Yuiitsu no Shinjitsu

Capítulo 4: Peligrosas Sospechas

A ver, vamos a dejar las cosas en claro. No soy ningún fanático de la violencia. Cuando Kazami-kun me dijo de las prácticas nocturnas, pensé que se referiría a alguna actividad extracurricular. Cuando vi que nos dirigíamos a la arena, sospeché de inmediato que se trataba de un combate.

Ahora que lo pienso, tiene sentido, ya que estamos en guerra. Es Nosotros contra Ellos. Y quien pierde, muere. Me di cuenta de lo evidente que era. Si no estabas en forma, y tenías alguna capacidad de combate con el poder de entender, ibas a morir. Serias asesinado apenas te encontraran.

Le pregunté a mi sonriente compañero de habitación, y me explico que si quieres estar afuera, tienes que ser muy bueno en combate, o pasar desapercibido con facilidad. Si no tenías uno de estos dos talentos, cualquier oportunidad de salir al mundo exterior mucho tiempo era peligrosa.

El día de hoy, habían sacado un permiso para poder salir, ya que sólo Shiro califica para un pase de salida permanente. Y eso porque a nadie le interesaba su poder, y no tenía rastro alguno. En cuanto a los demás, a Mirai-sempai le daban permisos ocasionales, pero sólo con la condición de que llevara a Kazami-kun con ella, y tenía que ponerse en contacto a la mínima señal de algún suceso anormal.

Así que nos pusimos los uniformes de gimnasia, aunque aun no entiendo como lograron conseguir uno de mi medida tan pronto y dejarlo en la habitación antes de que entráramos, y nos dirigimos a formar con el Grupo S.

Allí estaba Mirai-sempai, y Kiyoshi llego más tarde. Por lo menos, ambas están vestidas como deberían, aunque noté nerviosismo en la mirada de esa Yandere. No me importa, así que lo ignoraré.

El entrenador parecía un tanto hosco, y no pude evitar pensar que elegir a ese chico que parecía un bravucón era mala idea. Aunque cuando dijo el alias de la hermanita de Kazami-kun, empecé a sentir pena por el pobre chico. Lo iban a cortar en rodajas.

Pero cuando ambos se ubicaron en los respectivos lugares, note que mis dos compañeros se veían tensos. ¿Acaso algo iba mal? A mí me parecía que Kiyoshi era lo suficientemente fuerte con sus cuchillos-invisibles-corta-todo. No había manera de que perdiera.

Como de costumbre, me suelo equivocar a lo grande.


(Cambio de Narrador: Mirai)

Y aquí vamos de nuevo. Como siempre, nuestro entrenador es un total idiota, y elige parejas muy malas para las prácticas. Busca que lo despidan.

Por mi podrían hacerlo, hasta voté por eso en la última reunión, pero Kaminari-sensei insistió en que lo quería con nosotros, y sin su visto bueno no tenemos más alternativa que dejarlo donde está. Aun no entiendo la razón de quererlo tanto en ese puesto. Cualquier otro estaría bien. Pero el director no nos quiere escuchar.

En primer lugar, Nonomiya Jun es un problema. He dicho mil veces que deberían disciplinarlo, pero la Brigada de Alumnos para Controlar el Uso Clandestino del Entendimiento es un organismo realmente impotente . Su única autoridad es representativa.

No tenemos ninguna forma de castigo real, sólo podemos amenazar con eso.

Un alumno con dos dedos de frente se daría cuenta, como bien le sucedió a Nonomiya. Si el encargado de la supervisión no dice nada, no podemos intervenir. Parece que quisieran provocar problemas adrede. Y eso me molesta mucho.

La BACUCE está formada por alumnos de los cursos superiores, como yo, Kirisaki Ruri, alias Mirai. Sólo entre en ella porque soy una estudiante poco común. Soy la única en toda la Academia que tiene un tutor personal, salvo por una excepción. Y eso se debe a mi entendimiento tan inusual.

Me han dicho que llegare lejos. Y yo sé que no es así. Aunque posea este tipo de entendimiento tan raro, que a los jefes les encanta conseguir, sé que en comparación a los demás especializados soy muy poco. Nunca le llegare a los talones a mi tutor personal.

Mi apodo, Mirai, representa que soy el futuro. Pero la única vez que logre entender algo de gran escala, algo muy difícil, fue un accidente muy trágico. No murió nadie, pero causé algo que no me puedo perdonar. He estado intentando arreglarlo, pero hasta ahora demostré una completa falta de habilidad para eso. Soy un fracaso.

Y ahora, por mi total ineptitud para lograr disciplina, Kiyoshi-chan tiene que enfrentarse a un sempai con graves problemas de conducta. Y ella tiene un complicado problema. Y tanto yo como gran parte de la Academia sabemos cuál es.

-¿Preparada para morir, niñita? –le amenaza Choukyouryoku. En verdad, ese alias es patético. Me imaginaba que ese chico no tenía imaginación, pero pareciera que lo invento con muchas prisas. ¿En que estaba pensando para elegir un apodo tan ridículo?

-Lo siento, Nonomiya-sempai, no estamos en tus sueños –replicó provocadoramente Kiyoshi-chan. Algunas risas aisladas.

Oh no, acaba de empeorar la situación. Nonomiya se ha enojado porque se ríen de él. Esto no terminara pacíficamente.

¡Fiu! ¡Ziz!

Y allí estaban los cuchillos de Kiyoshi-chan. Seis cortes simultáneos. No está jugando.

Sin embargo, lo que todo el mundo sabía, era que no importaba que tan fuerte fuera la técnica que usaba. Tenía una debilidad clave, que ella misma había revelado.

Y, tal como esperaba, rápidamente había un muro frente a Nonomiya Jun. Muro de viento. Él es hábil con el viento. Pero no importaba que usara un muro de viento, o una barrera, el resultado sería el mismo.

Las barreras, que se formaban entendiendo el aire para convertirlo en otros materiales en forma plana, era la más básica de las defensas que se enseñaba. Casi cualquier alumno sabía hacerla. No era difícil, pues el proceso se explicaba de manera completa, y terminabas memorizándolo.

El problema, es que estas barreras resultaban perfectas para detener los cortes de Kiyoshi-chan. Y el muro de viento era como una barrera en movimiento, aún más resistente, y mucho más peligroso.

En otras palabras, las espadas de Kiyoshi-chan eran incapaces de cortar a través del muro.

Ella salió repelida hacia atrás por el efecto rebote. Las hojas de afeitar volaron en todas direcciones. Por suerte, previniendo este resultado, varias barreras habían sido erigidas por los estudiantes. No hubo heridos. Pero ahora, a Kiyoshi-chan sólo le quedaba una navaja que había logrado sujetar de pura suerte. Y su oponente no tenía ni un rasguño.

-Y, como siempre, eres pura farsa. Toda la escuela sabe que tu debilidad son las barreras. ¡Y ni siquiera sabes hacer una! En realidad, eres la más patética que he visto –Choukyouryoku empezó a burlarse.

Siempre lo hacía. No era el mejor de toda la Secundaria en combate, pero nadie quería ganarle y pagar el precio. Cada oponente que elegían para él, cada noche, sólo se dejaba ganar para salir lo menos lastimado posible.

Desafortunadamente, esto no aplicaba a Kiyoshi-chan. Ella no le tenía respeto alguno a este tipo.

¡Fiu! ¡Ziz!

Nonomiya levanto un muro de viento ultra rápido, pero no logro protegerlo del todo. Un corte apareció justo debajo de su ojo izquierdo.

Trague saliva. Eso había sido un ataque a matar. Si no lo hubiera detenido, le habría rebanado gran parte de la cara. Hubiera penetrado hasta su cráneo, causando heridas de gravedad. Lo habría dejado como un vegetal, en el caso de que sobreviviera. Y había sido a traición.

Kiyoshi-chan realmente había puesto una temible intención asesina en ese último corte. Algo que Nonomiya no podía perdonar. Las cosas se estaban por poner mucho peor.

Lanzó una ráfaga de viento de alta potencia. Kiyoshi-chan lo esquivó, pero aunque no recibiera el golpe principal, múltiples vendavales secundarios se movían alrededor. Uno de ellos la empujo, arrastrándola varios metros por el suelo.

Por alguna razón, sus movimientos son más rígidos que de costumbre. Es extraño. Ella debería poder esquivar ataques de esa velocidad.

Choukyouryoku aún no había terminado. Un nuevo movimiento trajo consigo múltiples torbellinos que avanzaban velozmente. Kiyoshi-chan no tuvo ni una oportunidad. Cada vez que lograba evadir uno, se daba de bruces con otros dos.

Este parecía el jardín de juegos de Nonomiya, mientras sus matones se mataban de risa.

-¡Sensei! ¡Ya ha ido demasiado lejos! –grité.

Estoy en contra de golpear a un chico de Secundaria, pero si sigue hiriendo a mi Kiyoshi, tendré que enseñarle respeto a la manera mala.

El último impacto la había golpeado en el estómago con una fuerza terrible. Escupió sangre, cayendo de rodillas. Alguno de sus órganos había sido dañado. Y era seguro que tenía al menos una costilla rota. Apenas logró quedar sobre sus rodillas.

Pero, y había que admirar su valor, aún tenía una sonrisa en su rostro. Me quede helada. Quería gritarle que se rindiera, que no valía la pena ser gravemente herida aquí. Pero sospeche que no me escucharía.

Porque ella, por más herida que estuviera, seguía riendo.

-Y esto… Es todo lo que puede lograr… Un sempai al que todos temen… Patético… Podría ganarte… Con una mano atada a la espalda… –suficiente de fanfarronadas, este tipo era peligroso. Ya veía como se preparaba para lanzar una nueva ráfaga-. ¡Vamos! ¡Muéstrame de verdad lo que puede hacer un bravucón!

Con hilos de sangre corriendo por su barbilla, se volvió a poner de pie.

Lo sabía. Esta chica no entiende el concepto de peligro. No le importa lo que le pase, con tal de que logre dar buena impresión a Yuuki.

Lo observo de reojo, y noté que su sonrisa esta endurecida. Casi veía en sus ojos el miedo, la angustia, el pánico. ¿Dónde estaba Tsuruya? Había desaparecido. Qué extraño.

En ese momento, escuche un ruido aterrorizante en frente. ¡Nonomiya se había salido completamente de sus cabales! ¡Había disparado un auténtico mini-tornado!

Suficiente de mirar. Ya no puedo ver esto. ¡Voy a pararlo ya!

Pero algo ocurrió, antes de pudiera intervenir. Algo detuvo la técnica a mitad de camino.

Una barrera había sido puesta entre ellos, y había alguien parado detrás de ella.

Un muchacho. Cabello verde lima, ojos azules, un rostro bien definido y guapo, brazos musculosos. Lo reconozco. Es Amano Haruka.

Ese chico era de la clase de Yuuki, Grupo E. Y también un estudiante muy conocido.

-¿Amano Haruka? –preguntó Nonomiya, reconociéndolo. Se puso rígido.

Detrás de él, justo enfrente de Kiyoshi-chan, estaba Tsuruya. ¿Fue allí con intención de ser escudo humano para ella? Incluso aunque intento matarlo… Este chico no es rencoroso. Pero es un loco. ¿Lanzarse de frente a recibir eso? Podría haber resultado malherido de no ser por Amano.

Entonces notó algo interesante. Había una ficha volando sobre el hombro de ella, sin que nadie la advirtiera. Sin duda, es uno de los centinelas de Yuuki. Iba a detener también esta locura unilateral, pero se le adelantaron.

Vaya, Kiyoshi-chan, tres chicos intentaron protegerte por separado. ¿Es por tu valor, o por tu lindura? Cualquiera de las dos, da igual, sirve para protegerte de ti misma.

-Sí, ese soy yo –respondió el muchacho, haciendo un gesto amenazante.

Algunos grititos ahogados. Ese chico tenía muchas pretendientes, dado lo guapo que era. Desde ya, aviso que no soy una de ellas. Tengo otras cosas en las que pensar. Además, no me interesa alguien que sólo se la pasa presumiendo que tan guapo y fuerte es.

-Es suficiente. Ganaste. No hay necesidad de esa violencia extra. Además, recuerda que ella es la hermana menor de Master Piece. Y la consentida de Mirai-san.

Casi se podía ver el cerebro de Nonomiya trabajando. La hermana menor de Yuuki, amiga de Amano-kun, y mí… No creo que suene bien consentida. Diría que nuestra relación se define mejor con la palabra ‘compañeras’.

El matón dio un paso atrás, desentendiéndose de la situación. No, no tenía suficiente valor para seguir atacándola. Se metía en un lío gordo si lo hacía. Cualquiera de nosotros tres podría darle una paliza fácilmente.

Akire-sensei, a regañadientes, dio el encuentro por finalizado. Los matones de Secundaria parecían decepcionados. Pero no tenían nada que hacer contra nosotros. No por ahora.

-No necesitaba que me protegieran… –farfulló Kiyoshi-chan con dificultad. La entiendo, ser protegida así era humillante. Yo habría dicho lo mismo-. Yo podía sola… ¡Hm! ¡Argh!

Escupió un buen chorro de sangre. Tenían que atenderla, y pronto.

Tsuruya la ayudo a recostarse en el suelo con cuidado, pero apenas toco el suelo se desmayó, mientras Shinjinfuka-sensei la revisaba. Ella entendía del cuerpo humano. No importa que heridas tenga, se puede hacer cargo.

-Bien, el siguiente enfrentamiento… –deje de escuchar al profesor. Ese hombre era un bárbaro.

Por el bien de los estudiantes, debía ser despedido. ¡No vengas aquí a descargar tu enojo!

-Ve con tu hermana –le dije a Yuuki. Él sólo me miro un segundo. Fue hasta allí con calma, pero lo notaba tenso.

De verdad, si Choukyouryoku hubiera lastimado sólo un poco más a Kiyoshi-chan, hubiera terminado con deseos de matarlo. Y eso sólo si quedaba algo después de que Yuuki y Amano-kun se encargaran.

Sólo a alguien ponía por encima de Akire-sensei y ese chico como problema. Había alguien aún peor. No, no el director inútil, pervertido e irresponsable.

En esta Academia, hay alguien que valora las vidas de los demás como basura.

Porque yo, Kirisaki Ruri, alias Mirai, he afirmado ante el BACUCE muchas veces que tenemos un infiltrado. Alguien les está pasando información a Ellos.

Y están a punto de atacar.


(Cambio de Narrador: Tomonori)

¡Ese chico debería ser expulsado! Herir a una chica menor que él de esta manera era imperdonable. ¿Qué no sabe qué tan mal visto esta la violencia contra las mujeres estos días? Por más que sea un combate de entrenamiento, muchos de esos ataques fueron gratuitos. Ella ya había perdido.

Le pregunté su nombre a Kazami-kun. Nonomiya Jun, el peor buscapleitos de Secundaria. Si lo atrapo, le daré una buena paliza. O moriré en el intento.

Esa pelea fue muy desigual. Ahora me doy cuenta de que, realmente, Kiyoshi no es fuerte. Ella no tuvo ninguna oportunidad. Y su carácter por poco hace que la maten. Suerte que este chico la salvo, y me salvo a mí también.

No pude evitar intentar ayudarla. No me gustan los bravucones. Odio esa manera en que se aprovechan del débil… Porque lo he sufrido. Siempre hay de esos en toda escuela. Y entre más friki eres, más se fijan en ti.

-Muchas gracias…

Me detuve cuando noté que no sabía el nombre del chico del pelo verde que nos había salvado el trasero. Joder, soy muy torpe socialmente.

-Amano Haruka –si le pareció tonto que intentara agradecerle sin conocer ni su nombre, no lo menciono-. Soy amigo de Kazami-kun y Kiyoshi-chan, o algo parecido. Supongo que debes ser el nuevo miembro del Grupo S, Tsuruya Tomonori. Un gusto. Puedes llamarme Haruka-kun, si lo prefieres.

Me estrechó la mano. Una sonrisa amable, autentica.

Si hay algún dios viendo esto, por favor, le suplico que Haruka-kun sea normal, dentro de lo posible en esta Academia. Quiero poder hacer un amigo que no esté loco, o sea un pervertido, por una vez en la vida. Y sospecho que más de una persona en este lugar seria pedir demasiado.

-Vaya, sabes bastante –y aquí tenemos una buena comparación. Yo no sabía quién era, y él si conoce mi nombre-. Sí, soy Tsuruya Tomonori, Tomonori-kun si lo prefieres. Gracias de nuevo. Ese chico es un peligro, y el sensei no ayuda para nada.

Akire-sensei está resentido. Tuvo el título de Gran Maestro a su alcance, y lo perdió por muy poco –explicó Haruka-kun. Digo que lo explicó, porque no hay justificación para su actitud. No le importaba en lo absoluto que mataran a Kiyoshi.

-¿Gran Maestro? –esperó que a Haruka-kun no le moleste mi ignorancia.

-Ah, cierto, eres un novato. Mis disculpas por no explicarlo. Un Gran Maestro es una entendedor especialmente fuerte que recibe una distinción militar. Hace tres años, Akire-sensei estuvo a muy poco de conseguirlo. La gloria eterna, un boleto directo a la cúpula de los más importantes de Nosotros, y la satisfacción de haber llegado a la cima, junto a aquellos que controlan el mundo. Pero fue derrotado por un costarricense, llamado Abismo, y perdió la posibilidad. Ese hombre lo hirió de gravedad, lo dejo en un estado crítico, y reclamo la gloria de ser Gran Maestro. Pertenece a Ellos, tenía los mismos méritos que Akire-sensei, y sólo faltaba determinar quién de los dos lo lograría. Lo han enviado para que se recupere, pero eso melló gravemente su confianza, y ahora deberá esperar varios años más para ir por el título de nuevo. Está un poco frustrado, furioso de hecho, y se descarga como puede. Pero no, no es excusa. Le diré a mí sempai que hable mal de él en la próxima reunión de la BACUCE. Espero que logren solucionar el asunto.

¡Por fin! ¡Una persona responsable y amable! Y parece ser que estará en mi clase, si no me equivoco. Enfocaré todos mis esfuerzos en llevarme bien con él.

¿Eh? ¿Qué hace aquí la Niña Fantasma?

Rea señala desde atrás a Akire-sensei. Y luego señala a Haruka-kun. Y también a Nonomiya Jun. Y ahora a Kiyoshi. ¿Está intentando decirme algo? Lo siento, no te entiendo nada.

Pero ella pasa detrás de un par de alumnos, y se desvanece en el aire. ¿Por qué no habla simplemente? ¿Será muda? Antes de que se me ocurriera una explicación, la enfermera nos dice que debemos trasladar a Kiyoshi a la enfermería.

Con esas heridas, no le discuto nada.

Kazami-kun la toma en brazos, de una manera que creo que la haría sonrojarse si estuviera consciente.

-Será mejor que vayan a descansar. Esta noche ya les ha dado demasiadas emociones –recomendó la mujer vestida de blanco.

No está nada mal, pero no me van las mujeres tan mayores. Prefiero a las chicas de mi edad. En serio, joder, no me atraen esos enormes pechos.

Tal vez sólo un poquito.

-Por supuesto, Shinjinfuka-sensei –respondió Haruka-kun. Yo asentí, observando la cantidad de sangre que había en el suelo de arena. ¿En serio había tanta en un cuerpo tan pequeño? Porque parece demasiada.

Kiyoshi se veía muy mal. Realmente, me daba mucha pena verla así. Tenía 13 años, no se merecía algo como esto, por muy Yandere que fuera.

Si, realmente ese tipo me las iba a pagar.


(Cambio de Narrador: Mirai)

Escuché lo que dijo Tsuruya sobre Nonomiya y el sensei. Tiene razón. No se podía decir nada más, tan sólo eso.

Desafortunadamente, aun el sempai de Amano-kun era impotente en estos casos. Él opinaba igual que yo, pero el director nada más se reía de lo que le decíamos. Como si sólo fuéramos unos niños que no entienden nada.

Por algo habíamos hecho la Brigada, ¿no?

Por otra parte, yo estaba segura de que había un traidor. Un informante. Alguien que pasaba información a Ellos, buscando favoritismo y prestigio.

Déjenme explicar la base de estas sospechas:

1-Los ataques a los que la Academia Jikû era sometida por parte de Ellos habían cesado desde el año pasado. Todos lo atribuían a que se habían hartado, o que consideraban que nuestros sistemas de seguridad los habían superado. Yo estoy segura de que era porque estaban preparando un gran golpe.

2-A pesar de que estos ataques habían cesado, la cantidad de encuentros en el exterior se incrementó desde hace algún tiempo, pero disminuyeron nuevamente el año pasado. Esto me llevaba a pensar que un estudiante emboscado nos hubiera vendido para salvarse. Y esa persona debería estar en alguna parte. Entre Nosotros.

3-Recientemente, la cantidad de miembros de Ellos que vivían cerca de Tokio disminuyo, según mis informes. Otra coincidencia. Y, para rematar la faena, se había informado de muy pocos vuelos donde hubiera agentes, pese a que solían trasladarse a la zona de Oriente muy seguido. Era demasiado evidente que encubrían a muchos soldados que habían llegado al país clandestinamente.

4-Ciertos datos de la Academia se habían filtrado al exterior. Y, con ciertos datos, me refiero a que sabían cosas que no deberían saber. Información de los graduados del año pasado, adonde vivían, con quien, sus habilidades, esa clase de cosas. No había explicación alguna, más que coincidencias. Demasiado ilógico.

5-Ahora mismo, el ánimo de todos estaba débil. Eso ocurría por los problemas que causaban los bravucones, Akire-sensei, y la falta total de responsabilidad de Kaminari-sensei. El estado anímico era perfecto para lanzar una emboscada, y que no pudiéramos defendernos. ¿Qué harían los fanfarrones contra asesinos que venían a matar y robar información? Nada, absolutamente nada.

6-En esta escuela, ahora mismo, se guardaba un tesoro muy preciado de manera provisional. Los datos sobre Nosotros estaban dispersos en diferentes bases protegidas. Esto evitaba que hubiera daños graves de un ataque sorpresa. Justamente, y me había enterado de ello sólo por un comentario tonto del director mientras ‘Jugaba’ con su secretaria, había en nuestras computadoras un importante archivo donde se daba información sobre muchos usuarios del poder para entender en Japón. Se lo iban a llevar en breve, trasladándolo a una locación más segura. Un objetivo demasiado jugoso para dejarlo ir, especialmente si Kaminari-sensei lo divulgaba con tanta facilidad.

7-Intuición femenina. Pueden callarse, machistas idiotas, ya los escucho quejarse. Eso realmente existe, créanme. Hay una tensión peligrosa en el ambiente. Sin duda, es lo que antecede a un suceso terrible.

Creo que son suficientes razones para pensar que están planeando un ataque en breve. Y será grande. Lo más probable es que ocurra un fin de semana, cuando hay menos profesores.

De hecho… Podría ocurrir incluso este fin de semana. Hoy es miércoles. En un par de días, veremos si mi teoría estaba equivocada.

Y si no lo está, estaremos en grandes problemas.

Continuara…

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