Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 5: Aptitudes Innatas

A la luz del nuevo día, pensé que todo lo que había pasado ayer había sido producto de mi imaginación retorcida. Pensé, solo por un delicado y efímero instante; que toda esa locura sobre el poder para entender, Rea, las fichas locas, cuchillos que cortaban el asfalto, y tornados manipulables; eran nada más que una pesadilla por ver demasiado anime.

¿Hubiera sido una lástima o me sonrió la fortuna? La verdad, no tengo idea. Es curioso como no sé si estoy disfrutando este supuesto sueño, o lo aborrezco.

Pero en cuanto me desperté, capte el olor que recordaba de aquella vecina con muchos gatos: Un tufo horrible a orina, pescado, carne cruda, y pelo mojado. Ni hablar del escándalo que hacían entre maullidos y ronroneos. Las sabanas no se me hacían familiares, y la iluminación era extraña. Nada de esto concordaba con mi habitación.

Me incorpore, sentándome en la cama.

Shiro estaba tapado por un par de San Bernardos, mientras varios felinos se acomodaban en los espacios libres. Un gallo le cantaba al amanecer, mientras los loros y gorriones entraban y salían por la ventana como torpedos con plumas. Una lagartija sacaba la lengua en el alfeizar, tomando sol panza arriba.

Y en ese momento, recordé que el delirante día de ayer había sido bastante real.

-Joder, esto sí que es tener mala suerte –murmure en voz baja. No sabía si Kazami-kun estaba despierto, mejor que no saliera eso de mi boca en frente suyo. Quién sabe, tal vez a él si le agrade este lugar de locos.

De repente, algo jaló las mantas, sacándolas de mi cama. Allí estaba Rea, tan invisible como siempre. Parecía sonreír de verdad para variar. Tuve la molesta sensación de que se reía de mi infortunio. Le lance una mirada fulminante, pero ella solo se limito a sentarse a mi lado, con una gran sonrisa en su rostro transparente.

-¿Te has despertado, Tomonori-kun? –preguntó la voz de ese fanático de las fichas, apareciendo desde el baño. Estaba con un cepillo de dientes en la boca. Parecía recién levantado, excepto por unas leves ojeras. ¿Se había quedado hasta tarde? Bueno, con una hermana menor en la enfermería, yo lo haría. Pero tengo un hermanito.

Me habría gustado tener una hermanita.

Entonces pensé en la mirada psicópata de Kiyoshi, cuando ayer intento convertirme en lonchas. Se me sacaron las ganas de una niña que me llame ‘Onii-chan’.

-Sí. ¿Podrías decirle a esa condenada fantasma que elija un método menos brusco? –tenía una tía obsesionada con despertarme de esa manera. Rea pareció ofenderse por mi comentario, y se cruzó de brazos, como haciendo un puchero.

Kazami-kun solo parecía desconcertado.

-¿Fantasma? –me pregunto. Parpadee. Rea estaba allí mismo, sentada junto a mí. Negaba con la cabeza, señalando a Kazami-kun. Luego apunto a mis ojos, y asintió. Creo que entiendo. ¿Significaba que solo yo podía verla?

-Me refiero a Rea. Esta allí –señalé a la Niña Fantasma. Ella hizo ademán de golpearse la frente. Había visto un gesto parecida en algunos programas extranjeros.

Me estaba diciendo que era un idiota.

-¿Rea? ¿Aquí? Eso no es posible, Tomonori-kun. Nadie ve a Rea dos veces –me reprendió mi compañero de clase. Si, di lo que quieras, pero ella está ahí. Y seguía haciéndome señas de que me callara. ¿Es que no puede hablar?

-Y entonces, ¿quién me jaló las sabanas? –pregunte a ambos. Los había pillado. Kazami-kun no lo había hecho. Y por supuesto que tampoco Shiro, que seguía durmiendo como un tronco.

-En eso tienes un punto… ¿Quieres decir que Rea se te apareció una segunda vez? –parecía sorprendido. Y reaccione a eso demasiado tarde.

-De hecho, es la quinta vez que se me aparece. No ha dejado de molestarme desde ayer –más tarde, lamente amargamente haber dicho eso. Y lo hice aun peor-. Me ha rozado con su mano. Bastante fría, por cierto –a Kazami-kun se le cayó el cepillo de la boca. Rea parecía sorprendida. Se tocó las manos. ¿Será que no sabía que las tenía heladas? Parecía un poco preocupada.

-¿Ella te toco? ¿En verdad? Jamás había escuchado que eso pasase en los últimos… Mil años –la forma que lo dijo me asusto. Su sonrisa, por primera vez, había desaparecido del todo.

Me acababa de meter en algo bien grande. Y como si no tuviera problemas de por sí.

-¿En serio? –trate de encontrarle algún punto desde el cual no pareciera tan anormal. Pero solo lo empeore. Otra vez.

Había olvidado completamente todo lo que pensé ayer, sobre callarme la boca respecto a estas cosas. Siempre me pasa cuando recién me despierto. Me toma mucho levantarme de la cama, además de que siempre lo hago de malhumor y algo adormilado.

-Todas la hemos visto una sola vez en nuestras vidas. Y guardamos su recuerdo en nuestras mentes por todo el tiempo que nos resta en este mundo. Su belleza y misterio han hecho que muchos pierdan la cordura, y la busquen desesperadamente. Si alguien supiera sobre esto, estarías en graves problemas. Tomonori-kun, eres toda una caja de sorpresas –por la forma en que lo dijo, deduje que él si la había visto. No como yo. Había visto su cara, sus rasgos. ¿Por qué yo no podía entonces? No me gustaba como sonaba ese discurso, así que me ahorre mencionarle que ella era… Indistinguible para mí. No quería sonar como un tonto.

-Ah, entonces… ¿Será que soy su tipo o algo? –teorice.

En realidad, solo trataba de ser amable con Kazami-kun para sacármelo de encima, pero como siempre, olvide que la chica estaba aquí y si podía oírme.

Se puso muy tensa. Juraría que si pudiera verle la cara, esta estaría roja como un tomate. Aparentemente avergonzada, Rea dio un paso atrás, y su silueta se difumino hasta desaparecer. Me quede mirando una pared, mientras mi compañero de cuarto empezaba a creer que era un bicho raro.

Joder, que buen primer día.


(Cambio de Narrador: Kazami)

¡Hola, soy Yuuki Kazami! Es un gusto ser su narrador de hoy. Bien, ¿por dónde empiezo? Lo mejor será que continúe el relato por donde Tomonori-kun lo dejo.

Luego de prepararnos, y tener una pequeña charla al respecto sobre la situación de esta mañana, le enseñe el camino hacia la clase. Somos el salón 1-4. Haruka-kun está en esa clase también. No es que sea muy amigo suyo, como todos dicen. Simplemente nos emparejaban a menudo, debido a ciertas razones. Ciertas razones que Tomonori-kun no tardo en averiguar. Es un niño muy listo, e increíblemente perceptivo.

-¡Ustedes dos son genios! –estaba sorprendido. Si, así nos llamaban.

Genios.

Por alguna razón, tanto Haruka-kun como yo éramos notablemente superiores al resto del curso. Esto era tanto en forma teórica como práctica. Por eso nos solían emparejar tan a menudo. Master Piece y Azuma no Ryuu. Los dos prodigios que marcaran la siguiente generación de personas capaces de entender en Japón. A mí me parece un tanto exagerado, pero a Haruka-kun le gusta recibir esta atención, así que yo solamente sonrió y ya está. ¿Muy simple, verdad?

La clase estaba por empezar. Tal vez Tomonori-kun esperaba algo más extravagante, pero la verdad es que esta es una escuela mucho más normal de lo que parece. Después de todo, el entendimiento solo era útil si tenías un avezado conocimiento de lo que puedes manipular. En otras palabras, entre más sabio fueras, mejor lo harías. Poco que pudieran decirte otras personas te ayudaría. Los profesores eran más una guía que otra cosa, cada alumno debía hacer su propio camino a entender. Y si no tenías ningún tipo de aptitudes innatas… Se volvía muy difícil lograr que funcione. Esa era la razón por la que yo y Haruka-kun éramos considerados genios. Nosotros si las teníamos.

Y Tomonori-kun, definitivamente, no las tenía.


-¡Solo un poco más! ¡Ya casi lo logro! –me decía él. Y, como antes, acababa en el suelo. Este chico es un poco cabeza dura.

-Tomonori-kun, es evidente que no podrás hacerlo tan rápido. Cada uno se toma su tiempo propio al entender estas técnicas. Hacerlo en un día es muy difícil –le repitió Haruka-kun. Si, repitió.

Ya había intentado convencerlo en las anteriores veinte ocasiones, pero no había forma de sacárselo de la cabeza. Seguía empeñado en lograr hacer una barrera para detener los golpes de gravedad de Haruka-kun. Pero siempre fallaba, y terminaba en el suelo del patio.

Las formas básicas de entendimiento que eran enseñadas por repetición en la Academia eran tan solo cuatro: Barrera por Alquimia de Aire Simple, Golpe de Gravedad Esencial, Transmutación de Agua Potable Fundamental, y Creación de un Espacio Pequeño. Y la más fácil, por supuesto, suele ser la barrera.

No se dejen engañar por los nombres, son solo por un tema protocolario. Realmente no son tan complicadas como parecen. Casi todos los alumnos saben hacerlas. Tal vez no debería habérselo comentado a Tomonori-kun, ya que eso parece haber provocado esta situación. Ay ay ay, tengo un compañero de habitación bastante cabezota.

-Es suficiente, Tomonori-kun. No serás un Gran Maestro, pero aprenderás a hacer barreras pronto. A mí me tomo dos días, y me llaman genio –Haruka-kun terminó la práctica. Yo solo sonreí. Sera mejor que lo acepte rápido, o terminara con muchos moretones.

-Es que ver que soy el único de todos aquí que no puede hacer absolutamente nada es frustrante –se quejó él. Ese sentimiento es normal. Muchos me han dicho que así es al principio-. Y además resulta que mis dos conocidos son genios. Es bastante increíble. ¿Alguno de ustedes llegara a Gran Maestro?

-¡Quién sabe! –respondí. Con el rabillo del ojo, vi acercarse una figura. Oh, no, estamos en problemas. Si ella viene hacia aquí, significa que van a haber dificultades. Ya notaba el grupo apretado de chicas que la seguían a la distancia, como si eso ayudara a que no las viéramos.

La razón de que estuvieran aquí era Amano Haruka.

Y la chica que se acercaba era nada más, ni nada menos, que la líder de su club de fans, Shinkawa Takane-san. Con su pelo de color azul cielo, su figura trabajada y gimnástica, y su sonrisa generosa y perfecta con blanquísimos dientes, era una de las chicas más guapas de toda la Academia. Iba al último año de Secundaria. Y estaba totalmente enamorada de Haruka-kun, al igual que unas treinta o cuarenta chicas más, que supiéramos. No me extrañaba en nada, teniendo en cuenta que Haruka-kun era un chico muy guapo, soltero, y popular.

Yo no tenía tanta suerte con las muchachas. Parece que Kiyoshi había hecho correr un pequeño rumor por toda la Secundaria. No estoy seguro de las palabras exactas, pero era algo como ‘La que se acerca a mi Onii-san, morirá’. Que chica tan traviesa. No intente desmentir sus palabras, ya que tampoco estoy buscando una relación.

-Amano-sempai –le llamó esta chica. Takane-san tiene su propio alias, pero mejor no lo menciono. Ella no deja que nadie lo diga, y mucho menos frente a Haruka-kun. No le favorece, y se enoja si alguien siquiera se atreve a siquiera acercarse al tema.

Se enoja de verdad. Da mucho miedo.

-¿Takane-chan? ¿Necesitas algo? –preguntó muchacho guapo. Ya veía el rostro de Takane-san sonrojándose. Las chicas de atrás estaban tan exaltadas como si el músico más popular del país estuviese firmando autógrafos.  No les entiendo, pero todos somos personas diferentes, así que no diré nada al respecto.

-No… Solo quería ver que estabas haciendo. Tal parece que entrenas a un nuevo amigo –murmuro tímidamente.

Comprendí que sucedía. De nuevo, esta chica empezaba a sospechar que Haruka-kun era gay, y venía a confirmar que no había una relación amorosa entre él y Tomonori-kun. Ay, esta chica, realmente se pasaba con esa forma de pensar. Era un poco sospechoso que alguien tan guapo como Haruka-kun no tuviese novia, pero no tanto para empezar a creer teorías disparatadas de la nada.

-¡Oh, así es! Este es Tsuruya Tomonori. Está en mi clase. Se ha unido al Grupo S –respondió con alegría. Él siempre era capaz de verle el lado bueno a todo. Aún más que yo. Es una persona sumamente optimista.

-Es un gusto. Soy Shinkawa Takane –sonrió a Tomonori-kun, aunque era evidente que le estaba lanzando una mirada fulminante y maliciosa. ¿Las mujeres siempre eran tan celosas? Mi compañero de cuarto no pareció impresionado. De hecho, juraría que está bastante molesto.

-A ver, Takane, vamos a aclarar algo. Soy perfectamente heterosexual. Puedes llevarte tus celos infundados a otro lado –respondió él. ¡Es incluso más perceptivo de lo que imaginaba! ¿Cómo supo todo eso a un minuto de conocerla? Yo me tarde unos meses en deducir las razones de que nos espiara continuamente.

Entonces, de la nada, comenzó a reírse a carcajadas. Se cayó al suelo, ahogándose de la risa, mientras sus pies se movían sin control. Ha de haber recordado algo realmente cómico. Note entonces que observaba justo al lado de Takane-san. Y le agarro otro ataque de risa todavía peor. ¿Qué estaría mirando? Recordé la conversación de esta mañana. ¿Rea, tal vez? Le dije que fuera discreto, pero creo que no le parece.

-¿En serio? En el baño, ¿verdad? ¡Qué pervertida! –se agarró el estómago, sin aliento a causa de tanto humor. No estoy seguro de que se trata, pero Takane-san empezó a quejarse.

-¿De qué estás hablando? –empezó a preguntar. Haruka-kun parecía convencido de que debía ser algo gracioso, así que también reía un poco. Yo solo me quede sonriendo, esperando a que se desvelara el misterio.

-¡Vaya! –Tomonori-kun se limpió las lágrimas-. Actúas como una chica tímida, pero acabas de tocarte en el baño pensando en Haruka-kun. Y tienes el descaro de venir a hablarle después de eso –al instante, Haruka-kun dejo de reírse, y la cara de Takane-san quedo carmesí. Casi parecía que estuviera saliendo vapor de lo rojo que tenía el rostro-. Ya entendí, esta chica es una pervertida. Esas señales que haces son demasiado. ¡Una niña no debería de hacer esas cosas! –le dijo Tomonori-kun al aire. Ah, ya veo, Rea le había dicho de las actividades privadas de Takane-san. La cual, por cierto, estaba por caerse desmayada de la vergüenza. Haruka-kun la tomo en brazos inmediatamente. Las chicas del club de fans soltaron grititos.

-Será mejor que la lleve a la enfermería. Ha debido de tener un golpe de calor –nos guiño un ojo. Ya estaba más que acostumbrado a esas niñas locas que lo perseguían. No le molestaba en lo más mínimo.

-¡Solo ten cuidado de que no intente abusar de ti en el camino! –en serio, eso fue mucho más descarado que cualquier cosa que pudo haber hecho Takane-san. Tomonori-kun, eres una mala persona. Bueno, no soy nadie para quejarme.

Hablando de la enfermería, recordé algo.

-Oh, es cierto. Debo ir a ver como esta Kiyoshi. Bueno, Tomonori-kun, te dejo aquí practicando. ¡Nos vemos! –lo salude, mientras me dirigía a seguir a Haruka-kun y su club de fans, que lo seguían de manera furtiva pero obvia.


(Cambio de Narrador: Mirai)

-¿Dónde lo pusiste? –pregunté. La niña tendida en la cama no quiso contestarme. Parecía enfurruñada. Finalmente, señalo el cajón del escritorio junto a ella. Lo abrí, y me encontré con una cosa sencillamente asquerosa. Un cosplay negro de gata, sumamente pervertido y totalmente fuera de lugar en una escuela-. ¿Estabas usando esto? Kiyoshi-chan, realmente te pasaste en esta ocasión, ¿sabes?

Mirai-nee… No es mi culpa… Onii-san… –tartamudeo unas excusas. Esta chica era un problema. Y no dejaba de crear más a cada momento.

-¡No le eches la culpa a otros por tus acciones! ¡Asume la responsabilidad! –se quedó callada. Sus costillas estaban arregladas sin ningún percance, y sus moretones casi habían desaparecido, pero igualmente tenía recomendación de no levantarse en todo el día. Nonomiya no había tenido ningún tipo de consideración. Ni Kiyoshi-chan tampoco. Ambos habían atacado a matar. Qué vergüenza, se supone que eso era una práctica. Aunque, teniendo en cuenta a ese incompetente de Akire-sensei, que Nonomiya era un matón de primera, y el carácter agresivo de Kiyoshi-chan, era evidente que el resultado sería algo problemático y violento.

-Oh, no sabía que estabas aquí, Mirai-san –allí venia Yuuki. Y detrás de él, Amano-kun cargando a esa loca de Takane-chan en brazos. Esperemos que ese club de admiradoras locas no los vengan siguiendo. No estoy de humor para soportarlas.

-Sí. Vine a ver qué tal esta Kiyoshi-chan. Deberías controlar un poco más a tu hermanita, Yuuki –la forma en que esa niña enloquece cuando intenta seducir a su propio hermano me enferma. Un par de hermanos no deberían tener esa clase de relación. Es tan asqueroso que no lo puedo creer. Me repugna muchísimo.

-No es tan sencillo. Ella es una persona muy especial –Kiyoshi-chan se sonrojo. Y ahí vamos de nuevo. Un solo comentario positivo de Yuuki, y ella ya se pone así. Siento. Un. Horrible. Asco. De. Solo. Verla.

-Solo inténtalo un poco más. Ah, casi lo olvido, luego reúnete conmigo frente al dormitorio de chicas. Hay algo que tengo que comentarte –le dije, saludé a Amano-kun, y abandone el lugar. Era muy probable que Kiyoshi-chan no le contara a su hermano sobre el traje. No estoy de humor para reprenderla más tiempo. Quiero comprobar primero mi teoría del ataque.

Y sé quién puede ayudarme con eso.


Sin embargo, apenas salí de la enfermería, me encontré con un enorme problema más.

Que día tan agitado.

-¡Lo hizo de nuevo! ¡Tienen que ver esto! –gritó alguien en el parque.

Corrí lo más rápido que pude, pensando que tal vez el ataque ya había comenzado, pero me encontré con otra cosa. Alguien había puesto un enorme, y me refiero al tamaño de una ballena azul, conejo de peluche negro abrazando una parte del edificio. Me tranquilice. Era solo otra broma de mal gusto de Daimondai. Esa persona, quien fuera, era un genio que no paraba de hacer grandes bromas tontas a la gente de la Academia. Nadie sabía quién era.

Muchos lo trataban como un héroe.

A mí me parecía solo un tonto queriendo llamar la atención.

-Increíble –murmuró una voz a mi lado. Una chica de mi edad, cabello entre rubio y plateado, con una expresión amargada y grandes ojos verdes. La conocía. Su nombre era Yamanaka Aya.

Su alias era Radio. Por lo menos, era más sencillo de recordar que el de Yuuki. Ella podía hacer lo que quisiera con equipos electrónicos de ondas, como las radios y los teléfonos. Desarmaba fácilmente todo aparato que se le ponía en frente, y era capaz de hacer cosas que no sabía que se podían hacer. Una cómplice muy útil y discreta.

Le había encargado una pequeña tarea, a cambio de que la nominara a secretaria en la BACUCE. Por alguna razón, ella quería serlo. No sé cuál sea.

-Yamanaka. ¿Cómo ha ido? –le pregunté. Se puso un dedo en los labios, y miro alrededor.

-No aquí. Las cosas se han complicado. Ven a mi habitación –no me gusto la manera en que dijo eso. Ni un poco.

Continuara…

2 pensamientos en “Yuiitsu no Shinjitsu

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s