Yuiitsu no Shinjitsu

Capitulo 16: El Dios Eléctrico

Ha comenzado.

Esta es una batalla de veteranos.

Akire versus Kaminari.

Uno que casi se convirtió en Gran Maestro, y otro que lo consiguió a los trece años.

¿Quién tiene la ventaja? En términos de experiencia, ninguno. En poder, Kaminari, pero Akire es más versátil. Así mismo, el director de la Academia vino sin estar preparado, sin escoltas ni armas. Y su oponente no las necesita, pero esta herido.

No sé que habrá pasado aquí mientras estaba tratando de traer a Kaminari de ese restaurante. El piso está completamente destrozado. Parece como si un Tipo Elemental muy poderoso se hubiera pasado por aquí, pero eso no tiene sentido.

Para ocasionar esta destrucción especifica, debería ser alguna clase de entendimiento de viento. ¿Nonomiya Jun? No, él no puede hacer esto, y en todo caso se quedó en los pisos inferiores. ¿Kazekami? Aún puedo sentir su rastro, allá afuera.

Entonces, ¿hay alguien más? No puedo sentirlo. Incluso si está usando Espacio, debería quedar algún rastro alrededor, como resultado del aire usado. Pero no hay nada.

¿Qué entendedor es tan poderoso y precavido para usar Espacio con sus propias técnicas luego de usarlas? Ese rastro inmenso desapareció por completo.

Esto es un logro mayor, a un nivel sobrehumano.

Considerando el estado de Akire, se puede decir que esta persona salvó a Tomonori. Simplemente, esta situación es muy inusual. Hay algo escondido.

Sea lo que fuere, por lo menos él está a salvo. Su mano quedo en un estado lamentable, pero no es un daño permanente. ¡Desearía haber estado aquí!

Lo dejé solo… Soy una inútil.

Si no fuera por mis problemas, podría haberlo salvado fácilmente. Pero no es momento de lamentarse por el pasado. Lo que importa ahora es preocuparse por el presente, y prepararse para el futuro. Y el futuro, en este momento, es quedarnos y observar esta batalla; teniendo cuidado de no interponernos; claro.

-¿No debería correr? –murmuró Tomonori. Yo negué con la cabeza.

Esta pelea ya está decidida. Lo estuvo desde el principio, hace más de treinta años.

Sin importar golpes, fintas, patadas, embestidas o movimientos complejos cuerpo a cuerpo, Kaminari no es alcanzado. Su agilidad es magnífica. Puede reaccionar a esos movimientos a una velocidad imposible para humanos normales.

Dando saltos, rebotando en las paredes y lo que queda del techo, de cualquier manera posible; todos los ataques de Akire son esquivados. Incluso si arroja proyectiles de escombros, los evita de inmediato.

Así de fuerte es Kaminari, el Prohibido de Japón.

-¿Qué pasa? ¡No puedo ver nada! –oh, cierto, olvidé que esta velocidad de reacción es imposible de ver para un principiante. Tomonori debe estar muy confundido. Pongo mi mano alrededor de sus ojos, pero ya que él me ve transparente, no debería haber problema-. Mucho mejor. Tienes muchos trucos, ¿verdad?

Asiento con la cabeza. Use un pequeño entendimiento para adaptar sus sentidos a reaccionar así. Afortunadamente, sigue sin poder verme claramente.

Sería horrible que eso sucediera.

Mientras tanto, la batalla se desarrolla de manera frenética. Un puño de Akire fue esquivado, pero el otro venia con un gancho capaz de destrozar un muro fácilmente…

Sin embargo, Kaminari contorsionó su cuerpo, evitándolo nuevamente.

Con gran ligereza, evadió el siguiente ataque, poniendo una amplia distancia entre ellos.

-¿Vas a seguir huyendo? ¡Pelea como es debido! –Akire está enojado.

A pesar de que está atacando con todas sus fuerzas, Kaminari sólo se ha concentrado en esquivar. Pareciera que no se toma con seriedad esta batalla.

El Gran Maestro suelta una risita.

Akire-kun, estuviste tratando de golpearme con tanto empeño que no me diste ni una oportunidad de contraatacar. ¿No crees que debería priorizar mi integridad física sobre la victoria? –responde, pero es imposible determinar si está siendo sarcástico.

-¡Eres un embustero! Si esa fuera tu principal preocupación, no te hubieras acercado tanto en primer lugar –el hombre musculoso flexionó sus enormes brazos-. ¡Estas intentando agotarme! Sabes que, si llevas esta batalla a un enfrentamiento de resistencia, tienes amplia ventaja.

Eso es cierto. La máxima debilidad de los Tipo Corporal es su resistencia física. Si agotan todas sus fuerzas, quedan indefensos, como cualquier persona normal.

En cambio, mientras mantengan su concentración, los Tipo Elemental o Material pueden bombardear repetidamente de manera ilimitada.

Por esa razón Akire hizo un ataque preventivo, para no dejar resquicios que le dieran el contraataque a Kaminari, pero se molesto por la situación actual.

No estoy segura de si Kaminari bromea o está siendo serio. Si priorizaba su integridad física, entonces la victoria era su única elección. Sin embargo, conociendo su estilo de batalla, es posible que este apostando al cuerpo a cuerpo.

Porque su verdadero poder es demasiado poderoso para usarlo en una ciudad habitada.

-¡Ah, entonces ese es el problema! –exclamó el hombre del traje-. Está bien. Ya que quieres una batalla conmigo, te complaceré luchando sin retenerme –sacudió algo de polvo en su ropa-. Mientras estemos peleando en este lugar, no habrá daño colateral, así que no será un problema ignorar mis restricciones.

¿Es en serio? ¿¡Va a usar su poder al máximo en este lugar!? Sé que las paredes exteriores son indestructibles, ¡pero aun así es muy peligroso!

En ese momento, las manos de Kaminari dejaron escapar crujidos y zumbidos, mientras chispas eléctricas las recorrían sin cesar. En su mano izquierda se formó una lanza de rayos, de unos treinta centímetros de largo, que crepitaba ruidosamente.

Con un movimiento fluido, se la arrojó a su oponente, quien rápidamente la evadió.

¡BRUUUM!

Con un destello cegador y un sonido retumbante, la lanza explotó contra la pared.

Afortunadamente, jalé a Tomonori abajo prematuramente, así que no debería tener ningún problema. Tal vez sus oídos hayan quedado un poco zumbados. Yo sólo tuve que aislar el sonido para evitar eso.

La pared impactada muestra un círculo negro, rodeado de muchas marcas oscuras. Es indestructible, pero aún puede recubrirse la superficie con hollín.

La zona del techo y el piso alrededor desaparecieron por completo.

-¿¡Qué clase de poder estúpidamente grande es ese!? –chilló Tomonori, masajeando sus oídos-. ¡Si fuera cualquier otro lugar, lo habrías destruido por completo!

-¡Lo siento, Tsuruya-dono! –la expresión en la cara de Kaminari era ilegible, pero hizo un ademán de disculpa con su mano-. ¡Intentare limitar un poco más la potencia!

-¿Limitar? –preguntó Akire-. ¿Qué tan fuerte es exactamente tu entendimiento?

-¿Ah? Bueno, esa lanza fue un 5% de mi voltaje máximo…

Los ojos de Tomonori se quedaron abiertos como platos.

-¡¿EL 5%?! ¡ERES UN MONSTRUO!

-Me lo han dicho algunas veces –el Gran Maestro se encogió de hombros, con una sonrisa.

-Me gustaría ver ese poder, pero sospecho que si lo usas terminare muriendo –Akire parecía prepararse para embestir nuevamente, pero Kaminari no se veía preocupado, alistándose para arrojar otro relámpago.

Entonces, el traidor dio un enorme salto, acortando la distancia a apenas medio metro con gran velocidad. Aunque el hombre del traje intento apuñalarlo con la lanza, éste lo esquivo al tiempo que lanzaba un puño izquierdo asesino directo a su rostro.

Sin inquietarse, Kaminari esquivo fácilmente saltando y girando sobre su propio eje, como un acróbata de circo.

Pero eso lo saco de balance. Y Akire no desaprovecho la oportunidad.

Su puño derecho ya había calculado perfectamente el ángulo del giro, prediciendo ese movimiento, con una letal puntería de experto.

No había manera de esquivarlo. El relámpago no puede alcanzarlo en su posición actual.

El golpe de Akire se hundió en el rostro de Kaminari y atravesó su cabeza…

…Sin hacerle ningún daño.

-¿¡EH!? –Tomonori está muy sorprendido.

Y, a juzgar por su expresión en esa fracción de segundo, también Akire.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, la mano de Kaminari estaba en el pecho del traidor. Había aterrizado delante de él con la gracia de un bailarín. Su sonrisa, la cual no se había desvanecido en ningún momento, parecía mejor colocada que nunca.

Esta es la razón de que no dude un instante quien ganaría.

Por sobre todo, había una diferencia intrínseca entre ellos.

Una diferencia que ningún entrenamiento, experiencia, truco, o técnica podía superar.

Kaminari, simplemente, es demasiado fuerte.

-Quisiera confirmar algo: ¿Realmente tendría oportunidad de derrotarte? –murmuró el traidor. Ya se había dado cuenta de que no había escapatoria de esta situación-. Me refiero a si no estuviera herido y cansado. Aunque… Sospecho la respuesta…

Su rostro se veía oscuro a la tenue luz de este oscuro lugar.

Y, sin embargo, todavía parecía satisfecho.

-No lo creo. Gracias por entretenerme –respondió el Gran Maestro, con una sonrisa amigable que no encajaba para nada en la situación.

De inmediato, una descarga eléctrica monumental sacudió el cuerpo de Akire, destrozando su pecho por completo. Sus órganos internos saltaron en pedazos, repartiéndose por la habitación en una neblina rojiza espeluznante.

El enorme cuerpo salió volando hacia atrás, chocando contra la pared, dispersando una mayor cantidad de sangre.

Con un último sonido escalofriante, el cadáver cayó al suelo, para nunca más volver a levantarse.

Algo de sangre había salpicado la mano del Gran Maestro. Éste, sin inmutarse, saco un pañuelo de su bolsillo y procedió a frotar sus largos y delgados dedos.

No dirigió ni siquiera una mirada al cadáver de su oponente hecho pedazos.

Tomonori, por otra parte, estaba pálido y temblaba.

-¿Tienes la información? –preguntó Kaminari. Rápidamente, el chico mostró el pendrive en su mano-. ¡Bien hecho, Tomonori-san! Ciertamente, en esta situación, que fueras capaz de sobrevivir y cumplir tu misión es muy impresionante. ¿Cómo lo hiciste?

-Bueno, en realidad, todo es merito de la Niña Fantasma… ¿Ah? ¿Soy visible de nuevo? –comenzó a revisar su cuerpo. Anular ese entendimiento es sencillo, puedo hacerlo a distancia. Lo quité en el momento en que Kaminari entro al edificio, ya que sería peligroso si lanza alguno de esos ataques sin siquiera fijarse en donde esta Tomonori.

-¿Niña Fantasma? –se le veía algo confundido-. ¡Ah, ya comprendo! ¡Tu aliada fue quien estuvo saboteando nuestra cita!

Creo que debería disculparme. Era una emergencia, no tenía tiempo para ser considerada. Estaba únicamente pensando en salvar a Tomonori.

-¡Realmente fue muy aterrador! ¿Y quién es esa Niña Fantasma exactamente? –preguntó el hombre del traje, riendo sin ningún reparo.

-Bueno, no sé si me creerá, pero ella es… Rea…

Tomonori dijo esto nerviosamente, poniendo una sonrisa forzada.

Los ojos del Gran Maestro se abrieron un poco al escuchar eso.

Si no mal recuerdo, él era uno de mis Despertados. Y la situación en la que lo convertí en entendedor fue realmente desesperada, así que la recuerdo muy bien.

-¿Rea? ¿Es verdad?

Inclinó levemente la cabeza en dirección a Tomonori, interesado.

-En ese caso… ¡Déjame agradecerle! Si no fuera por ella, no estaría aquí en este momento. ¡Muchas gracias por salvar mi vida! –inclinó la cabeza, haciendo una reverencia.

Si, todavía recuerdo eso. Si no le hubiera dado el poder en ese momento, era muy probable que muriera, o resultara con lesiones permanentes. Realmente era una situación muy peligrosa, y no me quedó otra opción para salvarlo.

Sin embargo, el muchacho no sabe que decir. Si un Gran Maestro se disculpa contigo, y no sabes la razón, es evidente que te confundirás. No es la primera vez que Kaminari causa este tipo de situaciones, y estoy segura de que no será la última.

Puede ser alguien devastadoramente fuerte, pero su sentido común fue arrojado por la ventana en algún momento de su vida, probablemente antes de darle su poder.

Tomonori se veía muy nervioso, sin saber qué hacer.

Qué lindo…

¡Mejor dejo de pensar en esto! ¡Me estoy poniendo demasiado sentimental!

-Esto… Kaminari-sama…

-Sin honoríficos está bien. No soy una persona exigente.

-Como sea, ¿por qué sucedió todo esto? –Tomonori está muy confundido-. Realmente, ¿vale esto la vida de alguien? Ya deben de haber muerto muchas personas por lo que estoy sosteniendo en mis manos. Se siente extraño. La vida humana vale más que un montón de 0s y 1s organizados para que se puedan leer.

Juguetea con el pendrive, nervioso.

-En eso tienes razón. Pero en realidad, Tsuruya-kun, lo importante aquí no es realmente el valor real de esos datos; si no el valor que las personas le designen –suspiro-. Para mí, eso no vale nada. Pero Akire debía saber bien que al intentar robarlo, se exponía a la muerte. Simplemente, decidió que su vida era menos valiosa que sus sueños. Y, por eso está allí en el suelo: Por seguir sus convicciones hasta el final. Respeto eso, así que le di un final noble y misericordioso.

Tomonori ya se veía mejor. De hecho, incluso discutió las palabras de Kaminari.

-¿Noble y misericordioso? ¡A mí me pareció bastante brutal y cruel! –observa el cadáver destrozado-. Hay que ser muy insensible para hacer tal espectáculo macabro, y ni siquiera voltear a verlo.

El Gran Maestro observó al joven con suspicacia.

-Me parece extraño que digas eso, Tsuruya-dono. Considera la situación: ¿Sientes algo al ver eso? –señaló al cadáver destrozado-. ¿No deberías estar vomitando de asco o algo parecido? La primera vez que asesine a alguien de esta manera, sin duda me sentí enfermo. ¡Apenas puedo creer que tu reacción sea tan natural! ¿No serás algún espía o algo? Estas demasiado tranquilo.

Repaso que su corbata estuviera bien anudada.

Él tiene razón. Tomonori vio el cadáver de Chi no Ken, que había sufrido una horrible muerte, sin vacilar ni un instante. Luego estuvieron los chicos en los pisos inferiores, que fueron estrangulados, pero tampoco eso le provoco reacciones llamativas.

E incluso ahora, puede mantener un estado racional mientras la habitación esta bañada en la sangre de Akire, y su cuerpo destrozado no deja de ser horripilante.

-¡No tengo la menor idea! Vi un par de cadáveres por casualidad antes, pero nunca tuve una reacción al respecto. ¿Seré un psicópata o algo? –preguntó él.

Eso no es verdad. Sólo hoy, has demostrado varias veces que eres una buena persona. Como cuando intentaste salvar a Kiyoshi hace unas horas.

Otro momento en que debí intervenir, y no lo hice.

Soy un lamentable despojo de inutilidad.

-No creo que ese sea el caso. Hay personas más extrañas en el mundo de lo que puede parecer a simple vista –se acercó lentamente, analizando a Tomonori con una mano en su barbilla-. Sé reconocer a una buena persona cuando la veo, Tsuruya-san. A través de los años, he agudizado mis sentidos para detectar una cantidad incontable de señales en las personalidades de otros que te sorprenderían.

Miro al rostro de Akire, que se había congelado permanentemente en un rictus de dolor.

-Por ejemplo, él quería ser un Gran Maestro. Sacrifico muchas cosas para lograrlo, porque deseaba fervorosamente reconocimiento. Dio gran parte de su vida en eso, y todo fue en vano. Al final, su sueño era una ilusión. ¿Por qué crees que es así?

Miró a Tomonori, como si él debiera saber la respuesta.

-¿Ser Gran Maestro no es la gran cosa? –preguntó.

Si, acertó directo en el clavo.

-Correcto. Todos nos alaban, nos envidian, nos temen. Pero al final, no somos nada más que mascotas militares. Sólo herramientas poderosas que no pueden desechar porque seguimos siendo útiles. Puede parecer frió, pero ese sistema es el que mantiene a nuestro mundo actual –se encogió de hombros cansinamente-. Los sujetos que se encargan de la política no van a estar muy felices, pero ellos sólo se quedan sentados en sus cómodas sillas mientras nosotros hacemos el trabajo sucio. ¿Está mal que recibamos beneficios? Sólo con existir, contribuimos a que la balanza de poder este equilibrada. Todo lo que quiero es un poco de libertad. Cada persona tiene sus particularidades y deseos. Yo no deseaba verme involucrado en este asunto, pero si incluso Akire-dono estaba luchando en nuestra contra, nadie más podía pararlo

Había algo de tristeza y resignación en sus ojos.

-Así que tuve que intervenir, incluso si debía matarlo. A veces, terminas haciendo cosas inesperadas, pero comprendí que sentir asco o repulsión era inútil. Simplemente, en la batalla de nuestras voluntades, yo deseé ganar más que él. ¿Eso me convierte en un monstruo? Bueno, que así sea. No es que me importe mucho.

-Entonces, ¿no soy una mala persona?

Tomonori, no deberías decir esas cosas. Nunca serás alguien tan detestable como yo. Soy la peor persona del mundo. Especialmente por involucrarte en esto en un capricho mío.

Sólo por seguirte estos días, siento una increíble cantidad de envidia hacia ti.

Otra señal más de lo horrible que soy en realidad.

-Oh, no, para nada. ¿Matar a alguien que trata de matarte está mal? ¿Pensar cosas malas de otras personas está mal? ¿Quién define que está bien y que está mal? Saca tus propias conclusiones al respecto. Y luego, aférrate a ellas obstinadamente. Esa es la clase de vida que todos quieren vivir, en mi opinión –miró en su reloj Rolex de oro puro de veinticuatro quilates-. ¡Que tarde es! Debo regresar con Arakawa-chan antes de que se enfade. Después de todo, estábamos en una cita. Señorita Rea, si necesita algo… Escríbalo en una servilleta la próxima vez, por favor.

¡Lo siento, lo siento, lo siento! ¡No volveré a hacer cosas como esas! Lo peor fue que me pareció divertido armar ese bullicio en el restaurante, se veía muy gracioso.

Soy de lo peor.

Kaminari se acerca a una esquina, revisando el suelo. Allí hay un enchufe eléctrico.

-Será mejor que le entregues eso a Kouri no Hauto-kun. Él sabrá que hacer.

-¿Y la batalla? –preguntó Tomonori.

-Ha acabado hace poco. Por una razón lo llamaban el mejor estratega de Japón en los últimos cincuenta años. Sus tácticas aún siguen siendo aterradoras. El número de bajas que tenemos es de 0 –eso es realmente impresionante, considerando lo violenta que era esa batalla. Incluso el muchacho parece sorprendido-. No subestimes a Shinjinfuka, ni a su aprendiz. Es curioso, todas las personas alrededor de Kirisaki-kun terminan siendo sorprendentes.

-¿Kirisaki? ¿Se refiere a Mirai-sempai?

-Ella es una persona muy particular. No sólo es quien sostiene el potencial de esta Academia, también tiene uno de los Grupos más poderosos, por lo que puedo notar. Pero… Eso fue realmente inesperado. No lo imaginaba. Desde la primera vez que lo vi, supe que ese chico era extraño, pero parece que me he quedado corto. Ese niño es, como mínimo, tan fuerte como yo a su edad. No, tal vez ya haya superado a mi yo pasado. Me gustaría saber hasta dónde llegara…

Con estas enigmáticas palabras, toda su ropa se disolvió, incluyendo sus calzoncillos.

Uno de sus malos hábitos, desnudarse antes de viajar. ¿No puede hacerlo después?

Inmediatamente, colocó un dedo en el enchufe, y desapareció con un chispazo eléctrico.


(Cambio de Narrador: Tomonori)

Joder.

En serio, estoy cansado. Muy, pero muy cansado. He estado corriendo de acá para allá toda la noche. ¿Qué hora es exactamente? Mirando en mi celular, me sorprendí.

¡Es la una de la mañana!

¿Sólo ha sido una hora? ¡Se sintió como un día completo! La adrenalina en mi cuerpo debe estar casi agotada, porque me dan ganas de cerrar los ojos y dormir. Si no fuera por el ardor espantoso de mi mano, me habría caído de cansancio.

Me dirigí a la puerta. Los escombros han sido apartados, probablemente por ese impacto que me salvó de Akire.

Bueno, estoy vivo. Es todo un logro. Podemos resolver ese problema otro día.

Ahora mismo, estoy pensando en Kaminari. El sujeto es muy fuerte. Y, al final, sólo se esconde detrás de una máscara de idiotez. Esas palabras no pueden ser dichas por un tonto. Él, sin duda, es una persona de temer y respetar.

Tengo que tener sumo cuidado la próxima vez que nos encontremos.

Me fue básicamente imposible leer su rostro. Eso nunca me había pasado.

¡Ah! ¡Mi mano duele mucho! Incluso con Rea aplicando su congelación, aún tengo sensibilidad. ¿Cómo me la desollé de esa manera? Debí haberle preguntado a Akire.

Bueno, cualquiera sea el caso, necesitare algo de atención médica. Shinjinfuka curó los huesos rotos de Kiyoshi en unas horas, esto debería ser cosa de minutos.

Y ahora que lo recuerdo, todavía no sé dónde esa chica. Espero que este bien. No creo que haya perdido de nuevo con Nonomiya, pero algún daño serio es posible.

-¿Tienes idea de donde están los demás? –le pregunté a la Niña Fantasma.

Ella me miro de una manera extraña. Entonces, señaló a su nariz.

¡Lo había olvidado! Puedo detectarlos por el rastro. Rápidamente, busque alrededor… Pero no sé cómo son los de ellos. ¿Con qué criterio los busco?

Repentinamente, siento frialdad a mí alrededor.

Ella me está abrazando. Le llevo más de una cabeza de altura, pero se las ingenio para envolver mi cuerpo con sus brazos. No creo que trate de volverme invisible de nuevo. Estaba distrayéndome con esa sugerencia anterior, seguramente.

Estoy seguro de que se alegra de que yo esté bien.

-¿Te importo tanto? –le pregunté.

Rea asintió fuertemente, y puedo afirmar que hay lágrimas asomando en sus ojos. Puse una mano sobre su cabeza, acariciando su suave y helado cabello. Esta sensación es indescriptible. ¿Puede ser frió y cálido a la vez?

-Te debo muchas. Habría muerto varias veces si no fuera por ti.

Sus ojos me miraron con algo que parecía culpa. Sí, creo que entiendo.

Ella me convirtió en entendedor. No habría tenido que pasar por esto si no fuera por ese día. Es su culpa que yo terminé en esta situación.

Sin embargo, puedo notar lo arrepentida que esta.

No puedo enojarme con ella. No sé porque, pero tengo la sensación curiosa de que puedo comprender perfectamente sus sentimientos.

-Está bien, vamos. Hay que encontrar a Kouri no Hauto-sensei y darle esta súper información importante. ¡Y luego irme a dormir, joder!

Con la mano en la manija de la puerta, recordé lo que había dicho Kaminari anteriormente. Dijo que era tan fuerte como él a su edad, no, todavía más fuerte. Y mencionó a alguien cercano a Mirai-sempai.

¿A quién se refería? No creo que haya hablado de mí, así que podría ser Kazami-kun. Pero ya todos saben que es un genio. Aunque… Tan fuerte como ese sujeto, eso sería impresionante de muchas maneras.

-Ah, joder, no tengo idea. Ya veremos después…

Abrí la puerta…


…Y me quede helado luego de hacerlo.

¡Esto no puede ser posible!

Sangre por todas partes.

Si lo que Kaminari le hizo a Akire fue una masacre, esto sólo se puede considerar un desastre natural, o un castigo divino.

Hay una decena de cadáveres alrededor. Y todos ellos están despedazados.

No como si los hubieran cortado, sino con heridas salvajes. Marcas irregulares, bestiales, órganos y piel salpicando las paredes y el techo. Sus entrañas riegan el pasillo.

Ahora sí que me estoy planteando vomitar. El olor a hierro es dulce, y espantoso.

Y, en medio de toda esta matanza sanguinaria, hay un chico de cabello y piel pálidos.

Está de pie en medio de los cuerpos, de espaldas a mí. No hay ni una mancha en su ropa, ni una gota de sangre cerca de sus zapatos.

Detrás de él, algo se mueve en el suelo. ¡Aún hay una persona viva!

Rápidamente, lo sostengo en mis brazos.

Es un chico de no más de 14 años. Su rostro pálido y sudoroso esta desencajado del miedo, observando al albino. Sangre sale de su boca y ojos, manchando mi uniforme.

No hay mucho que se pueda hacer por él. De su cintura para abajo, sólo hay un inmenso charco de sangre y órganos. Es un milagro que aún siga con vida.

-Monstruo… Monstruo… ¡Es un monstruo! –sus últimas palabras agónicas envían una descarga eléctrica por mi espina dorsal. ¿Qué vio exactamente?-. El monstruo los mato… Los mato a todos… En unos segundos… Todos estaban muertos… ¡Todos muertos!

Le caen lágrimas por la cara, mientras respira con dificultad. Se mezclan con su sangre.

-Monstruo… Esos ojos rojos… Los ojos… Los ojos de sangre… ¡Los ojos de un monstruo! ¡Los ojos del Rey Demonio! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No, por favor!

Con un último grito desgarrador, su cuerpo se quedo inerte.

Me levanté deprisa, luego de cerrar sus ojos. ¡Esto es horrible! ¿Quién pudo hacer semejante cosa? ¡¿Quién es tan cruel!?

Sinceramente, lo sé. Se quien lo hizo. La única persona aquí capaz de esto.

Ahora ya entiendo lo que Kaminari había dicho. Él paso por aquí, vio todo esto.

A mi lado, la Niña Fantasma parece preocupada. Debe de haber visto cosas peores en estos mil años, así que probablemente no haya problemas en términos psicológicos.

Me hizo unas señas para preguntarme si estoy bien.

-Más o menos. ¿Él hizo todo esto?

La sangre en el suelo está relativamente fresca, pero la de las paredes se ha secado. Esto ocurrió hace tiempo, no fue obra de Kaminari. Ya no quedan dudas de a quien me refiero.

Shiro.

Y Rea asiente gravemente con la cabeza.

En ese momento, el albino se voltea hacia mí.

Casi salto del miedo. ¡¿Cómo fue capaz de esto?! Incluso si ellos no usaron entendimiento para defenderse, cosa que dudo, matar a alguien de esta manera no se puede hacer fácilmente. Si tuviera que adivinar, diría que los despedazó con fuerza bruta.

No hay manera de que este niño enclenque y enfermizo pueda tener ese poder. Ni siquiera siento ni una pizca de rastro de él.

No tiene rastro.

Eso significa… Espacio perfecto.

Miro directamente a sus ojos. Antes, nunca me había atrevido. Simplemente, no había manera de tomarlo en serio, así que no hacía falta. Yo pensaba que era un chico inofensivo. Que era un amante de los animales que rara vez habla, mientras se queda permanentemente sin expresión en su rostro.

Esos ojos son rojos.

No como los de Kazami-kun, que tienen un tono rubí brillante, sino rojos como sangre.

Casi parece que estuviera a punto de llorar lágrimas escarlatas, si no fuera porque su cara sigue sin ninguna expresión.

Como si no hubiera nada importante que ver.

Como si todo esto alrededor no fuera nada de lo que preocuparse.

Como si las vidas de estos chicos no tuvieran valor.

Recuerdo lo que le dije antes. Que no dejara pasar a ninguno. Pensé que los estorbaría con pájaros, gatos o perros. Incluso si consiguió traer un oso aquí, ¿cómo hizo esta clase de heridas? No son marcas de garras normales.

Parece, más bien, como el trabajo de un monstruo horrible.

Monstruo. Con ojos rojos.

Miro a Shiro, directo a los ojos, buscando alguna emoción en su cara. Algo que pueda leer para entender que sucedió aquí.

-¿Shiro?

-No pasó ni uno…

Esa fue su respuesta. La frase más larga que le oigo decir desde que lo conozco.

Sin embargo, no veo nada en su cara. Ni enojo, ni vergüenza, ni pena, ni siquiera felicidad o tristeza. Nada de nada. No me muestra ninguna emoción.

Es como estar frente a un dios, indiferente a todo.

-Ni uno… De ellos…

Con estas palabras, el niño que acaba de masacrar a estos chicos a sangre fría, simplemente acaricia a la ardilla en su hombro comiendo unas semillas de girasol.

Me están dando escalofríos. ¡Hay que salir de aquí ahora mismo!

Si se vuelve a activar el interruptor del ‘Modo Asesino’ de este chico, terminaré como un cadáver más en este lugar.

Lentamente, para no alarmarlo, camino a su lado. Si esa ardilla huele el miedo, debe estar sintiendo una enorme peste en este momento.

Ni siquiera cuando Akire me ataco, tuve esta sensación.

No le temo a la muerte.

¡Le temo a este chico terrorífico!

En cuanto logre cruzar a su lado, escuche su voz de nuevo.

-¿Lo hice bien?

¿Está buscando mi aprobación? No lo comprendo. ¿Qué tengo que ver yo en esto? Yo sólo le dije que no los dejara pasar. ¿Mi orden fue tan importante? ¿Tanto como para matar?

Shiro… ¡¿Qué clase de monstruo eres?!

-Si, lo hiciste bien –respondo, mientras mis piernas comienzan a correr.

¡No quiero quedarme cerca de ese chico ni un segundo más!

¡Tengo miedo! ¡Mucho miedo!


Corro hasta quedarme sin aliento en las escaleras del piso inferior.

Respiro aceleradamente, mientras la Niña Fantasma sostiene mi mano herida.

Miro hacia atrás, confirmando que no me ha seguido. Si hubiera aparecido de repente, me habría vuelto loco. La atmósfera a su alrededor es tétrica.

¿Monstruo de ojos rojos? No me cabe duda ahora a quien se referían.

Kaminari lo elogio, diciendo que era más fuerte que él a su edad.

El chico lo llamo monstruo, o Rey Demonio, con su último aliento.

Yo y el Grupo S creímos que era inofensivo. Ese niño nos hizo creer todo esto, sin dudar ni fallar, siempre manteniendo esa expresión vacía en su rostro pálido. Y, debido a una orden que yo le di, asesino a los matones de Nonomiya sin vacilación.

Shiro es peligroso. ¡Muy peligroso!

Tengo que advertirle a los demás lo más rápido que pueda.

Repentinamente, siento un rastro poderoso acercándose. No está al mismo nivel que Akire, calculo que debe de ser un 40%, pero eso ya es mucho.

Por alguna razón, el rastro de Kaminari era más débil, probablemente por el uso de un Espacio muy bueno para disminuirlo.

Me preparo para lo que sea, pero luego oigo una voz.

-¡Tomonori-kun! –seguidamente, aparece Kazami-kun subiendo las escaleras, con su habitual sonrisa de idiota-. ¡Qué bueno que estas bien! Sentí algunos rastros extraños por aquí, ¿qué sucedió exactamente?

Akire era un traidor –expliqué rápidamente-. Pero luego apareció Kaminari y lo elimino. ¡Tengo la información!

Levanté el pendrive, mostrándoselo.

Él asintió, abriendo sus ojos ante mis revelaciones.

-¡Muy bien! Tenemos que ir rápidamente a la habitación de Radio-san. Mirai-san quiere darle un vistazo a esa información antes de entregarla.

-¿No es súper secreta? –Master Piece sólo mostró una sonrisa desinformada. Supongo que ella va a golpearme si no le hago caso, así que no queda opción-. ¿Qué paso con Uragirimono?

Él comenzó a sonreír todavía más estúpidamente.

-Lo tenemos en custodia. Según la paloma mensajera, Mirai-san y Kiyoshi están bien y ya nos están esperando –bajamos unos escalones, pero Kazami-kun pareció recordar algo-. ¿Y Shiro?

Por un momento, tuve el impulso de decirle algo como ‘¡¿Sabías que es un loco asesino?!’ o ‘¡Huyamos antes de que nos encuentre!’, pero un leve sonido de pasos ahogó todas mis respuestas antes de que lograra decir una palabra.

Giré la cabeza, viendo como el albino descendía por las escaleras detrás nuestro, tan cerca que un escalofrío circulo por mi cuerpo.

Su expresión estaba tan vacía como siempre.

-¡Ya estamos todos! Prepárense, iremos volando.

Había una ventana nada más bajar, y estaba abierta. Una ficha estaba suspendida allí, vigilando.

Si Kazami-kun vio mis intentos de mantenerme bien alejado de Shiro, no dijo nada al respecto. Y creo que eran muy obvios, así que no sé cómo no lo notó.

¡Se mas perceptivo, imbécil!


(Cambio de Narrador: Kiyoshi)

¡Están tardando mucho!

Onii-san, Shiro-chan y sempai todavía no llegan. El centinela de Onii-san dijo que volvería pronto, en cuanto los encontrara, pero no me gusta que le tome tanto tiempo.

Algo pudo haber pasado… Un enemigo secreto, una trampa o un accidente.

Onii-san podría necesitar mi ayuda, estar herido, incluso a punto de morir…

-Kiyoshi-chan, es suficiente de imaginar tonterías. Ellos estarán bien –asegura Mirai-nee.

¿Cómo supo lo que estaba pensando?

-Te conozco bastante bien. Y tu expresión es obvia. Ya te lo dije, si es Kaminari, todos los enemigos ya han sido derrotados –añadió, adivinando nuevamente mis pensamientos.

-¿Él es tan fuerte? –siempre veo al director actuando como un pervertido idiota sin remedio, cosa que no invita a tenerle respeto alguno.

-Es un Gran Maestro. Y no uno cualquier, sino uno de los cinco Prohibidos. Si hay un enemigo lo suficientemente poderoso para darle problemas, entonces todo lo que hagamos es en vano. Moriremos en los próximos cinco segundos –se quedó en silencio por ese tiempo-. ¿Ves? Estarán bien.

Mirai, en realidad, hay algo que tengo que decirte…

-Ahora no, Radio. ¿Por qué no vas a comprobar cómo esta Ayano-chan?

Estamos en la habitación del Grupo U, dormitorio femenino. Parece que Mirai-sempai quiere revisar esa información por la que nos jugamos el cuello, así que vinimos aquí para verla si podemos. Las paredes están insonorizadas por el poder de la hermana de Radio-sempai, así que nadie debería enterarse de las conversaciones que tenemos en este lugar.

Radio-sempai, murmurando algo que no llego a escuchar, se pone de pie y entra en una habitación lateral. Ayano-san estaba tan asustada por los ruidos que provenían de afuera que tropezó, se golpeo la cabeza con algo, y se desmayo.

¿Por qué esa niña es tan cobarde? ¡Proteger a nuestros hermanos mayores es algo lógico!

Si es tan débil, morirá muy pronto.

-Entonces, Kiyoshi-chan, ¿qué es lo que te preocupa? –me preguntó Mirai-nee en voz baja, apenas nos quedamos a solas.

¿Hizo que Radio-sempai se fuera a propósito? ¿Quiere hablar conmigo de algo en secreto?

-Ellos no ha vuelto todavía. Si no los estoy viendo, siempre empiezo a pensar que algo les pudo pasar –murmuré, desviando la mirada-. Incluso Haruka-sempai era un traidor que hizo todo esto porque decía que yo le gusto… Y ahora Onii-san tuvo que enfrentarlo por mi culpa… ¡Me siento inútil! ¡No voy a perder a mi familia otra vez!

-¿Tu familia?

Mirai-nee, Onii-san, Shiro-chan y sempai. Todos son mi preciada familia. Moriría gustosa por cualquiera de ustedes –ante mis palabras, nuestra líder puso una mano en su barbilla.

-¿Incluso Tsuruya? Pensé que tardarías un poco más en aceptarlo. Has estado todo el rato diciendo cosas sobre él –comenzó a imitar mi voz y mi manera de hablar bastante bien-. ‘Sempai esto… Sempai aquello… No dejare que sempai muera…’

-¡Es que él me ayudo! Creyó en mí, y peleo a mi lado aunque no puede usar ningún entendimiento. No puedo dejar de preocuparme por él, es muy vulnerable –murmuré.

Siento mi cara algo caliente. ¿No puedo hablar bien de sempai? ¡No me hagas poner nerviosa, Mirai-nee! Es natural comenzar a llevarse bien con alguien en una situación de vida o muerte de la que saliste bien librado.

-¿Te diste cuenta que hablas de Tsuruya de una manera muy distinta en comparación a una hora atrás? –Mirai-nee sonrió de una manera un poco extraña-. Creo que empiezo a entender algunas cosas. ¿Alguna vez has dudado de tus sentimientos?

-¿Eh? ¿Dudar? ¡Siempre dudo de mis sentimientos! Por un momento, el otro día casi acepto los sentimientos falsos de ese falso sempai. ¡Ya he renunciado a otras personas! ¡Onii-san es la única persona en mi corazón! –exclamé, cruzándome de brazos.

-Eso es normal. Los hermanos siempre deben quererse. Si no fuera así, se abrirán heridas incurables –sus palabras sonaron sombrías. Por lo que sé, Mirai-nee está en malos términos con su familia-. Pero vas demasiado lejos. Creo que te has confundido en algo.

Ante las próximas palabras que me dice, me quedo sin aliento.

¿Eso es verdad? ¡No puede ser! ¡Es imposible!

No hay manera de que lo que está diciendo sea verdad…

Bueno, en realidad, si puede haber una pequeña posibilidad…

¡Basta! ¡No dudare más! ¡Mis verdaderos sentimientos están claros!

¡YO AMO A…

-¿A quién? –me pregunta Mirai-nee, adivinando mis pensamientos una vez más-. Piensa cuidadosamente a quien quieres. Y en lo que ha pasado hoy. Date cuenta de lo que tu corazón te está exigiendo. Si no le haces caso, sólo te dañaras a ti misma.

¡No puede ser!

Ella tiene razón. Mirai-nee tiene razón. Nunca he escuchado a mi corazón.

Entonces, lo dejare hablar. Y no negare sus palabras.

Porque esto duele como una espina. Esta sensación…

Este amor… Sólo puede ser real…

Creeré en mi corazón. Creeré en mis sentimientos.

Porque yo de verdad lo amo.

Continuara…

13 pensamientos en “Yuiitsu no Shinjitsu

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