Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 11: El Contraataque del Grupo S

Estamos cayendo… Muy lentamente.

Algo está sujetando mi ropa por todas partes, y también debe de estarle pasando lo mismo a Kiyoshi, a quien sigo sosteniendo. Se siente demasiado ligera.

No me malinterpreten, ella es muy ligera de por sí, pero no es un saco de plumas.

En cuanto giro la cabeza, descubro la razón: Pájaros. Un gran número de aves de todos los tamaños y colores están manteniéndonos en el aire, sujetándonos con sus garras, y hay más volando alrededor.

Algunos más están bajando a Shiro.

¡Nos acaba de salvar! Ese chico es más útil de lo que parece.

Entonces, media docena de aves de gran tamaño entran por la ventana rota de abajo, se unen a los grupos que nos sujetan, y terminan de bajarnos con suavidad.


El suelo está lleno de escombros. Rea me había hecho señas anteriormente, indicando que el suelo no era estable, y el tornado del tonto de Nonomiya acabó por derrumbarlo. Espero que haya quedado sepultado debajo de una pared o algo, le estará bien merecido.

Miro hacia arriba. ¡Sí que alguien se esforzó con este lugar! El piso de arriba esta cuatro veces más alto de lo normal. Y no hay ni una ventana en medio, ya que por fuera, es un solo piso normal. Si este edificio parecía tener cinco pisos por fuera… ¡En realidad tiene veinte!

¿A quién se le ocurre hacer esto, y por qué razón? Creo que jamás voy a tener una explicación razonable. Todavía no entiendo como no noté el techo tan alto cuando pasamos por aquí hace minutos. Estoy seguro de que eso no estaba así antes.

¿Habremos averiado el entendimiento de este lugar?

-¡Gracias, Shiro-chan! –la loca Yandere ya estaba abrazando al albino-. ¡Rápido, tenemos que subir a ayudar a Onii-san!

-¡Suficiente! –estallé. Los dos se sobresaltaron por mi respuesta-. ¡No subiremos hasta que no aclaremos algunas cosas, ¿sí?! Para empezar, Kiyoshi, estás haciendo una locura detrás de otra. ¿No ves que sólo pones en peligro a todos? ¡Si Kazami-kun pudiera decirte algo, sería que te metieras en un lugar seguro ahora mismo!

-¡No molestes, Tomonori-sempai! ¡Nadie te dijo que te preocuparas por mí! ¡Yo puedo cuidarme sola, y hago lo que quiero con mi vida!

-¡Y como amigo de tu hermano, si no te cuido, ¿qué te parece que dirá él?! –debo de estar loco para discutir con esta chica. Ni siquiera soy amigo de Kazami-kun.

La razón principal debe de ser que la actitud de esta loli me irrita.

Su asunto incestuoso, su extraña y disfuncional combinación de torpeza muy tierna y locura asesina, su lado sexy contrastando con su faceta adorable, ¡y su manía psicópata de querer sacrificarse a cada momento sin razón alguna! ¡Todos estos factores la hacen tan desesperante que me dan ganas de gritar!

-¡Me hartaste, Tomonori-sempai! ¡No quiero seguir escuchando tus tonterías! –sacó una de sus navajas. ¿Iba a intentar matarme de nuevo?

Si hubiera usado el sentido común, habría intentado disculparme, pero… ¿Por qué será que estoy tan rabioso? ¡Siento que su maldito cuchillo no me hará nada de daño!

-¿Vas a matarme? ¡Hazlo, si te da la gana! ¡Vamos! –la desafié.

Ella levanto la hoja de metal. Shiro no reaccionaba.

Tal parece que aquí me despido…

-Kiyoshi, agradecería que bajaras el cuchillo.

La voz viene de una de las fichas de Kazami-kun, que acababa de aparecer hace un instante. Ya es la segunda vez que me salvan el pellejo en los últimos cinco minutos. Tengo suerte, pero no es algo positivo que sólo eso me evite ser asesinado.

Nota Mental: Me vuelvo un poco loco cuando me enojo. Deberé cuidarme de evitar eso.

-¡Onii-san! –obedeciendo fielmente, ella tiro la navaja al piso. Tomó la ficha voladora entre sus manos y la abrazó fuertemente-. ¿Dónde estás? ¡Déjame ayudarte!

-Ahora mismo, estoy discutiendo algunas cosas con Haruka-kun. No puedo hablar mucho. Pero ambos estamos de acuerdo en que no te acerques. La situación se ha vuelto demasiado peligrosa. Quédense por ahí, y esperen a que todo se tranquilice.

-Pero… –sin dejarle tiempo para replica, la ficha lanzo un destello y salió volando. Kiyoshi comenzó a maldecir al tiempo que buscaba como subir-. ¡Onii-san, ya voy!

Intentó trepar por la pared, cosa que yo veía bastante difícil. ¡Es prácticamente lisa! Sin embargo, de alguna manera anormal, consiguió subir un par de metros con dificultad.

Pero entonces, si no parecía eso suficientemente difícil, una ráfaga de viento rápida llego y la derribó.

-¡Cuidado! –exclame, lanzándome a intentar atraparla.

Rápidamente, salté y detuve su caída, así que ella terminó aterrizando sobre mí.

Y, no sé cómo, acabe de espaldas en el piso, con ella encima. Y mi cara… Estaba justo debajo de sus bragas rojas.

¿Cómo diablos acabe en esta situación? ¡Parezco el condenado princeso de To Love-Ru en sus momentos de gloria!

Tampoco se siente del todo mal, habría que aclararlo. Huele a cereza.

Joder, a cada momento estoy más jodido. Parece que a este paso terminare enloqueciendo, o volviéndome lolicon. No sé qué podría ser peor.

-¡Allí están! ¡Me las pagaran por esto! –Nonomiya apareció, otra vez. Y estaba acompañado de sus matones. Todos ellos se veían heridos, además de furiosos.

Joder…


(Cambio de Narrador: Mirai)

Ya casi llego…

Ya casi…

Unos metros más…

¡Si, es aquí!

En la parte trasera de la escuela, justo en medio de unos cerezos, este es el lugar donde Danger situó la ubicación de emergencia. Si hay peligro, aquí es adonde vendría él para no involucrar a nadie.

No me lo dijo. Pero, luego de ser mi padre adoptivo por casi nueve años, he aprendido muchas cosas que jamás llegó a decirle a nadie. Y una es este lugar.

Si, allí. Una perturbación espacial. El paisaje está, en ciertos lugares, distorsionado. Se forman extrañas ondas, los objetos parecen más largos a la vista, y algunos colores están equivocados. Es evidente si miras bien.

Pocos saben que Danger tiene una debilidad: El tiempo que le toma hacer una ilusión correcta. Si la genera apresuradamente, hay errores como esté, por eso se toma su tiempo. Y eso se aplica a todo, nunca hace nada rápido. Y tampoco tuvo tiempo de poner trampas en ella para los que intenten entrar. Es posible atravesarla.

Doy un paso dentro de la perturbación. Como imaginaba, es sólo una ilusión de Espacio simple. Está destinada únicamente a prevenir que sean hallados, no a impedir a otros entrar.

No le quedo tiempo para eso.


Al atravesar esa zona distorsionada, entro a una cúpula transparente con un tono púrpura ligero, de unos diez metros de diámetro.

En el centro hay dos figuras separadas por unos tres metros. Uno es un hombre de cincuenta, cabello canoso. Esta vestido con el uniforme de los profesores de la Academia Jikû. En este momento, esta de rodillas con una expresión asustada.

El otro es una persona vestida con un traje negro ceñido, cabeza rapada, y una mirada enloquecida en un rostro grueso. Tiene delineador negro en los ojos, las uñas pintadas de purpura, y… ¿Zapatos de tacón?

No tengo nada que opinar sobre eso. En serio, no quiero decir nada al respecto.

Este último esta junto a dos adolescentes: Uno con la cara pintada de camuflaje que miraba fijamente al hombre de rodillas, y un enano feo con una sonrisa idiota.

Supongo que se dan cuenta, pero el hombre de rodillas es Danger. Esos dos niños deben ser los que envió Nonomiya. Y entonces, el hombre de la cabeza rapada…

No, no le diré así. No es un hombre. Esa forma de mirar… Parece una bestia. Una horrible bestia enfurecida que ha acorralado a su presa. Puedo sentir el inmenso rastro de su cuerpo, que no se filtra de la cúpula. Este sujeto es un monstruo de verdad. Usar un entendimiento tan potente como para dejar este rastro es digno de un genio del Tipo Mental.

Normalmente, Danger no se queda atrás. También fue considerado un genio del Tipo Mental. Como evidencia, esta cúpula es excelente, pese a estar hecha con prisas. Los ilusionistas que eran capaces de lograr esto no abundaban en lo absoluto. Es probable que no haya más de tres personas capaces de llegar a este nivel en Japón.

Y las otras dos no le llegan ni a la suela de los zapatos en experiencia.

Sin embargo, por alguna razón, él se veía derrotado. No había ni una mínima emisión de rastro de su cuerpo. Esto es natural generalmente, ya que también es un experto en Espacio, pero yo sé un par de cosas al respecto.

En medio de un combate contra Hanshakaiteki, no tendría tiempo de usar Espacio para sus ilusiones, así que no emitir rastro alguno es algo que no tiene sentido. El oponente sabe su técnica, y como las aplicaba, así que no había caso en disfrazarlas.

En ese caso, aquí está pasando algo más.

Hanshakaiteki! –avisó el enano feo-. ¡La bruja del tiempo está aquí!

-¿Oh? –el monstruo se mostró levemente sorprendido. Sin embargo, sólo me prestó atención un segundo, para volver a concentrarse en Danger-. No tengo tiempo para ella ahora mismo. En cuanto termine, me encargare de ti, niña. Hayai, entretenla por mí.

-¡Con mucho gusto, jefe!

¿El enano feo será mi oponente? ¿Está hablando en serio? ¡Lo voy a dejar comiendo polvo en un segundo! ¡Corrijo, medio segundo!

Danger me dirige una mirada rápida.

Mirai, sal de aquí ya mismo!

Percibí un intenso rastro sorpresivo de él. Una distorsión espacial apareció en el aire, teniendo el tamaño de un melón. Ahora se expandirá y estaremos dentro de su ilusión…

¡Pipf!

¿Eh? ¡Desapareció!

-No lo conseguirás. No me distraje en ningún momento. Danger, ya deberías comprenderlo. No te dejare usar ninguna ilusión, por más oculta que este –el chico de la cara pintada había levantado una mano.

-Así que este es el sujeto al que se refería Tsuruya, quien puede anular ilusiones –observé.

-¡Soy el absoluto Koumeisai, quien puede derrotar a cualquier ilusionista! ¡La pesadilla de los Tipo Mental! ¡No podrá usar sus ilusiones mientras le tenga en mi rango de visión! ¡Mi técnica es perfecta e invencible! –comenzó a vanagloriarse.

Ya me cae fatal.

-¡Ya deja de presumir, Tomoki! Contra cualquier otro Tipo, eres un inútil –le riñó su compañero.

El chico pintado de camuflaje debió de enojarse un poco, pero replico sin perder de vista a Danger. Eso hubiera anulado su habilidad, sospecho.

En cambio, comenzó a recitar una lista de logros.

-¿Podrías haber hecho un agujero en la barrera? ¿Podrías anular todo el entendimiento de un genio veterano? ¿Podrías saber que está ocurriendo afuera desde aquí? La respuesta a cualquiera de esas preguntas es una rotunda negativa. ¡Así que cierra la boca!

Vaya, este sujeto habla mucho. ¿Ósea que su habilidad anula las ilusiones de Danger? ¿Incluso si usa Espacio para encubrirlo? Eso no es posible. No hay manera en que sepa donde están las ilusiones ocultas con Espacio, no dejan ningún rastro.

A menos que… Dijo que sabía que ocurría afuera, incluso cuando el Espacio funciona para ambos lados, y que están algo lejos. Ni yo podía sentir todos los rastros antes de entrar a la cúpula, y ahora no siento nada desde afuera.

-¿Eres extremadamente sensible a los rastros causados por entendimiento? –pregunté.

-¡Por supuesto! Soy capaz de encontrar a cualquier persona o técnica, sin importar que tan hábil sea su Espacio. Sé que en este momento, nuestro escuadrón está en el edificio de Archivos, incluyendo a Jun, Uragirimono, y nuestra arma secreta. Y parece que tus compañeros también están allí –comenzó a vanagloriarse de nuevo, sin parar de hablar-. La batalla en el patio esta igualada, pero los elixires de Motto Tsuyoku nos dan la ventaja en cuanto al tiempo que podremos seguir atacando. Y no olvidemos que Kurai Sora, FrostSnow y Trickster aún están abrumando a esos maestros de pacotilla. En otras palabras, ¡están acabados!

-¡Ya cállate, Tomoki! ¡Le acabas de decir todo, pedazo de idiota! –se quejó el tal Hayai.

-¡¿Y eso qué?, Yuu! Ella no va a salir de aquí, ¿verdad? Si lo hace, seria tu culpa –le insinuó Koumeisai, con una sonrisa irónica.

-Está bien, está bien. Pero ya cierra la boca, charlatán –el feo le saco la lengua al creído.

¿La idea no era pelear conmigo? Ni siquiera me están viendo. Son un par de tontos. ¿En serio estos dos son tal amenaza que Danger está de rodillas?

Creo que empieza a afectarle la edad.

Por alguna razón, a Hanshakaiteki no parece importarle. Sólo continúa mirando a Danger con esa expresión rara, mientras suelta una risa extraña y perturbada entre dientes. ¿A qué viene esa mirada de loco demente? Esos ojos bestiales no se despegan del viejo, como si estuvieran observando a su presa.

Una presa que lleva eludiéndole mucho tiempo.

¡Ya entiendo!

¡El entendimiento de la bestia es de locura! No sé cómo funcionara exactamente, pero si dijo que luego se encargara de mí, significa que ahora no puede. Sólo debe de poder enloquecer a una persona a la vez.

Y quien es actualmente el objetivo es Danger.

Por eso está de rodillas. ¡Está intentando resistirlo! Y eso mientras Koumeisai le corta toda oportunidad de contraatacar. En ese caso, lo que tengo que hacer es atacar a ese bocón de la cara pintada para que no pueda anular las ilusiones. Entonces, podrá defenderse.

Eso es fácil.

-¡Prepárate, belleza! ¡Ahí voy! –Hayai se lanzó contra mí de repente.

Voy a repelerlo con un golpe de gravedad…

-¡Ah!

No pude decir más. Me arrojo al suelo de un puñetazo en mi nariz.

¡Este tipo es rápido! ¡Muy rápido! Ni siquiera pude usar un golpe de gravedad para pararlo. Si es así de veloz, tiene sentido que lo llamen Hayai. No va a ser nada fácil derribarlo.

¡Y está de nuevo en el punto de partida! ¡Es como si no se hubiera movido del lugar!

Ya veo a que se refería la bestia con que ‘me entretuviera’.

-¿Eso es todo? ¡Ahí voy de nuevo! –se preparó para lanzarse en una carrera hacia mí.

Rápidamente, puse en práctica mis entendimientos de combate. En el último año de Preparatoria, hay una materia opcional: Adiestramiento Militar, perfecta para quienes piensan en una carrera como soldado de Nosotros, o planean saber cómo luchar con entendimiento.

Tome esa materia. Y las lecciones son muy útiles, en verdad. Te enseñan cómo usar entendimientos del Tipo Corporal tan sencillos que son fáciles de aprender.

Justo antes de que ese enano feo pudiera tomar impulso, los active todos a la vez. Cuerpo reforzado, ojos más rápidos y reflejos más veloces. Una gran ayuda para vencer a entendedores del Tipo Corporal.

En esta ocasión, pude ver que hacia Hayai. Aun así, era muy veloz. Se lanzó contra mí a unos 50 km por hora, corriendo a largas zancadas. Viene por la derecha, dando un rodeo. Tengo el tiempo justo para golpearlo con gravedad…

-¡Ah!

Un nuevo golpe en la nariz me derriba. Siento un olor a hierro en mis fosas nasales.

Caen unas gotas de sangre, manchando de rojo el suelo de tierra.

¡De nuevo! De alguna manera, de repente, acelero todavía más. Si no puedo enfocarlo con la vista, no puedo atinarle con el golpe de gravedad. ¿Cómo hace eso? ¿Es capaz de cambiar su velocidad a media corrida?

-Jejeje… Parece que la bruja del tiempo, la gran Mirai, no puede contra mí –¡y ahora se está burlando de mí! ¡Voy a destrozar a este mocoso ingrato!-. Bueno, sigues siendo una Tipo Material. Estas en desventaja contra los Tipo Corporal. Específicamente, si no puedes usar el golpe de gravedad, no puedes vencerme. ¡Esto es realmente fácil!

Me puse de pie de inmediato al ver que se preparaba para correr de nuevo.

¡Ahí viene! No puedo enfocarlo, así que será mejor que descifre como trabaja este entendimiento…

¿Eh? ¡Maldito!

¡Él muy bastardo, en vez de golpearme, me manoseo los pechos!

Se ha detenido de nuevo, a unos metros. Esa sonrisita… ¡Lo voy a matar, sin duda lo haré!

-¡Date por muerto! –le grité, ¡y estoy furiosa!

Oh, sí, ya voy a pelear en serio. Ya sé cómo lo hace. Es un mentiroso.

-¡Escucha esto, Yuu! ¡La bruja tiene unos pechos enormes! ¡Y muy firmes! ¡Nos vamos a divertir un buen rato!

¡No vayas por ahí diciendo eso! ¡Asquerosa rata!

Su compañero suelta una risita.

-¡Cállate! Ya sé lo que haces. No eres un Tipo Corporal, eres un Tipo Material. ¡Usas patines! –le acusé, levantando mi brazo para señalarlo sin ningún reparo.

-¿Eh? ¡Te diste cuenta muy rápido! Bueno, eres del último año, no debería subestimarte. El siguiente ataque será el final –le restó importancia.

Esta vez, revelo de verdad su entendimiento. Sus zapatillas se transforman en patines. Las usaba durante esa zancada cuando se lanzaba contra mí. Y, además, acaba de sumar unos nudillos de acero que saco de su bolsillo. Si me llega a pegar con eso usando la misma aceleración que antes con los puñetazos, definitivamente será peligroso.

Puede dejarme inconsciente, y eso sería el final.

Tengo que detenerlo ahora.

-¡No la golpees en la cara, Tomoki! –exclamó Koumeisai, prestando atención a un nuevo intento del viejo de contraatacar.

-¡Huye, Mirai! –me pidió Danger por última vez, luego de que su ilusión fuese anulada de nuevo.

-¡Ahí voy! –gritó Hayai, comenzando a deslizarse sobre el suelo.

Y la risa salvaje de Hanshakaiteki, una risa que se tambaleaba, llena de locura.


(Cambio de Narrador: Kazami)

-¡Kiyoshi-chan! ¡Kazami, dime ya mismo lo que le ha pasado! –me gritó Haruka-kun, totalmente alterado. Su rostro estaba casi tornándose azul.

Yo estaría igual, si no tuviera una ficha siguiéndoles para comprobarlo. Logre apartar todos los escombros del techo, aunque demasiado tarde para intervenir. Es una suerte que tenemos al pequeño albino en el Grupo S, que puede hacerse cargo de la situación.

-Tal parece que Kiyoshi y Tomonori-kun han sido salvados por Shiro –le informé.

Su alivio fue más que evidente. Hasta soltó un suspiro.

-¡Qué bueno! ¡Casi me da un infarto! –se agarraba el pecho, respirando fuertemente.

-¿Jun? –grita uno de los miembros de su banda, inclinado junto al agujero que antes era pasillo, mirando hacia el fondo oscuro y lejano.

Debe estar preguntándose si sus compañeros sobrevivieron a la caída. Sólo la mitad de ellos cayeron por el agujero del piso. Parece que no se derrumbara más.

-Él estará bien. Seguro amortiguó su caída –opina Haruka-kun, siendo muy lacónico respecto a Nonomiya-. ¡Vayan a la entrada del Depósito 9! ¡No dejen que nadie más llegue! No sabemos quién puede aparecer ahora.

-¿No necesitaras ayuda? –pregunta uno.

-Ustedes no tienen nada que hacer contra Yuuki Kazami. Sólo me estorbaran. ¡Vayan!

Sin perder más tiempo, los subordinados de Nonomiya corren por el pasillo. Ya sabíamos que la información estaba en el Depósito 9, ya que Kaminari-sensei lo dijo cuándo Mirai-san pasó frente a su oficina. Entonces, quien mato a Chi no Ken debe estar ahí. ¿Quién será? Ni yo lo sé. No pude ver nada sospechoso con mis centinelas que lo delatara.

Significa que lo han ocultado todo este tiempo.

-Haruka-kun, ¿de verdad necesitamos pelear? Que me derrotes no hará que ella te quiera. Es más, creo que sólo lograras el efecto opuesto –pregunté, tratando de evitar lo que está por venir.

Desafortunadamente, creo que no habrá más opción. Puedo verlo en su mirada.

-En realidad, es mucho mejor que tenga que ser yo quien te derrote. Cualquier otro podría matarte. Y eso haría que Kiyoshi-chan se ponga triste. Te daré una oportunidad: ¡Únete a Nosotros, Kazami! ¡Podemos usar muy bien tu talento! –me ofreció Haruka-kun.

Parece que de verdad creé que lo aceptare. Debe de tener esperanza con mi hermanita todavía. Yo la conozco, y sé que no le queda más oportunidad.

-Lo siento, Haruka-kun. No puedo aceptarlo. Tengo cosas que hacer en Nosotros. Y, antes de decir que me vencerás para tomarme prisionero… ¿Realmente eres capaz de vencerme?

-¿Lo dudas? Ambos sabemos la técnica del otro. Pero tu entendimiento requiere que uses trampas y subterfugios. En cambio, el mío es perfecto para el ataque directo e indirecto. ¿Lo entiendes? ¡No puedes vencerme, Kazami!

Puso la mano derecha en su boca. Oh, no, parece que de verdad planea luchar. Sé en lo que consiste su técnica: Sopla fuego como un dragón, y puede manipularlo a voluntad.

Parece que ha llegado la hora de ponernos serios.

-No deberías subestimar la capacidad de lucha de mis centinelas –le advierto.

Reúno rápidamente a todas mis fichas. Diez vuelan frente a mí, listas para detener la primera ráfaga de fuego. Haruka-kun es un Tipo Elemental, así que debería de tener ventaja sobre un Tipo Material como yo.

Sin embargo, hay muchas cosas que no pueden decidirse con sólo imaginarlas.

-¡Y tú no deberías subestimar el poder de mis llamas! –poniendo la mano como puño semiabierto sobre su boca, escupió una bola de fuego.

Rápidamente, forme una barrera, defendiéndome del ataque. La bola de fuego se estrelló contra la barrera, desintegrándose.

Pero cuando me di cuenta, Haruka-kun se había desvanecido.

¿Eh? ¿Dónde está?

Sin perder tiempo, comencé a buscarlo con mis centinelas.

Y rápidamente, lo encuentro.

-Así que ese era tu plan, Haruka-kun. Lamento decirte esto, pero no podrás lograrlo.

Mientras me defendía del primer ataque, él aprovechó para correr en dirección opuesta que los compañeros de Nonomiya. Seguramente está buscando un lugar para bajar al piso inferior, para buscar a Kiyoshi.

Con eso, mataría dos pájaros de un tiro: Conseguiría rehenes, y asegurarse de que ella está a salvo. No puedo dejarle hacer eso.

Mientras uso a los tres centinelas que le alcanzaron para atacarlo y distraerle, pongo dos más en mis zapatos, y los usó para impulsarme por el aire. Pasó por encima del agujero, persiguiendo a Haruka-kun más rápido de lo que él puede correr.

Tiene mejor físico que yo, pero no puede vencerme en una carrera si voy volando.

-¡Ahí voy, Haruka-kun! –exclame, advirtiéndole de mi ataque.

Lo siento, no puedo atacarle por la espalda. Simplemente, tengo muchos problemas morales con una acción tan traicionera.

Al verme, comienza a arrojarme bolas de fuego una detrás de otra, que logró bloquear con dos centinelas haciendo una barrera móvil delante mío. Aprovechando el momento, hice que tres fichas se posicionaran a cada lado de su cuerpo, atacando todas a la vez.

Desafortunadamente, bloqueó todos los golpes de gravedad con dos barreras bien colocadas. Intenté que las fichas rodearan las barreras, pero antes de eso, Haruka-kun me escupió una enorme bola de fuego.

Las barreras no podrán con está.

Rápidamente, deshago el entendimiento en los centinelas de mis zapatos, y caigo al suelo. La bola de fuego pasa volando, derritiendo un agujero en mi anterior protección, y explotando contra el techo. Algunos fragmentos casi me alcanzan, pero logro bloquearlos con otra barrera.

Estuvo cerca.

-Como pensaba –murmura Haruka-kun, sonriendo con superioridad-. La debilidad de tu técnica es tal como había imaginado. Por más que puedas mover diez fichas a la vez, no puedes usarlas todas si están demasiado dispersas. Demasiados puntos de vista. No hay manera de que tu cerebro procese toda esa información.

En lo que yo esquivaba su ataque, había retrocedido varios pasos, fuera de mi alcance. Había ahora seis metros entre nosotros, una ventaja para él.

Y allí, absorbió aire, listó para lanzar un ataque mayor.

Reuní mis diez fichas juntas, listó para detenerlo.

Ambos atacamos a la vez.

Su llamarada era mucho más grande que las anteriores.

Y mi golpe de gravedad estaba multiplicado por diez.

Las dos técnicas chocaron, rompiendo las paredes, y lanzándonos por los aires.


(Cambio de Narrador: Kiyoshi)

¡Nonomiya-sempai me derribo de la pared! ¡No me va a dejar volver con Onii-san! Tengo que derrotarlo primero, entonces. ¡Maldito molesto imbécil matón de Secundaria!

Pero cuando caí, Tomonori-sempai trato de atraparme. Bonito gesto, pero le salió mal y termine cayendo sobre él. Y en tan mala posición que…

-¡¿Kyah?! ¡¿Qué estas intentando hacer, sempai?! –salté lo más alto que pude, separándome de él.

¡Sempai tenía su boca justo en mis bragas! ¡Sentí su aliento en mi entrepierna! ¡Es vergonzoso! ¡Kyah! ¡No quiero que eso vuelva a pasar jamás!

Eh, un momento, ¿por qué me avergüenza? ¡Debería estar furiosa!

-¡Nada! ¡Cálmate! –levanta sus manos frente a sí, intentando parecer inocente.

¡Como si lo fuera! No hay manera de que eso haya pasado a por accidente. ¡Sempai lo hizo a propósito! ¡Quería oler mis bragas, mientras todavía las llevaba puestas!

Ah… Debo dejar de pensar en eso. ¡No quiero seguir recordándolo!

Bueno, ahora la prioridad es hacer algo con Nonomiya-sempai y sus matones. Ninguno de ellos es muy fuerte, creo, pero en grupo son peligrosos. Afortunadamente, mi entendimiento es el mejor para eso. Tengo que ponerme enfrente de Shiro-chan y sempai para protegerlos…

¿¡Por qué quiero defender a Tomonori-sempai!? ¡Él debe ser cómplice del falso sempai que está peleando con Onii-san en este momento! ¡Argh! ¡No entiendo que estoy pensando! ¡Odio a sempai! ¡Hace que me confunda!

-Una y otra vez, no dejan de molestarme. ¿Qué tienen ustedes, los del Grupo S, contra mí? ¡Estoy harto! Hanshakaiteki quiere a la bruja del tiempo, y Uragirimono a esta niña loca, ¡pero nadie te está buscando a ti! ¡No creo que les importe si te destrozamos miembro a miembro! –señala a sempai con su mano, y está temblando de rabia.

Nonomiya-sempai está todo sucio y arañado, tal vez por la caída, igual que sus matones. Una docena contra tres, y ni sempai ni Shiro-chan pueden pelear.

¡Tengo que hacerlo todo yo!

-¡Déjame a mí, Jun! –uno de ellos se adelanta, sacando un arco metálico en miniatura de su bolsillo. Jala las cuerdas, y de entre sus dedos aparecen llamas para formar una flecha de fuego, que es arrojada hacia nosotros.

Rápidamente, la desvió con mi hoja de afeitar, y esta se disuelve.

Un par de ellos toman unas piedras, arrojándomelas con una velocidad normalmente imposible para los seres humanos. Sin embargo, aún son demasiado lentas para mis reflejos, así que las cortó por la mitad apenas las tengo al alcance.

¡Otro de ellos se me acercó mientras estaba distraída, y tiene una mano llena de escamas! Intento bloquearlo, pero dos ráfagas de viento atrapan mis manos por medio segundo, y no pude hacer nada. ¡Maldito Nonomiya-sempai! ¡No puedo defenderme ahora!

¡El matón me golpea directamente en el estómago!

-¡Kiyoshi! –me grita sempai.

El sujeto de la mano escamosa intenta volver a golpearme, pero un pájaro vuela a su cara y no le deja ver. Y, mientras esta distraído, ¡sempai lo golpeó en el estómago también!

-¿Sempai? –me quedo alucinada ante esto. No paro de parpadear.

No puede usar entendimiento todavía… ¿Así que lo ataca a puñetazos?

Lo agarra por la camisa, y comienza a golpearlo en la cara apenas se aparta el pájaro. Una y otra vez, con una saña brutal e inmisericorde. ¡Incluso puedo ver la cara del matón hundida bajo el puño de sempai!

Finalmente, un tornado aparece y los separa.

-¡Vamos, ven y atrévete a pelear con alguien de tu tamaño! –grita sempai, alzando el brazo, amenazante. Luego se dirige hacia mí-. ¿Estás bien?

-¡Obviamente! ¡Esto no es suficiente para hacerme daño! –respondo rápidamente.

Sempai sólo sonríe.

Pensaba que sempai era una persona lamentable, pero ahora que lo veo en esta situación, no es alguien tan miserable. Por lo menos, sabe cuándo ser valiente.

Me fijo que le sangran los nudillos. ¡Le pego bastante fuerte! Tiene algo en ellos, parecen esas escamas azuladas. Se saca una, examinándola con atención.

Entonces, se echa a reír.

-¿Escamas de pescado? ¿Te trasformas en pez?

-¡Cállate! –le responde rápidamente.

El chico al que golpeó tiene escamas en la cara, pero muchas se cayeron. Tiene un ojo morado, las mejillas inflamadas y los labios cortados. Debió usar las escamas para bloquear los golpes, pero son muy blandas.

Una parvada de pájaros, y algunos murciélagos que acaban de aparecer, atacan a nuestros enemigos, distrayéndolos unos segundos.

-¡Kiyoshi, Shiro, espalda con espalda! –ordena sempai.

Es una buena táctica. Los tres nos ponemos juntos.

Parece que Nonomiya-sempai y sus amigos nos han rodeado. No sabemos de dónde van a atacar. ¿Todos ellos saben técnicas? Tal parece que no fueron elegidos sin razón, cada uno es al menos un ‘regular’ de Segunda Clase.

Sin embargo, se les ve algo reticentes a pelear.

-Ese usa escamas de pescado, el otro lanza flechas de fuego, dos de allá arrojan piedras, el viento de Nonomiya, y parece que aquel del abrigo usa endurecimiento. Con eso, sabemos la mitad de sus habilidades. No están tan mal las cosas –dice sempai, señalando a los aludidos. Es increíble que pueda reconocerlos, a mi me parecen todos iguales.

Entiendo casi todos, pero… ¿Cómo supo lo del endurecimiento? Oh, ya veo. Tiene una especie de brillo metalizado en el abrigo. ¿Entendimiento para endurecer ropa?

-¿Qué no están tan mal? ¡Todos ustedes están rodeados y en inferioridad numérica! ¡Y tú eres un inútil! –grita uno de ellos. Se le ve muy nervioso.

-¡Los vamos a destruir! –amenaza otro. ¿Están intentando darse valor?

Ya veo. Esta situación es muy tensa. Están asustados. Tanto por lo que podría pasar, como por lo que vayan a hacer en el futuro. Son, al fin y al cabo, un montón de matones de Secundaria. Están tratando de forzar en ellos una locura asesina, pero no funciona.

Casi empiezo a sentir lástima por ellos. Casi.

-¡Sí! Y de paso, si Uragirimono no quiere a la Yandere… ¡Ah!

¡De repente, algo acaba de atrapar al que estaba hablado! ¿Un tentáculo?

No, parece que es… ¿Una guirnalda navideña? ¡Con lucecitas rojas y verdes!

-¿¡Qué diablos es eso!? –chilla sempai, impresionado. Yo también estoy sin habla.

Nonomiya-sempai usa un tornado para cubrirse, pero a todos los demás los atrapan las guirnaldas por sus cuellos, y comienzan a arrastrarlos hacia las ventanas de arriba, del piso superior. Quedan colgados, retorciéndose, y parece que se asfixian.

Hay una figura en la ventana, que baja sostenido por más guirnaldas. ¡Es muy alto! ¡Debe de medir más de dos metros y medio! Usa una larga capa negra que no deja verle el cuerpo, y se cubre el rostro con una máscara teatral blanca.

La mitad izquierda sonríe, y la derecha esta triste.

Había visto ese símbolo antes…

-¡Ese es Daimondai! –recordé las fotos que me había enseñado Mirai-nee.

Ese es el disfraz que nadie había encontrado, y que ocultaba la identidad del bromista de la Academia. No se sabe mucho más sobre él, aparte de los rumores infundados.

-¿Qué hace aquí? –preguntó sempai.

Daimondai inclino la cabeza a la izquierda, mostrándonos el lado feliz de su máscara.

¿Significa que vino a ayudar?

-¡No te metas en esto! –Nonomiya-sempai comenzó a formar un tornado, como el que iba a dispararme el miércoles durante nuestra practica.

Pero esté desapareció de repente. Intento con ráfagas de viento, pero paso lo mismo.

Mirai-nee dijo que Daimondai posee un entendimiento muy raro, aún más que el de ella. Puede anular todos los entendimientos –murmuró yo.

-¿Anular? ¿No debería ser imposible? Tendría que comprender como funciona cada técnica con sólo verla. Y eso no puede ser –me encogí de hombros ante el comentario de sempai.

Yo tampoco tengo idea de cómo funciona.

Estoy mirando la extraña mascara, cuando veo que por detrás del bromista, el matón de Secundaria que usaba las flechas de fuego estaba sosteniendo su arco pequeño con dificultad, tratando de disparar a la espalda de la figura encapuchada. Le costaba hacerlo estando con la guirnalda al cuello, pero de alguna manera lo conseguía.

-¡Cuidado atrás! –le advierto.

Daimondai se da la vuelta, mirando al sujeto. La flecha de fuego se desvanece en su mano.

Otro de ellos saca púas metálicas de su bolsillo y se las arroja, pero estas se paran en el aire y se caen. Parece que es muy cierto que todo entendimiento es nulificado en su presencia.

De repente, todas las guirnaldas aprietan fuertemente los cuellos de los enemigos, y estos tratan de quitárselas por todo medio posible, pero no lo consiguen. Algunos lloran, desesperados, mientras les cae la baba de la boca. Sus rostros se ponen azules.

Uno a uno, se quedan sin fuerzas, y dejan caer los brazos.

Deben de haberse asfixiado hasta la muerte.

-Pues no se ve muy gracioso –murmura sempai.

Creo que a Nonomiya-sempai tampoco le parece así. Esta completamente pálido, y muy obviamente asustado. Intenta hacer un tornado mientras Daimondai esta distraído, pero yo saltó frente a él, poniéndome en medio del ataque.

El tornado choca contra una barrera y se disuelve.

-¿Una barrera? ¡Se supone que no puedes hacerlas! –me increpa el matón, sorprendido.

Yo le sonrió.

-¡Pues creo que te has equivocado, Nonomiya-sempai! –volteó rápidamente a Daimondai, que está inclinado a la derecha, enseñándole el lado triste de la máscara al abusador-. ¡Llévate a sempai y Shiro-chan! ¡Detengan a los traidores!

-¿De qué estás hablando, Kiyoshi? ¡No te voy a dejar aquí! –me dice sempai.

Yo le doy mi mejor sonrisa.

-¡No te preocupes, sempai! Como ya viste, no soy tan débil como creían. Todo este tiempo, estuve ocultando mis habilidades verdaderas… ¡Para un momento como esté! ¡Puedo vencerlo! ¡Tienen que ir a parar a los ladrones! –le lanzo una mirada segura.

Nuestros ojos se cruzan.

Sempai tiene unos lindos ojos negros.

Sonríe, asiente rápidamente, y se acerca a la persona de la máscara.

Daimondai me muestra el lado sonriente de su máscara. Rápidamente, bajan tres guirnaldas. Cada uno toma una y estas los suben a la ventana.

Miró hacia atrás una última vez.

-¡Y asegúrense de cuidarse mucho!

-¡Lo haremos! ¡Dale a ese idiota lo que se merece! –me responde sempai, sonriendo pícaramente.

Me quedo sola con Nonomiya-sempai, que me está observando con cuidado. Está asustado. No sabe de lo que soy capaz ahora. Debería tener miedo.

Y entonces, muestro mi sonrisa maléfica.

-Sempai me dijo que te de lo que mereces… ¡Prepárate a morir, Nonomiya-sempai!


(Cambio de Narrador: Shiro)

Subimos por las guirnaldas, y salimos por la ventana. A nuestra espalda, Kiyoshi nos dice que tengamos cuidado, y Tomonori le responde. Bajamos por las guirnaldas hasta el suelo. Daimondai señala al edificio.

-Sabemos que ventana es –afirma Tomonori-. Esa de allá, en la que está la Niña Fantasma –señala una ventana específica, en la parte más alta.

No veo a nadie ahí, pero yo no puedo ver a Rea.

Se oye un estruendo que parece venir del patio. Kurai Sora está arrojando lanzas de rayos al techo donde deben estar peleando los profesores.

Daimondai nos observa con ambos lados de la máscara.

-Ve a darles una mano. Nos las arreglaremos. ¿Aya y Ayano están bien? –pregunta Tomonori.

El enmascarado nos enseña el lado alegre de la máscara. Es probable que signifique que están bien. Aparecen más guirnaldas navideñas, y lo levantan hasta el techo. Nos lanza una última mirada antes de subir.

Parece que estuviera triste.

-Ventana… –le digo a Tomonori. Él asiente con la cabeza.

Llamó a las aves, y les indicó que nos suban allá arriba. Nos sujetan entre varias y nos elevan rápidamente, hasta depositarnos en nuestro destino.

-Aquí estamos. ¡Vamos! –entonces, Tomonori se detiene. Algo invisible le está sujetando la mano-. ¡Rea, suéltame! Tengo un plan.

Se escuchan unos pasos rápidos. Vienen hacia acá.

-¡Deben ser los otros matones de Nonomiya! ¿Los puedes parar? –debe estar hablándole a Rea-. ¿No? Entonces… ¿Shiro? –me mira.

¿Qué hago ahora? Si yo tengo que detenerlos… No sé si podré. No sin tener que hacerlo.

Pero la mirada de Tomonori es suplicante. Asiento. Él sonríe, pero debe estar preocupado.

-Está bien. Mirai-sempai dijo que sólo había un pasillo al Depósito 9, esté de aquí. ¡No puedes dejar que pase ni uno de ellos! Pero asegúrate de priorizarte a ti mismo. Si no te queda más opción, trata de obstruir el pasillo para cortarles el paso. Ya descubriré como salir.

Asiento de nuevo. Tomonori confía en mí. Me lo dicen sus ojos.

Si, este chico es quien puede hacerlo. Quien puede hacer esa hazaña. Pero tengo que ayudarlo. Ese es mi deber. El deber que me confió.

Y lo cumpliré.

Me paro en medio del pasillo. Ya se escuchan los pasos apresurados que vienen. Tomonori entra por la puerta, y esta se cierra. Un pájaro, que pueda verla, me dice que Rea se fue con él. Los pasos se escuchan cada vez más cerca, y llegan hasta aquí.

Son diez, todos ellos de Secundaria. Me observan.

-¡Apártate! –me dice uno.

Pero Tomonori me dijo que tenía que cuidar este pasillo. Que no debía dejar pasar ni a uno. Y que debía priorizarme a mí mismo.

-¡Es el rarito del Grupo S! –dijo otro de ellos-. ¿Cómo llegó antes que nosotros?

-Debe querer atrasarnos. ¡Acabemos con él! –señala uno desde atrás.

Todos asienten, y comienzan a usar sus entendimientos.

Yo sólo los miro, con la ardilla saliendo de mi bolsillo para pararse en mi hombro. Me dice que puede encargarse si yo lo hago. Pero eso significa mostrarles a todos estos chicos lo que puedo hacer.

Pero no queda otra opción. Tengo que hacerlo.

Porque Tomonori me dijo que no podía dejar que ni uno pase.


(Cambio de Narrador: Tomonori)

Mi plan es simple: Encontrar al sujeto que mato a Chi no Ken, robarle el dispositivo en donde ponga la información, y destruirlo. Luego, me iré a toda la capacidad de mis piernas, y me largare con Shiro. Buscamos a Kiyoshi, distraemos a Uragirimono, y desaparecemos del lugar lo más rápido posible.

Normalmente, este plan tiene una tremenda falla: Mi rastro, rasgo de toda persona con entendimiento, el cual usaría el enemigo para perseguirme. Pero Radio afirmo que no puede sentirlo a más de tres metros de mí. Debería ser igual para el enemigo. Entonces, si me mantengo fuera de esta distancia, no sabrá que estoy allí. Y podré sorprenderlo.

Sí, es un plan terrible, pero es todo lo que se me ocurre.

Rea venia conmigo, así que ese es un punto a mi favor. Todavía no sé de qué es capaz ella. Parece que no puede atacar a la gente, pero si sabe hacer otras cosas.

-¿Puedes hacerme invisible? –le pregunté.

Ella asintió.

Me dio un abrazo helado, y vi como mis miembros se desvanecían.

Bien, ahora estoy casi listo para sorprender a quien sea ese sujeto. La Niña Fantasma se adelantó, seguramente para inspeccionar que había delante.

Yo me acerque lentamente.

El lugar estaba lleno de cosas: Un montón de estanterías repletas de cajas y papeles. Y había cosas extrañas por doquier. Parece que aquí guardan muchos recuerdos del pasado, tal vez posesiones o trofeos de entendedores.

¡Incluso hay una caja en la que asoma una placa de piedra de Gran Maestro! La fecha era 1592, parecía ser de un tal Thomas Irons, alias Grey Crab. Pero no tenía tiempo de detenerme a cavilar porque estaba esta placa vieja de un Gran Maestro de habla inglesa, ya se veía el fondo del lugar.

Un leve resplandor iluminaba la zona. Había una computadora vieja en un escritorio gastado, y alguien estaba sentado en una silla, presionando teclas.

Estaba de espaldas a nosotros dos, no puedo verle bien.

La Niña Fantasma me hacía señas. Me oculté junto a ella, detrás de la última estantería. El hombre parecía no haber advertido nuestra presencia. Se trataba de una persona enorme, muy corpulenta. ¿No es un oso? ¡Pues lo parece por su tamaño!

Cada vez me daba más miedo intentar este plan, pero ya he llegado muy lejos para fallar.

El hombre llevaba un corte militar como peinado. ¿De dónde me suena? No me acuerdo.

Hay un pendrive en la CPU de la computadora. ¿Es en serio? ¡Está robando información militar importante con un pendrive que se consigue en cualquier tienda! ¿Qué diablos le pasa a este sujeto? Debería estar usando algo más impresionante, no un pendrive cualquiera.

Destruye completamente la atmósfera de seriedad.

Entonces, la maquina emitió un leve pitido. Me incline para leer lo que decía en la pantalla, con cuidado de no hacer ruido. Parece que había terminado de copiar la información en el pendrive. Entonces, hizo un par de clics, y la carpeta fue eliminada.

Y, para rematar, vacío la papelera.

Genial. Ya no puedo romper el dispositivo, será mejor que me lo lleve entero, o la información importante se perderá.

Entonces, el sujeto quita el pendrive, y se levanta.

Alza una mano, y la descarga sobre la máquina, haciéndola pedazos con un mazazo demoledor. Pedazos de plástico y metal se dispersan por todo el lugar. ¡Uno de ellos por poco me saca un ojo!

¡Tiene una fuerza ridícula! Debe de usar entendimiento de dureza. Eso explica como a Chi no Ken le partieron la espada. Si intentó golpear a alguien con esa capacidad física, no creo que haya espada que no se rompa.

Se dio la vuelta.

Yo ahogue un grito, cubriéndome la boca con ambas manos. ¡Esto se supone que debía ser imposible! ¿Qué hace este sujeto aquí? ¡Es la segunda vez en el día que me sorprendo por la identidad de alguien! ¿Cuántos traidores tenemos escondidos?

A la tenue luz de un foco suspendido en el centro de la sala, pude ver la cara del hombre. Esa cara muy familiar.

Mire a Rea, quien asentía gravemente. Por fin comprendí lo que había querido decirme antes. En mi primer día, me había señalado a cuatro personas: A Nonomiya y Haruka, advirtiéndome de la invasión; a Kiyoshi, la causa de que Pyromancer se hubiera metido como espía; y a una cuarta persona.

Esa persona estaba frente a mí. Debe de ser quien mató a Chi no Ken, quien ayudo a planear todo esto, y cuyo objetivo era robar la información; escoltado por Uragirimono, Nonomiya, y el resto de esos matones.

Ese hombre alto y calvo, con un rostro brutal lleno de cicatrices. Su camisa estaba desgarrada, o cortada mejor dicho, claramente se notaba la marca de la espada que no logro atravesar su piel. Sus músculos prominentes en todo su cuerpo, que incluso con la ropa puesta eran increíblemente visibles.

Y esa mirada despiadada, deseosa de aplastar cualquier obstáculo con pura fuerza bruta.

El anterior candidato a Gran Maestro, segundo más fuerte de la Academia, y el entrenador principal… ¡Akire-sensei!

Continuara…

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