Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 7: Confesión

¿Alguna vez han tenido la sensación de que las cosas pasan sin explicación alguna? ¿Y que de repente te encuentras metido en algo que pensabas que era lo opuesto? Ya sabes, esa sensación loca cuando sucede con un resultado completamente equivocado.

Así me sentí yo luego de decirle a Mirai-sempai que nos iban a invadir. No le sorprendió la noticia, si no que yo la supiera. ¡Y comenzó a interrogarme como si fuera el criminal!

-¿Qué sabes al respecto? –me preguntó. Casi parecía que me estuviera apuntando con una linterna. ¿Qué espera que responda? ¡No va a creerme!

Da igual, se lo tendré que contar.

No tuve más remedio que explicarle todo lo que había pasado desde que me cruce con ella al mediodía, incluyendo como llegue a ese ‘Cobertizo’.

Puso mala cara cuando termine.

-¿¡Has visto a Rea más de una vez!? ¿Te crees que soy estúpida?

-¡Es la verdad! –farfullé.

Kazami-kun observaba todo. Y también esa chica extraña, Aya-sempai. Su hermanita había salido a esconderse apenas este maniático de las fichas me hizo subir volando y me metió por la ventana. La entiendo, esta gente es aterradora. Y la habitación es todavía peor, demasiado adornada, me estoy asfixiando. ¿Soy el único al que le afecta a decoración excesivamente linda? ¡No hay lugar donde mirar! ¡Todo es demasiado abrumador!

-¿En serio? En ese caso, ¿dónde está ella ahora? –señale junto a Ayano, espiando desde la esquina.

La niña dio un respingo, y salto hacia atrás. La fantasma invisible estaba allí, observando el cabello amarillento de ella hasta hace un segundo. Me lanzo una mirada de lo que parecía ser un reproche por asustar a Ayano. ¿Ahora tengo la culpa de que sea una Hikikomori?

-No veo nada –objeto Kazami-kun. ¿Te puedes callar, joder? Solo lo estas complicando más todavía. ¡Además, tú ya lo sabes, deja de fingir que no!

La líder del Grupo S se puso de pie, y puso las manos a la espalda.

-Si realmente está detrás de mí… ¿Cuántos dedos tengo extendidos? –Rea alzo una ceja, o eso creo. Al parecer, se le hacía gracioso la prueba que nos estaba imponiendo Mirai-sempai. Soltó una risa alegre, y levanto sus dedos. No me pregunten cómo pude verlos si ella es transparente, no sé cómo lo hice, pero pude notar sus señas.

-Siete. Uno. Dos. Nueve –dije. Al parecer, incluye ambas manos. Mirai-sempai abrió mucho los ojos, y empezó a cambiar con más velocidad-. Dos. Cuatro. Ocho. Siete. Cuatro. Cinco. Cinco. Dos. Uno. Nueve. Seis. ¿Un circulo?

-Es un cero –objetó ella. Parecía muy sorprendida-. ¿Desde cuándo tienes capacidades extrasensoriales?

-Que yo sepa, no las tengo.

-¡Pero es ridículo! ¡Cientos de personas buscan a Rea hasta la muerte, sin lograr nada, y tú la ves a cada momento! No es para nada justo, ni tiene sentido –¿cree que no lo sé? No soy tan idiota, me doy cuenta de que esto es muy extraño.

-No la veo exactamente. Ella es como… Transparente. Ni siquiera sé su color de piel –mis ojos saltaron a ella instintivamente, como si pudiera verla mejor que antes.

Pero no, para nada, seguía igual. Aunque noté que estaba arrepentida de algo, probablemente de las muertes en vano de toda esa gente. Iba a decírselo a Mirai-sempai, pero la niña pareció adivinar lo que haría y negó enérgicamente con la cabeza. Es cierto, tenemos otros problemas de los que ocuparnos.

-Rea-san es muy hermosa –la elogio Ayano. La aludida soltó una risita, y trato de acariciar el cabello largo de la niña rubia. Su mano traspaso el cuerpo de la chica sin esfuerzo. Ok, eso es aterrador.

Ayano no mostró ninguna reacción, al parecer no se dio cuenta.

¡Esperen un momento! ¿Cómo es que a mi si puede tocarme? Hasta me ha abrazado. Joder, no les puedo decir esto, sin duda alguna. Causaría muchos problemas, y ya estoy hasta el tope de ellos.

-En caso de que estés muy distraído con tu amiga invisible, tenemos una invasión en curso que tenemos que parar –me riño esta chica de pelo azul. ¿De que esta tan enojada siempre?-. ¿No mencionaron quien era Uragirimono?

-No. Nonomiya dijo que quería a Kiyoshi intacta, pero no dijo porque. No parecía importarle que sus matones hicieran lo que quisieran contigo, pero no toleró nada contra ella –por respeto a Ayano, que es una niña; y a Kazami-kun, que debe de estar un poco sensible con todo esto de su hermanita; evite ser demasiado específico sobre que querían hacerles-. ¡Ah, y dijo que los haría barbacoa! Me pareció raro. ¿Uragirimono tendrá un entendimiento de fuego? Debe de ser alguien muy fuerte si hasta asusta a Nonomiya.

Ante mi suposición, Mirai-sempai se echó a reír. ¿Qué se supone que es tan gracioso?

-Te has equivocado en algo, Tsuruya. Nonomiya no es fuerte, aunque su ridículo alias sea Choukyouryoku. Él tiene una debilidad clave: No puede atravesar barreras. Como casi todos los estudiantes pueden hacerlas, no atravesarlas sin importar que tan fuerte sea tu entendimiento te hace muy difícil atacar. En una batalla entre gente que puede entender, esté es un error gravísimo –me explico.

-¿Y Kiyoshi? –pregunté, aunque empecé a deducir el sistema.

-Ella también tiene esa debilidad, pero es todavía peor, ya que su entendimiento es puramente directo. Nonomiya puede atacar desde otros ángulos que la barrera no cubre. Además, Kiyoshi-chan no puede hacer barreras. Por eso perdió. Sin embargo, en una situación de combate real, la mayoría de los estudiantes de Preparatoria podrían derrotar a ese abusador sin problemas.

-Entiendo –murmuré. Al menos, Mirai-sempai era sincera, y considerada. Siempre dijo que la mayoría. Yo, efectivamente, no podía derrotar a ese maldito, aunque lo intentara-. Pero, si el entendimiento de Kiyoshi es un ataque directo… ¿Qué se supone que es? Lo único que he visto es que agita los cuchillos, y de repente el enemigo es cortado.

-Hojas de acero gigantes. Lo que Kiyoshi-chan hace es aumentar el tamaño de las navajas, convirtiéndolas en espadas largas por una fracción de segundo. Lo hace y deshace tan velozmente que no se las puede ver a simple vista. Sin embargo, por más mortífera que sea esta técnica, no puede competir contra el control del viento de Nonomiya Jun –explico nuevamente.

Oh, por fin entendía. Cuando ella me ataco, tuve una extrema suerte de sobrevivir. Tal parece que allí arriba no me odian tanto.

-Y, además, el entendimiento de Nonomiya-san es solo una copia del de Kazekami-sensei –aportó Kazami-kun. ¿Llamaba a Nonomiya con el honorífico -san, incluso después de lo que le hizo a su propia hermana? Este chico es súper tolerante-. No lo conoces, pero es el profesor de morales. Es un veterano de la guerra, y probablemente ayude si le damos buenas razones. Le agrada pelear. Por eso se lleva bien con Nonomiya-san, aunque luego se pelearon por ese incidente de los pantalones.

-¿Qué incidente? –pregunté, curioso.

Aya-sempai, la chica que había interceptado esa llamada tan espeluznante, empezó a reír descontroladamente. No había dicho nada mientras teníamos nuestra charla de Grupo. Puse mi habitual cara de sorprendido que espera que le expliquen, y ella la notó perfectamente.

Kazekami-sensei estaba enseñando a Nonomiya como levantar faldas, como buen pervertido, y algo salió mal. Dicen que Daimondai alteró el entendimiento, y provoco que se le bajaran los pantalones y la ropa interior a ese tonto de Secundaria. Y, oportunamente, alguien le saco una foto y distribuyo copias por todas partes. La gente se burló de él por meses. Aun no descubrieron quien fue el atrevido que logro usar una lente de tan largo alcance para…

-Yamanaka, sé que fuiste tú. La BACUCE investigo, y encontramos donde se inicio la distribución de las fotos. Seguí los rastros hasta ti. No te preocupes, nadie más lo sabe –añadió la líder, antes de que se inquietara-. Lo que no se es como te las arreglaste para saber el momento exacto, y como Daimondai hace ese truco de modificar entendimientos.

Daimondai da miedo –murmuró Ayano. ¿Conocía al bromista de la Academia? Si estaban de acuerdo, perfectamente podrían haber planeado esa humillación pública.

-Nos hemos visto en persona. Su poder es bastante complicado, pero es… Alguien que se especializa en anular y reemplazar los entendimientos ajenos. Lo toman demasiado en serio, especialmente por ese asunto del graffiti del dormitorio de chicos. En realidad, es una persona bastante agradable –explico Aya-sempai.

-¿Tantos problemas por un graffiti? –pregunté.

-Tomonori-kun, ese graffiti abarca toda la pared trasera exterior del edificio. Son cientos de imágenes extrañas de banderas piratas, guitarras en llamas, símbolos hippies, y un montón de cosas más. El jefe del dormitorio entiende por completo ese edificio, pero hasta ahora no ha podido anularlo. Realmente, es el trabajo de un genio –explicó Kazami-kun. Vaya, está muy bien informado de casi cualquier cosa. ¿Será por esas fichas espías? Debe de ser un acosador temible-. Pero creo que nos desviamos del tema. Estábamos en que Kazekami-sensei combatiría. Debes saber, Tomonori-kun, que hay otros veteranos de guerra entre los maestros. Por ejemplo, Shinjinfuka-sensei fue la médica más prestigiosa de los últimos conflictos armados, llegando a salvar a docenas de pacientes que se daban por perdidos. Y el profesor de japonés, Kouri no Hauto-sensei, es un estratega de primera clase. Sin ir más lejos; Jakuten-sensei, la profesora de ciencias; y Akagiri-sensei, el profesor de matemáticas; fueron candidatos a Grandes Maestros en su tiempo.

Casi me desternille de risa cuando dijo eso. ¡No puede hablar en serio!

-¿La mujer súper torpe y el pervertido fueron candidatos a Gran Maestro? ¿Y el viejo es un estratega? –estoy sin palabras. ¿Esos profesores raros y medio locos son gente tan importante? No puede ser. ¿Verdad?

-Ser Gran Maestro no es fácil. Como dijo Nonomiya, una derrota y ya has perdido la oportunidad. Ellos no llegaron al enfrentamiento final, pero estuvieron cerca. Es una lástima que no contemos con Akire-sensei y Kaminari-sensei. Ellos podrían derrotar a Hanshakaiteki sin dificultad –señalo Mirai-sempai.

Ah… Eso no contesta mi pregunta. Lo que de verdad quería saber es como gente tan excéntrica puede tener tales habilidades de combate.

Entonces, comenzaron a ignorarme.

-Bueno, Akire-sensei perdió con Abismo en la batalla final, y por poco. Su cuento de que aún está lesionado es pura farsa, a Shinjinfuka-sensei no le toma más de unos meses curar esas heridas fatales que tenía. ¿Por qué será que se queda a molestarnos, en vez de intentarlo de nuevo? –se quejó Aya-sempai.

Intente preguntar, pero no me prestaron atención.

-Quien sabe –respondió Kazami-kun-. ¿Seguros que no podemos convencerlo a él, o al director, de que realmente habrá un ataque? Hasta escuche que Kaminari-sensei tiene un True Understanding.

¿Qué es eso? ¿¡Alguien me lo explica!?

-Yo escuché lo mismo. Pero ninguno de los dos ayudara, el primero es un patán malhumorado, y el segundo es un pervertido idiota e irresponsable –Mirai-sempai parecía bastante enojada.

Y yo, como siempre, me había quedado afuera de la conversación. No tenía idea de que era eso del True Understanding, y tampoco quería averiguarlo, pero no me sacaba una duda de la cabeza.

-Escuche que el anterior director era un Gran Maestro. ¿Por qué pusieron al inepto de Kaminari-sensei si había alguien tan competente? –tuve que gritarlo para que por fin me escucharan. La habitación esta insonorizada, así que no debería haber problemas.

-Porque murió, claro –aclaró Aya-sempai-. Y no deberías subestimar el entendimiento de nuestro director. Será un pervertido irresponsable, pero peleo de una manera increíble en su juventud.

-¿En serio? –no me lo podía creer. ¿Tanto había cambiado ese hombre en unos treinta años? ¿Qué diablos le paso? ¿Le hicieron una lobotomía fallida?

-¿Recuerdas su oficina, la pared derecha, en donde había algunos trofeos? ¿No viste algo muy llamativo? –Kazami-kun me hizo estrujar mi cerebro.

Recordé un poco de eso, bastante más de lo que creía considerando la cantidad de cosas que había pasado entre ayer y hoy. Había muchas copas doradas, medallas, listones, y…

-Una placa de piedra. Me acuerdo que había allí una placa de piedra. Me pareció muy raro. Y decía… –masajeé mí maltratado cráneo para estimular mis células cerebrales-. ‘Shibata Kousuke, Kaminari, 1982’.

-Que memoria increíble –me halagó Mirai-sempai-. Esa placa es un reconocimiento. Según la tradición, han continuado haciéndose en piedra desde hace ochocientos años. Son indestructibles. El nombre es de Kaminari-sensei, su alias, y la fecha en la que se le hizo entrega. La gano al derrotar de manera aplastante a todos sus oponentes –dejo un instante de silencio dramático-. Esa placa solo se la entregan a un Gran Maestro. Y, a lo largo de la historia, esta Academia siempre ha tenido a uno de ellos como director. Kaminari-sensei se graduó aquí en 1987. ¿Lo entiendes, Tsuruya? A sus 13 años, el director fue nombrado Gran Maestro. Y, hoy en día, después de disfrutar de los lujos de la posición más respetada del mundo, trabaja aquí solo por diversión.

Me quede paralizado. ¿Ese sujeto, con sus calzones de corazoncitos, era un Gran Maestro? Maldita sea. No, diez veces maldita sea. Joder, no me lo puedo creer, pero el tono de Mirai-sempai es serio. El director está en la cima del mundo. Y, sin embargo, viene aquí a causar problemas. Que maldito idiota.

¡Y además de todo, lo hizo a los trece años! ¿Qué tan poderoso era en ese entonces?

¿Qué tan poderoso será ahora?

-¿No había nadie más para el puesto? –pregunté-. ¡Miren como está la Academia! No hay forma de controlar a los alumnos, los profesores hacen lo que se les viene en gana, y están por invadirnos y ni siquiera lo sabe. ¿No lo podemos cambiar o algo? –los tres negaron con la cabeza, resignados. Ayano no quiso ni mirarme cuando sugerí eso. Me di cuenta de que mis quejas iban a oídos sordos. ¿Cómo iba a lograr yo que despidieran al director? Como Gran Maestro, tranquilamente podía acallar cualquier protesta haciéndonos volar en pedazos. Me retiré de la empresa-. Si, ya entiendo. Entonces tendremos que hacer algo con el ataque por nosotros mismos. ¿No hay alguna manera de advertir a Danger? O podríamos secuestrar a ese Koumeisai y así no podrían entrar.

-Si lo secuestramos, causaremos mucho revuelo, y entonces la invasión no se produciría. Seguiríamos teniendo a Uragirimono escondido, preparando un ataque más fuerte y furtivo. Y si le advertimos a Danger, lo precipitaran o cancelaran y estaremos de vuelta en el inicio. Lo que tenemos que hacer es detenerlos, demostrarles a Ellos que no se puede jugar con nosotros, y que aprendan la lección –lindo discurso, Mirai-sempai. Muy motivador. Pero creo que se le olvido que esos sujetos son asesinos experimentados, y nosotros estudiantes de Preparatoria.

¿Qué se supone que haremos contra ellos, arrojarles bandejas de comida de Youhin?

-¿Y si nos robamos la información y escapamos? Tal vez así preferirían no venir –sugerí.

Kazami-kun puso una objeción de inmediato.

-No podemos. Sin la cubierta de Espacio de Danger, Ellos seguirán nuestro rastro y nos buscaran por todas partes. Es por eso que es más seguro quedarnos en los terrenos pese a que sepan dónde estamos. Él único que podría lograrlo serias tú solo, Tomonori-kun, que tienes un rastro muy débil. ¿Seguro que no estás usando algún Espacio? Ningún entendedor podría encontrarte a menos que se te acerque a tres metros.

-Eso es diminuto –opinó Aya-sempai-. A mí me pueden seguir el rastro desde doscientos metros, y eso que mi Espacio es regular. Ayano puede encontrarme en un radio de cinco kilómetros –me puso una mano en la frente, para mi sorpresa. ¿Esta sempai no entiende el concepto de espacio personal?-. Lo raro es que, al estar cerca de ti, el rastro se vuelve muy intenso. Es como si lo hubieras concentrado todo a tu alrededor. La verdad, eres una caja de sorpresas.

-Discúlpame por eso, Yamanaka-sempai –murmuré, un poco inhibido. Ella me sonrió.

-Sólo Aya, o Radio. No me gusta que me traten tan formalmente –hizo una seña a Ayano, la cual se acercó lentamente, con mucho miedo. Incluso llego a esconderse detrás de Mirai-sempai-. Y esta es mi hermanita, Ayano. ¡Si no se comporta como es debido, dímelo!

La niña inclino la cabeza, intentando hacer una reverencia, pero estaba demasiado nerviosa. Tropezó con sus propios pies y cayó al suelo de cabeza. Me precipite a sujetarla, aunque con esta alfombra rosa tan gruesa, la verdad estaba preocupándome demasiado.

Logre atraparla, mas por suerte que por habilidad.

Todos los presentes se quedaron mirando. ¿Por qué esas caras preocupadas? Nadie se acerca para ayudarme a poner a Ayano de pie. Sólo están inmóviles, intranquilos, como si estuviera a punto de pasar algo importante.

¿Ah? ¿¡Cómo es que mi mano llego ahí!?

-Eso hace cosquillas… ¿Eh? –la niña estaba diciendo algo, pero al darse cuenta de que es lo que le daba cosquillas, se congelo.

Mi mano derecha, la cual estaba destinada a sostener su cintura, acabo un poco más debajo de lo debido. Se siente algo suave y redondo.

¿Esto es lo que creo?

-Tsuruya… Muévete muy, pero muy despacio… Y hazlo rápido…

El rostro de Mirai-sempai estaba muy tranquilo… Como la calma antes de la tormenta. Pude leer el claro mensaje en esos ojos fríos:

“Si no te mueves ya mismo, te matare”

Con absoluta seriedad, trague saliva.

Aparte mi mano, con sumo cuidado, poniéndola de pie lo mas tranquilamente que pude. No me atreví a ver qué expresión tenia, pero sospecho que estará llena de miedo.

-¡Lo siento mucho! –gritó Ayano, antes de salir corriendo a su dormitorio.

-Eso fue realmente tenso, Tomonori-kun. Casi parecías un abusador de menores –murmuro Kazami-kun, con una sonrisa muy nerviosa.

-Dilo con propiedad, Yuuki. ‘Casi’ se queda corto –susurró furiosamente Mirai-sempai-. Yamanaka, tienes todo el derecho de hacerlo sufrir cuanto quieras. Insisto en que utilices ese derecho para castigar a este lolicon.

-¡No soy un lolicon! –me defendí, pero la mirada penetrante de la líder me dejo petrificado, cual ojos de Medusa.

-No hay problema –las sorpresivas palabras de Radio hicieron que Mirai-sempai diera un respingo.

-¿Estás segura? Yo que tú, destrozaría a este desecho de humano sin vacilar.

-Como dije, no tengo problemas al respecto.

¿Me salve? ¡Me salve! No sé cómo la situación llego a este punto, pero por lo menos conservare mi cuello un tiempo más en su lugar.

Tal parece que a Mirai-sempai no le ha hecho gracia alguna, porque está casi echando fuego por la boca. ¿Segura que no eres tú el espía?

-¡Como sea! Hablare en privado con mis contactos. Confió en ellos, ninguno está relacionado con Uragirimono, pero tenemos que estar atentos. Tal vez intenté algo. Nonomiya debe de haberle contado que yo sospecho de un ataque, aunque dudo que se haya enterado que lo confirme. Sin embargo, ese comentario que hizo del domingo fue demasiado obvio, así que no sabemos si está seguro que sospechamos –que forma tan complicada de ponerlo, Mirai-sempai-. En otras palabras, tenemos que cuidarnos las espaldas mutuamente. Y ya que Kiyoshi-chan es un objetivo, uno de nosotros debe estar vigilándola siempre.

-¿No está sola justo ahora? –pregunté. Y entonces, hablando del tema, noté que la Niña Fantasma había desaparecido en algún momento. ¿Cuándo se fue? No tengo ni idea. Espero que no haya visto esa lamentable escena de la caída.

-No, Haruka-kun dijo que se quedaría a cuidarla a ella y a Takane-san –respondió Kazami-kun.

-Perfecto. Shinkawa hará lo que sea para proteger a Amano-kun. Y él es el mejor alumno de Preparatoria en términos de combate directo. Lleva una racha de victorias desde que ingreso –Mirai-sempai sonrió. Oh, cierto, debemos contarle a Haruka-kun de esto. Con lo fuerte que es, seguramente estaremos seguros si nos quedamos cerca de él.

Ah… ¿Por qué será que siempre que supongo algo, fallo de manera catastrófica?


(Cambio de Narrador: Kiyoshi)

Mirai-nee se enojó mucho conmigo. Hice preocupar a Onii-san. Tomonori-sempai y Haruka-sempai tuvieron que defenderme. Que humillante. ¡Tengo tanta vergüenza que me gustaría desaparecer! Por suerte, Shinjinfuka-sensei prometió que nadie sabría lo del cosplay. Si alguien se hubiera enterado…

Mis mejillas se pusieron rojas.

-¿Estás bien, Kiyoshi-chan? –preguntó Haruka-sempai. Estaba sentado junto a la cama donde Takane-sempai descansaba. Sonreí. Si ella supiera quien la trajo, se habría puesto muy nerviosa. Oh, pero me dijeron que mi Onii-san también me trajo de la misma manera, cargándome como princesa. Qué suerte que ambas estábamos inconscientes.

-Sí, no es nada –respondí.

Pero, igualmente, Haruka-sempai se sentó en la cama, y puso una mano en mi frente. Me sonroje de nuevo. No me gusta él, como a todas esas chicas, pero tener a un chico que si me cae bien sintiendo mi temperatura corporal es vergonzoso. Si hubiera sido Onii-san, mi frente estaría tan ardiente como si tuviera una fiebre terrible. Lo sé por experiencia.

-Tu temperatura es normal. Shinjinfuka-sensei dice que podrás volver a caminar mañana, y el sábado estarás perfectamente –Haruka-sempai sonreía. Esa linda y perfecta sonrisa blanca que dejaba a las chicas sin aire. Pero, enseguida, se puso serio-. Aun así… Te aconsejo que no te levantes hasta el domingo.

-¿Eh? ¿Por qué no, Haruka-sempai?

La enfermera no se equivocaba nunca. Había curado casos gravísimos, al borde de la muerte. Mis heridas no eran tan delicadas. Haruka-sempai no tenía ninguna razón para discutirlo. Sin embargo, en ese momento, estaba raro. Actuaba con mucha cautela. Miro a Takane-sempai, todavía inconsciente, y parecía que estuviera cerciorándose de que estuviera dormida. Tomó aire, y pude notar que sus mejillas estaban ligeramente rosadas.

-No quiero que te pase nada. Estuve escuchando a escondidas a Nonomiya Jun y sus amigos, y hablaban sobre cosas muy malas que ocurrirían este domingo. Decían de romper la ilusión de Danger, y dejar indefensa la Academia. Y también hablaban sobre alguien que se hacía llamar Uragirimono, y sobre el asesino de la locura, Hanshakaiteki. Estoy seguro de que planean algo. Y es por eso que te pido que no te levantes. Aquí estarás a salvo –me dijo, con una expresión temerosa.

Sus ojos estaban fijamente clavados en los míos. No me había dado cuenta, pero sostenía mi mano entre las suyas. Comprendí que me estaba suplicando.

-Haruka-sempai… Yo no sé qué decir… Si todo eso es verdad, entonces hay que decirle a Mirai-nee, o a algún maestro…

-No creo que nos tomen en serio. Nonomiya fanfarronea seguido. Sin embargo, tengo un mal presentimiento. Y es por eso que voy a encargarme. Conmigo y un par de amigos será suficiente para detener a esa banda, pero solo puedo actuar sabiendo que quien me es más preciado está a salvo –mi cara se sentía caliente. ¿Haruka-sempai estaba diciéndome estas cosas en serio? Parecía apenado-. Sé que no vas a escucharme. Eres muy rebelde. Por eso, te lo pido, déjame encargarme de todo. Eres la única a la que se lo pido. Y es porque… Realmente me gustas.

¡Eso era una confesión! ¡El chico al que todas esas bellas adolescentes perseguían se me estaba confesando a mí, una niña! ¡No lo puedo creer! ¡No puede ser!

Pero aquí esta, sosteniendo firmemente mi mano.

No sé qué decir. Yo amo a Onii-san, pero sé que Haruka-sempai habla en serio. Si de verdad está enamorado de mí… Me da vergüenza decirle que no. ¡No puedo romper sus sentimientos así! Pero… No sé qué hacer. No puedo corresponderle, no puedo negarme.

¿¡Que le digo!?

-Yo… Sempai… ¡Uh! –tartamudeé, buscando las palabras adecuadas. Por fin, logre pensar en algo. La única respuesta que podía darle ahora mismo-. No puedo.

-¿Eh? –me miro sorprendido.

-¡Digo que todavía no puedo decidirme! –dije rápidamente. ¡Estoy muy nerviosa! ¡Demasiado nerviosa! ¡Esta situación es incomprensible!-. No puedo amar a alguien más, no todavía. ¿Me darías un poquito de tiempo?

-¿Tiempo? –murmuró Haruka-sempai. Me estaba apretando fuertemente la mano. Se quedó así por un instante. Finalmente, me sonrió-. ¡Claro! Eres muy joven todavía. No planeaba confesarme tan pronto. Estaba esperando a que crecieras un poco, pero supongo que me apresure demasiado. Tienes todo el tiempo del mundo –levanto despacio mi mano, y beso mis dedos, como si fuera una damisela con su caballero de la blanca armadura-. Te prometo que volveré. ¿Estarás aquí, lista o no para responderme?

-Lo prometo –murmuré, con la cabeza gacha.

Sentí su mano acariciando mi cabello.

Se sentía muy bien.

Por un instante, solo un instante, estuve a punto de decirle que sí. ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede ser esto? Yo amo a Onii-san. ¿Será que también amo a Haruka-sempai? ¿¡Eso es posible!? Tal vez yo soy una malvada que no puede amar. O todo lo contrario, alguien que no sabe sus propios sentimientos. Sí, eso debe ser.

Escuche los pasos que se alejaban por el pasillo. Levante la cabeza. Pude ver su cabello verde lima junto a la puerta. Y, detrás de su nuca, por un instante, me pareció ver algo. ¿Eso era un insecto? Nunca había visto a uno que fuera verde y rojo. Lo que haya sido, se acaba de desvanecer en el aire.

Haruka-sempai me sonreía. Cerró la puerta, dejándome sola con Takane-sempai dormida. Yo le había prometido a él que no me iría hasta que volviera. Onii-san dice que es malo romper promesas.

Sin embargo, hay una cosa que Haruka-sempai no supo. Mi mano, la que no estaba sosteniendo, había estado todo el tiempo tras mi espalda.

Con los dedos cruzados.

Murmuré la verdadera respuesta que no me atreví a decirle a él.

-Lo siento, sempai, pero no puedo prometerte nada. Porque si Nonomiya-sempai es una mala persona que quiere hacerle daño a Onii-san y Mirai-nee… Tengo que matarlo.

Continuara…

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