Metalord Revolution Capitulo 26

CAPITULO 26

UN ENCARGO “AVANZADO”

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

Temprano a la mañana como costumbre me dirigí al gremio para hacer un encargo que implique exterminar monstruos, necesitaba probar esta armadura encantada con la espada en un combate real, claro que llevo conmigo tanto el rifle como el resto de mi equipo por la duda las cosas salgan de control (como contramedidas seguras).

 

Camino a la barra tras llegar al edificio y me acerco a Hersel para preguntarle de algún trabajo de tal semejanza ya que en el tablón no había nada acorde a mi rango.

 

—Te tengo novedades, chico, ¿estás interesado en un encargo de Rango 3? –Me pregunta Hersel.

 

— ¿No se supone que como aventurero de Rango 1 estoy limitado a cumplir solamente encargos de Rango 2 o menor? –Dije yo.

 

—Hay un aventurero de Rango 2 que está haciendo un trabajo de dicho nivel y justamente ayer vino preguntando por ti, parece que quiere hacer equipo contigo.

 

Un aventurero pidiendo un “party” conmigo para hacer un encargo de rango 3, era algo inusual y aunque suene negativo, también sospechoso, ¿qué razones tendría alguien de querer en un grupo a un aventurero novicio como yo cuando podría hacer equipo con alguien acorde a su nivel?.

 

— ¿En qué consiste este trabajo? –Le pregunte a Hersel.

 

— ¿Por qué no se lo preguntas a él? –Me responde él mismo señalando una mesa.

 

Allí se encontraba sentado, bebiendo una jarra de cerveza, el hombre interesado en invitarme a ser parte de un encargo suyo de rango 3, era un sujeto alto, calvo, traía puesto una armadura ligera de cuero gris de torso a pies acompañado de un manto marrón con el que se cubría, en su dedo índice llevaba una sortija con una pequeña piedra preciosa color purpura incrustada.

 

— ¿Eres tu quien está buscándome? -Pregunto al individuo tomando asiento en la mesa en que estaba.

 

—Tú debes ser Rozuel, los rumores son cierto, eres un niño –Comenta él —Pero está bien, no tomo en cuenta la edad en un aventurero, escuche cosas fascinante sobre ti.

 

—¿Y esas “cosas” son más que suficiente para buscar la compañía de un aventurero novato para un encargo de Rango 3?.

 

—Jejeje, más de lo que crees, me llamo Mendel Orbilla, un gusto conocerte.

 

Se presenta amistoso extendiendo la mano para saludarme, pero deniego en estrechar la mía de momento.

 

— ¿De qué va este encargo tuyo? –Pregunte yo.

 

—Al este de aquí se encuentra un pueblo llamado Corbelt, no es un poblado tan grande o popular como Argoh, pero en ese sitio se halla una de las bibliotecas más grande de todo el reino de Luthe, custodiado por eruditos que cuidan cientos de libros y otros objetos que almacenan en su haber un buen puñado de conocimientos –Explica Mendel.

 

—Debo suponer que este encargo se centra en la biblioteca y no será solo de cuidar unos libros.

 

—Supones bien, la biblioteca fue tomada hace poco por un espíritu maligno, el encargo consiste en exorcizarla.

 

Nadie en Corbelt tenía los medios para hacerse cargo del espíritu, según parece mandaron a llamar a un sacerdote mago especializado en exorcismo y pese a ello fue asesinado por el ente, es por eso que llevaron este problema al gremio de aventureros y encontrar con suerte algún a alguien capaz de vencerlo.

 

Se sabe que los espíritus malignos solo pueden ser combatidos con magia, pero de ser necesaria con magia sagrada siendo esta su mayor debilidad, se teme que un espíritu pueda llegar a un enorme grado de corrupción hasta el punto de convertirse en un Gaki por la malicia que esta genera, los Gaki en si son entidades espirituales resultado de la unión de uno o varias almas corrompidas por el miasma (mana oscuro), de transformarse en un Gaki, esto ya no sería un encargo de rango 3, sino 4 o quien sabe quizás hasta mayor. Dicho de otra forma, este trabajo de un modo tenía un contrarreloj.

 

Mendel era un mago, pero incluso su magia no estaba hecho para medirse a la talla de un espíritu maligno, lo que me deja a la duda de cómo enfrentar a tal problema.

 

—Yo no soy un mago y mis herramientas dudo mucho que puedan herir a una cosa que ni cuerpo tiene –Asegure yo.

 

—Jeje, en eso me ocupo yo –Manifestó el aventurero con mucha confianza —Sígueme.

 

Seguí a Mendel subiendo a las escaleras hasta llegar al segundo piso del gremio, era la primera vez que estaba allí, el lugar era más pequeño comparado abajo y lo único que había allí era un amplio mostrador atendido por un sujeto parado allí con un casco en la cabeza que cubría su rostro, había un cartel bajo el mismo mostrador que ponía “deposito”, siendo este el lugar en donde los aventureros guardan sus bienes materiales y monetarias con un límite acorde a su nivel.

 

Mendel se acercó al sujeto que atendía el depósito y pidió retirar un objeto en concreto suyo, el hombre del casco le pidió su “identificación como aventurero” y con mostrar el brazo para ver su marca de aventurero, el tipo del depósito asentó la cabeza y buscando abajo como si abriera cajones agarra algo que lleva al mostrador colocando a los ojos de ambos.

 

Era una maza, un arma metálica similar a un garrote que tenía en la punta pinchos filosos sobre esta, le pregunte a Mendel como podía combatir un espíritu con algo como eso y al instante hace que la misma maza se abriera como una flor revelando en su interior una longeva aguja blanca de cristal que emitía cierta magia.

 

—Esta arma es un artefacto mágico, la aguja de su interior es capaz de concentrar una potente magia sacra con el poder necesario para darse incluso contra un Gaki, es posible que después de vencer al espíritu esta cosa no vuelva a funcionar ya que su uso es limitado, pero con tal de matar a ese espíritu y cobrar la recompensa me basta –Detallaba el aventurero.

 

—A todo esto, ¿cuál es la recompensa? –Pregunte enseguida al tocar él dicho tema.

 

La recompensa en trabajos de “party” son divido a la mitad al finalizar el encargo, aunque existen cierto casos en que dentro de un grupo puede llegar a haber miembros que se esfuercen “menos” que otros, es por eso que gracias a la marca de aventurero, es fácil determinar el desempeño de cada uno al hacer encargos en equipo, para así entregar la recompensa de forma equilibrada, como se había dicho antes, la marca registra todo acto relacionado con la profesión.

 

—Dime chico, ¿conoces el reino de Valkarian? –Pregunta Mendel.

 

—No.

 

—Fue un pequeño reino ya extinto hace como tres siglos, según lo que se sabe de ese reino fue gobernado por un poderoso mago sádico que empalaba a sus enemigos, se dice que el rey que lo gobernaba guardaba enormes fortunas en su fortaleza obtenida en guerras como botines y oprimiendo a su pueblo. Sin embargo no todo dura para siempre, los templarios al tanto de su malevolencia lucharon contra el poderoso mago y lograron vencerlo a costa de muchas vidas.

 

—Muy educativo, ¿pero qué tiene que ver eso con la recompensa?.

 

—Como te había dicho, el gobernante guardaba enormes fortunas, cuando él murió tales fortunas habían sido saqueada por nobles y guardias de la corte real que alguna vez sirvieron al difundo rey, antes de que los templarios lo notaran, ellos ya se habían marchado del reino con todo el tesoro que podían cargar en manos, pero pronto se toparon con un enorme problema.

 

— ¿Y ese sería…?

 

—El rey era cauto con su tesoro, guardaba sus bienes en cofres encantados sellado con poderosa magia, los cuales solo podían ser abierto con llaves específicas, ellos habían conseguido los cofres, pero no las llaves, al no poseerlas intentaron abrirla por todos los medios posible mágicos o no, pero todo resultó inútil.

 

—Entonces, ¿la recompensa es…?

 

—Sí, con el pasar de los años, esos cofres permanecieron cerrados y el tiempo hizo que fueran separados, la recompensa de este encargo es uno de esos cofres del extinto reino de Valkarian.

 

Interesante, además de la historia de trasfondo, si eso era cierto y la fortuna implicase lo que creo que es, podría no estar lejos de cumplir con mí meta.

 

—Espera un momento, si dices que esos cofres solo pueden abrirse con llaves específicas y nadie lo ha hecho, ¿entonces de que sirve como recompensa uno si no puede ser abierta? –Pregunte yo.

 

—Je, esperaba que hiciera esa pregunta –Contesta Mendel revelando de su bolsillo una llave dorada.

 

En ella tenía grabado el escudo de un reino, mi percepción me hizo comprender al instante sobre que era esa llave y me costaba creer que fuera cierto.

 

— ¿Es lo que creo que es? –Pregunte yo.

 

—Así como hubo gente que se hizo con los cofres, otros se hicieron con las llaves, es una pena que nunca lograran verse juntos –Comenta Mendel.

 

—¿Dónde lo conseguiste?.

 

—En subastas, me costó bastante que digamos. Ahora que te he dicho todo acerca del encargo y lo que está de por medio, ¿estas interesado?.

 

Ciertamente era una oportunidad de oro, siendo dos, se repartiría la recompensa a la mitad, no confiaba en este sujeto, pero oportunidades como estas no se presentaban tan seguido.

 

—Claro, ¿cuándo partimos? –Dije yo.

 

En dos horas nos encontramos cerca de los límites al este del pueblo de Argoh, allí Mendel tenía preparado una carreta lista para viajar con un jinete encargado de conducirla, había llegado cargando conmigo un saco con mis propios suministros alimenticios que debían durarme para el viaje (cosa que acordamos él y yo en el intervalo de horas establecidos para prepararnos).

 

— ¿Estás listo? –Me pregunto él.

 

—Sí, tengo mis cosas en orden –Conteste yo.

 

El viaje tomaría alrededor de dos días en llegar al pueblo de Corbelt, no habría paradas en el camino (con excepción para ir al baño), en caso de ser asaltados con nosotros bastaríamos para defendernos (el jinete encargado de la carreta era un no mago y no sabía luchar).

 

Finalmente nos pusimos en marcha rumbo hacia Corbelt con un encargo de Rango 3 de por medio, estaba por probar los peligros de un trabajo de mayor categoría al mío y no veía la hora de que llegara el momento.

 

EPILOGO:

 

PERSPECTIVA: Perspectiva narrada en tercera persona…

 

Dos días habían pasado desde que Rozuel acepto formar una party con un desconocido aventurero de rango 2 llamado Mendel Orbilla. Hersel continuando su labor como personal del gremio, es hablado por uno de sus colegas del trabajo. Un hombre delgaducho de largo cabello oscuro qué le cubría con un flequillo el ojo izquierdo.

 

—Que tal “Derb”, no suelo verte tan a menudo fuera de tu escritorio, ¿los de arriba te dieron un descanso? –Le platica Hersel con un tono amistoso a su compañero.

 

—No, y me llamo Derbon, no “Derb” –Corrige él —Como sea, ¿recuerdas acerca de un encargo sobre exorcizar un espíritu en el pueblo de Corbelt?.

 

—Ah sí, un aventurero la acepto hace unos días y se fue acompañado con alguien más.

 

—Pues espero que quien haya aceptado este encargo tenga un buen nivel.

 

—¿Por qué lo dices?.

 

—Porque hubo un erro… ejem… “malentendido” con respeto a la información establecida en ese encargo, resulta que tras una minuciosa verificación “hecha repetidas veces” por este servidor presente acerca de los datos brindados de tal encargo hecho oficial hace días, la información fue actualizada.

 

Derbon le entrego a Hersel la hoja “actualizada” del encargo que Rozuel y Mendel estaban llevando a cabo quien le echó un vistazo sintiéndose estremecido al leerlo.

 

—La recompensa sigue siendo la misma, pero… ¿ahora entiendes por qué lo dije? –Dice Derbon con una mirada seria.

 

— ¿Estás seguro de esto? –Pregunto preocupado el buen hombre.

 

—Sí, nunca me equivoco… mayormente, como bien sabes antes de hacer valido un encargo, nosotros los “escribas” considerados todos los datos brindado para decidir si una petición se convertirá en un encargo oficial para ir al tablón, nuestra palabra determina si las peticiones de las personas que acuden al gremio por ayuda serán válidas para ser atendidas por los aventureros, los errores son casi nulos y en el caso de haberlo, siempre se indemniza al aventurero afectado por este.

 

—¿No hay nada que se pueda hacer?.

 

—Me temo que no Hersel, ahora todo dependen de ellos, bueno si lo miras de un lado positivo puede que se den cuenta de que no podrán con el trabajo y decidan renunciar.

 

—Chico… confió en que volverás a salvo, sé que eres fuerte –Paso por la mente de Hersel tales palabras al recordar a Rozuel tras haber leído aquella “actualización” del encargo en el que se había involucrado.

 

Continuara…

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