Yuiitsu no Shinjitsu

Capitulo 14: Poder para Matar a Dios

Hayai tropezó, cayendo de cara al piso.

Koumeisai borró su sonrisa un instante, pero como no podía dejar de ver a Danger, no pude ver su expresión.

Hanshakaiteki seguía riendo como un loco, aunque detecté un leve tono burlón, como si le hiciera gracia que su subordinado acabara comiendo polvo.

-¿Qué pasó? –preguntó el chico con la cara pintada, aún sin mirar hacia aquí.

-¡Mis patines! ¿Qué diablos les hiciste? –se quejó el enano feo, fijándose en sus pies.

Así es. Las ruedas se habían caído, carcomidas; y ahora estaba descalzo, incluso sus calcetines se habían evaporado en nada. Pedazos de tela y cuero, muy pequeños, terminaron de disolverse en nada más que polvo que se lo llevaba el viento.

-¿Sabías que los materiales sintéticos duran mucho? En general, son más perdurables que la madera o el cuero real. Sin embargo, dado que son artificiales y nunca tuvieron vida, están dentro del rango de lo que mi entendimiento puede afectar. Tus patines acaban de demostrar que luego de cien mil millones de años, terminaran por desaparecer –expliqué, sonriendo malignamente. Oh, sí, ¡ya me hiciste enojar mucho!-. La próxima, considera hacerlos con cuero animal y madera.

Lancé un golpe de gravedad, directo a su cabeza, pero él fue más rápido y puso una barrera en medio que lo interceptó. Parece que incluso sin su arma principal, sigue siendo fuerte.

Se puso de pie rápidamente, sin dejar de vigilarme.

-¿Cien mil millones de años en un segundo? ¡Es ridículo! Ahora entiendo porque la quieren tanto los altos mandos –murmuró la bestia, acariciando su cabeza rapada. Tenía la lengua afuera, balanceándola como si estuviera lamiendo un helado invisible-. ¡Vamos, chiquillo! ¡Afirmaste que eras un especial! Si te dejas ganar tan fácil, no tendrás futuro en este negocio.

-¡Ya lo sé, señor! ¡Me encargare! –de inmediato, nuevos patines aparecieron en sus pies.

-¿Puedes hacer más? No esperaba que hubiera alguien en la banda de Nonomiya de los especiales, además de él. ¿Significa que eres el sublíder? –pregunté, curiosa.

La capacidad para modificar objetos era una habilidad común entre los Tipo Material, pero hacerlos aparecer sin que no hubiera una base para ellos es muy diferente. Eso, desde cualquier punto de vista, es una habilidad mucho más poderosa.

Sólo uno de cada cincuenta entendedores es un ‘especial’. Ósea, una de cada cincuenta mil personas. Ciertamente, no es algo común de encontrar. Pero considerando que la Academia Jikû tiene más de mil alumnos, y todos ellos son ‘regulares’ como mínimo, entonces debe de haber unos doscientos ‘especiales’.

-En efecto. Además de Jun, Yuu y yo somos especiales. Pero yo soy su mano derecha, ya que Hayai sólo tiene ruedas en la cabeza. ¿Cuántas veces has visto a alguien capaz de anular por completo a los ilusionistas? ¡Hasta podrían llamarme genio! –y allí está de nuevo, parece que Koumeisai tiene una ENORME bocota.

-¿Genio? ¡No sirves para nada! ¡Al momento de pelear, eres tan inútil como las chicas! –se quejó Hayai.

-¿Cómo es eso? –pregunté.

Es un machista. ¡Odio a los machistas! Otra razón más para dejarlo irreconocible.

-¡Las mujeres son inútiles! ¡Todo el mundo lo sabe! Bien, esta vez no dejare que desintegres mis patines. ¡Intenta enfocarlos si puedes! ¡A mi máxima velocidad, ni siquiera Trickster se me compara!

Se lanzo en arremetida de nuevo, moviéndose más rápido que antes, incluso. Tal parece que está mostrando su aceleración definitiva. Mis ojos, con entendimiento de Tipo Corporal para mejorar su reacción, simplemente no podían enfocarlo.

Y si no puedo hacer eso, no puedo envejecerlos. De hecho, ya había pensado desde antes que este combate no se decidirá nunca si continuamos así. Tengo que usar una táctica distinta, o si no, esto se prolongara por siempre.

Antes de que Hayai terminara de recorrer la distancia entre nosotros, el suelo se fragmentó, rompiéndose en miles de pedazos. La superficie dejo de ser lisa, y la tierra mostró montones de grietas irregulares.

Este es el poder de mi entendimiento: He regresado el tiempo del suelo alrededor miles de años, de forma que su superficie ha cambiado, regresando a como era antes de que la Academia fuera construida.

Finalmente, sólo me aparté un paso a la derecha.

Nuevamente, Hayai se dio de cara contra el suelo, pero esta vez por una razón muy diferente. Las ruedas habían perdido su apoyo, ya que necesitan de una superficie estable para deslizarse correctamente. Al estar moviéndose tan rápido, naturalmente, no había manera en que este chico machista fuera capaz de reaccionar a tiempo para estabilizarse.

Y allí quedo tendido, en el lugar en donde estaba parada yo hace un instante.

Me acercó, y le digo al oído burlonamente.

-¿Qué decías de las mujeres, idiota? –él levanto la cabeza, mirándome con furia. Su rostro estaba todo arañado, y debía tener numerosas magulladuras.

Si, se enojó. Nada me hace más feliz que ver como un tonto es humillado.

Inesperadamente, parece que no se ha dado cuenta de la diferencia entre nosotros. En un último intento para golpearme con sus nudillos de acero, cambia sus patines por zapatos, dando un salto repentino.

Ya lo estaba esperando. Atrapó su mano, y le retuerzo dolorosamente la muñeca.

-Sin aceleración, eres más débil que yo. Y tu juguetito no te ayudara –los nudillos comenzaron a oxidarse con rapidez, hasta finalmente desaparecer por completo-. Los Tipo Material tienen pocas oportunidades contra mí. Subestimas a los entendimientos raros. Y también subestimas a Trickster. Para empezar, lo que él usa no es velocidad. Claramente, se teletransporta, pero es obvio que con tu limitada capacidad cerebral no puedes comprender cómo funciona.

Su pierna izquierda es tomada rápidamente por la tierra, que vuelve a compactarse.

He regresado el terreno a la normalidad, incluyendo su forma, y la pierna de este energúmeno con cerebro de simio subdesarrollado esta en medio.

Hayai suelta un grito de dolor.

-¡Ah! ¡Duele! ¡Mi pierna! –esta chillando como un niñito que perdió a su mamá.

¡Qué divertido! ¿Dónde quedó tu machismo?

-Es sólo tierra, no grites tanto –me burlé, con una sonrisa irónica.

Debe de doler. El terreno compactado estará aplastándola cuál prensa de hierro. Como mucho, tendrá un hueso roto. Con eso, mi pequeña venganza está cumplida.

Mirai! –me llegó un grito de advertencia de Danger.

-¡Sabia que debí hacerme cargo desde el inicio! –Koumeisai ha sacado una pistola, y me está apuntando con ella, mientras no pierde de vista a mi padre adoptivo.

¿Acaso no se dio cuenta de nada? Eso nunca servirá conmigo.

El arma en su mano se desarma de inmediato, todas las piezas caen al suelo, y luego cada una de ellas se transforma. El metal se convierte en pequeños pedazos dispersos, regresando a su forma de origen, antes de ser convertido en una herramienta de muerte.

El chico queda tan sorprendido, que olvida seguir vigilando a Danger por un leve instante, pero esté no hace nada para intentar algo. ¿Ya habrá planeado algún truco para escapar de esto?

Espero no haberle arruinado su estrategia con mi intromisión.

-Al final, no importa que tan poderoso seas, sino como uses ese poder. ¿Lo saben? –explico, con una expresión aburrida, para humillarlos más.

Tomó aire. Esto será un poco largo de explicar, pero realmente quiero ver sus caras cuando se den cuenta de lo obvio.

-Una de cada mil personas posee entendimiento. Pero sólo uno de cada diez entendedores ‘básicos’ es ‘regular’. Y sólo uno de cada cinco de estos es un ‘especial’. El talento de un ‘genio’ aparecen en uno de cada veinte ‘especiales’. ¿Dónde creen que están ubicados los ‘entendimientos raros’? –preguntó, haciendo gestos con las manos para verme más importante, y porque se ven muy geniales.

-¡No puedes estar hablando en serio! ¡Un genio ya es una persona entre un millón! –chilló Hayai, quien aún parece estar sufriendo de mucho dolor. Sujeta su pierna, intentando fútilmente zafarse de la tierra cruel. Hay algo de sangre filtrándose por el suelo.

-Ese es el punto: Sólo uno de cada cincuenta genios tiene un entendimiento raro. ¿Conocen las estadísticas? En el último siglo, la cantidad de Grandes Maestros con entendimientos raros fue aproximadamente la misma que los genios. Considerando los cálculos que he mencionado antes, la probabilidad de un entendedor genio de convertirse en Gran Maestro es cincuenta veces inferior a la de uno que tiene un entendimiento raro. ¿Entienden lo que eso significa? –pongo un sonrisa orgullosa-. ¡Los que los poseemos estamos a otro nivel! ¿Por qué creen que tengo un tutor personal? ¡Porque tengo más talento para explotar que nadie! ¡Sólo hay unas 150 personas en el mundo como yo! ¿Creyeron que podían vencer a alguien así, ilusos?

Eso es cierto. Muy cierto. Actualmente, sólo hay cinco de estas personas en Japón: Yo, Kurai Sora, Kaminari, Daimondai, y mi tutor personal. De hecho, considerando que Daimondai y Kaminari están más cerca del nivel ‘monstruo’, no cuentan.

-Imposible… ¡Es imposible! –gritó Koumeisai, y su tono estaba seriamente alarmado.

Bueno, después de todo, no se tiene una revelación como está tan seguido. Ellos ya habían sido derrotados en el momento en que entré a este lugar.

No, de hecho, creo que desde que decidieron este plan estaban condenados a fracasar.

-Estos niños tontos… ¿Cómo es que quieren lograr algo siendo tan débiles? Tengo que encargarme de todo yo solo –la bestia le hace una seña extraña a Danger. ¿Eso es un saludo o una amenaza? No tengo idea-. Seguiremos en otro momento, cariño.

Este tipo me da más miedo a cada momento. ¡Ahora me está mirando!

De repente, sin aviso alguno, una imagen salta a mi mente. Es como si estuviera recordando algo, pero estoy bastante segura de que jamás había visto esta situación.

Era espantoso: Una ciudad en ruinas, con altos edificios destrozados. Gente corría de un lado a otro, muchos llorando, casi todos con heridas graves y mutilaciones. Cadáveres carbonizados, miembros despedazados, cabezas empaladas, niños cortados a la mitad, cuerpos fusilados. En una calle, sin aviso, algo se modifico, y el recuerdo avanzó como si fuera un video.

Apareció una columna de soldados.

Lo que siguió fue un pandemónium. Los hombres uniformados abrieron fuego indiscriminadamente, asesinando sin decir una palabra. Cuando se quedaban sin balas, arrojaban sus armas y sacaban puñales, bastones y espadas, mutilando y destruyendo como si no hubiera mañana.

Una formación de aviones atravesó el cielo gris, dejando caer racimos de bombas que detonaban en cualquier parte, llevándose por delante la vida de civiles y soldados por igual. El propio ejército, cuando observaban hacia arriba y veían sus muertes venir, sólo sonreían con una locura total en sus ojos, mientras se dedicaban a destruir todo lo bello y puro en este mundo, antes de ser bombardeados y convertirse en macabras flores de sangre y tripas.

Eso no fue todo. Vi muchas otras cosas. Cada recuerdo plantado era igual de diabólico que el anterior. Todos mostraban el puro sufrimiento de la raza humana, actos espantosos, desesperación incesante.

Y lo peor de todo es que se veía tan real… Tan horriblemente real. Como ver una película de alto presupuesto con efectos de última generación, y cuyo director y guionista parecían estar decididos a hacer que la audiencia vomitara.

Hubo escenas de masacres, hambrunas terribles, epidemias horribles, sacrificios humanos, canibalismo, violaciones, torturas malévolas, suicidios masivos, asesinatos variados, esclavitud, humillaciones inescrupulosas, ejecuciones, incluso escenas que parecían corresponder a genocidios.

Comprendí que estos recuerdos eran la pura furia de la humanidad, la suma de todos sus pecados, los actos de aquellos que ciegamente habitábamos esté mundo creyéndonos dioses, cuando en realidad sólo éramos guiados por la voluntad del Diablo y sus servidores.

Este tenía que ser el poder aterrador de Hanshakaiteki, el enloquecedor.

Me quedé callada. Bajé mi rostro, mirando al suelo. Oía los gritos de Danger, pero no reaccionaba. Estaba totalmente captada por estos recuerdos que no eran míos, que alguien ponía en mi mente. No era capaz de sacármelos de la cabeza, no importaba que hiciera, seguían viniendo y viniendo en un aluvión de locura y maldad.

Todavía podía oír la risa lunática de ese bastardo, así que cubrí mis odios. Observé de reojo las expresiones de Hayai y Koumeisai, que no comprendían del todo lo que sucedía.

Levanté mi vista, la clavé en la bestia, y sonreí ligeramente.

-¿Tan rápido? –mordió su labio superior, y escupió un trozo de piel-. Parece que estos chiquillos realmente son muy débiles de mente. Pobrecillos, teniendo estas vidas tranquilas…

-¿Es todo? –le interrumpí, repentinamente.

Podía sentir las miradas de todos los presentes clavadas en mí. Mire sin pestañear al demente, descubriendo mis oídos.

-¿Eh? –dejó Hanshakaiteki, con sus labios en una ridícula forma de pico.

Danger parecía algo preocupado. Los dos matones de Nonomiya estaban sin habla.

-Preguntó si esto es todo. ¿Este es el temido poder de un genio del Tipo Mental? –ladeé mi cabeza-. No sé qué te vieron. Puedo imaginarme cosas peores. ¿Cuál es el truco? Si simplemente haces esto, no entiendo cómo es posible que tantas personas perdieran la razón. ¿Eran débiles de mente, o soy yo la fuerte?

El invasor rapado se quedó paralizado. Los recuerdos se aceleraron en mi cabeza, pero ahora estaban borrosos, como si estuviera perdiendo control sobre ellos.

-¿Mirai? ¿Estás bien? –preguntó mi tutor, poniéndose de pie.

Danger, deberías saber desde antes que esto no es suficiente para afectarme. Esté nivel de conmoción no se compara al que tuve cuando tenía ocho años. No se compara a esa situación –aclaré, para dejarlo tranquilo.

Mi mirada se ensombreció, recordando ese incidente que me marcó de por vida. Nunca lo olvidaría. Y por esa razón, tomaría venganza de quien lo hizo, y de cualquiera que haya estado involucrado. Lo juré por todo lo sagrado en este mundo.

-¡Gracias, me quitaste un peso de encima! –suspiró mi padre adoptivo, pareciendo muy aliviado-. Es cierto, este poder es ciertamente débil. Tuve que actuar para hacerles parecer que me estaba afectando, mientras preparaba un contraataque. ¿Qué te paso, Hanshakaiteki? ¿Apenas puedes proyectar estas escenas? Hace treinta años, tu técnica era mucho más poderosa. Esos recuerdos eran tan vívidos y realistas que me atormentaron por años –se estremeció ligeramente, recordando el pasado-. Pero estos… Parece una película. Tu entendimiento es apenas una sombra de lo que era antes.

Danger parece concordar conmigo. ¿Está más débil? Ósea que los anteriores eran mucho peores. Parece que mi suerte es favorable. Ciertamente, estas cosas no me enloquecerían, pero si fueran más reales tal vez no sea la misma historia.

-¡Mi poder no ha cambiado! –la bestia extiende sus manos hacia el ilusionista-. ¡Suplica piedad, Danger! ¡Despójate de toda tu cordura! ¡Revuélcate en el abismo de tu propia mente! ¡Sufrirás en la Oscuridad, rodeado por la desesperación!

Si alguien en su sano juicio entiende que está diciendo, que me lo diga. Sinceramente, no le entiendo nada. A primera vista, parece una bestia demente, pero ahora que veo más de su actitud me recuerda a un vagabundo chiflado.

Parece peligroso, pero en realidad sólo está mal de la cabeza, nada más.

Inspira más lástima que miedo.

-Sí, si cambio. ¿No lo notaste? –preguntó Danger-. Entonces, tal vez ya se la razón. Eras mucho más cuerdo antes. ¿Te enloqueciste a ti mismo para resistir mis ilusiones?

Hubo un cambio significativo en la expresión de Hanshakaiteki. Parece que realmente hizo eso. ¡Había que estar loco en un principio para pensar en enloquecerse por una razón como esa!

-¡Cállate! –ordenó él.

Los recuerdos se hicieron confusos, parecía una extraña escena surrealista. Me está dando dolor de cabeza. ¿Entre mas se enfada, mas su poder se escapa de su control?

-Así que eso fue lo que te ocurrió. Y como resultado de eso, perdiste la noción de la realidad. Por eso tu entendimiento es menos realista, y no lo has notado. ¿Por qué lo hiciste? ¿Estabas tan desesperado por derrotarme? –ante las palabras de Danger, el enloquecedor apretó sus nudillos. Observé que tenía numerosas cicatrices en ellos, como si hubiera golpeado algo muy duro sin cesar.

-Nosotros empatamos. Hace treinta años, tú, maldito desgraciado, empataste conmigo. ¡No ganaste ni perdiste, empataste! ¡¿Sabes lo humillante que fue eso?!

Se clavo las uñas, largas, en sus brazos, cubiertos por el traje ceñido.

-¡Todos supieron a qué nivel estoy! ¡Lo escuchaba por todas partes! ‘Es igual de fuerte que Danger, de Ellos’. ¡No lo soporto! ¡Si al menos me hubieras derrotado, y te hubieras convertido en Gran Maestro, podrían decir que perdí contigo porque eras muy fuerte! ¡Ese empate se sintió peor que una derrota! Ni siquiera pude intentar volver a la carrera por ser Gran Maestro luego de eso. Mi orgullo se había ido, junto con mi confianza. ¡Por ese dirijo esta operación, únicamente por la oportunidad de vengarme!

Eso último me hizo preocupar. ¿En esto debo convertirme? ¿En un monstruo obsesionado con la venganza? Pero yo no busco asesinar a alguien por mi orgullo. Sólo estoy tratando de acallar este sentimiento de impotencia en mi interior.

No soy como él… ¡No me convertiré en eso!

-Te entiendo. Yo también sentí mi orgullo destrozado por eso. Estaba tan enfadado, que incluso trate de derrotar al Gran Maestro de nuestro frente en esa época –el ilusionista soltó una carcajada-. ¿Recuerdas el año? Era 1982. Ese Gran Maestro era Kaminari. Pensé tener ventaja de Tipo, pero me arrasó en un instante. Era tan insanamente fuerte que me aterré. Nunca jamás, absolutamente, tendríamos posibilidad de vencerlo. Ninguno de los dos, aunque uno hubiera ganado, se hubiera convertido en Gran Maestro si nuestro rival u oponente era él. Y le pedí que me asesinara, para acallar esta vergüenza…

-¿Se negó? –preguntó Hanshakaiteki, con su expresión torcida.

-No. Él dijo ‘¿Qué importa la vergüenza? Sólo inténtalo de nuevo. O consigue otra cosa que hacer. Morir por vergüenza suena muy estúpido’. Así es Kaminari. Un sujeto honesto, irresponsable, pero cuyas palabras valen oro –miro al cielo con franqueza, o más bien, al techo de la cúpula-. No volví a entrar a la carrera después de eso. Ya no quería intentarlo. Busqué otra cosa que hacer, y puedo afirmar ahora, que no me arrepiento de mi decisión. Por qué encontré algo más valioso que el orgullo

Me dirigió la mirada, con una sonrisa.

¿Ah? ¡¿Yo?! ¡No digas eso! ¡Es demasiado tierno! ¡No soy tierna!

Mi cara se puso roja de la vergüenza.

-¡No puedo creerlo! ¿Sacrificaste ese orgullo que tenias por una niña? –la bestia parecía confundida, echando espuma por la boca. ¿No puede comprenderlo?-. ¡No lo entiendo! ¡No entiendo cómo es posible! ¿Empataremos de nuevo, incluso con lo mucho que me he esforzado? Perdí mi razón sólo para vengarme, y no sirvió de nada… ¡No, esto es una derrota! ¡Es mi derrota sin sentido! ¡Esa humillación otra vez, no la soportare!

-Entonces, déjame ponerle un final a tu orgullo. Te demostrare que gracias a los lazos que formé, me he vuelto una persona distinta. Una persona con algo que proteger tiene dos veces su fuerza.

En la mano de mi tutor apareció algo. ¿Una ilusión? Parecía una bola de cristal del tamaño de una pelota de tenis.

-He tenido tiempo para pensar. Mucho tiempo. Y finalmente, hace unos años, logré encontrar la profundidad insondable de mi alma; y con ello, mi lazo a la eternidad. Este es el resultado. Este es mi ‘Poder para Matar a Dios’.

Apenas pronuncio esas palabras, el enloquecedor abrió completamente sus ojos y boca, impresionado. Hayai y Koumeisai, quienes a este punto ya no debían entender de qué iba la conversación, no parecieron sorprenderse demasiado.

Ese término me era familiar… ¿De dónde? Probablemente Danger me lo había enseñado…

Y entonces lo recordé. Un cuento que me había relatado hace muchos años, cuando era niña: ‘El Rey Tirano que decía ser Dios’.


‘’Había una vez un Rey Tirano, que se creía Dios. Con la autoridad que afirmaba poseer, gobernaba como quería con gran crueldad. Ya que poseía un entendimiento poderoso, era invencible en todo el territorio, y nadie se le podía oponer.

Su hijo, sin embargo, era una buena persona. Como no podía congeniar con su padre, acostumbraba salir muchas veces del reino y recorrer los territorios cercanos. Un día, encontró a una princesa de un reino próximo, quien huía de un lobo enorme. El príncipe mató al animal con su poder y la rescató. Ellos cayeron enamorados, y cuando la escoltó hasta su reino, pidió su mano en matrimonio. El rey no se negó, pero tenía miedo por el padre del príncipe.

Cuando el joven regreso, su padre ya había sido informado. No estaba de acuerdo, ya que decía que una joven tan hermosa debía ser mujer de él, no de su hijo. Afirmaba que no podía casarse porque su padre, Dios, no lo aceptaba.

El príncipe objetó este trato injusto, ya que el Rey tenía muchas mujeres, pero su padre no cambio de opinión. Se enfrentaron con sus entendimientos, y el joven tuvo que huir al exilio, derrotado.

Luego de algunos meses, el Rey logro que la muchacha le fuera entregada, ya que el otro rey tenía miedo de él y lo que le haría a su pueblo. Sin embargo, en plena boda, apareció el príncipe, quien había regresado. El Tirano se burló de él, ya que no podía oponerse a Dios. Pero el joven afirmo tener el ‘Poder para Matar a Dios’, cosa que puso nervioso a su padre, que le acusó de que era una patraña inventada.

Se enfrentaron nuevamente, y esta vez el príncipe ganó, matando a su padre. La técnica que utilizó se volvió legendaria, siendo algo que ningún otro usuario de entendimiento podía igualar.

Desposó a la princesa como un buen rey, y vivieron felices para siempre. ’’


Si, es un típico cuento de hadas que se cuenta a los niños que pueden entender. La mayoría lo olvida pronto, pero Danger me señaló algo: Ese ‘Poder para Matar a Dios’ tenía una base real.

Era una técnica autentica.

True Understanding.

Un poder que superaba al entendimiento común. La cúspide de cualquier persona. La técnica definitiva. Incluso los Grandes Maestros podían ser derrotados por alguien que lo poseyera, pues era algo que superaba el reino de los mortales.

Sin embargo, hallar tú True Understanding era casi imposible. Sólo ancianos y expertos llegaban a ese nivel, que superaba a todos aquellos que eran sus iguales, y te concedía una fuerza extraordinaria. Ningún humano podía llegar más lejos que eso. Y no hay dos iguales, porque no existen dos personas idénticas.

Cada entendedor tiene su único e increíble poder, pero la mayoría nunca lo hallaran.

-¿No desaparece? –por fin, Koumeisai dijo algo, luego de un largo rato sin hablar-. ¿Por qué mi entendimiento no le afecta?

Parece que estaba intentando hacer desaparecer el True Understanding de mi padre adoptivo… ¡Que idiota! ¿En serio piensa que puede alcanzar a un poder único que alcanza el nivel de los Dioses? ¿Es un imbécil de primera, o nunca le contaron el cuento?

-No es una ilusión. En todas las ocasiones en que anulaste mis técnicas, yo deslice una pequeña parte de está técnica a una zona con un recubrimiento de Espacio múltiple. En otras palabras, no pudiste verlo, ni aun con tu sensibilidad, porque te falta mucha experiencia. Y ya está completo –explicó Danger, mientras sostenía la esfera-. Mirai, ¿podrías dejarlos inconscientes? No es bueno que vean cómo funciona realmente.

Asentí. Rápidamente, lance un golpe de gravedad a la frente del chico con la pintura de camuflaje, que se derrumbó en el suelo sin sentido. Inmediatamente después, repetí lo mismo con el enano feo, cuya pierna seguía atrapada por el fuerte suelo.

Ellos no llegaron a defenderse, el primero porque estaba muy ensimismado con la situación en marcha, y el segundo porque el dolor inhibía su entendimiento.

-Perfecto. Bien, Hanshakaiteki, ¿te rendirás ahora o enfrentaras mi True Understanding? –preguntó el ilusionista, mostrando la esfera cristalina.

Obviamente, enfrentar a algo así es un suicidio…

-¿Siquiera debes preguntar? ¡Úsalo! ¡Muéstrame el límite de tu poder! ¡Si logró soportar esta técnica, será mi victoria!

La bestia, cuya baba caía al suelo, esta completamente fuera de este mundo.

¡No se puede enfrentar a algo así! ¡Es el poder que alcanza a Dios! ¡No hay forma de salir indemne, de ninguna manera!

-Como me lo temía –Danger cerró sus ojos un instante-. Fuiste un digno oponente, Hanshakaiteki. Espero que, allá donde vayas, seas capaz de descansar en paz.

Con un ademán, la bola en su mano se desvaneció, quebrándose con un sonido de vidrios rotos. De inmediato, una luz intensa envolvió el cuerpo del invasor rapado.

True Understanding: ¡Zone of Silence!

Acto seguido, un fuerte viento azotó toda la cúpula, revolviéndome el cabello. Debido a la intensidad, tuve que cubrirme el rostro con los brazos. Un rastro inmenso, que se derramaba de la mano de mi tutor y se extendía hacia el enloquecedor, devoró toda la atención de mi sexto sentido.

Es tan ridículo, pero tan absolutamente demencial, que hace ver a los enormes rastros de este par de genios de Tipo Mental diminutos. Entonces, entre mis brazos extendidos, pude ver un intenso resplandor, como un flash de una cámara multiplicado cien veces.

Inmediatamente después… Todo se desvaneció.

La esfera, Hanshakaiteki, el viento, incluso el rastro.

Habían desaparecido por completo.

Sólo quedamos yo y Danger, junto a los dos chicos noqueados.

Parpadeé, sin entender lo que había sucedido.

-¿Adonde se fue? –le pregunté, sorprendida.

Es prácticamente imposible hacer que todo eso se desvanezca en el aire como si nada.

-A la Zone of Silence –respondió él.

-¡Eso no resuelve nada! –me quejé.

Danger soltó una sonrisa cansada.

-Es un mundo distinto. No sé dónde está, como es, o porque mi True Understanding lo eligió. En realidad, nunca estuve allí. Lo que hace esta técnica es plantar un entendimiento del Tipo Mental en la mente de mi objetivo, obligándola a mover su cuerpo a otro lugar que desconozco. Es la tercera vez que lo utilizo, pero ninguno de los dos anteriores ha regresado de allí. Nunca volveremos a ver a Hanshakaiteki –declaró, con un suspiro.

La cúpula de ilusión alrededor se desvaneció, devolviéndonos a la realidad, al jardín donde crecían los cerezos en esta esquina de la Academia.

-¿Y por qué la llamaste Zone of Silence si no sabes que hay allí? –pregunté, confundida.

Había leído sobre este poder que rozaba el terreno de lo divino, pero nunca pude comprender bien lo que decía ese libro.

-Los True Understanding vienen con un nombre único. Yo no lo elegí. Cuando lo conseguí, simplemente se llamaba así. No es algo tan fácil de explicar –puso una mano en mi hombro-. Realmente no quiero hablar de esto. ¿Prometes no decirle a nadie? Este tipo de cosas es mejor guardarlas en secreto.

-No prometo nada –dije, con una sonrisa, cruzándome de brazos cómicamente.

Danger sonrió también, con ese rostro franco y agradable que me daba esa impresión cotidiana. Me recordaba a un padre… Uno que nunca tuve.

Pero es mejor no darle vueltas a los asuntos negativos, después de todo, no es momento todavía de enfrentar al Destino y cumplir mi venganza.

-¿Qué es eso? –preguntó él, repentinamente. Estaba mirando hacia el edificio de Archivos-. Hay un rastro potente allá. Muy potente. ¿Qué está sucediendo?

Dado que es un Tipo Mental, su capacidad de sentir rastros estaba mucho más desarrollada que la mía. Bueno, en realidad, mi sexto sentido era uno normal. Los Tipo Mental debían de tenerlo mucho mas dominado. Y estaban esos que eran ‘extremadamente sensibles’, como Koumeisai. Casi todos ellos eran Tipo Mental, por lo que sé.

Lo que siento yo, ahora mismo, son varios rastros lejanos que no puedo identificar.

-Tal vez sea Yuuki, o Uragirimono, que sería el genio de Ellos Pyromancer –respondí.

Esos son los rastros más potentes que se me ocurren en este momento. Se pueden sentir otras señales, especialmente la batalla del patio, pero me llama la atención esté rastro que viene de allá. ¿Por qué? No sabría explicarlo. Era algo extraño, que no había sentido antes.

-Tiene algo raro. ¿Qué es? –pregunté.

-Emociones. Es posible determinar las emociones de una persona por su rastro, cuando no usan ningún Espacio, pero eso sólo sucede en los casos de veteranos cuando están sintiendo fuertes impulsos –Danger colocó una mano en su barbilla-. Eso pasa porque estamos tan acostumbrados a usar el entendimiento, que deslizamos una parte de nuestra ‘psiquis’ cuando lo usamos a gran escala. No es posible que sea un entendedor menor de edad, no. A juzgar por esto, debe tener al menos treinta años, y ser un soldado consumado. La emoción principal que siento es ira, enojo, tal vez irritación.

-¿Un sensei? No, ellos están todos en el edificio de Personal… ¿Los vigilantes de los dormitorios? –pregunté.

-No. Conozco a Oni no Sansujin-sha y Kyojin, y ellos usan Espacio en estos casos. El no usarlo significa que… ¿No le importara que lo sintamos? –de pronto, vi que su expresión se ensombreció-. ¿Un enemigo? ¿No menciono el anti-ilusionistas que tenían un arma secreta? Podría referirse a esta persona.

-¡Es cierto! ¡Lo despertare!

Camine junto a Koumeisai, y pasé la mano por encima de su cabeza. Usando la Transmutación de Agua Potable Fundamental en el aire, le dejé caer un poco de agua fría en la cara.

-¡Aggghh! ¿Qué pasa? –se despertó rápidamente. Cuando me vio, trató de alejarse rápidamente-. ¡Aléjate de mí, bruja del tiempo! ¿Dónde está Hanshakaiteki? –miró alrededor, buscándolo.

-Muerto. Ahora, dime sobre esa ‘arma secreta’ –pedí, con toda la amabilidad que pude.

-¿Y si no quiero? –me desafió.

Es un idiota. Ya debería saber que conmigo no se juega.

-¿Sabías que mi poder afecta a tu ropa y cabello? –saqué mi celular-. ¿Te quieres quedar calvo y desnudo? Así podemos iniciar una colección de fotos vergonzosas de la banda de Nonomiya Jun.

Vi el horror en sus ojos, y luego de reconsiderarlo dos segundos, habló.

Akire ya no está de acuerdo con Nosotros. Dice que lo abandonaron en este lugar, y que no le importa unirse a Ellos si consigue una nueva oportunidad de ser Gran Maestro. Parece que analizó los frentes actuales, y las habilidades de los candidatos de Ellos son un problema para él, así que los prefiere de aliados –soltó rápidamente, con esa gran bocota-. El plan original era esté: Mientras Kurai Sora, Trickster y FrostSnow conducen el ataque principal; Hanshakaiteki, Yuu y yo nos haríamos cargo de Danger. Akire aprovecha la distracción para cargarse a Chi no Ken y robar la información. Uragirimono iría a escoltarlo con Jun y los demás, para luego reunirnos todos.

-¿¡Qué!? ¿Akire también es un traidor? –ante mi grito de sorpresa, Danger se acercó rápidamente-. Chi no Ken ya fue asesinado. ¡Yuuki y los demás no tienen ninguna posibilidad! ¿Él no era un genio del Tipo Corporal? –pregunté a mi padre adoptivo.

-Y tiene mucha experiencia. Si dice la verdad, entonces estamos en un enorme problema. Como mucho, puedo detenerlo, pero sin un ataque sorpresa y suerte no creo que pueda derrotarlo. ¡Su entendimiento explota mi peor debilidad! –murmuró Danger.

¡Maldición! ¡Justo cuando creía que teníamos todo controlado!

-Intentaremos algo. Tal vez podamos inventar una estrategia sobre la marcha, algo como derribarle un muro encima, y encerrarlo en un laberinto de ilusiones… ¿Y la Zone of Silence? –propuse apresuradamente, pero él negó con la cabeza.

-No servirá. Si no me dan tiempo, es inútil. Necesito al menos media hora para prepararlo, y un par de minutos para fijar el objetivo. En esos dos minutos, Akire no tiene problemas en liquidarme de un solo golpe –Danger murmuraba sin cesar-. Tal vez si usamos una táctica con unas ilusiones simples con una trampa real montada podamos…

-¡AH! ¡BASTA! ¡QUE SE DETENGA! ¡POR FAVOR! –ese fue el grito de Koumeisai. Yo no le hice nada, ni tampoco Danger.

Sus palabras las pude escuchar, pero mi mente no las asimiló en ese momento.

Porque… Estaba muerta de miedo.

Había aparecido algo. Un rastro muy extraño.

Si el del True Understanding era colosal, esté sólo se puede definir como ‘irreal’. No sólo cubría toda la zona de la Academia, también se extendía salvajemente sin control. Era como ver una ola gigante viniendo en tu dirección, simplemente era estúpido huir, te alcanzaría de todas formas.

No encuentro palabras para definir correctamente lo que estoy sintiendo ahora mismo. Tal vez, lo que más se le acerca seria… Un estado de terror total.

-Es una locura… Es un monstruo… –Danger dejó escapar estas palabras con un hilo de voz.

Él también debía estar paralizado por este poder sin límites. Este poder tan lleno de Odio que era muy claro. Odiaba con tanta fuerza que pensé que debía ser un alma venida del Infierno para vengarse de los vivos. No hay manera de que esta cosa sea humana, tal vez en el pasado, pero no ahora.

Es demasiado inhumano.

-¿Qué es? ¿Un Gran Maestro? –pregunté, susurrando por alguna razón.

Tal vez mi sentido común quería esconderse, aunque estaba segura de que no hay un lugar apropiado. No hay manera de que no nos encuentre. Es inevitable.

Los gritos del chico finalmente acabaron, y se quedó completamente callado.

-No. Esto es antiguo, y poderoso. No he sentido nunca algo así. No tengo idea de lo que pueda ser –afirmó Danger, paralizado en el lugar al igual que yo.

Si un veterano dice esto, entonces no cabe duda de que tengo que temer.

Porque significa que algo desconocido está acercándose.

Devuélvemela… ¡Devuélvemela! –cómo un ruego desesperado, esta voz desconocida clamaba por algo.

Y esta voz vino de los labios de Koumeisai, quien tenía la mirada perdida.

¿En serio? ¿Qué le pasa? Está hablando en un idioma extraño. No lo entiendo, pero por el tono, puedo comprender algo de lo que intenta transmitir.

-He escuchado de esto. Cuando sienten un rastro tan poderoso, tan cerca y con emociones tan potentes, los que tienen sensibilidad pueden colapsar psíquicamente. En algunas ocasiones, incluso adquieren algún recuerdo o sentimiento que se apegó a ellos –explicó Danger, intrigado-. Pero hablar con otra voz, eso nunca lo había oído. Tal vez, cómo la escala es tan diferente, un trozo del alma de quien hace esto se adhirió a él.

-¿Está poseído? –pregunté, sorprendida. Nunca había oído nada semejante.

Entonces, el matón comenzó a hablar de nuevo.

Devuélvemela, bastardo… No tienes derecho… ¡Es mía! ¡Es mía! –ese ruego estaba lleno de tanta tristeza que me conmovió, incluso sin entender las palabras. ¿A quién le está hablando?-. ¡No me importa! ¡Déjala! Mi otra mitad… Déjame morir… Ya estoy muerto… Por favor… ¡No te vayas! ¡No me dejes!

-Tanto Odio… ¿Qué perdió que significaba tanto? –me pregunté en voz alta.

Sin duda, esa furia venia de una pérdida atroz. La desesperación e impotencia de sus palabras era tanta que mis lágrimas estaban por salirse, sin importar cuánto las controlé.

Maldito… No te dejare… No me importa… ¡Es mía! ¡Sólo mía! Te matare… Te matare… Hasta que tu alma se deshaga en la inmensidad, no me detendré… Te matare… ¡Te matare! Ni siquiera la Muerte puede pararme ahora… ¡Voy a matarte, no importa cuánto tiempo me tomé! ¡TE ENCONTRARÉ Y TE MATARÉ! ¡LO JURÓ POR DIOS!

La cantidad de dolor sólo aumenta. Me da la impresión de que, en cualquier momento, Koumeisai se quebrara por este tormento inhumano.

Ya nada me importa… Me convertiré en el Diablo si es necesario… Aceptó el pacto… ¡Dame el poder! No quiero olvidarlos… Este Odio… Esta impotencia… ¡NO LOS OLVIDARÉ!

De repente, el cuerpo del chico se levantó en el aire, extendiendo sus brazos.

¡Parecía que lo hubieran crucificado!

Algo se desliza por su cuerpo… ¿Una serpiente? Si, es una negra serpiente, hermosa y letal, amada y odiada. Parece un tatuaje, pero está moviéndose por encima de su ropa y piel, sinuosamente.

Danger y yo sólo podíamos quedarnos congelados, viendo como algo sin precedente sucedía frente a nuestros ojos.

Un ‘ALGO’ que parecía un rastro, aún más aterrador, aún más malvado, lleno de Odio sin límites, y tan helado y oscuro como la inmensidad del Vacío, venia de él.

La serpiente, que se deslizaba por su cuerpo, se detuvo en su cuello, largos sus anillos negros que lo envolvían, rojos sus ojos de sangre.

Y Tomoki volvió a hablar, en japonés, pero con una voz femenina dulce y venenosa:

Entonces, es un pacto. Serás Longinus, el temible, el asesino de Dios. Y tu lanza maldita, maldita por mil años de dolor, será la Guadaña de la Muerte. Yo, que soy la Oscuridad, te concederé el poder con nombre de espada, mi nombre. Y será tu arma, sólo tuya, en esta noche que es tu existencia. Deja que la Oscuridad Infinita te lleve. Deja que el Odio Eterno devoré tu alma. Deja que los Condenados Espectrales, que esperan por ti, tomen tu corazón. ¡Tiembla, Ragnarok, se acerca tu final! ¡El Despierto está alzándose, y clama por tu sangre!

Sea lo que fuere, acabó en ese momento, y el cuerpo de Koumeisai cayó al suelo con un sonido sordo y escalofriante.

Entonces, tan rápido como había venido, el ‘ALGO’ lleno de Odio se fue. Y el rastro gigantesco desapareció también.

Ambos, enlazados, se desvanecieron como si no hubieran existido.

Nos quedamos en silencio un tiempo, totalmente impactados.

Finalmente, Danger comenzó a hablar.

-No sé que fue todo eso… No lo entiendo. Pero escúchame atentamente, Mirai, aquí está pasando algo terrible –observaba con miedo el cuerpo derrumbado del matón-. Puedo entender que ese rastro corresponda a alguien que está buscando venganza, una venganza oscura y terrible. Esa persona abandonó su humanidad para seguir un camino que no debería existir.

-¿Venganza? –mis sentidos no están trabajando correctamente. En este momento, estoy tan shockeada que no logro captar de dónde diablos me suena esa palabra.

-No es como tú. Sin duda alguna, ya no es humano. Está dispuesto a despedazar la existencia con tal de lograr su objetivo. Si ese ‘pacto’ del que habló la segunda voz es lo que imaginó, significa que esa persona desecho la senda de los vivos. Esa segunda voz… No me cabe duda de que no era humana –me dio una mirada profunda. Sus ojos estaban llenos de temor-. Nunca te conviertas en eso, Mirai. Una venganza que no te deja volver atrás es una locura. La venganza sólo sirve para hacer daño. Lo que tú quieres hacer, hasta cierto punto, es por justicia. Lo que esté… Monstruo ha hecho, es entregar su alma a un ser desconocido con poderes que no entendemos. Nunca te interpongas en su camino, o serás asesinada sin un instante de duda. Tal es el camino de los malditos.

Asentí lentamente. Mis piernas aún conservaban un leve temblor. Si no me estuviera mostrando fuerte frente a Danger, me habría arrojado al suelo a llorar de miedo.

No iba a dejar que él me reconfortara. Sinceramente, creo que estoy muy mayor para eso. Aunque a veces me gustaría que alguien me dé un abrazo…

¡Olviden eso! ¡No necesitó a nadie! Soy la mayor, la que debe siempre guardar la compostura, es mi deber como líder de Grupo.

Aun así, esta cosa me está enfermando. Ese ‘ALGO’ era demasiado extraño. ¿Qué podría ser? Un ser desconocido… Una criatura a la que no entendemos…

Incluso podría ser, por esas palabras sobre un pacto, una cosa de otro mundo. Si existe la Zone of Silence, un mundo diferente, ¿por qué no debería existir el Infierno?

Si no mal recuerdo, y créanme que no olvidarían fácilmente esta situación, esa cosa dijo que era la Oscuridad; y que le daría el poder con su nombre, el nombre de la espada. ¿Un ser puede tener nombre de espada? No lo entiendo.

Mirai! –llamó mi tutor-. Ha aparecido un nuevo rastro. Viene del edificio de Personal. No está encubriendo su presencia completamente, ¿lo sientes?

-No, nada. ¿Espacio de largo alcance? –procuré que no me temblara la voz.

-Debe ser. Espera un momento, ¡conozco esta sensación! No está encubriendo sus emociones. Sé quien es –mostró una extraña sonrisa-. ¿Qué está haciendo aquí? ¿Lo habrá atraído ese rastro poderoso?

-¿Quién es? –pregunté.

-El Dios Eléctrico.

Continuara…

3 pensamientos en “Yuiitsu no Shinjitsu

    • Cómo bien habrás notado, fuimos a todas las otras perspectivas primero antes de ver donde esta nuestro “desafortunado” protagonista… Por lo qué, a falta de mas, el próximo capitulo sera todo suyo…

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