-Si Onii-san y sempai lo piden… ¡Entonces está bien! –comenzó a ponerse de pie, mientras deslizaba las manos por debajo de su falda…

-¡Lo decía hipotéticamente! ¡No era en serio! –chilló Tsuruya, pero no parecía que lo dijera por timidez. Más bien, trataba de evitar una escena que me diera excusa para darle una paliza ejemplar-. Además, ya hubo suficientes problemas hoy, no es momento para comenzar otro asunto que trastorne la situación.

Solté un chasquido de lengua, demostrando mi irritación.

-Ten presente, Tsuruya, que incluso si puedes hacer una estupidez, yo tengo permitido también destrozarte la cara para arreglar lo que este mal en tu cerebro –señalé. Espero que lo entienda-. En todo caso, para eso se creó la BACUCE, para controlar a los locos que intentaran hacer esa clase de cosas. Sin embargo, es claro que tenemos muy poco poder. Y todo es culpa de los anteriores directores, que apoyaron este sistema sin sentido. Si plantas una semilla podrida, crecerá algo podrido, ¿no creen?

Yamanaka y Tsuruya asintieron, entendiendo perfectamente mi punto.

-¡Si plantas una semilla podrida, no va a crecer nada! –discutió Kiyoshi-chan, sin entender a lo que me refería, haciéndonos soltar un par de carcajadas.

Ella realmente tiene esos momentos en los que te das cuenta de que sigue siendo una niña consentida. Se ve adorable. Dan ganas de comértela.

Tsuruya, ni te atrevas a ponerle una mano encima.

Yo apenas me resisto, así que sé que debe estar muy tentado.

-Es hora de que regresemos. El viejo Kyojin ya debería haber reconstruido los dormitorios. Llevare a Shiro allá, y te esperaremos, Tomonori-kun. Buena suerte –con estas palabras, Yuuki tomó de la mano al chico albino, y salieron volando por la ventana.

Tsuruya miraba la escena con una expresión extraña, como si quisiera decir algo.

-Esto… Mirai-sempai… ¿Sabes algo sobre Shiro? –de improviso, salió con una pregunta extraña-. Quiero decir, sé muy poco de él. ¿De dónde vino? ¿Qué busca?

¿Eh? ¿Por qué esa pregunta? En general, Shiro es prácticamente parte del decorado de las habitaciones. Por lo menos, es callado y obediente, muy fácil quererlo.

Ahora que recuerdo, no le pregunté nada. Estaba tan quieto que me olvide de su existencia. Aunque, igualmente sería inútil pedirle que explique algo, nos ignoraría.

-Es curioso que preguntes eso. En realidad, no sabemos nada sobre él –aclaré-. Lleva en el Grupo S más tiempo que yo, y antes de eso, fue abandonado en un bosque de bebé. Todo lo que ha dicho del pasado es que vio a Rea en su cuna, y por alguna razón recuerda algo como eso, pero no ha querido hablar sobre sus padres. Y, como habrás notado, es una persona de pocas palabras.

-¿Desde antes que tú? ¿No llevas diez años como entendedora, Mirai? –preguntó Radio, bebiendo algo del té de Ayano-chan, mientras un reproductor de música comenzaba a pasar canciones automáticamente, sin decidirse por ninguna.

-Tampoco sabemos su edad. Nosotros han estimado que tiene unos quince años –añadí.

-Sempai debería llevarse bien con él, ya que ambos son del mismo Tipo –comentó Kiyoshi-chan, acercándose sigilosamente a Tsuruya sin que esté la viera.

Se puso a… ¿Esta oliendo su nuca? Es lo más normal que se me ocurre. No querrán saber qué otras cosas se me vinieron a la cabeza.

-Tipo Mental, comunicación telepática con los animales –murmuró él, pensando en algo nuevamente-. ¿Podría tener algún truco? ¡No se me ocurre nada!

-¿De qué estás hablando, Onii-chan? –también Ayano-chan aprovechó la menor oportunidad para acercarse sigilosamente.

Ambas niñas intercambiaron una curiosa mirada desafiante, aunque la de Kiyoshi-chan tenía intención asesina, y la Ayano-chan estaba temerosa.

-En realidad, no es nada –murmuró Tsuruya-. ¡Ah, lo acabo de recordar! Mirai-sempai prometió decirme su nombre si salíamos vivos de esto. Así que, ¿cuál es?

Otra vez esa sonrisa de Pedo-bear. ¡Qué miedo! ¡Y que ganas de bajarle los dientes!

¡¿Cómo se le ocurre preguntar eso en este mismo momento?! ¡Realmente, no debería siquiera recordar eso! Sólo les quería dar un incentivo para que volvieran vivos, pero no imagine que este chico pérfido pensara en semejante forma de humillarme.

Sin embargo, una promesa es una promesa. ¡Tendré que decírselo! Maldita sea… Lo haré rápido para que no llegue a escucharlo.

-Kirisaki Ruri –murmuré, tan bajo como me atreví.

Claramente, Tsuruya no pudo haberlo oído, así que estoy a salvo…

-No seas tan egoísta, Mirai-nee.

¿Me está reprendiendo Kiyoshi-chan? ¡He caído muy bajo!

Mirai-san tiene tanta vergüenza que rompe su promesa con Onii-chan!

Incluso Ayano-chan… ¡Diablos! ¡Simplemente no puedo decirlo, es muy vergonzoso! ¡Odio que todo el mundo tenga la misma reacción cuando lo escuchan!

-Su nombre completo es Kirisaki Ruri –reveló Radio, apuñalándome por la espalda.

¡Esa es una jugada traicionera! ¡Eres una completa Judas! ¡Tu fechoría es comparable a la traición de Akechi Mitsuhide! ¡Muy mala amiga! ¡Sekai estaría celosa de ti!

-¿Ruri? ¡Ese nombre es muy lindo! –de alguna manera, se las ingenió para esquivar mi gancho que iba directo a su cabeza. Mostrando una sonrisa arrogante, comenzó a burlarse de mí-. Y pensar que a Mirai-sempai le avergüenza tanto que sepan su lindo nombre… ¡Eso es muy tierno!

Tsuruya… ¡Acabas de grabar tu epitafio! ¡Comienza a correr, insecto bastardo, porque si te atrapo te matare!

-¡Cállate! ¡Te arrancare la piel a tiras! ¡Discúlpate ahora mismo! –salté sobre él, pero me esquivo, y repentinamente se desvaneció en el aire.

-¿Cómo quieres que me disculpe sin hablar? La Niña Fantasma y yo iremos a entregar el pendrive, así que todavía no puedes matarme –su voz se escuchaba alejándose, junto al sonido de pasos rápidos. ¡Está huyendo!-. ¡Nos vemos después!

¡Ese condenado chico! Al parecer, los rumores de que los Tipo Mental son de la gente más extraña, molesta y anormal son ciertos. ¡Espera a que te atrape, y ya verás!

-Bueno, yo tengo que irme, Mirai-nee. Hay algo que tengo que hacer…

Con una sonrisa que se notaba culpable, Kiyoshi-chan abandono la habitación. ¿Algo que hacer? Tengo que vigilar a esa chica. Seguramente, sea algo que no aprobare.

Sin embargo, antes de que pudiera comenzar a pensar que cosa podía ocurrir, una paloma mensajera entro por la ventana. Cargaba un papel, y estaba marcado en rojo, señal de que era urgente.

En cuanto lo leí, ahogué una exclamación.

-¿Mirai? –preguntó Yamanaka. Le pase la nota, y ella también se sorprendió-. Esto significa… Que siempre nos tuvieron vigilados. ¡Maldita sea! ¿Cuánto crees que sepan?

-No lo sé. Sin embargo, esto puede ser el comienzo de algo muy peligroso.

No puedo creerlo. Pensar que esa persona, en realidad, ocultaba tan bien semejante secreto sin que lo supiéramos. Aún más que Uragirimono, nos engañó a todos.

-¿Eh? ¿Qué sucede? –preguntó Ayano-chan, asustada por la nueva atmósfera, repentinamente negativa.

No la culpo. Estamos en una situación horrible. En el peor de los casos, información de todas nuestras habilidades se ha filtrado a Ellos. Y lo que es peor, incluso podrían haber descubierto puntos cruciales de nuestras personalidades.

¿Cuántos traidores más están entre nosotros?


(Cambio de Narrador: Rea)

Esa persona ingresó rápidamente a una casa particular, vigilando alrededor.

Está buscando a posibles perseguidores. Sabe que lo estaban siguiendo, pero logró escabullirse gracias a su habilidad específica. Como es un Tipo Mental experimentado, su Espacio es magnífico. Y posee una técnica terrorífica, que si bien no tiene capacidad de combate, puede alterar el transcurso de cualquier enfrentamiento.

Es un entendimiento que permite leer la mente.

Bueno, no es exactamente eso. Leer la mente es algo tan avanzado, que incluso aquellos con esa habilidad tienen muchas condiciones para usarla, además de su extrema dificultad.

No hay nada tan complejo como la mente humana.

El entendimiento de esa persona, en realidad, tiene una base diferente; pero a través de mucho estudio y práctica, logro aplicarlo de esta manera. Y no sólo consiguió usarlo en muchas personas en la Academia Jikû, incluso se apropió de material importante.

Un trabajo de espionaje muy hábil. Apenas me entere, vine aquí a buscarlo.

Por eso le estoy siguiendo. Tengo que esperar al momento indicado, y modificar cualquier documento en el que Tomonori aparezca. No puedo dejar que sea un objetivo. Y, aunque su habilidad le permite averiguar perfectamente si lo están siguiendo, no funciona si no es capaz de ver a su objetivo.

Así que en mí, es inútil.

Para empezar, él es un Despierto, nunca me ha visto. Y la única persona en este mundo que puede verme es Tsuruya Tomonori.

Luego de tocar el timbre de manera extraña, probablemente una clave, se abrió la cerradura electrónica de la puerta. Él ingreso, conmigo detrás, y sólo se quedó parado en la entrada un instante.

Escuche un sonido curioso venir de las paredes. Cuando revise, descubrí unas máquinas que estaban analizando su rostro, contextura física, vestimentas, y rastro. Luego de que acabaron, sonó un pequeño timbre, como si hubiera aprobado.

Una persona apareció en el umbral.

-Lo siento por las maquinas, pero ya sabes, nunca se está demasiado seguro. Los de arriba querían que tuviéramos un cuartel bien provisto –declaró Kurai Sora.

Es un joven alto, de cabello ceniciento y brillantes ojos amarillos. Su cuerpo es alto y delgado, pero está en forma, además de ser ciertamente guapo. Debe tener la misma edad que Mirai. Aún continúa vistiendo el traje negro ceñido.

-Sí, lo sé –murmura la persona que estoy persiguiendo. Tiene el cabello rojo, ojos de tonos anaranjados, ambos dan la impresión de estar en llamas. Su peinado es del estilo punk, remarcado por su ropa, aunque eso es un disfraz-. Yo hubiera hecho lo mismo. ¿Cómo están los demás?

-Bien, dadas las circunstancias. Trickster tiene una torcedura de tobillo, pero se recuperara pronto –suelta un suspiro-. Todo salió mal. ¿Cómo hubo tantos fallos?

-Ya verás. ¿Y el resto?

-Por aquí –indicó el muchacho alto.

Ambos pasan al cuarto principal. Es un extenso lugar, aunque sin ninguna decoración, algo normal considerando que todos son varones y este es un refugio que podrían abandonar mañana.

Allí están esperando dos personas más, sentadas a una mesa, bebiendo té: Un chico serio, delgado y pálido, con un largo cabello negro petróleo, que parecía de la misma edad que Tomonori, mirando todo fríamente con unos ojos de un sorprendente verde oscuro; y un niño de unos diez años, de ojos violeta claro y cabello castaño oscuro, observando al recién llegado con evidente timidez.

Si no me equivoco, ellos son FrostSnow y Motto Tsuyoku, los genios de Ellos.

-¿Es él entonces? ¿Nuestro contacto? –preguntó el muchacho de melena negra-. ¿Cómo era su alias?

-No me dieron uno. Pero ya me acostumbre al de la Academia. Pueden llamarme Owari no Sensou.

Si, así es. Tal vez lo recuerden. Él, la persona a la que he seguido, es en realidad un infiltrado de Ellos que ha estado en la Academia por años. Y su nombre es…

Morimura Kengo, el líder del Grupo E.

Era parte de una estrategia a gran escala, largamente planeada. Tomaron a un niño de diez años, de quien poco sospecharían, y le dieron la misión de entrar en la Academia Jikû. No falsificó nada, ni su nombre, ni sus habilidades, ni su historia. Incluso fue mayormente sincero con su personalidad. Todo para ganarse la confianza de Nosotros, y lo consiguió.

Lo que si escondió fue su misión, y el punto al que llegaba su talento.

Todos en la Academia creían que su poder es ‘leer el rastro del oponente’. Una habilidad que le permite entender el estado de ánimo de una persona a través de su rastro, causando que sea capaz de ver los sentimientos del rival.

Sin embargo, Kengo es un genio, y su verdadera técnica esta un paso más allá. Eso fue lo que oculto, y muy bien lo hizo.

Con su verdadero poder, con sólo hacer contacto visual con el rostro de alguien, es capaz de percibir sus emociones. Todas. Desde la ira a la tristeza. De esta manera, incluso una pequeña reacción puede ser anticipada.

Es una forma de leer la mente de manera indirecta. Así fue como predijeron los movimientos de Kouri no Hauto, ya que Kengo estaba a su lado en un cuarto de observación durante la batalla.

Hasta ese punto confiaban en él.

En realidad, yo sólo sé todo esto porque leí su mente. No, no fue un método indirecto. Utilice un entendimiento que lee la mente, recuerdos específicos, con gran detalle. Me tomó 50 años desarrollar la teoría, y dos siglos más aplicarlo exitosamente, y sólo porque soy una experta en el campo.

Soy algo… Particular.

-¿Quieres decir que han descubierto tu identidad, Sensou-san? –preguntó el niño, sorprendido por su apariencia.

Para ser el genio Motto Tsuyoku, se veía bastante débil. Con razón no es un agente de combate. Sus manos conservaban un leve temblor, como si tuviera miedo de algo.

-No exactamente. Hice un mal movimiento –Kengo se sienta a la mesa, apoyando su codo sobre ella, y la mejilla sobre su puño. Suelta un gruñido animal, sobresaltando a Motto Tsuyoku-. Me dieron la orden de buscar un método para liberar a Pyromancer, pero cometí un error estúpido. Vi una oportunidad donde no la había, y resultó en que hubo una ligera sospecha sobre mí. Y, justamente, Kouri no Hauto de alguna manera se dio cuenta de que sus documentos fueron movidos. Una mala combinación, así que tomé todo lo que pude rescatar, y hui a este lugar.

-¿No te siguieron? –preguntó FrostSnow, aunque su rostro permanecía desinteresado.

-Sí, lo hicieron, pero los perdí a las tres calles. ¿En serio creían que podían seguirme? Sólo mire atrás una vez, y me di cuenta de que tenía a seis detrás mío. Después, fue fácil.

-Un buen trabajo. Nos hacía falta un Tipo Mental en el equipo –murmuró Kurai Sora-. Ya teníamos mucha fuerza bruta, entre FrostSnow, Pyro-kun y yo.

Sora-san, no digas esas cosas! ¡Suena como si fueras a abandonar a Pyro-san! –exclamó el niño, muy alterado.

-¡No lo vamos a abandonar! Hablé con los altos mandos. Hay una manera de sacarlo.

Quien dijo todo esto fue un recién llegado, que literalmente se materializo en medio de la sala, sentado a la mesa. Kengo se sorprendió, saltando a un costado, pero los demás ni se inmutaron. Incluso Motto Tsuyoku, que claramente es una persona muy nerviosa, ya estaba acostumbrado.

Se me pusieron los pelos de punta.

No puede ser. ¡No puede ser! ¡Es imposible!

¡¿QUÉ HACE ÉL AQUÍ?!

Si él ve su nombre… Algo malo pasara. ¡No puedo dejar que vea su nombre!

-¿En serio? Parece que Nosotros es más indulgente que Ellos –Kengo se tranquilizó, luego de darse cuenta de quién era.

En esta ocasión, se refirió a las organizaciones de manera opuesta a como lo han hecho los chicos de la Academia. Si, sé que es confuso. Llevan seiscientos años causando problemas en torno a sus nombres. No es que me preocupe, realmente, el nombre es lo de menos.

Lo terrible son las cosas que hacen. No importa lo que haga, nunca pude impedir que pasaran todas esas cosas. Me odio por ser tan inútil.

Y aun así, sigo causando dolor al mundo.

Soy un árbol envenenado, que sólo cosecha frutos ponzoñosos.

-Alguien en los altos mandos aceptó que enviarnos a esta misión fue un desastre desde el comienzo. No tenían a Hanshakaiteki en buenos términos, en primer lugar. Y atacar la Academia nunca fue una verdadera prioridad –comenzó a hablar el recién llegado-. Afortunadamente, parece que él no tuvo un buen resultado en su venganza contra Danger. Y nuestro patético estratega fue completamente incapaz de competir con Kouri no Hauto. Por eso, ya tenían planes de contingencia listos. No hay nada que podamos hacer, por ahora, salvo esperar a que finalicen las negociaciones. ¿Te dieron la orden de garantizar nuestra retirada?

-Sí, así fue. Logre salvar a cuatro de cinco, no está mal. Lo malo es que arruiné mi cobertura –Kengo miraba hacia el suelo, frustrado-. Ocho años a la basura. ¡Qué hermosa vida! ¡Si, preciosa de veras!

-No te lo tomes tan mal. ¿Acaso no lograste lo que querías? –Kurai Sora puso una mano en su hombro para tranquilizarlo-. Hemos escuchado de ti. Tu familia no sabía nada, ¿verdad? Recibían el apoyo económico de Ellos, mientras Nosotros suministraba los favores políticos. Hiciste muchos sacrificios para darles un sustento. Eres un verdadero hombre.

-Sí, ya lo sé, pero al final fue en vano, ¿lo sabes? –Owari no Sensou soltó una carcajada irónica-. Un simple incendio, y todos…

-Bienvenido al club –interrumpió FrostSnow, con un comentario oscuro.

La atmósfera se tornó muy sombría.

-Tratamos de no pensar en eso –concluyó Kurai Sora-. ¿Y bien? ¿Qué era ese rastro? No se parecía a nada que hubiera visto antes.

No necesito ni explicar a que se refieren, ¿verdad? Es evidente.

-No tengo la menor idea. Estuve allí por ocho años, y es la primera vez que ocurre algo similar. El epicentro fue el edificio de Archivos, probablemente cerca del Depósito 9. Tengo entendido que, quien fuera, destrozó a Akire por completo –reveló Kengo, malhumorado. Arrojó al suelo una hoja de papel-. Estos son los inscriptos de los últimos tres meses. Hay una alta probabilidad de que este allí. Si no, quiere decir que tienen algún arma secreta de la que no han hablado.

Ninguno le prestó demasiada atención al documento, así que me apresure a mirarlo.

Como me lo temía, su nombre está aquí, al final de la lista. Tengo que trabajar rápido y ser cuidadosa, para borrarlo por completo. Si ninguno de ellos mira en esta dirección, sería ideal.

-En serio, ¿quién diablos puede tener un rastro como ese? –se quejó Kurai Sora, revolviendo en una bolsa de papas fritas-. Parecía como un monstruo. Y por el tamaño, se deben de haber enterado todos los entendedores del país. Muy pronto tendremos a los Ishida metiendo la nariz en todos lados.

-Por lo que tengo entendido, el nuevo cabeza de familia tiene una personalidad paranoica, especialmente con su hermanita –habla FrostSnow, que no está bebiendo té, sino una lata de refresco. Y hasta parece que uso su poder para ponerla a su temperatura ideal.

-Yo también la tendría, de ser ella mi hermana menor –Morimura Kengo soltó unas risas, mientras miraba al techo-. Recibe dos docenas de cartas amorosas cada día, tiene al menos veinte acosadores, y la invitan a quien sabe cuántas citas a diario. Y a todo eso, ella sólo dice cosas como ‘Son muy traviesos’. Es tan indefensa, que de no ser por esas amigas suyas y el miedo a su familia, ya habría sido secuestrada.

-Parece que ya extrañas ese lugar, ¿no es así? –preguntó el niño, para luego encogerse, como si quisiera desaparecer lo más posible.

Créeme, ser invisible no es nada agradable.

-No era un mal sitio. Sólo algo descontrolado.

-Eh, y… ¿Qué talla de sostén usa exactamente? –el recién llegado, primero que nada, pone una sonrisa lasciva y hace una pregunta pervertida.

Trickster, esa pregunta ha sido lo más estúpido que has dicho en todo el día –señaló Kurai Sora-. Pensé que, al menos, podías pasar veinticuatro horas sin llegar a ese nivel de idiotez.

-No te quejes, Sora. Todo típico adolescente tiene derecho a preguntar eso, ¿no? –contraataco Trickster, robando una de las papas fritas de su compañero.

-En realidad, Trickster, tengo entendido que es al menos F. Y eso sólo por sus acosadores, no pienses mal de mí, no soy un adolescente típico –replicó Kengo cínicamente.

-¿En serio? ¡Qué par de melones! ¿No es tu tipo, Sora?

-Ya deja de molestarme, ¿quieres?

Mientras continuaban con su conversación pervertida, modifiqué el documento. El nombre de Tsuruya Tomonori fue completamente borrado. Y sin ningún rastro.

Ahora, no podrán saber de él, a menos que se saque alguna otra información de encima. Aún es posible que oculte más papeles bajo su chaqueta. Todavía me preocupa que Trickster pueda leerlos.

Eso sería desastroso.

-¿Qué haremos ahora? –preguntó Kengo, todavía decaído.

-Tenemos un presupuesto para las próximas dos semanas. Mientras nos atengamos a él, podemos hacer lo que queramos –respondió Trickster, sonriendo maliciosamente-. ¿Les muestro un buen cabaret?

-¡NO! –respondieron Kurai Sora, Owari no Sensou y FrostSnow, todos a la vez.

-Preferiría ir a algún sitio tranquilo. Una región apartada, sin demasiada gente –sugirió Motto Tsuyoku, retorciéndose las manos. Sus orejas habían enrojecido ante el comentario del cabaret-. Algún lugar sin conflictos a punto de estallar.

Todos hicieron silencio un momento, probablemente pensando en su propuesta.

Finalmente, Trickster habló.

-Estoy de acuerdo. El verano sigue diciendo que todavía no quiere acabar en los próximos días. ¡Vámonos de vacaciones! –se teletransporto encima de la mesa, haciendo un gesto extraño con el puño en alto-. ¡Los Poderosos Cinco iremos a buscar chicas!

Trickster, tu tobillo…

La advertencia del joven pálido llego un poco tarde. El chico sobre la mesa apoyo su peso en su pie lastimado, causándose mucho dolor, y cayendo de espaldas.

A media caída, desapareció nuevamente, para reaparecer recostado en el suelo.

Kengo dio un largo suspiro.

-¿Siempre es así? –preguntó, con expresión muy irritada.

-Créeme, a veces es todavía peor. Tenemos suerte de que este con la moral baja –le respondió Kurai Sora-. Está enfadado porque no pudo desenmascarar a Daimondai.

-¡Ese sujeto es extraño! ¡Cuando lo pateé, se movió de una manera incomprensible! –se quejó Trickster, sujetando su tobillo torcido-. ¡Hay algo muy raro en él!

-¿Además de su vestimenta, su entendimiento, y que mide casi tres metros de altura? –ironizó Kengo-. De todas formas, estuve investigándolo. Logre reducir la lista a cincuenta personas –extrajo otro documento de su bolsillo.

-Esas son muchas –se quejó FrostSnow, revisando los papeles.

Yo estoy lista, mirando sobre su hombro, pero el nombre de Tomonori no está, así que no tuve que hacer nada.

-¿Prefieres volver a veinte veces esa cantidad? –replicó Owari no Sensou.

FrostSnow ignoró ese comentario, arrojando el documento a la mesa.

-Yo prefiero un analgésico –murmuró Trickster.

Motto Tsuyoku le alcanzo un frasquito diminuto, que apenas parecía contener un par de gotas, con un poco de rubor en sus orejas.

El temblor de sus manos desapareció en ese momento, y no regreso.

Apenas Trickster lo bebió, se puso de pie rápidamente, con una sonrisa.

-¡Como nuevo!

-¡No se ha curado todavía! ¡Si sigues usando el tobillo, sólo lo dañaras más! –lo amonestó el niño-. ¡Siéntate y descansa!

-Como quiera, doctor –el chico se sentó de nuevo, provocando más enrojecimiento en las orejas de su compañero.

-¿Podemos hacer cualquier cosa? Hay un par de lugares donde me gustaría ir, pero me temo que después de este incidente haya una seguridad excesiva en toda la ciudad –murmuró, preocupado, Kurai Sora-. Lo siento, Owari no Sensou, pero será mejor que permanezcas escondido, incluso si nos acompañas.

-Me da igual.

-Oigan, ¿y qué hay de ese anuncio? –Trickster desapareció un instante, para luego volver con un folleto, que desplegó sobre la mesa-. Alejado de la ciudad, no es muy caro, y tendremos desde un descanso hasta chicas. ¡Es perfecto!

-Tendrías que tomarte unos días en la escuela –señaló Motto Tsuyoku.

-¿Vas a una escuela? ¿Una normal? –preguntó Kengo, sorprendido-. Incluso con tu entendimiento, es riesgoso. Si descubren tu cara, tu vida se acabó, ¿lo sabes?

-No hay cuidado. Nunca falto a las misiones, pago mis propias cuentas, y hago amigos. ¿Les conté de ese chico de primer año? Todos siempre dicen que es callado, y se la pasa aburrido todo el día, pero he notado ciertas cosas sobre él…

Trickster comenzó a relatar varias cosas sobre esa persona, incluyendo algunas anécdotas.

La vez que se metieron a una casa embrujada, y estaba muerto de miedo, pero su compañero incluso desafió a los fantasmas, aunque no apareció ninguno.

La vez que les jugaron una broma a los matones, y los mandaron al hospital, cosa que sólo hizo reír a su amigo.

También hicieron hechizos a media noche, pero nunca ocurrió nada.

Fueron a convenciones de anime, disfrazados con cosplay. Y aprovechando que llevaban mascara, espiaron en el baño de mujeres.

Ese amigo suyo es una persona muy extraña… ¿Estará hablando de quien yo creo?

-Suena como una persona interesante –le felicitó el niño.

Entonces, Trickster comenzó a reír de una manera aterradora.

-Ten cuidado, Motto. Si ese chico te ve, podría pensar que eres una chica. No quiere admitirlo, pero es obvio que es un lolicon cuando lo conoces –sus risas asustaron a Motto Tsuyoku, que se encogió todavía más-. ¡Incluso cuando lo atrapé mirando ciertos mangas muy delatores, lo negó! ¡Es tan gracioso! Por alguna razón, no ha venido en la última semana. Tendré que preguntar que le paso.

-Lindo amigo –murmuró FrostSnow.

-Tomonori-kun es un buen chico, no lo malinterpretes. Es sólo que siempre se lo ve aburrido, como si deseara vivir en un anime. Si le dijera la verdad, ¿no creen que se quedaría maravillado?

Sí, me lo temía. ¡Está hablando de él!

-Si sólo le muestras tu color de cabello real, sería suficiente –señaló Kurai Sora.

Es cierto. Trickster utiliza un disfraz en la Preparatoria Shibanashi. Probablemente, porque su cabello púrpura y sus ojos de ese tono gris acero llamarían mucho la atención.

Cuando lo vi junto a Tomonori, su apariencia no era llamativa. Por eso me sorprende verlo aquí, porque no me imaginaba que esta persona era un entendedor.

No recuerdo si es uno de mis Despertados, pero sí recuerdo cuando lo vi la última vez. Estaba junto a Tomonori, el día en que lo desperté.

Este chico, que sonríe de forma atrevida, mientras piensa en cosas pervertidas sin parar.

Hiramaki Toto, también conocido como Trickster, el entendedor más rápido de Japón.

Y, mientras estos cinco chicos discuten sobre las vacaciones, y sus vidas cotidianas, comienzo a preocuparme. ¿Cuánto tiempo tomara antes de que descubran la verdad?

Tengo que esforzarme, ponerme una máscara, para que Tomonori no pueda ver mi cara de preocupación. Su intuición es aterradoramente certera. Si no tengo cuidado, él vera muchas cosas de mi que no es prudente que un humano sepa.

Después de todo, soy una figura divina para el resto del mundo.

Y debe segur así, mientras se pueda.

Por el bien de este mundo, y de quienes viven en él.

Por el bien de todos.

Continuara…

 

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