Metalord Revolution: Capítulos 3 y 4

Hola gente!!! les dejare esto para que se entretengan

Disfruten!!!


CAPITULO 3 – HERENCIA DE METAL

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

Tras otro “agotador” día de clases de mucho aprendizaje y el cotidiano bullying, arregle mi camisa y pantalón en casa de todas las bromas en la que fui el centro de atención, además de tierra y viento, hoy decidieron experimentar con magia de agua sobre mi lanzándome una lluvia de microgotas por parte de las chicas y Riza Gramwind era quien de manera indirecta tiraba de los hilos.

Usando un objeto de mi madre, una pequeña piedra mágica color rojo con una pequeña llama en su interior con esencia de fuego, la coloque encima de mi empapada vestimenta y el calor que emitía daba para ser usado de forma similar a una secadora sobre ropa mojada (y sin peligro de que se prenda fuego), logre quitarle lo húmedo en cuestión de minutos (creo que casi una hora).

Las clases dan inicio a la mañana (8 AM) y culminan a la 2 de la tarde, aunque estas últimas dos horas son clase de magia, por lo que mi hora de retirarse seria a las 12 PM. Dejándome el resto de día para hacer lo que quiera, no iba a desperdiciar este tiempo valioso.

Salí a explorar los alrededores de Windaz, el pueblo vivía rodeado de un bosque, tomando consejo de mí madre de no adentrarme tanto, me dirigí al este hasta encontrarme con una formación rocosa extensa, allí di con una entrada a una cueva subterránea bien escondido por unos arbustos.

No era tan profunda y lo interesante es que a pesar de que la luz del sol no llegaba a este lugar, este sitio no estaba a oscuras, en esta cueva sobre ciertas paredes crece una extraña planta con aspecto de musgo y forma de hongo (no comestible) que brillaba en la oscuridad iluminando diversas zonas como si fuera un farol, estaba en casi todos lados y me sirvieron de guía para no tropezar en oscuridad.

Por fortuna este lugar seguía un camino lineal y al seguirlo me lleva hasta una amplia zona iluminada por varias plantas-hongos con una bella cascada en ella, era un hermoso retrato de la naturaleza, pero mis ojos se habían centrado sobre otra cosa.

A un lado me topé con una cantidad innumerables de rocas sospechosas color gris que llamaron mi atención, al acerarme y tocarlas sentí un tacto familiar sobre estas.

—Esta sensación… dureza… ¡es metal!.

Eran rocas metálicas en su estado puro disfrazados con la apariencia de unas ordinarias, con mis manos y mi vasta experiencia en diversos metales me ha dado la capacidad de reconocerlos al tacto, pese a ser un metal de Avalia, me alegra no haber perdido ese toque.

Mi objetivo primordial consistía en dos metas; exploración de los alrededores para conocer la fauna y el hallazgo de objetos metálicos, pero siendo honesto lo segundo tenía más relevancia, con esto mis manos tenia los requisitos indispensable para llevar a cabo mi “proyecto”.

Sin perder más tiempo, puse mi mano sobre una roca de tamaño mediana, acto seguido use mi habilidad Esper para alterarla y hacer que separara del resto como si la “cortara” con un instrumento, me llevo un buen rato (no tengo idea de cuánto) pero pude hacerlo, el problema era que era tan pesada que hasta un adulto tendría problema solo para cargarla y mi cuerpo de niño mucho no haría.

—Hmmm… no hay problema.

Pero nuevamente mi don psíquico me dio una gran mano, en contacto con la roca extraída comencé a alterar su tamaño para comprimir su peso temporalmente al reducirlo a la forma de una canica, realizar esta acción me llevo a concentrarme bastante, sin mencionar el tiempo invertido que fueron horas.

Habiendo logrado mi cometido, tome un descanso tras quedarme bastante fatigado por usar por un extenso tiempo mi habilidad, con el aliento recuperado lleve mi metálico botín conmigo a la superficie, al salir y percatarme de lo bajo que estaba el sol me había dado cuenta que lleve bastante tiempo en esa cueva, pues ya casi estaba por anochecer.

De regreso a casa fui regañado por mi madre debido a mi larga ausencia, me sermonea de lo preocupada que estaba al creer que algo malo me había pasado.

— ¿Tienes idea de lo que preocupada que estaba? –Pregunto ella a casi romper llanto.

—Perdona por hacer que te preocupara mama, pero me encontré con algo interesante y eso me hizo perder la noción del tiempo –Conteste enseñando por consiguiente la roca con tamaño comprimido que obtuve de la cueva.

—Esto es “metalito”, ¿dónde lo conseguiste?.

—En el bosque, ¿sabes lo que es mama?.

Mi madre me explico que este “metalito” es un mineral de mucho valor, ya que su metal útil para crear armas, armaduras y otros artículos poseen una alta compatibilidad en el encantamiento de objetos para posteriormente convertirse en artículos mágicos, saliendo de esto; espadas mágicas, escudos mágicos, brazaletes mágicos, ect.

Me dirigí a mi habitación y allí me concentre sobre la roca para volverlo a su tamaño original, el proceso para revertir su estado me llevo menos de lo estimado, al no ser mi primera vez ejerciendo mi habilidad de esta manera, sabía que hacer sin pensármelo demasiado, pero como mi don es ejercido en un nuevo cuerpo de joven edad, me llevaría tiempo para acostumbrarlo y de esa manera fortalecer su uso.

Tenía el metal que necesitaba y ahora podía iniciar la segunda fase de mi “proyecto”, la creación de un arma, dada mi edad debía pensar en un arma pequeña, ya que si creara un rifle de asalto o una escopeta, el retroceso de los disparos haría que esta me diera una paliza gloriosa, por eso lo primero en que pensé fue en una pistola, una Springfield😄 9mm.

Tome una porción de la roca equivalente a la masa necesaria para la creación de la herramienta y la convertí en estado líquido, en mi mundo natal crear una pistola como esta me llevaría minutos, pero aquí en Avalia se ve que necesitare más tiempo, porque apenas he empezado y el metal liquido reacciona muy lento a mis órdenes mentales.

El proceso de creación se lleva a cabo mediante la imaginación, la concentración y la energía ESP; la imaginación brinda la imagen de lo que deseo crear, la concentración moldea el metal líquido guiándose de la imagen imaginada y la energía ESP es por obviedad la energía vital por defecto necesaria para que el proceso se realice.

Como un ex-traficante de armas, no me es difícil recordar los montones de diagramas sobre armas, de hecho las tengo recompiladas en mi mente como si una enciclopedia de armamentos reposara en mi cabeza. Con la fatiga aumentando, el proceso de creación se tuvo de que detener por hoy, apenas había logrado darle forma en su exterior al arma, por lo que tardaría más de la cuenta para empezar a moldear su interior, el mecanismo es complejo pero su fabricación es simple para mí, el problema es que me mi poder ESP se me más limitada en Avalia y el cansancio frecuente es la causa principal, este proyecto mío me llevaría días o semanas en terminar a este paso.

A la mañana comenzaba con las clases, soportaba las continuas bromas en los recesos de las chicas, sin importar cuantas cosas me arrojaran para lastimarme o empaparme, tenía un motivo para mantenerme en ánimo, esa tal Riza Gramwind quien era el “cerebro” de este descabellado intento de escarmiento bullying no parecía mostrar interés en involucrarme de manera directa, en su lugar prefería seguir tirando de los hilos y dejar de sus “marionetas” hagan el trabajo sucio, era patético pero no podía esperarse menos de una bruja de talento prestigioso, supongo que estaba esperando su momento o no quería “ensuciarse” las manos por cuenta propia por cuestiones de orgullo.

De regreso a casa, continúe en la creación del arma, me asegure de guardar la roca metálica bajo mi cama y la pistola en fase de creación en el cajón del armario de ropa para que mi madre no la encontrara, de momento prefería mantener esto en secreto.

Finalice por hoy hasta donde mi resistencia psíquica me lo permitía, con el caer de la noche me fui a dormir y al siguiente día el ciclo se repitió; clases, bullying constante, finalización de clases, regreso a casa, retorno al “proyecto”, anochecer, cansancio, pausa momentánea del “proyecto” y a dormir.

Con el poco tiempo comencé levantar sospechosas sobre mi madre y ella empezó a preguntarse porque me quedaba en mi habitación casi todo los días, para excusarme mentí que se trataba de “tarea extra” para mejorar mi aprendizaje de matemática e incluso invente montones de tarea de acuerdo a los conceptos aprendidos en clases, no me costó convencerla de que era por razones de estudio, de esa manera la coartada funciono y me daría más tiempo hasta finalizar.

Había pasado cerca de una semana y había logrado darle su forma externa a la pistola, ahora me encontraba moldeando su interior para darle forma a su “mecanismo” y hacerla utilizable, calculaba quizás que me tardaría una semana más, pero pronto crearía la primera arma de fuego en un mundo de espada y magia (al menos que hayan habido otras).

Al día siguiente en clase, me encontraba haciendo tarea pendiente en el receso, al terminar me levante rápido para aprovechar el tiempo que quedaba para ir al baño a orinar, en el camino me percate de como las chicas se movían de manera sospechosa al alejarse de mi apenas me veían, no lo encontraría extraño de no ser que casi la mayoría parecía sonreír de una manera bastante malévola o eso creía ver en sus labios.

En los pasillos me topo con Riza Gramwind quien en compañía de dos de sus amigas, les presumía de una vara mágica que en su mano izquierda sostenía.

—Miren chicas, la vara que mi madre me regalo –Dijo la presumida bruja de pelo naranja.

Ellas la elogiaban de una manera tan exagerada e infantil, que me daban ganas de chocar la palma de mi mano a la cara por vergüenza ante la patética forma de actuar.

— ¿Debería probar lo eficiente que es? –Pregunto ella.

Sus amigas respondieron animadas con un profundo “si”, y la bruja de larga cabellera naranja comenzó a canalizar su magia en la vara, de repente sus ojos se fijaron atento a mí.

—Momento… ¿no ira a…? –Me Preguntaba a medias en mis pensamientos acerca de lo que planeaba.

Lanzando su hechizo en dirección hacia mí, había invocado un proyectil contundente de viento, al cual enseguida su punta cambia hasta volverse como el de una flecha, sin lograr reaccionar mi hombro derecho es herido y soy derribado en el suelo con una herida sangrante causada.

— ¡Maldición, se supone que no debía haber cambiado a una forma penetrante! –Dijo Riza responsable del acto con un rostro nervioso.

La profesora llego a tiempo y me atendió de inmediato en su despacho, uso magia curativa y vendo mi herida para detener la hemorragia, pero aun ante todo su esfuerzo no podía curarla con su poder, eso era debido a que la magia de la familia Gramwind tenía una cualidad única en sus energías mágicas que ejercían en todo conjuro que realizaban. Era más bien una especie de “maldición” en el que todo aquello que sea herido por uno de sus hechizos, la herida causada no pueda ser curada o atendida de manera satisfactoria por métodos ordinarios o mágicos, esta maldición denominada “incura” quedaba marcada en la piel lastimada de las víctimas provocando que inhibiera o entorpecía todo medio curativo para ralentizar la recuperación del herido/a.

— ¿Entonces estaré con esta herida para siempre? –Pregunte yo.

—No, solo será hasta que la energía residual de la maldición se desvanezca del todo, hasta ese momento toda magia curativa y medicina que uses en la herida únicamente calmaran el dolor –Explico la profesora —Para la hemorragia hasta entonces debes usar vendas para evitarla y recomiendo el ungüento para el dolor que te vaya a afligir.

En medio de todo, Riza llega con una cara triste y llorosa para explicar lo ocurrido.

—Yo… estaba practicando con mi vara nueva cuando sin querer una de mis flechas de viento dio en Rozuel por accidente, ¡lo siento mucho! –Exclamaba ella.

¿¡Un accidente!?, maldita perra tú lo hiciste apropósito y encimas montas una escena tan sobreactuada, toleraba el bullying que me hacían siempre pero esto es pasarse de la raya.

—Está bien Riza, a todos nos pasan, Rozuel entiende que esto fue un accidente y confía en que no volverá a ocurrir, ¿verdad Rozuel? –Me pregunto la maestra confiando ciegamente en las palabras de su estudiante favorita.

Cuando la instructora no la tenía a la vista, Riza revela su verdadero rostro sonriendo orgullosamente con toda malicia como si me dijera a la cara “mira como me salgo con la mía”, eso me irrito bastante que explote verbalmente.

— ¡Miserable!… ¿¡en verdad crees que esto va a quedar así!? –Le exclame señalándole con el dedo a la mísera bruja de cabello naranja.

Ella pronto vuelve a su faceta de chica inocente y arrepentida cuando la instructora voltea a verla, exagerando aún más sus lágrimas.

— ¡Rozuel, entiende que fue un accidente!, Riza en el fondo se siente mal por esto, ¿acaso no ves cómo llora? –Decía la profesora regañándome molesta.

Quería que fueran solo dudas pero ahora era cierto, hasta la profesora era parte constante de este acoso escolar sin fin, no había nadie en quien confiar, incluso los mismos adultos de este pueblucho estaban podridos.

Me permitieron retirarme temprano, incluso me dieron permiso para faltar un tiempo a clases con el fin de reposar y darle tiempo de sanar a mi herida, si bien la maldición “incura” vuelve inútil todo medio curativo que se aplique en mi herida, pero no inutiliza la regeneración natural de mi cuerpo, sino que la enlentece hasta el punto de demorar semanas en cicatrizar una pequeña parte. Y para empeorarlo, la energía residual de la maldición puede tardar días, semanas o meses en desaparecer, esa perra me la había jugado bastante bien y sin la más mínima consecuencia de sus actos.

En casa, mi madre fue notificada del “accidente”, debido a su noble carácter y gentil personalidad fue engañada con facilidad, aunque ella no estuviera “podrida” como las demás, no me atrevía a involucrarla, esto era entre yo y esas zorras.

—Mi pequeño Roz, ¿estás bien?, ¿te duele mucho? –Me pregunto ella mirando cuidosamente la herida vendada.

Mi madre poseyendo una magia de agua tenía técnicas curativas implicadas en dicho elemento, por lo que en el pueblo trabajaba ejercía el oficio de curandera junto a otras brujas de dones curativos y prestaban un servicio similar a las enfermeras en mi mundo, pero pese a las habilidades de mi madre ninguna capaz de repeler o disminuir la maldición que azotaba mi herida.

—Iré a la alquimista y te conseguiré la mejor medicina para tratar el dolor, espera aquí hijo.

La alquimista del pueblo, era una bruja que preparaba todo tipo de brebaje, sobre todo del tipo medicinal, algo similar a una farmacéutica de mi mundo, mientras mi madre partía hacia la tienda de la alquimista, yo me dirigí a mi cuarto para proseguir con mi trabajo.

— ¡Duele… carajo… duele mucho!…

Sin importar cuanto lo intentara, el dolor sometía a mi cuerpo en medio del procedimiento, aun cuando aguantase en un cuerpo de niño el dolor consumía todo mi ser, mi concentración se destruida en cuestión de segundos, esa desgraciada no solo logro herirme físicamente, sino psicológicamente al frustrarme de poner un obstáculo que me impidiera terminar con mi proyecto, maldita PERRA algún día juro que me la pagaras.

Incapaz de continuar, espere hasta que madre llego con un frasco de vidrio que contenía un ungüento color verde, al aplicarse sobre las vendas la medicina traspasaba el vendaje para filtrarse a la herida, el dolor se había reducido de manera drástica, pero la herida aún persistía, esta medicina reducía la incomodidad y los dolores de manera temporal, de modo que podía continuar trabajando en mi proyecto sin problemas, tal y como la profesora dijo mientras perdure esta maldición solo se podrá calmar la dolencia con todo producto médico que use.

La maldición “incura” de los Gramwind era fuerte, pero no todopoderoso, tenía su debilidad y era que si se aplicaba una técnica curativa de mayor fuerza que la suya esta podía eliminarse, pero lo único cercano aquí que podía combatir contra tal malicia era una planta medicinal conocida como “hojas del hada roja” que llevaban su nombre por su apariencia de hojas color rojo que según relatan crecían tras ser un árbol encantado por un hada de alas roja, tenían propiedades mágicas curativas de gran poder y para mi suerte en esta región sobre todo en el bosque que rodeaba a Windaz crecía esta planta, puede que esa alquimista tenga un poco, de ser posible con una medicina preparada de la hoja del hada roja debería bastar para curar este mal insoportable.

Varios días después el proyecto avanzo, aunque más lento que antes, el ungüento era efectivo pero su duración no pasaban de 3 horas, además de que debía esperar 1 hora para volverse a aplicar para que su efecto se mantenga normal, a este paso los frascos no duraban más de 2 días y este era mi tercero en usar.

Le explique a mi madre sobre la hoja del hada roja, aunque ella ya la conocía, según parece fue varias veces a la alquimista para preguntar si tenía un preparado medicinal creado a partir de esta planta, solo para ser su pedido rechazado al no poseerlo, excusándose la bruja encargada de producirlo con el pretexto de “es difícil de conseguir”.

Hoy mi madre se dirigió de nuevo a ver a la alquimista, la seguí sin que se diera cuenta hasta llegar al establecimiento de esa bruja farmacéutica, su tienda aunque pequeña sí que era extravagante, ya desde afuera tenía adornos de hueso y marcas de pintada con tinte místico, parecía más un local de un adivino que de un alquimista, pero bueno si tomamos en cuenta que es una bruja supongo que venía al caso.

—Ya se lo dije hace dos días, aun carecemos de los materiales necesario para prepararlo –Le respondió la bruja alquimista rechazando nuevamente la petición.

—Entiendo… siento mucho volver a molestar –Se disculpa mi madre retirándose.

Sin que me viera, me escondí hasta que ella salió de la tienda y se fue hasta perderse a la vista, colocando al lado de la puerta aún abierta del establecimiento de la alquimista, escuche algo que más que asquearme, me harían sacar venas al rojo vivo de la frente.

—Querida, ¿qué no hace días recolectaste algo de esa planta?, fácilmente podrías preparar esa medicina que quiere, además de que ella puede pagarlo –Pregunto el esposo de la bruja.

—Sí lo sé, pero no pienso malgastar unos ingredientes tan valiosos para ese hijo suyo sin talento para la magia, otros que valgan la pena y pueden pagar más pueden necesitarlo –Contesto la propietaria con toda naturalidad.

Me fui de allí aguantando la ira acumulaba de solo escucharla, incluso reprimir tal sentimiento estimula al dolor de mi herida, todo el pueblo estaba en mi contra (con excepción de mi madre), lo único que pude hacer es suprimir esta frustración y regresar a mi habitación.

Días pasaron y lo único en que me concentre en seguir con la creación del arma, me detenía cuando mis fuerzas estaban agotados o el dolor me lo impedía. Habían pasado como dos semanas y media, mi proyecto finalmente había culminado, la pistola Springfield😄 de 9mm había sido terminada, aun ante toda la desgracia que he pasado en estos últimos días no pude evitar dejar salir esa sonrisa de satisfacción al ver en mis manos la nostalgia de sostener un arma de fuego, un recuerdo latente de mi mundo natal.

Lo único que quedaba era probarlo, crear la munición fue más sencillo, me tomo un día crear 1 cargador para la pistola, me dirigí hacia el bosque y me adentre a la cueva subterránea donde halle el metalito, llegue a la parte de la cascada en donde coloque en el suelo un frasco vacío del ungüento que usaba, tome distancia y apunte al recipiente para probar mi creación.

Es raro… ya que sentía nervios en este momento vital a pesar de recordar que era en mi anterior vida, supongo que se debe por el tiempo transcurrido desde que pude sostener una de verdad y ahora que finalmente era un sueño hecho realidad, no debía vacilar, jale el gatillo y…

¡BANG!

El disparo rompió el frasco de vidrio con suma facilidad, la potencia y precisión eran sin duda de una autentica pistola, incluso el retroceso el cual casi me empuja era perfectamente emulado, no había duda, ¡con total éxito yo Rozuel Drayt había creado la primera (quizás) arma de fuego en este mundo!.

En el siguiente día de un miércoles, decidí regresar a la escuela, mi madre preocupada me pregunto si estaba seguro de mi decisión, yo con un rostro optimista asentí con un sí, no me fue difícil convérsela. Vistiéndome apropiadamente, guarde la pistola ya cargada en mi espalda sobre mi pantalón ocultándola con la camisa de la misma manera como lo haría un típico pandillero de calle y ya listo partí a clases.

Nada más llegar al salón, mi presencia incomodo a las masas, podía escuchar claro sus quejidos murmurados en un tono no tan bajo, se nota que no tenían sentido alguno de ser discretas, pero eso no me desanimo, al contrario, me alentaba a un más de hacerlo, solo esperaba el momento ideal.

Con el primer periodo de clases terminado comenzó el receso, me dirigí al patio para ponerme al día con las tareas, allí pude notar como un trio de chicas me miraban fijamente mientras hablaban entre sí en voz baja, planeando su jugada a mis espalas, fue entonces que una de ellas saco una varita y comenzó a armas una escena exclamando a sus compañeras “¡miren chicas, el nuevo truco que aprendí!”.

—Así que ese era su plan, je, que predecible –Comente en mis pensamientos.

Pensaban copiar la misma jugada de la bruja que me dejo esa herida en el hombro, podía incluso notar como se aguantaban las ganas de verme sufrir, estas sinvergüenzas no iban en dudar en usar esta oportunidad para herirme también con su magia, oh, pero ahora las cosas iban a ser diferente, estaba preparado y una de mis manos se deslizo lentamente hasta poner la palma sobre la culata de mi preciosa creación, esperando la oportunidad.

Continuara…

NOTAS FINALES:

1: [PERSPECTIVA]: Significa que es relatado desde el punto de vista de dicho personaje, tengo en mente para futuros capítulos describirlo desde la perspectiva de otros personajes a medida que la historia avance.




CAPITULO 4 – POLVORA ESP

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

En pleno receso, en el patio de la escuela, tres brujas se preparan para montar una escena como la de Riza Gramwind, pero esta vez estaba preparado, los dedos de mi mano derecha estaban sobre la empuñadura de la pistola que guardaba en mi cintura a espaldas en el pantalón, ansiando el momento.

Podía ver el mana (energía mágica) acumulándose en la vara que sostenía, no puede ser… ¿piensa atacarme con algo más fuerte que lo que uso esa perra de cabello naranja?, estaban a punto de lanzar su conjuro y en el momento en que la tres voltearon al mismo tiempo mirándome con ojos maliciosos, desenfunde la pistola apuntándoles.

¡BANG!

De un solo disparo las tres caen al suelo a la vez, el ruido seco de la bala resuena haciéndose oír en toda la escuela, mi objetivo desde el principio fue la vara y mi puntería fue tal que solo me basto ese disparo para darle justo en el blanco y destrozarla, en consecuencia el conjuro fue anulado y las brujas abrumadas por el poder de algo que nunca han visto, miran con duda y temor lo que sostengo en la mano.

Pude resistir el empuje del retroceso provocado por el disparo, pero eso no evito el dolor ocasionado en la herida del hombro, esta maldita herida incluso opaca mi uso del arma, aunque puedo aguantarlo no deja de ser tan molesto como si recibiera continuos piquetes de mosquitos.

—¿¡Que paso aquí!?, ¿¡que fue ese ruido!?.

La profesora Naly Scheen llega al lugar atraído por el disparo de la Springfield😄, mira de manera sospechosa al trio de brujas quienes aún estaban algo atónica con ojos hacia mí.

— ¿Qué ocurrió aquí? –Dirigió su pregunta a mí.

—Disculpe profesora, es que las chicas estaban practicando un conjuro con una vara y sentí curiosidad que les pedí que me dejaran observar, aunque parece… que el conjuro fallo y provoco una pequeña explosión, pero todos estamos bien, ¿no chicas? –Brinde mi respuesta acompañado de una falsa sonrisa.

Las chicas al oírme asintieron dando veracidad a mis palabras, aunque era evidente que lo hacían por inquietud, ellas me tenían miedo. En cuanto a la pistola la había ocultado nuevamente en mi cintura ante de que la profesora llegase.

El resto de las clases fueron tranquilos, de hecho bastante, regrese a casa para darle una observación minuciosa a mi arma, me encerré en mi cuarto y saque la pistola dándole una mirada cercana, hasta ahora estaba bien, no tenía fallas, pero si dudas.

Saque el cargador para tomar una de sus balas y posteriormente la desarme, el interior de esta munición estaba vacía, no había pólvora, de hecho todo munición que yo creaba incluso en mi anterior vida era así y a pesar de ello podía dispararse sin problemas, la pólvora almacenada en la bala brindaba la combustión necesaria para impulsarse en el momento del disparo, entonces; ¿cómo era posible que los disparos se efectuaran de todas formas si no había pólvora?, tenía una explicación o más bien una teoría.

Las balas al ser creados por mi poder, parte de la energía ESP efectuada en su creación queda impregnada en está sustituyendo a la pólvora, entonces con esta conclusión si parte de mi energía ESP es capaz de adoptar el rol de pólvora para toda munición que creaba, ¿podría ser capaz de hacer granadas explosivas y misiles para bazucas?, la respuesta era no.

La munición de pistola o alguna otra arma similar utiliza la pólvora para impulsarse, mientras que una granada para explotar, eso nos lleva a que la concentración de esta para las armas explosivas es aún mayor que lo empleado en las municiones de armas de fuego, y la “Pólvora ESP” nombre que le di a este fenómeno en que mi energía ESP la imita, es incapaz de generar la mayor cantidad necesaria para hacer accionar una granada o misil, de hecho lo intente varias veces en mi anterior mundo cuando llegue a esta idea y sin éxito alguno.

PSI o energía ESP; es una forma de energía producida por las “células ESP” responsables principal del manifestar de la habilidad de un Esper, invisible para todo ojo (al menos por cierto medios), como energía su función se reserva únicamente en dar forma a las habilidades de acuerdo a las especificaciones de su poseedor, en mi caso la manipulación del metal, el concento era algo similar a los magos que usan la energía mágica para emplear la magia e invocar elementos de la nada.

Aunque he aquí lo extraño, el simple hecho de que el PSI en su estado de energía pura ejerza un efecto fuera de respaldar el don de su esper ya es un caso raro (aunque no único), ha habido usuarios capaces de manipular de manera voluntaria o inconsciente el PSI en dicho estado siendo capaces de generar barreras psíquicas o extensiones invisibles como si fueran telekinesis a pesar de que tales dotes eran ajeno a sus verdaderos poderes, en mi caso el PSI imita a la perfección la pólvora, así como mi habilidad me permite crear imitaciones perfecta de armas de fuego, a este tipo de fenómeno se les conoce como MIP (Movimiento de Influjo Psionico).

Incluso toda munición que ejercía la “Pólvora ESP” funcionaba de manera correcta en arma no creadas por mí, lo que confirmaba que tal fenómeno no se daba solo en mis creaciones, era capaz de efectuar el MIP sin tener idea de cómo, pero sabiendo como lo ejercía, lo que me da otra duda; ¿podría acaso mi habilidad haber “evolucionado”?, por mi parte lo creía no posible, tenía otras teorías como que el metal que modificaba con mi don portaba propiedades únicas ideales para la formación de la pólvora ESP, pero eran eso solo meras suposiciones hipotéticos.

Para la mañana siguiente, prepare el arma y otro cargador lleno por si acaso, la escondí en mi uniforme preparado para ir a clases. Caminando por el pasillo noto como casi todas evitan verme a la cara y se alejan de mí en cuando no los tengo a la vista, en el salón incluso nadie me lanzaba cosas y toda charla susurrada entre ellas era tan bajo que apenas lo oía, pero el cambio más notable era que el receso no era acosado

Por lo general yo hacía del típico “la gente me señala, me apunta con el dedo, susurraba a mis espalda y a mí me importa un bledo”, pero esta era una situación inesperada a la que nunca reía que llegaría (tan pronto), en la cara de algunos observaba una faceta conocido ¿temor?, ¿podría ser que lo ocurrido con esas tres brujas ayer haya causado la expansión masiva de un rumor que infunda miedo en ellas hacia mí?.

—Jejeje…

Una pequeña risa algo tétrica se apodera de mis labios, las brujas cercanas que lo notaron sintieron una incomodidad hasta el punto de alejarse aún más de mí, en mi mente exclamaba emocionado “¡Sí!, esto era lo que buscaba en tanto tiempo”, un poco de paz aun a costa de haberla ganado por ser temido, a lo lejos no podía evitar no darme cuenta de que la estudiante más sobresaliente, Riza Gramwind, me miraba con un rostro envuelto en indignación, pese a todo lo que me ha hecho hasta ahora, parecía no satisfacerle siquiera que tenga un momento de tranquilidad, es como si para ella el no verme sufrir lo considerara una injusticia, que perra más arrogante.

Tanto el siguiente como el otro día en clases fueron tranquilos, el acoso físico había desaparecido en total, el verbal persistía pero eran sencillos de ignorar (ya que lo hacían en un tono muy bajo), exagerados rumores de que era un “demonio” con extraños artefactos mágicos peligrosos se hicieron sobre mi persona. Supongo que era un buen momento de hablar sobre los “artefactos mágicos”, para hacerlo simple eran objetos imbuido con magia, siendo ítem valiosos para los no-magos que les sirven como apoyo mágico al no contar con la capacidad de realizar magia propia, sin embargo mis creaciones no podían contar como “mágicos” por el simple hecho de que su naturaleza no es mágica (aunque era mejor que la gente pensara eso en vez de tener que decir la verdad de lo que es), nuevamente los ojos de la bruja de cabellera naranja siguen mostrando indignación.

Estos días se convirtieron en un periodo de paz para mí y dos semanas después cumplí otro año de vida.

[EDAD: 4 años]

Había pasado una semana desde que cumplí 4 años, tras otro tranquilo día de clases regreso a casa de buen humor, empiezo a sentir un ligero dolor en la herida del hombro que aun persistía a causa de la maldición, lo que significa que era la hora de la medicina, el frasco de ungüento que tenía en la habitación estaba vacío y no sabía dónde estaba la reserva que se guardaba en caso de agotarse la que usaba, eso se debía a que cada vez que estaba cerca de acabarse una, mi madre me dejaba una nueva sin tener que tomarme la molestia de buscarla yo, pero ahora no lo había hecho, lo cual era raro pero no algo de lo que alarmarse.

Me fui a su habitación ya que escuchaba sonidos viniendo de allí (y éramos los únicos que vivían en esta casa), la puerta estaba cerrada (lo cual ella nunca hace eso), al abrirla y entrar me encuentro con que se estaba curando unas heridas de moretones sobre su hombro izquierdo, ella al darse cuenta de mi pone un rostro de sumo asombro, como si esperara que no la descubriera.

—Mama, ¿qué te paso? –Pregunto preocupado.

—Oh hijo no te había oído venir… sobre esto… me tropecé por distraída en el trabajo lastimándome por accidente, algo tonto de mi parte –Respondió con un tono algo nervioso acompañada de su usual sonrisa optimista.

Al acerarme más y ver detenidamente sus heridas, ella se cubre como si sintiera vergüenza o quisiera ocultarlo, no soy un experto en lastimados, pero en mi opinión esas hematomas eran demasiado intensas como para que una mera caída de tropiezo las hiciera, siendo sincera parecían más bien de un puñado de rocas lanzada con fuerza.

—Por favor no te preocupes, mama está bien.

Su gentileza me obliga a no interrogarla, no quería sofocarla o incomodarla más de la cuenta, me retiro dejándola a solas, curándose sus heridas con su magia curativa de agua.

— ¿Pero porque tanto empeño en ocultarlo?, yo me he lastimado varias veces y no era algo tan grande como para guardarlo en secreto –Me plantee tal tema en mis pensamientos.

De momento no podía sacar conclusiones acertadas. Después de que madre se ocupara de sus heridas, le pedí que me diera un frasco nuevo de ungüento, con otro en mi manos me la aplico en mi afectada parte, no sin antes cambiarme de vendas (la que tenía llevaba días).

Una vez en mi habitación me concentraba en la idea de la siguiente arma que crearía, el éxito de la pistola me llevo a aspirar más, ¿crear otra igual quizás?, no, estaba pensando en algo más potente, algo que pudiera disparar proyectiles más fuerte o más seguido, me planteaba indeciso que sería lo próximo en construir, no debía ser algo pesado y menos con un retroceso tremendo, debía tener un peso liviano y con un poder de fuego mayor a la pistola.

—¡Ya lo tengo!.

Me puse manos a la obra tomando la cantidad del metalito necesaria que conservaba aun en mi habitación para mi siguiente creación, ¡seré el Frankenstein de las armas de fuego de este mundo!, convertiré mi debilidad de no-mago en mi mejor fortaleza, ese era mi objetivo actual.

Siendo el siguiente un sábado, en la escuela enseñaban únicamente solo clases de magia por unas 3 horas a la mañana en estos días, como no era mago podía ausentarme, me centre en quedarme en mi cuarto y seguir con mi nuevo proyecto en pleno desarrollo, el entusiasmo de verlo terminado me hizo levantar tan temprano para seguir trabajando en él, si lo finalizaba con éxito sin duda iba a dar un gran paso a mi meta.

Como mi madre a las mañana trabajaba de curandera en el pequeño hospital de Windaz, tenía la comodidad de no estar alerta de que entrara a mi cuarto para descubrir lo que hacía, aunque no dejo de preguntarme y a la vez preocupar sobre esas heridas de ayer que tenía, confiaba en que tarde o temprano daría con las respuesta a ese dilema.

Cerca de dos horas escucho la puerta de la entrada ser abierta y cerrada rápidamente, ¿era mama que llegaba del trabajo?, es extraño, ya que apenas eran la 10 de la mañana y ella siempre llega a las 11 o un poco tarde los sábados, ¿hoy salió temprano?, otro punto a considerar es que siempre cuando volvía exclamaba “ya llegue” para avisar de su llegada, pero esta vez no lo hizo.

Escucho atentamente que se dirige a su habitación, con cautela me muevo sigiloso hacia allí, la puerta estaba media abierta, era perfecto de esa manera no tendría que abrirla despacio y podría espiar desde la abertura que dejo, al acercarme y mirar me fijo para confirmar que era ella (menos mal que no era un ladrón), pronto comienza a quitársela la ropa lo que me puso incomodo ya que sería extraño desde mi punto de vista espiar a mi propia madre desnudándose, pero de repente mi rostro colmado de vergüenza cambia radicalmente a uno estupefacto.

—No… -Decía en mi mente conteniendo lágrimas que anhelaban salir producto del impacto emocional de lo que veía.

En su desnudes, sobre su espalda y hombros contemplaba moretones más marcados e incluso inflamados que lo de ayer, esto iba más allá de ser causado accidentalmente por la torpeza, era obvio que esto se lo hizo alguien… o algunos, mi madre en secreto mantenía escondido este pesar, incluso mientras se ocupaba de sus heridas no dejaba de sonreír, su noble carácter y gentileza le impedía mostrar el sufrimiento que padecía a ocultas en casa, con tal de no hacerme preocupar.

Deje de observar y regrese a mi cuarto, lleno de ira cerré los puños y di un golpe en el suelo con ambas manos alzándome de frustración, me sentía lleno de rencor, un profundo odio que desencadenaba dolor en mi herida vendada, pero mi resentimiento siendo mayor a mi dolencia lo ignoraba.

No les bastaba meterse conmigo, no les era suficiente discriminarme con palabras, ¡sino que ahora preferían meterse con mi madre, agredirla físicamente solo por el hecho de tener a un hijo no-mago!, ¡el sentido moral y racional de este pueblo estaba para el carajo!, no sé quiénes entre ellos eran los principales responsables, pero a este punto para mí todos eran iguales, ¡podridos e miserables, infelices sin remordimiento, egoístas deseosos de saciar su desprecio en otros solo por ser los que eran!.

Tome la pistola escondiéndola y vistiendo mi ropa informal casual de siempre me fui a la escuela, al llegar al patio me oculte a una esquina viendo que las chicas seguían aun en clases de magia con la profesora Naly Scheen, quedaba poco para que culminaran las tres horas.

Mi mente estaba cegado por la furia, mi sentido común se desvanecía gestando en mi interior un psicópata a punto de nacer, mi mano se acercaba poco a poco a la empuñadura del arma, por mi cabeza repasaba una y otra vez hipotéticos escenarios en que todos eran asesinado por mis balas, pensamientos imaginarios que tenía en mente hacer realidad.

—“¡No!… no lo hagas, no caigas ante estos oscuros sentimientos” -Repercutía una voz de consciencia en mi cabeza

—“Hazlo, se lo merecen, no les basta con meterse contigo y ahora van por tu madre, ¡son ellos o tu familia!, ¡no le des esa satisfacción!” –Contra-responde una segunda voz.

Era una lucha entre dos voces llevándose a cabo en mi cabeza, debatiéndose entre ellos con discursos reflexivos, por un lado la “consciencia 1” me convencía de detenerme y la “consciencia 2” de empuñar el arma y asesinar a cuantos me satisficiese, la segunda llevaba ventaja en la elocuencia, el “perdón” y la “comprensión” no eran convincentes contra la “venganza” y el “rencor”, mi mano había tomado la empuñadura del arma y en el último momento la primera voz exclamo.

—“¡Tu madre no sería feliz si hicieras esto, ella no querría que esta fuera la solución!”.

Y me detuve en ese instante, reflexionando; “¿qué ganaría al final con esta masacre?”, a la mente se me vienen una clara idea de las consecuencias, en que todo el pueblo me vería como una amenaza y tendrían suficiente motivos para pasar del acoso al asesinato, y mi madre no quedaría al margen de esto, todo por mis acciones precipitadas influenciadas por mis emociones.

Estaba a punto de marcharme cuando cierta bruja familiar fastidiosa que se había percatado de mi presencia, se acercó con un tono engreído a incordiarme.

— ¿Qué estás haciendo aquí?, maldito no-mago –Me interrogo Riza.

—Nada que te incumba, me marcho –Le respondí dándole la espalda.

— ¡No te pongas arrogante solo porque nadie quiere meterse contigo! –Comento ella —No sé qué hiciste para que todas sintieran miedo hacia ti, ¡pero tus artimañas no funcionaran contra una Gramwind!, conoce tu lugar, inútil sin talento.

Cuanto más lo pensaba, mas quería darle un balazo en la cabeza, pero eso me llevaría al mismo resultado reflexionado anteriormente, entonces se me ocurrió, si no podía herirla de forma simple por miedo a represalias, entonces usarías a mi favor “las normas de la escuela” para lograr mi propósito.

— ¡Cállate perra!, eres tan ruidosa que me arruinas el buen humor –Le dije en voz alta.

— ¿¡Cómo me llamaste…!? –Contesta ella molesta con sus puños cerrados que acumulaban energía mágica con enfado.

Estaba a punto de ponerse violenta, su orgullo le impedía dejar impune mis palabras ofensivas, tal y como planeaba, entonces levante mi dedo y señalándola le propuse…

— ¡Yo Rozuel Drayt te desafío a ti Riza Gramwind, a un duelo de práctica, aun si no soy un mago, se puede hacer una excepción y validar un encuentro si estás de acuerdo!.

Según el reglamento de la escuela, los estudiantes de 4 años o mayor pueden llevar a cabo enfrentamientos de práctica con magia entre ellos usando conjuros no letales, por supuesto que debía hacerse mediante la supervisión y previa autorización de un adulto encargado.

Riza convirtió todo su enojo en una fuerte carcajada que llamo la atención de toda la clase presente.

— ¿¡Me desafías a un duelo de practica!?, ¡jajajajaja!, ¡un chiste tan malo, como del herrero forjando una espada con lodo! –Manifiesta con burla la bruja de cabellera naranja.

Todas las chicas que lo oyeron de forma inevitable se echaron a reír también, pues la sola idea de que un no-mago desafié a alguien con talento a la magia en un duelo de práctica mágico, era el colmo para ellos.

— ¡Muy bien!, acepto el desafío.

Con la aceptación de Riza y el inmediato permiso concedido de la profesora Naly, el duelo de práctica estaba decidido hacerse, se llevaría a cabo a las 5 de la tarde en el patio de la escuela, ahora solo quedaba prepararme.

Continuara…



Ahora que leyeron hasta acá y como les gusto tanto la novela, hay una cosa que no les conté… ¡¡¡la novela en una original de Saylar!!! por eso no la encontraban  en ningún lado xD

esop jeje

 

13 pensamientos en “Metalord Revolution: Capítulos 3 y 4

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s