Una historia para todo

“Teri traduce mas”

“Sabes lo j*odido y estresante que es en celular?”

“No pero… lo tienes todo el dia!”

“Y tu tendrias ganas de hacerlo?”

Bueno dejando de lado eso ya lo supere ㄟ(シ)ㄏ. A lo mejor (no prometo nada) el martes tengo algo mas pero mientras esta esto…

Y ya sabes si conoces de donde es la historia no lo digas (´-ωก`)

 

La Berserker se dejó caer al suelo entre el fuego y el viejo Druida, sus hachas repiqueteaban a los lados de su cinturón, y tenía un corvejón caribú en su mano. Detrás de ellos, los otros recubrían las paredes de las casas comunales con estiércol y paja donde el viento helado silbaba a través. “Es hora de explicarse, anciano.” exigió. Comió un gran bocado de carne, dejando tiras colgando, y señaló con el corvejón al Druida. “Este es el quinto temblor de tierra en una hora. Está golpeando las murallas exteriores. Sé que sabes alguna historia antigua para cada cosa pequeña que sucede.”

 

“Hay una gran verdad para todo.” Le corrigió con voz monótona. “Debajo de nosotros duerme Gudmund, el gigante mayor, hijo de Gunnr el Gran Roble, y hermano del Gymir, su acérrimo rival.” Sus dedos danzaban como zarcillos a la luz del fuego. “La Guerra de los hermanos se hizo tan violenta que nada podía vivir entre las ruinas de su odio, entonces Gunnr cantó una canción para hacerles soñar, y los enterró a cada uno en un hemisferio de la tierra. Gudmund fue desterrado a la mitad norte, y Gymir fue desterrado al sur…”

 

“Espera. ¿Gymir era el padre?”

 

“Gymir es el hermano de Gudmund y el hijo de Gunnr”, gimió el viejo Druida. “Presta atención.”

 

“Lo hago.”

 

“Gunnr se transformó en el Gran Roble que se alzaba a través del mundo, sus ramas crecían por doquier, y sus raíces sostenían a sus hijos cautivos. Donde la respiración se filtra a través de la superficie, hay pozos que dan vida a partir del cual se pueden extraer gran poder.”

 

“¡Voy a encontrar uno de esos!” – dijo la Berserker con la boca llena – “El pueblo del oeste no cazaría en nuestras fronteras si tuviéramos los poderes antiguos.”

 

“El pozo más cercano está en el centro de un templo, custodiado por una enorme fortaleza, para que la humanidad no se mate con su poder.”

 

La Berserker roía la carne, y su cerebro pensaba, haciendo cálculos. “Yo podría escalar una fortaleza”, murmuró.

 

El viejo Druida se rió entre dientes. “No te alejes con tu mente. Debes aprender esta historia bien, porque serás tú quien la contará después de que me haya ido.”

 

La Berserker fijó sus ojos en el viejo Druida. “¿Dónde crees que vas?”

 

Hubo un largo silencio, durante el cual la Berserker no respiraba, hasta que fue evidente que el viejo Druida se había quedado dormido. La Berserker le tocó el hombro; el viejo Druida resopló y continuó: “El Viejo Gudmund los agita. Su aliento viene más fuerte a través del pozo. El hielo se ha derretido y la respiración del anciano es la que sacude la tierra. Tengo que ir al otro lado del mundo para ver los pozos de Gymir el Anciano “.

 

“¿Tú? Tú no puedes vagar hacia la otra mitad del mundo. Tienes 800 años”

 

El viejo Druida grazno la versión de su risa. “No estoy tan indefenso como piensas. No todas las batallas se ganan con acero.”

 

“Si Gudmund está causando los terremotos con sus malos sueños, voy a ponerlo a dormir de forma permanente. Voy a ir al pozo y enterrar el hacha en su ojo. Lo cogeré por las fosas nasales y lo castigare delante del pueblo”. La berserker se levantó, sosteniendo un hacha y alzando la voz. “No tengo miedo de ningún hombre que pueda ser encerrado por un árbol tonto.”

 

El viejo Druida se levantó con un gemido y crujir de las articulaciones, y luego le dio unas palmaditas en la espalda. “Es difícil ver claramente a través de un casco ensangrentado. No, esta batalla no es tuya, ni mía. Esto es un miedo, del que tenemos que huir. Tú llevarás a nuestro pueblo tan lejos y de la mejor manera que puedas, y yo pasaré a través del vientre del Gran Roble. No voy a estar solo.”

 

“Entonces, ¿quién…?”

 

La tierra tembló de nuevo, más fuerte que antes; varios troncos rodaron lejos del fuego. La Berserker masculló para sí mientras los echó de nuevo al fuego con sus botas. Cuando ella se dio la vuelta, el viejo Druida ya se había ido arrastrando los pies hacia la casa comunal.

 

En la distancia, los aullidos de los lobos sonaban a través del aire helado

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