Metalord Revolution Capitulo 1 – 2 – 3 – 4 – 5 y 6 [RE-PUBLICACIÓN]

Antes que nada, aviso que esta es una re-publicación de los capítulos 1 al 6 de la novela a modo de “Repack”, ahora daré los detalles del “porque” lo hago:

 

¿Porque volverlos a publicar si ya están publicados en la web en sí?: Por dos razones, la primera esta es una versión corregida de dichos capítulos, las cuales las anteriores versiones tenían muchos errores ortográficos y algunas oraciones pocas coherentes (aunque entendibles) y la segunda como muchos sabrán los primeros capítulos no fueron publicados por mí, sino por Ballrod, de modo que al poder publicarlo mediante mi cuenta en Slave, podre editarlo desde ahora cuando quiera sin tener que molestar a Ballrod.

 

¿Hay más Repack por publicar?: Si, son tres en total, planeo re-publicar los primeros 18 capítulos en tres Repack (6 capitulo contiene cada uno), Ballrod público hasta el capítulo 18 y del 19 en adelante comencé a publicarlas yo.

 

¿Se re-publicaran los capítulo del 19 en adelante?: No, no se hará, dado a que no es necesario, dichos capítulos ya fueron publicados por mí y puedo editarlo cuando quiera para corregirlos, por lo que no, solo los capítulos 1 al 18 son los re-publicados.

 

Sin más demora, que disfruten de esta versión corregida de los capítulos =).


 

 

CAPITULO 1

RE-NACIMIENTO

 

Mi nombre es Stahl y llegue a este mundo en un determinado mes del año 2050, no tengo apellido porque nací en el abandono como un huérfano, mis primeros años fui criado junto a otros niños como yo en un orfanato de mala muerte, ¿por qué describo mi hogar de esta manera?, veamos por donde comenzar…

 

Al cumplir tres años y medio de vida, fui forzado junto a otros de mi edad a realizar trabajos forzados en la elaboración clandestina de indumentaria que iban desde pantalones, camisas, zapatillas, ect, esa era la asqueante verdad de este “orfanato”, tomaban niños a los cuales “cuidaban” cuando estos cumplían la edad necesaria eran explotados, aquellos que se negaban no comían y para rematar eran castigados físicamente por su indulgencia, si para entonces su cuerpo había resistido el castigo, es decir no estaba fracturado o con un daño permanente que lo dejara invalido e inútil para los “amables términos” de esta institución “modelo”, vivían otro día y en caso contrario, tenían un método para deshacerse de los niños muertos y hacerlos desaparecer sin dejar rastro, dado que este sitio se encontraba en una ciudad tan corrompida hasta la medula, a nadie le importaba que uno o dos o cinco huérfanos desaparecieran de la faz de la tierra.

 

Comíamos lo misma de siempre cada mañana que era un pedazo de pan acompañado de agua, teníamos suerte si nos alimentaban dos veces al día. Si alguien cometía un error en el trabajo era castigado de inmediato con una paliza (algunos murieron o quedaron “inútiles” de esta manera).

 

Un día un escuadrón de agentes policiales allano el orfanato arrestando a los propietarios, resulta que ellos estaban bajo investigación secreta de una agencia de servicios sociales y cuando habían dado con la evidencia que se necesitaba, se tomaron las molestia de clausurar todo y arrestar de por vida a los responsable, el terror había terminado… por ahora.

 

Cada niño fue llevado a diferentes hogares de adopción después de los hechos, yo caí bajo el cuidado de un sacerdote llamado Padre Eustolio en el orfanato “San Maria”, era un hombre cincuentón, calvo y largas cejas, a pesar de la amable sonrisa que siempre presumía a los niños que cuidaba, tenía su mitad podrida.

 

— ¡Dios es todo, la vida, la muerte y la creación! –Exclamaba el padre mientras me daba con un látigo en la espalda.

 

En el sótano, amarrado de pie y de espalda era castigado desnudo por el mismísimo padre con un numero de latigazo de acuerdo a mi “pecado” (como el los llamaba), ¿qué fue lo que hice?, el orfanato brindada educación obligatorio lo cual era normal, sin embargo a la hora de hablar sobre “el origen del hombre”, el creacionismo surgió como tema principal, sin embargo yo que había leído los pocos libros en mi anterior hogar para matar el aburrimiento o distraer mi frustración de lo que vivía en aquel entonces, uno de ellos se enfocaba en ese tema solo que con que el nombre de “la evolución”, al preguntar de ello el padre me miro con unos ojos que expresaban un desdén sin compasión, exclamo que de mis labios falacias profanas escupía y tachándome de “pecador” me llevo al sótano en donde fui azotado un par de veces para expirarme de mis “malos actos”.

 

Pero la cosa no era solo allí, cada mañana debíamos recitar una oración a dios frente al padre, si alguien se equivocaba o se mal entonaba terminaba “pecando”, y eso era razón suficiente para ser llevado al sótano y cumplir su castigo, eran solo una de las tantas formas en que éramos “moldeados”, algunos cayeron redondos aceptando a dios tanto física como mentalmente ante el dolor y la desesperación, pero yo resistí, lo único que ese miserable lograba era intensificar mi odio sin fin hacia él y su mísera religión.

 

A la edad de 8 años, un día fui descubierto por el padre escribiendo “te odio dios” en letras grandes sobre la pared, esta vez el látigo no era suficiente, tenía en mente hacerme unos estigmas en las manos con una daga en nombre de su señor (y no era su primera vez haciéndolo con alguien), primero iba a amarrarme a una cruz con una gruesa cuerda, pero yo esta vez no se lo permití, a la oportunidad de oro tome el látigo con el que tanto niños fueron azotado y lo use para propinarle su misma medicina en el rostro, cayo directo por el dolor al suelo y sin detenerme seguí dándole hasta que dejo de moverse.

 

Mis manos temblaban y la cara del padre sangre brotaba, no sé si había muerto, pero tan pronto recobre la compostura, salí de allí y hui lejos de ese sitio para jamás volver. Huérfano y en la calle, no tenía donde ir hasta que en un callejón unos matones se me acercaron, intenta huir pero uno de ellos me detuvo al convertir sus dedos en unos largos hilos con los cuales me atrapo.

 

— ¡Tenemos otro!, ¡llevémoslo rápido! –Ordeno el hombre de los dedos-hilos.

 

Olvide mencionar un detalle de gran importancia, en este mundo existen Esper, personas con poderes sobrenaturales de naturaleza psíquica.

 

Verán la existencia de los Esper data del año 2016 cuando un enorme meteorito cayó en una isla del pacífico, se descubrió que en el interior de este pedazo de roca espacial albergaban unas células inusuales de propiedades únicas, la ciencia como un gato curioso no se tardó en indagar a fondo sobre ella y pronto llevo el medio de implantarlo en el hombre, el resultado; la creación del primer Esper, un hombre volador.

 

Años más tarde esta fórmula cayo de forma masiva en todo el mundo y con ello creo a hombres capaces de manipular elementos, superfuertes, velocistas, regeneradores a nivel celular, metamorfos, ect. La era de los Esper había comenzado.

 

Para el año actual en el que vivía, el 95% del mundo era Esper ya sea de nacimiento o por medios artificiales, es más, la sociedad se adaptó enormemente a ellos originando por resultado una línea de indiferencia entre Esper y los “normales”, solo que los discriminados eran los que no tenían poderes.

 

Incluso siendo un Esper, dependiendo de tu habilidad reflejaba tu trato en la sociedad. Si, tal y como suena, se había creado un “sistema de evaluación” en el que tu habilidad era categorizada en un nivel determinado:

 

NIVEL S: Genio (El más alto).

 

NIVEL A: Talentoso

 

NIVEL B: Típico

 

NIVEL C: Regular

 

NIVEL D: Mediocre (El más bajo)

 

¿Recuerdan a los niños del orfanato, los propietarios del primer orfanato y las fuerzas policiales que allanaron el lugar?, todos ellos eran Espers (uno de los mismos dueños de ese orfanato desaparecía a los niños muertos o “inútiles” con su habilidad ESP), en cambio el padre Eustolio al cual herí era un “normal” (persona sin poderes), en cuanto a mí, yo soy un Esper pero con una habilidad tan miserable y mediocre que haya existido, dando la chance de recibir el peor tajo de la sociedad por tener un poder de bajo nivel.

 

Volviendo a mi historia, había sido secuestrado por unos matones y llevado a terminar en otro sótano junto a otros niños de mi edad. Mientras estaba allí en ese oscuro lugar, me encontré con un tornillo en el suelo al cual agarre y para matar el rato manifesté mi poder, tenía la capacidad de manipular el metal que estaba en contacto conmigo, alterar su dureza o cambiar su estado de solido a líquido y viceversa, pero ojo tan solo podía hacerlo con pequeñas porciones de metal y aun así me llevaba tiempo ejercer mi habilidad dependiendo de la cantidad manipulada, además de que era una manipulación bastante baja a comparación de sujetos que lo hacían a distancia sin siquiera hacer contacto con este y desatando una que otro desastre si se lo propusiera.

 

Cambie el estado del tornillo de solido a líquido y luego comencé a moldearlo, había olvidado aclarar que el metal que convertía a estado líquido podía darle una forma como si hiciera origami con un pedazo de papel, pero solo de acuerdo a la cantidad de masa empleada y un tornillo no tenía la cantidad necesaria para crear una estatua de esta (obviamente) y menos un cuchillo, termine convirtiéndolo en algo que concordara a la masa que tenía y eso fue un anillo y luego lo cambie a una aguja, la adopte de varios aspecto con el fin de distraerme de esta frustrante situación.

 

Para el día siguiente los matones quienes se presentaron como miembros de una organizada red criminal (mafiosos para abreviar) evaluaron a los niños que tenían poderes por medio de un Esper que identificaba el tipo de poder que poseía y su “peligrosidad” para consiguiente colocarle un collar que inhibía sus habilidades, dado que los collares eran algo costoso y difícil de conseguir, a los niños Esper con poderes de baja categoría como yo, se le permitía estar sin uno dado que nuestras habilidades no representábamos una amenaza para ellos ni aunque lo intentáramos en conjunto.

 

Éramos forzados a ser meras mulas de carga o realizar trabajos manuales de variados tipos, lo único bueno de esto era que la comida era mejor que en los anteriores lugares a los cuales vivía y si te esforzabas en tu labor eras recompensado con algo aún más sabroso, en cambio si cometías un error o provocabas a los mandamás más de la cuenta, ellos te hacían desaparecer en un instante, corría el rumor de que los desaparecido eran vendidos como esclavo sexuales a la peor calaña o que te extraían los órganos para venderlos en el mercado negro.

 

A la edad de 13 y con arduo trabajo, comencé a caerles bien a algunos de los matones, de hecho cuando no había que hacer jugaba cartas con ellos cuando me lo permitían. En mis días libres (que comencé a tener hace poco) empecé a leer unos libros que tenía en el pequeño cuarto en el que vivía actualmente, ya que los encontraba interesante (y de esta manera mataba el rato), trataban sobre la historia de las armas tanto blanca como de fuego empleadas a través de los diferentes periodos de la humanidad.

 

Desde tiempos feudales, coloniales y actuales, estos libros tenían tanta información sobre ellos, pero al ser resumida y pequeña, no era tan detallada y sé que había mucho más conocimiento de este tipo que aprender.

 

Con los años pasando, de a poco logre volverme un miembro oficial de la organización criminal a la edad de 17 comenzando en el escalón más bajo, con el dinero que recolectaba empecé a ahorrar para tener mi propio departamento, después conseguí una computadora y como el internet estaba tan proliferado no me costaba conectarme a la red, el lugar donde vivía tenia Wifi.

 

Comencé a estudiar más sobre las armas de fuego y aunque no lo parezca realmente estaba fascinado, primero por el hecho de que era la única cosa en la cabeza como “conocimiento” que se quedaba allí y no lo perdía, pese a conocer lo básico de la matemática, física, química, lengua, ect. El tema de las armas repercutía aún más a fondo de mi sien, podría llamarlo “obsesión” o “pasión”, pero tenía un apego indescriptible.

 

A la edad de 18, surgió una idea en mi mente, me dirigí a una fábrica abandonada de un área ausente de personas, llevaba conmigo una bolsa repleta de diversos objetos de metal, al juntarla a todos use mi poder ESP para cambiarlo en estado líquido, obteniendo una inmensa cantidad de masa metálica en dicho estado, en mi mente repase los diversos diagramas que había leído sobre armas de fuego, su composición, estructura y funcionamiento. Literalmente me proponía a moldear y crear con mi poder de baja manipulación de metal mi primera arma de fuego, use como modelo uno de los rifles de asalto más usado del mundo, una AK-47.

 

Me tomo tres horas y con paciencia había logrado forjar una autentica AK-47 con mi habilidad ESP, pase luego a crear la munición correspondiente de esta para probarla, me tomo solo 30 minutos crearla y cuando tenía listo un cargador estaba dispuesto a probarla, primero realice la recarga, jamás en mi vida había usado un arma, pese a que trabajaba para una organización criminal como un simple lacayo, mis labores consistían mayormente en cobrarle a pobres diablos armado con un bate de aluminio y de recadero entregando varios paquetes sospechosos sin complicaciones alguna.

 

Para mi asombro, había recargado el arma por primera vez de manera tan profesional como si hubiera hecho esto de por vida, acto seguido apunte y dispare a unas latas dando todos en el blanco con una fina puntería a pesar de que tenía 15 metros de distancia y era primerizo en usar un arma de fuego, sobre todo una de asalto.

 

El arma funcionaba, pese a estar hecho puramente de metal, las balas eran disparadas con normalidad, el cargador y la munición empleadas tampoco tenían defectos, en conclusión con mi mediocre habilidad había creado una autentica arma de asalto funcional, esta AK-47 a pesar de que era una imitación tenía todas las características de una original, haciendo a un lado su aspecto metálico esta “imitación” funcionaba con todos los prestigios y concepto que una verdadera, había hecho un descubrimiento de mi poder que marcaría para siempre mi vida.

 

A la edad de 19 años fui ascendido para trabajar codo a codo con colegas de mayor rango en encargos más riesgosos y de mayor paga. Había sido asignado para formar parte de un grupo encargado de cerrar un negocio, llevábamos tres maletines para entregar y el lugar del intercambio era un muelle en el anochecer.

 

Éramos alrededor de 19 miembros (incluyéndome) esperando a los hombres que recibirían las maletas y a cambio ellos nos entregarían un sobre con un contenido de valor incalculable, todos los presentes éramos Esper (aunque claro yo era el único “indefenso” en cuanto a habilidad ofensiva).

 

Un auto negro lujoso se acerca al lugar bajándose de él tres enigmáticos hombres de traje, lentes oscuros y corbata marrón, ellos cargaban con una maleta más pequeña que cualquiera de las tres que nosotros llevábamos, abriendo dicha maleta dan a mostrar el presunto sobre acordado del intercambio.

 

—Dile a tu jefe que aquí se encuentra listado “todo lo que necesita saber” sobre sus queridos amigos políticos –Dijo uno de los hombres de negro que llevaba el sobre.

 

Se estaba por efectuar el trato de las maletas por el sobre hasta que de repente fuimos rodeados por un enorme número de agentes federales armados hasta los dientes, no faltaba agregar que todos eran Espers entrenados y armados con el mejor equipamiento anti-criminal a su disposición, como era de esperar se armó una “balacera” del tipo ESP, poderes de todo tipo eran empleados entre los bandos. Por mi parte pase a buscar cobertura, pese a que mi poder no era lo suficiente para defenderme me entregaron un revolver pero mi uso personal pero siendo honesto ni eso le haría un rasguño a las blindadas vestimentas que llevaban los oficiales de la ley.

 

Pronto los agentes comenzaron a ganar terreno y mis compañeros a caer como mosca, no me quedaba otra opción más que huir y mientras buscaba una ruta de escape me topé con el cadáver de uno de los tres hombres de negros que llevaba el sobre, había sido abatido cerca de mí llevando consigo uno de las tres maletas, lo tome y en mi desesperación salí corriendo evadiendo llamas, relámpagos y variados proyectiles ESP disparados del cuerpo, me tire directo al agua y sumergiéndome en ella nade como nunca en mi vida, por suerte el punto de intercambio era un muelle y siendo de noche los helicópteros sobre volando el cielo a montón de los federales no se habían dado cuenta de mi escape.

 

Al alejarme lo suficiente, termine varado en un barrio chino, no había gente a mi alrededor y eso incluía presencia policial, al encontrarme solo en un callejón abrí el maletín y casi babeo con su contenido, eran alrededor de 30 millones de dólares. Reformulando mi situación, el jefe sabrá que el intercambio fue un fracaso, si llegara a regresar con ellos aun con uno de los tres maletín intacto me matara haciéndome tomar la responsabilidad de todo y castigándome por haber perdido los otros maletines (su crueldad y nada de compasión era muy conocida), en cualquier caso si lo replanteo bien, en este momento para todos estoy “muerto” ya que nadie habría sobrevivido a esa atroz masacre.

 

Con 30 millones de dólares en mis manos tome una decisión, forjar mi propio camino y mi primera meta era ir al país de Shanmatu ubicado en África, dicha nación había sido creado hace 10 años por el 5% de las persona “normales” o sin poderes. Este país tenía una estricta ley vigente de que ningún Esper puede poner un pie allí o sufriría la pena de muerte, eso significa que era una tierra para “normales” en el cual los Esper tenían prohibido ir.

 

Ellos poseían medios tecnológicos para detectar Esper ilegales por medio de “detectores ESP” los cuales consistían en pulseras que al colocárselos a alguien estas se teñían de un color para identificar a un normal (azul) de un Esper (rojo).

 

Muchos se preguntaran para que ir a un país el cual me asesinaría por poner un pie allí, pronto lo sabrán, pero primero debía buscar la manera de viajar hasta allí y por supuesto debía hacerlo de forma clandestina, gracias a mi vida como un criminal de menor importancia conocí a muchas personas en secretos dedicados a ciertos trabajos ilícitos. “Moisés” como se apodaba era uno de ellos, era un hombre en sus cuarenta que tenía sus contactos para llevarte a cualquier parte si tenías la pasta adecuada, yo había planificado esta ruta hace mucho pero necesitaba el dinero necesario para llevarlo a cabo (cosa que ahora lo tenía), al encontrarlo en el apartamento de siempre le practique del tema y del maletín, me costaría 29 de los 30 millones que había para los gastos del viaje y los pasaportes falsos para Shanmatu, sin dudar accedí y le entregue lo acordado.

 

Al día siguiente preparo mi medio de partida, un barco que transportaba materiales primas hacia Shanmatu, en mi mano derecha llevaba mi pasaporte en el que figuraba mi nuevo nombre y en la otra mi millón restante para comenzar mi nueva vida.

 

Viajaba junto a otras 5 personas a escondidas en una caja con rumbo a dicho país, era de esperar que no era el único Esper que tenía planes allí, el traslado duro alrededor de medio día y al llegar fuimos recibidos por un contacto de “Moisés” que nos dio la bienvenida dándonos vía libre hacia la ciudad Dahir, la capital de esta nación.

 

Siendo aun de día en esta parte, me encamine hacia los lugares más turbio de esta zona urbana y allí di con el lugar perfecto que sería mi hogar, una fabrica abandonada, entre y curioseando me encontré con un amplio sótano, aunque polvoriento y hecho un desastre tenía arreglo. Invertí en el millón que me quedaba convirtiendo este sitio en mi guarida subterránea, medio millón fueron necesarios para contratar mano de obra discreta para armar mi hogar y el resto lo empeñaría en mi nuevo negocio.

 

De esta manera comencé a crear armas de fuego, desde pistolas, subfusiles, rifles e incluso ametralladoras, desgraciadamente las armas explosivas estaba fuera de mis límites dado que solo podía modificar el metal para darle las forma deseadas de un arma, pero una granada pese a que creara una no tendría los componentes necesarias para explotar, en cambio una bala por el simple concepto de ser pequeños “trozos de metal” siendo disparados a una X velocidad por medio de un “instrumento” (el arma en sí) eran funcionales desde el momento en que son creados, siendo directo mi negocio me llevaría a convertirme en un traficante de armas. Verán como el mundo está habitado mayormente por Esper las armas de fuego quedaron en segundo lugar debido a la inferior potencia que tenían con habilidades ESP de nivel S, sin embargo en este país habitado mayormente por “normales” es al revés, las armas de fuego eran la “principal” potencia y yo iba a construir con esa causa.

 

Comencé mi venta con pequeñas bandas, invirtiendo 5000 dólares para grandes cantidades de metal creaba tantas armas a las cuales vendía consiguiendo sumas de 50 mil verdes, gracias a mi económico precio no me fue difícil conseguir clientela interesada y para mantener mi seguridad, hacia mis negocios ocultando mi rostro bajo una máscara de metal y vistiendo una larga gabardina grisácea para darle vida a mi anónimo personaje “Metalord”. Al principio daba algo de vergüenza por las carcajadas a espaldas que recibía de mis compradores al verme “ridículo” usando este personaje para realizar mis tratos, pero pronto cambiaron su opinión hacia mí, viendo lo rentable y la buena calidad que ejercían mis productos.

 

Pequeñas fortunas se volvieron inmensas, cuando entidades del bajo mundo más adineradas querían hacer negocio con “Metalord”. De esta manera con la cantidad que ganaba vivía con todos los lujos que disponía un clandestino ricachón como yo, gastando mi dinero en televisores plasma, consolas y la mejor computadora con la conexión “discreta” de internet más rápida que la pasta podía brindar.

 

Seré honesto, cuando no trabajaba me dedicaba a enviciarme con las consolas y navegando internet para “ampliar” mi conocimiento sobre más armas, era adicto a los videojuegos de disparo o Shooter como generalmente se les conocía, aunque jugaba otros géneros también (séase RPG, puzzle, acción, ect), pero los shooter tenían un lugar en especial para mi sobre todo cuando se mezclaba con otros géneros. Tenía tanto dinero que me dedicaba más a mi ocio de matar el tiempo jugando juegos, leyendo novelas ligeras o mirando anime en la PC, televisión y entre otras cosillas, aunque claro eso no quería decir que no trabajaba, lo seguía haciendo pero con menos frecuencia, un solo trato bastaba para abastecerme económicamente con ganancias de varios años (y no exageraba).

 

Los años pasaban y mi rutina nunca cambiaba, nunca me aburría, tenía videojuegos shooter esperando en consolas y los online en la PC, y cierto no olvido mi amplio “abastecimiento” de conocimiento armamentístico que con el tiempo adquiría. Era la vida perfecta, pensé que nada lo iba a cambiar, pero estaba equivocado.

 

A la edad de 35 años en un día soleado, había salido de compras en el supermercado más caro de la ciudad, pasando en plena calle escucho disparos y al voltear soy testigo de cómo hombres armados con rifles de asalto y equipados a nivel militar abatían policías y civiles sin piedad en masas, había escuchado de una facción de “guerrilleros” con intenciones de derrocar el gobierno de este país, pero jamás creí que sería en este mismo día y momento.

 

Hui para ponerme a salvo terminando en un callejón sin salida, pero uno de esos hombres me encuentra y sin vacilar me propina cinco disparos de su rifle, caigo al suelo malherido, mientras mi agresor ríe malévolamente saboreando mi sufrimiento, pero antes de que pudiese darme la bala final, es eliminado de un disparo en la cabeza. Enseguida a su cuerpo sin vida se acercan tres soldados pertenecientes al ejército de Shanmatu.

 

— ¡Señor!, aquí hay un civil herido –Dijo uno de ellos.

 

— ¡Olvídate de eso!, nuestro trabajo es eliminar a los rebeldes, que los civiles se las arreglen por su cuenta –Contesto el militar de mayor rango del grupo.

 

Se habían retirado dejándome a mi suerte, estaba muriendo y en mis últimos momentos vi de cerca muy atentamente el arma con el que el guerrillero me hirió de fatalidad, su color metálico y las iniciales “ML” que estas tenían impresa confirmaron toda duda.

 

Ese rifle que usaba, con el que dejo en este moribundo estado era de mi creación, de uno de mis tantos negocios, las letras “ML” eran de “Metalord” y tales iniciales las grababa a toda arma que creaba al venderla como una especie de “marca” comercial. Ahora que recuerdo en mi último negocio que fue hace un año, un misterioso hombre africano me pago cerca de 100 millones de dólares para crearle una dotación inmensa de armamento en el que abarcaban armas desde pistolas, escopetas, ametralladoras e incluso fusiles, jamás supe quién era o para que fueran destinados todas esas armas que me llevo más de un mes en realizar el encargo, solo sé que fue el trato más laborioso que haya tenido en toda mi carrera como traficante y ahora me doy cuenta que ese mismo negocio llevo a esto, un golpe de estado y yo a ser una de las tantas víctima olvidadas de por medio de ese evento.

 

Todo este tiempo jamás sentí remordimiento alguno, aun sabiendo que las armas serian con el único propósito de matar, porque en mi excusa el mundo no me ofreció lo que yo quería, yo tuve que ofrecerle al mundo lo que podía con el fin de sobrevivir y el resultado fue este.

 

—Entonces esto es lo que llaman Karma… irónica manera de morir… –Susurraba ante las continuas tos acompañada de sangre.

 

Mis ojos se cerraban y mi fuerza abandonaba mi cuerpo, había muerto. Una infinita oscuridad me rodeo y aun cuando sentía que habría los ojos seguía en ese abismo sin fin carente de luz, ¿era esto el “más allá”?, supongo que me lo merezco, ¿no?, en una situación como esta me planteo, si mi vida hubiese sido diferente… ¿las cosas habrían sido diferente?.

 

Una luz destella en mis ojos y al abrirlos esta vez la oscuridad desaparece, me encuentro en una sala desconocida dentro de lo que parece ser una cuna, no entendía lo que ocurría, sentía que mi cuerpo era más pequeño y mis brazos al verlos eran más cortos, ¿qué estaba sucediendo?.

 

Al querer hablar mis palabras no salían, sino que en su lugar eran puros gimoteos, una mujer de larga cabellera marrón, ojos castaños y con un vestido azul me levanta con sus brazos acurrucándome en ellos como la madre que nunca tuve.

 

—Alguien se despertó de mal humor –Decía ella de manera cariñosa besando mi frente.

 

En un espejo que había cerca podía observar el reflejo de la mujer como de mí mismo y  quede perplejo al ver que mi “yo” era un bebe.

 

— ¿Por qué no vamos por aire fresco?, hoy hace un buen día –Dijo la mujer cargándome.

 

Al cruzar la puerta y mirar hacia fuera, veía lo que parecía ser un pueblo de aspecto feudal con mujeres por doquier, algunas usaban sombreros puntiagudos pareciéndose a la típica imagen de una bruja, en medio de mi observación vi como algunas de ellas invocaban llamas de su mano y otras las acompañaban extrañas criaturas del tamaño de gatos o perros que volaban con pequeñas alas.

 

—Oh, a alguien le gusta la magia, mama también puede usar magia.

 

La mujer que me cargaba con una mano invoca una pequeña gota de agua en su palma la cual levita para transforme en una burbuja que vuela sobre mi nariz y se eleva reventándose en el aire.

 

—Mi pequeño Rozuel, eres tan lindo –Me Dijo ella frotando su rostro contra mi mejilla.

 

No me impresionaba el hecho de haber personas manipulando elementos ya que en mi mundo los había también, pero si el hecho de que se llamara “magia”, más aun habían cosas que nunca he visto, todo lo que me rodeaba sentía que era tan pero “TAN” diferente al anterior, como si fuera otro mundo.

 

 

Continuara…

 


 

 

CAPITULO 2

OTRO MUNDO

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

[EDAD: 2 años]

 

Habían pasado dos años desde que volví a nacer y en ese intervalo de tiempo aprendí bastantes acerca de este nuevo mundo al cual llegue. Para empezar el nombre de este mundo es Avalia, su periodo de tiempo se asemeja a la edad feudal, solo que añadiendo un toque que lo diferencia de manera notoria, la magia aquí era real.

 

Y no me refiero a los típicos trucos ilusorios o la adivinación o las diversas artes de lo místico sobrexplotado en cada cultura, aquí la palabra magia se expresaba de manera literal, individuos capaces de convocar los poderes de los elementos, la voluntad de lo oculto, las fuerzas del mas allá y mucho más, quizás se asemeje bastante a los Esper, pero a diferencia de ellos, la magia tiene un enfoque más espiritual, mientras que los poderes ESP es más de carácter científico.

 

En Avalia mi nombre es Rozuel Drayt, pese a que conservo los recuerdos de mi anterior vida, no puedo decir lo mismo de mis rasgos faciales, ahora tenía un corto cabello marrón y ojos grises, antes dichos rasgos eran diferentes (cabello largo negro y ojos fucsia). Aquí yo era el hijo de una bruja llamada Marian Drayt, no era broma, literalmente era una y vivía en el pueblo de Windaz, un poblado habitado exclusivamente por brujas.

 

Casi todos aquí eran mujeres, de hecho los únicos hombres en su defecto eran los pocos adultos emparejado con alguna bruja, ya que cuando una de ellas tiene un hijo por naturaleza está determinado biológicamente a ser niña, sin embargo, yo hijo natural de una bruja, nací como varón lo que me convierte en un hecho “inusual” a los ojos de otros. Volviéndome el único niño varón de todo Windaz.

 

— ¿Estás listo Roz? –Me pregunto mi madre de Avalia con su maternal sonrisa de siempre.

 

Casi todo el día me lo pasaba en mi cuarto leyendo libros acerca de la cultura e historia de Avalia, hoy mi madre me ha llevado nuevamente a ver a una instructora de magia en su despacho de la escuela a la cual asistiré el año entrante, Naly Scheen, una madura mujer de capa azul oscuro, sombrero puntiagudo verde, fino cabello negro que reluce con su elocuente busto y sus juveniles ojos avellana. Con esta visita mucho se emocionarían pensando que esto sería el comienzo de un bello recorrido hacia las artes mágicas, pero la realidad tenía otros planes.

 

—Eres tu Marian, ¿cuánta veces ya te lo dije?, sin importar el número de test mágico que se haga, el resultado será lo mismo –Dijo la instructora con un tono brusco.

 

—Presiento que hoy será diferente –Opino con optimismo mi madre.

 

—Ya que insistes… solo acabemos cuanto antes.

 

Un especial brazalete blanco es puesto es mi muñeca con la finalidad de realizar el procedimiento llamado “Test Mágico”, dependiendo de entre uno de los dos colores (azul o gris) en que se tiña el brazalete determinara mi capacidad para la magia, azul era el color que representaba la capacitación con la magia, mientras que el gris lo contrario, el resultado podría variar llegando incluso a haber casos en que la mitad sea azul y otra gris lo que daría una capacitación mágica del 50% (y que puede desarrollarse con el pasar del tiempo), no muchos llegan a tener en su totalidad un azul completo en su test, la mayoría con porcentajes altos albergan pequeños indicios de un 2% a 3% de gris en el brazalete, es por eso que aquellos que consiguen una 100% son considerados genios natos para la magia.

 

—Listo, ya tenemos el resultado –Dijo la instructora Naly retirándome el brazalete.

 

Su color era un completo y total gris, otra vez.

 

—Marian, volveré a decírtelo, los test mágicos se llevan a cabo a la edad de 1 año, y en el momento en que el primer resultado de 0%, nunca cambiara el resultado aun si se vuelve repetir el test las veces que quieras  –Explico ella —Sin importar cuanto insistas, tu hijo nació sin talento para la magia, cosa natural dado que es varón y el poder de las brujas solo es ejercido por las mujeres, entiéndelo de una vez y no vuelvas a hacerme perder el tiempo en algo sin sentido.

 

Esta era la triste verdad, no tenía talento como mago, pese a ello cuando volvíamos a casa, mi madre siempre mantenía su humilde sonrisa y nunca se entristecía, venia el lado positivo de las cosas, al contrario de mí que en mi mente solo frustración había

 

—“Quizás la próxima vez haya mejor suerte” –Aseguro ella.

 

Siempre repetía lo mismo, este era mi cuarto test mágico y desde el segundo estaba claro para mí que la magia y yo no estábamos destinados a compartir experiencias.

 

—Se me antoja una sopa de calabaza, ¿qué dices Roz?, ¿quieres que mama te prepare una dulce sopa de calabaza?.

 

Siempre tan amable, ignorando las duras miradas de indiferencia de la gente que nos ve pasar a distancia, todo por tener de hijo a un no mago, ¿por qué llegar a este punto conmigo?, no lo entendía.

 

Lo único que podía hacer cada día era aprender sobre este mundo y descubrir detalles casi similares al mío, así como los Esper predominaban en la sociedad con un mayor estatus, los magos eran el equivalente en este y dependiendo de tu capacidad para ejercer la magia, cada mago estaba categorizado con un nivel determinado.

 

NIVEL SS: Sabio (El más alto)

 

NIVEL S: Genio

 

NIVEL A: Talentoso

 

NIVEL B: Típico

 

NIVEL C: Regular

 

NIVEL D: Mediocre (El más bajo)

 

¿Suena familiar?, era el mismo sistema de clasificación de mi mundo con los Esper, con el único detalle de que aquí existía un escalón más arriba del nivel S, aquellos considerados con un poder cercano a lo divino, los magos SS.

 

Para los “no magos” destacar era difícil, pero si tenías el suficiente dinero o estudio para convertirte siquiera en un vendedor decente bastaba para sobrevivir a esta “sociedad”, pero yo no tenía talento alguno a lucir como un no mago promedio, poco de los conocimientos de mi anterior vida me serian útiles en esta, reencarnar me dio ventaja pues me hizo consciente antes de tiempo de lo duro que puede ser la vida en la adultez y más aún en Avalia, tenía la ventaja de anticiparme si me preparaba, debía hacerlo, ya que no era opcional.

 

[EDAD: 3 años]

 

Hoy es mi primer día en la escuela, me asombra el hecho de que en este periodo tan primitivo tengan un sistema de educación obligatoria (aunque a saber si solo es aquí o en toda Avalia), como no tenía actitud para mago las clases sobre magia estaban omitidas para mí, pero tenía permitido cursar el resto de las materias las cuales se encontraban enseñanzas sobre matemática, escritura, historia, ect.

 

No había casilleros, ni tampoco mochilas, mis únicos utensilios era un libro vacío para escribir en él y una pluma mágica para plasmar las palabras de aprendizaje en ella, los pasillos que cruzaba para ir al salón correspondiente me recordaban a la institución que asistía en mis años en el segundo orfanato.

 

Al llegar me encontré con que la mayoría había llegado, como era de esperar todas eran niñas, lo que me convertía en el centro de atención de todas, tome un asiento y esperando a que se iniciaran las clases ya podía oír los primeros chismes sobre mí, nada agradables.

 

— “¿Es el?, el inútil hijo de una bruja”

 

—“Me desagrada de solo verlo”.

 

Variados comentarios de diferentes opiniones, pero todos tenían una cosa en común, su insistente intolerancia hacia mí.

 

— ¡Aquí está, está llegando! –Anuncio una de las niñas brujas con júbilo.

 

Quien cruzaba la puerta era la joven brujas más prometedora de Windaz, proveniente de un linaje reconocido y una belleza como ninguna, presumiendo su larga e inusual cabellera naranja se presentaba ante todos Riza Gramwind, apenas llego y me miró fijamente con unos ojos rebosantes de desdén.

 

— ¿Qué es esto?, ¿qué hace el “no mago” aquí?, este lugar no es para sin talentos como tú –Dice ella con aire de altanera.

 

Sus palabras eran apoyadas por el abucheo de los que las demás estudiantes.

 

—Pues disculpe usted “majestad”, pues yo solo asisto a las clases “obligatorias” por obediencia a mi madre –Le conteste yo.

 

—Y encima tiene una lengua mordaz, eres asqueroso.

 

Tomo su asiento, no sin antes haber logrado sin dificultad poner a todo el salón contra mí, bueno en cualquier caso tener su respecto ya era un tema perdido.

 

La profesora llega al salón, siendo nada menos que la instructora Naly Scheen, ella además de enseñar las clases sobre magia, también tenía maestría en las demás materias que tendríamos, de modo que todo el trabajo de la enseñanza a las jóvenes mentes de Windaz era dejado en sus manos y talento.

 

Durante casi toda la clase, era hostigado, a mis espaldas fragmentos de papel hecho bolitas lanzado con magia de viento o frágiles rocas que se rompían al instante de impactar conmigo eran arrojados sobre mí, no dolían pero era molesto y para el colmo pese a que la profesora en una de tantas ocasiones pudo haberse dado cuenta, nada hizo, era como si ella lo ignorase a propósito, aunque esto último preferiría dejarlo a la duda y no llegar a conclusiones precipitadas.

 

Entendía lo que pasaba, era bastante obvio, era el típico caso de bravuconería, me habían convertido en el marginado privilegiado de la clase, aunque comparado a ser el marginado del pueblo, lo sentía como una costumbre, una muy fastidiante costumbre.

 

Las clases habían culminado por hoy, al menos para mí, lo último en ser enseñado en este día eran clases de magia y como no podía realizarla me dejaron marchar antes que el resto, de hecho podría jurar que insistieron en que lo hiciese, de camino a casa ignore las frías miradas de las brujas adultas, lo que más me molesta era que al darme cuenta y voltear para verles a la cara, ellos simplemente disimulan y miraban hacia otro lado para fingir de un modo tan patético que ni en palabras podía describir, solo para luego regresar sus miradas con desprecio mutuo cuando se encontraban fuera de mi campo visual, incluso oír sus murmurios ya era el colmo pero trataba de tolerarlo.

 

—“No sé cómo Marian puede tener un hijo así, esa mujer avergüenza a este pueblo” –Oí salir tales palabras de la boca de una de ellas.

 

Hasta mi propia madre, una bruja como todas era víctima del acoso verbal. Regresando a casa, soy recibido por ella quien se encontraba cosiendo un par de medias para mí.

 

—Hola hijo, ¿cómo estuvo tu primer día de clases?, a que aprendiste mucho, ¿no es así?, que envidia… de recordar me hace volver a mis días como una pequeña niña con ansias de aprender.

 

Siempre tan gentil, siempre tan amable, no había palabra tan mortal capaz de atravesarla como una bala, así como tampoco algo tan toxico como para envenenarla, siempre tiene un motivo que desconozco para mirar con la otra mejilla, feliz y alegre, era tan molesto.

 

—No te entiendo… -Le dije yo —¡Simplemente no lo entiendo!.

 

—¿Qué sucede hijo?, ¿paso algo malo?.

 

— ¿Qué si paso algo?, ¿”ALGO”?, ¡tú sabes perfectamente lo que está pasando!, que estupidez… jejeje… ¡TODO ESTO ES UNA ESTUPIDEZ!.

 

Sin pensarlo deje salir toda esa frustración que reprimía hacia ella.

 

— ¿¡No te molesta el simple hecho de ser tratada de forma injusta por algo tan discriminante!?, ¿¡no sientes siquiera el más mínimo rencor por aquellos quienes fueron tus “amigas” y se han vuelto en tu contra!?, ¡es obvio que yo sí, realmente los desprecio tanto!, sería más fácil… si yo… solo desaparezco…

 

Lagrimas de resentimiento me salían a montón, estaba sobre la puerta con la firme idea de irme y nunca jamás volver a poner un pie en este mísero pueblo de brujas.

 

—Para cuando me vaya todo habrá vuelvo a la normalidad, je… incluso creo que festejarían eso –Dije yo con la mano en la manija —Bien, hasta n…

 

Antes de que pudiese siquiera terminar las últimas palabras, me abrazo desde la espalda tan fuerte deteniéndome.

 

— ¡Por favor no te vayas!, por favor no te vayas…

 

Sus lágrimas caían a borbotones sobre mí, solo que a diferencias de las mías, las suyas expresaban tristeza, en todos los pocos años que viví, jamás la había visto llorar así

 

—No me importa lo que piensen de mí, no me importa ser apedreada o escupida, ¡lo único que me importa es mi niño!, eres lo más preciado para mí -Manifestaba la mujer que me trajo a este mundo.

 

Si algo aprendí de una vida entera, es nunca confiar demasiado en las personas, forcejeaba con el intento de liberarme de sus brazos, pero ella me lo hacía difícil insistiendo en seguir la naturaleza de sus caprichosos deseos, ¿qué clase de razonamiento ilógico inspira a esta mujer?, ¿tanto le vale el ser trataba como una miserable?, yo daría lo que fuera por escapar de aquí.

 

— ¿Por qué?, a pesar de la forma asqueante en que te tratan, ¿¡porque insistes tanto en que siga contigo!? –Pregunte yo.

 

— ¡Porque soy tu madre!, ¿¡qué clase de madre haría a un lado a su propio hijo!?.

 

“Madre” esa palabra la había escuchado tanta veces que me parecía gastada, pero oírlo de su boca me hizo sentir algo en el pecho, era una sensación similar al dolor pero más cálido.

 

—El día en que naciste y te sostuve en mis brazos, pude sentir con orgullo lo que es ser madre, mi pequeño Roz, aunque el mundo albergue toda su crueldad en tu contra, tu madre siempre estará contigo.

 

Nunca entendí lo que era una madre realmente, habiendo visto a tantos niños caminar de manos con las suyas, sentía envidia pero no comprendía el porqué, ahora entiendo… ahora comprendo la desesperación y la alegría que un huérfano podía experimentar en años de soledad, la calidez de sentir y sujetar las manos de una “madre”.

 

Yo había experimentado la felicidad de muchas maneras en mi vida anterior por medio de bienes materiales, carnal e incluso al ver como mis clientes probaban orgullosos mis productos sobre traidores amarrados frente a mis ojos solo para complacerme, pero esta felicidad era la primera vez que me brindaba un confort como ninguno.

 

—Mis ojos…

 

Lagrimas me salían nuevamente, pero ahora no estaban bajo el influyo de emociones negativas, me deje llevar por lo que sentía, con las manos a la cuales forcejeaba las use para abrazar a la mujer que me trajo a esta vida, no… más bien a mi madre quien me trajo a mi nueva vida y me dio otra oportunidad para comenzar de cero.

 

—Vaya día, ¿qué tal si nos relajamos con algo dulce? -Propuso mi madre —Acabo de hacer un delicioso pastel con los ingredientes que compre hoy en la panadería, era una sorpresa para festejar tu primer día de clases.

 

—Me parece bien… mama –Le respondí con una sonrisa.

 

Regrese a mi cuarto para seguir con mi pasatiempo de leer acerca este mundo, mientras me sumergía en su contenido, me topé con un anillo en el suelo, ahora recuerdo a madre preguntando por dicho objeto que se le había caído hace unos dos días, lo correcto sería decirle que lo encontré y devolvérselo.

 

—Aunque… no había apuro.

 

Sujete el anillo con la palma de mi mano derecha, sentí nostalgia porque hacerlo de esta manera me recordaba a cuando lo hacía en mi mundo para usar mi poder de Esper de baja manipulación sobre el metal, ¿pero porque lo hacía ahora?, era como si sintiera ilusiones de que lo imposible sucediera.

 

— ¿Eh?…

 

Mi rostro denoto un sentir estupefacto al presenciar algo que no debía ser posible, aseguraba que mis ojos me estaban jugando una broma, pero habría jurado que el anillo se tambaleo un poco por su cuenta.

 

—Hmmm… intentarlo no cuesta nada.

 

Mire fijamente al anillo y con la palma abierta me concentre con intenciones de manifestar mi viejo don, se movía, no era un engaño o falsa sensación, con mis sentidos intacto podía ver con suma claridad que el anillo se movía. Al principio llegue a este mundo portando los recuerdos y experiencia de mi previa vida, pero ahora acabo de darme cuenta que también lo hizo mi habilidad Esper, su manifestar era más débil en Avalia pero sin duda alguna era mi poder, esto abre muchas puertas venideras.

 

Continuara…

 


 

 

CAPITULO 3

HERENCIA DE METAL

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Tras otro “agotador” día de clases de mucho aprendizaje y el cotidiano bullying, arregle mi camisa y pantalón en casa de todas las bromas en la que fui el centro de atención, además de tierra y viento, hoy decidieron experimentar con magia de agua sobre mi lanzándome una lluvia de microgotas por parte de las chicas y Riza Gramwind era quien de manera indirecta tiraba de los hilos.

 

Usando un objeto de mi madre, una pequeña piedra mágica color rojo con una pequeña llama en su interior con esencia de fuego, la coloque encima de mi empapada vestimenta y el calor que emitía daba para ser usado de forma similar a una secadora sobre ropa mojada (y sin peligro de que se prenda fuego), logre quitarle lo húmedo en cuestión de minutos (creo que casi una hora).

 

Las clases dan inicio a la mañana (8 AM) y culminan a la 2 de la tarde, aunque estas últimas dos horas son clase de magia, por lo que mi hora de retirarse seria a las 12 PM. Dejándome el resto de día para hacer lo que quiera, no iba a desperdiciar este tiempo valioso.

 

Salí a explorar los alrededores de Windaz, el pueblo vivía rodeado de un bosque, tomando consejo de mí madre de no adentrarme tanto, me dirigí al este hasta encontrarme con una formación rocosa extensa, allí di con una entrada a una cueva subterránea bien escondido por unos arbustos.

 

No era tan profunda y lo interesante es que a pesar de que la luz del sol no llegaba a este lugar, este sitio no estaba a oscuras, en esta cueva sobre ciertas paredes crece una extraña planta con aspecto de musgo y forma de hongo (no comestible) que brillaba en la oscuridad iluminando diversas zonas como si fuera un farol, estaba en casi todos lados y me sirvieron de guía para no caminar en oscuridad.

 

Por fortuna este lugar seguía un camino lineal y al seguirlo me lleva hasta una amplia zona iluminada por varias musgos hongos con una bella cascada en ella, era un hermoso retrato de la naturaleza, pero mis ojos se habían centrado sobre otra cosa.

 

A un lado me topé con una cantidad innumerables de rocas sospechosas color gris que llamaron mi atención, al acerarme y tocarlas sentí un tacto familiar sobre estas.

 

—Esta sensación… dureza… ¡es metal!.

 

Eran rocas metálicas en su estado puro disfrazados con la apariencia de unas ordinarias, con mis manos y mi vasta experiencia en diversos metales me ha dado la capacidad de reconocerlos al tacto, pese a ser un metal de Avalia, me alegra no haber perdido ese toque.

 

Mi objetivo primordial consistía en dos metas; exploración de los alrededores para conocer la fauna y el hallazgo de objetos metálicos, pero siendo honesto lo segundo tenía más relevancia, con esto mis manos tenia los requisitos indispensable para llevar a cabo mi “proyecto”.

 

Sin perder más tiempo, puse mi mano sobre una roca de tamaño mediana, acto seguido use mi habilidad Esper para alterarla y hacer que separara del resto como si la “cortara” con un instrumento, me llevo un buen rato (no tengo idea de cuánto) pero pude hacerlo, el problema era que era tan pesada que hasta un adulto tendría problema solo para cargarla y mi cuerpo de niño mucho no haría.

 

—Hmmm… no hay problema.

 

Pero nuevamente mi don me dio una gran mano, en contacto con la roca extraída comencé a alterar su tamaño para comprimir su peso temporalmente al reducirlo a la forma de una canica, realizar esta acción me llevo a concentrarme bastante, sin mencionar el tiempo invertido que fueron horas.

 

Habiendo logrado mi cometido, tome un descanso tras quedarme bastante fatigado por usar por un extenso tiempo mi habilidad, con el aliento recuperado lleve mi metálico botín conmigo a la superficie, al salir y percatarme de lo bajo que estaba el sol me había dado cuenta que lleve bastante tiempo en esa cueva, pues ya casi estaba por anochecer.

 

De regreso a casa fui regañado por mi madre debido a mi larga ausencia, me sermonea de lo preocupada que estaba al creer que algo malo me había pasado.

 

— ¿Tienes idea de lo que preocupada que estaba? –Pregunto ella a casi romper llanto.

 

—Perdona por hacer que te preocupara mama, pero me encontré con algo interesante y eso me hizo perder la noción del tiempo –Conteste enseñando por consiguiente la roca con tamaño comprimido que obtuve de la cueva.

 

—Esto es “metalito”, ¿dónde lo conseguiste?.

 

—En el bosque, ¿sabes lo que es mama?.

 

Mi madre me explico que este “metalito” es un mineral de mucho valor, ya que su metal es útil para crear armas, armaduras y otros artículos poseen una alta compatibilidad en el encantamiento de objetos para posteriormente convertirse en artículos mágicos, saliendo de esto; espadas mágicas, escudos mágicos, brazaletes mágicos, ect.

 

Me dirigí a mi habitación y allí me concentre sobre la roca para volverlo a su tamaño original, el proceso para revertir su estado me llevo menos de lo estimado, al no ser mi primera vez ejerciendo mi habilidad de esta manera, sabía que hacer sin pensármelo demasiado, pero como mi don es ejercido en un nuevo cuerpo de joven edad, me llevaría tiempo para acostumbrarlo y de esa manera fortalecer su uso.

 

Tenía el metal que necesitaba y ahora podía iniciar la segunda fase de mi “proyecto”, la creación de un arma, dada mi edad debía pensar en un arma pequeña, ya que si creara un rifle de asalto o una escopeta, el retroceso de los disparos haría que esta me diera una paliza gloriosa, por eso lo primero en que pensé fue en una pistola, una Springfield😄 9mm.

 

Tome una porción de la roca equivalente a la masa necesaria para la creación de la herramienta y la convertí en estado líquido, en mi mundo natal crear una pistola como esta me llevaría minutos, pero aquí en Avalia se ve que necesitare más tiempo, porque apenas he empezado y el metal liquido reacciona muy lento a mis órdenes mentales.

 

El proceso de creación se lleva a cabo mediante la imaginación, la concentración y la energía ESP; la imaginación brinda la imagen de lo que deseo crear, la concentración moldea el metal líquido guiándose de la imagen imaginada y la energía ESP es por obviedad la energía vital por defecto necesaria para que el proceso se realice.

 

Como un ex-traficante de armas, no me es difícil recordar los montones de diagramas sobre armas, de hecho las tengo recompiladas en mi mente como si una enciclopedia de armamentos reposara en mi cabeza. Con la fatiga aumentando, el proceso de creación se tuvo que detener por hoy, apenas había logrado darle forma en su exterior al arma, por lo que tardaría más de la cuenta para empezar a moldear su interior, el mecanismo es complejo pero su fabricación es simple para mí, el problema es que mi poder ESP se ve más limitada en Avalia y el cansancio frecuente es la causa principal, este proyecto mío me llevaría días o semanas en terminar a este paso.

 

A la mañana comenzaba con las clases, soportaba las continuas bromas en los recesos de las chicas, sin importar cuantas cosas me arrojaran para lastimarme o empaparme, tenía un motivo para mantenerme en ánimo, esa tal Riza Gramwind quien era el “cerebro” de este descabellado intento de escarmiento bullying no parecía mostrar interés en involucrarse de manera directa, en su lugar prefería seguir tirando de los hilos y dejar de sus “marionetas” hagan el trabajo sucio, era patético pero no podía esperarse menos de una bruja de talento prestigioso, supongo que estaba esperando su momento o no quería “ensuciarse” las manos por cuenta propia por cuestiones de orgullo.

 

De regreso a casa, continúe en la creación del arma, me asegure de guardar la roca metálica bajo mi cama y la pistola en fase de creación en el cajón del armario de ropa para que mi madre no la encontrara, de momento prefería mantener esto en secreto.

 

Finalice por hoy hasta donde mi resistencia psíquica me lo permitía, con el caer de la noche me fui a dormir y al siguiente día el ciclo se repitió; clases, bullying constante, finalización de clases, regreso a casa, retorno al “proyecto”, anochecer, cansancio, pausa momentánea del “proyecto” y a dormir.

 

Con el poco tiempo comencé levantar sospechosas sobre mi madre y ella empezó a preguntarse porque me quedaba en mi habitación casi todo los días, para excusarme mentí que se trataba de “tarea extra” para mejorar mi aprendizaje de matemática e incluso invente montones de tarea de acuerdo a los conceptos aprendidos en clases, no me costó convencerla de que era por razones de estudio, de esa manera la coartada funciono y me daría más tiempo hasta finalizar.

 

Había pasado cerca de una semana y había logrado darle su forma externa a la pistola, ahora me encontraba moldeando su interior para darle forma a su “mecanismo” y hacerla utilizable, calculaba quizás que me tardaría una semana más, pero pronto crearía la primera arma de fuego en un mundo de espada y magia (al menos que hayan habido otras).

 

Al día siguiente en clase, me encontraba haciendo tarea pendiente en el receso, al terminar me levante rápido para aprovechar el tiempo que quedaba para ir al baño a orinar, en el camino me percate de como las chicas se movían de manera sospechosa al alejarse de mi apenas me veían, no lo encontraría extraño de no ser que casi la mayoría parecía sonreír de una manera bastante malévola o eso creía ver en sus labios.

 

En los pasillos me topo con Riza Gramwind quien en compañía de dos de sus amigas, les presumía de una vara mágica que en su mano izquierda sostenía.

 

—Miren chicas, la vara que mi madre me regalo –Dijo la presumida bruja de pelo naranja.

 

Ellas la elogiaban de una manera tan exagerada e infantil, que me daban ganas de chocar la palma de mi mano a la cara por vergüenza ante la patética forma de actuar.

 

— ¿Debería probar lo eficiente que es? –Pregunto ella.

 

Sus amigas respondieron animadas con un profundo “si”, y la bruja de larga cabellera naranja comenzó a canalizar su magia en la vara, de repente sus ojos se fijaron atento a mí.

 

—Momento… ¿no ira a…? –Me Preguntaba a medias en mis pensamientos acerca de lo que planeaba.

 

Lanzando su hechizo en dirección hacia mí, había invocado un proyectil contundente de viento, al cual enseguida su punta cambia hasta volverse como el de una flecha, sin lograr reaccionar mi hombro derecho es herido y soy derribado en el suelo con una herida sangrante causada.

 

— ¡Maldición, se supone que no debía haber cambiado a una forma penetrante! –Dijo Riza responsable del acto con un rostro nervioso.

 

La profesora llego a tiempo y me atendió de inmediato en su despacho, uso magia curativa y vendo mi herida para detener la hemorragia, pero aun ante todo su esfuerzo no podía curarla con su poder, eso era debido a que la magia de la familia Gramwind tenía una cualidad única en sus energías mágicas que ejercían en todo conjuro que realizaban. Era más bien una especie de “maldición” en el que todo aquello que sea herido por uno de sus ataques mágicos, la herida causada no pueda ser curada o atendida de manera satisfactoria por métodos ordinarios o mágicos, esta maldición denominada “Incura” quedaba marcada en la piel lastimada de las víctimas provocando que inhibiera o entorpecía todo medio curativo para ralentizar la recuperación del herido/a.

 

— ¿Entonces estaré con esta herida para siempre? –Pregunte yo.

 

—No, solo será hasta que la energía residual de la maldición se desvanezca del todo, hasta ese momento toda magia curativa y medicina que uses en la herida únicamente calmaran el dolor –Explico la profesora —Para la hemorragia hasta entonces debes usar vendas para evitarla y recomiendo el ungüento para el dolor que te vaya a afligir.

 

En medio de todo, Riza llega con una cara triste y llorosa para explicar lo ocurrido.

 

—Yo… estaba practicando con mi vara nueva cuando sin querer una de mis flechas de viento dio en Rozuel por accidente, ¡lo siento mucho! –Exclamaba ella.

 

¿¡Un accidente!?, maldita perra tú lo hiciste apropósito y encimas montas una escena tan sobreactuada, toleraba el bullying que me hacían siempre pero esto es pasarse de la raya.

 

—Está bien Riza, a todos nos pasan, Rozuel entiende que esto fue un accidente y confía en que no volverá a ocurrir, ¿verdad Rozuel? –Me pregunto la maestra confiando ciegamente en las palabras de su estudiante favorita.

 

Cuando la instructora no la tenía a la vista, Riza revela su verdadero rostro sonriendo orgullosamente con toda malicia como si me dijera a la cara “mira como me salgo con la mía”, eso me irrito bastante que explote verbalmente.

 

— ¡Miserable!… ¿¡en verdad crees que esto va a quedar así!? –Le exclame señalándole con el dedo a la mísera bruja de cabello naranja.

 

Ella pronto vuelve a su faceta de chica inocente y arrepentida cuando la instructora voltea a verla, exagerando aún más sus lágrimas.

 

— ¡Rozuel, entiende que fue un accidente!, Riza en el fondo se siente mal por esto, ¿acaso no ves cómo llora? –Decía la profesora regañándome molesta.

 

Quería que fueran solo dudas pero ahora era cierto, hasta la profesora era parte constante de este acoso escolar sin fin, no había nadie en quien confiar, incluso los mismos adultos de este pueblucho estaban podridos.

 

Me permitieron retirarme temprano, incluso me dieron permiso para faltar un tiempo a clases con el fin de reposar y darle tiempo de sanar a mi herida, si bien la maldición “incura” vuelve inútil todo medio curativo que se aplique en mi herida, pero no inutiliza la regeneración natural de mi cuerpo, sino que la enlentece hasta el punto de demorar semanas en cicatrizar una pequeña parte. Y para empeorarlo, la energía residual de la maldición puede tardar días, semanas o meses en desaparecer, esa perra me la había jugado bastante bien y sin la más mínima consecuencia de sus actos.

 

En casa, mi madre fue notificada del “accidente”, debido a su noble carácter y gentil personalidad fue engañada con facilidad, aunque ella no estuviera “podrida” como las demás, no me atrevía a involucrarla, esto era entre yo y esas zorras.

 

—Mi pequeño Roz, ¿estás bien?, ¿te duele mucho? –Me pregunto ella mirando cuidosamente la herida vendada.

 

Mi madre poseyendo una magia con afinidad al agua, poseía técnicas curativas implicadas en dicho elemento, por lo que en el pueblo trabajaba ejercía el oficio de curandera junto a otras brujas de dones curativos y prestaban un servicio similar a las enfermeras en mi mundo, pero pese a las habilidades de mi madre ninguna era capaz de repeler o disminuir la maldición que azotaba mi herida.

 

—Iré a la alquimista y te conseguiré la mejor medicina para tratar el dolor, espera aquí hijo.

 

La alquimista del pueblo, era una bruja que preparaba todo tipo de brebaje, sobre todo del tipo medicinal, algo similar a una farmacéutica de mi mundo, mientras mi madre partía hacia la tienda de la alquimista, yo me dirigí a mi cuarto para proseguir con mi trabajo.

 

— ¡Duele… carajo… duele mucho!…

 

Sin importar cuanto lo intentara, el dolor sometía a mi cuerpo en medio del procedimiento, aun cuando aguantase en un cuerpo de niño el dolor consumía todo mi ser, mi concentración se destruida en cuestión de segundos, esa desgraciada no solo logro herirme físicamente, sino psicológicamente al frustrarme de poner un obstáculo que me impidiera terminar con mi proyecto, maldita PERRA algún día juro que me la pagaras.

 

Incapaz de continuar, espere hasta que madre llego con un frasco de vidrio que contenía un ungüento color verde, al aplicarse sobre las vendas la medicina traspasaba el vendaje para filtrarse a la herida, el dolor se había reducido de manera drástica, pero la herida aún persistía, esta medicina reducía la incomodidad y los dolores de manera temporal, de modo que podía continuar trabajando en mi proyecto sin problemas, tal y como la profesora dijo mientras perdure esta maldición solo se podrá calmar la dolencia con todo producto médico que use.

 

La maldición “Incura” de los Gramwind era fuerte, pero no todopoderoso, tenía su debilidad y era que si se aplicaba una técnica curativa de mayor fuerza que la suya esta podía eliminarse, pero lo único cercano aquí que podía combatir contra tal malicia era una planta medicinal conocida como “hojas del hada roja” que llevaban su nombre por su apariencia de hojas color rojo que según relatan estas crecen en un árbol encantado por un hada de alas roja, tenían propiedades mágicas curativas de gran poder y para mi suerte en esta región sobre todo en el bosque que rodeaba a Windaz se encontraba esta planta, puede que esa alquimista tenga un poco, de ser posible con una medicina preparada de la hoja del hada roja debería bastar para curar este mal insoportable.

 

Varios días después el proyecto avanzo, aunque más lento que antes, el ungüento era efectivo pero su duración no pasaban de 3 horas, además de que debía esperar 1 hora para volverse a aplicar para que su efecto se mantenga normal, a este paso los frascos no duraban más de 2 días y este era mi tercero en usar.

 

Le explique a mi madre sobre la hoja del hada roja, aunque ella ya la conocía, según parece fue varias veces a la alquimista para preguntar si tenía un preparado medicinal creado a partir de esta planta, solo para ser su pedido rechazado al no poseerlo, excusándose la bruja encargada de producirlo con el pretexto de “es difícil de conseguir”.

 

Hoy mi madre se dirigió de nuevo a ver a la alquimista, la seguí sin que se diera cuenta hasta llegar al establecimiento de esa bruja farmacéutica, su tienda aunque pequeña sí que era extravagante, ya desde afuera tenía adornos de hueso y marcas de pintada con tinte místico, parecía más el local de un adivino que de un alquimista, pero bueno si tomamos en cuenta que es una bruja supongo que venía al caso.

 

—Ya se lo dije hace dos días, aun carecemos de los materiales necesario para prepararlo –Le respondió la bruja alquimista rechazando nuevamente la petición.

 

—Entiendo… siento mucho volver a molestar –Se disculpa mi madre retirándose.

 

Sin que me viera, me escondí hasta que ella salió de la tienda y se fue hasta perderse a la vista, colocándome al lado de la puerta aún abierta del establecimiento de la alquimista, escuche algo que más que asquearme, me harían sacar venas al rojo vivo de la frente.

 

—Querida, ¿qué no hace días recolectaste algo de esa planta?, fácilmente podrías preparar esa medicina que quiere, además de que ella puede pagarlo –Pregunto el esposo de la bruja.

 

—Sí lo sé, pero no pienso malgastar unos ingredientes tan valiosos para ese hijo suyo sin talento para la magia, otros que valgan la pena y pueden pagar más pueden necesitarlo –Contesto la propietaria con toda naturalidad.

 

Me fui de allí aguantando la ira acumulaba de solo escucharla, incluso reprimir tal sentimiento estimula al dolor de mi herida, todo el pueblo estaba en mi contra (con excepción de mi madre), lo único que pude hacer es suprimir esta frustración y regresar a mi habitación.

 

Días pasaron y lo único en que me concentre en seguir con la creación del arma, me detenía cuando mis fuerzas estaban agotados o el dolor me lo impedía. Habían pasado como dos semanas y media, mi proyecto finalmente había culminado, la pistola Springfield😄 de 9mm había sido terminada, aun ante toda la desgracia que he pasado en estos últimos días no pude evitar dejar salir esa sonrisa de satisfacción al ver en mis manos la nostalgia de sostener un arma de fuego, un recuerdo latente de mi mundo natal.

 

Lo único que quedaba era probarlo, crear la munición fue más sencillo, me tomo un día crear 1 cargador para la pistola, me dirigí hacia el bosque y me adentre a la cueva subterránea donde halle el metalito, llegue a la parte de la cascada en donde coloque en el suelo un frasco vacío del ungüento que usaba, tome distancia y apunte al recipiente para probar mi creación.

 

Es raro, ya que sentía nervios en este momento vital a pesar de recordar que era en mi anterior vida, supongo que se debe por el tiempo transcurrido desde que pude sostener una de verdad y ahora que finalmente era un sueño hecho realidad, no debía vacilar, jale el gatillo y…

 

¡BANG!

 

El disparo rompió el frasco de vidrio con suma facilidad, la potencia y precisión eran sin duda de una autentica pistola, incluso el retroceso el cual casi me empuja era perfectamente emulado, no había duda, ¡con total éxito yo Rozuel Drayt había creado la primera (quizás) arma de fuego en este mundo!.

 

En el siguiente día de un miércoles, decidí regresar a la escuela, mi madre preocupada me pregunto si estaba seguro de mi decisión, yo con un rostro optimista asentí con un sí, no me fue difícil convérsela. Vistiéndome apropiadamente, guarde la pistola ya cargada en mi espalda sobre mi pantalón ocultándola con la camisa de la misma manera como lo haría un típico pandillero de calle y ya listo partí a clases.

 

Nada más llegar al salón, mi presencia incomodo a las masas, podía escuchar claro sus quejidos murmurados en un tono no tan bajo, se nota que no tenían sentido alguno de ser discretas, pero eso no me desanimo, al contrario, me alentaba a un más de hacerlo, solo esperaba el momento ideal.

 

Con el primer periodo de clases terminado comenzó el receso, me dirigí al patio para ponerme al día con las tareas, allí pude notar como un trio de chicas me miraban fijamente mientras hablaban entre sí en voz baja, planeando su jugada a mis espalas, fue entonces que una de ellas saco una varita y comenzó a armas una escena exclamando a sus compañeras “¡miren chicas, el nuevo truco que aprendí!”.

 

—Así que ese era su plan, je, que predecible –Comente en mis pensamientos.

 

Pensaban copiar la misma jugada de la bruja que me dejo esa herida en el hombro, podía incluso notar como se aguantaban las ganas de verme sufrir, estas sinvergüenzas no iban en dudar en usar esta oportunidad para herirme también con su magia, oh, pero ahora las cosas iban a ser diferente, estaba preparado y una de mis manos se deslizo lentamente hasta poner la palma sobre la culata de mi preciosa creación, esperando la oportunidad.

 

Continuara…

 

 

NOTAS FINALES:

 

1: [PERSPECTIVA]: Significa que es relatado desde el punto de vista de dicho personaje, tengo en mente para futuros capítulos describirlo desde la perspectiva de otros personajes a medida que la historia avance.

 


 

 

CAPITULO 4

POLVORA ESP

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

En pleno receso, en el patio de la escuela, tres brujas se preparan para montar una escena como la de Riza Gramwind, pero esta vez estaba preparado, los dedos de mi mano derecha estaban sobre la empuñadura de la pistola que guardaba en mi cintura a espaldas en el pantalón, ansiando el momento.

 

Podía ver el mana (energía mágica) acumulándose en la vara que sostenía, no puede ser… ¿piensa atacarme con algo más fuerte que lo que uso esa perra de cabello naranja?, estaban a punto de lanzar su ataque y en el momento en que la tres voltearon al mismo tiempo mirándome con ojos maliciosos, desenfunde la pistola apuntándoles.

 

¡BANG!

 

De un solo disparo las tres caen al suelo a la vez, el ruido seco de la bala resuena haciéndose oír en toda la escuela, mi objetivo desde el principio fue la vara y mi puntería fue tal que solo me basto ese disparo para darle justo en el blanco y destrozarla, en consecuencia el ataque fue anulado y las brujas abrumadas por el poder de algo que nunca han visto, miran con duda y temor lo que sostengo en la mano.

 

Pude resistir el empuje del retroceso provocado por el disparo, pero eso no evito el dolor ocasionado en la herida del hombro, esta maldita herida incluso opaca mi uso del arma, aunque puedo aguantarlo no deja de ser tan molesto como si recibiera continuos piquetes de mosquitos.

 

—¿¡Que paso aquí!?, ¿¡que fue ese ruido!?.

 

La profesora Naly Scheen llega al lugar atraído por el disparo de la Springfield😄, mira de manera sospechosa al trio de brujas quienes aún estaban algo atónica con ojos hacia mí.

 

— ¿Qué ocurrió aquí? –Dirigió su pregunta a mí.

 

—Disculpe profesora, es que las chicas estaban practicando un conjuro con una vara y sentí curiosidad que les pedí que me dejaran observar, aunque parece… que la cosa fallo y provoco una pequeña explosión, pero todos estamos bien, ¿no chicas? –Brinde mi respuesta acompañado de una falsa sonrisa.

 

Las chicas al oírme asintieron dando veracidad a mis palabras, aunque era evidente que lo hacían por inquietud, ellas me tenían miedo. En cuanto a la pistola la había ocultado nuevamente en mi cintura ante de que la profesora llegase.

 

El resto de las clases fueron tranquilos, de hecho bastante, regrese a casa para darle una observación minuciosa a mi arma, me encerré en mi cuarto y saque la pistola dándole una mirada cercana, hasta ahora estaba bien, no tenía fallas, pero si dudas.

 

Saque el cargador para tomar una de sus balas y posteriormente la desarme, el interior de esta munición estaba vacía, no había pólvora, de hecho toda munición que yo creaba incluso en mi anterior vida era así y a pesar de ello podía dispararse sin problemas, la pólvora almacenada en la bala brindaba la combustión necesaria para impulsarse en el momento del disparo, entonces; ¿cómo era posible que los disparos se efectuaran de todas formas si no había pólvora?, tenía una explicación o más bien una teoría.

 

Las balas al ser creados por mi poder, parte de la energía ESP efectuada en su creación queda impregnada en está sustituyendo a la pólvora, entonces con esta conclusión si parte de mi energía ESP es capaz de adoptar el rol de pólvora para toda munición que creaba, ¿podría ser capaz de hacer granadas explosivas y misiles para bazucas?, la respuesta era no.

 

La munición de pistola o alguna otra arma similar utiliza la pólvora para impulsarse, mientras que una granada para explotar, eso nos lleva a que la concentración de esta para las armas explosivas es aún mayor que lo empleado en las municiones de armas de fuego, y la “Pólvora ESP” nombre que le di a este fenómeno en que mi energía ESP la imita, es incapaz de generar la mayor cantidad necesaria para hacer accionar una granada o misil, de hecho lo intente varias veces en mi anterior mundo cuando llegue a esta idea y sin éxito alguno.

 

PSI o energía ESP; es una forma de energía producida por las “células ESP” responsables principal del manifestar de la habilidad de un Esper, invisible para todo ojo (al menos por cierto medios), como energía su función se reserva únicamente en dar forma a las habilidades de acuerdo a las especificaciones de su poseedor, en mi caso la manipulación del metal, el concepto era algo similar a los magos que usan la energía mágica para emplear la magia e invocar elementos de la nada.

 

Aunque he aquí lo extraño, el simple hecho de que el PSI en su estado de energía pura ejerza un efecto fuera de respaldar el don de su esper ya es un caso raro (aunque no único), ha habido usuarios capaces de manipular de manera voluntaria o inconsciente el PSI en dicho estado siendo capaces de generar barreras psíquicas o extensiones invisibles como si fueran telekinesis a pesar de que tales dotes eran ajeno a sus verdaderos poderes, en mi caso el PSI imita a la perfección la pólvora, así como mi habilidad me permite crear imitaciones perfecta de armas de fuego, a este tipo de fenómeno se les conoce como MIP (Movimiento de Influjo Psionico).

 

Incluso toda munición que ejercía la “Pólvora ESP” funcionaba de manera correcta en armas no creadas por mí, lo que confirmaba que tal fenómeno no se daba solo en mis creaciones, era capaz de efectuar el MIP sin tener idea de cómo, pero sabiendo como lo ejercía, lo que me da otra duda; ¿podría acaso mi habilidad haber “evolucionado”?, por mi parte lo creía no posible, tenía otras teorías como que el metal que modificaba con mi don portaba propiedades únicas ideales para la formación de la pólvora ESP, pero eran eso solo meras suposiciones hipotéticos.

 

Para la mañana siguiente, prepare el arma y otro cargador lleno por si acaso, la escondí en mi uniforme preparado para ir a clases. Caminando por el pasillo noto como casi todas evitan verme a la cara y se alejan de mí en cuando no los tengo a la vista, en el salón incluso nadie me lanzaba cosas y toda charla susurrada entre ellas era tan bajo que apenas lo oía, pero el cambio más notable era que el receso no era acosado

 

Por lo general yo hacía del típico “la gente me señala, me apunta con el dedo, susurraba a mis espalda y a mí me importa un bledo”, pero esta era una situación inesperada a la que nunca creí que llegaría (tan pronto), en la cara de algunos observaba una faceta conocido ¿temor?, ¿podría ser que lo ocurrido con esas tres brujas ayer haya causado la expansión masiva de un rumor que infunda miedo en ellas hacia mí?.

 

—Jejeje…

 

Una pequeña risa algo tétrica se apodera de mis labios, las brujas cercanas que lo notaron sintieron una incomodidad hasta el punto de alejarse aún más de mí, en mi mente exclamaba emocionado “¡Sí!, esto era lo que buscaba en tanto tiempo”, un poco de paz aun a costa de haberla ganado por ser temido, a lo lejos no podía evitar no darme cuenta de que la estudiante más sobresaliente, Riza Gramwind, me miraba con un rostro envuelto en indignación, pese a todo lo que me ha hecho hasta ahora, parecía no satisfacerle siquiera que tenga un momento de tranquilidad, es como si para ella el no verme sufrir lo considerara una injusticia, que perra más arrogante.

 

Tanto el siguiente como el otro día en clases fueron tranquilos, el acoso físico había desaparecido en total, el verbal persistía pero eran sencillos de ignorar (ya que lo hacían en un tono muy bajo), exagerados rumores de que era un “demonio” con extraños artefactos mágicos peligrosos se hicieron sobre mi persona. Supongo que era un buen momento de hablar sobre los “artefactos mágicos”, para hacerlo simple eran objetos imbuido con magia, siendo ítem valiosos para los no-magos que les sirven como apoyo mágico al no contar con la capacidad de realizar magia propia, sin embargo mis creaciones no podían contar como “mágicos” por el simple hecho de que su naturaleza no es mágica (aunque era mejor que la gente pensara eso en vez de tener que decir la verdad de lo que es), nuevamente los ojos de la bruja de cabellera naranja siguen mostrando indignación.

 

Estos días se convirtieron en un periodo de paz para mí y dos semanas después cumplí otro año de vida.

 

[EDAD: 4 años]

 

Había pasado una semana desde que cumplí 4 años, tras otro tranquilo día de clases regreso a casa de buen humor, empiezo a sentir un ligero dolor en la herida del hombro que aun persistía a causa de la maldición, lo que significa que era la hora de la medicina, el frasco de ungüento que tenía en la habitación estaba vacío y no sabía dónde estaba la reserva que se guardaba en caso de agotarse la que usaba, eso se debía a que cada vez que estaba cerca de acabarse una, mi madre me dejaba una nueva sin tener que tomarme la molestia de buscarla yo, pero ahora no lo había hecho, lo cual era raro pero no algo de lo que alarmarse.

 

Me fui a su habitación ya que escuchaba sonidos viniendo de allí (y éramos los únicos que vivían en esta casa), la puerta estaba cerrada (lo cual ella nunca hace eso), al abrirla y entrar me encuentro con que se estaba curando unas heridas de moretones sobre su hombro izquierdo, ella al darse cuenta de mi pone un rostro de sumo asombro, como si esperara que no la descubriera.

 

—Mama, ¿qué te paso? –Pregunto preocupado.

 

—Oh hijo no te había oído venir… sobre esto… me tropecé por distraída en el trabajo lastimándome por accidente, algo tonto de mi parte –Respondió con un tono algo nervioso acompañada de su usual sonrisa optimista.

 

Al acerarme más y ver detenidamente sus heridas, ella se cubre como si sintiera vergüenza o quisiera ocultarlo, no soy un experto en lastimados, pero en mi opinión esas hematomas eran demasiado intensas como para que una mera caída de tropiezo las hiciera, siendo sincero parecían más bien de un puñado de rocas lanzada con fuerza.

 

—Por favor no te preocupes, mama está bien.

 

Su gentileza me obliga a no interrogarla, no quería sofocarla o incomodarla más de la cuenta, me retiro dejándola a solas, curándose sus heridas con su magia curativa de agua.

 

— ¿Pero porque tanto empeño en ocultarlo?, yo me he lastimado varias veces y no era algo tan grande como para guardarlo en secreto –Me plantee tal tema en mis pensamientos.

 

De momento no podía sacar conclusiones acertadas. Después de que madre se ocupara de sus heridas, le pedí que me diera un frasco nuevo de ungüento, con otro en mi manos me la aplico en mi afectada parte, no sin antes cambiarme de vendas (la que tenía llevaba días).

 

Una vez en mi habitación me concentraba en la idea de la siguiente arma que crearía, el éxito de la pistola me llevo a aspirar más, ¿crear otra igual quizás?, no, estaba pensando en algo más potente, algo que pudiera disparar proyectiles más fuerte o más seguido, me planteaba indeciso que sería lo próximo en construir, no debía ser algo pesado y menos con un retroceso tremendo, debía tener un peso liviano y con un poder de fuego mayor a la pistola.

 

—¡Ya lo tengo!.

 

Me puse manos a la obra tomando la cantidad del metalito necesaria que conservaba aun en mi habitación para mi siguiente creación, ¡seré el Frankenstein de las armas de fuego de este mundo!, convertiré mi debilidad de no-mago en mi mejor fortaleza, ese era mi objetivo actual.

 

Siendo el siguiente un sábado, en la escuela enseñaban únicamente solo clases de magia por unas 3 horas a la mañana en estos días, como no era mago podía ausentarme, me centre en quedarme en mi cuarto y seguir con mi nuevo proyecto en pleno desarrollo, el entusiasmo de verlo terminado me hizo levantar tan temprano para seguir trabajando en él, si lo finalizaba con éxito sin duda iba a dar un gran paso a mi meta.

 

Como mi madre a las mañana trabajaba de curandera en el pequeño hospital de Windaz, tenía la comodidad de no estar alerta de que entrara a mi cuarto para descubrir lo que hacía, aunque no dejo de preguntarme y a la vez preocupar sobre esas heridas de ayer que tenía, confiaba en que tarde o temprano daría con las respuesta a ese dilema.

 

Cerca de dos horas escucho la puerta de la entrada ser abierta y cerrada rápidamente, ¿era mama que llegaba del trabajo?, es extraño, ya que apenas eran la 10 de la mañana y ella siempre llega a las 11 o un poco tarde los sábados, ¿hoy salió temprano?, otro punto a considerar es que siempre cuando volvía exclamaba “ya llegue” para avisar de su llegada, pero esta vez no lo hizo.

 

Escucho atentamente que se dirige a su habitación, con cautela me muevo sigiloso hacia allí, la puerta estaba media abierta, era perfecto de esa manera no tendría que abrirla despacio y podría espiar desde la abertura que dejo, al acercarme y mirar me fijo para confirmar que era ella (menos mal que no era un ladrón), pronto comienza a quitarse la ropa lo que me puso incomodo ya que sería extraño desde mi punto de vista espiar a mi propia madre desnudándose, pero de repente mi rostro colmado de vergüenza cambia radicalmente a uno estupefacto.

 

—No… -Decía en mi mente conteniendo lágrimas que anhelaban salir producto del impacto emocional de lo que veía.

 

En su desnudes, sobre su espalda y hombros contemplaba moretones más marcados e incluso inflamados que lo de ayer, esto iba más allá de ser causado accidentalmente por la torpeza, era obvio que esto se lo hizo alguien… o algunos, mi madre en secreto mantenía escondido este pesar, incluso mientras se ocupaba de sus heridas no dejaba de sonreír, su noble carácter y gentileza le impedía mostrar el sufrimiento que padecía a ocultas en casa, con tal de no hacerme preocupar.

 

Deje de observar y regrese a mi cuarto, lleno de ira cerré los puños y di un golpe en el suelo con ambas manos alzándome de frustración, me sentía lleno de rencor, un profundo odio que desencadenaba dolor en mi herida vendada, pero mi resentimiento siendo mayor a mi dolencia lo ignoraba.

 

No les bastaba meterse conmigo, no les era suficiente discriminarme con palabras, ¡sino que ahora preferían meterse con mi madre, agredirla físicamente solo por el hecho de tener a un hijo no mago!, ¡el sentido moral y racional de este pueblo estaba para el carajo!, no sé quiénes entre ellos eran los principales responsables, pero a este punto para mí todos eran iguales, ¡podridos e miserables, infelices sin remordimiento, egoístas deseosos de saciar su desprecio en otros solo por ser lo que eran!.

 

Tome la pistola escondiéndola y vistiendo mi ropa informal casual de siempre me fui a la escuela, al llegar al patio me oculte a una esquina viendo que las chicas seguían aun en clases de magia con la profesora Naly Scheen, quedaba poco para que culminaran las tres horas.

 

Mi mente estaba cegado por la furia, mi sentido común se desvanecía gestando en mi interior un psicópata a punto de nacer, mi mano se acercaba poco a poco a la empuñadura del arma, por mi cabeza repasaba una y otra vez hipotéticos escenarios en que todos eran asesinado por mis balas, pensamientos imaginarios que tenía en mente hacer realidad.

 

—“¡No!… no lo hagas, no caigas ante estos oscuros sentimientos” -Repercutía una voz de consciencia en mi cabeza

 

—“Hazlo, se lo merecen, no les basta con meterse contigo y ahora van por tu madre, ¡son ellos o tu familia!, ¡no le des esa satisfacción!” –Contra-responde una segunda voz.

 

Era una lucha entre dos voces llevándose a cabo en mi cabeza, debatiéndose entre ellos con discursos reflexivos, por un lado la “consciencia 1” me convencía de detenerme y la “consciencia 2” de empuñar el arma y asesinar a cuantos me satisficiese, la segunda llevaba ventaja en la elocuencia, el “perdón” y la “comprensión” no eran convincentes contra la “venganza” y el “rencor”, mi mano había tomado la empuñadura del arma y en el último momento la primera voz exclamo.

 

—“¡Tu madre no sería feliz si hicieras esto, ella no querría que esta fuera la solución!”.

 

Y me detuve en ese instante, reflexionando; “¿qué ganaría al final con esta masacre?”, a la mente se me vienen una clara idea de las consecuencias, en que todo el pueblo me vería como una amenaza y tendrían suficiente motivos para pasar del acoso al asesinato, y mi madre no quedaría al margen de esto, todo por mis acciones precipitadas influenciadas por mis emociones.

 

Estaba a punto de marcharme cuando cierta bruja familiar fastidiosa que se había percatado de mi presencia, se acercó con un tono engreído a incordiarme.

 

— ¿Qué estás haciendo aquí?, maldito no mago –Me interrogo Riza.

 

—Nada que te incumba, me marcho –Le respondí dándole la espalda.

 

— ¡No te pongas arrogante solo porque nadie quiere meterse contigo! –Comento ella —No sé qué hiciste para que todas sintieran miedo hacia ti, ¡pero tus artimañas no funcionaran contra una Gramwind!, conoce tu lugar, inútil sin talento.

 

Cuanto más lo pensaba, mas quería darle un balazo en la cabeza, pero eso me llevaría al mismo resultado reflexionado anteriormente, entonces se me ocurrió, si no podía herirla de forma simple por miedo a represalias, entonces usarías a mi favor “las normas de la escuela” para lograr mi propósito.

 

— ¡Cállate perra!, eres tan ruidosa que me arruinas el buen humor –Le dije en voz alta.

 

— ¿¡Cómo me llamaste…!? –Contesta ella molesta con sus puños cerrados que acumulaban energía mágica con enfado.

 

Estaba a punto de ponerse violenta, su orgullo le impedía dejar impune mis palabras ofensivas, tal y como planeaba, entonces levante mi dedo y señalándola le propuse…

 

— ¡Yo Rozuel Drayt te desafío a ti Riza Gramwind, a un duelo de práctica, aun si no soy un mago, se puede hacer una excepción y validar un encuentro si estás de acuerdo!.

 

Según el reglamento de la escuela, los estudiantes de 4 años o mayor pueden llevar a cabo enfrentamientos de práctica con magia entre ellos usando conjuros no letales, por supuesto que debía hacerse mediante la supervisión y previa autorización de un adulto encargado.

 

Riza convirtió todo su enojo en una fuerte carcajada que llamo la atención de toda la clase presente.

 

— ¿¡Me desafías a un duelo de practica!?, ¡jajajajaja!, ¡un chiste tan malo, como del herrero forjando una espada con lodo! –Manifiesta con burla la bruja de cabellera naranja.

 

Todas las chicas que lo oyeron de forma inevitable se echaron a reír también, pues la sola idea de que un no-mago desafié a alguien con talento a la magia en un duelo de práctica mágico, era el colmo para ellos.

 

— ¡Muy bien!, acepto el desafío.

 

Con la aceptación de Riza y el inmediato permiso concedido de la profesora Naly, el duelo de práctica estaba decidido hacerse, se llevaría a cabo a las 5 de la tarde en el patio de la escuela, ahora solo quedaba prepararme.

 

Continuara…

 

 


 

 

CAPITULO 5

TALENTO MAGICO VS MEDIOCRIDAD PSIQUICA

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Faltaba 15 minutos para que el encuentro se llevara a cabo y yo seguía recostado en cama esperando en mi cuarto, madre entra intentando otra vez convencerme de no hacerlo.

 

—Hijo, te lo pido por favor, no lo hagas, ¡si algo te llegara a pasar…! –Expresaba su pesar emocional con un rostro melancólico.

 

—No hay marcha atrás mama, simplemente no la hay, al menos que haga esto, nada va a cambiar para mejor, así de “justo” es nuestra vida –Conteste levantándome de cama —Así son las cosas.

 

— ¡Pero aun así…!

 

Madre aun con toda su gentileza no era ingenua, incluso ella sabe que este encuentro podría resultar fatal para mí, dicho de otra manera, aun si muriera en este duelo, se lo tomaría como un “accidente” y nada cambiaria, para este pueblo la muerte para alguien como yo sería un suspiro de enorme alivio, lo que si me preocupa es que lo que pasaría con madre si yo llegara a perecer ese destino, no estaría aquí para presenciar lo que podría ocurrir.

 

Me encamine hacia la escuela quedando pocos minutos de comenzar el encuentro, tuve que ignorar las suplicas de madre, pese a sus buenas intenciones, tenía mis motivos para no parar, si fallo la muerte sería el único alivio a mi tropiezo, aun siendo un deseo egoísta.

 

Como era de esperar, mucha gente del pueblo se había reunido en el patio, esta práctica parecía haberse convertido en un evento del siglo para Windaz, era como esas peleas de boxeo en el que el campeón actual se enfrentaba a un aspirante que anhela tomar su título, ya me imagino el posible titular que le pondría a esta pelea de ser así “La bruja prodigio VS el inútil no mago”.

 

Incluso habían armado un cuadrilátero, o más bien pusieron una valla en sentido circular para aparentar una, se esmeraron demasiado por una duelo de práctica, aunque si somos honesto, esto no será una práctica, claro que no, aquí pedirán sangre, la mía sin duda.

 

Riza esperaba con una fuerte mirada dentro del escenario en el que se llevaría nuestra lucha, en un duelo de practica la regla principal de victoria es lanzar magia no letales hasta desarmar a tu oponente o incapacitarlo (dejarlo inconsciente),  dado que yo no tenía afinidad con la magia las condiciones de victoria para mi fueron modificados por la profesora Naly quien estaba a cargo como la “réferi” de esta competencia.

 

Una mediocre espada y escudo de madera se me entrega a mano, para ganar debía ser capaz de tocar con la punta de la espada a Riza, mientras que para perder los objetos que me fueron entregados debían ser destruidos o también si quedo KO o me rindo a voluntad (lo cual no va a suceder).

 

— ¡COMIENCEN! –Declaro la profesora Naly dando inicio al duelo.

 

Muchos pensarían que sería una victoria fácil contra una chica de 4 años quien estaba armado únicamente con una vara, pero he ahí el detalle, no era ordinaria, era una bruja y aunque solo debía avanzar unos míseros metros y tocarla con una espada de madera para ganar, en el instante que corrí en dirección a Riza al dar inicio este encuentro, una muro de viento invocada por ella detiene mi avance y con mover hacia adelante su varita provoca un soplido que me hizo retroceder de manera violenta hasta darme de espalda contra la valla.

 

— ¡Roz!…

 

Podía escuchar los gritos de preocupación de mi madre mezclado entre el público, aunque ese golpe dolió aun podía ponerme de pie, para ser solo una niña era fuerte, era de esperarse de la prodigio proveniente de un linaje de brujas de renombre.

 

— ¿Ya te das por vencido? –Pregunto mi rival con un rostro arrogante.

 

—Ni en tus más húmedos sueños –Replique su pregunta recobrando la postura.

 

Un proyectil de viento es disparado por ella, logro evadirlo dado a su lentitud, al observar como esta golpea la valla ocasionando un daño notable me doy cuenta que con la fuerza del ataque que lanzo rayaba más allá de ser “no letal”, era de esperar, esta sería la oportunidad perfecta de provocarme todo el daño que quisiera.

 

Riza es una usuaria del elemento viento, como una Gramwind su poder mezclado con la maldición “incura” la hacía letal. Los magos manifiestan su poder a través del mana, su fuente de energía mágica, dicha energía corre en todos los seres vivos y el medio que nos rodea casi como el mismo oxígeno, el uso de la magia implica dos principios; el “básico” y “avanzado”, el primero se centra en manipular el mana y el segundo en moldearlo para realizar los conjuros o hechizos, ¿pero cómo puede un no-mago como yo saber de esto si nunca ha asistido a una clase de magia?, bueno eso es porque no me quede de brazos cruzados y recurrí a indagar de otros medios para tener un conocimiento mínimo acerca de la magia en sí.

 

— ¡Explosión de viento!

 

La bruja cito su siguiente conjuro, desatando pequeñas burbujas de aire en el suelo cerca de mí, cada uno explotaba provocando fuertes vientos que me afligían leves daño contundente, manteniendo la distancia logre evitar la mayoría, enseguida veo venir otro de sus proyectiles elementales y sin manera de esquivarlo uso el escudo de madera que dispongo en mi mano izquierda, solo para que sea hecho pedazos en un suspiro y mi mano lastimarse.

 

Pierdo el equilibrio cayendo al suelo y con un raspón en la palma de mi mano herida, el público gritaba eufóricos de tal suceso, ignorando que un niño de su propia patria había sido herido ante sus ojos, porque esta era la realidad, mi sufrimiento era un deleite de espectáculo tanto para otros niños, adolescentes y adultos del lugar.

 

— ¡Jajaja, que fácil!, solo me falta la espada y habré ganando, pero… ¿para qué terminar esto tan pronto? –Resalta la bruja de cabellera naranja acompañada de una mirada siniestra.

 

Sin importar lo que hiciera, era inútil, su magia fácilmente rechazaba todo movimiento que hiciese, porque esta era la cruel verdad, la magia era la auténtica cúspide de poder en este mundo.

 

—En este duelo nunca tuve posibilidad…

 

Puedes entrenar 10 años con la espada más reluciente para convertirte en un formidable espadachín y aun así ser asesinado por las llamas de un mago, puedes practicar 20 años con el arco para ser un hábil arquero y aun así ser atravesado en la cabeza con facilidad por un proyectil mágico, puedes fortalecer tu cuerpo con un riguroso entrenamiento de 30 años para esculpir los mejores músculos y pese a eso ser asesinado por una enorme roca invocada por un mago, esta era la realidad de Avalia para los que aspiraban fuerza sin magia.

 

—Por eso…

 

Yo era diferente a todos ellos, tal vez no sepa manejar una espada, usar un arco o tener el físico de un forzudo, pero yo contaba con algo que me hacía especial, mi preciado metal.

 

—Tengo que cambiar de estrategia si quiero ganar –Dije en voz alta.

 

La bruja reía de mis palabras creyendo que alardeaba con locura, respirando hondo me prepare para llevar este enfrentamiento a su clímax, comenzando por tirar al suelo la espada de madera de mi mano derecha.

 

—Así que al fin te decides dar por vencido y reconocer la posición que te corresponde como no-mago, es lo lógico, que tipos como tu reconozcan la mediocridad de su existencia creyendo ser mejores que las brujas –Asevero con prepotencia la prodigio de cabello naranja.

 

— ¡Cállate!, ¡hablas demasiado!, ¡voy a desplomar está sobrevalorada fachada de superioridad y dejar en claro que la magia no es la gran cosa! –Exclame con un gesto rebosante de confianza en mi rostro.

 

Con mi mano derecha desenfunde mi as bajo la manga escondido en mi cintura, ante todos mostré la pistola Springfield😄 con la que apunte a Riza, la bruja miraba con duda al igual que los espectadores el objeto en mi posesión sin tener la menor idea de la peligrosidad de su “poder”.

 

Baje el cañón apuntando hacia sus piernas y dispare resistiendo el retrocedo junto al dolor de la herida maldita de mi hombro, la bala como calcule paso rozando su pierna izquierda  causándole una herida superficial dolorosa.

 

Muchos atónitos al ser testigos de tal inusual arma quedan sin habla, la profesora en especial quien reconocía ese sonido ya que era la segunda vez que oiga el disparo de la Springfield😄, pero ahora atestiguaba a primera mano con un rostro estupefacta el proceder de ese inquietante ruido que oyó con anterioridad y su cuerpo permanecía sin mover como una estatua viviente observando en silencio como los demás.

 

Levante el cañón del arma y apunte hacia el frente, Riza quien antes denotaba la viva imagen del orgullo arrogante, se veía preocupada y en su respuesta ante la desconocida amenaza que enfrentaba, empezó a crear un escudo con su mana.

 

¡BANG!

 

Era el sonido del arma siendo disparada otra vez, la prodigio aun con todo su nato talento en la magia, le resultaba imposible crear a su edad una defensa capaz de soportar una bala con la suficiente fuerza para atravesar la puerta de un auto, por ende su escudo mágico fue hecho añicos al instante en que el proyectil lo atravesó, para su fortuna calcule mi puntería para que esa bala fuera dirigida a su varita destrozándola y dado que más adelante había una pared a la cual impacto no hubo heridos en su trayectoria.

 

Los papeles se invierten, ahora la bruja es quien pierde el equilibrio y cae al suelo, aprovecho la situación y tomando la espada de madera con mi izquierda, corro deprisa poniendo mi pie en su pecho para impedirle levantarse.

 

Mirándola de frente, recordé todos esos momentos en que hizo miserable mi vida, sobre todo la nociva herida maldita que dejo en mi hombro, empecé a tentarme por los pensamientos de rencor y apunte el cañón a su rostro, incluso en mi boca una macabra sonrisa se expresaba por la emoción de querer hacerlo.

 

—“Hazlo… sabes que lo deseas…” –Repercutía en mi mente la voz que me motivaba a tal decisión.

 

—“No lo hagas… es suficiente…” –Replica una voz de misericordia para detener mis intenciones homicidas.

 

¡BANG! ¡BANG!

 

Dos balas son disparadas fallando a propósito, me había arrepentido en el último momento dejando con vida a la Gramwind, con solo ver la cara de la arrogante bruja, de aquella mocosa que presumía su linaje y su talento, considerada como una dotada con futuro en las artes mágicas, yacía ante mi tiritando como un cachorrito con ojos lagrimeando del miedo.

 

Decidí terminar con este absurdo show y toque con la punta de la espada de madera el cuello de Riza obteniendo mi victoria, el público empezó a hacer bullicio entre ellos inconformes con el resultado y aborrecido de sus protestas, aplaque sus quejidos disparando hacia la valla de madera el resto de las balas que quedaba en el arma vaciando el cargador, el inmenso daño provocada a las estructuras fueron más que suficiente para callarlos y permitirme decir algo.

 

— ¡Ahora que tengo su atención, voy a dejar bien en claro un mensajito para que se lo graben en esa asqueante materia gris de cerebro que tienen!, ¡si quieren meterse conmigo, por mi háganlo, pero si alguien sin importar QUIEN SEA vuelve a herir de algún modo a mi madre, A MI FAMILIA, lo voy a dejar peor que a esa valla, lo que ven en mis manos no es el único “juguete” que tengo y créanme que no querrán verme enojado!, ¿¡SOY LO SUFICIENTE Y JODIDAMENTE CLARO!?.

 

Nadie se atrevía a objetar, el silencio de todos ante la vulgar amenaza de un niño de 4 años con un arma que nunca han visto, había “acribillado” toda confianza en sí mismos para dar un paso en frente y decir algo al respecto.

 

Sin nada más que hacer aquí, marche a casa para ir a mi habitación y recostar mi cabeza en la almohada, madre quien había llegado minutos después, se aparece en mi cuarto mirándome fijamente y conteniendo sus lágrimas.

 

—Supongo que ahora quieres una explicación –Le dije yo.

 

Pero ella fue directamente a abrazarme y llorar mientras frotaba con alivio su cara sobre mi mejilla, agradecía una y otra vez que me encontrara a salvo y pese a ello nunca me pregunto o dijo palabra alguna sobre la pistola.

 

Los eventos del duelo mágico marcaron un “antes y después”, para los días venideros los tiempos de calma regresaron, ahora en la escuela ya nadie se acercaba a mí, incluso en el salón ninguna de las chicas quería ponerse a chismosear mientras estaba cerca, en cuanto a Riza quien antes con agallas se atrevía a plantarme cara, ahora se mantenía a distancia con un rostro de puro miedo como si reflejara un trauma en ella con solo verme.

 

Pero ahí no quedaba la cosa, incluso caminando en el pueblo los mismo habitantes comenzaron a evitarme apenas me veían, había infundida un temor en todo Windaz hacia mi persona y todo se lo debía a mi “juguete” de metal.

 

Unas semana después, madre volvió a su comportamiento habitual de siempre, aun así plantee una excusa de bañarnos juntos como una actividad familiar con el fin de aprovechar para verificar si no tenía alguna herida reciente, con sutileza di un vistazo rápido para confirmar que estaba bien, incluso sus viejas heridas ya eran cosa del pasado gracias a su magia curativa, dándonos el resto del momento para disfrutar la ducha como madre e hijo.

 

Continúe con el proyecto de la nueva arma que estaba fabricando, ya me faltaba poco, ya casi lo tenía listo, con el buen tiempo corriendo ni la molesta herida del hombro alteraba mi buen humor.

 

En un sábado, me dispongo a regresar a casa después de ir a la cueva subterránea por mas metalito, del anterior ya casi no me quedaba mucho tras haberlo usado bastante para finalizar la creación de mi nueva arma, ahora solo me quedaba crear la munición correspondiente y probarla, para eso necesitaba más “material”.

 

Como siempre los aldeanos me evitaban, tanto mujeres adultas como adolecentes y niñas, incluso también los pocos hombres que había en el pueblo, otros simplemente evitaban mirarme como si de solo hacerlo creyeran que los mataría, era como sentirse el dictador de cierto país del norte caminando ante la plebe, que ridículo.

 

— ¿Eh?, ¿y esto?…

 

En el trayecto piso un pedazo de papel que llama mi atención, pero luego percibo algo sospechoso en él, un aura mágica que por reflejo me hizo retroceder y mi reacción fue correcta pues el papel pronto se prende fuego por sí solo y sus llamas moviéndose como si tuvieran voluntad propia se extienden formando un circulo sobre mí para encerrarme en una trampa.

 

Los pocos aldeanos que estaban a mi alrededor habían desaparecido tras haber pisado aquel papel trampa, ¿coincidencia?, lo dudaba, sabía que tarde o temprano algo como esto ocurriría, ser asesinados por aquellos que solo ven a un “monstruo” a sus ojos era una de las muchas forma de influir del temor.

 

Solo, sin habilidad, recurso o medio para salir de esta situación, me acercaba a los brazos de la muerte… otra vez, ¿qué sería de mi si volvía a morir?, ¿reencarnaría de nuevo?, son las cosas con la que mi mente me distraía mientras aguardaba mi inevitable fin.

 

Continuara…

 


 

 

CAPITULO 6

PELIGRO INMINENTE

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

La primera vez morí asesinado por un arma de fuego, ahora me encuentro otra vez al borde de la muerte a causa de infundir miedo a cierta gente discriminante por medio de un arma de fuego, ligando dos manera de morir en relación a estas, ¿causa y efecto?, ¿coincidencia o destino?, a la inmensa mayoría le daría igual la respuesta si estuviese sudando a lo loco y con un doloroso desenlace de quemaduras de tercer grado aguardando.

 

—4 Años… no llegue a durar ni un cuarto de lo que viví en mi anterior mundo, ¿volvería a reencarnar otra vez?.

 

De ser posible, aun a costa de perder mis recuerdos o mi habilidad ESP, me bastaría un mundo en el que tenga alguien con quien contar, como una madre.

 

— ¡ROOOOOOZ!…

 

Una voz familiar retumba en mis pensamientos, solo conocía a alguien que me nombrara con ese tono.

 

— ¿¡Mama!?…

 

Aparece de forma imprevista corriendo sin cesar, brinca de forma sobrehumana abriendo sus brazos para manifestar su magia de agua y crear con ella decenas de burbujas a las cuales envía en forma de veloces proyectiles a las llamas que me rodeaban, siguiendo la lógica de los elementos el agua apacigua el fuego y con ello resulta mi salvación.

 

Me abraza aliviada de verme a salvo. Tras pasar el rato sentimental, le pregunte que hacia aquí y cómo fue que supo que estaba en peligro, al parecer madre mientras estaba en un momento de receso en su trabajo, escucho a escondidas algo inquietante charlado entre unas mujeres.

 

“¿Creen que de verdad lo vaya a hacer?”

 

“Ella corre el riesgo de que ese monstruo la mate si falla”

 

“Tiene agallas, ni yo me atrevería a cruzar mirada con ese no-mago que derroto a la Gramwind”

 

Un mal presagio fue lo que sintió al escuchar tal conversación, fue su acierto correcto que mi vida salvo en ese intento de quemarme vivo, madre parecía estar a punto de ponerse verbalmente frenética por lo sucedido, lo cual no era recomendable dado a la poca privacidad que tendríamos en donde estábamos.

 

—Mama, vayamos a casa de momento.

 

Al momento en que llegamos ella comenzó a opinar de lo ocurrido a toda voz como si fuera un volcán a punto de hacer erupción, trate de calmarla para que bajara el volumen de sus palabras pero era inútil, estaba tan furiosa que jamás la había vista así en los años que he vivido con ella, era una ira cegada con lágrimas de frustración.

 

— ¡Con este vil acto cruzaron el límite, las normas de Windaz aclaran que si alguien del pueblo intenta matar a otro por razones absurdas como esta, es castigado con el exilio o la muerte!, ¡voy a hablar al respeto de esto con la Eldar!.

 

La Eldar, era la “jefa” o “alcalde” encargada de gobernar Windaz, la bruja con el mayor poder político e incluso mágico de este poblado, ciertamente para un caso en que relaciones problemas de este tipo ella era la más indicaba, pero dada nuestra situación…

 

— ¡No!, no sería lo más recomendable, mama –Proteste a su sugerencia —No hay certeza alguna de que la Eldar vaya a estar de tu lado, incluso aunque tuviéramos una idea sobre quién es la responsable, aun si presentas este problema ante ella, no hay pista, evidencia o testigo alguno para respaldar tales hecho lo que daría como resultado a que te traten como alguien histérica y con problemas mentales, empeorando las cosas.

 

—Pero… es tan injusto –Dijo con desengaño.

 

— ¿Recuerdas lo que te dije antes mama?, así de “justo” es nuestra vida.

 

Ciertamente no vi a la Eldar aquel día en que dio el duelo de práctica, incluso mi suposición sobre ella podría ser errada pero no podía correr el riesgo y menos aún si involucra a madre, estábamos en un dilema delicado.

 

—No queda otro remedio, si nadie aquí nos quiere solo podemos hacer una cosa –Decía ella mirando hacia fuera de la ventana —Debemos mudarnos.

 

Mi rostro se torna perplejo ante la inesperada respuesta dada por mi madre, ella con una actitud tranquila toma esa solución como algo natural.

 

— ¿Irnos de aquí?, ¡pero tu creciste aquí madre, tú tienes una vida hecha en este pueblo!, no puedes simplemente plantearte a la ligera esa respuesta –Opine sobre ello.

 

—Es cierto, he vivido en Windaz desde que nací y fui criado por mi madre.

 

Mi abuela Nora Drayt murió antes de que yo naciese, y como madre también fue criado únicamente por su figura maternal, nunca conocí a mi padre de Avalia así como ella tampoco conoció al suyo, pero nunca le di importancia a ese detalle, con madre era más que suficiente para ser feliz.

 

— ¿Y qué hay de todas las amistades que has hecho? –Le pregunte.

 

—Deje de considerar tener una solo amistad en este pueblo tras lo que ocurrió hoy, nadie que se atreva a hacerle daño a mi hijo puedo considerarla como tal, aquí ya no tengo a nadie, solo me queda mi pequeño Roz –Contesto abrazándome en medio de sus palabras.

 

La decisión estaba tomada, mañana empacaríamos nuestras cosas y pasado mañana con el salir del sol nos iríamos de Windaz. Según madre conocía a alguien en un pueblo llamado Sota que podría rentarnos un cuarto para hospedarnos allí e instalarnos, y como ella tenía magia con habilidades curativas conseguir un empleo como sanadora estaba asegurado dado a que no había muchos que ejercían dicha profesión en ese lugar.

 

Nos fuimos a dormir temprano ese día, para el amanecer yo me levante para dar un breve vistazo por ultima a Windaz, dado que no era seguro recorrer el pueblo para mí (desde el intento de rostizarme vivo), me conforme con darle un vistazo desde el techo de mi hogar, no tenía la mejor vista pero me bastaba incluso para ver el cielo cómodamente desde allí.

 

—Desde el fondo, temía que algo como esto ocurriese, pero en esa visión era yo quien se marchaba buscando un nuevo comienzo.

 

Con las distantes y molesta mirada de los pobladores, este momento no era gratificante, tras 4 años no podría decir que voy a extrañar este lugar cuando me vaya, aunque siendo honesto aquí la he pasado mejor que en todos los orfanatos a los que fui criado en mi previa vida.

 

Tras un buen rato, baje del techo para encontrarme con madre empacando las cosas materiales livianas en morrales y el dinero que disponíamos en una bolsa de cuero, para nuestra desgracia tendríamos que dejar todos los muebles debido que no había manera de llevarla con nosotros sin una carreta para transportarla, literalmente comenzaríamos desde cero.

 

Para cuando todo estaba listo el sol se había ocultado, los dos nos disponemos a comer la última cena en Windaz con una atmosfera de sumo silencio. En ese instante, bajo el manto nocturno alguien golpea la puerta de forma violenta como si tuviera apuro, madre abre para encontrar a una joven bruja con un comunicado importante para dar.

 

— ¡Es una emergencia!, se ha reportado un enorme número de bandidos acercándose al pueblo, según parece pertenecen a los “Forajidos de Lars”, son saqueadores que conforman en sus filas a variados ex-soldados y ex-mercenarios experimentados con algunos talentosos a la magia, ¡deben ir al hospital, allí hay un refugio subterráneo aguardando!.

 

Tras dar su aviso se retira con prisa para informar a otros, madre deja las pertenecías en el suelo y opta por ir al refugio lo más rápido posible tomando del hombro.

 

— ¡Espera!, tengo que buscar algo en mi cuarto y te alcanzo enseguida, adelántate mientras tanto –Le dije.

 

— ¡No hay tiempo!, ¡tenemos que ir al refugio cuanto antes! –Insiste madre rechazando mi petición.

 

— ¡Por favor!, entiende que lo que voy a buscar es algo importancia, significa mucho para mí.

 

—Entiendo, entonces te ayudare…

 

— ¡No!, tú tienes que ir al refugio cuanto antes, yo te alcanzare enseguida, no te preocupes por mí, siendo pequeña llamare menos la atención y si algo peligroso se acerca tengo mi “juguete” para defenderme, por favor mama… confía en mí.

 

Sus ojos denotaban preocupación, un amor incondicional por su hijo que le impedía separarse en momentos extremos, pero también no quería decepcionarlo, quería confiar y respetar la petición de su niño.

 

—Entiendo… pero por favor, ¡ven cuanto antes! –Pidió con ojos intranquilos.

 

—Lo se mama, no te preocupes –Le asegure con una confiable sonrisa.

 

Tan pronto ella marcho al hospital, me dirigí a mi cuarto buscando mi preciado “algo”, no me demore mucho porque sabía dónde estaba, abrí el cajón del velador para recoger lo que en un principio lo había envuelto en una tela blanca a causa de la mudanza, pero ahora eso ya no tenía importancia.

 

Desenvolviéndolo porte en mis manos mi más reciente creación, una uzi de 9mm con cuatro cargadores listo para usarse, por la duda en la espalda de mi cintura llevaba la pistola y con estos dos salí de casa pero no para ir al refugio, sino para probar esta belleza en un conflicto real apostando mi vida en ello.

 

—Lo siento mama… voy a demorarme un poco más.

 

Continuara…

2 pensamientos en “Metalord Revolution Capitulo 1 – 2 – 3 – 4 – 5 y 6 [RE-PUBLICACIÓN]

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