Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 12: Ráfagas de Acero

Nonomiya-sempai parece asustado.

Sé que mis sonrisas maléficas son efectivas. Muchos lo han afirmado. Aunque, por supuesto, ninguna de esas personas ha provocado jamás que yo me enoje lo suficiente para hacer algo más al respecto.

Ahora es muy diferente. Está es una amenaza directa contra mi familia.

Estoy muy, muy, muy, ¡pero muy furiosa!

-¡N-no me hagas reír! Aunque hayas ocultado tus verdaderas habilidades, sigues sin estar a mi altura. ¡Ahora sí que demostrare el poder de un dios! –comenzó a balbucear Nonomiya-sempai. El color de su rostro ha desaparecido casi por completo.

Parece que sigue sin darse cuenta de la situación, porque inmediatamente después de decir eso, utiliza esa técnica de los tornados que te atacan moviéndose por todas partes.

Que tonto, ya la he visto antes. Las técnicas como está no funcionan dos veces.

Sin perder tiempo salté hacia arriba, clavando las hojas de mi mano derecha en el suelo, que se extienden para conseguir altura y alejarme de su entendimiento. Y, con la mano izquierda, me prepare para atacarle.

Él, alertado, levanta una barrera de viento. Al mismo tiempo, los tornados que se acercaban a mí desaparecen de la nada. Ahora es seguro bajar, así que retraje las cuchillas, todavía en el aire.

Lástima, Nonomiya-sempai, eso fue una finta. No puede crear tornados mientras se protege. Sólo puede hacer una sola cosa a la vez, así que si le obligo a defenderse, no puede atacarme.

Es una de las debilidades de los Tipo Elemental: El poco control que tienen.

Y esa es la especialidad de los Tipo Material, como yo y Onii-san.

-¡Presta atención a tu espalda, Nonomiya-sempai!

Eso es un engaño. Sí, soy muy tramposa.

¡Todo se vale en el amor y la guerra! Y esto es lo segundo… Sólo lo segundo.

Mientras se distrae un instante viendo atrás, llevo mi mano izquierda a la espalda, ocultando las hojas de afeitar. Inmediatamente luego de tocar el piso, lanzó un tajo, extendiendo las espadas con forma curva para salvar los cuatro metros de distancia, rodeando su barrera de viento.

Sin embargo, debido al tamaño, apenas puedo pincharlo con la punta.

Dos de ellas logran enterrarse en su cintura, atravesando su uniforme fácilmente, manchando el suelo con su hermosa sangre escarlata. La barrera desaparece al instante.

-¡Argh! –chilló Nonomiya-sempai, alejándose rápidamente. Se sujetaba el costado, aunque no creo que esas heridas sean realmente profundas. Cómo mucho, sospecho que fue un pinchazo, ni siquiera dos centímetros de profundidad.

-¿En serio te pones a llorar por eso? Que patético, Nonomiya-sempai –me burlé, sonriendo provocativamente-. Cuando acabe contigo, te va a doler mucho más, así que será mejor que te vayas preparando.

-¡Ya cállate! –viéndose algo desesperado, el bravucón genera un torbellino horizontal, que arroja contra mí.

¿No es la misma técnica que usaron Kurai Sora y Kazekami-sensei cuando estábamos viendo por la ventana? Oh, cierto, Nonomiya-sempai es alumno de sensei. Dado que tienen entendimientos parecidos, es bastante natural que le de clases particulares.

Pero, de nuevo, es algo que ya he visto antes.

La cuchilla de mi mano derecha se vuelve plana, expandiéndose y aplanándose. Utilizando mi recién generado escudo metálico, detengo fácilmente el tornado, deshaciéndolo.

-¡Vamos, dame un reto! –pido, aburrida. Él se nota consternado.

Choukyouryoku está peleando de manera muy tonta. Si no le gano en su mejor momento, esto no tendrá sentido. Tengo que humillarle absolutamente, para devolverle lo que me hizo hace unos días, y todas esas asquerosas bromas y molestias que lleva todo el año haciendo sin ninguna vergüenza.

-Te daré una pista: Me estas subestimando. No he revelado el punto al que soy capaz de usar mi entendimiento –le digo. ¡Esto es tan fácil que incluso puedo pelear dándole ventajas! Cuando me pongo en serio, la diferencia se nota demasiado.

-¿El punto? ¿De qué diablos estás hablando? –murmuro él, con sus ojos casi saliéndose de sus orbitas-. ¿Qué tiene que ver un punto con todo esto? ¡No entiendo nada de lo que dices, maldita loca!

Pone sus manos juntas, generando poderosas corrientes. Las inclina hacia mí, lanzándome un tornado, todavía más grande que el anterior. Parece que por fin se pondrá entretenido.

Si detengo eso con el escudo metálico las vibraciones podrían lastimarme, así que lo cambio a una navaja filosa, y me preparó. En cuanto lo tengo al alcance de mi navaja, lo cortó por la mitad, dividiéndolo. Los vientos se dispersan, apenas moviéndome el cabello.

-¿Ya ves? No se trata de tener un entendimiento potente, sino de saber cómo usarlo. Los Tipo Elemental siempre comenten ese error… Y no es algo que yo vaya a dejar pasar –comentó, mientras agitó mis cuchillos por el aire, riéndome.

-¡No te burles de mi! –se identificó de inmediato.

¡Yo no aclare nada! Hay docenas de Tipo Elemental en esta escuela, pero sólo por estar en este lugar nosotros solos, enseguida cree que me refiero a él… Bueno, si me refería a Nonomiya-sempai, después de todo, pero que se haga cargo de esa manera es muy gracioso y lamentable.

-Yo no me burlo de ti –intenté poner una expresión apenada y desentendida, pero creo que se me escapo un poco de actitud burlona, porque Choukyouryoku se puso rojo de furia.

-¡Maldita bastarda! –creo dos bolas de viento, y me las lanzo con fuerza.

Simplemente observé la trayectoria que llevaban, y las esquivé.

Pero Nonomiya-sempai, aprovechando bastante bien la distracción, estaba formando un enorme y potente tornado. Era bastante grande, ya que había reunido poderosas corrientes que se revolvían como una tempestad.

Me lo arrojó, removiendo tanto polvo en el aire que me cuesta verlo venir. Nonomiya-sempai por fin está mostrando lo que de verdad puede hacer. Lo mejor sería pagarle con mi máximo esfuerzo, ¿no es así?

Hora de recurrir a mi arma secreta.

Cerré los ojos. Sólo un instante. Sentía el polvo en mi nariz, como si intentara sofocarme. Escuchaba el sonido del viento, viniendo hacia mí con intención asesina. El flujo de mi rastro, a mí alrededor, estaba circulando de manera normal y calmada.

Alargando una llave invisible, abrí las puertas del sello que yo misma puse ahí.

Abrí de nuevo mis ojos. No ha pasado ni un segundo.

Puse una barrera en medio, pero no sería suficiente contra esa potencia, en poco tiempo la rompería. Sin embargo, sí lo detuvo un instante, dándome tiempo para apartarme antes de que se quebrara.

Y mientras Nonomiya-sempai cree que estoy bloqueándolo, está desprotegido.

Corrí hacia él, inclinando mi cabeza para ir más rápido. Por el polvo, no podemos vernos, pero sé que no se ha movido. Su rastro así me lo indica.

Arrojo un cuchillo kunai, el cual rebota, y sale disparado hasta clavarse en una pared. Pensé que no era capaz de usar la barrera con su ataque en curso, pero supongo que es porque el tornado anterior ya había sido “lanzado”. No necesita manejarlo a la vez.

Ya tengo en mis manos una lanza con punta filosa y larga, la que clavó en el suelo y uso como garrocha para saltar por encima de su barrera.

Aterrizó justo a su lado, y antes de que tenga oportunidad de reaccionar, clavó un estoque español antiguo en su cuerpo.

A través del mango, puedo sentir la agradable y hermosa sensación del metal rozando sus costillas. La sangre se dispara, manchando la espada y mi uniforme.

Unas gotas salpican su rostro aterrorizado.

-¡Argh! –de repente, me arrojó una ráfaga rápida, haciéndome retroceder un paso.

Nonomiya sempai se agarra las costillas, mirando la espada que tengo en la mano, la cual tenía dos centímetros de sangre en su punta.

¡Que lastima, sólo hubiera necesitado un segundo más para llegar a su corazón! Su rápida reacción acaba de salvar su pellejo. ¿O sólo alargó el martirio?

¡Porque pienso hacerlo sufrir mucho más!

El matón retrocede, tambaleándose. Observa también las armas en el suelo, asustado, mientras su rostro empieza a ponerse muy deliciosamente azul.

-¿Una espada? ¿Y un cuchillo ninja? No es posible. ¡No se puede! Y que… ¿Qué es ese rastro? –preguntó, sorprendido. ¿Recién notó que mi rastro ha aumentado?

Tuve que liberar mi habilidad autentica, y eso reveló mi rastro real. Hasta la fecha, lo había ocultado, y esa era la razón de que siempre parecía tan débil, incluso para Mirai-nee y los profesores. No usar tu habilidad es la única manera de ocultar tu rastro, a menos que seas experto en Espacio, cosa que yo no soy. No se puede hacerlo todo.

-Había tres razones para ocultar mi entendimiento –levanté un dedo-. Primero, porque no quería que Onii-san o Mirai-nee supieran la verdad. El entendimiento es un reflejo de tu mente. Si ellos supieran mi técnica, pensarían muy mal de mí. Ellos no necesitan saber el tipo de persona que en realidad soy, al menos no por ahora.

Levanté otro dedo.

-Segunda, porque no quería opacar a Onii-san. Si se supiera que la hermanita de un genio también lo es, pero es incluso más joven, robaría la atención que Onii-san merece. Sé que soy más fuerte que Onii-san en combate directo, pero no me interesa. Mi poder es sólo para proteger a quienes amo.

Levante el tercer dedo.

-Y, finalmente, sabía que esto pasaría. Sabía que alguna vez necesitaría guardarme esos secretos, porque enfrentaría a un oponente que me subestimaría, y podría detenerlo antes de que hiera a Onii-san, Mirai-nee, Shiro-chan o sempai… Y ese eres tú, Nonomiya-sempai. ¡Tú eres un obstáculo! ¡Un obstáculo para sus vidas! Y todos los obstáculos… ¡Deben ser eliminados!

Finalmente, anuló el Espacio que he estado usando desde hace años. Igualmente, en un par de minutos se hubiera notado, debido a que use mi verdadera técnica, pero hacerlo de esta manera liberara todo el rastro de repente.

El ambiente se puso tenso. La atmósfera, sin ninguna razón real, comenzó a hacerse más pesada. El polvo se disipo, alejado por las corrientes de viento repentinas que me rodearon, reaccionando a mi poder.

Pareciera que el mundo contuviera la respiración, presenciando un acontecimiento único.

Presenciando el momento en que, de verdad, peleare sin ninguna restricción.

-¡Ese rastro es ridículo! ¡Está al nivel de Uragirimono! –parece que ahora si está asustado de verdad. ¡Qué delicia de cara está poniendo! ¡Es demasiado patética!-. ¡No puedes tener semejante rastro a menos que seas un genio! ¡Tu entendimiento no es tan fuerte!

-¿Eso crees? –susurró, con malicia.

Doy un salto para acercarme de nuevo.

Choukyouryoku levanta una barrera. Ya lo estaba esperando.

Planto el pie justo frente al muro de viento y doy la vuelta rápido, rodeándolo, mientras materializo una katana. Doy un corte rápido, pero Nonomiya-sempai esta tan aterrado que lanza ráfagas para todos lados, consiguiendo alejarme lo suficiente para huir.

Parece que es lo que mejor le sale: Correr como niña.

-¿Cómo lo haces? –pregunta él sin aliento, preparado para seguir escapando-. ¿Cómo conviertes esas hojas de afeitar en tantas cosas? ¡No puede ser posible!

-¿Convertir? Nunca dije que convirtiera nada –hago aparecer una de las navajas en mi mano, para luego desaparecerla y reemplazarla por un hacha. Luego creó una espada, que se convierte en cuchillo, pero esté desaparece para dejar lugar a una lanza, la cual también se desvanece al cabo de un segundo-. ¿Ya lo has entendido, Nonomiya-sempai?

-Tú… Eso no es transformación… ¡Creas armas! –retrocede, asustado.

Si, así es. Por eso mi rastro es tan potente. Puedo crear el arma que quiera, de la manera que quiera, en el momento que quiera, y con cualquier forma inimaginable. No hay límites para como pueda usarlas, salvo mi fuerza física para poder manipularlas.

-Vaya, al fin te diste cuenta. Sin embargo, es muy tarde –sonreí malignamente una vez más-. Estas herido, cansado, y aterrorizado. Ya tienes un pie en la tumba. ¿Cómo te defenderás? ¡No puedes! ¡Sólo te queda morir!

-¡Ya cállate! ¡Deja de molestarme! ¡Yo soy el más grande de los dioses! –chilla histérico, arrojándome una corriente poderosa.

Pero como la hizo muy rápido, tiene aberturas, así que simplemente hago aparecer una cuchilla larga y la corto a la mitad. Muy fácil.

-Eso no servirá de nuevo, Nonomiya-sempai. ¿Se te han agotado las técnicas? –me acerque lentamente, planeando mi siguiente táctica.

-¡Además, estas cortando mis tornados! ¡Eso no se puede hacer! ¡No se puede cortar el aire! ¡Es demasiado rápido!

-¡Por supuesto que se puede! Si elevas la energía cinética, en relación a la masa, es obvio que aumentas la potencia de corte. ¡Presta atención en Física! –voy a acabar con esto. Ya me estoy aburriendo, no hay necesidad de seguir alargando las cosas.

Creo una espada gigante. La hoja mide tres metros de longitud. Es lo máximo que puedo levantar con mi fuerza física actual, reforzada con entendimientos de Tipo Corporal.

-Ahora sí, no hay forma de que una barrera lo detenga. No con este tamaño. ¡Buenas noches, Nonomiya-sempai!

Doy un salto, aumentando todavía más la potencia del ataque.

Choukyouryoku hace una barrera de viento, pero no será suficiente.

¡Fiu! ¡Zaz!

La hoja traspasa fácilmente los vientos cruzados, pero me encuentro con una resistencia que tapa el movimiento. ¡Ha creado una esfera de viento! Esta rodeándolo completamente, sin ningún punto ciego donde atacar.

Las ráfagas están moviéndose con tanta velocidad que incluso mi espada más fuerte no puede cortarla. Rechaza mi ataque, pero se nota como está sudando.

Debe de estar medio muerto de miedo.

-¡Este es… Mi escudo más fuerte! ¡No podrás atravesarlo… Por más que hagas una espada gigante! –en eso tiene razón. Pero está jadeando del terror.

Si usó todas mis fuerzas, podría hacerla fallar. ¡Tendré que ponerlo todo en este ataque!

-¡Eso ya lo veremos, Nonomiya-sempai! –levantó lentamente la enorme y pesada espada, sujetándola con firmeza. Y descargo el ataque con todas mis fuerzas contra la esfera de viento, creando una potente onda de choque alrededor.

¡Fiu! ¡Zaz!

¡Han empatado! La esfera no se quiebra, pero no tiene la suficiente fuerza para repeler mi espada. Están en un punto muerto.

Sin embargo, la esfera debería poder mantenerse mientras Nonomiya-sempai este concentrado, y yo no puedo soportar las vibraciones mucho tiempo.

Si quiero acabar esto, tengo que aumentar el poder de la espada.

Sin dejar de hacer fuerza hacia abajo, hago que la hoja crezca, haciéndose más grande y pesada. Lentamente, logró ganar algo de terreno, atravesando las capas una a una.

Viendo esto, Nonomiya-sempai entra en pánico.

-¡No te dejare!

Pone toda su concentración en la barrera, llegando a cerrar sus ojos para evitar distraerse de toda otra cosa. La barrera añade aún más capas, y estas circulan todavía más rápido.

Vaya, parece que Choukyouryoku ha subestimado su propia habilidad. Si pudiera ser capaz de usar este entendimiento todo el tiempo, sin duda alcanzaría la clase de los genios.

Pero tan sólo está desesperado, así que es nada más que un manotazo de ahogado.

-¡Necesitaras más que eso!

¡Hago que la espada crezca aún más! ¡Ya estoy cerca! Las capas interiores se tambalean, pero mis manos están aguantando unas vibraciones terribles. ¡No aguantare mucho más!

Sin embargo… Mi objetivo ya esta logrado.

-¡Argh! –chilla Nonomiya-sempai.

La esfera de viento se deshace, mientras su creador pierde la concentración para mantenerla. Comienza a sujetarse el pecho, pero no puede detener el torrente de sangre que mana de su cuerpo, manchando el suelo de hermosa forma.

Parece una hermosa obra de arte. Una preciosa y macabra pintura, de un bello rojo único.

Incapaz de seguir de pie, cae de rodillas al suelo.

-No es posible… ¡No puede ser! ¡Había detenido la espada! –gime lastimeramente.

-Lo hiciste, Nonomiya-sempai, de verdad lo lograste. Gracias por demostrármelo. Debo trabajar más en mi técnica para quebrar defensas. Pero… ¿Acaso pensaste que sólo utilizo fuerza bruta? Eso es muy ingenuo.

Tengo un cuchillo en la mano, apuntando a su estomago. Él lo mira con desconcierto.

Entonces, el cuchillo se extiende, atravesando su hombro.

Nonomiya-sempai suelta un grito. La hoja se retrae, desvaneciéndose.

-Te lo dije. Puedo hacer cualquier cosa que corte, apuñale, o atraviese. Sin importar su forma, tamaño, o rareza. Lo único que limita mi entendimiento es mi creatividad… ¡Y cuando se trata de matar a quienes se interponen entre yo y mis seres amados, soy realmente imaginativa!

Ya debe de haber entendido. Si, lo veo en sus ojos, se ha dado cuenta.

Cuando la espada traspaso las capas de su esfera de viento, hice crecer una hoja de acero de mi arma, y esta realizo el corte, incrustándose en su carne. Choukyouryoku estaba demasiado ocupado para verla, y claramente no la esperaba.

Su derrota estaba grabada en piedra en el momento en que decidió enfrentarme.

-Tú no eres solamente fuerza… También tienes técnica… ¿Cómo? –preguntó él, tartamudeando con incredulidad.

Estaba intentando atacarme de nuevo, pero sus intentos se deshilachaban, como bien evidencia su rastro.

Demasiado dolor. Demasiado miedo.

Su mente no es capaz de concentrarse lo suficiente para hacer nada. Ya ha llegado al peor estado para un entendedor: La incapacidad para utilizar sus habilidades correctamente, provocando ofuscamiento mental.

-Muy simple, Nonomiya-sempai. Yo si uso mi cerebro. En ningún momento fuiste capaz de descifrar mi técnica, así que no sabias cuan poderosa soy en realidad. Mientras tanto, yo estaba observando y evaluando tus límites. Desde hace meses que me preparaba, en caso de que tuviera que matarte, y para tu mala fortuna así ocurrió.

Hablé con suma arrogancia. Después de todo, yo he ganado, es mi derecho.

-Simplemente, fuiste un idiota –acabé, cruzándome de brazos.

Él ya tiene lágrimas en los ojos.

-Oye… Sabes que era broma, ¿verdad? Lo del miércoles sólo era para guardar las apariencias, y esto de ahora… ¡Sólo fue porque estaba enojado, y perdí el control! Me ganaste en buena ley. ¡Ya no puedo hacer más!

Esta temblando. De miedo, de frío, de anemia. Se ve tan… Tan… Hmm, no sé qué palabra es la correcta. ¿Indefenso? ¿Vulnerable? ¿Patético? Sí, todo eso y algo más.

-Antes, dije que te prepararas para morir. ¿No me entendiste?

Hice aparecer un hacha para ejecuciones, con una hoja bien afilada.

Su rostro pasó del azul al verde.

-¡Espera! ¡Dejare este lugar! ¡No me volverán a ver la cara! ¡Ya entendí, soy un miserable! –se cubría con las manos. Lloraba, babeaba, y se le escapaban los mocos. Bastante asqueroso y humillante, mientras gemía de miedo-. ¡Sólo, por favor, detente ahora!

-Realmente me das lástima… ¡Esta bien, Nonomiya-sempai! –hago desaparecer el hacha, mostrándole una sonrisa amigable. Me incline a su lado. Nuestros rostros estaban apenas a unos centímetros-. Pero debes jurar que no volverás a acercarte a ningún miembro del Grupo S, ¿bien? –le susurre al oído.

-¡Lo juro por mi vida! –pude ver la sinceridad en su expresión. Si, estaba tan desesperado, que sus malas intenciones no tenían cabida.

-¡Muy bien! ¿Podrás sobrevivir aquí solo? –asintió vehementemente-. Está bien, avisare después que tienen que venir a buscarte.

Me aleje un paso, justo antes de recordar algo importante.

-¿Puedes hacerme otro favor? –le pregunté, sin darme la vuelta, de espaldas a él.

-¡Lo que quieras! –afirmó. No podía verme la cara.

-Salúdame a alguien. Se llama Yuuki Kazuma. Tenía 31 años de edad al momento de su muerte –me giró rápidamente. Tengo una enorme sonrisa de oreja a oreja-. Dile que no lo extrañamos, y que se puede quedar muy tranquilo, yo estoy cuidando a Onii-san. Algún día nos volveremos a ver… En el Infierno.

Nonomiya-sempai se queda congelado. Y no sólo por mis palabras.

Esta mirando fijamente el espadón que le atraviesa el pecho.

Yo sujeto el mango, obviamente.

-Y no olvides el ‘Te quiero, Otou-san’.

Con su corazón perforado, la sangre mana a borbotones del cuerpo de Choukyouryoku. Ya no puedo hablar, sentí como le destroce la tráquea.

Su mirada incrédula parece susurrarme unas palabras finales. Esta completamente sorprendido, y totalmente aterrorizado. Él pensó, por un instante, que iba a dejarlo vivir.

Finalmente, sus ojos quedan clavados en el vacío, y su cuerpo inerte cae al suelo.

Para jamás volverse a levantar.

-Muy bien, Nonomiya-sempai. Pero hay un problema: Si te encuentran, Onii-san pensara muy mal de mí. Así que habrá que esconderte.

Hago aparecer mis hojas de afeitar.

Y entonces, procedo a cortar el cuerpo frenéticamente, pero de manera metódica. Reduzco a pedacitos sus dedos, tanto de manos como de pies. Deformo su cráneo. Destruyo sus ojos. Y también acabó con sus órganos, tendones, músculos, y huesos.

Admiro el resultado, pero todavía no me convence. Comienzo a cortarlo de nuevo trozo a trozo, hasta dejarla en pedacitos diminutos, como carne picada. El suelo está lleno de sangre. Y finalmente, aplico Espacio sobre los restos, para que no se sienta mi rastro.

Ahora, este cadáver es irreconocible. Lo identificaran con el ADN, pero no podrán averiguar cómo murió. Y nadie sabrá que yo lo mate.

Bueno, tal vez sempai sospeche. Shiro-chan no dirá nada. Él vive en su mundo. Y a Daimondai apenas lo conozco. Así que sólo sempai puede delatarme… ¿Debería matarlo?

No, no puedo hacer eso. Un momento… ¿Por qué no quiero matar a sempai? ¡Él es un traidor también! Aunque me haya defendido, y se preocupe por mí, sigue siendo… Bueno, tal vez no sea tan malo.

¡Lo dejare ir con una advertencia! Si, y así todo queda resuelto.

¡Oh, casi lo olvido! Tengo que quitarme la sangre. No sería divertido abrazar a Onii-san así.

Rápidamente, convierto una zona del suelo en agua, como enseñaron en clase. Y se forma una linda tina pequeña y humeante. ¡Qué útiles son las clases! Aprendan, niños.

Me quitó el uniforme y la ropa interior, y me remojo bien de pies a cabeza. ¡Ah, qué bien se siente tomar un buen baño de agua caliente cuando estas cubierta de sangre!

Veo los cadáveres de los cómplices de Nonomiya-sempai, ahorcados por las guirnaldas.

-¡No espíen, traviesos! –me cubro juguetonamente.

Si, ya sé que están muertos. Pero sigo teniendo 13 años. ¿No puedo jugar un poco?

Bien, ya me quite todo el color rojo. Sólo me queda limpiar el uniforme. Eso es fácil. Me asegure de tener un entendimiento para esto, por si acaso. Sólo lo sujeto, y toda la sangre resbala al agua, dejándolo inmaculado. Impermeabilización automática, es muy útil.

Vuelvo a ponérmelo.

-Ahora, tengo que ir a ayudar a Onii-san, y luego a sempai y Shiro-chan. Tendré que inventar algunas mentiras blancas…

Me interrumpo. Estoy paralizada. ¡No puede ser! ¿Qué es esto?

Ha aparecido un nuevo rastro. Antes, durante la batalla, estaba muy ocupada, y mi propio rastro y el de Nonomiya-sempai no me dejaban captar ningún otro. Igualmente, desde aquí todos los rastros se notan muy débiles.

Puedo sentir el de Onii-san en alguna parte afuera del edificio. No encuentro el de Mirai-nee, pero debe ser por la distancia. Hasta hace unos momentos había uno muy grande en los pisos superiores, pero no tengo idea de a quién pertenece, no le presté atención.

Pero esté que acaba de aparecer es inmenso, ahogándolo todo. No, no sólo eso, es demencialmente grande. Es tan gigantesco, tan monstruoso, tan perverso, tan malévolo, que parece querer devorarse al mundo entero.

Y hay algo más. Algo mas, aún mas extraño y perturbador, que se siente vivo y repta como serpiente. ¡No sé que sea, pero no se parece a ningún rastro que haya sentido antes! Lo siento tan horrible que casi me parece que algo helado y escamoso esta deslizándose por mi cuerpo. ¡Es asqueroso! ¡Odio los reptiles, especialmente los que no tienen patas!

Tiemblo.

-¡¿De dónde viene esto?! –susurró, asustada.

Algo va mal. Algo va muy mal. No puedo precisar de dónde viene. Mi sentido rastreador está totalmente colapsado. No me puedo imaginar que, o quien, puede generar algo tan terrible y siniestro. A menos que… Haya aquí, en la Academia, en este edificio…

Un Gran Maestro. Sí, eso debe ser.

¡Este tiene que ser el poder de un Gran Maestro! Pero, aun así… Se siente demasiado… Demasiado antiguo, demasiado poderoso… Demasiado horrible…

Demasiado lleno de Odio.

Continuara…

8 pensamientos en “Yuiitsu no Shinjitsu

  1. interesante, tengo una idea de lo que va a pasar pero me parece muy buena la historia hasta ahora.

    PD: gracias por el cap y espero el proximo o sino …. no habrá entendimiento en el mundo que te salve autor-kun *se acomoda las gafas como villano*

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