Chaos World: Bouken no Baka Kami

Capítulo 1: Soy Divinamente Trolleado

Supongo que debería explicar cómo acabé en esta situación de vida o muerte.

Siéntense un momento, la explicación será larga.


Me llamó Kamishoji Ken. Tengo 17 años de edad. Estoy en Segundo Año de Preparatoria en la Academia Privada Hoshiyaki. Soy una persona tranquila, que disfruta la paz y el silencio. Desafortunadamente, eso no existe en este mundo.

-¡Ken-chan, espérame!

Y ahí se fue toda mi paz y tranquilidad.

-Myu, ya te dije que no me llames así –le respondo a la chica que viene corriendo detrás mío. Ya que empezó a hablarme, no puedo ir a casa sin tener que hablar con ella un rato para dejarla contenta.

-Ken-chan es Ken-chan –y volvió a decirlo. Siempre usa la misma excusa, con esa sonrisita suya. Si supiera lo mucho que quiero disfrutar del silencio, creo que no dejaría de hacer eso una y otra vez. ¿Tanto le gusta molestarme?

Ella es Kamishiro Myu, mi amiga de la infancia. Una típica japonesa bajita, cabello castaño claro, ojos café y una bonita sonrisa. Una hermosa y maldita sonrisa muy molesta que siempre usa para burlarse de mí. Esta chica parece que no sólo se me ha pegado desde la Primaria, si no que sabe exactamente como meterse conmigo.

¿Ven por qué pido algo de tranquilidad?

Ahora mismo, caminamos de regreso a casa de la escuela. Ella está en mi clase. Un tío suyo que trabaja en Hoshiyaki la pone conmigo cada año, y nuestros compañeros de escuela están complotados para conseguirle el asiento detrás de mí cada año. No tengo manera de quitármela de encima.

Si, sé que parece una acosadora más que una amiga de la infancia, pero no hay más remedio. Porque me hospedo en su casa, y sus padres son quienes me mantienen. He dicho mil veces que podría pagar el alquiler de algún sitio con mi trabajo de medio tiempo e ir a una escuela pública, pero son tan jodidamente amables que no puedo decirles que no. Ni a ellos, ni a Myu.

-No hace falta que me sigas a mi trabajo de medio tiempo, Myu –le dije, tratando de sacármela de encima. Los otros chicos de la escuela están seguros de que estamos saliendo… ¡Pedazos de mierda retrasados! ¿No notan la diferencia entre salir con una chica o ser acosado por ella? ¡Debe ser porque son una manga de virgos que no han visto una puta vagina fuera de Internet! ¡A ver si algún día descubren la diferencia entre realidad, y sus putas fantasías de videos AVS!

-¿No hace falta? ¿Y que pasaría si otras chicas se ponen a coquetear con Ken-chan y le hacen llegar tarde al trabajo? ¡No puedo permitirlo, como amiga de la infancia es mi deber cuidar de Ken-chan! –Myu palmeo su pecho casi imperceptible.

-Ah, claro, la excusa de siempre… ¿Y cómo planeas exactamente hacer eso? Porque con tu inexistente “sex appeal”, dudo que alguna chica dude en acercarse a mí… –respondo sarcásticamente, reforzando mi maldita intención al mirar directamente a sus senos nada destacables.

¿Qué más quieren que haga? ¿Qué sea un buen chico y le deje molestarme? ¡Váyanse a la puta mierda, haré lo que quiera como se me venga en gana!

-¡Eres demasiado cruel, Ken-chan! –Myu comienza a golpearme en el pecho muy débilmente, pero obligándome a retroceder hasta la pared-. ¡Ken-chan cruel! ¡Ken-chan cruel! ¡Ken-chan cruel! ¡Ken-chan cruel! ¡Ken-chan cruel! ¡Ken-chan cruel!

-A este paso, tú me harás llegar tarde…

Estaba comenzando a murmurar una forma de sacármela de encima, cuando sucedió la “Cosa Mas Rara que me ha Pasado en la Vida”.

Una burbuja transparente, como las de jabón, vino flotando hacia nosotros.

Sólo que… ¡La jodida burbuja mide un metro de diámetro!

-¡¿Qué es eso?! –soltó Myu, ocultándose tras de mí como la cobarde que es.

Iba a responderle, pero una persona apareció de repente detrás de la burbuja. Era muy alto, y usaba una larga capa y capucha negras. Comenzó a soplar en nuestra dirección, haciendo que la cosa extraña nos alcanzara de inmediato.

Hubo un destello de luz, obligándome a cerrar los ojos. Sentí que perdí el apoyo de mis pies en el suelo. Frenéticamente, traté de alcanzar algo con mis manos, pero no conseguí tocar nada. Termine girando sobre mi mismo, flotando en el aire…

¡¿Cómo que flotando?! ¡¿Qué mierda esta pasando aquí?!

Abro mis ojos… Y no puedo creer lo que estoy viendo.

Hay hileras de colores desparramados, retorciéndose en el cielo. Parece que alguien hubiera volcado una maldita colección de acuarelas gigantes en el Espacio, provocando este fenómeno súper bizarro. Mis pies no tocan ningún suelo ni fondo, sólo se agitan en el aire como si estuviéramos en gravedad cero.

Frente a mi, sentada en el aire y girando a mi ritmo, esta la persona encapuchada que nos sopló la burbuja en la calle. Me doy cuenta rápidamente de que lo hizo a propósito, y de que esa cosa causo esta situación.

Lo sé porque tengo su burlona sonrisa en mi cara.

-¡Serás hijo de puta! –le grité. Inmediatamente, noté que no podía respirar. El aire que había desperdiciado gritando no lo recuperaría, así que tenia que planear muy bien mis palabras.

La persona, sin previo aviso, se desprendió de su ropa flotante. Bajo la capucha había una mujer hermosa, de larguísimo cabello castaño y ojos rojos. Su cuerpo desnudo se me reveló, absolutamente perfecto y curvilíneo. Sus pechos de tamaño justo eran tan firmes que apenas si se movían en la ingravidez.

-¿Vas a desperdiciar tu aliento y tiempo insultándome? ¿No te parece que hay algo más importante que hacer? –a ella parecía no afectarle la falta de aire respirable. Extendió un brazo, señalando.

Giré la cabeza, notando que una figura se movía sin control a escasa distancia, aparentemente en estado de confusión. Parecía un pez al que acabaran de sacar del agua, retorciéndose en este extraño Vacío de mierda.

Myu también había venido aquí.

-¿Te doy un empujón? –me ofreció, con una sonrisa malditamente maliciosa en su rostro blanco. Me encantaría darle un puñetazo, pero ahora mismo, Myu es prioridad.

Controlé mi cuerpo para girar en su dirección, pero era cierto que no tenia punto de apoyo para acercarme a ella. Entonces, sentí algo apoyado en mi espalda, y luego fui empujado de una manera malditamente rápida hacia mi amiga de la infancia.

¡Puta mierda, que fuerza tiene esa mujer! ¿¡No acabo de recorrer unos veinte metros con su patada?! Aunque tampoco puedo calcular bien distancias sin puntos de referencia, este condenado lugar de porquería no tiene ninguno.

Abrí mis brazos, y en el momento en que choque contra Myu, la sujeté con fuerza. Ella esta inconsciente, pero su cuerpo se revuelve sin control. Entre el golpe, y varios codazos y rodillazos, empiezo a formar una colección de moretones.

-¡Ya basta, estúpida! ¡Para ya! –gritó, intentando desperdiciar el mínimo de oxigeno posible. Afortunadamente funciona, porque deja de retorcerse.

Entonces, esta mierda se comenzó a poner peor.

Un sonido retumbó junto a nosotros. ¿Cómo carazos lo oigo sin aire? ¡Yo que voy a saber, no soy físico teórico! Pero el caso es que se abre una línea en el… ¿Espacio? Una especie de raya horizontal que se ve como vidrio roto, haciendo sonidos acordes. Este lugar sin sentido lógico comenzó a retumbar como si hubiera un terremoto, aunque no hay suelo para que hubiera uno… ¿¡Podemos respetar alguna ley de la Física!?

-¿Leyes de la Física? ¡Quien las necesita! ¡Son para aburridos! O debiluchos… ¡Para ambos! –comienza a salir una voz de la grieta. Acto seguido, algo se cae… ¿Se cae sin gravedad? Y pega contra el suelo… ¡¿Sin suelo?!

Ay, carajo, esto es la mierda más incoherente en toda la puta Creación.

-¿Creación? ¡Yo soy la Creación! ¡Incoherencia es mi segundo nombre! –el sujeto se arregló la cabellera plateada con una mano, mientras se enderezaba para flotar a nuestro lado. Su ropa parecía la mezcla entre un gigoló y un JoJo, dándole un aire putamente raro y excéntrico. Encima de todo eso, el sujeto estaba vestido con gabardina azul, y armado con pistolas y espada…

¿De que condenado videojuego has salido? ¡Aquí sólo aparece gente completamente loca y rara! ¡¿En que sueño de drogas alucinógenas nos hemos metido?!

-Veamos… Ustedes dos me interesan. ¿Quieren que hagamos algo divertido? –una puerta se materializo detrás de nosotros. Encima de eso, el tipo raro sacó una bolsa de secuestrador, y puso una cara de villano sacado de la película más cutre que se te ocurra.

¡Que ni se le pase por la cabeza lo que me estoy pensando!

-Oh, es exactamente lo que estas pensando. No te preocupes, no debería pasarles nada malo… Probablemente. Posiblemente. Tal vez. ¡En todo caso, será tu culpa!

¿Por qué toda la gente con la que me he cruzado hoy son unos bastardos malparidos que no tienen una puta mierda mejor que hacer que joderme?

Entonces, cuando parecía que nos iban a meter en un saco y llevarnos a no sé donde… ¡La puerta se prendió fuego! ¡Y no fuego normal, fuego opaco y negro! Intente alejarme, pero una mano salió de entre las llamas y nos arrastró lejos del Gigoló Divino.

-Ah, no, ellos son míos.

La Loca Desnudista nos tiró a un costado. Salimos volando para cualquier lado a toda velocidad. Empiezo a tener ganas de vomitar.

-¿Cómo puedes escapar del mismo Espacio que estas tocando? –escuché al Gigoló Divino… ¡Aunque sigue sin haber aire respirable! ¡Hagan algo, par de dementes, me voy a asfixiar si seguimos así!

Me quedo completamente anonadado cuando veo que el borde del Vacío se convierte en una mano gigante que se acerca a nosotros… Pero entonces, una niebla negra forma otra mano enorme, y agarra a la primera por la muñeca.

-Hasta aquí llega el largo brazo de la ley –se oyó la voz de la mujer-. Como dije, ellos son mis juguetes. No te metas.

-¿Ósea que quieres jugar? ¡Juguemos entonces! –contestó el sujeto.

La mano espacial hizo aparecer una… ¿¡Raqueta de Ping Pong gigante!? Y la quiere usar para… ¡Ni se te ocurra, Gigoló Divino malditamente drogado!

Si, nos golpeó con ella. Y obvio, dolió como si un camión nos llevara por delante.

-¡Putos locos, ya paren con esto! –grité, dejando mis pulmones peligrosamente bajos de oxigeno. ¡Necesito ya algo de aire! ¿Myu siquiera puede aguantar esto?

-¿Parar? ¿En serio le estas pidiendo a seres como nosotros que paremos? –la Loca Desnudista comenzó a reírse despectivamente-. Tan lindo… Cuando nos volvamos a encontrar, lo pasaremos muy bien.

Onomatopeya de relamerse los labios.

¡Puta loca pervertida!

La mano de niebla sombría apareció detrás nuestro, sosteniendo un… Bate de béisbol… Ay, no… ¡Jodida hija de puta!

Y otra vez, nos golpearon. ¿¡YA QUIEREN DEJAR DE USARNOS COMO PELOTAS!? ¡JURO QUE ALGÚN DÍA LES VOY A PATEAR VUESTROS DIVINOS CULOS!

-Si, claro… ¡Inténtalo! –dijeron al unísono.

Abro mis ojos en este Vacío mierdoso, mientras salimos despedidos a cualquier parte. Puedo ver a lo lejos que el Gigoló Divino esta apuntándole a la Loca Desnudista con sus armas de fuego. Y una pistola arroja témpanos, y la otra dispara rayos láser.

De nuevo, sin oxigeno… ¡SEAN LOGICOS, CARAJO!

Mientras tanto la chica sólo bosteza, mientras llamas negras se comen el fuego de una de las armas, y aparta los témpanos con la otra. De repente, el Gigoló Divino aparece detrás de ella con un raro efecto de succión, espada en mano creando un tornado gigante. Y la Loca Desnudista lo ataja con una espada de niebla negra bañada en llamas opacas. Desenfunda una daga con brillo púrpura, pero el otro loco usa un raro brazalete para recubrir su mano en una armadura de tierra.

Y como siempre, las leyes físicas son tratadas como algo que se come. ¿¡Y POR QUÉ CARAJOS LOS DOS SE ESTAN RIENDO CÓMO SI ESTO FUESE GRACIOSO!?

-Pelear con alguien cercano a mi poder es… Más entretenido de lo que esperaba. ¡Divirtámonos juntos, Yami-kun! –comenzó el Gigoló Divino.

-¿Cercano? Eso es tan gracioso… ¿Desde cuando los novatos se creen tanto? Jikû-chan, aprende a tratar a tus mayores –respondió la Loca Desnudista.

El sujeto saca un reloj antiguo de entre su ropa, el cual despliega una pantalla holográfica. Pone cara de confundido.

-¿Mayores? Que yo recuerde, pronto seré mayor que tú –de la nada, aparece otro portal raro como el que le hizo aparecer. Se metió dentro, y volvió a salir, exactamente igual. Sin embargo, la pantalla del reloj claramente mostraba un número mucho mayor-. ¡Bien, ahora soy tres horas mayor que tú!

-¿¡POR QUÉ DIABLOS ACTÚAN CÓMO JAPONESES!? ¡¿QUÉ CARAJOS ES ESO DE HACERSE MAYOR DE LA NADA?! ¿¡PARA QUÉ MIERDA HACES ALGO CÓMO ESO!? –me cansé de tanta idiotez sin sentido. ¡Les gritare hasta quedarme sin aire!

-Oh, Ken-kun, es que con este reloj puedo registrar mi edad. Se me olvida a veces, ¿sabes? Sólo deje pasar un poco de tiempo para ser mayor –aclaró el Gigoló.

-Eh… ¿Eso no te hace un viejo decrepito? –le rebatió la Loca.

Ella hizo aparecer montones de círculos mágicos detrás de él… ¿Círculos mágicos? ¿¡Eso no me suena familiar!? ¡Ese ataque tiene copyright! ¡Gilgamesh te demandara!

Para defenderse, el sujeto sacó dos portales nuevos… De los que salieron un perro negro y un león blanco… O mejor dicho, ¡armaduras con la forma de esos animales! ¿Eres un Caballero del Zodiaco de porquería?

Hubo una explosión de luz cuando sus técnicas colisionaron, y por fin salieron de mi vista. No quiero saber nada más con ellos.

Si son putos Dioses o lo que sean, no quiero volver a encontrarme con esos seres.


Lo primero que noté fue que podía respirar de nuevo.

Lo segundo… ¡Que caíamos en picada hacia el suelo!

Rápidamente, busqué como parar, pero no teníamos paracaídas. Ya no flotábamos, el Espacio Vacío se había esfumado. Íbamos directo a lo que parecía un enorme cráter de meteorito, deformando el paisaje.

Nos íbamos a convertir en pulpa humana.

Entonces, la velocidad comenzó a subir. Entre mas nos acercábamos al suelo, mas rápido íbamos. Me di cuenta entonces de la burbuja alrededor nuestro, era la misma que nos había atrapado en la calle, pero se había hecho mucho más grande.

Estoy seguro de que cuando lleguemos abajo, ya habremos sido hechos pedacitos por la fricción atmosférica. ¡Tengo que hacer algo!

Justo a unos cinco metros del suelo, nos detuvimos de pronto. Pude entonces ver el paisaje desértico y árido. ¿Dónde carajo estamos?

-¿Ken-chan? –la sacudida despertó a Myu. Soltó un bostezo cansado-. ¿Qué hay para desayunar? ¿O me dormí en la escuela de nuevo?

-¿Te parece que estamos en la escuela? –señalé alrededor con gesto teatral-. Este maldito lugar no es nuestra ciudad… No es Japón… ¡Ni siquiera parece nuestro planeta!

Acabó de notar algo que debí haber visto primero que nada. En el cielo hay, por lo menos, cuatro lunas pequeñas. Y eso que es de día, pero se ven con claridad, mas o menos. Es oficial, este lugar no es la Tierra.

-¿Estaremos bien? –Myu miraba hacia abajo con cara de miedo, revolviéndose en mis brazos-. ¿La burbuja no se romperá si nos movemos mucho?

-No creo. Aguanto todos esos golpes de los otros dos dementes. No creo que se rompa fácilmente –murmuré. No tuve que haber dicho nada.

De un lado, apareció una aguja flotante, acompañada de unas risas maniacas.

Del otro, un punzón de niebla oscura, con unas carcajadas psicópatas.

¡Plop!

-¡Dioses hijos de la grandísima puta madre que los parió!

Y caímos de cabeza al suelo de tierra.


Ay, eso duele.

Cuando caímos, intenté mantener a la frágil Myu fuera de peligro. Así que recibí la mayor parte del impacto. Y mi brazo… Bueno, no esta en una posición normal para los estándares humanos. Esta completamente torcido hacia un lugar antinatural.

-¡Ken-chan! ¡No te muevas! ¡Tu brazo! –el rostro de Myu esta pálido como la cera.

-¡Si no me muevo, seguirá mal puesto! –me quejé. Intentaba aferrarlo, pero era tan difícil alcanzarlo en su posición que no tuve éxito.

-¡Te dije que no te muevas! –Myu me sujetó el brazo malo, el izquierdo, y lo puso fuera de mi alcance. Una oleada de intenso dolor me recorrió todo el cuerpo.

-¡Basta! ¡Ya suéltalo! –escuche un “crack”, seguido de la desaparición total del sufrimiento. Ya ni sentía nada por debajo del hombro. Esperen un segundo… ¿¡No me digas que me lo acaba de arrancar!?

-Ok, así debería estar bien.

Cuando me fijé, afortunadamente estaba en su lugar. Flácido y colgante, pero por lo menos en una posición completamente normal. Escuche un sonido de rasgar, y vi que Myu estaba haciendo tiras con el borde de su uniforme escolar.

-Enrollarlas para que queden firmes… Sujetar bien el cabestrillo al cuello…

Oh, ya recuerdo. Ella es muy buena en las clases de este tipo. Economía domestica era una pasada cuando estabas en su equipo. Y además era la ayudante de la enfermera. Por lo menos, ayudaba a la hora de compensar sus calificaciones en matemáticas.

Pronto, pude tener mi brazo de nuevo controlado. Haría falta tiempo para que sane, pero por lo menos no estorbara. Necesitare estar lo mas libre posible para enfrentarme a… Lo que venga. En la literatura, estos lugares suelen estar repletos de monstruos, bandidos, gente con magia o superpoderes, trampas, y demás cosas asesinas. Digo, si es verdad lo que sospecho: Estamos en un mundo distinto.

-Ken-chan, ¿qué es esa cosa? –Myu señaló en una dirección.

Algo se aproximaba. Parecía una nube de polvo, o mejor dicho, algo que se escondía en una nube de polvo. Sea lo que fuere, iba a una velocidad similar a la de un automóvil en una carretera.

¡Los problemas empezaron demasiado rápido!

-Myu, tenemos que irnos ahora…

-¡Ken-chan! ¡Detrás nuestro!

Ella me advirtió, pero no le hice caso. Porque ya sabía que había visto. Cortinas de polvo similares se acercaban por uno de nuestros costados. Y de reojo vi más por el otro lado. Era claro que, fueran lo que fueran, nos habían rodeado antes de que nos diéramos cuenta. Y ahora estaban estrechando el cerco.

No había donde correr. Venían de todas las direcciones.

-Myu, busca algo con lo que defenderte. Lo que sea. Piedras, palos, sólo encuéntralos rápido –advertí. Estoy tratando de no entrar en pánico.

-¿Eh? Esto… ¡Aquí hay algo! –me alcanzó una larga rama. Se veía seca y frágil, pero serviría para dar al menos un golpe. Ella desenterró una bola de barro dura de la que surgía un manojo de hierba, algo que podía servir para darle en la cara a alguien.

¿Y con esta mierda pensamos defendernos? ¡Estamos muertos!

Entretanto, las cosas nos habían alcanzado. Tragué saliva al ver que se detenían, aminorando la marcha y mostrando sus identidades. Eran enormes lobos rojizos, del mismo tono que el suelo. Sus cabezas eran algo pequeñas, pero no quedaba dudas de sus intenciones al ver la forma en que les caía baba de la boca.

Éramos el almuerzo. ¡El puto almuerzo!

-Eh… Lindos perritos… ¿Quieren una galleta? –preguntó Myu con un hilo de voz. Su rostro ya no estaba pálido, sino azul del miedo.

Los lobos no se ven impresionados.

-Myu… A mi señal, comienza a correr lo más rápido que…

De repente, los lobos hicieron algo muy extraño. Sus pelajes superiores se alzaron de sus espaldas, revelando un interior correoso de entre rosa y rojo. Por un momento, pensé que se habían arrancado el pellejo, pero entonces lo noté.

Un escalofrío me recorrió la espalda.

-Imanos… Imanos ricos…

-Comer Imanos…

-Imanos… Carne…

Los pelajes hablaban.

No eran pellejos. Eran unas criaturas deformes y espantosas que le surgían de la cadera, levantándose hacia arriba. Se ven como fetos de lobo muy grandes y que crecieron mal, tienen tres o más patas cada uno, les faltan o les sobran ojos, un par son muy apestosos y están semi-derretidos, sus articulaciones se giran hacia cualquier parte.

Es la cosa más repugnante y enfermiza que he visto en la vida.

Parece que probablemente estas criaturas están recostadas sobre las espaldas de los lobos durante la carrera, por lo que al ponerse en “Modo Cacería” se alzan por alguna razón. Y cómo acabo de escuchar, no sólo hablan nuestro idioma… Mas o menos… ¡Además saben que somos comida!

Espero que no lancen ácido o algo así, ¿verdad? Digo, seria el colmo.

-¡Comer Imanos! –dijo uno. Tal parece que es la orden para atacar, porque todas estas cosas sueltan unos intentos de aullido patéticos que exaltan a los lobos.

El primero se lanza como un rayo hacia nosotros, o mejor dicho, hacia Myu. ¡Estos Lobos Rojos Deformes aplican la ley de atacar al más débil primero! Antes de que llegara, agité la rama frente a su cara, deteniendo su embestida.

-¡Ken-chan! ¡Por detrás! –advierte ella. Giro rápido la cabeza, viendo como ella parte el pedazo de tierra en el costado de uno de esos monstruos rojos. Sin embargo, este ni siquiera se da por aludido, como si no hubiera sentido el golpe.

-Imanos pelean… Imanos tontos… ¡Comer Imanos! –suelta su verruga deforme, entre carcajadas de burla. ¡Se esta riendo de nosotros! ¡Puta deformidad!

Con mis nervios estallando de furia, agite mi pedazo de madera inservible para golpear en la cara a ese tumor. Y obviamente, la cosa lo atrapó con la boca, mordiéndolo hasta romperlo sin dificultad.

¡Maldito día de mierda! ¡¿Algo puede salir bien hoy?!

No estaba pidiéndole a nadie ayuda, menos al par de Dioses hijos de puta, pero parece que mis ruegos no pasaron desapercibidos para el Universo.

Una cosa extraña salio de la nada, clavando al Lobo Rojizo Deforme que se burlaba de nosotros al piso. Por un momento pensaba que era un proyectil o algo similar, pero luego de seguirlo con los ojos me di cuenta de que era una extremidad. La pata de una cosa más grande, haciendo que Myu soltara un gemido aterrado.

Era un bicho gigante. Me recordó a una mantis religiosa de diez metros de alto, con un color azul pálido. Le salían cuatro cabezas del cuerpo alargado, dos de cada lado mirando en direcciones opuestas. Tenía una docena de patas larguísimas, que se unían al abdomen de ambos lados. En una de ellas estaba clavado el lobo, que no dejaba de retorcerse sin control.

-¡Grojoa, malo! ¡Grojoa come Cimillo! ¡Imanos buenos! ¡Imanos ricos! ¡Grojoa malo! ¡Correr de Grojoa! –chillaba el tumor.

La mantis, ignorándolo, procedió a empalar muy rápidamente a otros tres lobos con la misma pata. Ya con su brocheta de carne terminada, la alzó de manera súper rara, llevándola a su boca más cercana. Se metió toda la pata por la garganta, pero luego la saco sin lobos. Me pareció muy interesante la manera en que se alimentaba, clavando presas para luego comérselas en grupo.

Evidentemente, el resto de los lobos salieron huyendo al instante, mientras la Mantis Brocheta devoraba a sus compañeros.

-¡Esa cosa es enorme! –exclamó Myu. Sus ojos se le salían de las órbitas.

-¡Silencio! –susurré, poniendo mí expresión irritada-. ¡Si esa cosa se da cuenta de que existimos, acompañaremos a los lobos en su estomago!

Sin embargo, ya era muy tarde. La Mantis Brocheta ya nos había visto, y de inmediato, lanzó una de sus patas hacia nosotros. Afortunadamente, falló por varios metros, haciendo un agujero espectacularmente profundo en el suelo desértico. Se me helaba la sangre de sólo pensar en tener esa pata atravesando mi estómago.

-Ken-chan…

-¡Quieta! –murmuré. Ya me había dado cuenta de algo.

La Mantis Brocheta era corta de vista.

Aunque nos veía, no nos atacaba. Y viendo la velocidad con la que apuñalaba, no había forma de que lo esquiváramos. La única explicación para que no estuviéramos muertos todavía era esa. El bicho no nos podía ver bien.

El ataque anterior no fue a nosotros. Golpeo el lugar donde estaba el lobo que intentó atacar a Myu, ese al que le corté el paso. Si tuviera que adivinar, diría que esta atrocidad ve mejor el movimiento que otra cosa. Mientras nos quedemos quietos, no debería ser capaz de vernos, en teoría.

Los hombros de Myu estaban temblando.

Sin embargo, el bicho no reaccionó a ello. Golpeó un par de veces más en el lugar anterior, pero luego se rindió. Se quedo allí parado, sin moverse demasiado, aunque en ocasiones asustaba la manera en que sus cuatro cabezas giraban hacia todas partes.

-No podemos quedarnos aquí para siempre. Nos podría pisar por accidente. Vamos a movernos muy despacio hacia allá, ¿bien? –señalé con cuidado entre las dos hileras de patas de la criatura. Myu asintió, notando que era el lugar mas seguro. No había manera de que el bicho gigante pudiera golpear ahí con sus extremidades asesinas, su cuerpo era muy voluminoso y le estorbaba.

Entonces, ocurrió algo inesperado. Un gruñido nos sobresalto de repente.

-¡Imanos! ¡Imanos ricos! –el tumor estaba aquí, tirado boca abajo en el suelo. No lo habíamos visto por ese pelaje rojizo que tenia. ¿No se lo habían comido? ¡Debió caerse de la boca de la Mantis Brocheta, y justo aquí para jodernos la vida!

Obviamente, el enorme bicho gigante de mierda se dio cuenta de que este tumor seguía moviéndose, aunque es más probable que lo escuchara. Y evidentemente, es comida fácil, así que lo empalara y lo devorara.

Y nosotros estamos justo al lado.

¡Puta suerte de mierda!

La criatura levantó rápidamente la pata, y veo que apunta directo a nosotros. Agarro a Myu por la cintura, tirándonos directo debajo de su abdomen regordete. A nuestra espalda escucho sonidos que parecen dignos de un impacto meteórico, pero seguramente es sólo el ataque continuo de la Mantis Brocheta. Cuando volteo a ver, del tumor del Lobo Rojizo Deforme no queda nada aparte de pedazos de pellejo dispersos por ahí.

¡Eso podríamos haber sido nosotros si reaccionábamos un poquito tarde!

Miro al bicho, pero de nuevo parece que se olvido de registrar nuestras presencias. ¡Carajo, ya muévete de aquí, cosa espantosa! ¡Quiero estar bien lejos de ti!

¿Ah? ¿Por qué esta girando de esa manera?

De repente, una pata golpea el suelo cerca nuestro, dándonos parte de la onda de impacto. La criatura, totalmente advertida ahora de que aquí estamos, esta intentando girar para sacarnos del punto ciego de sus patas. No acierto a entender como sabe que nos pusimos debajo de él, ¡pero ahora mismo no importa! ¡Si no corremos, seremos brochetas humanas!

La criatura se movía muy despacio, pero las patas eran rápidas como misiles. Al fijarme, me doy cuenta que el problema es la coordinación, no logra mover el conjunto de sus extremidades con suficiente velocidad. ¿Cómo es que esta cosa tan lenta se nos acerco tanto, que ni los lobos pudieron darse cuenta a tiempo? ¿Y como carajos se dio cuenta de que seguimos aquí?

Al mirar hacia arriba con rabia, obtengo la solución. El estomago de la Mantis Brocheta es del mismo tono azul del cielo de la mañana. Es mas, esta reflejando las tonalidades, porque su camuflaje es demasiado perfecto. Seguramente se pasa todo el día cazando lobos y demás seres que no pueden ni verle, ni me quiero imaginar de noche.

En cuanto a como sabe que aquí estamos, ese fue mi error. Pensé que el mejor puto lugar para ocultarse era debajo suyo, porque no llega aquí con sus patas perforadoras. Pero no me había dado cuenta de que desde debajo de su cuerpo colgaban esas tiras semitransparentes. Estas cosas nos están tocando, deslizándose en nuestros cuerpos como si estuvieran cubiertas de aceite. Hay decenas de miles de ellas.

Si tuviera que adivinar, son alguna clase de órgano sensorial que este bicho desarrollo, para encontrar presas debajo suyo por medio del tacto. La situación es tan urgentemente peligrosa, que ni me queda tiempo para dejarme llevar por el asco. Mejor no decirle nada a Myu, o le entraran ganas de vomitar.

-¡Rápido! –le insté. Ella jadeaba por el esfuerzo, mientras nos manteníamos justo en medio de las hileras. Esta cosa era lenta, pero su tamaño es tal que un mínimo reposicionamiento suyo equivalía a que nosotros teníamos que seguir corriendo un buen rato, y el ciclo se volvía eterno.

Se movía, corríamos debajo.

Se volvía a mover, y nosotros volvíamos a ponernos en medio.

Continuaba tratando de alcanzarnos, y continuábamos alejándonos de sus patas.

Una y otra vez, interminablemente, se repetía el ciclo. Myu empieza a ponerse pálida, lo que significa que esta llegando a sus límites físicos. No, a juzgar por lo cansado que estoy yo, ella ya debe haber sobrepasado esos limites. En cualquier momento, se va a desmayar, y no creo poder continuar huyendo de esa cosa si tengo que cargarla.

¡Tengo que poner fin a esta persecución en este puto momento!

Hurgué en mi bolsillo mientras corríamos en círculos, buscando entre la basura que suelo llevar. Monedas, llaves de la casa, pañuelo sucio, paquete arrugado del almuerzo, audífonos… ¡Aquí esta! Saqué triunfante el mechero.

No pienso rezarle a esos bastardos, pero… Quien pueda oírme, pido por favor que los órganos sensoriales de este bicho gigantesco horrible sean sensibles.

Lo encendí, alzándolo hacia la tira membranosa más cercana.

Esta se encendió como una línea de pólvora, subiendo rápidamente. En el camino, ligeros roces con las otras provocaron que el fuego se extendiera. ¿Será que ese aceite corporal que tienen impregnado encima es combustible? ¡Tenemos suerte, carajo!

Si mirábamos hacia arriba, veíamos hermosas líneas de fuego que subían espectacularmente hacia el cuerpo de la Mantis Brocheta. Finalmente, ocurrió la reacción que estábamos esperando. La criatura comenzó a soltar aullidos por sus cuatro bocas, o mejor dicho, por una especia de branquias en los cuellos de estas. Su cuerpo comenzó a moverse en una dirección fija, como si intentara huir de aquello que le hacia daño.

-¡Es nuestra oportunidad! ¡Corre, Myu! –grité. Por si acaso, me asegure de sostener siempre su mano, ya que no sabía cuando su malditamente débil cuerpo se vendría abajo. Nos dirigimos hacia unas formaciones rocosas cercanas. No parecían estar tan lejos. ¿Cómo es que no las vimos antes?

-¡Ken-chan! ¡Esa cosa todavía no se ha ido! –chilló Myu. Mire de reojo un segundo, y me di cuenta de que la Mantis Brocheta nos observaba con una de sus cabezas. Los fuegos de su estomago estaban a punto de extinguirse, probablemente porque no había mas para quemar.

La criatura estaba enderezándose para venir hacia nosotros.

¡Maldita sea! ¡Puto monstruo rencoroso! ¿No puede sólo irse a la mierda?

-¡Mas rápido! ¡En cuanto se ponga a correr, nos alcanzara en un instante! –advertí a Myu, para intentar que acelerara un poco mas. Si seguíamos a este ritmo, no íbamos a poder escapar de ninguna manera. Tal parece que funcionó, porque ella consiguió acelerar un poco más.

Volví a ver delante, y las formaciones rocosas… ¿Eh? ¡Ya no están! En vez de eso… ¡¿ESTAMOS EN LA FALDA DE UNA PUTA MONTAÑA QUE SALIÓ DE LA PUTA NADA?!

¡¿QUÉ CARAJOS ESTA PASANDO AQUÍ?!

¿Por qué mierda me hago problemas por eso? ¡Esto es mejor! ¡No hay manera de que ese bicharraco mierdoso pueda atraparnos en este lugar! A menos claro que tenga un cañón láser en la boca o algo parecido, cosa bastante improbable… Espero…

Con toda la velocidad que pudimos sacarle a nuestras piernas, aceleramos para subir por la montaña. Era más difícil, pero ya veíamos la entrada de una pequeña cueva unos metros mas arriba.

Sin embargo, a nuestra espalda se escuchaban sonidos aterradores. Me doy la vuelta un instante, dándome cuenta de que la Mantis Brocheta ya se ha recuperado. Esta avanzando paso a paso hacia nosotros… ¡Pero cada uno de esos pasos vale por mil de los nuestros! ¡Tenemos apenas un par de minutos antes de que cubra la distancia!

-¡Puta mierda de bicho, muérete de una vez! –grité, motivándonos a subir mas rápido. Ya apenas nos quedaba tiempo, así que simplemente tomé a Myu en brazos y salté de piedra en piedra hasta llegar a la cueva. Nos lanzamos dentro tan rápido como pudimos, pero no nos dimos cuenta de que la entrada estaba en el techo del lugar, así que seria más correcto decir que caímos en el interior.

Rápidamente, mire por encima. Una enorme pata de la bestia estaba apuñalando la entrada de la cueva, golpeando todo lo que podía dentro del rango de movimiento que le delimitaba el pequeño agujero. Si no nos hubiéramos caído dentro, esa cosa nos habría hecho papilla en un instante. Literalmente, estuvimos a nada de la muerte.

Finalmente, la criatura se rindió, y después de sacar la pata sólo pude oír una especie de chirridos que interpreté como rugidos de furia. Por fin pude volver a respirar, tirándome al piso rocoso.

-Eso… Estuvo muy cerca… –balbuceé entre jadeos-. Por poco… Nos parte a la mitad… ¿Estas bien, Myu?

No me respondió.

-¿Myu? ¡Contesta! –la sacudí por el hombro. Sin embargo, no hubo respuesta. Puse mi cabeza en su pecho, buscando su respiración. Afortunadamente, ella continuaba con vida. El esfuerzo había sido tal que se había desmayado.

Apenas ahora noté cuan cansado estaba. Mis piernas ardían, me faltaba el aliento, y ambos estábamos cubiertos de sudor y raspones. Esa carrera me había llevado al limite de mis fuerzas, para Myu debió ser una tarea titánica. Mejor dejarla descansar todo lo que pueda, o escapar de la Mantis habrá sido en vano.

Y ahora que me paro a pensar… ¿¡POR QUÉ MIERDA ME PREOCUPO TANTO POR ELLA!? Lleva años molestándome. ¡Pude haberla dejado ahí sin más y salvarme yo solo! Ya hasta se me ocurre una excusa para las autoridades:

“Lo siento, oficial, pero era un monstruo gigante. ¡No teníamos como escapar! Y la pobre Myu-chan, ella tan valiente… ¡Se ofreció como sacrificio para salvarme!”, todo eso entre sollozos fingidos.

Soy un estúpido.

¡Maldita sea! Mejor dejo de pensar en eso. Estamos vivos, aunque en un lugar horrible. No nos pongamos a pensar posibilidades. Además, soldado que huye vive para luchar otra vez. Todavía puedo usarla de sacrificio en otro momento… Como sea, basta con los intentos de asesinato a las amigas de la infancia. ¿Acaso soy un maldito psicópata? Siempre me lo he preguntado.

A estas alturas, estamos en una posición precaria. No tenemos idea de donde estamos, ni con que nos vamos a encontrar, y encima no contamos ni con el equipo básico de supervivencia. ¿Será mejor buscar algo de comida y agua? Empiezo a tener hambre, y conociendo a esta chica, va a estar totalmente desesperada por comer algo apenas despierte. Aunque… Hay un pequeño problemita aquí…

-¡ESTAMOS EN UNA PUTA CUEVA ENORME Y OSCURA! –grité en voz alta. Y tal como imaginé, recibí el eco amplificado. Este maldito lugar es enorme, y seguro que no voy a encontrar nada bueno si me adentro en las profundidades sin luz alguna. Intenté con mi celular, pero en algún momento se había roto, la pantalla estaba destrozada y ni siquiera encendía. Y según recuerdo, Myu perdió el suyo hace un par de días, ni vale la pena revisar sus bolsillos. Saqué el mechero, el cual afortunadamente todavía tiene mucho combustible, y lo encendí.

El lugar era horriblemente feo. Suelo de tierra y rocas afiladas que tenia que esquivar a cada paso, paredes de piedra gruesa, un techo altísimo cubierto de estalactitas, pero curiosamente no hay ni rastros de ningún ser viviente aparte de nosotros.

Comencé a caminar hacia uno de los numerosos pasajes, pero enseguida me di cuenta de que me perdería fácilmente si no hacia nada. Tomé una piedra blanca del piso, y comencé a dibujar flechas en las paredes conforme avanzaba. Así podría regresar en cualquier momento. Debo decir que fue buena idea, porque este puto lugar parecía un laberinto de principio a fin.

Luego de algún tiempo de circular por rendijas que subían y bajaban sin control, me encontré con un agujero. No paraba de bajar. Sin embargo, a pesar de que se veía muy sospechoso y peligroso, había un aroma delicioso viniendo de abajo. Algo que parecía… ¿¡Yakiniku!? ¿En las profundidades de una cueva oscura en un mundo distinto? Aquí hay algo que no tiene el más mínimo sentido. Como todo en lo que va del día.

Me interné con cuidado en el pozo, teniendo siempre seguridad de que podría volver a subir. Afortunadamente, había muchísimos peñaldos naturales que facilitaron la tarea, por lo que llegué al fondo sin problemas. Tras unos minutos de seguir el pasaje y doblar un recodo, vi una luz al final del túnel. Literalmente.

-Así que hay algo aquí. Pero eso no parece un fuego, ni luz eléctrica. Ni siquiera del sol –murmuré, ya cansado de tanto silencio-. ¿Se habrá hecho de noche? Pero no parece la luz de la luna, es muy azul. ¿Una pantalla digital? ¿Una luz de neón?

Sea lo que sea, estoy muy cansado para retroceder sin hallar nada.

Me acerco lentamente. Al llegar al lugar iluminado, notó que es una pequeña sala en la caverna. Dentro no hay nadie, ni tampoco aberturas al exterior, y mucho menos tecnología de mi época. La luz azulada viene de cientos de miles de cristales incrustados en las paredes y el techo, que emiten tal luminosidad. Es un bello espectáculo.

-Si consigo uno de esos, podré ahorrar combustible del mechero –murmuré. Era lo mejor que podía hacer, ya que aparte de ser bonito, no había ni un poco de utilidad en este lugar. Sin embargo, cuando traté de sacar uno de los cristales de la pared, descubrí que estaban totalmente pegados. No lo moví ni un milímetro, así que desistí de la tarea.

El olor de Yakiniku parecía mezclarse con el aroma a humedad, haciendo que se me quitaran las ganas de comer. Por otro lado, ya me había dado cuenta de que las posibilidades de encontrar una parrilla aquí eran nulas. Y aún me sigue extrañando que no viera ningún animal, ni planta. Ni siquiera hay insectos. Busqué telarañas, pero no encontré ni una sola. ¿Todos los bichos en este mundo son así de enormes? En ese caso, mejor ni pensar en salir fuera. En conjunto, me daba muy mala espina.

Terminé de inspeccionar el lugar, pero todavía no encontraba la fuente del olor, o alguna explicación convincente para el brillo que emitían. Estaba por abandonar el lugar, pero me encontré con un cuenco natural en un rincón. Estaba lleno de un líquido blanco azulado. Al acercarme, pude notar que el olor de Yakiniku venia de ese extraño jugo blanco.

-Se ve muy sospechoso… ¿Veneno? –por seguridad, introduje el envoltorio que llevaba en los bolsillos. No se desintegró ni nada, para mi alivio. El líquido se comportó de manera bastante normal, manteniendo una textura de crema aguada.

Probé a encender el papel impregnado, manteniéndolo bien lejos de mi cara, pero la llama no logró encender el aluminio. Parecía la típica reacción de un líquido no inflamable. Me hacia dudar sobre si era tranquilizador, o sospechosamente normal.

Con mucho cuidado, acerque mi dedo a la cuenca. Introduje la punta de mi uña en esta cosa blanca. No paso nada raro. Haciendo todas mis dudas a un lado, lamí la sustancia misteriosa. No sabía mal. De hecho, tenía sabor a Yakiniku… A Yakiniku liquido, más específicamente. Era rarísimo, pero debo aclararlo, amo el Yakiniku.

-Supongo que la siguiente prueba es… Beberlo –con cuidado, forme un cuenco en mi mano, tomando una porción de sustancia blanca. Me la bebí despacio, pero al final casi me atraganté, era muy difícil no devorar este Yakiniku liquido cuando tenia tanta hambre. Bajo por mi garganta sin complicaciones. Espere unos minutos, sentado, pero no hubo la menor reacción adversa. SI esto era venenoso, por lo menos no actuaba rápido.

Sólo por un instante, imaginé que esta cosa era… Bueno, ya saben, ESO. Si, ESO, y ya lo bebí… ¡A la mierda! ¡Ya es muy tarde para volver atrás!

Empecé a beber del charco a grandes sorbos. El sabor no disminuya, de hecho, se hacia mas y mas delicioso. Este Liquido X era de las mejores cosas que he probado en mi vida, y lo estoy bebiendo en una cueva sospechosa en un mundo paralelo. ¿Cómo carajos la situación se puede hacer más rara?

Luego de beber una buena cantidad, terminé por saciarme. Aun quedaba una buena cantidad en el cuenco, y Myu debería despertarse en cualquier momento, así que seria mejor llevarle esto. Busqué la lata de refresco que haba terminado en el bolsillo interior de mi chaqueta del colegio, y la introduje en el charco blanco. El tazón natural era mas profundo de lo que pensaba, así que tuve que meter toda la mano hasta alcanzar el fondo y depositar la lata.

Al hacerlo, algo hizo contacto con mis dedos. Algo duro.

¡No, no lo malpiensen! ¡No fue ESO! Es duro, grueso y largo… ¡Pero porque es un pedazo de vidrio! ¿Qué pensaron que era, malditos bastardos de menta sucia y depravada?

Tomé el objeto, que resultó ser un cristal similar al de las paredes. Era del tamaño y ancho de un lápiz nuevo, pero la mitad de largo. A diferencia de los que podía ver en los muros, este no emitía ninguna luz.

-Te agradecería que volvieras a colocarme en mi Pozo Vital, honorable ser humano.

¿Ustedes oyeron lo mismo que yo?

Yo no he oído nada, así que no sé a que se refiere, honorable ser humano.

¿Esta voz extraña en mi cabeza viene de donde yo creo que viene?

-No soy una voz extraña, honorable ser humano.

-¡Para un poco con eso del “honorable”, ¿si?! ¡Intento procesar que un puto cristal esta hablándome! –le grité al… Ni siquiera sé que mierda es esto. ¿Cristales parlantes? ¿Este mundo se rige bajo las leyes del caos o que?

-Bueno, en realidad… A este mundo se le suele llamar el Chaos World, pero es un asunto no muy agradable del que hablar… Por otro lado, ¿qué sucede con ese vocabulario tan vulgar? ¿Todos los seres humanos afuera son tan irrespetuosos?

-¿Y qué se supone que eres? ¿Un caballero de la alta sociedad? –pregunté.

Estoy teniendo una linda conversación con un pedazo de vidrio coloreado… Ya entiendo porque a este lugar lo llaman “Chaos World”. ¿A qué puto lugar me enviaron esos Dioses de mierda? Espero no volverme a encontrar con otro de esos seres, o le voy a meter la punta de mi zapato en su divino culo…

-¿Caballero? Se confunde usted, honorable humano. Yo en realidad… Soy un Dios. Así como escucha. Por cierto, ¿qué es un “culo”?

¡¡¡MALDITA MIERDA DE SUERTE LA MÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Continuara…

 

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7 pensamientos en “Chaos World: Bouken no Baka Kami

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